14. TE QUIERO
SIGYN
Creía que, como Loki había vuelto, las cosas serían como antes, pero se equivocaba.
Habían pasado alrededor de tres semanas y el Príncipe se había enclaustrado en su habitación. Lo hacía todo allí, no salía para nada. Hasta Eir tenía que acercarse para curarle y Frigga se pasaba todas las mañanas con él.
Cuando ella se pasaba, siempre estaba estudiando Magia y casi nunca se daba cuenta de que había entrado. No prestaba atención a nada, sólo a sus libros.
Iba a verle siempre que podía, pero siempre tenía la sensación de que le molestaba, ya que siempre era ella quién se pasaba el rato hablando, pero no quería que se aislara. Temía que volviera a comportarse como cuando se convirtió en Rey, pero tampoco sabía qué hacer para sacarle de la habitación.
Una tarde, cuando se ponía el Sol, se disponía a ir a verle, como hacía cada día y, cuando estuvo delante de la puerta, se volvió a preguntar si valía la pena seguir molestándole, pero enseguida se convenció de que sí. No quería que volviera a sumirse en la soledad de hace un año.
Picó, y, como de costumbre, no recibió respuesta, así que abrió sin más.
Siempre se encontraba con la misma imagen: casi toda la comida del medio día en el plato y a Loki sentado y moviendo objetos mentalmente, sólo con mirarlos.
-¡Hola!- lo saludó, sacándolo de su concentración.
Se giró para mirarla y le sonrió, y sabía que sólo lo hacía por cortesía; él odiaba que le desconcentraran cuando hacía algo y ya se consideraba afortunada de que no perdiera los estribos con ella por eso.
-Mira, ya no tengo que mover mucho las manos para atraer cosas- le dijo, llevando hacia él las hojas que tenía ella entre los brazos. Las cogió y las leyó por encima -¿Otra vez?
Se sonrojó y fue hacia él.
-Es que tú… eres más listo.
-La Aritmancia no tiene ningún secreto, Sigyn.
-Pero los números no son lo mío. ¿Me ayudas?
La miró juguetón, incluso podría jurar que lo vio sonreír. Le dejó sitio en la mesa, mientras ella iba a buscar la silla que había en el rincón y se sentaba a su lado.
Se concentró en sus explicaciones. ¡Con él, todo era más fácil! Y se sentía capaz de resolver hasta la ecuación más difícil.
Loki le cogió uno de los libros de Ciencia de la Salud que había dejado encima de la mesa y empezó a ojearlo.
-Sí que vas adelantada.
-Gracias. Hubo una temporada en la que sólo vivía para estudiar.
-Si hicieras esto…- señaló con la cabeza a las hojas de ejercicios -… con la misma energía, no tendrías problemas.
-¡Ay! Pero tú sabes que nunca se me han dado bien los números- se molestó en broma y continuó con sus deberes.
-¿Y cuándo fue que te dio por estudiar? Yo no recuerdo eso…
Le miró, como sobresaltada, ya que no le gustaba tocar ese tema.
-Bueno… fue cuando… tú desapareciste.
A él tampoco le gustaba hablar de ello, así que se calló y continuó con los deberes, ahora, en un ambiente tenso, dónde la respiración se hacía pesada.
Al poco rato, Loki suspiró, como si estuviese cansado. ¿Pero cansado de qué, si no salía de la habitación? Volvía a estar pálido como el mármol, sin ninguna marca en su cuerpo que dijera que había sido quemada y, en cambio, ella tenía una mancha en su mano, un poco más oscura que el tono natural de su piel.
-¿Y cómo es que te dio por estudiar?- por lo visto, hoy no quería dejar el tema.
-Para mantener mi mente ocupada- le contestó, sin levantar la vista de sus ejercicios. –Para no pensar en ti.
-Para eso, tenías a Theoric.
Aquello le obligó a mirarle, de un sobresalto. ¿Qué pintaba él en todo eso?
-Creo que no te entiendo…
-¿Desde cuándo sois tan amigos?
-¿Qué?
Se levantó de la silla, casi enfadado.
-Por favor, no te hagas la desentendida, hoy no estoy para juegos…
-Pero es que de verdad, no sé de qué me estás hablando.
-¿De verdad? Los paseítos que dais por los jardines, los bailes graciosos, las risas, las miradas… ¡De verdad no sabes de lo que te estoy hablando!
Esos ojos tan amados y tan temidos a la vez, escupían fuego.
