Hola a todos, aquí les traigo un capi más de este fic que me esta costando tanto escribir...ufff...espero que les guste y me comenten que tal va la historia...

Besos


Capítulo 14: Más problemas?


Ino se había levantado muy animada ese día; Sai se había retirado a su habitación durante la madrugada ya que desde que ellos habían llegado a ese castillo tenían que volver a atenerse a las normas de la realeza que les exigía un comportamiento recatado y decente; y mientras no estuvieran casados formalmente no podían comportarse como lo hacían en el bosque; debían cuidar las apariencias si bien en el castillo nadie les recriminaría nada al respecto. Naruto por supuesto les había asignado habitaciones separadas en cuando había puesto un pie en el castillo pero no sabía nada acerca de las escabullidas de Sai al cuarto de su hermana cada noche, y los que sí se habían dado cuenta de ello (entiéndase Maito y su esposa) no dijeron nada al respecto; sin embargo, ahora que su hermano se había ido a ver al Rey Neji para informarle en persona acerca de su próximo e inminente compromiso con Sai, podían respirar un poco más del control exhaustivo al que Naruto los sometía a ellos cada vez que los veía juntos.

La princesa tenía ciertas sospechas desde hacía unos días acerca de su cambiante estado de ánimo así como los altibajos que su salud presentaba, el problema es que tendrían que pasar unos meses para confirmarlo definitivamente. Tan sólo esperaba que llegara el día de la coronación de Sai y que él la desposara como la ley mandaba para poder ser su esposa con todas las letras. Así también podrían formar una familia y comenzar a formar su hogar. Ino nunca había ido a las tierras del Reino del Sonido, no conocía ese reino ya que desde antes de que ella naciera su Reino y ese habían estado en guerra, y ella hubiera sido fácilmente reconocida y tomada como prisionera si hubiera rondado esas tierras. Tenía muchas ganas de conocer el castillo donde una vez habían reinado los padres de su amado así como el lugar donde él había nacido.

Bajó presurosa las escaleras hasta la cocina y tomando un bocadillo de media mañana salió a los jardines donde supuso se encontraría su prometido pintando seguramente algún paisaje que le hubiese llamado la atención. Sin equivocarse lo encontró sentado sobre una roca con su caballete y lienzo preparados frente al jardín de cerezos que se encontraba en la parte más alejada del castillo. Llegó por detrás de él y apoyó su barbilla en uno de los hombros de Sai, quien al instante de sentirla le acarició la mejilla tiernamente.

- Buenos días hermosa – le dijo el pintor dulcemente mientras se daba la vuelta para mirar a la que pronto sería su mujer y darle un casto beso en los labios - ¿Te sientes mejor? – Ino se sonrojó un poco pero asintió.

- ¿Cómo va la pintura? – preguntó muy curiosa a lo que Sai rió ante algunos gestos de la rubia.

- Hace poco la comencé… recién le di algo de forma a los árboles… me gusta la combinación de colores que la naturaleza me ofrece de este paisaje… - detalló el chico.

- Siempre me ha gustado contemplar este jardín… muchas veces pasábamos tardes enteras aquí en familia, con Naruto y mis padres… todos reíamos y jugábamos… siempre decíamos que era un lugar mágico… especialmente cuando los cerezos entraban en época de dar flor, llovían pétalos por doquier y a mí me encantaba intentar recogerlos al vuelo y contar cuantos más que mi hermano había logrado juntar… - Ino sonrió con la nostalgia plasmada en la cara- …sentías que era irreal tanta belleza… así como sentir tanta paz… - ella ahora miró a su amado pelinegro quien la miraba prestándole la mayor atención de mundo, maravillado por las palabras de la princesa así como adorando cada parte de su ser. Él la atrajo hacia su pecho y la abrazó protectoramente mientras sentía a la chica acurrucarse contra él.

- La verdad que si sientes el aura mágica que rodea a este lugar… ¿No te recuerda un poco al hada que vimos en el bosque y que nos ayudó? – preguntó de repente Sai. Ino le miró a él primero y luego alrededor.

- Sí… - susurró – me recuerda mucho a ella… quisiera volver a verla otra vez para agradecerle todo lo que hizo por nosotros… - agregó Ino en voz baja. Finalmente la chica suspiró y se levantó del cómodo regaza de su amado para permitirle que siguiera con sus suaves trazos en el lienzo.

- Me gustaría retratarte con este paisaje de fondo Ino, ¿quisieras posar para mí? – Ino volvió a sonrojarse un poco ante la propuesta del chico pero finalmente asintió y fue a sentarse bajo la sombra de un cerezo recostando su espalda en el tronco del mismo – Simplemente perfecta – fue el comentario que salió del pintor, quien enseguida se dispuso a seguir con su tarea teniendo el paisaje perfecto y completo frente a él ya que su musa estaba allí.

