Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD
Les había rogado a los niños que mantuvieran en secreto ese encuentro con su hermano, Harry no parecía muy convencido pero había accedido. Desde ese día, Helen se portaba de forma extraña, casi no peleaba con Sirius por su absurdo nuevo look, estaba más concentrada en pensar sobre ese día en el callejón Diagon. El recuerdo de Lucius mirando orgulloso a Lyra lograba revolverle el estómago cuando recordaba esa mirada fría y de asco cuando sabía que era Black, hija de Sirius Black.
La noche antes de que Harry partiera al colegio, Lyra se portaba extrañamente "mansita" como había dicho Harry, pues esperaba que fuera lo contrario, al día siguiente la dejaba sola, lo más lógico era que la niña hiciera hasta lo imposible por evitarlo, quizá se había resignado.
Sirius tenía casi media hora mirando a Helen preparar la cena, presentía que tenía algo pero como seguían enojados, no se atrevía a preguntarle.
--Sirius --dijo Remus detrás de un libro, el animago lo miró -- ¿Por qué te dejaste el bigote?
-- ¿Te acabas de dar cuenta? --preguntó con una ceja enarcada
--No, solo que tengo unos días mirándote y…
-- ¿Y qué?, ¡Remus baja ese libro!
--Te miras viejo --dijo Remus ignorando completamente a Sirius.
Helen se giró sorprendida con la sartén en la mano, Lyra reía a punto de caer de su silla, Remus seguía con la vista clavada en el libro y Harry hacía hasta lo imposible por no reír. Los ojos de Sirius se estrecharon hasta dejar solo dos pequeñas rendijas.
--La cena --murmuró Helen poniendo apresurada un plato frente a Sirius.
No se tocó más el tema del bigote de Sirius. Remus lo miraba de vez en cuando, debía admitir que lo desconcertaba bastante el que no hubiera dicho nada. Para Sirius, la vejez y él en un mismo tema de conversación era tabú. Helen miraba reprobadoramente al licántropo, Harry sonreía divertido por la seriedad del problema y Lyra seguía anormalmente seria y pensativa.
--Harry date un baño y revisa todo, mañana saldremos temprano --dijo Helen cuando recogía los platos del postre, el niño miró a su hermana quien ni se inmutó, ella siguió comiendo su helado.
--Mami… --murmuró Lyra casi cinco minutos después de que solo ella y Helen quedaran en la cocina
--Dime cariño
-- ¿Por qué Harry me quiere dejar sola?
Helen dejó de lavar los platos, con una sonrisa maternal se sentó junto a la niña y la puso sobre sus piernas. La abrazó con cariño y le habló al oído mientras acariciaba los rizos de la pequeña.
--No es que quiera dejarte sola hija, pero tiene que ir a la escuela, va a venir en navidad y…
-- ¿No va a venir para mi cumpleaños?
Helen bajó la mirada, se arrepintió de haber abierto la boca al toparse con unos enormes y tristes ojos grises, intentó arreglarlo pero Lyra empezaba a sollozar.
--Hija, no puede porque…
-- ¡Dijo que iba… que iba… pues que se quede, no quiero volver a verlo, no es mi hermano! --se bajó de un brinco de las piernas de su madre y salió corriendo, sollozaba ofendida. Helen la siguió inmediatamente. Al llegar arriba, primero pasó con Harry para asegurarse que se bañara, después de volver a mandarlo al baño, fue con Lyra.
--Lyra abre por favor, déjame entrar para explicarte
-- ¡NO!
--Lyra
-- ¡Estoy dormida! --Helen se separó de la puerta dando un gran suspiro, eso sería más difícil de lo que había creído. Iría con Sirius, quizá él podría lograr explicarle a la niña, se tragaría el orgullo y le hablaría.
--Creí haberte mandado a duchar Harry --dijo parada en la puerta de la habitación, el niño seguía pegado a la bocina del teléfono
--Estoy hablando con Christ, él también se va a su colegio mañana
--Media hora --Harry asintió y ella fue con su esposo.
