CAP. 14 – BARCO EN LLAMAS

Sus manos se sostuvieron firmemente de la borda y de un solo impulso subió al barco, a SU barco, una extraña sensación de seguridad la invadió al apenas tener contacto con aquel navío donde se encontraba ahora, de pronto y sin previo aviso se sintió atrapada entre los fuertes brazos de un muchacho castaño y sintió como este acariciaba sus rubios cabellos con sus manos, ella se separó un poco para verlo con una sincera sonrisa.

-Te amo Yoh– fue lo único que pudo murmurar, la joven capitán del "Medusa", antes de que sus labios fueran atrapados por los del muchacho, hasta ese momento se convenció de no estar soñando y profundizó aún más el beso, dando gracias por haber vuelto a verlo cuando ella ya había perdido las esperanzas de volver siquiera a estar cerca de aquel hombre por quien sentía un amor tan inmenso como para renunciar a su propia vida.

Todos los presentes en aquella cubierta, sobrevivientes de la terrible batalla librada en la isla de Hao, los miraban contentos y después de algunos instantes regresaron a sus actividades para dejar a la pareja reencontrarse a gusto.

-Ana– habló el chico una vez terminado el beso pero sin dejar de abrazar a la pirata –no tenías, bueno no tenías porque arriesgarte así por mí, de sólo pensar que Hao pudiera obligarte a… no, únicamente el pensarlo es horrible, créeme prefiero la muerte a saberte en sus brazos contra tu voluntad, sentía que me moría de ganas por matarlo, despedazarlo…

-Ya no sigas Yoh– contuvo la joven recordando el secreto que ahora pesaba sobre su alma, lo descubierto por ella gracias al medallón pendiente de su cuello –no pienses más en eso– extenuó para volver a besarlo, no sabía como decirle al castaño el lazo que lo unía con el pirata, ahora ella entendía el por qué del rencor que, le había contado Yoh, sentía su madre por el mar. Seguramente la familia del muchacho había viajado en un barco atacado por aquellos terribles piratas que le debían pleitesía a su padre, pero en aquel terrible ataque secuestraron a uno de sus hijos, y contrario a como seguramente habían creído sus padres, no mataron al bebe lo mantuvieron con vida, sembrando en su corazón odio y maldad, sentimientos que el padre de Ana jamás pudo borrar de su alma y su mente cuando lo rescató de los malvados ladrones, ante esos pensamientos tan oscuros ella sólo pudo buscar refugio en el cálido abrazo de Yoh.

Aquel tierno momento entre la pareja fue interrumpido por el sonido de alguien que se aclaraba la garganta con fuerza, ambos se separaron para mirar a un muchacho de cabello negro y ojos dorados quien los miraba con una expresión neutra en su varonil rostro.

-Horo – Horo se llevó a los amigos de Yoh a que descansaran al camarote, él debería hacer lo mismo, porque imagino que Hao todavía no se rinde– declaró Len.

-Él tiene razón– confirmó Ana dirigiéndose al marino de cabellos castaños –ve con Len mientras yo preparo a mis hombres para lo que viene– dijo dándole un corto beso en los labios al chico –porque espero no olvides que estás en mi barco y las ordenes las doy yo– concluyó alejándose de los dos hombres para comenzar con los preparativos.

-Vaya, es muy visible tu cambio conmigo– expresó Yoh a Len en tanto ambos caminaban hacia los camarotes.

-Todos cometemos errores y yo sé reconocerlo, todavía me parece que no mereces a Ana, pero si ella es capaz de hacer esta clase de locuras por ti debe amarte muchísimo, además creo entender un poco más lo que significa amar de verdad– concluyó sonriéndole ligeramente.

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Por desgracia la paz en el "Medusa" no podía durar demasiado, pronto el vigía anunciaba que a lo lejos se veía ya al "Espíritu del fuego", ante ese informe Len se aproximó a la rubia capitana quien continuaba dando ordenes de forma más apresurada, necesitaban estar lo mejor parados que les fuese posible, Ana sabía lo que se avecinaba, Hao atacaría con toda su tripulación existente, ya no le importaba nada, sólo vengarse de ella e Yoh, pero debería pasar encima de su cadáver para dañarlo, además no podía dejarlos pelear, cómo se sentiría el castaño si se llegaba enterar de que aquel desalmado pirata era su hermano, el único y al cual el destino le había arrebatado, pero además a Hao también se le había negado la oportunidad a tener una familia.

