En un barrio al sur de Londres, un hogar de apariencia simple resistía el retumbar de sus paredes a causa de los gritos ensordecedores que se producían en su interior. La parte delantera se encontraba llena de autos que de alguna forma pudieron acomodarse en el pequeño espacio correspondiente cuidando no molestar en las entradas vecinas; en el interior sus dueños reían, se enfurecían o le gritaban a la pantalla donde atentamente seguían el ir y venir de una bola disputada por atléticos deportistas.
Entre ellos se hallaban James y Dan; el primero no apreciaba mucho el juego mientras el segundo casi lanzaba algo contra la televisión con frustración, su equipo iba perdiendo.
Harry jugaba tranquilamente en el suelo junto a Jazmín, eran los únicos niños de la casa aun cuando era el hogar de Miguel pero por suerte su esposa se apiado de él y se llevó a sus demás hijos, así podría disfrutar del juego, bueno, esa era la idea pero en realidad estaba a punto de arrancarse los cabellos; le iba al mismo equipo que Dan.
-¡Tira, animal! –. Vocifero el latino resoplando al ver como el jugador perdía el control del balón antes de poder hacer algo con él, se disponía a maldecirlo pero noto la mirada asustada de su hija y de inmediato relajo su semblante –Tranquila, cariño... papi solo se divierte.
La nena asintió y sonrió retornando su atención al pelirrojo que jugaba con sus peluches quitándolos de la formación donde ella los tenia, pero no le molestaba a la niña que se acoplaba al juego silencioso de Harry que saltando con un osito en sus manos dejaba escapar exclamaciones.
James miro a su hijo y sonrió, se mantenía sentado en el suelo junto a este y aunque estaba bebiendo apenas si había comenzado su segunda cerveza –Me alegro que al menos tú te entretengas.
Susurro esperando que nadie lo escuchara, en especial los cinco hombretones que devoraban las botanas como troles salvajes.
Dan bufo –¿Sigues diciendo que es lento?
James se giró a ver a su primo que se encontraba de pie muy cerca de su espalda y le sonrió –Mi deporte es más ágil.
El rubio chasqueo la lengua –Pues nosotros somos mortales, presumido.
-Pues nosotros también y aun así vamos como rayos a diferencia de ustedes, en especial de ti.
El castaño sonrió con sorna mirando la barriga levemente abultada de Dan que soltó una queja a la vez que se cubría –Cálmate, gacela.
El estruendo de la televisión y los quejidos de sus amigos que sonaron idénticos a alguna bestia herida, les llamaron la atención casi al instante en que Miguel tiraba nachos al cielo festejando, por supuesto que Dan lo imito, al fin habían anotado empatando el juego.
Cuando todo se calmó, Dan saco el móvil de su bolsillo e hizo una mueca confusa para luego ver a su primo –Ey, que Rosie no ha llegado a la fiesta de chicas dice Susan.
James movió la mano quitándole importancia –Dile que la llame a la casa, debe estar estudiando y a veces olvida lo que tiene que hacer cuando lo hace.
Dan asintió y sin darle importancia le respondió a su novia...
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El estruendo producido por un móvil se perdió entre los diferentes murmullos del lugar, una cafetería común y corriente que al parecer ofrecía un gran servicio por el flujo de gente trajeada que llenaban las mesas.
Rose extrajo el aparato de su bolsa y con cierto nerviosismo respondió –¿Hola?
¡Ey, Rosie! Ya estamos todas en la casa de Amelia... ¿dónde estás?
-¿Eh?... Oh, sí... perdón estaba estudiando, ahora salgo para allá...
Susan rió al otro lado de la línea Me lo imaginaba, bueno, Jimmy dijo que eso pasaría...
Rose palideció dando un salto leve –¿Jimmy?... ¿hablaste con él?
No realmente, le mande un mensaje a Dan.
La pelirroja suspiro aliviada –Oh, ya veo... espero que estén bien.
No comiences a preocuparte y ven con las chicas, ya... ah, y trae una botella de licor de café que ya no hay aquí.
Rose rió asintiendo –No hay problema, voy en camino.
Ok. Te veo pronto.
La joven colgó y suspiro derritiéndose levemente sobre el asiento que ocupaba en un rincón de la cafetería, frente a una mesa donde un par de tazas y platos vacíos yacían. Se cubrió los ojos con su mano y negó silenciosamente susurrando palabras intangibles, al final volvió a suspirar y en un rápido movimiento saco un par de libras que dejo sobre la mesa a la vez que tomaba su abrigo colgándose su bolso del antebrazo para ponerse de pie.
-Debo irme...
Y sin permitir que su acompañante pudiera decir algo, salió a toda velocidad del lugar que convenientemente se encontraba junto a un callejón oscuro donde se introdujo y antes de que alguien la viera, o peor aún, fuera alcanzada.
Desapareció…
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El juego había terminado y para molestia de todos había quedado empatado; refunfuñando todos ayudaban a limpiar el sitio aun cuando Miguel no dejaba de decirles que no era necesario pero por supuesto se alegró al ver que ya solo tendría que aspirar. Casi todos se fueron luego de la limpieza dejando solo a los cuatro que estaban terminando su última cerveza antes de partir.
-... pero que mal jugaron –. Se quejó Miguel.
Dan asintió –Es el idiota del entrenador ¿porque carajos saco a Moore? si es el único delantero efectivo...