Sirius fue más práctico, abrió la puerta con un sencillo hechizo… Lyra lloraba arrinconada en el balcón, se sentó junto a ella y la miró esperando que fuera quien hablara, pero simplemente seguía llorando abrazando sus piernas.
--Pequeña… --la tomó en sus brazos y la pegó a su pecho, Lyra daba pequeños brincos intentando contener el llanto --Harry te quiere mucho pero tiene que ir a la escuela
--Yo… yo… que-que-quería que viniera a mi cum-cum-cumpleaños
--No le dan permiso en la escuela Lyra --la niña se abrazó más a sí misma, ya lloraba de coraje. --mejor ve a ayudarle a empacar, quizá si le ayudas bien te mande un regalo…
--Voy a… a ir… pero no… no… no quiero regalos --con la mirada en alto salió de su habitación.
Por su parte, Harry seguía pegado al teléfono… no vería a su mejor amigo por meses, tenían que despedirse. En la estancia, Helen levantó el teléfono cuando Sirius llegaba, arrugó el entrecejo al escuchar a Harry…
--Iré a tu habitación y si sigues en tu cama hablando por teléfono… --amenazó seria, dejó el teléfono y fue a la escalera. Al llegar a la habitación del chico, se encontró con Lyra que miraba entusiasmada el baúl y las cosas del colegio y a Harry… hablando… por… teléfono… de pie junto a la ventana. -- ¡HARRY JAMES! --ocultó una sonrisa al mirar a Harry dar un brinco y tirar la bocina por la ventana
--No fue mi culpa, yo no voy a pagar el cristal --dijo Harry jalando el cordón de la bocina
--Hace una hora que te dije que tenías media hora para hablar por teléfono, tuvieron mucho tiempo para despedirse
--Pero…
--Pero nada, al baño, ahora --ordenó mirando al niño, él intentó refutar pero la mirada de Helen era para temer, sin más remedio se despidió de Christ. Helen sonrió satisfecha y se fue.
--Harry, ¿me das esto? --murmuró Lyra dentro del baúl mostrándole una pequeña escoba. El chico asintió sin siquiera mirarla.
-- Harry James Black, te juro que si no dejas ese teléfono en este mismo instante no irás cómodo en el tren --Helen regresaba y de brazos cruzados se paraba justo en la puerta. Harry colgó la bocina en ese mismo instante y con una sonrisa digna de Sirius, salió corriendo hacia el baño. --Lyra, si rompes algo tu hermano se molestará
--Papá dijo que viniera a ayudarlo y Harry me dejó
--Bien --antes de bajar y rogarle por centésima vez a Sirius que se quitara ese nuevo look, se aseguró de que Harry se duchara por lo menos. Camino al baño hizo una escala en su habitación, empujó la puerta y arrugó el entrecejo. Sin hacer ruido y distraer al niño que acostado en la cama reía con la bocina en la oreja, fue al closet, sacó un cinturón, lo dobló y se encaminó a la cama. Arrojó el cinto frente a Harry y cruzada de brazos lo miró. Harry se puso de pie de un brinco, Helen lo detuvo del brazo y tomó la bocina --lo siento Christopher, Harry tiene que irse --y colgó, después miró al niño que nada hacía por zafarse y lo jaló hacia el baño --te duchas, no me obligues a…
--No lo haré --la interrumpió entrando al baño, le sonrió y cerró la puerta. Helen se recargó en la pared y miró la puerta
--Tres… dos… esperaré adentro, cierras la puerta de la ducha --dijo seria regresando al niño que había intentado salir, bajó la tapa del retrete (como odiaba que nunca la bajaran) y se sentó
--Pero…
--Pero nada, dúchate
--Pero…
-- ¡Como si nunca te hubiera visto sin ropa!
--No es lo mismo
--Bien, entonces desvístete en la ducha pero no me moveré de aquí.