-Bueno desde un principio sabíamos que Hao no nos dejaría ir– dijo una voz varonil tras ella sacándola de sus pensamientos.

-Sí, tengo que pelear con él, soy yo quien debe acabar con todo esto– clamó Ana mirando el barco que se acercaba cada vez más.

-Seguramente Hao vendrá por Yoh, pero…

-No podemos dejarlo pelear con él– dijo desesperada la rubia.

-Sí, eso ya lo sé, Yoh tiene muchas heridas, además según dijo Pilika lo torturaron de una forma atroz, pero… hay algo más ¿verdad?– cuestionó el segundo al mando tomando a la joven de los hombros, ella sólo agachó la mirada.

-Te lo diré, pero debes jurar no decírselo a nadie, ni siquiera a quien le concierne este secreto, yo misma hablaré de ello si logro matar a Hao– después de sus palabras se acercó lentamente al oído del oji dorado y le murmuró unas palabras que lo dejaron helado, de inmediato se separó de él y comenzó a caminar hacia el puente cuando sintió la mano de Len reteniendo su brazo con fuerza.

-Eso no puede ser– pudo susurrar apenas el muchacho –debes estar equivocada.

-Lo peor es que no lo estoy– dijo ella liberándose –el medallón que le robaste me ayudó a descubrirlo, no puedo contarte los detalles por ahora es mejor que Yoh no lo sepa– finalizó la pirata para alejarse de su amigo. Len se sintió muy confundido, cómo era capaz el destino de hacer semejantes cosas, poner a dos hermanos, separados desde la infancia, uno frente al otro para matarse, y ahora poner la verdad en manos de una mujer que amaba profundamente a uno de ellos y que había crecido junto con el otro, meneó su cabeza y trató de tranquilizarse, más aun cuando vio aparecer en cubierta al joven marino de quien había estado hablando, ya hacia una hora que lo había dejado descansando, pero por lo visto era demasiado obstinado para quedarse sin hacer nada.

-Len– lo llamó Yoh –disculpa pero ¿puedo hablar con Ana?– preguntó tranquilamente el muchacho.

-Lo siento, ella está muy ocupada, se acerca el "Espíritu del fuego"– informó alejándose del castaño para tomar su puesto junto a la capitana.

Yoh, miró hacia el puente a donde se dirigía Len y posó sus ojos en la mujer que estaba al timón, se perdió en su figura y por inercia caminó hasta ahí, sólo pensando en lo dicho por el de ojos color oro, se estremeció ante la batalla por venir, no por miedo, o mejor dicho sí era ese sentimiento el que lo invadía, pero no miedo a morir, sino a perder a su adorada pirata o el sólo imaginar verla sufrir, al fin llegó hasta ella.

-Yo también quiero pelear– refirió a la joven.

-Creo que te pegaron muy fuerte, ¿cómo crees que podrás pelear con todas las heridas que te hicieron?– regañó Ana con su mirada fija en el timón.

-Hao viene por mí– dijo Yoh.

-Por nosotros– aclaró la rubia –y a mi parecer, de los dos, la que está en mejores condiciones de pelear soy yo, así que regresa a ese camarote y olvídate de pelear con él.

-No, a partir de hoy no habrá ninguna decisión que tome el uno sin el otro y adonde sea que vayas voy a ir contigo– dijo el marino tomándola de la cintura para besarla apasionadamente, ante la escena los piratas que se encontraban con ellos voltearon hacia otro lado.

-Yoh yo– quiso decir ella –sólo quiero…

-EL ESPÍRITU DEL FUEGO ESTÁ PRÁCTICAMENTE SOBRE NOSOTROS– gritó el vigía interrumpiendo las palabras de Ana.

-¡Ya escucharon!– exclamó la pirata a sus hombres -¡no se queden ahí parados prepárense para pelear! Todos– terminó mirando a Yoh quien le sonrió.

