Disclaimer. Todo lo que desconozcan, por ejemplo... la historia, salió de mi loca cabecita. Los personajes son de nuestra querida Steph, yo sólo los tomo prestados para escribir mis locas perversidades.

Beteado por Diana Mendez (TheDC1809) de Betas FFAD (www .facebook groups / betasffaddiction)
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Capítulo 13
Dolor y Lágrimas

Quien sabe de dolor, todo lo sabe
Dante Alighieri

Al ver a Edward llegando a su casa fue algo realmente doloroso y era algo, que aunque él le había dicho que iría, aún resultaba tan extraño como doloroso por toda la situación de la noche anterior.

Esme, la madre de la persona que la había engañado, la había traicionado y hasta cierto punto humillado, estaba con ella, consolándola, dándole el apoyo que necesitaba en ese momento. No sabía a quién acudir, había pensado en Alice pero parecía que se encontraba en una junta checando lo de su nuevo lanzamiento que no pudo tomar su llamada. Por eso cuando habló con Esme para preguntar sobre si Edward estaba ahí, supo que necesitaba hablar con ella.

Esme era cariñosa pero también era sensata y sabía que no podía justificar las acciones de Edward. Por eso al verla parada, supo que podía confiar en ella, no la recriminaría ni trataría de pedir que perdonara a su hijo.

Edward está muy crecidito como para saber lo que estaba haciendo —le había dicho Esme cuando habló con ella hace 7 años, después del primer engaño y Edward le había pedido que fuera hablar con ella, quería saber si estaba bien.

—Esto es tan raro —le dijo Bella, mientras lloraba

— ¿Por qué lo dices?

—Es tu hijo, Esme

— ¿Y eso que tiene que ver?

—Pues que lo vas a defender

—No recuerdo haberlo hecho hace 7 años

—Cierto

—Te lo dije en su momento y te lo digo ahora, Edward sabía lo que hacía, no tiene 5 años.

— ¿Pasó la noche en tu casa?

—Sí, se durmió alrededor de las 3 de la mañana

— ¿Cómo estaba?

—Mal, triste y con remordimientos

— ¿Cómo está?

—Con la culpa sobre la espalda y otras cosas

— ¿Qué cosas?

—Sus cosas, ya sabes cómo es él con sus secretos

—Cuándo hablé por teléfono, algo mencionaste sobre algo que no me quiere decir, por lo tanto asumo que tú lo sabes

—Lo sé

— ¿Qué es?

—Lo siento, Bella, pero Edward me hizo prometerlo que no te lo diría

—Lo entiendo, total, ya no somos nada

—Siguen siendo marido y mujer

—Ya no Esme, el lunes voy a ir a ver al abogado que tenemos en la oficina para que me recomiende uno que se encargue del divorcio.

— ¿Lo sigues amando? —ignorando todo comentario de Bella

Bella no contestaba, simplemente agachó la cabeza y las lágrimas volvieron a aparecer

—Yo sé que sí, me lo acabas de confirmar. Y te voy a decir lo mismo que le dije a Edward: mientras se amen, aunque firmen un papel ese lazo siempre va estar ahí. Podrán firmar todos los papeles que quieran, pero ese sentimiento los unirá para siempre.

Bella la miraba con lágrimas en los ojos, realmente conmovida por las palabras de su suegra, pero no podía perdonar su segundo engaño, esta vez no se trató de un solo revolcón, fueron muchos y por mucho tiempo, era algo que la rebasaba por completo, no importaba cuanto se amaran el uno al otro, Edward había tomado ese amor y lo había tirado a la borda. Se lo había restregado en la cara. No quería, no podía.

—Sabes que no voy a justificar las acciones de Edward, un engaño es un engaño, aquí y en China pero, ¿no considerarías perdonarlo?