-Es mi amigo, no veo nada raro… Contigo también lo hago.- no sabía bien, bien, cómo reaccionar –Además, ¿Cómo sabes todo eso? ¿Nos espías, acaso? ¿Te vuelves invisible con tu magia y te escondes en las sombras? ¿Qué?- fuera lo que fuera, Loki no tenía derecho a enfadarse por eso. –Cuando éramos pequeños, creía que te entendía a la perfección, pero ya no estoy tan segura.
-Cuando salgo al balcón a tomar el aire, es inevitable que os vea. ¡Estáis justo debajo de mi habitación!
-¿Y qué hay de malo? Si te molestamos, échanos a otra parte.
Volvió a suspirar con fastidio y se echó el pelo hacia atrás, rascándose la nuca.
-¿No quieres enterarte o qué?- le dijo al fin –No me molesta lo que hagas, sino con quién. ¡¿Por qué tiene que ser con él?!
Oh, vaya, ya entendía. Se levantó de la silla y se puso enfrente de él, encarándole, aunque no todo lo valiente que esperaba, ya que las ganas de llorar se volvían a adueñar de ella y le hacían parecer más pequeña de lo que era a su lado. Si no quería compañía, sólo tenía que decírselo, pero se podría ahorrar todas estas escenas. Ya estaba harta de que pagara con ella su mal humor.
-Porque tú nunca estás cuando te necesito.
La reacción que tuvo Loki fue inesperada. La rabia desapareció de su cara y la miraba con los ojos muy abiertos, sorprendido, diría ella. Se volvió a peinar el pelo hacia atrás con los dedos y se dio la vuelta.
-Quién no tiene ni idea, eres tú.- le dijo ella.
Se volvió a girar para mirarla y ya no pudo retener las lágrimas, lo que le dio mucha rabia… ¿Por qué siempre era tan débil? Estaba muy cansada de acabar así siempre con él: discutiendo, gritándose… Esta vez, iba a hablarle claro, se acabó.
-No, no me mires así. No tienes idea de nada, de todo lo que he pasado. Hasta el día que te trajo Thor, vestí de negro, ¡de luto! ¡Por ti! ¡Porque se suponía que estabas muerto! Era incapaz de creer todo lo que decían que estabas haciendo en Midgard, así que, hasta que no te viera con mis propios ojos, estabas muerto.- hacía un gran esfuerzo para controlarse, pero notaba que no podía y se sentía más impotente -¡Y todo me recordaba a ti! ¡No sabes lo vacío que estaba el Palacio! Ver a tu madre llorar a escondidas de Odín, porque estaba prohibido mencionarte. ¡Tú, todo eso, no lo sabes! ¡Y te comportas como si fueses la única víctima!- dejó de gritar para recuperar el aire y secarse las lágrimas con las mangas, mientras Loki la observaba alucinado –Así que no tienes derecho a montarme una escena de celos porque esté pasando el rato con Theoric…
Hubo un momento de silencio y Loki estaba estático. ¿Tan mal se lo había tomado? Le había hablado con sinceridad, que era lo que necesitaban los dos en ese momento. No creía que hubiese dicho nada malo, además, ahora se sentía mejor. Se había sacado un gran peso de encima y le daba igual si él se había molestado.
-¿Celos? Yo no estoy celoso…Eso es para los débiles…
¿A Loki le temblaban las manos o se lo parecía a ella? Además, que no parara de echarse el pelo hacia atrás, delataba su nerviosismo.
-Sí, sí que lo son y no deberías tenerlos.- se acercó a él y le acunó el rostro entre las manos, suavemente –Lo más triste de todo es que no te das cuenta que, para mí, siempre has sido y serás el primero…
Por primera vez, era la Sigyn valiente quién controlaba su cuerpo y, aunque la cobarde se moría de vergüenza por lo que había dicho, no podía parar. A lo mejor, así se debió sentir él cuando fue hechizado por el Tesseracto.
Acercó sus labios a los de él, pero se acobardó en cuanto notó su aliento. ¿Qué narices estaba haciendo? De una patada, la Sigyn asustadiza apartó a la otra rubia valerosa que vivía dentro de ella, no sin antes, vengarse, liberando un susurro que gritaba su corazón desde hacía años.
-Te quiero…
LOKI
-¿Me estás escuchando, hijo?- Frigga le llamó la atención, sacándolo de su ensoñación.
-Eh… Sí, perdona, madre. Estaba pensando.
-Últimamente, sólo vives en las nubes. ¿Ha pasado algo?