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Muchos piratas mal encarados tomaban sus armas, espadas, cuchillos y pistolas eran preparados en grandes cantidades, fácilmente había una centena de piratas sobre la cubierta, otros tantos esperaban en las cañoneras para el momento del abordaje, el blanco de todos ellos era uno, el mismo de su capitán, el "Medusa", sí, los piratas de Hao no dejarían escapar con vida a sus adversarios, quienes además de haberse adentrado en su isla, habían matado a una gran número de sus compañeros, en pocas palabras los habían humillado de la peor forma posible, pero ahora pelearían por recuperar, aunque fuese, una mínima parte de su mancillado orgullo, porque en realidad su forma de robar y asesinar no les daba derecho a hablar de honor.

-Ahora sí vamos a saber si Yoh es tan valiente como presume– murmuró el capitán del espíritu del fuego en tanto veía como la distancia entre su nave y la de Ana se disminuía. Una bala de cañón interrumpió su breve diálogo, miró el barco de donde venía el primer ataque y una malévola sonrisa se dibujó en sus rostro, más aún cuando se vio frente a su objetivo y fue libre de gritar: ¡AL ABORDAJE!

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-No pienso portarme como una cobarde y menos estando en mi propio barco– exclamó Ana tomando con firmeza su espada –por eso decidí atacar primero, para que vea que no le tengo miedo, si voy a morir lo haré peleando.

-Yo no voy a permitir que mueras– le dijo Yoh mirándola con seriedad.

-Por favor– pidió ella de inmediato –no pelees con Hao, ahora no puedo darte ninguna razón, sólo te pido que me lo prometas– dijo ella en tanto Len continuaba repartiendo armas para defender la nave.

-Ana yo…- el castaño no continuó al escuchar el grito de batalla del pirata, el cual marcaba el inicio del terrible combate. Al mismo tiempo, y gracias a aquel rabioso llamado, Len preparó su espada y cargó su pistola, de pronto en la mano donde tenía el arma de fuego sintió el suave toque de una mano y volteó para encontrarse con una joven de cabellos celestes quien le sostenía.

-Déjame pelear a mí también por favor– suplicó la muchacha con firmeza y clavando sus ojos de zafiro en la dorada mirada del chico.

-No digas tonterías– regañó bruscamente el pirata –tú no sabes pelear, ve al camarote de Ana y no salgas de ahí.

-No entiendes que no quiero dejar que te pase algo– reclamó ella con lágrimas en los ojos.

-Claro que lo entiendo– dijo Len tomando a la joven para cargarla por la cintura como si se tratase de un costal.

-Bájame, como te atreves a hacerme esto – regañó ella –eso me pasa por enamorarme de un pirata– exclamó enojada mientras él la metía en donde la había indicado.

-Yo también estoy enamorado de ti Pilika, eres la mujer más maravillosa que he conocido…

-¿Más que Ana?– quiso saber ella con un leve sonrojo en sus mejillas –mucho más, por eso te ame desde el mismo instante en que te vi y quería que lo supieras– concluyó con un pequeño beso en los labios de la muchacha para después cerrar la puerta y atorarla con ayuda de un madero –te lo digo porque tal vez no volvamos a vernos– suspiró él para tomar parte en la batalla que ya comenzaba en el barco. Pronto llegó hasta donde Horo – Horo combatía contra tres de los hombres de Hao, por lo que decidió ayudarle.

-Que descaro Len, vienes a ayudarme después de estar besuqueando a mi hermana– reclamó el peli azul en tanto ambos sostenían combates con la espada contra sus enemigos.

-El descarado eres tu – contradijo el oji dorado deshaciéndose de uno de sus adversarios –ni siquiera recuerdas a tu hermana pero si me reclamas.

-Que no la recuerde no quiere decir que te deje andar con ella, tendrás que hacer muchos méritos para entrar en mi familia amigo – declaró Horo acabando también con un enemigo por lo cual el último pirata trato de huir pero Len no perdió el tiempo para matarlo.

