Hola.
Ha sido un placer enorme ver los reviews que me han dejado y por ende voy a contestar los del último capítulo.
Ayzul: Gracias, me encanta que te encante el capítulo. Es el más largo que he escrito hasta ahora :) Un beso
pati614: Mil gracias por tu mensaje, había tenido un día horrible y tu review definitivamente lo arregló.
Mari: El personaje de Scorpius para mi representa todo lo que tal vez Draco no fue en los libros, un poco más libre tal vez y sin las cargas familiares (o no tantas cargas familiares) y Rose, bueno, siempre quise que Rose fuese algo más que Ron y Hermione... creo que Rose es lo que las circunstancias hacen de ella. Este capítulo se darán cuenta de que es alguien bastante versátil y creo que hemos visto lo determinada que puede llegar a ser.
Emybax: Jajaja Gracias, La profecía va a empezar a jugar un papel crucial desde el próximo capítulo, al igual que René y Thadeus (Que están en la historia con un objetivo específico)
Emira M: Scorpius es un tierno ¡Lo sé! Jajajaja quise que se quitara su máscara de "odio a el mundo". ¡Los sueños! Oh, definitivamente tendremos mucho más de sus charlas acerca de sueños en próximos capítulos, porque como se imaginarán Scorpius acierta al relacionarlos con la profecía. Gracias, un abrazo.
Isis Blackwell: Lucy es bastante astuta! ¡No por nada está en ravenclaw! Me encantan tus reviews, acerca de la tensión sexual. No sé si agregarle algo de Lemon al fic, digo, a mi me gusta el lemon pero no sé que piensen los lectores (porque si, es evidente que estos dos tienen la tensión sexual por las nubes, cómo tu bien los has dicho). Detesto a Mérida, la relaciono mucho con Pansy (Hay gente que ama a Pansy pero yo la odio) Aunque entiendo un poco a Joseph... ¡Wow! En definitiva amo los personajes que se vuelven malos por salvar a alguien (Anakin Skywalker me encanta si has visto Starwars) y en parte Scorpius está basado un poco en él. Gracias por tus mensajes, me encantan :D
Y ahora reviews anteriores que quisiera responder:
Raven Alisa Weasley: En poco tiempo, las cosas pueden explotar! No adelantaré nada sobre el final, es decir, el final está hecho en mi mente pero... le faltan algunas que otras cosillas. :)
aradia110: Scorpius es el centro de la historia. Amo los Potter y los Weasley y a todos los de las tercera generación, pero no quería que mi fic fuera demasiado complejo (Ahora creo que es un poco complejo) Así que mis únicas sub tramas serán pequeños episodios de Lily, Lorcan, Roxanne y Lysander y una que otra pareja random. Espero que así esté bien. Un abrazo
En fin. Gracias a todas y todos por sus reviews. Me motivan muchísimo
Diganme si no les molesta que ponga algo de lemon en el fic (Definitivamente tomo en cuenta sus comentarios)
Ahora a lo que vinieron... El capítulo!
Lúa.
Bulgaria vs Scorpius.
1.
Aquel día, Hogwarts estaba lleno de impaciencia. Y no era para menos, ese mismo día llegarían los invitados de Beauxbatons y Durmstrang, catorce estudiantes de cada colegio y algunos más que solo iban a ayudar con los preparativos o a apoyar. Hacía tres días, un cartel se había puesto en la sala común de cada casa igual que en el comedor
TORNEO DE QUIDDITCH
El día viernes treinta de octubre será la llegada de los estudiantes de Beuxbatons y Durmstrang. Las clases serán interrumpidas cuarenta minutos antes.
M. McGonagall
Así que tal y cómo les habían anunciado, los estudiantes de Hogwarts habían dejado sus libros en sus cuartos y se habían alistado prolijamente para el tan maravilloso recibimiento.
Afuera en el vestíbulo, los jefes de las casas con ayuda de los prefectos ponían a los alumnos en filas
—Potter —Ordenó el Pofesor Longbottom — ¿Quieres ajustar tu capa?
Albus acomodó el botón superior de manera que la capa quedó cerrada en el cuello del moreno que no había dejado de hablar con Fred un solo momento
—Creo que estamos listos —Dijo el hombre de cabello negro que lucía una elegante túnica negra con el emblema de Hogwarts a un costado —Síganme, sin empujar por favor
Bajaron por la escalinata hasta adentrarse en el castillo, entre los alumnos más pequeños la emoción estaba rebosante, al igual que algunos alumnos mayores entre los que se destacaban Albus, Fred y Hugo.
— ¿Cómo crees que llegarán? —Acertó a decir Lily a su prima Roxanne — ¿En escoba?