Un par de horas pasaron de esa manera, disfrutando el silencio y la paz reinante de ese mágico lugar; el cuadro estaba casi terminado e Ino estaba semi-dormida, increíblemente adorable a los ojos de Sai. Unos pasos presurosos se escucharon y unos gritos de oyeron sobresaltándolos un poco a ambos, quienes se habían acostumbrado a la quietud del lugar.

- ¡Ino! ¡Sai! – les gritó un eufórico Lee - ¡Naruto ha vuelto! – dijo y en ese momento Ino se levantó de un brinco logrando trastabillar un poco por un leve mareo que le aquejó al instante, Sai corrió a su lado para sostenerla preocupado.

- ¿Estás bien Ino? – preguntó el muchacho con la chica entre sus brazos. Ino le sonrió y en ese momento Lee llegó junto a ellos.

- Naruto quería verte Ino… - el chico de cejas grandes observó mejor a la muchacha y notó que estaba algo pálida – Oye Ino, ¿estás bien? – preguntó seriamente.

- Sí si estoy bien, es que me he levantado algo rápido y supongo que por eso me vino un pequeño mareo… Pero nada de lo que preocuparse, vamos ahora a recibir a mi hermano- y sin esperar a los dos hombres que la miraron extrañados salió corriendo a encontrarse con su hermano y a su amiga Tenten, a quienes no había visto en varios días por la visita que le harían a Neji. Llegó presurosa al salón donde estarían los que debían haber vuelto y al ver a su hermano se lanzó a sus brazos, sobresaltándolo un poco por su efusividad repentina.

- Oh Ino, me has sorprendido… ¿Cómo estuvo todo por aquí? – preguntó un risueño Naruto mirando a su hermana sin soltarla del todo.

- Todo tranquilo hermano… Te extrañé… - contestó la rubia ganándose una mirada enternecida por parte de Naruto quien la estrechó más fuerte entre sus brazos.

- Yo también te extrañé Ino… - respondió él. La chica le sonrió y se separó un poco de él para observar a Hinata con su algo abultado vientre y dirigirse a ella. Le dio un abrazo no tan efusivo por obvias razones (la chica estaba embarazada) y acarició la pancita de la reina.

- Me alegro mucho de verte Hinata, ¿cómo está mi futuro sobrino? – le preguntó con los ojos iluminados llevando su mejilla al vientre de una muy sonrojada muchacha de ojos perlas quien rió un poco ante las demostraciones algo "expresivas" que estaba teniendo la hermana menor de su esposo.

- Pues muy bien Ino, de vez en cuando me vienen algunos antojos algo extraños pero nada del otro mundo… Sí estoy algo cansada… - comentó y miró a Naruto quien enseguida abrazó a su esposa. Ino los miró dulcemente y se separó de ellos un poco.

- ¿Por qué no subes a descansar Hinata? Enseguida le pediré a una doncella que te suba un té y un trozo de pastel para que repongas energías y cuando te sientas renovada hablaremos del viaje, ¿si? – propuso Ino sonriéndoles amablemente. Los dos reyes asintieron, mientras saludaban con un gesto de cabeza a unos recién llegados Lee y Sai, que a su vez saludaron de igual modo. En ese momento Ino se percató de algo y antes de que su hermano y su esposa pudiera desaparecer escaleras arriba sacó a colación el asunto.

- ¿Dónde está Tenten?- preguntó extrañada a los esposos.

- Oh pues… ella se quedó en el Reino del Agua – Ino frunció el ceño ya que eso no le daba demasiada información al respecto, e iba a preguntar más cuando Naruto se le adelantó – Luego hablaremos y te contaré todo Ino, ahora déjame acompañar a mi esposa a nuestra habitación que está cansada del viaje.

- Está bien, tienes razón, vayan… - respondió ella tranquilamente, y ambos reyes desaparecieron escaleras arriba. Ino observó a los presentes y se dio cuenta de que ninguno estaba en realidad preocupado porque Tenten no se encontraba allí lo cual le parecía un tanto extraño. Pero sin nadie estaba alarmado, es porque seguramente no había ocurrido nada malo; sin embargo, no pudo evitar desilusionarse un poco ya que había extrañado a su amiga y quería contarle lo que le estaba ocurriendo, necesitaba un consejo de alguien de su edad y aunque ahora tenía a Hinata, ella era muy tímida en algunas cuestiones. Suspiró y se acercó a su amado Sai quien la observaba sin perder detalle de ella, al parecer se encontraba alerta ante los cambios de humor y repentinos mareos o náuseas que le venían atacando desde hacía unos días. Él la recibió entre sus brazos y juntos se encaminaron nuevamente donde anteriormente habían estado para poder terminar así de una vez el cuadro y hacer algo de tiempo para que el Rey Naruto les contara las novedades que traería desde el Reino del Agua.