Harry respiró hondo y se metió a la ducha. Poco después se escuchó el agua correr, Helen tomó una de las viejas revistas que tenía Sirius y comenzó a leer tranquilamente.
-- Con que aquí estás… --levantó la mirada un par de minutos después, arrugó el entrecejo al ver a Sirius sonreír en esa forma --Lyra… tuvo un pequeño accidente --murmuró empujando algo. La revista se le resbaló de las manos, atónita miró un pequeño bulto negro en el que brillaban un par de puntos plateados.
--Deneb… --siseó poniéndose de pie, la niña intentó huir pero su madre la había tomado de la mano --siéntate ahí y no te muevas hasta que Harry salga duchado --murmuró respirando hondo, no podía creer que esa niña tuviera tanto de Sirius, ¿no había sacado nada de ella?, por lo menos lo mínimo para que fuera tranquilita como toda niña debía ser.
Sirius se dejó caer sonriente, Helen salía bastante molesta, estresada, preocupada y melancólica. Había dicho que descansaría cuando Harry fuera a Hogwarts, pero era mentira, lo extrañaría demasiado, igual que Lyra, igual que él.
-- ¿Por qué tienes guardia? --preguntó burlesco --Harry, te hice una pregunta
--No responderé --contestó el niño cerrando la llave del agua
--No seas grosero y respóndeme
--Porque estaba hablando por teléfono, ¿contento?
--Sí --rió Sirius
--Deja de burlarte y pásame la bata
--Que carácter --dijo Sirius arrojándole la bata por arriba --te espero en tu habitación para arroparte y contarte un cuento
-- ¡Papá! --exclamó Harry, Sirius salió riendo a carcajadas
En la estancia, Remus intentaba concentrarse en leer, pero Helen no lo dejaba, no podía evitar reír pues los regaños de la mujer se escuchaban claramente desde el baño donde intentaba quitar la tinta que Harry debería haber usado en clases por varios meses, y que ahora estaba en la piel de su pequeña hija de 4 años.
--No puedo creerlo, Lyra, no puedo creer que hayas hecho esto, ahora le comprarás tinta a Harry con tu dinero… --frotaba con fuerza el brazo de Lyra, la pequeña hacía muecas pero no decía nada --no sale, esto no sale… --de repente dejó de tallar, Lyra se removió en la bañera mirándola con cautela -- ¿Dónde estabas jugando con la tinta?
-- ¡LYRA! --el grito de Harry le respondió, Lyra se hundió entre el agua. --mi cama --el niño, aún con la bata se asomaba molesto.
--Vístete Harry, por favor, son las once y deberías estar dormido hace…
--Mi cama está llena de tinta, mis túnicas y…
--Ve a nuestra cama y duerme, cuando limpie, tu padre te cambiará… por favor, obedece.
Harry salió sin decir más, sabía que Helen se controlaba para no explotar, era mejor obedecer. Se puso el pijama y se acostó en la cama de sus padres, cuando se arropaba miró entrar a su padre, ¿Por qué llevaba un libro bajo el brazo?.
--Vine a arroparte y…
--...eso es en la habitación de enfrente --lo interrumpió Harry, Sirius negó y se acercó --papá
--Déjame, mañana te vas y…
-- ¿Estás llorando? --preguntó Harry sentándose rápidamente, sonrió cuando Sirius negaba --sí estás llorando --sonrió mirándolo. Sirius se limpió la cara con las dos manos
--No
--Papá…
--No estoy llorando Harry, anda ya duérmete, solo venía a darte las buenas noches --Harry se acostó sin apartar la mirada de su padre --no lloro --murmuró Sirius dándole un beso en la frente --descansa hijo
--Descansa papá --dio media vuelta y cerró los ojos, iba a extrañarlos en verdad.