—No creo que puedan viajar desde tan lejos en escoba —Susurró la morena —Supongo que en un translador
—Mi padre me dijo que su medio de transporte era bastante peculiar —Murmuró Hugo —No quiso decirme que era, solo me dijo que nos sorprendería —Albus bufó
Nerviosos y totalment emocionados, los alumnos de todas las casas llegaron a los jardines principales, casi colindando con el bosque prohibido, el silencio general se hacía cada vez más espeso al igual que la noche y el frio empezaba a invadir a los alumnos.
A unos cuantos metros Lysander se encontraba justo al lado de Lucy
—Espero que no se tarden —Susurró —Creo que moriré congelado —Lucy soltó una risilla
Y entonces desde el cielo oscuro, dio la impresión de ver una casa flotante luminosa. Casi del mismo tamaño que un avión Muggle cruzando el cielo a gran velocidad
—Allí! —Señaló un chico de hufflepuff de primer año señalando hacía el bosque
Cuando el carruaje estuvo casi tocando las copas de los arboles los estudiantes divisaron que era del tamaño de una casa, con varios caballos colosales tirando de esta.
Una vez el caballo aterrizó a gran velocidad en el suelo, los alumnos de las primeras filas dieron rápidamente un paso hacia atrás. Un muchacho de cabellos negros y túnica celeste bajó del carruaje e hizo una reverencia buscando con las manos una escalerilla dorada que se desplegó del carruaje de color azul celeste con un escudo de dos varitas cruzadas con tres estrellas saliendo de cada una.
Seguida de la escalerilla, una enorme mujer descendió del carruaje. Tenía el cabello recogido en un moño alto y una elegante capa color lavanda
—Madam Maxime —Dijo McGonagall dando un paso al frente para recibir a la mujer —Es un placer tenerla aquí
—Minergva —Dijo la mujer que tenía un evidente y pronunciado acento francés —Espego que estén bien
—Perfectamente —Contestó McGonagall
—Mis alumnos —Dijo haciendo una seña hacia atrás. Dejando ver tras ella a cerca de veinte alumnos de uniformes azules. Dominique creyó reconocer unos de los cabellos rubios de uno de los muchachos franceses. Su primo había sido por años el buscador, aunque su talento natural era ser cazador del equipo de Beauxbatons, papel que desarrollaba ahora. Los alumnos de Beauxbatons tiritaban del frio, en gran parte dado a que no traían capa encima de su uniforme de seda fina
—Si desea pasar al castillo Madam —Le sugirió Mcgonagall —Hagrid cuidará de sus caballos
La mujer se puso de un tono muy parecido al rojo borgoña a la mención del semigigante
—Hagrigd? —Dijo ella con curiosidad
—Descuide —La directora tenía un tono satírico en la voz —Estarán en buenas manos
—Allons-Y! —Dijo la mujer y los alumnos la siguieron hasta la escalinata de piedra mientras miraban con ojos exorbitantes el castillo, desaparecieron adentrándose en el acogedor castillo y el silencio se hizo de nuevo en los jardines de Hogwarts.
— ¿Cómo crees que llegarán los de durmstrang? —Susurró Fred
—No creo que en un carruaje —Dijo Lily con una sonrisa —Eso sería bastante gracioso
Durante algunos minutos permanecieron en silencio, hasta que entonces un rugido rompió la inminente calma haciendo bufar a los caballos de Madam Maxime
— ¡El lago! —Gritó Radha Patil
Desde donde estaban se podía divisar el agua tersa del agua desde donde emergía un gran barco negro que una vez en la superficie del agua dejó ver una vela con el poderoso escudo rojo, café y negro de Durmstrang.
El barco llegó a la orilla y se escuchó el sonido de una tabla cumpliendo la función de un muelle desde donde salieron los estudiantes hasta el jardín. Las capas de piel tupida hacían que lucieran una constitución completamente enorme.
Frente a ellos un hombre de barba negra que se veía bastante elegante extendió los brazos y fundió a McGonagall en un cálido abrazo
—Profesor Ivanov —dijo la mujer —Es un placer tenerlos aquí
—Minerva —Dijo el hombre que era alto y musculoso —Luces estupenda —La mujer mostró un ligero sonrojo
—Igual usted Nikolo —Respondió —Si quieren seguir al castillo, tenemos una cena especial preparada para ustedes —Dijo con una sonrisa, mostrándole con la mano el sendero que daba a las escaleras que Madam Maxime y los alumnos de Beauxbatons habían cruzado minutos atrás.