Con Frigga allí, parecía que el tiempo no hubiese transcurrido… él jamás había sido Rey, ni había desaparecido, su alma no se había oscurecido; no se había hecho mayor, seguía siendo el niño de sus ojos, su favorito, el primero en todo.
"No te das cuenta que, para mí, siempre has sido y serás el primero…"
El corazón le dio un vuelco. Le costaba creer que pudiera ser el primero para otra persona que no fuera su madre, pero Sigyn jamás le mentiría y, mucho menos, en algo así.
-Te quiero…
Tenía a Sigyn muy cerca de él y no le faltaban ganas de abrazarla y besarla, como si nada más importase, pero, en cambio, su cerebro le ordenaba que se quedara quieto, mirándola a esos ojos que lo volvían loco.
-Y yo a ti.- luchó para decirlo sin emoción alguna, para que no lo delataran sus verdaderos sentimientos.
Sigyn le sonrió con pena y se apartó de él. Su aliento ya no le calentaba los labios, lo que agradeció enormemente, ya que no sabía si tardaría mucho en perder el control.
-Pero no así… - su amiga se fue hacia la puerta. –Te amo desde pequeños…- y se fue.
Y él se quedó allí, solo, con esa bomba a punto de estallarle en el pecho, sin poder recordar nada de lo que había pasado en la habitación…
-¡LOKI!- otra vez, su madre lo bajó de su nube.
-¿Eh? ¿Qué?- O se concentraba en ella, o empezaría a preguntarle y, lo último que quería, era eso. -¿Qué pasa?
-Te estaba diciendo que si Thor ya se ha pasado a verte.
Estupendo, le hacía parar de pensar en Sigyn para hablar de ése…
-Sí, me ha traído el desayuno y se ha puesto a parlotear como una cotorra, como siempre…- se apoyó en su mejilla, mirando de mala gana por la ventana.
-Cariño, tu hermano te adora- volvió a molestarse por lo de "hermano", pero sabía que Frigga jamás se referiría a él de otra manera.
-Seh…
La miró de reojo. Estaba mirando por la ventana, tranquilamente y no encontró otro momento mejor para preguntarle lo que llevaba unos días dándole a la cabeza.
-¿Me vas a contar qué ha pasado con Sigyn?
Se sobresaltó. ¡Vaya! Ahora resultaba que su madre también le "leía la mente".
Ni él sabía lo que pasaba con ella… ¿Qué le estaba pasando últimamente? Le había intentado… ¿BESAR? Aún no podía creerlo…
Jamás se había quedado sin palabras (hasta le llamaban "lengua de plata) y, en la última semana, todavía no había dicho nada coherente, siempre se quedaba en blanco. ¿Dónde se había metido el Loki que luchó contra Los Vengadores, sin miedo? ¿O el ambicioso que llegó a ser Rey de Asgard? Por todos los Dioses… En su vida se habría imaginado que acabaría así… hipnotizado por una mujer.
-¿Te ha dicho algo?- le dijo él.
-No- le sonrió. –Ya sabes, intuición.
-Ya…- se cruzó de piernas, poniendo el tobillo encima de la rodilla. -¿Qué sabes de ella? ¿Cómo está?
-Creía que venía a verte cada día.
-Hace un par de días que no…
Qué vergüenza, parecía un niño pequeño y, lo peor de todo, es que no podía actuar de otra manera. Y, seguramente, volvería a quedarse sin palabras cuando su madre le preguntara "por qué".
-¿Qué ha pasado?
"Maldita mujer… Lárgate y no te metas en mis asuntos", pensó; pero el Loki rencoroso se encontraba durmiendo y, quién le controlaba era uno desconocido, un Loki que se moría por romper con todo y gritar que amaba a Sigyn, desde siempre.
-Que hemos crecido… Eso ha pasado…
Frigga le sonrió y le acarició una mejilla.
-¿Y eso no es maravilloso?
¿"Maravilloso"? ¿Bromeaba? ¿Acaso sabía de qué iba el tema?
-No.- se levantó de la silla y le dio la espalda –Todo es más complicado ahora…
-No me imagino lo que debes sentir al tenerla tan cerca y, a la vez, tan lejos…
-¿De qué estás hablan…?
-Sé que la amas. Siempre lo has hecho.
¿Tantos años esforzándose en ocultarlo y no habían servido de nada? ¡Eso era imposible! Era el Dios del Engaño, no podía haber fallado en algo tan básico…
Pero, sin saber por qué, sonrió. Ya podía despedirse de intentar engañar a su madre con toda esa fachada de "chico malo" que se había ganado.