Suigestieu y Haku habían recorrido ya diversos lugares donde aún persistían rastros de magia de los secuaces de Orochimaru, pero aún no habían logrado dar con él. Si bien eran seres mágicos fuertes sabían que no estaban a la altura de tener un combate apto para con el mago, con quien sin dudas tendrían batalla si se lo llegaban a encontrar. Que la Reina Sakura, el hada de la primavera y la que había sido la salvadora de Suigestieu hacía ya unos cuantos años les hubiera pedido ese favor significaba mucho para ellos pues denotaba un orgullo por sus leales seguidores así como una gran creencia en su fuera o valentía como guerreros que eran. Su raza siempre había sido muy fuerte y había entrenado muy duro para el combate, los hombres eran instruidos desde pequeños en las artes de la lucha y magias del agua dado su naturaleza en parte de pez, y gracias a ello se habían vuelto un ejército muy poderoso a tener como aliado a la hora de una inminente guerra.

Fue al entrar en territorio del Reino de la Arena cuando rastros de magia del Sr. Oscuro fue percibida por estos astutos rastreadores quienes pusieron sus sentidos en alerta máxima al captar el rastro. Suigestieu sentía un gran desprecio por el mago así como mucho rencor por haberlo tenido cautivo por muchos años. Si bien quería cobrarse cierta revancha para con el, prefería dejarle el trabajo al hada pues sabía que ella sí podría darle la merecida lección al mago, y que mejor que despojarle de sus poderes, esos que usaba para dañar a todos y que sin ellos era una mera criatura más, sin nada especial. El hombre tiburón sonrió ante esto, él se encargaría de encontrar a ese mago y se lo daría en bandeja de plata a su reina, para que nadie nunca más pudiera caer bajo el yugo de su poder. Los hermanos comenzaron a seguir el rastro cuidadosamente el cual los condujo a una pradera donde aparentemente no se apreciaba ninguna construcción a la vista. El menos de los hermanos frunció el ceño pues captaba magia más adelante en gran cantidad, pero visualmente nada era reconocible. Se dieron cuenta de que estaban frente a un hechizo de camuflaje y sonrieron. Sería muy fácil entrar al castillo, las únicas criaturas que podían percibir en ese lugar eran unos pocos humanos, y un ser mágico, el cual sería seguramente Orochimaru. El mago debía estar muy desesperado para haber recurrido a los humanos.

Se acercaron sigilosamente al lugar de donde podían percibir la magia y al llegar a esa barrera de invisibilidad ambos posaron su mano en ella y mentalmente usando su propia magia abrieron una barrera en el hechizo para poder así vislumbrar el castillo que había pertenecido al mago Sasori. No escuchaban ruidos alrededor más que unos hombres humanos murmurando algunas cosas, dos de ellos estaban sentados junto a una de las puertas de entrada del castillo, aparentemente haciendo guardia, y algnos más podían detectarlos dentro del mismo movilizándose ajenos a la presencia de los hermanos tiburón. Sensaban al Sr. Oscuro como que se encontraba en el subsuelo del castillo desde donde percibían cierta magia, seguramente muy débil como para ser detectada desde lejos, pero lo suficientemente para llamar la atención. Sabían que no disponían de mucho tiempo antes de ser detectados por el mago por lo que usaron su magia para aparecer en las afueras de la habitación donde se encontraba éste, aparentemente muy concentrado en algún tipo de poción mágica, para quien sabe hacer que cosa, seguramente no muy buena.

Abrieron la puerta sigilosamente y observaron el interior de la habitación, donde claramente podían ver al mago de espaldas a ellos dándoles una buena oportunidad de atacarlo.

- ¡Oh! Finalmente se han decidido a entrar, hermanitos tiburón! – dijo alegremente el mago oscuro dándose la vuelta con una sonrisa macabra en la cara – Suigestieu tanto tiempo! – exclamó el mago con falsa alegría - ¿Me has extrañado? Apuesto a que sí… aunque no fue tan malo perderte… - miró suspicazmente al espadachín quien se hallaba tenso al encontrarse a quien por tantos años lo había mantenido prisionero, torturado y había experimentado con él – Obtuve mucho gracias a ello… sin duda tu querida y benefactora hada fue un buen premio… - Suigestieu quedó helado ante las palabras de Orochimaru quien se sentía victorioso al ver irse quebrando la determinación del hombre tiburón, necesitaba ganar tiempo y que mejor que un buen monólogo intimidatorio – Oh! ¿Acaso no sabes porqué fuiste liberado? – preguntó el mago con falsa inocencia. Suigestieu se impacientó.

- ¡Habla ya! ¡¿qué trato hizo contigo Sakura? – demandó el chico claramente molesto por la mirada burlona del mago.

- ¿Estás seguro que quieres saberlo? – el hombre pez se mordió los labios con rabia contenida lastimándose y logrando que unas gotas de sangre salieran de la herida, pero asintió a regañadientes – Ella vendió su cuerpo para que tú fueras liberado… - soltó el mago con maldad logrando que ambos hermanos tiburón quedaran tiesos en el lugar.