El hombre guío a los estudiantes de Durmstrang hasta el lugar cruzando por en medio de los alumnos de Hogwarts que los miraban con estupefacción
Scorpius seguía admirando el barco y entonces un grito ahogado de Verónica le hizo reaccionar
—Scor, Scor —Le llamó la pelinegra —Mira… —Señaló un punto en los alumnos de Durmstang y entonces todo el sistema nervioso de Scorpius dejó de funcionar un segundo
—No… no puede ser… —El chico balbuceaba cómo si estuviese bastante afectado por la visión que había tenido
—Es igual a él —Susurró Verónica —Pero ya sabes… puede que yo esté equivocada
—Espero que estés equivocada —Murmuró Scorpius antes de seguir a la multitud que se abría paso hacia el gran comedor.
2.
La cena del gran comedor nunca había dejado de ser un gran acontecimiento. Mientras entraba allí recordaba su primera cena de Hogwarts, la cual había sido bastante buena. Había estado con sus dos mejores amigos en el mundo, Joseph y Mérida y con una nueva amiga Verónica que a su vez tenía un amigo que estaba llorando porque su gemelo había quedado en Ravenclaw. Al final de esa noche Scorpius era posiblemente el niño más feliz en la faz de la tierra, reía, soñaba y le escribía una hermosa carta a su madre acerca de lo grandioso que era el castillo y lo hermoso que era estar en Slytherin y de cómo la luz se reflejaba por el agua a través de las ventanas. Solo que para esa época no tenía la más mínima idea de que el resto de su año iba a ser arruinado por James Sirius Potter.
Seis años después estaba bastante seguro de que si miraba al para ver a Joseph le iba a terminar de destruir la cara que en ese momento estaba llena de moretones. No muy diferente a la de él. Estaba seguro de que Lorcan hubiese odiado quedar en Ravenclaw, estaba seguro de que si miraba al techo encantado ya no le parecería tan asombroso cómo lo había hecho el primer día.
Cuando llegó hasta la mesa descubrió que los alumnos de Durmstrang se habían sentado allí y no quiso mirar, para así evitar reconocer a quien él creía había divisado en el jardín
En la mesa de los maestros había tres sillas de más, en cada una se ubicaron los directores de las dos escuelas, haciendo que la tercera quedara completamente libre
Los alumnos de Durmstrang se habían empezado a despojar de los grandes abrigos de piel quedando con las conocidas capas rojo sangre.
En ese momento McGonagall inició su discurso
—Buenas noches a todos —Dijo la mujer —Especialmente a nuestros muy especiales huéspedes. Es para mí un placer darles la bienvenida a Hogwarts, espero que pasen una estancia completamente confortable y placentera. Ahora —Anunció —Quiero presentarles a un miembro especial que nos acompañará en el torneo, el señor ¡Oliver Wood! —Las mesas aplaudieron educadamente, mientras en Gryffindor Peter Wood hacía una mueca muy parecida a una súplica de muerte, Scorpius puso los ojos en blanco —El señor Wood es el director del departamento de cooperación Mágica Internacional y el organizador del torneo —El hombre ingresó con una gran sonrisa, saludó a la directora y se sentó en la última silla vacía — ahora los invito a cenar cómo si estuvieran en casa —Concluyó la mujer y los platos mágicamente aparecieron ante ellos
Scorpius solo siguió mirando la mesa, cómo si esta fuera un juego de ajedrez incompleto. Frente a él Lorcan cogía toda la comida que estaba a su alcance.
—Hey… ¿Vas a comer algo? —Dijo Verónica siendo totalmente delicada
—No —Respondió secamente mientras miraba a Mérida dándole ridículamente la comida a Joseph.
Sintió el corazón en el estómago.
—Scor… —Susurró la pelinegra —Sé que todo esto ha sido muy duro pero… no has comido en dos días y creo que en Bulgaria se alimentan demasiado bien ¿Quieres intentarlo? —Verónica pasó su mano por el hombro de Scorpius —Vamos Scorpius… No puedes estar así por siempre
—Es cierto Scorpius —Dijo Lorcan —Una amigo verdadero NUNCA haría algo así… solo olvídalo no es importante —Su voz era algo fuerte y Joseph hizo una mueca, cómo si algo le doliera e inmediatamente Mérida le besó, haciendo que toda la charla de motivación se arruinara por completo.
Unas mesas más allá, en la mesa de ravenclaw, Dominique sonreía ante la presencia de su primo Renée que era el cazador del equipo y su prima Madeleine que solo había ido para apoyarles, según ella, luego de pasar bastantes semanas rogándole a Madam Maxime.
—Es bellísimo —Dijo la chica rubia con acento francés —No te fascina el cielo en el techo?