—Esta vez, no está en mis planes hacerlo Esme. Fue humillante la manera en la que me enteré, le di la oportunidad de fuera honesto conmigo, que me dijera la verdad. Esme, te juro que si me lo hubiera dicho, habría cerrado los ojos y lo hubiera perdonado, hubiera luchado por mi matrimonio, hubiera buscado ayuda y estoy segura que lo habríamos solucionado pero lo negó y que no sólo eso sino que la trajo a la casa, tuvo la bajeza de presentármela como su pupila, era su tutor de proyecto Esme. Comió en mi casa y en mi mesa —Bella se levantó de golpe y miró Esme, toda su furia salió a flote y también las lágrimas. Bella ya no hablaba, estaba gritando sacando el coraje que no sacó la noche anterior—, se sentó en ese mismo sillón donde días atrás Edward y yo habíamos hecho el amor, la metió al despacho a "checar" su proyecto, mientras que yo me encontraba en la cocina lavando el plato donde esa ZORRA había comido. No Esme, esto va más allá de un engaño, me humilló al traer esa mujer a nuestra casa, profanó el lugar que debió ser sagrado para él. —concluyó

Esme no sabía todo eso, hablaría con Edward sobre eso más tarde. Quería ayudarlo pero tendría que saber toda la verdad. Esme se levantó del sillón para poder abrazar a Bella quién luchaba por controlar sus espasmos por el coraje contenido y por el llanto liberado.

—No sabía todo esto, Edward sólo me dijo que te había engañado —comentó Esme mientras que Bella trataba de controlar su respiración. Había sacado su coraje con la persona equivocada—. Sé que, lo que menos quieres es recordar todo esto, pero, ¿cómo se llama?

—Ángela, no recuerdo el apellido y ahora no recuerdo si Edward lo llegó a mencionar alguna vez. Ya no puedo más Esme, todo mundo se está derrumbando ante mis ojos por culpa de Edward.

No te hagas la mojigata, cuéntale a tu suegra lo que tú hiciste —le dijo su conciencia.

—Lo entiendo hija, y sabes que no voy a querer cambiar los hechos, porque en sí, los hechos hablan por sí solos, pero tienen un hijo en común, ¿ni siquiera vale la pena luchar por él?

—Puede valer la pena Esme, pero ver a Edward todos los días será un constante recordatorio de lo que me hizo y de la humillación que sufrí. Sé que Tony es el más perjudicado en todo este asunto de mierda, pero no puedo perdonarlo Esme, al menos no ahora. Los dos nos hicimos mucho daño, hemos dicho y hecho cosas que no debimos. La venganza para que Edward sufriera lo mismo que yo, me cegó por completo. Podremos perdonarnos, pero las dudas, las incertidumbres en los dos siempre estarán ahí.

— ¿Venganza? ¿De qué estás hablando? —Bella se dio cuenta, demasiado tarde, que había hablado de más— ¿De qué venganza estás hablando?, Bella

—Yo también lo engañé, Esme —concluyó Bella.

— ¿Cómo te sentiste cuando mami me dijo que me tenía en su panza? —preguntó Tony cuando Edward había empezado a relatarle la historia.

—Me sentí el hombre más afortunado del mundo. El amor que nos teníamos tu madre y yo, se veía reflejado en ese momento. Se había creado en ti

— ¿Se amaban?

—Con locura

— ¿Se aman? —preguntó el niño en tiempo presente

—Tony, hay cosas que quisiera explicarte, pero no sé cómo hacerlo sin lastimarte.

—Quiero la verdad

—Eres un niño muy inteligente, hijo ¿lo sabes? ¿Verdad?

—Papi…—insistió el niño

—La sigo amando, Tony

— ¿Y mami a ti?

—Eso se lo tendrás que preguntar a ella

—Papi, si la amas, debes sentir si ella te ama a ti también —dijo el niño, Edward lo miraba suspicaz, esperando sus siguiente palabras—, lo deben sentir aquí —tocó el pecho de su padre—, y lo debes saber aquí —señaló su cabeza—. Un día en la escuela, la maestra nos dijo que definiéramos el amor y yo sólo contesté que el amor es la manera en la que mis papis se miraban. —Edward derramó una lágrima y Tony la secó con su pequeña mano

— ¿Estás seguro que tienes 5 años? —comentó Edward con una sonrisa de lado.

—Sí, tengo 5 —Edward sonrió— ¿Qué te dice tu corazón?, papi.

—Me dice que tu mamá todavía me quiere —el niño sonrió—, pero, le he hecho mucho daño engañándola que no creo que me perdoné esta vez.

— ¿Qué hiciste?

—Le mentí hijo, la engañé, la lastimé mucho y por mucho amor que haya entre nosotros, las preguntas y las dudas siempre estarán entre nosotros

—Si la amas tanto, ¿por qué lo hiciste? —este niño sí que sabe hacer preguntas, se dijo Edward.

—No lo sé, por soledad.

—Pero no estabas solo, papi.

