Este cap va dedicado a pardelocas, a Ana para que le vaya bien en sus exámenes, y a Ale para que le vaya bien en una de las 30 fincas que tiene…jeje, ah! Y para que no olvide seguirle a sus fics donde quiera que se encuentre… jeje… en fin… aquí va el cap… espero que se entienda lo que está pasando… gracias por los rw!
Capítulo Anterior:
Ron:
Lo siento, no puedo hoy. Me invitaron a comer. ¿Te parece mañana?
Hermione.
"Perfecto...", pensó leyendo su nota de nuevo. Corta, objetiva, sincera, etc. La ató a la pata de la lechuza y ésta salió volando. Hermione vio con nostalgia cómo la lechuza volaba en dirección de la oficina de Ron. Miró su reloj... ya casi era hora de comer...
Capítulo XIV
- ¡Qué!- el grito de Ron sobresaltó a todos los que estaban cerca.
- ¡No puede ser¿Quién fue el que la invito?- gritó mirando a todos sospechosamente.
- ¿Sucede algo señor Weasley?- preguntó uno de sus colaboradores.
- No… nada…- dijo un poco más calmado y dándose cuenta de que estaba actuando de forma ridícula.
Sin otra palabra salió de su oficina airadamente. Tenía que averiguar quien la había invitado. Unos repentinos celos lo habían invadido…
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Harry se sentía incómodo ante la persistente mirada de la chica oriental que lo miraba en cada oportunidad que tenía. "Es bonita", pensó Harry. "Me recuerda a…", sus ojos se abrieron por la sorpresa al recordar a Cho Chang. No era posible tanta coincidencia. Primero Draco y ahora…
- ¿Cho?- dijo en voz alta esperando que la chica volteara.
- ¡Así que recordaste!- respondió la chica sonriente.
- Este… ¿cómo estas?- preguntó Harry sin saber qué decir. "Peor suerte no puedo tener…"
- Yo muy bien Harry. Qué casualidad que estemos trabajando juntos¿no te parece?-
- Eh… si, algo así…-
- Todo sucede por una causa…-
- ¿A si?- Harry intentaba terminar la plática. Era casi la hora de comer, y quería encontrarse con Hermione para contarle sobre su primer día.
- ¿Quieres ir a comer?- preguntó la oriental consultando el reloj.
- Este… pues… yo… quedé con una amiga…- mintió Harry. Después de todo, no había quedado con Hermione en nada.
- Ah… ya veo…- dijo Cho contrariada.
- Si… te veo al rato- dijo Harry huyendo velozmente de ahí.
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- Ah… Draco¡hola!- saludó Hermione al rubio que entraba a su oficina.
- ¿Qué tal?-
- Pasa, ya salgo… solo termino esto…- dijo Hermione escribiendo rápidamente un reporte.
Pasaron un minuto en silencio, Draco callado respetando el trabajo de ella. Hermione se ponía cada vez más nerviosa con la presencia de Draco, y más cuando se dio cuenta de que todas sus compañeras comenzaban a murmurar y a señalarlos "discretamente".
- Hermione, me preguntaba si querías ir a comer…- Harry entró en la oficina de Hermione sin percatarse de la presencia de Draco, que estaba apoyado a un lado de la puerta esperando en silencio.
- ¿Sucede algo?- preguntó contrariado al percibir el extraño silencio que reinaba en el ambiente.
Los cuchicheos aumentaron en volumen al ver que Harry Potter, el famosísimo hombre que había derrotado al señor oscuro, estaba invitando a Hermione Granger a lo que parecía una cita.
- Ah… Harry… lo siento… pero…-
Harry siguió con su propia mirada la de Hermione, que estaba viendo a Draco muy avergonzada de lo que estaba ocurriendo.
- Ah… Draco…- dijo Harry al descubrir al rubio casi junto a él. Los murmullos aumentaban, y ya había incluso personas de otros departamentos que se estaban asomando, sin duda alertados por los chismosos presentes.
- Hola Harry…- dijo éste con una calma impresionante. Sin duda estaba acostumbrado a ese ambiente. Después de todo, no había perdido su sangre fría, su actitud desafiante ni su porte orgulloso.
- Ah… qué sucede Draco…- preguntó sin poderse explicar la presencia de Malfoy en la oficina de Hermione.
- Pues… sucede que estoy esperando a la señorita Granger para salir a comer…- dijo cortésmente.
Harry se quedó inmóvil. ¿Había escuchado bien?
- ¿Hermione? Es… ¿es cierto eso?... quiero decir…-
- Es cierto Harry- lo interrumpió la castaña.
- Pero…-
- Puedes acompañarnos, no hay problema…- intervino Draco al ver los problemas que estaba ocasionando.
Hermione se sorprendió al sentir ¿frustración?...cuando Draco invitó a Harry. Casi estaba deseando que Harry se negara, pero…
- Ah… me encantaría…- dijo Harry sin darse cuenta que en realidad su presencia sobraba entre ellos.