—Es un hechizo —Le dijo Lucy —Para imitar el cielo nocturno —La chica sonrío al igual que Lysander, que miraba el techo con bastante curiosidad
—Por más que pasen los años —Dijo Lysander —El cielo nunca deja de parecerte asombroso.
Cuando la cena terminó, el pasillo rebosaba de estudiantes que comentaban las entradas y que obstruían en laso a las salas comunes. Scorpius solo pudo esperar allí de pie mientras charlaba con Verónica a que se despejara
—Y cómo te decía —Continuó la pelinegra —creo que el examen de pociones no será mucho más difícil que el TIMO
—Yo creo que si —Contestó el rubio —Creo que Slouhorne fue muy explícito con que los EXTAS…
Se detuvo cuando escuchó una voz seca bastante familiar a sus espaldas
—Vaya, vaya, vaya —Dijo un muchacho de unos dieciocho años que portaba el uniforme de Durmstrang. A Scorpius se le erizaron los vellos de la nuca cuando escuchó la voz, y solo acertó a girar lentamente —Pero si es mi querido primo…
—Thadeus —Saludó secamente extendiendo la mano que el chico tomó educadamente. Tenía el cabello profundamente negro al igual que los ojos que no eran muy diferentes a la oscuridad infinita —No esperaba que vinieras —Dijo el rubio —Recuerdas a Verónica ¿Cierto? —Verónica hizo una sonrisa que no llegó a sus ojos
—Claro… ¿Flint? ¿No es así? —La chica asintió mientras tomaba cortésmente la mano del chico
—Hola Thadeus…
— ¿Qué haces aquí? —Preguntó Scorpius con un deje de desconfianza
—Creí que te agradaba mi visita Scorpius —La voz del pelinegro era áspera e incluso ácida —Soy parte del equipo… juego cómo suplente de cazador
—Oh… no lo sabía —Reparó Scorpius, que en realidad nunca se había interesado en su primo. Thadeus era delgado, no más alto que Scorpius. Eran similares pero al mismo tiempo eran bastante diferentes. Sus miradas eran igual de frías.
Entonces una chica de cabello negro y ojos verdes de capa roja de Durmstrang se acercó para susurrarle algo a Thadeus en el oído. El chico río.
—Te presento a Aleskandrina —Dijo —Él es Scorpius Malfoy, es el hijo de mi tía Astoria
—Un gusto —Dijo la chica mientras miraba a Scorpius con un deje bastante indecoroso en la mirada —Aleskandrina Rodhs —Se pasó la lengua por el labio inferior mientras perforaba a Scorpius con la mirada —Nunca me dijiste que tu primo era tan… guapo —Scorpius tosió
—Eso parece… —Respondió Thadeus —Creo que debo irme —Dijo al ver que la mayoría de sus compañeros se alejaban en dirección a otra sala —Nos vemos… Suerte —Agregó —Creo que la necesitarán.
—Señorita Weasley —Le interrumpió Mcgonagall cuando se dirigía a la sala común. — ¿Puedo hablar un momento con usted?
La miró un momento de arriba abajo, cómo si algo en ella fuese realmente extraño. Y la guío hasta un pasillo vacío mientras el frio del otoño se metía bajo la túnica negra y roja de Rose. Cuando estuvieron lo suficientemente apartadas Rose decidió cortar el silencio
— ¿He hecho algo Directora? —Dijo algo apenada —Si ha sido por algo de Hugo… lo lamento terriblemente ya sabe cómo es mi hermano, es al igual que mi padre…
—No, Rose, no ha sido Hugo esta vez —Le interrumpió —Verás, el señor Malfoy vino ayer a mi despacho a decirme que habías renunciado al equipo, cosa que me sorprendió mucho viniendo de ti
—Oh… —La idea de lanzarle un cruccio a Scorpius no le sonó muy descabellada —Eso… sí, he decidido renunciar, la verdad Malfoy y yo no nos la llevamos muy bien, pero Lily hará mi reemplazo, le aseguro que es muy buena jugadora
—Sé que Lily es buena —Dijo —La he visto y sin duda ha sacado el talento de sus padres, Harry y Ginny siempre fueron muy buenos jugadores —Rose bufó —Pero sé que usted también lo ha hecho, Hermione ha sido una de mis mejores alumnas al igual que usted y Ron… bueno, el señor Weasley siempre ha sido un caso particular
—Verá Directora McGonagall yo solo intento evitar conflictos… —Respondió Rose con un ligero rubor en las mejillas
—Diplomática cómo tu madre… —La mujer sonrió —Sé que Scorpius puede ser difícil de tratar, al igual que ustedes él también ha heredado mucho del carácter de su padre. Pero de eso trata la vida y aquellos son nuestros mayores retos. Lo siento Rose, no puedo permitir que dejes el equipo
—Pero… profesora… —Exclamó la chica
—Te veo pronto Rose —Dijo antes de dar la vuelta —Nos vemos en el partido
Scorpius Malfoy era sin duda, hombre muerto.