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Y ya todo era un campo de batalla en la cubierta del "Medusa", no había un solo ser vivo en el navío que no combatiera con sus mejores armas, así también lo hacía la rubia capitana del barco en contra de una pirata de largo cabello azul marino.

-¿De verdad creíste que los dejaríamos escapar tan fácilmente después de lo que hicieron?– reclamó la mujer de pelo azul a Ana.

-Ya sabía que no, Hao nunca ha sabido cuando reconocer su derrota, pero ni creas que me voy a dejar ganar– clamó Ana en tanto ambas chocaban sus espadas.

-Que ilusa eres, esta vez tu y ese marinero nos las van a pagar todas.

-Eso, si te dejo– le murmuró la rubia desarmándola –y ahora espero que los tiburones sean benévolos contigo– comentó la rubia pirata señalándole la borda, ante su derrota la pirata de Hao se lanzó al mar.

En cuanto terminó con ella se dio cuenta de que por lo menos cuatro piratas la esperaban para combatir, esa era la situación de toda su tripulación incluyendo a Yoh, a pesar de las bajas causadas por el ataque a la isla del malvado pirata éstas no habían sido suficientes para darles una superioridad numérica, no le quedó más remedio que pelear con cuatro oponentes a la vez, pero por suerte, en sus habilidades con la espada sí los superaba, además de conocer a la perfección las mañas de los piratas de las que ella misma se había servido en múltiples ocasiones.

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Yoh, en cuanto a combates, no tenía nada que envidiarle a Ana pues también enfrentaba más de dos o tres adversarios, su habilidad con la espada era magnifica, aunque se veía mermada por las heridas y el cansancio sufrido en las últimas horas.

-No perdonaremos la humillación, muchachito– reclamó un pirata al cual combatía.

-Sí, gracias a ti y a la chiquilla del capitán este barco pronto se convertirá en fogata– dijo otro de sus adversarios.

-¿Cómo pueden pensar que nos vamos a quedar de brazos cruzados?– cuestionó Yoh enojado por las palabras de los piratas.

-¡¿De verdad te interesa tanto el barco?!– preguntó una fuerte voz desde la borda del "Espíritu del fuego", el castaño marino volteó hacia donde le habían llamado y vio a Hao quien sonreía con cinismo -¡porque si es así te reto a jugarte el todo por el todo, ¿aceptas?!– exclamó el desalmado pirata viéndolo con furia con su único ojo.

-¡Por supuesto que acepto!– grito Yoh en tanto veía llegar hacia él una cuerda arrojada por el pirata la cual tomó para balancearse hasta el otro barco, Len fue uno de los que se percató de la escena y se dio cuenta de cómo el temor de Ana se había hecho realidad.

La pirata de dorados cabellos ya había despachado a varios de sus adversarios cuando se acercó a su segundo al mando, la joven estaba agitada y con la hoja de su espada cubierta de sangre, entonces miró la sombría expresión de su amigo y le habló:

-¿Qué pasa?– preguntó ella temerosa -¿Dónde está Yoh?– quiso saber, aún con miedo de la respuesta.

-En "El espíritu del fuego"– murmuró apenado el oji dorado –va a pelear con Hao– Len ni siquiera pudo reaccionar cuando vio a Ana saltando a la cubierta del otro navío.

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Una vez más estaban frente a frente, algo en sus corazones les decía que ésta sería la definitiva, cada uno tenía sus razones para odiar al otro. Hao, durante toda su vida, desde que conoció a Ana, sólo deseó una cosa…poseer a aquella joven rubia, tenerla como a uno de sus tantos tesoros, desde el primer momento en que la vio, aun cuando era sólo un niño, supo que ella era lo único que podría llenar el vacío que la vida le causaba, porque ni todas sus victorias marítimas, ni todas las vidas tomadas por su espada, ni todos los suplicios a los cuales había sometido a sus rehenes lo llenaban ni le hacían sentir lo que le causaba Ana con tan sólo aparecer en su campo visual.