La mañana del 1 de septiembre era un caos, el despertador de Harry había estado sonando por más de dos horas. Sirius se había empeñado en no llevar al niño a su cama y dejarlo ahí… "se va mañana" había dicho (según Helen con los ojos llenos de lágrimas, pero tampoco se había atrevido a decirlo). A las 10:40 exactamente, Remus los había despertado dando de gritos y ahora corrían de abajo hacia arriba, empacando de última hora y encogiendo otro tanto, se aparecerían, no había otra opción. Algunos minutos después, aparecían en un callejón cerca de la estación, teniendo solo 10 minutos para llegar al tren. Sirius tomó en brazos a su hija y corrían desesperados, por fortuna el baúl de Harry iba en el enorme bolso de Helen.
La estación de trenes estaba a reventar, Harry intentaba seguirles el paso pero la gente lo rezagaba, miraba su reloj cada dos segundos, el tiempo se les terminaba y… se detuvo de golpe… se había perdido, no miraba a sus padres o al tío Remus, solo un montón de personas. Por fortuna pudo ver un guardia cuando le quedaban 8 minutos.
--Señor, ¿puede decirme dónde está el anden 9 ¾? --preguntó de carrerilla mientras intentaba recuperar el aliento
-- ¿9 ¾? --preguntó molesto el guardia, Harry asintió --vete niño, tengo trabajo, 9 ¾ --bufó el hombre dando media vuelta
-- Rápido, rápido, esto está lleno de muggles --la voz le llegó a Harry como un salvavidas, a lo lejos miró a una familia de pelirrojos que caminaban apresurados, corrió hacia ellos, solo tenía cinco minutos.
--Disculpe --respiraba agitado, ya se había cansado de correr. La señora lo miró con curiosidad
-- ¿Harry? --el niño la miró con más atención al escuchar que lo conocía. Era bajita y rolliza, además del llamativo color de su cabello, igual al de los otros que debían ser sus hijos.
--Podría decirme cómo…
-- ¿Y tu padre?
--Me perdieron y ahora debo llegar al anden, no me dicen y… ya es tarde
--Cierto, cierto… Percy, ve primero, mira Harry… solo tienes que ir ahí --la señora parecía muy simpática y lo conocía, no tenía el tiempo suficiente para preguntarle de dónde, así que solo miró a uno de los pelirrojos que arremetía contra un muro entre los andenes 9 y 10
-- ¡Wow!
--Sí, ve, corre si estás nervioso --le sonrió la señora.
Harry respiró hondo y corrió tras unos gemelos. Si le había sorprendido al mirarlos pasar el muro, eso no se comparaba con lo que sentía en ese momento, era increíble, una enorme locomotora escarlata y el lugar lleno de magos.
--Yo soy quien va a Hogwarts y me pierden --reclamó llegando donde Sirius parecía buscarlo. Quien no le dio tiempo para decir algo más y se lo llevaba casi arrastrando hasta el tren, mal se despedía de todos y lo subía prácticamente en brazos cuando el tren comenzaba a moverse.
Sirius se quedó mirando el tren, agitaba la mano aún cuando éste ya había desaparecido…
--Vamos amor, regresemos a casa… --Helen lo abrazó por la espalda, Sirius asintió lentamente. Se miraba triste y sentía como si algo le faltara.
--Sirius te… --se interrumpió mirando a su alrededor, algo realmente le faltaba, debía llevar algo en la mano y ésta estaba vacía, Sirius se detuvo sin mucho ánimo -- ¿dónde está Lyra?.
Remus que iba un par de metros adelante, se detuvo y miró alrededor. Sirius miró a Helen.
--Buscaré algún oficial afuera del anden --dijo Remus
--Evitaré que salgan --murmuró Sirius.
Helen respiraba hondo, estaba preocupada por Lyra, su niña de cuatro años se había perdido, pero conociéndola…
Harry ya había hecho un amigo en el tren, justo el pelirrojo con el que se había topado al entrar al anden. Parecía que se conocieran de antes y platicaban muy animados. Cuando un par de minutos después, la puerta del compartimiento se abría.
--Niños, si miran por aquí a una niña pequeña por favor avisen al conductor o a alguien mayor…
--Disculpe --dijo Harry sin creer lo que estaba por preguntar --esa niña, ¿Cuál es la descripción?