Respirar más rápido ciertamente no hacía que todo sucediera a mayor velocidad. Era sábado, soleado, muy diferente a los días que le había precedido.
Cuando abrió los ojos supo que no había soñado nada el día anterior. En realidad no había soñado nada desde la pelea con Weasley y eso aunque era ciertamente un alivio, también le suponía una terrible incomodidad. Cuando terminó de peinar su cabello hacia atrás se miró al espejo. Inspeccionó un poco más el ojo morado que para ese momento no era más que un poco violeta y se dispuso a ir al comedor. Miró una vez más la cama vacía de Joseph antes de salir de la habitación, las sábanas grises y el dosel verde idénticos a la de él. Rodó los ojos antes de cerrar la puerta de madera. Se miró las manos mientras caminaba hacia el comedor saliendo de la sala común, sin poner mucha atención a las demás personas en la sala que se preguntaban por su pelea con Joseph. No tenía entonces muchas ganas de molestarse, porque toda su concentración estaba en detestar a Joseph Nott, a Mérida, a su primo y cómo no. A Rose Weasley.
La chica había deliberadamente dejado de asistir a las prácticas, cosa que había generado pánico en el equipo. Ya que si bien Lily Potter era un excelente reemplazo, su experiencia jugando no era mayor que unos cuantos meses, a diferencia de Rose que llevaba jugando desde segundo año. Lo que le causaba entonces era una impaciencia tremenda ver que las cosas no salieran cómo él quería, aún seguía recordando los tres olores de la amortentia de la chica cada vez que comía almendras, montaba en la escoba o subía a la torre de astronomía a "liberarse de la ansiedad" con uno o dos cigarrillos.
Inconscientemente la ley del hielo que le aplicaba Rose le consumía por dentro.
Cuando entró al gran comedor sintió unas cuantas miradas sobre él, pero la vida le había preparado mentalmente para ello, no era como si nunca hubiese recibido miradas inquisidoras porque ese, era el pan de cada día de Scorpius Malfoy.
En la mesa de Gryffindor, Roxanne Weasley tomaba té, costumbre de ella en las mañanas, mientras leía el profeta que venía acompañado de Corazón de Bruja.
—Wow —Dijo la chica —No tenía idea de que Julien Marxis, el bajista de Magic Wands era gay…
—Era obvio —Dijo Hugo mientras comía tostadas — ¿Has oído sus canciones? Digo… es obvio
—Dicen que "Patronus" está dedicada al guitarrista —Complementó Lily —Ya saben… a Frenk Humble, el guitarrista por el que medio mundo mágico muere
—Sí, sé quién es —Dijo Louis —Dominique lo ama… No tanto como a Todor Krum pero… bueno ustedes entienden
—Sí, Dominique puede resultar ser algo… muy obsesiva —Dijo Lily y los primos Potter-Weasley rieron.
Fue entonces cuando Bethany entró al gran comedor y se sentó con sigilo en la mesa, seguida de Rose.
— ¿De que hablaban? —Preguntó Rose mientras se servía té —Sin notar el silencio y la atmósfera de tensión del ambiente. Bethany le codeó las costillas
—Mira —Le ordenó —Allá.
Y Rose dirigió su mirada a donde todo Hogwarts la tenía. Era Scorpius Malfoy de cabello negro o eso creían todos. Sin notar que el verdadero Scorpius estaba entornando los ojos a la elegante entrada de su primo en el gran comedor, seguido de los Krum, Aleskandrina, Vasil y Milka y otros cuantos chicos de Durmstrang vestidos en túnicas elegantes que dejaban claro su posición social.
—Wow —Se limitó a decir Bethany —Ese chico es idéntico a Malfoy ¿No lo creen?