Sakura se encontraba conversando unas cosas con Tsunade cuando sintió una extraña vibra en el ambiente que la hizo callarse en el momento. Cerró sus ojos e intentó descifrar a que se debía esa nueva tensión en el aire mágico; seguramente algo se estaba confabulando y la naturaleza le intentaba advertir, el destino movería unos cuantos hilos y varios seres mágicos y humanos serían afectados. Eso la hizo ponerse muy alerta acerca de los próximos acontecimientos.

- ¿Qué sucede Sakura? – preguntó la ex -reina, notando la expresión de concentración en la nada aparente, del hada. Intentó agudizar sus sentidos para notar lo que fuera que estaba distrayendo al hada, pero justo en ese momento el hada contestó, interrumpiéndola a ella.

- Hay… algo extraño en la magia… algo está pasando, o comenzando… Alguien… - en ese momento el hada se calló y frunció el ceño. Sólo Orochimaru podía provocar ese tipo de irregularidad en la magia – Debo irme – dijo el hada y desapareció del lugar dejando a una pensativa y preocupada Tsunade.

Sakura sentía un muy mal presentimiento, sabía que Orochimaru estaba escondido y planeando algo para recuperarse y vengarse por su humillante derrota, tan sólo esperaba poder detenerlo y así evitar que alguien pudiera salir herido en esa confrontación. Estaba preocupada por los hombres tiburón que había mandado en su busca, sabía que eran fuertes y grandes guerreros pero aún así no eran lo suficientemente poderosos para tratar con un mago como Orochimaru, y sabía que éste no les tendría piedad.

Sakura anduvo entre la naturaleza, compenetrándose con cada rincón de ella, llenándose de su magia y capturando así cualquier resquicio de magia o pista que le pudiera llegar a través de canales mágicos para poder descifrar que era lo que podría estar por suceder e intentar mantener intactos los caminos de todos los seres involucrados. La naturaleza la acunó en su seno y colaboró en todo lo que la Reina del Mundo Mágico le pedía. De su interior nació un conocimiento intuitivo que la fue guiando a descubrir esa fuerte conexión entre ella, la magia y los seres que pertenecen a ella. Las enredaderas reaparecieron brillantes sobre su piel mientras ella estaba acostada en un campo de flores muy concentrada. Las enredaderas comenzaron a serpentear en sus brazos y piernas hasta que fueron internándose en la tierra bajo ella, esparciéndose a través del suelo y conquistando terreno alrededor de donde se hallaba el hada, alejándose cada vez más y cubriendo terreno. Esta exploración sensorial mágica nacía del hada en armonía con el manejo de su interacción con los poderes de la naturaleza y de esa manera estaba intentando hallar al mago oscuro que amenazaba la escasa paz que se había logrado desde su derrocamiento del trono del mal. El hada siguió ahí dejando su magia explorar y mezclarse con el entorno formándose como una enorme telaraña de magia que detectaba cada ser o criatura mágica que tocara; solamente cuando encontrara a su blanco la telaraña se detendría dándole su ubicación, como si fuera una radar gigante de magia.


Karin y Lee se encontraban dando un paseo por los alrededores del castillo como siempre lo hacían, Lee estaba comportándose algo diferente, se le veía menos conversador y más perdido en sus pensamientos y esto fue algo que la chica mestiza notó.

- ¿Te ocurre algo Lee? – le preguntó intrigada – Es por lo de tu hermana, ¿verdad? – Lee la miró y asintió. Ella iba a añadir algo más pero el chico se le adelantó.

- Que Naruto regresara sin ella me preocupó un poco pero estoy seguro que el no la dejaría a menos que ella se hubiera querido quedar donde quiera que sea eso… Estaba muy emocionada antes de partir con los reyes hacia el Reino del Agua… - Karin le miró perspicaz.

- ¿Estás celoso de la persona que está con tu hermana? – Lee la miró algo avergonzado y asintió un poco tímidamente.

- Es que nunca habíamos estado tantos días separados y es extraño… supongo que la extraño… antes compartíamos más cosas juntos y desde hace un tiempo como que siento que ella hace su propia vida y me excluye de ella… Yo sé que soy algo raro pero… - Karin rió en voz baja y Lee hizo un mohín.

- Oye, tu dices que eres raro y yo soy la mestiza aquí… - argumentó ella encogiéndose de hombros aún con una sonrisa pintada en la cara. Ella le cogió del brazo y tiró de él hasta llevarlo junto a la rivera de una cañada que había a un par de kilómetros del castillo del Rey de la Hierba, y es que caminando y charlando se habían alejado bastante casi sin darse cuenta – Tu hermana estará bien Lee, no te preocupes… Ella es grande y bastante fuerte… es algo bueno que pueda decidir que hacer con su vida… - ella lo miró y el chico clavó sus ojos en ella atentamente – o con quien compartirla… al menos sabes que ella está con la persona que ama y que la ama igualmente… eso es algo sumamente valioso… - Lee la abrazó algo conmovido por las palabras de la chica mestiza y le besó la frente para seguidamente continuar caminando por la zona en silencio y agarrados de la mano.