--Blanca de cabello negro y rizado, mide como un metro quince
--Gracias, le diremos y si usted sabe algo por favor dígame, es mi hermanita…
El hombre asintió y continuó revisando el resto de compartimientos.
Cuando iban por la mitad del camino, la señora del carrito de dulces llegó.
--No gracias, yo traje… algo --dijo Ron mostrando una bolsa de papel, Harry riendo sacó algo de su mochila
--Yo también, pero se miran más apetitosos esos dulces… --sacó un puñado de monedas y fue hacia el carrito.
En el andén 9 ¾ , Helen estaba parada a mitad del lugar, tenía dos horas sin moverse, Sirius corría de arriba –abajo, ya había movilizado a todos, al igual que Remus a los muggles. Pero ella seguía con los ojos cerrados, Sirius no se había atrevido a decirle algo, prefería pensar en que trataba de localizar a la niña por algún método que tenían las mamás como eso del sexto sentido, porque si tan solo le decía "oye", explotaría y no podría…
-- ¡AAAAAAH! --demasiado tarde. Los que pasaban cerca dieron un brinco asustados. Él corrió hacia Helen y la abrazó. En cuanto sintió los brazos de Sirius rodearla, se desmoronó, la fortaleza que la había cubierto mientras estaba sola, había desaparecido.
Se le resbaló por entre los brazos, bajó la mirada… el mirar a la mujer que amaba sentada en el piso con la cabeza baja y sollozando con los puños apretados en sus piernas, lo hacían sentir mal, muy mal. Se sentía impotente, un completo inútil, ni siquiera atinaba a arrodillarse junto a ella para abrazarla, solo podía seguir mirándola. Revisó el alrededor, todos corrían, aurores, magos, brujas, niños, niñas… pero su pequeña no, ¿dónde rayos se había metido?.
Cuando Remus llegó a ellos, con cuidado ayudó o más bien obligó a Helen a pararse, no había encontrado algo sobre Lyra, nadie la había visto. Abrazó a su amiga, ella correspondió torpemente.
Las horas pasaban y ellos tres seguían ahí parados, en medio del anden. La gente por fin había podido salir, incluso las autoridades que ahora buscaban en los alrededores. En el lugar ya eran los únicos.
--Harry debió haber llegado ya --murmuró Helen. Sirius la miró, ¿la sangre podía ser tan poderosa en verdad?, la primera vez que la había visto, había sido porque Remus babeaba por ella, era linda y de una particular forma dulce, muy particular por cierto… recordaba perfectamente aquella mañana en la que una hermosa niña de largo cabello negro discutía acaloradamente con el cara larga de Lucius Malfoy en el vestíbulo del colegio. Sorprendidos él y Remus se habían quedado mirando, no la habían visto jamás y se notaba que era de su edad, algunos años menor que Lucius… él la había abofeteado y cuando ellos se disponían a saltar en su rescate, un alarido los frenaba, esa chica con una mirada de fuego daba media vuelta, les sonreía y con paso elegante se iba dejando a Lucius con el labio sangrando y encogido con las manos en la entrepierna. Ya en el comedor, supieron que era hermana de Malfoy cuando el director la presentaba como un intercambio internacional… hermana de Malfoy en grifindor, eso había sido aún más sorpresivo… desde entonces la conocieron como una mujer irónica, fuerte, con una extraña fusión entre calidez y frialdad que solo la hacía más atractiva para Remus y la perfecta amiga para él… no podía negar que era una Malfoy, esa mirada tan parecida a la que Lucius les lanzaba cuando los veía y que ella regresaba, la expresión elegante y todo eso… seguía siendo una Malfoy, por mucho que los hubiera obligado a llamarla por el apellido de soltera de su madre después de salir del colegio. Se volvió a preguntar la magnitud de la fuerza de esa sangre… Helen ya no lloraba, solo había llorado un par de minutos y a pesar de seguir ahí tirada y triste, su mirada orgullosa decía lo furiosa que estaba.