El tenerla cerca era mucho más placentero que las batallas tan adoradas por él, una mirada de la rubia era aún mejor que las suplicas de misericordia de sus más encumbrados adversarios, ella era todo cuanto deseaba y él, el muchacho castaño frente a sí, ese marinero sin experiencia en las muertes, ni en los robos, ni en la excitante vida del pirata, se la había robado, le había quitado toda posibilidad de tener a Ana, creyó con él tener la llave hasta la posesión de su más codiciado tesoro, pero se había equivocado, Yoh era un obstáculo infranqueable, pero a cambio de no poder tener cuanto quería, tanto la pirata como el marinero pagarían con su vida, primero tomaría la de él puesto que lo tenía en frente ya después la destruiría a ella, porque no iba a dejarle el campo libre con nadie más, ahora que no podría poseerla la destruiría.

Yoh le odiaba también, el castaño marino no soportaba estar cerca de alguien cuyo motor era la maldad y que tenía como único fin la destrucción y causar sufrimiento, porque después de conocer a Ana se había dado cuenta de cuanto podía diferir la vida del pirata a lo que a él le habían inculcado, no era sólo el robar para satisfacer la ambición, había algo más, libertad, vida, tanto a la vez, y el pirata ante sus ojos no tenía ni idea de ello, únicamente mataba y robaba para satisfacer sus deseos, su codicia, su orgullo.

El marino conocía perfectamente el porque del odio del pirata hacia su persona, por Ana, esa rubia y hermosa mujer en la que había encontrado su alma gemela, su complemento, pero cómo esperaba que un pirata sin ningún sentimiento y con un corazón lleno de odio comprendiera esos sentimientos, este hombre maligno, al cual en un combate le había privado de un ojo, en verdad hacía aflorar en él los más oscuros pensamientos, por primera vez deseaba tomar la vida de alguien, destruir de raíz al malvado pirata que se interponía entre él y lo más maravilloso que había encontrado después del mar, Ana, la joven a quien amaba desde el primer instante en que la vio y por quien daría su vida para verla feliz, quizás la muerte le llegaría a él en esta pelea, pero si con ello conseguí acababa con Hao y así liberaba a la pirata y conseguía la felicidad de la mujer a quien tanto adoraba se sentiría plenamente feliz.

Así, con cada uno concentrado en su meta fue como comenzó el combate final entre Yoh y Hao, las espadas de ambos chocaban con una fuerza tal que las manos con la cual sostenían el arma les dolía, en esos instantes los movía una sola cosa: profundo odio. Se miraban con frialdad, sin decir una palabra en tanto sus espadas dejaban escapar fuertes sonidos parecidos a los truenos, entre aquellos jóvenes se había desatado una tormenta de furia.

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Ana, en cuanto estuvo en la cubierta del barco de su enemigo, trató de llegar hasta donde veía a los dos castaños pelear, pero de inmediato le salieron al paso dos piratas que protegían el momento esperado por su capitán, ella no dio ninguna explicación y en un parpadeo se deshizo de ellos.

Corrió a la parte del barco donde el combate se llevaba a cabo, el puente de mando del "Espíritu del fuego", escuchaba el fuerte choque de las armas y comenzó a llamar a gritos a los dos hombres para que se detuvieran pero ellos continuaban lanzándose mortales estocadas.

-Veo que viniste a visitarnos Ana– comentó el pirata –no te sientas desplazada, cuando acabe con él sigues tu.

-Cállate ya Hao– reclamó Yoh con enfado –y vete de aquí Ana–la frialdad con la cual hablo el castaño sorprendió a la rubia, junto con la mirada llena de odio que él tenía.

-Vaya, quien me iba a decir que le hablarías de esa forma a Ana, ni modo eso te pasa por preocuparte por niños como éste– comentó el pirata con una sonrisa, pero la capitana del "Medusa" entendía el por qué de ese comportamiento, Yoh estaba canalizando toda su ira para pelear de la misma forma en la cual lo hacía Hao, es decir siempre con el fin de matar a su enemigo, si eso sucedía Yoh tendría un gran cargo de conciencia, ahora Ana se daba cuenta de que debía hablar, ella ya lo conocía aún así se sentía indecisa, sin embargo la última acción de Yoh, quien acababa de tirar a Hao y lo atacaba aun estando en el suelo le hizo hablar sin pensar más en sus palabras.

