Reto #13

Pareja: KyouSaya

Keywords: Pirata, sirena y celos.

Pedido por: Hadoson54


No lo entendía, ¿qué tenía de bueno?

A ella misma siempre le había irritado estar bajo el mando de un mimado como ese. Un chiquillo que no quiso seguir los planes que su adinerada familia tenía para él, y decidió rebelarse.

Patrañas.

La mayoría de los que estábamos ahí necesitábamos vivir de esta forma.

Pero él puso el dinero para un barco decente.

Y así fue como Kamijo Kyousuke se volvió el capitán de su tripulación.

Lo cual era ridículo; al final era Kyouko quien seguía ejecutando los deberes del capitán, porque claro, el niño bonito no tenía idea de nada que no fuera su violín; en lo único que gastaba mínimamente sus manos.

¿Y qué hacía Kyousuke? Lucirse frente a tropas amigas, y dar órdenes estúpidas como que le fabricaran un atuendo acorde para un líder pirata respetable.

Era tan, tan patético que le daban ganas de llorar.

Y como no sabía hacer nada útil, el día en que vivió su primer ataque por un barco enemigo, fue el peor estorbo de todos: mientras todos hacíamos el esfuerzo por recibir el menor daño posible, este niño ni siquiera fue capaz de seguir su orden de mantenerse oculto en la despensa. No, tenía que salir e intentar ser el héroe del día y acabó siendo arrojado al mar luego de su primer intento en asestar un golpe.

Lo hubiese dejado morir, lo pensó muchas veces. Y de hecho, para cuando fue a ver qué era de él, no estaba por ningún lugar. Estaba segura de que la había palmado y se había ahogado, pero no, ¿saben? Las plagas son difíciles de eliminar.

Cuesta creer lo que pasó después; cuando fueron por provisiones luego del ataque, casi se le salen los ojos cuando, usando su telescopio, divisó al pequeño niño bonito en la orilla de la playa, y…

No estaba solo.

Kyouko apartó el aparato de su rostro, se restregó los ojos con la manga de su chaqueta y luego volvió a enfocar. Pero sabía que no tenía problemas de visión, nunca los había tenido. Pero no era el chico quien la tenía impactada; era su compañía.

Una chica.

O al menos, eso creía; pero una larga y ancha cola de pez que ocupaba el lugar de sus piernas decía lo contrario. Todo lo demás estaba en orden, cabello azul, piel levemente bronceada, y la parte superior cubierta por algo que podría considerarse el top de un bikini, pero no podía decir a lo lejos de qué material era, solo su impecable color blanco.

Y lo siguiente que pasó la dejó más sorprendida aun; la chica pez besaba a Kyousuke.

…No, más bien… ¿Intentaba darle respiración boca a boca?

Al menos eso parecía, porque le acompañaba un par de manos en su pecho presionando repetidas veces con el fin de hacerlo reaccionar.

Su tripulación no se había percatado, así que se puso manos a la obra.

Aunque nadie entendía bien el por qué, Kyouko determinó que ella saldría por su cuenta para revisar el terreno y asegurarse de que no hubieran indeseables en los alrededores. Nunca había tenido ese tipo de iniciativas, después de todo era la capitana y eso era trabajo de novatos, carne de cañón.

Pero era una orden de Kyouko, y una orden de Kyouko era indiscutible; quedaban grabadas en piedra.

El barco no alcanzó la arena; Kyouko saltó hacia la superficie haciendo gala de su capacidad física que fue parte de las razones que la hicieron ascender hasta lo más alto. Aterrizó sin problema; como si no hubiesen sido 10 metros.

Fijó su mirada en la pareja; la chica había cesado sus intentos de brindarle oxígeno porque Kyousuke por fin había reaccionado y tocía violentamente, intentado liberarse del exceso de agua que había tragado.

Tomó la oportunidad y caminó dando largas zancadas hasta quedar frente al cuerpo que convulsionaba.