-Ey, lenguaje –. Gruño James y luego se giró a ver a su bebe.
Harry sonreía jugando con las mejillas de Claire que encantada lo permitía y en cada apretón transformaba su rostro provocando las risas del bebe; James los observaba en silencio con una sonrisa en su rostro.
La morena se sorprendió y sonrió ampliamente –¿Me acabas de guiñar el ojo? pingo... ¿lo acabas de hacer? –. Mientras preguntaba le picaba la pancita al bebe que se encontraba sentado en sus piernas recargando su cabeza en la que estaba doblada para darle apoyo, sonrió casi con vergüenza causando ternura –Pero mira qué lindo eres... ni pareces su hijo...
-¿Qué? –. James se tensó al momento que la escucho y la miro.
-Pues que no parece tu hijo, él es una cosita hermosa y tú... tú eres tú –. Clarifico la joven ignorante del suspiro aliviado que el castaño dejo escapar hasta que sonrió de costado galantemente.
-¿No recuerdo que antes te quejaras de mi lindura?
Claire lo miro y sonrió juguetonamente –Es que te conocí de noche...
Ambos se miraron unos instantes y luego rieron sin dejar de verse pero a Harry no le gusto, y directamente tomo el rostro de la joven y la hizo que regresara su atención a él.
Claire rio abrazándolo –Pero mira que eres posesivo, galán.
De pronto, las luces brillaron con demasiada fuerza en un instante y luego se escuchó un clic a la vez que se apagaban por completo todas las de la casa. Los adultos confundidos miraron a su alrededor y Miguel corrió a la cocina a tomar una linterna, golpeándose en el camino pero no le importo mucho.
-¿Fuiste tú? campeón -. Susurro James tomando la mano de su hijo pero no percibió ni un rastro de magia a su alrededor.
Entonces, cuando Miguel ilumino el suelo hasta encontrar a Jazmín esta miraba con muy mala cara a Claire...
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-¡Mi niño!
Rose sonrió hacia James que cargaba a su hijo con una sonrisa en su rostro, el pequeño pelirrojo extendió sus bracitos hacia la joven que corrió a su encuentro aun cuando se encontraban casi afuera de la casa de Amelia.
Justo cuando ya lo iba a tomar entre sus brazos, Dan se interpuso abrazándola con firmeza –Hay, gracias Rosie aunque no creo que aun pueda pasar por niño.
Susan negó a espaldas de su amiga que miro confusamente al rubio para luego sonreír alejándose de sus brazos haciéndole una mueca a James que se burlaba silenciosamente.
-Dan no te hagas... ya ni por adolescente pasas.
-¡Ey!
Se quejó Dan haciéndose a un lado para que al fin la pelirroja besara a su hijo aunque primero alboroto el cabello del rubio que gruño mientras su novia lo abrazaba y cuando se disponía a quejarse más, Susan lo beso callándolo.
Rose y James sonrieron mirándolos para luego mirarse sin saber realmente que decir pero Harry soluciono el silencio lanzándose al pecho de su madre que lo estrujo con cariño.
-Hola mi niño ¿cómo te portaste?
James se acercó un poco cuidando que nadie los escuchara –De maravilla; dejando de lado que quemo los fusibles de la casa.
Sorprendida miro al castaño que no dejo de sonreír mientras molestaba a su hijo alborotándole el cabello alejando su mano antes de que lo atraparan –Tenemos que ir a ver a Minnie.
-Ya se –. Susurro soltando un suspiro –Mañana de todos modos la veremos, tenemos que llevar los papeles de Harry... tal vez podamos llevarlo.
Rose levanto los hombros –Supongo... de todos modos debíamos llevarlo pronto para eso de la huella mágica.
-¿Eso qué es?
-Esa marca única que hay en nuestra magia, es más evidente ahora que no usa varita y es necesaria para el registro infantil además de esta manera completaremos su registro para Hogwarts y el ministerio.
James asintió y beso la cabeza de su hijo al que al fin dejo en paz –Genial, todo en uno aunque no sé cómo iremos si no le gusta la aparición.
-Podemos pedirle el auto volador al abuelo –. Dijo Rosie con simpleza y enseguida ambos se miraron y sonrieron traviesamente imaginando el viaje.
Hola
Sé que ha pasado algo de tiempo y que de hecho, este capítulo no es lo que esperaban o no tiene tanta fuerza como quisieran y por ello les pido una disculpa pero me equivoque. Me equivoque al publicar esta historia tan rápido sin hacer primero capítulos de respaldo que usualmente uso cuando se me paran las ideas y que mantienen la línea argumentativa fresca; lo que me ocurre sin ellos es lo que me pasa con esta historia y las otras de Harry Potter, por desgracia se me olvido a donde iban a parar cada una así que me he tardado un poco en encontrarles sentido a mis notas, y me disculpo por ello.
Pero prefiero tardar que escribir rellenos, odio el relleno en las historias que leo y evidentemente odio hacerlo así que, esto tenemos; sé que este capítulo sin duda no gustara pero como la unión a lo que sigue (si,al fin encontré una linea de argumento aunque dudo un poco que sea como la primera que imagine)
Espero que entiendan, no me odien ni me maldigan y que me tengan un poco mas de paciencia aunque sé que ya es bastante pedir, rozando con el aprovechamiento. Si quieren mentármela vía review o twitter esta bien, lo merezco y lo acepto.
Saludos y nos vemos pronto.
