CAP14sEPARACIÓN INESPERADA.
Como habían dado con las coordenadas del lugar era un misterio, lo que se podía notar era que los guerreros se dirigían a su objetivo pasando sobre lo que se cruzara frente a ellos. Misao observaba todo con consternación, mientras Aoshi sucumbía al dolor de las lesiones que algunos intrusos habían infligido al alto cuerpo masculino.
Como estas?- susurro Misao a Aoshi al lograr moverse y salir del estupor y acercándose al hombre que le amaba y ella amaba- no te preocupes estaré bien- dijo esforzándose en no dejar notar a la chica el punzante dolor de sus heridas que le traicionaban haciéndole contraer el rostro. Trato de calmar a Misao con una suave caricia sobre su pómulo derecho, mientras ella presurosa, indagaba sobre el cuerpo masculino, ubicando las heridas de gran importancia y atenderlas en lo posible.
Los castaños ojos del hombre moreno se toparon con la imagen de Aoshi en brazos de su amada odalisca, que atendía con torpeza sus heridas, pero aun así en la mirada de Aoshi, posada directamente sobre el rostro de Misao, era de pura admiración y amor. Unas fuertes manos sujetaron a Misao obligándole a retroceder y alejarse de la tarea que estaba llevando a cavo, sus ojos se inundaron de lágrimas al notar como el cuerpo de Aoshi era nuevamente infligido por el dolor, su mirada alejándose de ella, mientras le separaban.
A rastras el pequeño cuerpo femenino fue llevado y puesto a la fuerza, sobre el lomo de uno de los caballos asaltantes, y un hombre vigilaba como fiel carcelero a su reo.
Lo poco que se había levantado de la casa soñada de la pareja fue abrazada por las furiosas llamas, mientras el hombre de ojos azul oscuro, contemplaba aquello con desconcierto. ¿En qué momento su sueño, se había convertido en pesadilla?.
Señor hay algo que debería ver- alerto uno de los guardias a Kenshin que después de pasar los últimos minutos con su hija, patrullaba a paso lento los buros de la pequeña fortaleza, que era palacio.
-Que sucede?- cuestiono alarmado al notar la columna de humo que se diseminaba al pasar del fuerte viento. Ordenó enseguida, una pequeña ronda, para que investigaran, lo sucedido en aquel lugar.
Al paso de algunos minutos, la puerta de palacio se abrió, con la alarme de traer a un herido.
Atender y comunicadme luego de lo que halláis encontrado.- ordeno el lair a uno de sus hombres que de inmediato se ocupo en llevar el malherido cuerpo de Aoshi a que fuese tratado por el médico del lugar.
Entre tanto Misao luchaba por mantener la c alma, su cabeza solo podía pensar en Aoshi, lo poco que había alcanzado ver, antes de ser apresada y alejada de él. Se encontraba mal herido y ello le preocupaba. Las lagrimas se deslizaban sobre sus mejillas, y terminaban sobre el polvoroso suelo de su prisión.
MARTES 31 DE MARZO 2009
05:45 PM