"¡Oy! ¿De verdad sigues con vida?" Se arrodilló para darle fuertes palmadas en la espalda y ayudarle a escupir el agua. Kyousuke, por supuesto, no respondió –porque no podía- así que se quedó clavándole los ojos a la chica pez. Ella estaba demasiado preocupada por el otro como para ponerle atención, pero la mirada de Kyouko era famosa por lo intensa que era; así que luego de unos segundos la chica alzó el rostro para enfrentarla.

Kyouko ladeó la cabeza, cejas fruncidas, "¿y tú? ¿te gusta disfrazarte, nena?"

La chica abrió la boca para hablar, pero solo salió un hilo de voz, tan débil que ni siquiera estando encima de ella hubiese sido audible. Kyouko arqueó una ceja, y esperó. Le tomó cerca de 2 minutos poder pronunciar algo entendible, pero la voz seguía rasposa. "Solo un estúpido podría pensar que estoy disfrazada."

"¿Ah? Disculpa, pero no suelo toparme con chicas pez."

La chica pareció ofendida por el comentario ya que apretó la mandíbula y se tardó en responder. "No soy una chica pez. Soy una sirena, aunque no tengo idea por qué debería decírselo a una humana maleducada y desaliñada como tú."

Kyouko se resbaló la ofensa, y apuntó a Kyosuke en cambio. "¿Y él sí vale tu interés?"

La chica se sonrojó violentamente y agradeció el hecho de que el otro todavía seguía demasiado ocupado intentando recuperarse. "¡E-Eso no es asunto tuyo!"

"Huh. No lo niegas, pero te alteras. Pff, no eres muy buena ocultando cosas, pequeña sirena."

"Es porque no miento, mi gente no suele mentir, eso queda para los delincuentes. Es por eso que no nos relacionamos con ustedes, gente de tierra. Todos son unos mentirosos y falsos. Y por cierto, tengo nombre, ¿sabías? Pero seguro eres tan arrogante como para tratarme igual que a cualquier animal."

Kyouko solo la observaba, imperturbable. "Hazme el honor, entonces."

La chica parpadeó ante la simpleza de su respuesta, pero concedió de todos modos, "Sayaka."

"¿Uhm? ¿Sólo Sayaka?"

Arqueó una ceja, "¿debería tener algo más?"

Kyouko bufó. "Da igual. Yo soy simplemente Kyouko entonces."

"Y-Y yo Ky-Kyousuke."

Ambas se giraron a la vez ante el olvidado chico, quien se volteó de inmediato hacia Sayaka. "Tú me ayudaste, ¿no? Muchas gracias, te debo un favor."

Sayaka se apresuró a negar con la cabeza, y luego rascarse la mejilla con un dedo, "n-no es necesario…" Dudó por un momento, "Kyousuke."

El chico en cuestión sonrió mientras se ponía de pie, solo para volver a agacharse y robarle un beso muy breve a la chica. Tanto Sayaka como Kyouko quedaron de ojos abiertos como platos mientras Kyousuke volvía a erguirse y llevaba una mano tras su cabeza, rostro muy levemente sonrojado. "Te lo regreso. Sé que no lo hiciste con esa intención, pero un beso es un beso, y un caballero no deja a una dama sin respuesta."

Dicho eso, estaba segura que Sayaka estaba a un pelo de desmayarse por el impacto y la vergüenza.

"Ahem," la voz de Kyouko los sacó del momento y fue a patear la pierna del otro. "Tienes agallas para hacer eso frente a mí. Porque tenlo claro, niñato; luego de tu patético acto de hace un rato, ni con todo el dinero del mundo recobrarás tu posición. Así que respeta, y deja eso para tus permanentes ratos de ocio, bueno para nada."

Kyouko sabía que no era necesario decir tanto, pero las palabras simplemente salieron una tras otra, y antes de que pudiera reaccionar, un coletazo de Sayaka la lanzó de espalda contra la arena. "¡No tienes idea de modales! ¿Cómo puedes hablarle así a un chico tan noble? ¡Debería darte vergüenza!"