—Es algo que entendí muy tarde, Tony. Lo entendí cuando el daño ya estaba hecho.

—Desde que perdimos a mi hermanito, todo el mundo se volvió loco.

— ¿Por qué lo dices?

—Pues, tú te alejaste de nosotros, rompías cada una de las promesas que me hacías. Mamá, bueno mamá simplemente estaba triste todo el tiempo y yo simplemente perdí a mi mamá y papá.

—Eso no es cierto.

—Sí, si es cierto.

—Tony, el que tu mamá ya no estemos juntos no quiere decir que tú y yo dejaremos de vernos

—Pero si con trabajo nos veíamos cuando aún estabas en la casa, ¿cómo le vas hacer ahora que te saliste de la casa?

—Tony, quiero que me oigas muy bien. Es cierto que me aleje y que te hice daño con mis promesas rotas, pero quiero que sepas que intentaré estar ahí cuando lo necesites para cuando lo necesites. Sé que te lo he dicho antes y que te fallado, pero no quiero perderte, no quiero perder tu amor, no quiero verte sufrir, te quiero ver feliz y lucharé con mi vida para que así sea.

— ¿Qué vamos a hacer?

—Te hablaré con la verdad y no haré promesas que no pueda cumplir, sé que no es mucho, pero intentaré hacer lo mejor que pueda.

—Pero ya no los tendré todo el tiempo conmigo

—Hijo, sé que es muy difícil entender la situación que hay entre tu mamá y yo, y como tu abuelo Carlisle me dijo, para ti tus padres deben estar juntos y no hay otra opción. Pero quiero que sepas que tu mamá y yo siempre vamos a estar juntos, estaremos ahí para ti cuando lo necesites. Aunque yo ya no esté en misma casa ni bajo el mismo techo siempre nos tendrás para ti.

—Pero yo quiero que vivan juntos, quiero que seamos una familia —insistió el niño con los ojos llenos de lágrimas. Edward lo abrazó.

—Siempre seremos tus padres Tony, te amamos y de eso no tienes por qué dudar.

—Pero, ustedes también se aman.

—A veces cuando el daño es muy grande, no importa cuán enorme sea el amor, es muy difícil perdonar pero sobre todo olvidar. Tony, no quiero que busques culpables. Anoche cuando oíste a tu madre decir que quería que me fuera, era una decisión que para bien o para mal ya estaba tomada desde el momento en el que le engañé y ella lo descubrió. Tony, lo que quiero que entiendas es que amo a tu madre, de eso no tengas la menor duda, te amo a ti y tampoco quiero que lo dudes. Simplemente las cosas entre tu mamá y yo fallaron, eso es todo.

—Pero yo los quiero juntos.

—Nos tendrás juntos, sólo que no bajo el mismo techo.

—Esto es una porquería.

— ¡Tony! —le recriminó.

—Es que no lo puedo entender.

—Hijo, tu madre y yo siempre estaremos ahí para ti

—Pero, ¿quién estará con ella?, tú tienes a mis abuelitos y ¿mamá?

—Tu madre siempre podrá contar con la abuela Esme y con el abuelo Carlisle. Ellos la quieren mucho, puedo decir que incluso más que a mí. Para ellos, tu madre siempre será una hija más, inclusive si tu madre y yo ya no estamos más juntos.

— ¿Y el abuelo Charlie y la abuela Renée?

—Ellos están en Nueva York. Vamos a hacer un trato, ya falta poco para que salgas de la escuela. Convence a mamá que quieres ir con tus abuelos, yo me encargó de hablar con ellos.

—Está bien, pero esto no deja de ser una porquería

—Hasestado viendo mucha televisión —dijo Edward y le dio un beso en la frente a su hijo.

— ¿Cómo que engañaste a Edward? Bella. No lo entiendo —preguntó Esme con gran sorpresa

—Después de descubrir el engaño de Edward, me juré que me vengaría.

—Pero, ¿por qué?, ¿cómo?

—El por qué es muy sencillo, estaba llena de dolor, de coraje por lo que Edward me había hecho una vez más. Me sentí humillada. Me acosté con alguien más

— ¿Cuándo te enteraste del engaño de Edward?

—La noche del cumpleaños de Tony. Llegué a casa en la noche y mientras Edward arropaba a Tony mi vecina me dio un sobre con unas fotos y un video. Entré a mi despacho, lo vi, lo lloré y por ese dolor me juré que eso no se iba a quedar así

— ¿No hubiera sido mejor hablarlo?