- Vamos pues…- dijo Hermione levantándose contrariada. "¿Por qué siento esto?, Harry es mi amigo y quiero que coma con nosotros…", se dijo para calmarse.
Los tres salieron dejando la oficina llena de rumores y cuchicheos.
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- Conozco un buen lugar que les gustará…- dijo Draco abriendo la puerta para que pasaran. El viento glaciar los recibió haciendo que sus caras enrojecieran.
- Vaya frío…-
Harry se sorprendió de que su conversación fluyera libremente con Draco. Era increíble pensar que su antiguo enemigo podía ser tan amable y carismático.
- Hemos llegado…- dijo Draco al llegar a un restaurante casual pero al mismo tiempo fino y elegante.
- Así que… ¿qué ha sido del gran Harry Potter estos últimos años?- el agradable calor de una chimenea cercana amenizaba la comida.
- Pues… no mucho… en realidad no pasó nada…- dijo Harry recordando esos grises días que había pasado encerrado en su apartamento.
- Disculpa que pregunte de nuevo, pero… ¿Cómo esta Ginny? No me contestaste la última vez…- preguntó Draco sin intención de ofender.
"Ginny…" el nombre resonó en la cabeza de Harry. Su tierna y adorada Ginny. No había ido a visitarla. No era posible que la estuviera olvidando… simplemente eso era imposible…
- Ginny… ella…-
- Ella está en el hospital… está estable… - intervino Hermione al ver que Harry no sabía cómo responder, lo cual era algo obvio teniendo en cuenta que no la había visto en casi 3 años.
- Vaya… lo siento…, no saben cuánto me arrepiento de no haber tenido la voluntad suficiente para enfrentar a mi padre…-
Hermione y Harry se miraron en silencio sorprendidos ante esta inesperada y sincera disculpa.
- Draco…- comenzó Hermione, pero un repentino ruido comenzó a sonar. Draco buscó entre su abrigo y sacó su celular que no dejaba de sonar.
- Disculpen… tengo que contestar esta llamada…- dijo Draco levantándose y dirigiéndose hacia un lugar más tranquilo para poder hablar.
- Quien lo hubiera dicho… estamos comiendo con Draco Malfoy…- dijo Harry viendo cómo el rubio se alejaba. Sin embargo, en un descuido golpeó su vaso con agua haciendo que el fino cristal se estrellara contra la mesa al caer.
- ¡Harry¡Cuidado!- gritó Hermione acercándose a él para ayudarle. Harry retiró su mano sin darse cuenta de que estaba sangrando.
- No es nada Hermione…-
- ¡No es nada¡Te cortaste con el cristal!- dijo tomando la mano de Harry con cuidado para limpiar la sangre y curar la herida.
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Ron no había podido encontrar a Hermione en el Ministerio, pero estaba decidido a encontrarla. Conocía muchos restaurantes cerca de ahí. Sin duda estaría en alguno de ellos.
Caminó deprisa hacia el primero que conocía. El frío lo entumía haciendo que no pudiera moverse tan rápido como hubiera querido.
Distinguió una melena castaña sentada en una mesa, pero cuando la chica volteó se dio cuenta de que no era.
"Rayos…" pensó contrariado examinando todo el establecimiento por la ventana.
- ¿Se le ofrece algo señor?- le preguntó un valet parking que lo miraba con curiosidad.
- ¿Ah?... no, nada…-
Continuó caminando. Sería más difícil encontrarla de lo que había pensado. Sin muchas ganas se asomó por la ventana de otro restaurante.
Distinguió una cabellera negra revuelta que lo hizo recordar a Harry, pero había un rubio y una chica castaña con el cabello recogido en un peinado sencillo y a la vez elegante sentados en la misma mesa. Siguió buscando con la mirada. Se decepcionó al no encontrarla.
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de irse, la chica del cabello castaño volteó fugazmente hacia donde el estaba, pero sin verlo.
- Hermione…- dijo casi en silencio. – Con Harry…- dijo en voz más alta. Se percató de que el sujeto rubio había desaparecido. Quizás había sido el mesero…
- Hermione y Harry…- de pronto vio cómo Hermione se acercaba a Harry y tomaba su mano. No podía ver muy bien por lo empañado del vidrio.
- Ellos… no es posible…- Si, no había duda, Harry tenía las manos de Hermione entre las suyas…
Una furia se desató dentro de él. Sus mejores amigos… los que habían sido sus mejores amigos… ¿cómo podían hacerle esto?... Primero Harry había traicionado a Ginny… y ahora Hermione…
Simplemente se quedó inmóvil, conteniéndose para no entrar. El cielo gris y cerrado le hizo ver lo patética que era su vida, y lo nefasta que era su suerte. Sin poder soportar más, golpeó el cristal con fuerza y luego comenzó a correr de vuelta hacia el ministerio, lamentándose de su maldito destino.
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Comienzan los problemas… es la parte que más se disfruta, jeje… ¿verdad?