—No se me hace parecido en absoluto —Contestó Rose
—Es guapo —Dijo la castaña que servía cereal
—No está mal —Dijo Lily —Aunque si se parece a Scorpius… creo que tienen una mirada muy similar
— ¿La mirada asesina? —Preguntó Albus
—Esa mirada —Señaló Lily que inspeccionaba al chico detalladamente. O eso hizo hasta que Lysander se sentó justo frente a ella obstaculizándole la visualización
El chico tenía una gran sonrisa en el rostro. Una camisa que decía ESPAÑA en el centro y unos jeans. Lysander siempre había sido bastante informal
—Hey Lil —Dijo mientras robaba una tarta de melaza del centro de la mesa —Quería preguntarte algo
— ¡Hey! —Gruñó Hugo —No robes nuestra comida Scamander
—Calma… solo vengo a hablar con Lily —Lysander no dejaba de sonreír, no era una risa nerviosa… simplemente una risa de satisfacción personal
Roxanne puso los ojos en blanco, mientras apretaba los puños inconscientemente bajo la mesa
— ¿Te puedo ayudar en algo Lys? —Sonrío Lily
— ¿Quieres ir a Hogsmeade conmigo? —Preguntó y Lily se atoró con el café que había tomado. Luego de toser repetidas veces, no solo por culpa del café sino de la extraña propuesta. Era bien conocido en Hogwarts que ir con "alguien" a Hogsmeade, si por supuesto no era tu mejor amigo o tu hermano o un primo era… ir a una cita
— ¿Disculpa?
— Solo me preguntaba si querías ir a Hogsmeade conmigo —Albus lo miraba estupefacto. Le estaba pidiendo una cita a su hermana ¡Justo frente a él! Y no es que Albus fuese celoso. En lo absoluto, simplemente James le había hecho prometer que cuidaría de Lily ¿Estaba bien si salía con Lysander?
—Emmm… Claro ¿Por qué no? —Lily Sonrío
—Entonces nos vemos mañana —Lysander le guiño el ojo antes de partir hacia su mesa con una mirada ganadora en los ojos.
Seguramente Lorcan no tendría las agallas de invitar a Roxanne.
Ya se vería.
—Así que quiero que le pongan mucha más energía a este entrenamiento —Repitió Scorpius mirando fijamente a los trece integrantes de su equipo —Vamos a atemorizar tanto a Durmstrang y a Beuxbatons que cuando lleguemos aquí la otra semana no querrán salir de el vestidor
Las manos se juntaron en el centro para luego gritar ¡Hogwarts!
Y cuando todos se levantaron en las escobas y empezaron a hacer su entrenamiento regular, los capitanes y uno que otro integrante de los otros equipos se sentaron a mirar a lo lejos el entrenamiento.
La quaffle se detenía cuando Mérida paraba los tiros perfectos de Rose, Joseph y Lysander. La gradería temblaba cada vez que Lily Potter paseaba a gran velocidad con la escoba. En menos de veinte minutos Scorpius y Albus habían atrapado la Snitch en contadas ocasiones. Roxanne Weasley había mejorado severamente sus habilidades bateando al igual que Denisse y a su lado, Fred y Ariel bateaban bludgers directo a sus oponentes en las gradas.
Sin duda el mejor entrenamiento que habían tenido desde que habían iniciado.
Cuando bajaron las escobas sonrieron satisfechos, casi como si Weasley y Malfoy no se odiaran, como si Lily no estuviera peleando con Albus, casi como si Joseph no hubiese traicionado a su mejor amigo.
Todo estuvo bien.
Solo un segundo.
Scorpius esperó a que todos siguieran a los vestuarios y cuando se disponía a seguirlos una voz lo interrumpió
—Malfoy —Susurró Rose —Buen entrenamiento —El rubio sonrío algo apenado
—Siento lo del otro día —Dijo mientras pasaba la escoba de una mano a otra —No estaba en mi mejor momento
—No es nada —La chica sonrío —He visto a tu primo
—Al parecer juega quidditch —Rose desvió la mirada hacia el campo
—Esperemos que no sea muy bueno…
—Lo dudo mucho —Esta vez fue Scorpius el que sonrío de lado, casi cómo un impulso — ¿Quieres…
— Caminar? —Terminó Rose —Si, la verdad si
Y otra de sus caminatas inesperadas inició.
—Y… ¿Crees que estamos listos? —Dijo ella — ¿Para enfrentar a Durmstrang?
—Tenemos un gran equipo —Scorpius levantó su escoba cómo si fuese un trofeo, cosa que le sacó un par de risas a Rose
Y entonces Rose se detuvo, cómo si hubiese esperado ese tiempo solo para hacer tiempo para soltar una gran pregunta
— ¿Has vuelto a tener sueños? —Preguntó — ¿Esta semana?
Scorpius tragó en seco.
—No —Respondió — ¿Y tú?
—No
El silencio tardó un poco más en ser acallado esa vez…
—Creo que yo…
—Iré a dormir —Respondió Scorpius —Ha sido un día largo
—Nos vemos —Dijo ella a modo de despedida mientras Scopius caminaba hacia el castillo y entonces supo que necesitaba hacer algo antes de que el chico marchara
—Espera Scorpius —Exclamó y el rubio se dio la vuelta
— ¿Necesitas algo?