-¡No vayas a matarlo Yoh, es tu hermano!– dijo desesperada la rubia y en ese instante el tiempo pareció paralizarse, la espada de Yoh permanecía en su mano, lista para dar la última estocada, el rostro de él se quedó inexpresivo, Hao no se quedaba atrás, su cara estaba llena de asombro, se había quedado viendo a quien había estado a punto de vencerlo y trataba de asimilar las palabras, de pronto sólo pudo soltar una carcajada.

-¿Qué estupideces estás diciendo Ana?– soltó el pirata siendo el primero en reaccionar –puedes encontrar mejores excusas– ante la burla la pirata se paro ante Hao y sacó el medallón que llevaba.

-¿Lo reconoces?– cuestionó en tanto Yoh palpaba su pecho sin encontrar señales del medallón que poseía y se dio cuenta de que era el que la muchacha mostraba al pirata, ante esa sorpresa Hao sacó de entre su ropa uno igual.

-No pude ser– murmuraron ambos muchachos. A la mente de Yoh vino un recuerdo de su niñez, su madre, siempre triste, su madre hincada ante aquel cuadro de un barco, llorando y aquellas palabras dichas por ella que se habían quedado guardadas en su memoria: "ni los barcos, ni el mar, son de mi agrado, los barcos me arrebataron algo muy valioso". Ahora, con mucho dolor, entendía Yoh aquellas palabras, eso tan valioso que le habían arrebatado a su madre era nada menos que un hijo, su hermano, un hermano que el destino había convertido en pirata y en su enemigo.

-Pero que estupidez más grande– dijo Hao de pronto echándose a reír –somos hermanos y en lugar de sentir cariño por ti sólo siento MÁS ODIO– concluyó el pirata mirando al joven.

-Hao, ¿qué estas diciendo?– preguntó Ana sin comprender.

-Sí, Hao, aunque odio tu manera de ser, no puedo matarte, eres mi hermano y no tienes idea lo mucho que mi madre a llorado por ti, ahora veo que nadie fue culpable de la persona en que te convertiste, sólo el destino– hablo Yoh tratando de asimilar la noticia –no pelearé más contigo– concluyó soltando su espada.

-Yo no tendré esa misma actitud idiota contigo, te odio porque mientras tu lo has tenido todo yo he tenido que robar para obtenerlo y ahora, me vas a pagar todo lo que me quitaste– dijo el pirata alzando con furia su espada, Yoh trató de tomar de nuevo su arma, pero era muy tarde, la estocada cayó voraz, firme, atravesando el pecho de su victima dejándola caer a los pies del pirata, pero no se trataba del castaño marino, era Ana quien para proteger a Yoh se había atravesado y recibía por él la mortal estocada.

-¡ANAAAAAAAAA!– gritó Yoh cuando la vio tendida en un charco de sangre que brotaba de su pecho, se agachó para sostenerla entre sus brazos y abrazarla, ella lo miró y apenas pudo murmurar un leve "te amo", antes de cerrar sus ojos, el castaño la cargó y le dio la espalda a Hao.

-No puedes irte, me prometí hacerles pagar a los dos mi humillación y aunque ella cambio el orden eso no cambia el hecho de que voy a matarte– comentó el pirata en tanto todo su barco se cimbraba por un fuerte cañonazo.

-Eso quieres– extenuó el marino –mátame si tanto placer te da, pero ese cañonazo sólo quiere decir una cosa, vencieron a tus hombres y ahora este barco va a hundirse.

-CLARO QUE NO– grito Hao fuera de sí –SOY YO QUIEN GANA, TE QUITE A ANA, NO SERÁ TUYA NI DE NADIE– en ese instante una fuerte explosión resonó y todo el barco comenzó a incendiarse.