A miles de kilómetros de ahí, en un enorme y hermoso castillo, un niño tenía una lucha interna contra un viejo sombrero. Todo el comedor estaba envuelto en un silencio expectante por la selección de Harry Potter.
--Slytherin no, Slytherin no… --lo repetía una y otra vez. El sombrero seleccionador aseguraba que encontraría una enorme gama de posibilidades ahí y quizá el éxito en todo.
Por fin después de lo que al niño le parecieron eternos minutos, el sombrero lo mandó a la casa de los leones, misma que lo recibió con una gran ovación. Los demás chicos siguieron desfilando, tres para Ravenclaw, cinco más para Hufflepuf, tres para Slytherin y por fin el turno de su amigo que casi inmediatamente, corría a la mesa de grifindor.
--Zamago Christopher --Harry casi se tuerce el cuello al escuchar a la profesora McGonagall, después miró al rubio que le sonreía sentado en el banquito. Se paro en la banca sin importarle que lo pudieran regañar, rogaba a todos los cielos que mandaran a su amigo con él… dio un brinco y casi cae al escuchar que efectivamente, Christ iba a grifindor. Cuando su padre se enterara… hablando de la familia, ¿habrían encontrado a su hermanita?.
En cuanto Christ se sentó, el director les dirigió unas palabras y dijo justo la que no debía… prohibido… los ojos de Christ y Harry brillaron al mismo tiempo. Poco después la cena apareció maravillando a todos.
Eso sería genial, ya tenía dos amigos ahí y estaba seguro de que la pasaría muy bien, contando con que estaba en una escuela.
El alboroto en el gran comedor había terminado hacía poco y entre el silencio de los pasillos, una sombra se deslizaba mientras en una torre de grifindor tres camas estaban vacías. Y un profesor entraba a su habitación. Snape dio un brinco al ver un bulto en una esquina, sacó rápidamente la varita y se acercó.
--Hola --dijo una vocecita, Snape se detuvo desconcertado. Miró el bulto que salía a la luz… era terriblemente parecido a uno de sus peores enemigos, la versión femenina de Sirius Black en pequeño. --soy Lyra, ¿Quién eres? --en definitiva, era la niña que Black había perdido. Hizo una mueca y se acercó más a la niña, la tomó del brazo y la jaló con cuidado.
Por la sorpresa de haberla visto entre sombras, había dejado la puerta abierta así que solo la empujó, en el mismo momento sentía que algo frío lo cubría. Escupió un poco de ese algo mientras sentía que la piel le picaba.
-- ¡ALTO AHÍ! --rugió rápidamente apuntando el pasillo con su varita, escuchó dos pares de pies girar en la esquina, pero pudo detener un par, se acercó jalando a Lyra, sintió una furia increíble al ver a ese niño de primero… --Potter --siseó con la mandíbula apretada, Harry lo miró molesto
--Soy Black, no creo que sea tan difícil de recordar, mire es fácil… B-L-A-C-K, ni siquiera se parece a Potter, quizá debería tomarse un baño y quitar toda esa grasa del cabello para poder escuchar bien.
Los ojos de Snape se abrieron hasta dimensiones inimaginables para medio segundo después estrecharse hasta dos pequeñas rendijas. Con la mano libre tomó a Harry del brazo y también lo jaló.
-- ¡Hola hermano! --exclamó Lyra. Harry sonreía divertido, seguramente su padre le mandaba una felicitación aunque Helen se molestaría… dejó sus elucubraciones al escuchar a su hermanita, la miró alarmado, Lyra lo saludaba. Bien, ahora podía darse por muerto, sus padres llegarían por la niña y Helen no estaría nada contenta, no le extrañaría que le diera una tunda frente a todos… ¡no!, ¡eso no podía permitirlo!, debía pensar en cómo desviar la atención hacia Lyra.