— ¿Para qué? ¿Para qué lo negará una vez más? —contraatacó Bella—. Estaba harta de sus mentiras, de sus engaños, quería que él sintiera lo mismo que sentí yo cuando lo descubrí, que se hiciera telarañas mentales ante mis llegadas tardes. Pero a diferencia de él, sólo fue una vez, te juro Esme que desde esa primera vez, nada volvió a suceder.

Esme está muy aturdida por toda la nueva información que estaba recibiendo, tanto la situación de Edward como la de Bella era una telaraña de mentiras y dudas. Ambos se estaban haciendo daño. Edward con su enfermedad y Bella con su sed de venganza, el cuál evidentemente no había medido las consecuencias. La persona más afectada en todo este asunto era su pequeño nieto. Ver a sus padres destrozarse y destrozados por los engaños del uno hacia el otro. ¿Qué tipo de enseñanza se le puede dar a ese niño?

Esme se paseaba por toda a sala mientras Bella simplemente se encontraba sentada en el sillón viendo a Esme caminar frente a ella. ¿Por qué demonios se lo dijo? Si Edward no se lo había dicho era evidente que quería mantener esa parte en secreto.

No, no más mentiras. No más engaño —pensó Bella.

—Di algo Esme, por favor —le suplico Bella.

—No sé qué decir.

—Lo que sea es mejor que este silencio.

—Sigo en shock Bella. No sé cómo procesarlo.

—Sólo quería que supieras que yo también tengo parte de culpa en esta separación.

—Edward, ¿lo sabía?

—Sí, ayer se lo dije

— ¿Quién es?

—Es alguien que no conoces

—Pero es evidente que tú sí

—Sí Esme, es un amigo desde hace mucho tiempo

—Cuando vine aquí tenía el firme propósito de hacerte entrar en razón, que los dos buscaran ayuda para superar a esto, por el niño, por su hijo. Pero, ahora ya no sé qué hacer.

Para Bella era la primera vez que escuchaba esas palabras salir de la boca de Esme. Ella siempre encontraba una solución para cada problema, en eso radicaba su amor incondicional, en ver lo bueno de las personas, y no le importaba que errores hubieran cometido, ella siempre lograba mostrar las enseñanzas que tuvo esa situación y las ayudaba.

—Esme... —Bella no sabía que decirle—, sé que no era esto lo que esperabas de mí y que tal vez te haya decepcionado, y créeme que es eso lo que más me duele, perder tu cariño y tu confianza, pero esto rebasó mi límite, Edward rebasó mi límite.

—Antes que nada, no has perdido mi cariño ni mi confianza, lo entiendo pero por ningún motivo justificó tus acciones así como también entiendo lo que llevó a Edward al engañó pero tampoco lo estoy justificando. Los dos me han decepcionado, esperaba algo de más madurez en la situación. Por el amor de Dios, tienen un hijo, una criatura que no tiene ninguna culpa y es el que más va a pagar por los errores de sus padres. Tal vez no tengas ninguna culpa con respecto con tu marido, pero ¿y tu hijo? ¿Te sientes bien lastimando a tu niño?

—Por supuesto que no

— ¿Entonces? ¿No pensaste en ningún momento en él? ¿En el daño que le hicieron? Con Edward voy hablar muy seriamente ya que conozco las dos versiones. A los dos lo quiero, pero por ahora, los dos han perdido mi respeto. Por lastimar a una criatura que no se merecía ser lastimada.

Bella agachó la cabeza

—Entiendo que solo pensaste en tu dolor y en la forma de vengarte. Se lo dije a Edward, no estaban solos, los dos perdieron a un hijo y es evidente que nunca lo superaron y eso empujó a sentirse solo y por consiguiente también al engaño. ¿Por qué no fuiste a hablar conmigo? ¿Por qué soy la madre de la persona que te engañó? No estabas sola Bella, si querías hablar, desahogarte con alguien ahí estaba yo. Me conoces, sabes que nunca, nunca, por mucho amor que le tuviera Edward justificaría sus acciones —empezó a temblarle la voz y a derramar unas cuantas lágrimas —, estoy realmente sorprendida y dolida ante toda esta situación, los dos tuvieron culpa, uno por el engaño y la otra por venganza. Ninguno de los dos se puso a pensar en el daño a Tony. Siento ser repetitiva en el asunto, pero ahora es él que más preocupa. No sé cómo vayan a manejar esta situación con él —terminó Esme.