Hacía un tiempo ya que estaban en ese lugar, cuando Karin se tensó de repente al percibir cierta aparición de seres mágicos cerca de ellos, pero lo disimuló. Lee estaba a unos cuantos metros alejado de ella, pues estaba inspeccionando el agua de la cañada intentando distinguir acerca de la abundancia de peces en ese lugar, pues le encantaba pescar, por lo que no se percató del estado de alerta en el que se había colocado la mujer que quería. El chico notó un movimiento anormal en el agua de un momento a otro, y movido por la curiosidad prestó atención a esto; de repente una masa de agua comenzó a elevarse tomando una forma semejante a un ser humano del sexo femenino en su parte superior pero de agua en su parte inferior. Karin notó la magia de un ser mágico de agua corrompido junto a Lee y horrorizada iba a ir hacia él cuando un segundo ser mágico corrompido apareció frente a ella cortándole el paso.

- Hola Karin – saludó el recién llegado.

- Sakumo – contestó la mestiza sorprendida. Lee escuchó las voces y se dio la vuelta al notar el tono de voz de miedo de Karin, e iba a dirigirse junto a ésta al notar el pánico de la chica cuando una masa de agua algo gelatinosa le envolvió inmovilizándole en el lugar.

- ¿Qué es esto? – preguntó el chico extrañado al verse en ese estado. Karin vio al ser mágico que había detectado junto a Lee usar su poder sobre él dejándolo sin movimiento alguno, como atrapado en una red de agua densa.

- ¡Suéltalo! – gritó la mestiza e intentó ir junto a él pero Sakumo la agarró del brazo para impedirle avanzar.

- Sora no le hará daño a menos que yo se lo ordene, por lo que más te vale cooperar con nosotros… Así que ahora tú y yo vamos a hablar de unas cosas…

- ¿Qué es lo que quieres? – preguntó Karin forcejeando con el ser, quien se divertía al ver la desesperación de la chica – Déjalo ir a él, es sólo un humano, no tiene valor para ustedes…es a mí a quien estabas buscando y aquí me tienes…

- Ah no mi querida mestiza…en eso tienes razón…él no tiene ningún valor para nosotros pero para ti sí… - comentó el ser sonriendo a lo que Karin apretó los labios impotente – Por lo que mientras lo tengamos a él en nuestro poder tú nos obedecerás en lo que te digamos… - junto a Lee, Sora sonrió perversamente al ver los vanos intentos del chico por liberarse de su prisión mágica.

- Olvídalo chico – le informó divertida – es imposible para un simple humano soltarse de mi agarre jejeje…

- ¿Qué es lo que quieren con Karin? Ella ya dejó la vida que llevaba y ahora vive aquí conmigo… - dijo el chico aún moviéndose en esa red que lo contenía. El ser llamado Sora rió aún más.

- Ella siempre será una mestiza, una impura… - Karin agachó la cabeza ante esas palabras hirientes – y siempre estará al mando de alguien…su deber es obedecer a quien sea su superior – siguió diciendo el ser cruelmente mientras un par de lágrimas salían de los ojos de la chica. Lee apretó los dientes claramente enfadado.

- ¡Eso no es cierto! Todos tenemos elección y opciones en la vida… - afirmó el chico con determinación en la mirada observando a la chica que se había convertido en parte de su corazón y que lo miraba con admiración y sus ojos llorosos - …incluso tú Karin…

- Oh…eso no es del todo mentira… - interrumpió Sakumo, y sonriendo miró a Lee y luego a Karin, quienes miraron extrañados – ella tiene la opción de hacer lo que se le había encomendado a cambio de que tú sigas viviendo – terminó el ser mirando a Lee victorioso. Karin abrió mucho sus ojos horrorizada – Y creo que al parecer le importas lo suficiente como para hacerlo, pues el miedo en sus ojos claramente demuestra lo mucho que te valora… No sé que le puede haber visto a un simple e inferior humano como tú… - Sakumo miró con asco y desprecio al chico de cejas grandes - …si no vales nada… hasta raro eres jajaja… - rió y Sora le acompañó mientras la pareja impotente sufría por dentro – Ahora vamos a lo nuestro – dijo una vez más Sakumo seriamente mirando a la chica nuevamente – el Sr. Oscuro te había encomendado una tarea antes de que tuviera que desaparecer de apuro y al parecer ya es hora de que la lleves a cabo, supongo que por estar jugando con los humanos no te habrás olvidado de cual era… o… ¿tendré que recordártela? – agregó el ser con una mirada malévola. La chica negó.

- Yo… yo recuerdo… lo que tenía que hacer… - respondió ella en voz baja casi entrecortada por la rabia y pena que sentía en ese momento por tener que volver a realizar una tarea para el mago oscuro, sabía que lo que tenía que hacer no dañaba al ser en cuestión, pero sabía también que una vez frente al Sr. Oscuro el destino de dicha criatura era algo incierto…por no decir que su futuro no sería demasiado agradable. Ya no quería traer más dolor a otras criaturas, sólo quería vivir en paz sin dañar ni ser dañada, sólo quería ser libre y disfrutar ahora que había encontrado a alguien que la quería. Miró a Lee un momento como para infundarse de valor – No van a dañarlo, ¿verdad? – Sora sonrió.