Snape mascullaba molesto seguía jalando a los dos niños, Lyra brincaba y hablaba sin descansar, Harry solo pensaba desesperado. No le importaba que lo castigaran, total, lo habían atrapado… ni siquiera se dio cuanta de que subían a una escalera que los subía girando.
--Adelante --reaccionó al escuchar esa voz. Echó una mirada fugaz al profesor, se mordió los labios para no soltar una carcajada, el hombre estaba totalmente cubierto de enormes y asquerosos granos --Severus, ¿Qué te trae por… aquí?
--Encontré esto --dijo mostrando a la niña --y a éste que estaba fuera de su dormitorio, me insultó y me hizo esto --soltó a los dos niños para intentar aplacar la comezón que sentía por todo el cuerpo. Dumbledore miró seriamente a Harry, el niño miró al techo. El anciano desvió la mirada hacia su fénix, mismo que desapareció solo por unos instantes.
-- ¡Wow!, ¡que bonito!, ¿cómo se llama?
--Fawkes --sonrió Dumbledore mirándola. Lyra acariciaba la mística ave. --Severus, creo que deberías ir a la enfermería para que… --un fogonazo verde en la chimenea lo interrumpió. Harry se removió incómodo en su lugar. Helen parecía fiera herida, terriblemente peligrosa. Le mandó una mirada inquisitiva antes de ir con la niña. Harry le sonrió nervioso.
-- Lyra Deneb Black --siseó Helen tomando de un brazo a su pequeña hija, la revisaba detenidamente, Harry pensaba en que le quemaba la mano por castigarla cuando la chimenea volvía a encenderse y ahora su padre aparecía. Rogó porque fuera con Lyra, que lo ignorara y…
-- ¿Qué te pasó Severus? --preguntó Sirius con un tono divertido. Harry se tensó visiblemente cuando Helen giraba la cabeza y miraba al sujeto, por fortuna volvía con Lyra.
--Sirius, Helen --dijo Dumbledore, Snape estaba más ocupado rascándose por todas partes --Harry andaba por los pasillos a deshoras --Sirius ocultó una sonrisa, Helen lo miraba a él y se miraba muy molesta --y le hizo una broma a Severus, lo llenó de furúnculos
--Asquerosos --agregó Sirius en un susurro
-- Y le faltó al respeto
--Entiendo… Harry --se giró hacia el niño --discúlpate con el profesor --Snape dejó de rascarse desesperadamente, Helen dejó el regaño a la mitad, casi se tuerce el cuello al girar la cabeza hacia Sirius, Harry miraba a su padre sin creerlo, tenía los ojos tan abiertos como la boca -- ¿no me escuchaste? --Harry tragó saliva, su padre lo miraba muy serio. Le miró la mano, si la movía hacia el pantalón, entonces sí gritaría. Helen incluso se puso de pie. Si Harry estaba sorprendido, Snape creía estar soñando, ¿Black actuando de forma madura?.
--Yo… yo --balbuceó Harry, no podía creerlo no lo creería --pero tú lo odi…
--Harry James Black, ¿no escuchaste lo que te ordené?. --lo interrumpió molesto
Harry asintió inmediatamente, se giró hacia Snape, él lo miró incrédulo.
--Di… discúlpeme… --murmuró el niño mirando a Snape, éste no sabía siquiera si respiraba
--Profesor, por haberle faltado al respeto --agregó Sirius cruzado de brazos. Quizá había criado a un travieso bromista, pero no a alguien grosero.
--...profesor por haberle faltado al respeto --dijo Harry, después miró a su padre en espera del sermón. Sirius solo le mandó una mirada seria antes de girarse hacia Lyra. Dumbledore tenía dibujada una sonrisa afable. No había sido tan malo que Sirius criara a Harry, después de todo. -- Lyra ¿cómo llegaste aquí?