Se peinó el pelo hacia atrás.
-¿Tanto se me nota?
Frigga, girándole para que le mirara, le cogió por los hombros.
-Cariño, cuando estás con ella, brillas con otra luz. Más clara, más deslumbrante. Se te ve feliz y eso es lo más importante.
-¿Y de qué me sirve todo eso?- se apartó bruscamente –Cuando padre diga, me tendré que casar con alguien noble… No puedo hacerle eso a Sigyn. No puedo ir, decirle cuatro frases y dentro de un tiempo, casarme con otra mujer. A ella, no.
-Loki…- se volvió a acercar a él -… ve. Y, cuando llegue el momento, yo os apoyaré.
-Eso sería enfrentarte a Odín y no quiero que lo pases mal…
-No pienses en todo eso, sólo preocúpate de ser feliz de una vez. ¿No crees que ya hemos sufrido todos bastante?- le acarició la mejilla.
-Se te hace raro, ¿verdad? Que quiera a alguien de esta manera. Seguro que jamás lo hubieses pensado de mí…
-No, mi amor. Siempre he sabido que eres buena persona- cogió su rostro entre sus manos, suavemente –Lo has pasado mal y, contigo, todos nosotros. Pero ya no pienses más en eso y vuelve a ser quién eras…- le sonrió como sólo sabía ella hacerlo –Y recuerda que siempre estaré aquí para ti.
Cerró los ojos y disfrutó del calor de esas manos que echó tanto de menos. Se había negado la felicidad durante mucho tiempo y ni se acordaba de la sensación de sonreír sin motivo alguno.
-Gracias, madre…
Le besó en la frente y le acarició las mejillas con los pulgares.
-Te quiero, Loki.
Se fue y él se sentó en la cama, mirando al suelo.
-Y yo.
SIGYN
-¡Despierta, que estás en las nubes!- Sif la zarandeó.
-Ay… Eres una bruta…
-Lo siento. Pero chica, es que estás adormilada todo el día.- dejó de afilar su espada –Después, todos son lloros: "Lofn no para de echarme la bronca".
-Es que no deja de gritarme…- apoyó la cabeza en las manos.
-Jajaja, si es normal. ¿Cuántos platos has roto ya? Y le derramaste la sopa encima a Padre de Todos.- soltó otra carcajada.
-¡Oh, cállate!- escondió la cabeza entre los brazos y la mesa -¡Qué vergüenza!
Había empezado a ayudar más en la servidumbre, así no tendría tiempo para pensar.
-Lofn, quiero ayudar más.
-Pero cariño, tu trabajo, ahora, es estudiar. Con que nos ayudes con lo de siempre, nos basta- dijo la criada mientras recogía la ropa recién lavada y la llevaba a tender.
-Pero si con los estudios voy bien.- le quitó ropa del cesto y la siguió –Y, además, no quiero depender siempre de sus Majestades. Ya bastante hacen con tenerme viviendo con ellos.- llegaron a las cuerdas de tender –Por cierto, ¿por qué me tratan así? Mi tía nunca me lo dijo.
Esa era una duda que arrastraba siempre con ella. ¿Por qué la dejaban vivir con ellos si sólo era la hija de un Guardia?
-Porque eres un encanto de chica, por eso- le quitó la ropa a Sigyn –Y, ahora, haz el favor de irte y deja trabajar a las demás.
-Bueno, tú échame, pero a la noche, serviré la cena.
-Esperemos que no manches a nadie…
-¡No será tan difícil!
-Menos mal que todos te quieren, sino, a saber dónde estarías.- Sif le acarició la espalda, reconfortándola –Pero sí es verdad que llevas unos días un poco distraída.
¡Por supuesto! Se declaró a Loki y casi le besa, como para estar dentro de sus cabales. ¡Por todos los Dioses! Qué vergüenza… Se quería morir. Menos mal que el Príncipe no salía de su habitación, así no tenía que verle. Sí, mejor. Ojalá se quedara encerrado para siempre.
¿Cómo podía pensar así? Si había hecho eso, ahora debía dar la cara, pero la Sigyn que habitaba en ella, era más cobarde que nunca y, cada vez que entraba en el pasillo de las habitaciones, rezaba para que la puerta de la recámara de Loki no se abriera. ¡Qué rabia le daba actuar así! Pero no le salía el valor por ninguna parte, para hacerle frente…
-¿Ya estás otra vez igual?
No sabía por qué pero la voz de Frandal siempre le hacía sonreír, aunque, con la cabeza escondida, él no pudo darse cuenta.