- Karin no… - dijo Lee impotente y con remordimiento por ser tan débil y ser usado para hacer que la chica tuviera que hacer algo que no quería. Pero sus súplicas fueron ignoradas por los demás allí presentes.

- No lo dañaremos siempre y cuando tú cumplas con la tarea que te fue encomendada, al parecer te has olvidado un poco de las reglas de obediencia… Quizá cuando el Sr. Oscuro se vuelva a hacer con el poder del reino pueda volver a recordártelas… pero mientras tanto nuestra tarea es hacer que tú cumplas la tuya… Así que hazlo – y diciendo esto los seres mágicos desaparecieron del lugar llevándose a Lee de rehén. Karin cayó de rodillas al suelo y golpeó con sus puños el mismo mientras las lágrimas recorrían sus mejillas, maldiciendo su mala suerte. Momentos después la misma desapareció del lugar también.


Unas cuantas horas después, ya descansados y repuestos del viaje anterior, Naruto e Hinata bajaron a encontrarse con Ino y los demás invitados del castillo, y aunque le extrañó un poco no ver por ningún lado a Karin y a Lee no le dio demasiada importancia ya que esos dos de vez en cuando se perdían en sus cosas por bastante tiempo. El Rey sonrió, le agradaba Lee y estaba contento de que pudiera haber encontrado el amor; el chico era muy hiperactivo como él y siempre tenía una chispa alegre que contagiaba a todos los demás de su buen humor. En cuanto a Karin, no le caía demasiado bien porque en su momento había atentado contra su amada esposa; sin embargo, con los días que había conocido un poco más a la mestiza se había acostumbrado a su presencia callada y tímida, pero notaba como siempre estaba atenta a lo que ocurría a su alrededor, era como si nunca pudiera estar completamente relajada. Naruto creía que Lee y ella hacían una buena pareja, se complementaban muy bien; sabía que la chica había sufrido muchísimo durante su vida, la cual aún no dejaba de asombrarle lo larga había sido (¡si es que ella aparentaba su edad!) y veía que Lee era la mejor influencia que podría haber encontrado para abrirse más a la convivencia pacífica con otros seres. Sentado en la gran mesa del salón de banquetes miró a las personas sentadas allí reunidas expectantes a su palabras y se sintió en familia, así como hacía tiempo (más precisamente desde la muerte de sus padres) no se sentía. Con la mano de Lady Hinata entre las suyas se armó de valor para decirles a los padres de Tenten la noticia que traía sobre ella, las razones de porque la joven se había quedado en el reino al cual habían ido de visita.

- Bueno, sé que falta Lee pero… es de importancia que les comunique las novedades que traigo del Reino del Agua – Ino lo miró interesada, se moría de ganas de saber la reacción que habría tenido Neji cuando le fue notificado lo de su boda con Sai, en parte se sentía un poco culpable por en cierta manera romper su compromiso, pero por otro lado ella amaba a su pintor pelinegro y por nada del mundo se separaría de su lado, ni por un protocolo ni obligación real; además, Sai también era un rey al fin y al cabo.

- Si, por favor, díganos que ha sucedido con nuestra hija – dijo seriamente Maito.

- Em… cómo decirlo sin que suene demasiado… - Naruto comenzó a ponerse nervioso al tener todas las miradas clavadas en él, hasta que sintió el agarre firme y suave de su Hinata dándole fuerzas y pudo respirar tranquilo, tosió un poco y se dedicó a continuar con lo que tenía que decir – Bueno… el Rey Neji está comprometido y va a casarse en dos semanas… así que no debemos preocuparnos porque su unión se halla roto querida hermana – habló el rey dirigiéndose a su hermana con una sonrisa nerviosa esperando su reacción.

- ¿De verdad salió todo bien? – preguntó ella con los ojos iluminados por la ilusión de no tener impedimento alguno para que la unión de ella y Sai se llevara a cabo.

- Así es Ino… - contestó Naruto algo molesto adivinando los pensamientos de su hermana.

- Aún así no entendemos que tiene que ver todo esto con nuestra hija – interrumpió Maito.

- Bueno… - continuó Naruto dirigiéndose esta vez a Maito y su mujer – resulta que su hija es la prometida del Rey Neji – soltó finalmente Naruto dejándolos a todos con la boca abierta de la impresión.

- Pero… - comenzó Maito - … pero si recién se conocen… ¿Cómo es posible que se vayan a casar? – el hombre frunció el ceño - ¿No la estará obligando verdad? ¿O acaso ese hombre se atrevió a tocar a mi niñita y por eso se quiere casar tan deprisa con ella? Voy a asesinarlo, a descuartizarlo, a… - mientras el monólogo de Maito seguía y su esposa intentaba calmarlo, Sai e Ino seguían algo impresionados por la reciente noticia y Naruto e Hinata sonreían nerviosos por ser los mensajeros de semejante noticia que había alterado tanto al padre de la novia en cuestión. Finalmente una vez que se logró tranquilizar a Maito, su esposa fue la designada para que comenzara la ronda de preguntas al pobre Rey de la Hierba, acerca de la situación en la que se encontraba su hija.