Kyouko rechinó los dientes antes de llenar ambos puños con arena y ponerse de pie de un salto. Le echó una mirada tan agresiva a Sayaka, que eso bastó para hacerla tartamudear y cesar con su sermón. No le hizo caso, y en cambio se dirgió a Kyousuke y tras darle una nueva patada, le ordenó que siguiera caminando con un simple movimiento de cabeza.

Kyousuke fue afectado también por la mirada asesina de ese par de ojos anaranjados que parecían convertirse en llamas y se fue corriendo, o lo que más le permitía sus piernas luego de casi morir ahogado. Kyouko se llevó un cigarrillo a la boca, e iba a seguir el camino del otro cuando sintió una mano que jalaba la parte inferior de su chaqueta.

"N-No le hagas nada malo, sino…"

Kyouko volteó el rostro y la miró hacia abajo, cero expresión, "¿sino qué? ¿me lanzarás una ballena, un tiburón?" Se agachó para quedar a la altura de la otra y quedar cara a cara con ella, "eres muy ingenua, ¿sabías? Te dejas impresionar por un rostro bonito y un par de palabras clichés. Pero la vida no es tan buena como parece, y lo primero que debes aprender es que las apariencias engañan," se puso de pie, y Sayaka estaba a punto de responderle cuando un dedo en su boca la calló, "juzgar a la gente de esa forma te llevará a graves problemas, niña. Todo tiene razones; y no me justificaré contigo porque detesto a las chicas de tu tipo."

Por fin la soltó y comenzó a caminar, dándole la espalda.

"¡No necesito conocerte para saber que eres una mala persona!"

Kyouko se detuvo, pero no se volteó. "Quizás lo soy. Pero poco me importa, no a todos nos dan las cosas en bandeja de plata, y me basta ser buena, como tú dices, con mi gente. Y lo soy porque también detesto las mentiras, y parte de ser transparente es no ocultar el lado oscuro que todos tenemos. Nadie se libra de eso, ni tú, pequeña princesita del mar."

No hubo más respuesta, y Kyouko lo agradeció. No tenía idea por qué había gastado tanta saliva en una niñata, pero no le pondría atención al pensamiento. Simplemente volvió al barco, y dio el capítulo por terminado.


Se mantuvieron una semana completa alrededor de la misma costa porque habían recibido información de que la misma tripulación que los había atacado la última vez estaba en la zona, pero que no tenían esta costa dentro de su recorrido. A Kyouko le irritaba tener que esconderse, pero no arriesgaría a sus hombres solo por orgullo.

Y no le sorprendió ver que durante todo ese tiempo fuera testigo de lo que podría considerarse un romance de verano entre el hijito de papá y Sayaka, la sirena. Kyouko no lo admitiría, pero aquella fue la razón de que estuviera de un pésimo humor y sus compañeros eran quienes lo sufrían. Los miraba a lo lejos, y por extraño que parezca, los días que Kyousuke se iba a la ciudad a quién sabe qué, Sayaka aprovechaba la visita para buscarla y platicar un rato. La primera vez fue una total sorpresa y la cosa más incómoda que le había tocado vivir a la capitana. Y lo hubiese dejado ahí de no ser porque Sayaka parecía tener interés en conocerla más. Quizás solo se sentía mal por el discurso que le soltó el otro día, pero a Kyouko no le molestaba. A veces, incluso, inventaba alguna excusa para enviar a Kyousuke a la ciudad con alguno de sus hombres para asegurarse que no volviera en un buen rato.

En la guerra y el amor todo vale, ¿no?

…No es que estuviera enamorada, claro.

Las cosas siguieron así hasta que llegó el día en que zarparían e irían camino a otros mares, otras tierras. La noche anterior, hicieron una fiesta para celebrar el haber seguido sanos y salvos hasta ese día, todos juntos. No habían perdido a ninguna persona desde que se formó la tripulación, y aquello era el mayor orgullo de Kyouko. Después de todo, eran su segunda familia. Algunos invitaron a personas que conocieron en la semana; muchas chicas de las tiendas circundantes, y algunos chicos invitados por las pocas mujeres que conformaban el grupo.