-¡Venga, anímate! Me han dicho que ya lo han arreglado todo en la Cocina.- dijo el rubio.
-¿Ha pasado algo?- dijo Volstagg, sentándose enfrente de las chicas.
-Se ve que la señorita tenía que ordenar las nuevas botellas de vino que han traído y, bueno, nos hemos quedado sin vino.
-¡Por favor, Sigyn! ¡Eres un desastre!- Sif le dio un pequeño empujón.
-Me dan ganas de llorar…
Todos se rieron. La verdad es que, con ellos, siempre se sentía bien y era en esos momentos cuándo más se acordaba de Loki. Antes se pasaban el día así, todos juntos, felices. Definitivamente, no entendía lo de su cambio repentino de personalidad.
-¿De qué os reís?- Thor se les unió, sentándose al lado de Sif y llenándose una copa con Hidromiel.
-Es que Sigyn es una torpe- le contestó Frandal, sacando unas cartas de juego.
-Nadie nace aprendiendo- le cortó Thor -¿Y por qué de repente te da por servir?
-No sé… Porque quiero tener la cabeza ocupada.
"Porque me dejé los libros en la habitación de Loki y no puedo estudiar" y estaba claro que no iba a ir a buscarlos, por el momento. ¡Menuda cobarde estaba hecha!
En ese momento, entró Amora y sólo Frandal se emocionó al verla… Estaba claro que a nadie le caía bien la rubia, excepto para el rompecorazones de turno, que babeaba por todo lo que llevara falda.
-Buenas tardes…- dijo la Encantadora, sentándose al lado de Sigyn.
No habría lugares para sentarse, no… Tenía que ser a su lado.
-Oh, venga chicos, se hace tarde- Sif se levantó sin ni siquiera mirarla. –Vayamos a entrenar con las espadas.
Le acarició la cabeza con cariño, dándole ánimos. "Eso, iros y dejadme con esta", pensó con rencor. Thor, Sif y los tres guerreros se marcharon, dejando a las dos rubias solas.
La empezó a mirar y Sigyn se estaba poniendo nerviosa. No le gustaba que la miraran fijamente y, mucho menos, ella.
-¿Pasa algo, Amora?
-Sí, llevo semanas dándole vueltas a algo.- Oh, vaya, al menos era sincera. –Cuánto más te miro, menos entiendo qué ha visto en ti. Cómo alguien como él se ha podido fijar en alguien como tú.
Ahora sí que la había sorprendido.
-¿De qué me hablas?
-Oh, por favor, no te hagas la tonta… Le tienes comiendo en la palma de tu mano y no lo entiendo, de verdad.
-En serio, Amora…
-Loki.
Se le heló la sangre. ¿Todo lo que le había dicho… se refería a él? Y, sin quererlo, se echó a reír.
-¡Es lo más gracioso que me has dicho en toda tu vida!- vio cómo la Encantadora alucinaba.
-¿En serio crees que estoy bromeando?- se enfadó. – Por todos los Dioses, ¿de verdad crees que perdería el tiempo contigo?
-A mí tampoco me caes bien.- Y ahí estaba otra vez la Sigyn valiente en escena –Nunca lo has hecho. Es más, soy yo quién se sorprende de que Loki pierda el tiempo contigo.
Amora se levantó de la silla, lo que Sigyn imitó al instante. La tensión se podía cortar, la respiración era pesada y se taladraban con la mirada.
-Si supieras en lo que empleamos el tiempo, no serías tan valiente, princesita.
Ese destello en los ojos verdes de la rubia la descolocó, pero en ese momento, entró Theoric, rompiendo ese ambiente tan tenso.
-Buenas tardes, señoritas.- besó las manos de las dos. -¿He interrumpido algo?
-No.- contestó Amora –De hecho, ya me iba.
Esa mirada… no se libró de ella hasta que la rubia se marchó y no sabía cómo describir lo que sentía en ese momento.
-Últimamente, no está de muy buen humor…- dijo el Guardia.
-¿Últimamente?
-Sí, lleva semanas enfadada. No sé por qué…- se giró hacia Sigyn –Bueno, tampoco me interesa- le sonrió- Sólo me importas tú.
Theoric había cogido la mala costumbre de decirle que era importante para él. Se sentía alagada cada vez que llevaba flores y cuando le soltaba algún que otro piropo, pero cuando empezaba a hablar de todo lo que significaba para él, se le cerraba el estómago.