—Necesito probar algo —Y dicho esto avanzó tres pasos largos hacia el muchacho y le besó de lleno en los labios.
Cálidos como el sol en el verano. Así eran los besos de Rose Weasley. Con el ligero sabor a vainilla que enloquecía a Scorpius y lentos pero intensos, con la cantidad justa de todo. Eran el tipo de besos lujuriosos que solo dos personas como Scorpius y Rose podían compartir, esos besos que no te dejan abrir los ojos, que te roban el aliento, que son tan intensos que vuelas. Las manos de Scorpius decidieron entonces explorar el cuerpo cubierto por él uniforme de quidditch de Rose, mientras ella se aferraba al cabello rubio de él. Eran besos nuevos que eran de un mismo modo tremendamente familiares.
—Me tengo que ir —Dijo ella cuando se separaron
—Espera… —Scorpius seguía tremendamente confundido. Cómo si una bludger le hubiese golpeado la cabeza —Mmm —Las palabras se arremolinaban en su mente — ¿Podemos vernos mañana?
—Cinco, sala de menesteres —Dijo la chica y luego corrió en dirección al castillo.
Subió las escaleras de piedra corriendo, con una mano en el corazón y otra en los labios. ¿Qué tenía Scorpius Malfoy que lo hacía terriblemente irresistible?
Cuando cerró el dosel de la cama Scorpius se miró las manos desnudas.
Luego durmió.
Cuando abrió los ojos estaba en un hospital. No en cualquier hospital por supuesto, él, mejor que nadie sabía que hospital era ese. San Mungo.
Caminó sin advertir la presencia de nadie, casi como un fantasma mientras intentaba dilucidar una figura parecida. Caminó por el pasillo deteniéndose en el mostrador donde una hermosa bruja vestida de blanco le daba indicaciones a un mago de cabello negro que preguntaba por la sección donde se hallaba su hermana.
Dilucidó algo familiar cuando se giró para ver la entrada.
Era él. No mucho mayor, Scorpius podía decir que uno o dos años, quizá no tanto y no solo era él. A su lado, en un vestido de verano muggle, con el cabello rojo cayendo sobre un costado estaba ella.
Rose.
No sabía porque podía verse a sí mismo. En general los sueños eran vívidos, él formaba parte del sueño, pero al parecer no esa vez. Esa vez él solo era un espectador más. No se sentía tan incómodo cómo espectador. Incluso no se sentía mal, sabía que era un sueño, pero no quería despertar, no ahora que podía tenerla cerca cuando en la realidad estaba tan lejos.
Así que los siguió. Hasta el escritorio principal y luego "Hasta el despacho de la Sanadora Lupin".
Caminaban seguros, tomados de la mano. Scorpius iba algo más rezagado solo porque le gustaba admirarse a sí mismo, siendo feliz. Tomando la mano de Rose cómo si fuera lo más importante del mundo, con la fuerza necesaria para no dejarla ir jamás.
Una vez frente al consultorio una mujer rubia abrió la puerta. La conocía, claro que la conocía, había ido a su boda.
Era la esposa del chico azul. En túnica de sanadora, con la pequeña inscripción en el costado derecho que decía V. Lupin y una sonrisa un tanto triste que incluso llegaba a ser terrorífica.
—Sigan —Dijo con una sonrisa mientras les indicaba las sillas de color blanco frente al escritorio. El cabello de Rose en realidad contrastaba con todo ese blanco. Como sangre en medio de la nieve
—Bueno…—Rose sonrío mientras tomaba la mano de Scorpius — ¿Tienes buenas noticias Vic? —Pero Victoire no sonrío de vuelta. Solo la miró, con los ojos azules más desesperanzados que alguien podía tener en la tierra
—Yo… Me temo que no —La rubia le extendió un pergamino a Scorpius —Lo siento Rose… estas embarazada
Y entonces el rubio y la pelirroja compartieron una larga mirada. Y Scorpius lo supo de pronto. Hay un momento en nuestra vida en que un segundo se hace el segundo más largo del mundo, el segundo que define tu vida por completo. Podía ser la peor noticia si le hubiesen dicho en ese instante de su vida, pero en el instante del sueño ese, era el segundo más largo de su existencia.
—Co… como puedes decir que es mala? —Se precipitó a decir Rose. Su rostro era de perplejidad total, contrastado con los ojos de una niña pequeña que acaba de recibir lo que quería por navidad
—Rose, en tu situación no es conveniente tener hijos —Explicó la rubia — ¿Eres consciente de que en tu condición lo más peligroso que se te puede ocurrir es tener un hijo?
