Personaje: Albus Potter.
Nota: Soy tan despistada que olvidé actualizar xD Por eso, subo los últimos cuatro drabbles de una vez. Gracias, como siempre, a los que dejan reviews y ponen la historia en favoritos (:
14. Elección
Nunca le gustó su nombre. Albus Severus. Es el principal motivo de burlas de su hermano mayor y eso le exaspera al punto de que terminan estallando fuertes peleas, sacando a relucir en él ese lado que ya no es tan pacífico de su personalidad.
Un día en que está especialmente enfurruñado, su padre Harry lo detiene para darle conversación. Al resopla y accede a escucharlo. Cuando empieza, cree que se trata de otra de las anécdotas de las aventuras que él vivió que a veces va a contar cuando va a Hogwarts de visita, pero esta es otra: la causa de su nombre.
Claro que sabe quiénes fueron Albus Dumbledore y Severus Snape. Los dos contribuyeron a la destrucción de Voldemort y siempre recalcan su importancia. Pero Harry le cuenta algo más: la razón que motivó a Severus a protegerlo y al final dar su vida por él. No sabe si su hijo comprenderá la magnitud de sus palabras, mas no omite ningún detalle en su relato.
—Su última palabra—susurra, consciente de que están a solas y en un momento importante para ambos. Obviamente lo que sí evita es mencionar las circunstancias de su muerte— fue "mírame". Y supe que quería ver mis ojos una vez más, porque eran los mismos ojos de la mujer que amó toda su vida: mi madre.
Albus lo mira, conmocionado. Harry sabe interpretar su silencio y continúa:
—Cuando naciste, tenías los mismos ojos. James heredó los de tu mamá, pero tú no. Tienes los ojos verdes como yo, como mi madre. Pensé que sería un buen modo de retribuirle… tu segundo nombre.
El niño asiente. El motivo es honorable, así como los de sus tíos Percy y George cuando llamaron a sus hijos Molly y Fred, respectivamente. Sospecha que esa Guerra tiene más víctimas de las que se atreven a contarle.
Un tiempo después, cuando está pisando por primera vez la estación para ir al colegio, su padre le dice algo más: que Severus Snape era de Slytherin. Esa casa que todos temen y juzgan desde hace décadas. Le da la certeza de que el Sombrero le dejará elegir a dónde ir, y ya con eso se siente tranquilo.
Ya en el colegio, sopesa las posibilidades por enésima vez. Quiere ser un valiente Gryffindor, como James dice siempre. No obstante, algo cambia cuando la anciana McGonagall pone el Sombrero sobre su cabeza. Tienes madera para ser un buen Gryffindor, dice éste. Pero no es el lugar al que deberías ir, ¿verdad?
Albus se aferra al taburete en el que está sentado y se muerde el labio inferior.
Quiero ir a Slytherin, como Severus Snape, piensa.
—¡SLYTHERIN!
No es tanta la sorpresa del resto de los alumnos como la suya propia al darse cuenta de que está feliz de ir a Slytherin. Fue un impulso, una idea repentina, pero certera. Cuando Rose, su amiga inseparable, va a Ravenclaw, le saluda desde lejos. Ella parece evaluar su expresión y por eso le dirige una amplia sonrisa.
Pueden decir lo que quieran de Slytherin, pero está seguro de que Severus, quien perteneció a esa casa, murió como lo hubiera hecho cualquier digno miembro de Gryffindor. Rosie, quien lo comprende mejor que nadie, lo entiende enseguida, así que le devuelve la sonrisa.
Albus nunca se arrepiente de su elección.