No le hacía gracia que se estuviera enamorando de ella, porque jamás le correspondería igual. Su corazón sólo correspondía a Loki y a nadie más. Por mucho que fuese tratada como una más de la Casa de Odín, no dejaba de ser una sirvienta y por eso mismo, jamás se podría casar con él, pero prefería una vida en soledad a compartirla con alguien a quién no ama.
Aunque mentiría si dijera que no le agradaba Theoric. No con la misma intensidad con la que le gustaba Loki ni sentía lo mismo que con Thor; pero ahí estaba, ocupando un trozo de su mente exclusivamente para él. Al principio no le importaba, pero, después de la otra noche, del casi beso, se sentía culpable.
"Porque eres tonta" le dijo la voz de su cabeza, "A lo mejor es Theoric con quién debes compartir tu vida y no con Loki". Bueno, si era verdad, sólo el Destino lo sabía y el Futuro se lo diría, pero, de momento, sólo podía sentir lo que sentía por su Príncipe.
-Ya me han contado el estropicio del vino- le dijo, casi riendo.
-Oh, las buenas noticias, vuelan- le contestó con ironía.
-Jajaja! Ya le cogerás el tranquillo…
Se la quedó mirando, con esos ojos grises tan perfectos y otra vez notó la punzada de la culpa en el pecho, sintiéndose idiota.
Incómoda, se apartó un poco de él, cuando alargó la mano y le rozó el pelo. No era su tacto el que quería sentir.
-¿Por qué no dejas que te toque el pelo?
"Porque no eres Loki". Era tan sencillo como decirle eso, pero no lo iba a hacer… sería cruel.
-Porque no me gusta- le sonrió, pero nunca le convencía.
-Pues es una pena, porque lo tienes sedoso y suave. Además, ese tono dorado queda bien con tu piel blanca y tus ojos azules…- se le acercó- … podrías tener a cualquier hombre en la palma de tu mano.
"Le tienes comiendo en la palma de tu mano"
¿Por eso Loki se podría pasar la vida peinándola y diciéndole lo suave y fino que tenía el pelo como muchas veces había hecho? ¿O todo lo azules que eran sus ojos? ¿Significaba que tenía a su amigo "en la palma de su mano"? ¡Pero eso era absurdo! Si estuviese enamorado de ella, ya le habría dicho algo. Loki no era un hombre que se callara las cosas, ya fuesen buenas o malas. Menuda idiotez…
-No digas tonterías…- sintió cómo las mejillas se calentaban. –No soy gran cosa.
-Tonterías…- le empezó a acariciar la cara –Eres la mujer más bonita y más inteligente que conozco…Eres perfecta.
Podría jurar que esos ojos la intimidaban tanto como los verdes de su Príncipe, pero ese gris perfecto de los de Theoric no podía ver a través de su alma y se alegraba enormemente.
-Theoric… Tengo que irme…
Pero antes de que se fuera, la cogió de la muñeca, obligándola a mirarle de nuevo.
-Sigyn, yo…
-No.- se soltó y le agarró de los hombros, sonriéndole –No.
Se negaba a escuchar lo que iba a decirle y sabía perfectamente lo que era… No estaba preparada ni para escucharlo, ni para corresponderle.
Se fue del Salón y, mientras llegaba al pasillo de las habitaciones, miró la puerta de Loki… y los ojos se le llenaron de lágrimas.
¿Por qué era tan difícil todo? Ojalá Odín nunca le hubiese permitido quedarse en Palacio. Todos los sentimientos que guardaba la invadieron, haciéndole más difícil el respirar. No quería el amor de nadie que no fuera el de él y sólo quería el tacto de sus dedos en su pelo y en sus mejillas. Sólo le quería a él.
Apoyó la frente en la puerta y la acarició suavemente. Sólo tenía que girar el pomo y entrar… pero la mano le temblaba y el llanto no le dejaba pensar con claridad. El corazón le palpitaba en las sienes y todo era más confuso.
Y, en ese momento, la puerta se abrió sola.
LOKI
Se había pasado toda la tarde pensando en lo que le había dicho su madre. ¡Ella le apoyaría en todo! Porque seguía siendo su primera opción y su hijo favorito… Definitivamente, amaba a esa mujer.
Salió al balcón a tomar aire y se quedó mirando el cielo que empezaba a oscurecerse, con las primeras estrellas brillando en lo más alto. Qué idiota había sido todo este tiempo… ¡Le daba hasta vergüenza! Sonrió con pena y pensó en que, si pudiera volver el Tiempo atrás, no dudaría en hacer las cosas diferentes…
Oyó murmullos en el jardín y bajó la vista. Una pareja de guardias hablaban tranquilamente. Le dolió un poco al ver que no era Sigyn… la quería oír, aunque fuera riéndose o hablando con ese guardia… Se repeinó con los dedos y suspiró… la echaba de menos.