—Yo tampoco lo sé. Necesito ayuda Esme, ayuda de un profesional. Necesito curar las heridas abiertas y las que no han cicatrizado —dijo al recordar al bebé no logrado—, todo esto es una mierda, amo a Edward y no sé si algún día eso cambiara y eso es lo que me está matando. No lo puedo perdonar Esme, simplemente no puedo. Con Tony, a lo mejor también le podemos buscar ayuda. Es un niño inteligente, espero que Edward haya hablado con él sobre esta situación. Edward hizo promesas que no cumplió Esme, eso también lastimó a Tony

—No trates de justificar tus acciones Bella, los dos jugaron a ver quién hacía más daño a quién y déjame decirte que ninguno se lastimó tanto como lastimaron a esa hermosa criatura que tienen por hijo. Los dos deberán luchar por sacar ese niño adelante de la mejor manera y si es posible con el menor daño —Esme había olvidado por completo la enfermedad de Edward, cuando llegara a casa hablaría con él sobre todo, no quería más secretos, estos se acabaron cuando Bella le dijo lo de su venganza. Con respecto al cáncer de Edward, por más que se moría por decirle a Bella sobre eso, no podía, era algo que Edward debía hacer por sí solo—. Veremos qué pasa y que pase lo que tenga que pasar, quiero que sepas que no estás sola, me tienes a mí para platicar. Somos la única familia cerca que tienes, puedes confiar en Carlisle y en mí.

—Esme, prefiero que Carlisle no se entere de esto.

—Eso es algo que sólo tú, puedes compartir. Agradezco que me hayas tenido la confianza para contármelo, a pesar de todo, todavía te quiero hija, nunca lo dudes

Las dos mujeres se abrazaron una a la otra.

—Lo sé Esme, gracias por todo. Incluso por el regaño

—Tienes que luchar para que tu hijo no sufra y eso te va a costar sudor y sangre. Ambos tienen que luchar para ver a ese niño feliz, aunque sus padres no lo sean

—Lucharé para hacerlo feliz a él, yo no importo.

— ¿Cómo pretenden hacer feliz a alguien, si en su interior ustedes no lo son?

—Como muy sabiamente dijiste Esme, me va a costar sudor y sangre, pero Tony tiene que ser feliz

— ¿Y tú? ¿No mereces ser feliz? —le dijo Esme

—Ya no sé lo que merezco —Esme sólo suspiró

—Eres una mujer hecha, eres una madre ejemplar, te he visto desvivirte por ese niño, es por eso que me extrañó ese comportamiento tan mezquino. Los dos jugaron a hacerse daño, cariño. Ahora los dos tendrán que aprender a tratarse con respeto frente a ese niño. Si quieren que el niño no sufra, no tiene que ver el odio que sienten sus padres

—No lo odio, Esme, me es imposible odiarlo. Compartimos muchas cosas, a pesar de todo, del dolor, del engaño, de las constantes mentiras, no lo odio, no puedo. Pero no puedo perdonarlo.

— ¿No puedes o no quieres?

—Honestamente Esme, a estas alturas ya no sé lo quiero —dijo mirando hacía la ventana, viendo hacía la nada.

Esme sólo la observó por uno minutos, mientras la tomaba de la mano y se la acariciaba, Bella la miró y Esme le sonrió. Como una madre le sonreía a su hija cuando se encontraba perdida en el camino y ella ahí estaba, al pie del cañón.

— ¿A dónde habrán ido? —se preguntó Bella en voz alta.

—Edward me dijo que lo llevaría a un parque para que puedan tomar un helado —Bella asintió con la cabeza—. Hija, tienen que hablar. Al menos para que sepa que es lo que vas hacer. Edward me comentó que seguramente pedirías el divorcio y sería muy bueno saber para él cuando va empezar todo ese proceso

—Lo sé.

Los minutos pasaron inclusive, pudieron ser horas y ellas dijeron absolutamente nada, tanto Bella como Esme habían dicho todo lo que tenían que haber dicho. Era un momento en el que el silencio fue algo que Bella necesitaba para pensar, para enfrentar a Edward una vez más, para enfrentarlo para lo que avecinaba. Nada iba ser más doloroso que separarse de él de manera permanente, inclusive podría ser más doloroso que el engaño en sí. No sé podía mentir en ello, estaba herida sí y le dolía, sí, pero el sol no se podía tapar con un dedo, lo amaba y eso no parecía querer cambiar en un futuro cercano.