Kyouko descansaba luego de echar la broma con sus pares. Estaba apoyada en la barandilla del barco, cigarrillo entre sus labios y fue entonces que la vio: Sayaka estaba cerca de la orilla, rostro iluminado viendo en dirección a Kyousuke. Kyouko tuvo que hacer uso de muchísima fuerza de voluntad para no mandarle una patada a las botellas de vino y whisky que tenía cerca. Se limitó a partir en dos el cigarrillo, solo para reemplazarlo por uno nuevo.

Y aunque sentía que se ponía verde por los celos, se volteó para seguir torturándose con la escena. Pero hubo algo extraño ahí: Kyousuke no parecía haberse dado cuenta del acercamiento de Sayaka, y en cambio charlaba animadamente con un grupo de chicas. Su vista vaciló entre él y Sayaka, y le dolía ver su apagada expresión. Pero lo peor fue cuando Kyousuke acercó con mucha familiaridad a una de las chicas y la abrazó para luego tragársela a besos.

Vio a Sayaka, y eso fue la punta del iceberg: A pesar de estar nadando, de estar empapada, veía claramente las lágrimas que poblaban su rostro. Kyouko apretó los puños, y para cuando Sayaka ya estaba preparada para sumergirse y nunca volver a la superficie, notó, a pesar de toda esa distancia, los ojos flameantes de Kyouko. Mantuvo la mirada pegada en la escena: Kyouko se hizo camino entre la multitud hasta que llegó al grupo de Kyousuke, y apenas lo encontró, apartó de un empujón a la rubia con la que se estaba besando, y lo knockeó con un puñetazo limpio y preciso en su mejilla. Los que estaban cerca pudieron ver como volaron un par de dientes, y Kyousuke quedó tirado en el piso, nariz sangrando y cuerpo temblando.

Kyouko caminó hasta quedar frente suyo y le puso la bota encima del pecho. "Tienes agallas para tener tantas noviecitas al mismo tiempo. Pero escúchame una cosa: No me quedaré mirando como rompes el corazón de una que de verdad te quiere, y nadie te salvará de la paliza que te mereces por jugar así con ella. Debería arruinarte todo ese rostro del que te jactas tanto hasta dejarte más feo que un ogro. ¡De hecho me gusta la idea! ¿Qué dicen ustedes chicos?"

"¡Mátalo, capitana!"

"¡Hazlo pedazos, a ver si vienen sus papitos a cambiarle los pantalones que seguro ya cagó!"

"¡Amarrémoslo y hagámoslo alimento de tiburón mañana!"

Kyouko se inclinó hacia abajó, bota aun fija en su pecho, y tomó el cuello de la camisa del otro, "¿escuchas? Debería hacerle caso al veredicto del jurado, ¿no crees?"

"¡N-N-No m-m-e hagas d-daño! ¡N-No lo v-volveré a h-hacer!"

"No me sirve eso, el daño está hecho y poco me importa ya lo que sea de ti luego de esto. Lo único que me importa es que dañaste a alguien que quiero, y no quiero volver a ver tu desgraciado rostro. Así que, te daré 2 opciones: La primera, te hago pedazos el rostro así no tengo que verlo de nuevo, o la segunda, te vas de una patada lejos de este barco y no volverás a poner un pie aquí. ¿Entendiste? Tienes 5 segundos para responder."

"Y-Yo…"

"4."

"¡N-N-No-!"

"3."

"¡M-Mi di-dine…-!"

"2."

"¡E-Está bien, m-me iré! T-Ten piedad d-de mí…"

"Por supuesto, era obvio que ibas a huir como la rata que eres. Muchachos, encárguense de eso, si voy yo seguro me retracto y le vuelo las pelotas."

Un grupo de chicos fueron gustosos a cumplir la orden, reventados en risa, mientras que las chicas que acompañaban a Kyousuke habían huido hace rato ya. Kyouko se llevó una botella de whisky a la boca y dio un trago largo. La descartó, y en su lugar fue su infaltable cigarrillo. Iba a ir a su cabina cuando una voz la detuvo en seco.