Se dio la vuelta y entró en la habitación otra vez, sentándose y apoyando la frente en la palma de la mano.
-Sigyn…- suspiró de nuevo.
Vio que el libro de Salud aún estaba en la mesa, así que lo cogió y lo abrió. Sonrió al ver anotaciones que había hecho su amiga al lado de los textos. Un millón de momentos se le cruzaron por la mente… De verdad que había sido un imbécil. Había sacrificado todo eso, por qué? Por un trono? Por un planeta? Nada de eso le hacía tan feliz como pensar en todo lo que había vivido con ella. Esa sensación se expandía por todo el pecho y ya no se sentía mal, sino que había empezado a familiarizarse otra vez con "la felicidad", una felicidad que se había negado durante mucho tiempo.
Unos sollozos le llegaron a sus oídos y ese dulce aroma de vainilla le sobresaltó. Se levantó y fue hacia la puerta.
Cuando la abrió, vio a Sigyn, mucho más pequeña de lo que la recordaba, mirándole con esos ojos tan azules y tan verdes a la vez, llorosa y sonrojada.
-Sigyn, ¿qué te pasa?- le invitó a pasar y cerró la puerta.
Ella se quedó de pie, cabizbaja, hasta que él la cogió por los hombros y la obligó a mirarle. No dijo nada, sólo le abrazó y empezó a llorar como cuando fue a visitarle a la Torre. Loki apoyó una mejilla en su cabeza y le acariciaba el pelo.
Había oscurecido ya y seguían abrazados. Por lo visto, Sigyn no tenía planeado soltarle, aunque había dejado de llorar hacía rato. La notaba respirar pesadamente, pero tampoco se atrevía a despegarse de ella… Estando así parecía que no existía nada más.
Pero ella se apartó un poco para secarse las lágrimas, sin mirarle, con la cabeza baja.
-¿Qué te ha pasado? ¿Alguien te ha hecho algo?
Sólo negó con la cabeza. Vale, tampoco iba a forzarla a hablar, ya lo haría cuándo ella quisiera. Sabía que no le gustaba que la presionaran.
La ayudó a sentarse en la cama y fue hacia la mesa, dónde había un vaso con agua y le puso la mano encima. Se lo dio y ella lo miró de mala gana.
-Sólo es una infusión… Te ayudará a calmarte.
Lo cogió temblorosa y bebió lentamente. Le miraba sin decir nada. ¿Qué narices le había pasado? Normalmente, siempre se defendía de todos los que se metían con ella y como alguien le hubiese hecho algo… que se fuera preparando.
Sigyn se recostó de lado en la cama y él sonrió al ver que su magia había surtido efecto.
-Pero no te acuestes encima de las sábanas, cogerás frío…
Pero ya estaba adormilada y apenas sí tuvo fuerzas para mirarle antes de dormirse.
-No me dejes sola…- suspiró.
Cogió una manta del armario y se la echó por encima, tapándola hasta los hombros, apagó las velas de un soplido y se acostó a su lado, quitándole algunos mechones de su cara y pasándole una mano por la cintura.
"No me dejes sola".
"Nunca más", pensó y los ojos se le llenaron de lágrimas. Él se había sentido solo, pero nunca pensó en la soledad que había sentido ella y ahora lo sentía tanto que le dolía hasta el respirar. Le besó la frente y eso fue lo último que recordó antes de cerrar los ojos.
Notó calor en la mejilla y abrió los ojos.
Los de Sigyn le miraban fijamente, con los párpados medio cerrados. La luz de la Luna entraba por el balcón y le daba un tono azulado a todo.
Empezó a acariciarle la mejilla con el pulgar y él la imitó, poniendo su mano encima de la cara de su amiga, quién le sonrió ante el tacto.
El corazón empezó a latirle con fuerza, mientras que Sigyn respiraba tranquilamente. ¿Acaso no lo notaba? Una parte de él gritaba que no lo hiciera, pero el que le controlaba en ese momento lo calló de una patada.
Se acercó a ella lentamente, casi con miedo de que se echara hacia atrás, pero no se movió, así que, cuando notó su aliento en los labios, cerró los ojos y se dejó llevar.