--En el baúl de Harry --murmuró la niña sin preocupaciones
-- ¿Cómo te metiste ahí si no cabía ni un palillo? --preguntó Sirius interesado, sabía que su hijo moría por preguntar eso. Pero el niño seguía demasiado sorprendido como para abrir la boca si no se lo ordenaban
--Saqué todo --obvió Lyra, Harry la miró serio, Helen negaba mientras Sirius luchaba por no sonreír
--Señor Po… Black, mañana discutirá su castigo con la profesora McGonagall, vaya a dormir
--Sí señor --murmuró Harry con la vista en el piso, respiró hondo y fue hacia sus padres
--Descansa y cuídate --dijo Sirius abrazándolo --y no quiero saber que le faltaste al respeto a alguien más, ¿entendido? --el niño asintió sin desviar la mirada de los ojos de su padre.
--No hagas travesuras, pórtate bien --dijo Helen abrazándolo también
--No quiero que Harry se quede no… --Lyra iba a tirarse al piso, pero una mirada de su madre la detuvo
--Despídete de tu hermano, debemos irnos --ordenó Helen seria. Harry se acuclilló junto a su hermanita, casi se va hacia atrás cuando la niña lo abrazaba llorando
--Tranqui, tranqui, te voy a escribir todos los días, no te preocupes --le dio un abrazo y se puso de pie, Lyra aún sollozando tomó la mano que su madre le extendía.
Snape salió poco después que Harry, seguía sin creer lo que acababa de pasar. Cuando los Black estaban por meterse de nuevo a la chimenea, la puerta se volvía a abrir.
--Profesor Dumbledore, lamento la hora pero tengo que… --Sirius siguió caminando sin intención alguna por saludar al recién llegado. Helen sentía el corazón en la garganta, esa voz fría que arrastraba las palabras…
-- ¡Hola tío! --Lyra se soltó de la mano de su madre y corrió hacia Lucius. Los ojos de Helen se abrieron tanto como lo habían estado los de Harry un par de minutos antes. Sirius parecía querer matarla con la mirada.
--Hola --dijo Lucius mirando de reojo a Sirius
-- ¡Lyra ven aquí! --ordenó Sirius molesto, Helen solo se removió incómoda. Para miradas asesinas, esa de Sirius.
--Pero… --la niña se detuvo a medio camino
-- ¡Nada, ven aquí, nos vamos! --de dos grandes zancadas fue por su hija, la tomó en brazos y sin mirar a Lucius, regresó a la chimenea.
--Adiós hermana --dijo Lucius con una sonrisa irónica cuando Helen brincaba en las llamas esmeralda después de haber dado un largo suspiro. Sabía que Sirius no estaría nada contento.
Por la mañana, muy temprano, Sirius miraba el correo, Helen aún no bajaba y tenía mucho de que hablar con ella.
La primer carta que abrió fue la de Harry, seguramente la había mandado antes de que todo pasara.
--Veamos en que casa quedó… ¡Slytherin! --tiró todos los papeles que tenía sobre las piernas cuando se ponía de pie, no podía creer que hubiera quedado en esa casa, no que fuera a querer diferente al niño pero… pero… ¡no podía estar en esa casa!, ¡ni siquiera él había ido ahí!, Harry no podía… jajaja me habría gustado ver tu cara papá, no, no estoy en Slytherin, ¡el sombrero me mandó a grifindor!. Solo quería decirles eso, ah y otra cosa, ¡adivina papá!, Christ también es mago y está en grifindor… debo dormir porque es tarde y mañana será un día genial, nos vemos en navidad. Los quiere Harry. Terminó de leer con los ojos entrecerrados, esa no había sido una broma nada grata… broma… él tenía algo que hacer respecto a cierta broma que cierto niño había hecho. Sonrió pícaramente y fue al estudio, debía conseguir uno de esos maravillosos sobres rojos.
Harry, Ron y Christ desayunaban mientras el moreno les reclamaba por haberlo dejado solo y al mismo tiempo les contaba lo que había pasado. Cuando una lechuza blanca planeaba hasta ellos y dejaba caer un sobre rojo…
ALguien sabe que podrá ser el sobre rojo?? jajajajaja esperen noticias
Sion
P.D.Espero señales de vida...