"¡Kyouko! ¡Hey, hazme caso! ¡KYOUKO!"

Caminó hasta la barandilla y parpadeó varias veces mientras veía como Sayaka la llamaba insistentemente, brazos alzados para llamar su atención. "¡BAJA! ¡ES UNA ORDEN!"

Kyouko estaba preparada para el épico sermón que vendría ahora, pero se rió de todas formas; no se arrepentía en absoluto aun si Sayaka acababa odiándola luego de esto. De todos modos, no la volvería a ver.

Y fue ese pensamiento, ese repentino dolor en el pecho lo que la hizo correr a la orilla a su encuentro.

Para cuando llegó, Sayaka ya estaba fuera del agua sentada sobre la arena. Kyouko casi deja caer el cigarrillo cuando la vio: la luz de la luna la hacía ver mucha más etérea de lo que ya era, y sus mejillas ardieron sin control. Por supuesto, olvidó que su potente mirada podía ser un problema a veces, porque aunque no había dado un solo paso desde que llegó, Sayaka se volteó a verla.

"¿Qué haces ahí parada? No es muy amable tener a la gente esperando, capitana."

Todo lo dijo con seriedad, y Kyouko se temió tener la razón y que había venido solo para que la sermonearan. Pisoteó el cigarrillo en la arena, embutió las manos en la chaqueta, y tras un largo suspiro, caminó hasta quedar frente a Sayaka, viéndola hacia abajo. "Debes tener mucha seguridad en ti misma para darme órdenes. Nadie le da órdenes a la capitana."

"Aun así la seguiste." Sonrisa triunfal, "ven, siéntate."

Kyouko bufó, "mhm, supongo que tienes razón, señorita sirena." Hizo como le indicaron y tomó asiento a una distancia decente de Sayaka.

"Vi lo que hiciste."

"No pretendía que fuera secreto, huh."

"¿Ni siquiera lo que dijiste?"

Kyouko se volteó a verla, ceja arqueada, "¿uhm? ¿A qué te refieres? Solo dije la verdad."

"¿Solo la verdad? ¿Todo?"

"Mhmhm, y qué mal si ofendí a tu pequeño novio del año. Anda, regáñame de una vez si para eso me llamaste." Cerró los ojos, visiblemente cabreada, pero siguió volteada, como esperando a que le llegara un coletazo o un golpe en la cabeza.

…Pero lo que siguió la tuvo a punto de caer de espaldas por la sorpresa. Abrió los ojos para comprobar lo que ya sabía: Sayaka la estaba besando. El mundo se detuvo, y no podría decir con seguridad cuánto duró; solo ser perdió en el calor de sus labios, del leve pero para nada molesto gusto a sal, y el cabello que rozaba su mejilla. Se separaron lentamente a medida que ambas abrían los ojos, y aunque estaban igualmente avergonzadas, ninguna rompió el encuentro de ojos azules, azules como el mar mismo, y el flameante par naranjo.

"…T-También te quiero, Kyouko."

Kyouko se quedó boquiabierta por un momento, y no entendía cómo se había enterado la otra si ella misma lo había aceptado hace pocos minutos en su fuero interno, por lo que obviamente no había tenido tiempo para contárselo a nadie.

…No, no era cierto. Lo dijo fuerte y claro. Llevó una mano hasta su rostro, porque aunque estaba desbordando felicidad, no dejaba de ser como un balde de agua fría el saber que Sayaka escuchó incluso eso.

"¿…O no te referías a esto?"

Kyouko quitó la mano de golpe, y en cambio fue a poner ambas sobre los hombros de la chica, "¡m-me refería a esto!"

Sayaka se sonrojó violentamente, y miró muy levemente hacia el lado, "pues no pareces muy contenta que digamos."