Nunca había sentido nada parecido en toda su vida. Siempre había pensado que besar a Sigyn debía ser muy agradable, pero jamás hubiese imaginado cuánto. Se incorporó para hacerlo mejor y casi muere cuando ella le cogió el rostro entre las manos, cuando sintió que no era el único que se moría por estar así.
SIGYN
Se separaron unos centímetros y se miraron, jadeando en busca de Oxígeno.
Seguía con los párpados casi cerrados y le echó hacia atrás unos mechones negros que caían por su frente… y volvió a besarla. Podía notar el dolor y la soledad de Loki, lo que hizo desearle más, así que se abrazó a su cuello, casi pegándole a ella. Notó tímidamente que la lengua de su Príncipe intentaba abrirse paso y le correspondió sin dudarlo.
Jamás se hubiera imaginado nada parecido. Ya se podía morir tranquila porque amaba a Loki y él le amaba a ella y nada más importaba. Todo el mundo durmiendo y ellos allí, comiéndose a besos… no creía que hubiese nada más perfecto.
Todo estaba en silencio y sólo se escuchaban sus respiraciones y cómo chocaban sus labios entre sí, haciéndolo todo más excitante.
Se le puso encima y ella se acomodó, sin soltar el cuello de su Loki. No hacía frío, sino al contrario, se moría de calor. El Dios empezó a besarle las mejillas y a bajar por su cuello, mientras sus manos llegaron a su cintura, subiéndole el vestido hasta el muslo. Aquello hizo que liberara un fuerte jadeo y se quiso morir de vergüenza.
De repente paró y volvió a ponerse a su altura, mirándola y recobrando la respiración.
-Después de tantos años deseándote… por fin eres mía… Te has convertido en lo más importante. Siempre has sido especial para mí… Sigyn- le apartó el flequillo- Te amo… desde pequeños…
Aquello le removió el estómago. Al igual que ella, la quería desde que eran pequeños… Qué tonta había sido para no darse cuenta. Si detrás de esa fachada de solitario y chico duro, Loki sólo gritaba que le quisieran.
-Te am…
Pero su confesión se vio interrumpida por los besos de su Príncipe y no le importaba, sentía que podría pasarse la vida besándole. Eso era más que dos pares de labios chocándose, aquello era una promesa y no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas.
Se separaron para mirarse y sonrió con toda la sinceridad que pudo demostrarle.
-Estás llorando…- le secó las lágrimas con el dedo índice.
-Estoy bien…- le dio un tímido beso, casi rozándole –No me importa lo que pase a partir de ahora… me da igual. No me arrepiento de esto.
-Yo sí me arrepiento- se acomodó entre sus piernas, acariciándole el pelo, repeinándole el flequillo una y otra vez –Debería haber intentado esto antes porque eres lo más maravilloso que me ha pasado.
Le volvió a tomar el rostro entre las manos y le besó en la frente. No podía quererle más y, después de esto, sabía que sería imposible amar a nadie más.
Loki puso su cabeza en entre la clavícula y el cuello de la rubia, mientras ella enredaba su perfecto pelo negro entre los dedos, para luego volver a peinarlos y así, una y otra vez.
HO-LA!
Espero que os haya gustado el capítulo! Me ha costado escribirlo, ya que nunca he escrito y, mucho menos, un beso!
Quería que Loki se enclaustrara, ya que volver a Asgard y que tu padre ya esté dándote la vara y Amora tocándole las narices, más Theoric (que sin saberlo el pobre también ayuda mucho a que pierda la paciencia), pues debe ser estresante! Y no os lo imaginéis muy pálido XD Sólo lo normal, como es él! Como tampoco le da el Sol… y se ha curado tan pronto por, claro está, su resistencia de Jotun!
A Sigyn, por el contrario, le quedará la marca de la quemadura en la mano de por vida, pobre!
También quería que se la viera un poco desquiciada. Está harta que Loki pague su mal humor con ella, así que cuando le monta la escena de celos, se cabrea y no puede hacer otra cosa que decirle que para ella es el único (KAWAIII!) y parece que le queda claro! POR FIN!
La escena que se miran en la cama, me la imaginaba toda azul plateado, etc, etc. Todo puke rainbow xDD como a mí me gusta! XD
Frigga me encanta! Y sí, lo de enfrentarse a Odín por proteger la relación de Loki y Sigyn lo dice en serio. Porque sabe que Sigyn es la única que puede hacer feliz a su hijo y porque no se lo imagina con nadie más, para qué engañarse XD
Y nada, eso! Espero que os haya gustado el besito!
Os quiero a todos! Pero más a Lola! Susan-black y Clau! Besitos!