—Victoire… —Rose inhaló profundo y sostuvo la mirada azul a su prima. Es mirada cargada de ilusión, una mirada que se iba opacando en cada sueño —Lo haré.
—Haré lo posible Rose —Dijo la rubia con la voz ronca. —Ahora… ¿Puedo pedirte que me des un minuto para hablar con Malfoy?
—Te espero afuera —Dijo luego de darle un beso casto en los labios y salió despacio dejando a los dos rubios en el consultorio. Scorpius solo podía guardar silencio mientras movía las manos bajo la mesa
— ¿Cuánto tiempo? —Fue lo único que dijo sin que se le quebrara la voz
—Un año, tal vez menos
— ¿Estás segura de que no podemos hacer nada? ¿Métodos muggles? —Victoire negó con la cabeza
—No. Y la verdad creo que deberían buscar otro sanador que trate a Rose… Es poco ético tratar a la familia —Dijo ella con la voz un poco rota.
— ¿En realidad crees que no podremos tener un hijo?
—Si tienen un hijo Rose no podrá verle cuando cumpla un año… El tiempo es corto —Repitió ella —Y Rose se irá debilitando cada vez más
—Ella no cederá, la conoces
—También sé que estás pensando en hacer —Scorpius apartó la mirada —Scorpius… no vas a salvar a Rose condenándote tú
—No quiero hablar de eso si no te molesta. —Victoire enfrió la mirada de pronto —Me casé con Rose y no la pienso dejar ir… no por un error mío
— ¿Cuándo entenderás que no es tu error? —Exclamó ella —Rose inevitablemente va a morir y cada día mientras esté embarazada va a vivir menos ¿En realidad la amas?
Y entonces el rubio tomó un respiro que se sintió como años
—La amo. La amo tanto que duele, duele saber que nunca va poder ir a recorrer el mundo o que nunca va a poder ver crecer a su hijo, duele cada vez que la miro, duele cuando me levanto a su lado cada mañana pensando en que va a ser su último día. Duele ver los días en que esa maldición la hace retorcer de dolor y duele saber que no puedo hacer nada para evitarlo —Respondió, con la voz quebrada, mientras los ojos atónitos de Victoire derramaban lágrimas —No me digas que no puedo hacer nada para salvarla, porque no puedo pararme aquí a lo lejos a ver cómo se va desvaneciendo
—También nos duele a nosotros —La rubia se secó las lágrimas con el dorso de la túnica —Somos su familia, la amamos pero los días de Rose están siendo contados Scorpius… nada de lo que hagas podrá salvarla
—Creo que si buscaremos otro sanador —Dijo Scorpius con voz seca y luego le levantó. —Nos vemos Lupin, saluda a Edward y a Grace
—Lo haré
Dijo ella antes de que el Scorpius del sueño saliera, con Scorpius tras el
Afuera, Rose estaba sentada en una de las sillas de la sala de espera, con las manos en su vientre plano mientras miraba hacia la piel blanca de sus piernas que contrastaban con el vestido Muggle.
El Scorpius del sueño tomó distancia para apreciarla, para apreciar lo que en ese momento era suyo, para darse cuenta de que no quería perderla un minuto.
Cuando menos lo pensó, el Scorpius del sueño empezó a llorar. Dejándose caer en la pared mientras pasaba las manos por su rostro. Tomó un tiempo antes de que se incorporara y caminara hasta donde Rose se encontraba sentada.
—Taurus —Dijo ella con una sonrisa en el rostro —Taurus Hyperion…
—Rose… —El rubio no podía hablar, simplemente estaba allí observándose a sí mismo que miraba a Rose cómo si fuese la única cosa viva en la tierra
— ¿Tú también crees que no podré hacerlo? —Dijo con voz firme
—No lo creería por un segundo —Scorpius tomó el rostro de la chica entre sus manos —Escucha Rose, te amo, los amo… Simplemente no puedo pensar en perderte, han sido dos años perfectos a tu lado, no puedo dejar de pensar en que cuando menos lo piense te voy a perder
—No me vas a perder —Rose limpió una lágrima de los ojos del rubio con el pulgar y entonces tomó una de las manos de Scorpius para llevarla a su vientre — ¿Necesitas otra muestra de lo mucho que te amo?
Scorpius agitó la cabeza al verse a sí mismo en la comprometedora situación. Y entonces, inexplicablemente caminó hacia el Scorpius del sueño y justo cuando estuvo a punto de tocar su hombro para llamarle.
Despertó
Este sueño me ha encantado escribirlo. No sé porqué.
Cuéntenme que les pareció.
Gracias a todas de nuevo por sus mensajes y perdón si este capítulo es corto... El próximo será un capítulo bastante crucial.