- Ahora que mi esposo se tranquilizó, nos gustaría saber bajo que condiciones es que este matrimonio tan reciente se armó. ¿Es consentido? ¿Mi hija aceptó este matrimonio?

- Así es señora, su hija está muy contenta por su boda – respondió rápidamente el rey algo intimidado por la madre de Tenten – Es totalmente consentido…

- ¿Cómo es que nosotros no sabíamos nada al respecto? ¿Acaso mi hija y el joven Neji se conocían de antes? – siguió la mujer preguntando.

- No lo creo señora, y no sabría decirle… creo que esto es una sorpresa para todos en realidad… Nosotros quedamos muy sorprendidos también cuando nos dieron la noticia estando allá… - dijo Naruto comenzando a sudar.

- La razón de que vayan a casarse es que ellos pueden haber… - tosió - … intimado? – preguntó de repente la mujer dejando a un furioso Maito arrancándose los pelos ante la posibilidad de que eso hubiera sucedido y a un pálido e incómodo Naruto estupefacto por lo directa e indiscreto de la pregunta (¡¿qué rayos sabía él de la vida íntima de los demás? ¿Acaso le veían cara de pervertido y chismoso, o qué? pensaba Naruto)

- No creo que eso haya sido posible señora – contestó la dulce Hinata saliendo al rescate de su marido (quien por cierto soltó un gran suspiro de alivio) – Mi primo es un caballero muy respetuoso y mantendrá el honor de su hija hasta las últimas consecuencias. Su virtud estará asegurada hasta que los votos nupciales sean llevados a cabo ante un sacerdote y los testigos correspondientes. Eso puedo asegurárselo – terminó de decir una sonrojada pero seria Hinata, Maito quien había contenido la respiración la soltó y un poco de alivio se leyó en su cara mientras Anko simplemente asentía ante la respuesta de la reina.

- ¿Por qué se quedó entonces en el castillo del Rey del Agua? ¿No era lo mismo acaso que viniera para poder ir aprontándose para la ceremonia y luego reencontrarse con su futuro esposo? – Naruto tragó grueso, pero es que ¿qué clase de preguntas se le ocurrían a esa señora? Para su buena suerte la inteligente y tímida Hinata salió una vez más a contestar las preguntas más difíciles del tema.

- Tenten y mi primo están enamorados… aunque sea de tan poco tiempo que se conocen es como que entre ellos se dio el amor a primera vista… Mi primo es un caballero y no realizará nada indecoroso, ellos sólo quieren pasar más tiempo juntos antes de la boda para conocerse un poco más… Creo que es normal eso, ¿ustedes no están de acuerdo conmigo? – preguntó ahora la inocente pero astuta Hinata a los padres de la linda Tenten, quien se había acercado bastante a Hinata en el tiempo que se habían conocido, desde que Tenten había llegado junto con los demás al castillo del Rey Naruto.

- Supongo que sí es algo normal… aunque no nos llegue a gustar del todo… - respondió Anko aún seria mirando a su esposo – Ella es nuestra niña… y nos preocupamos por lo que le suceda…

- Lo entiendo señora – habló Naruto ahora – pero Neji la ama, y estoy seguro que la protegerá con su vida… - todos asintieron no del todo satisfechos pero sí bastante confirmes.

- Entonces… en dos meses tendremos tres bodas… - habló de repente Ino – En dos semanas se casarán Neji y Tenten, en un mes nos casaremos Sai y yo luego de su coronación… y en dos meses coronarán también al Rey del Reino de la Arena, y creo que también se llevará a cabo su boda… - Naruto entrecerró sus ojos con sospecha mirando a su hermana acusadoramente.

- Ino… - ella se encogió en su asiento sabiéndose descubierta en su travesura.

- ¿Sí? – preguntó inocentemente.

- ¿Estuviste revisando mi correo de nuevo? – preguntó Naruto aún en su pose de interrogador. La chica rió nerviosamente y Naruto suspiró derrotado; sin duda su hermana era imposible – Lo sabía… uff…es la forma en que tienes de enterarte de las cosas antes que yo… Ni yo sabía que esa otra coronación sería llevada a cabo… Deberemos informar entonces acerca de este nuevo acontecimiento cuanto antes, del casamiento del Rey del Reino del Agua…

- Pero… - interrumpió Ino - ¿Eso no tendría que hacerlo Neji? Después de todo es quien se casa, ¿o no?

- Lo sé Ino… pero prometí ayudarle con eso… - contestó Naruto bufando por todas las cosas en las que tendría que darle una mano al primo de su mujer, solamente él se metía en esa clase de responsabilidades de voluntario.