El impasible silencio fue alterado por el sonido del celular de Esme

— ¿Bueno? —contestó-

— ¿Cómo está? —preguntó Edward desde el otro lado de la línea.

—Tranquila.

—Qué bueno.

— ¿A qué debo tu llamada, hijo?

—Bueno, Tony esta rendido, no se ha dormido pero necesita urgentemente un baño y una cama.

—Ya lo puedes traer, le voy a preparar sus cosas, me lo voy a llevar a la casa para que tú y Bella puedan hablar.

—Llego en 20 minutos.

—Te espero.

Al momento de colgar marcó el número de su marido

—Querido, necesito que vengas por mí.

— ¿Qué pasó con Edward?

—Bueno, él y Bella necesitan hablar y no tengo la paciencia de esperar.

—Estoy saliendo del hospital, vine a ver a Heidi pero no la encontré. Te veo como en 10 o 15 minutos.

—Aquí te veo, te amo.

—Yo también te amo.

Al colgar Bella miró a Esme y esta interpretó su silencio

—Tarde o temprano tendrán que hablar y que mejor hacerlo de una vez. Aclarar las cosas, decirse las cosas que tengan que decirse, tomar decisiones por el bien del niño y despedirse, de ser el caso de la mejor manera. Deben terminar razonablemente bien si quieren que Tony sea relativamente feliz

Bella sólo asintió con la cabeza. Esme fue al baño para arreglarse, mientras que Bella caminó hacía la ventana y veía como Carlisle se bajaba de su carro, un recuerdo de aquella primera cena con ellos, llegó a su cabeza.

Solo que le haces un rayón a mi auto y te quedas sin tu preciado Volvo… Esa advertencia se la debes hacer a tu hija no a mí…

Bella no pudo evitar sonreír ante el recuerdo mientras caminaba a abrirle la puerta a su suegro.

— ¿Cómo estás?, hija —le preguntó Carlisle.

—Estaré bien, Carlisle —y se abrazaron. No se dijeron más. Esme salió del baño.

—Llegaste muy pronto —le dijo su mujer.

—Pude evitar el tráfico y los semáforos —saludó a su mujer con beso en los labios.

—Me permití hacer una mochila para Tony, me lo pienso llevar para que tú y Edward puedan hablar y si quieres después lo puedo traer. El niño no debe escuchar lo que sea que se tengan que decir

— ¿Se van a separar? —le preguntó Carlisle a Bella.

—Así es Carlisle —este sólo negó con la cabeza.

Sus suegros se pusieron hablar y Bella regresó al lugar que estaba antes de la llegada de Carlisle. No podía escuchar lo que Carlisle y Esme estaban hablando pero estaba muy segura que se trataba de ella y de Edward. Sus pensamientos no eran tan profundos, pues el simple sonido de un coche acercándose la sacó de sus pensamientos.

El auto muy familiar para ella aparcó frente a su puerta. Fue entonces que lo vio salir del auto. Cuando lo miró cerrando la puerta del coche para dirigirse a abrirle la puerta a Tony, levantó la cabeza.

Y se miraron y no apartaron los ojos del uno del otro

Si la despedida de anoche fue dolorosa con está cavaría su propia tumba.


¡AQUÍ DE NUEVO!
Ja, como cada jueves aquí les traigo el nuevo capítulo de la historia. No les he fallado, cada semana capítulo nuevo, y espero estar así hasta que la historia termine. Ya encontré un lugar en donde puedo escribir y trabajar al mismo tiempo, y ese es en mi trabajo (aprovechando que es temporada baja). El capítulo 14 ya está escrito y se titula "Sin final feliz" y ya lo he enviado a beteo para que la próxima semana tengamos capítulo nuevo.

Gracias a todas por el apoyo que me han otorgado durante todo este tiempo. Para mí, ha sido una tremenda sorpresa la gran respuesta de la historia. Estoy ideando nuevas cosas e historias alrededor de estos personajes, así que si no se quieren perder de ningún detalle, unánse al grupo.

No las sigo entreteniendo, y espero como siempre que me dejen un lindo comentario (o malo si también lo desean). Todos los comentarios son super bienvenidos. Nos vemos hasta el próximo jueves.

Besos,
Shell