-Hao, no tienes idea de la pena que siento por ti, porque con todo el dolor que me has causado no alcanzas a comprender todo lo que has destruido con tu absurdo orgullo, sí, acabas de matar mi corazón– clamó Yoh derramando lágrimas –pero tu mismo acabas de destruirte– concluyó tomando una cuerda con su mano izquierda para sostener con fuerza el cuerpo de Ana en su mano derecha y se decidió a salir de ese barco, Hao iba a matarlo antes de dejarlo escapar, pero la voracidad del fuego que ya envolvía todo derribó el mástil que cayó sobre el pirata envolviendo todo con fuego, el castaño cerró aterrado sus ojos ante el grito proferido por el pirata en tanto se hacia a la idea de que quien moría no era su hermano, Hao Asakura había muerto en el ataque de los piratas hace ya tantos años, este que moría ante sus ojos sólo era un malvado pirata, sin alma ni capacidad para amar.

Yoh llegó hasta la cubierta del "Medusa" y depositó el cuerpo de su querida pirata sobre el piso, sus lágrimas no paraban de brotar de sus ojos, se hincó desesperado ante ella y vio como todos los valientes piratas que habían combatido para defender el "Medusa" miraban incrédulos la escena, Len dejó caer su espada y se tiró al suelo junto a Yoh.

-No es cierto– murmuró Len observando llorar al marino castaño.

-¡FUE POR MI CULPA!– gritó el muchacho golpeando el piso, pero a pesar de la triste escena Fausto, el doctor, se acercó hasta donde yacía la joven y la examinó rápidamente.

-Aún está viva– declaró el rubio hombre haciendo a los dos muchachos levantar sus rostros surcados de lágrimas, tal vez pueda hacer algo aún– comentó en tanto la tripulación no perdía tiempo para llevar a Ana a su camarote, una joven peli azul la vio preocupada en tanto sentía como la mano de su hermano se posaba en su hombro, ella le sonrió algo dudosa a Horo quien le devolvió la sonrisa brindándole confianza, después Pilika corrió a abrazar a Len, todos miraron como se alejaban poco a poco de donde los restos del barco de Hao se hundían, al final, fueron dos llamas las que mataron al pirata: una formada por el odio y el orgullo y…la otra era la de aquel BARCO EN LLAMAS.

CONTINUARA…

Reviews de:

SHAMAN FAN

joy : aquí está la continuación, espero te guste lo que siga, muchas gracias.

o0o-Lady Scorpio-o0o-JuTai-:Estoy agradecido de que los sentimientos que se muestran en la historia se estén entendiendo y espero poder combinar la acción de la historia con los otros elementos, ojala lo sigas leyendo , gracias.

Zilia K: No hay mucho de que disculparse porque me he tardado mucho en esta historia y por enésima vez quiero tardar menos en el proximo capitulo, gracias por ser siempre fiel en mandar tus reviews desde el principio.

Yhoanaliasakura: la historia publicada es 50 mia pues soy el actor intelectual (no de un asesinato) sino del fic q estás leyendo, el otro 50 es de mi hermana que lo redacta y le añade detalles a la historia, q bueno q te halla gustado y espero te guste la última parte q está próxima.

PuLgA: Espero que las advertencias sólo queden en eso, por que sino la proxima vez q oigas sirenas serán las de la patrulla por ti, y en serio, me disculpo por la broma y bueno hay capitulos q pueden ser o muy cortos o muy largos, este fue la primera parte de algo que los sorprenderá

ITAKO ANA TENSHI (Videl Tenshi):

Joy: bueno, ya lo continuamos, ya es ganancia y además ya falta poco para el final, muchas gracias por leer el fic.

o0o-Lady Scorpio-o0o-JuTai-: Bueno, hacemos todo lo posible para que los sentimientos se comprendan, espero te guste y nos dejes más reviews

Zilia K: Hola, no te preocupes por haberte tardado, como veras nosotros nos tardamos mucho, pero bueno es que la escritora (osea yo), ha estado muy ocupada, pero ojala pueda seguirte leyendo y gracias por acompañarnos.

yhoanaliasakura : creeme q estamos haciendo todo lo posible por acabar pronto, pero entre q a veces las ideas no salen, mis musas se van o las de mi hermano y con mi querida escuela torturándome tratamos de no tardarnos, gracias por leer.

PuLgA: Bueno, eso de amenazas de muerte siempre crei q eran de broma, verdad q si?, bueno tratare ya no tardarme aunque si me tardo debes culpar a mi maestra de tesis, bueno ojala y te guste bye