Kyouko fue quien se inclinó esta vez para atrapar sus labios, y al igual que la intensidad de sus ojos, su beso también lo fue. Para cuando se separaron, ambas respiraban agitadas, y aunque Kyouko se hubiese lanzado de nuevo para continuar, reprimió el impulso y llevó una mano a acariciar la mejilla de Sayaka en vez, "p-pero no querías a…"

Sayaka no la dejó terminar la oración y la calló con un dedo en los labios. "Me atraía, sí. Me hice ilusiones, sí. De hecho, lo había observado desde hace un tiempo, cuando nadaba más lejos… Podía escuchar la música que producía ese instrumento que ustedes llaman violín. Me vi envuelta en la melodía, y en cómo lucía él al tocarla, pero… La verdad, cuando llegaron aquí, siempre fue arrogante, y para ser honesta. nuestras conversaciones eran solo sobre él y todos los premios y logros que tenía… Nunca quiso saber nada de mí."

Kyouko frunció las cejas, y estaba a punto de quitar el dedo de Sayaka, pero ella negó con la cabeza, "…No me di cuenta hasta ahora que lo que siempre busqué, no lo viví con él, ni lo sentí con él. Fue… Fue siempre contigo, pero no lograba entenderlo, siempre le bajé el perfil. Sin embargo, cuando te escuché mientras me defendías… Se hizo claro." Se detuvo por un momento y negó con la cabe, "no, se hizo obvio… Nunca me había sentido así, y… " Lágrimas que se resistían en caer hacían brillar sus ojos, "…Nunca me sentí tan querida, tampoco. Que te enfadaras así, siendo que pudo hasta alegrarte… " Secó las lágrimas con su mano libre, "tenías razón, eres todo sinceridad. Llevas el corazón colgado a la chaqueta."

Con su boca por fin libre, su voz salió suave, "Sayaka… Nunca podría alegrarme de algo así. Si alguien te hiere, seré la primera en darle una paliza."

"¿Sí? ¿Y cómo lo harás? Te vas en unas horas…"

Ambas bajaron la mirada, y mantuvieron silencio por un rato. Luego, Kyouko se sentó para quedar enfrentando al mar, y rodeó los hombros de Sayaka con un brazo, ganando un sonrojo por parte de la otra. "Pero eso es después, ahora me tienes aquí. Y me gustaría aprovechar bien este momento, no llorando, ¿está bien?"

Sayaka no respondió, solo la miró de reojo y se recostó contra el pecho de Kyouko. La luna iluminaba su encuentro, y estuvieron platicando y mimándose hasta el amanecer, donde Kyouko, con mucha reticencia, se puso de pie y dijo tener que volver para preparar la salida. Sayaka no pudo ocultar la decepción de su rostro, pero asintió. Solo le pidió como favor que viniera a verla antes de que partieran, a lo que Kyouko accedió sin chistar.


Sayaka esperaba en la orilla viendo como cargaban las últimas cajas de provisiones, Kyouko dirigiendo a cada uno. Cuando todos subieron, hubo un momento en que desaparecieron de su rango visual; aparentemente entraron a una habitación o algo por el estilo. No le puso mucha cabeza a ello, solo al hecho de que si Kyouko seguía tardándose, no podrían estar ni cinco minutos juntas para despedirse. Sin querer, sus ojos se llenaron de lágrimas y sus manos se llenaron de arena que había tomado en un intento de soltar la frustración ahí.

"¿Me extrañabas?"

Esa voz, y Sayaka se volteó de golpe para encontrar a una Kyouko que sonreía ampliamente de lado, esa sonrisa que hacía lucir un colmillo que acababa de darle su aspecto rudo de pirata.

"Kyouko…" Sayaka bajó la mirada por un momento, y luego la subió de golpe, furiosa. "¡¿Cómo apareces así como si nada luego de tardarte tanto, idiota?! ¡No tienes ni una pizca de consideración!"

Se arrodilló para estar a su nivel, "hey, hey, ¿tanto me quieres como para ponerte así?"

"¡En estos momentos quisiera no hacerlo, estúpida!"

Entornó los ojos, y la voz salió tan herida que Sayaka detuvo su explosión enseguida, "¿…Lo dices en serio?"