- Todo saldrá bien Naruto – le susurró la voz de Hinata al oído acariciando su mejilla, acción que les hizo sonreír a ambos. Naruto besó la coronilla de su esposa y acto seguido la comida se sirvió en la mesa y todos comenzaron a cenar.

- ¿No creen que Lee y Karin se han tardado demasiado? – preguntó de repente Naruto.

- Pues… la última vez que los vi estaban paseando por el lado de la cañada y a Lee le encanta pescar por lo que muchas veces pierde la noción del tiempo… - comentó Maito- probablemente estén haciendo en el fuego lo que sea que haya pescado mi hijo y quieran pasar tiempo a solas con Karin – agregó el hombre haciendo que todos lo miraran con una mueca incrédula en el rostro por la libertad que le permitía a su hijo cuando a su hija por poco y hace un escándalo porque pasara tiempo con su prometido.

- Hombres… uff… que machista… - comentó bajito Ino a Hinata haciendo que ésta soltara una risita disimulada ante el comentario de su amiga. Ino luego se perdió en sus pensamientos, extrañaba a su amiga Tenten, y se moría de ganas de contarle sus novedades…así como seguramente la interrogaría por no haberle contado nada acerca de sus sentimientos por el castaño de ojos perlas.


Karin apareció en las afueras del castillo observando los guardias y analizando la forma de entrar a éste sin ser notada. Tenía que llevar a cabo el encargo que el Sr. Oscuro le había encomendado antes de que el mismo hubiera sido derrotado en la batalla contra el hada Sakura, quien ahora era la nueva Reina del Mundo Mágico, para poder tener a Lee a salvo. La mestiza pensó en que quizá podría ir y pedirle ayuda a la misma Reina pero no estaba segura de si eso pondría en riesgo la vida del hombre que ocupaba su corazón. Temía que un mal movimiento suyo pudiera ocasionar alguna repercusión sobre Lee, y ella no podría soportar que algo le ocurriera a ese dulce chico. Karin se movió sigilosamente, haciendo uso de su magia a través de los muros del castillo pasando totalmente desapercibida por los soldados que rondaban tanto los alrededores como los pasillos y estancias del lugar. Cerró los ojos un momento dejando que las incertidumbres y dudas que sentía estudiaran los pros y los contras de lo que estaba a punto de hacer, pero la imagen de Lee vino a su mente opacando todo lo demás, y obligándola a actuar. La mestiza apareció frente a la puerta de una habitación y sensó dentro de ella que no hubiera ninguna criatura mágica dentro o en los alrededores que pudiera estar protegiendo a su blanco, ella no tenía poderes como para enfrentarse a otros de su misma naturaleza o seres superiores; pero sin duda doblegar humanos no era un problema para una criatura mitad mágica como lo era ella.

Karin desapareció y volvió a aparecer dentro de la habitación, junto a la cama donde ese apuesto joven dormía ajeno a lo que estaba sucediendo a su alrededor, completamente indefenso. La mestiza se mordió el labio indecisa de si hacer o no lo que se le había encomendado pero sus manos se movieron solas. Sacó de un bolsillo oculto de su túnica una pequeña botella con una poción mágica dentro y la abrió. Dejó caer unas gotas del contenido de la misma en los labios del muchacho, y en ese momento se sintieron unos pasos apresurados por el pasillo que conducían a esa habitación. La chica se alarmó sin poder entender como pudieron haberla detectado tan rápidamente si es que por ahí no habían otros seres mágicos que protegieran al humano que yacía en la cama, quien al sentir las gotas amargas en su boca despertó y terminó de despabilarse al sentir que aporreaban la puerta de su habitación. Miró sin comprender a la extraña mujer que se encontraba junto a su cama y quiso incorporarse pero se sintió débil.

- Lo siento – dijo Karin y en ese momento se abrió bruscamente la puerta de la habitación del joven entrando por ella algunos guardias liderados por un hombre con los ojos rojos, a quien al joven le costó reconocer por un momento. El joven que seguía acostado pero semi incorporado, que se había ido debilitando cada vez más cayó en una especie de sueño profundo, desmayado, y Karin le tocó con una mano el hombro para ambos desaparecer de allí mientras los guardias y el hombre que en ese momento les comandaba se abalanzaban inútilmente al lugar donde segundos antes se encontraban Karin y su rehén, fallando en contener el secuestro.


La concentración del hada Sakura en esa búsqueda mágica se vio menguada de repente por una extraña sensación en su pecho que hizo que ésta abriera los ojos y sintiera el corazón oprimido en una angustia atroz.

- Sasuke… - susurró lastimosamente para la naturaleza y para ella misma. Su príncipe estaba en peligro.


Bueno, hasta aquí el capi...

¿Saben quien fue el secuestrado? ¿Se dieron cuenta de quien era el de ojos rojos? ¿EL secreto de INo? jejeje

espero que les haya gustado y gusten dejarme un RR *.*

nos vemos a la proxima

matta ne!

Juli