"K-Kyouko…" Llevó ambos brazos a rodear su cuello, manos aferrándose a la tela de la chaqueta vieja, la cual si seguía tirando con tanta fuerza, acabaría rompiéndose, "¡p-por supuesto que no! A-Aunque fue solo un día, yo… Yo no lamento nada, y atesoraré este sentimiento hasta el día que quizás te dignes a volver por aquí."

Kyouko sonrió para sí misma, y la separó solo para besarla con intensidad antes de reírse con ganas. Sayaka no sabía cómo reaccionar, solo la miraba con un amplio puchero, sin entender el chiste.

"Qué linda eres. ¡Pero te tengo noticias! Este pirata abandonará su casa indefinidamente porque una sirena la hechizó y le hizo imposible irse, como en las leyendas populares que contamos entre piratas, yo-ho." Y dejó caer un bolso a su lado sobre la arena.

Como para remarcar la verdad de la oración, el barco zarpó. Toda la tripulación gritaba despedidas a Kyouko y podían ver como varios, a pesar de la distancia, derramaban lágrimas, y una de las chicas menores se tapó la boca de pronto, corriendo dentro para recomponerse. Kyouko, por otro lado, se puso de pie y solo les dedicó una amplia sonrisa, lágrimas cayendo, pero hasta el final con la dignidad y talla de su rol. De pronto, una voz más fuerte de lo que se pudiera pensar que pudiera salir de una persona de su tamaño, llegó hasta la tropa, "¡ESPERO SOLO LO MEJOR DE USTEDES, NO ME DECEPCIONEN, QUIERO VERLOS A TODOS CUANDO VENGAN POR AQUÍ, Y SI FALTA UNO SOLO, LES DARÉ UNA PALIZA A TODOS LOS DEMÁS Y NO HABRÁ NADIE QUE LOS SALVE!"

Ellos, por otro lado, rompieron en llanto y las despedidas se volvieron balbuceos inentendibles. Sayaka no lo sabía, pero fue lo mejor que Kyouko pudo decir para ellos; aunque fueran palabras simples, duras, calaron profundo en el corazón de la que reconocía como su segunda familia.

"Entonces, ¿qué haremos hoy?"

Sayaka saltó por el susto, demasiado emocionada por la escena, y quedó desconcertada por la reacción de Kyouko luego de eso. "¿…De verdad tienes ánimo de hacer algo, siquiera?"

Le revolvió cariñosamente el cabello, "¡por supuesto! Perdí algo importante, pero gané algo importante, también. Así que estoy feliz, estarán bien. Les enseñé bien como valerse solos por si algún día me pasaba algo. Y… No quiero sentarme a llorar, no es mi estilo. Las tristezas no se pasan así, se pasan divirtiéndose y caminando hacia adelante. Así que, ¿a dónde iré contigo?"

"Kyouko…"

"Mhm, tienes razón. Es algo que debemos pensar, y tenemos pequeños problemas técnicos por mi carencia de colita, pero también tenemos tiempo y algo se nos ocurrirá."

Sayaka suavizó la expresión, y asintió con suavidad. "Sí, lo haremos." Se abrazó de ella, y plantó varios besos sobre su mejilla, "gracias por quedarte conmigo, gracias por escogerme, Kyouko."

"Tonta, te escogería mil veces si tuviera que hacerlo."

Fin.


A/N: OK ESTE ES OFICIALMENTE UN FIC COMPLETO ES CERO DRABBLE 4 MIL PALABLAS MEMEO.

Pero bueno, solo me fluyó. Sigo impactada de haber escrito todo de una sola vez XD, pero es bueno porque quiere decir que me empiezo a sentir más cómoda escribiendo KyouSaya. Sigo impactada porque cuando vi las palabras estaba toda meh y como siempre, empecé con unas líneas y luego todo salió solo, pero nunca es taaaanto, fue boni de todos modos.

Espero que te gustara tu pequeño fic piratoso Hadoson!

Sigue el HomuMami de Unreactive, tengo curiosidad por ese, no he escrito HomuMami :x

Fin, no tengo nada más que decir, Danny ouuut

*Agarra chocolates antes de irse*