Nota: está es una parte de la sorpresa que tenia para publicar pero en este momento no tengo internet así que terminaré de publicar el 10 de enero.
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Te lo ruego… libérame
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Capítulo 13
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Isabella trató de evitarme todo lo que pudo, pero no le dejaría las cosas tan fáciles.
—Me he estado preguntando… ¿cómo es que tu carcelero ha dejado que aparezcas sola en este lugar?
Ella tomó la servilleta de sus piernas y limpió las comisuras de su boca antes de contestar.
—No es algo que a usted le interese, señor Cullen.
Sonreí ante su respuesta.
—Bella, deja de decirme así. Es molesto, ¿sabes?
Bella, me lanzó una mirada gélida y se abstuvo de responderme. Cuando terminamos el primer plato de entrada, tártara de salmón, los sirvientes nos trajeron el plato fuerte, Filet Mignon al estilo tejano.
—¿Qué has hecho todo este tiempo, Bella? —pregunté casualmente.
—Mucho.
Su respuesta me dejó insatisfecho, era bastante simple y sin mostrar detalles. Tomé mi copa de vino, la bebí de un solo trago y el sirviente se acercó nuevamente para llenarla.
—¿Qué opinas del vino, Edward? —preguntó Luca, al percatarse de que vacié mi copa hacía unos momentos.
—Me parece excelente, el Petrus siempre ha sido considerado como uno de los mejores vinos de Francia —contesté, saboreando cada trago que daba a mi copa.
—Siempre has disfrutado los mejores licores, ¿no es así, Edward?
—Sí, siempre lo hago.
—¿Y usted, señorita Fang? —La dulce voz de Elizabeth se escuchó en la habitación al preguntar amistosamente a Bella.
—Mi favorito es Massandra, originario de la región de Pomerol, Ucrania.
—¡Excelente elección, señorita Fang! Es uno de los vinos más caros y exquisitos —aceptó Eleazar Denali desde el otro lado de la mesa—. Me impresiona que siendo el señor Cullen uno de los empresarios más ricos del mundo aún no haya comprado un viñedo para así fabricar sus propios vinos.
Las palabras de Denali llevaban doble sentido, siempre me había visto como un enemigo en los negocios y, como nos encontramos en el mismo lugar, aprovechaba para desquitarse con simples indirectas.
—Me gustaría saber a qué se debe el comentario, Denali.
Él sonrió con malicia cuando contestó:
—Creo que todos los aquí presentes sabemos que usted y su cadena de hoteles han innovado en el mercado haciendo que los demás competidores de esa rama no sean ni la más insignificante competencia; pero veo que su ambición no sólo llega hasta ahí, también ha entrado en el negocio de la tecnología y ahora, ¿los bancos, señor Cullen?
Todos los invitados me miraban esperando una respuesta y en lugar de eso me reí a carcajadas, sorprendiéndolos a todos.
—Eso suena a reproche, Denali, ¿será acaso que usted está celoso de mi éxito? Porque si es así, es comprensible. Pero déjeme decirle que no debería de tentarme, no vaya a ser que me dé por abrir mi propia línea de restaurantes y termine dejándolo en la banca rota.
Su cara comenzó a perder color después de escuchar mi sutil amenaza, las personas como él me irritaban, porque querían parecer intimidantes cuando en realidad sólo eran un cero a la izquierda en ese mundo.
Al terminar el platillo fuerte, los sirvientes retiraron el plato y las copas de vino, para traer el postre, amanecer floreciente, otro alimento con licor pero esa vez menos fuerte.
Mientras comía mi postre, mi mirada vagaba por la mesa deteniéndose, al final, en la única persona que me interesaba en el mundo. Ella me observaba de reojo y yo le dedicaba una sonrisa, pero Bella hacía como si no la viera y me ignoraba, dejando que su atención fuera para la persona que estaba a su otro lado.
—¿Tan desagradable te parezco, Bella? —pregunté, acercándome lo suficiente para que sólo ella pudiera escucharme.
Rápidamente se giró para quedar frente a mí, con esos ojos verdes mirándome con desafío.
—Sí, señor Cullen, me parece desagradable —ella contestó, tomando la copa de agua y llevándosela a los labios.
—¡Auch! Eso dolió, tu sinceridad me abruma.
Mi sonrisa la enfureció y volvió a ignorarme, para centrar su atención esa vez en la anfitriona.
Los minutos pasaron, Luca y yo hablábamos de negocios, cuando de repente puse atención a otra conversación de la mesa.
—Señorita Fang, ¿qué carrera ha tomado en la universidad? —preguntó Stephen Barrett con curiosidad e ironía, interrumpiendo la conversación de Elizabeth y Bella.
Isabella sonrió falsamente, intentando aparentar ser amable pero sus palabras nos dejaron sorprendidos a todos.
—Mi especialidad es la tecnología, señor Barrett. Pero también me especializo en economía y finanzas, soy muy buena en los negocios. Hablo seis idiomas y me graduaré con honores de la universidad. ¿Algo más que quiera saber?
Todos llevamos nuestras miradas a ella al escuchar su respuesta, su sarcasmo sorprendió a los invitados. Había unos que comenzaron a verla como algo peligroso, otros simplemente con sorpresa al saber que la joven de veintiún años no era la típica chica sin cerebro, sino que, al contrario, ella desde ya era una promesa en el mundo de los negocios.
Cuando la cena concluyó todos nos retiramos, despidiéndonos de Luca y Elizabeth.
Caminé lentamente regresando al área sur y Bella caminaba delante mío. La observé detenidamente mientras caminaba y me impresionaba ver lo completamente sexy que estaba en esos pantalones vaqueros ajustados de color negro, su camisa azul de vestir con toques trasparentes, completamente entallada a su cuerpo y el cabello castaño que caía en cascada por su espalda, moviéndose con cada paso que daba.
Su imagen me parecía irreal, completamente extraña. Después de tanto tiempo…
—Sabes, Bella —comencé a decir de repente—, cada día era un infierno para mí desde que desapareciste, desde que Tong Seng te llevó consigo. El no poder verte me hizo sentir completamente solo.
Ella siguió caminando y yo continué hablando.
—¿Recuerdas el día en que nos conocimos, Bella? —pregunté pero ella no contestó, así que continué—: Después del entierro… yo me asusté mucho, no sabía dónde estabas o cómo encontrarte… pero durante estos diez años, Bella, te he estado bus…
—¡Basta! —me interrumpió deteniéndose un momento—. No quiero escucharte más, simplemente aléjate de mí. Olvídame de una vez, Edward, para siempre.
La frialdad de sus palabras me dejó petrificado, lo que ella decía caía en lo más profundo de mi alma. Quería decirle algo, quería gritarle lo equivocada que estaba si pensaba que simplemente la olvidaría como si nada, como si jamás la hubiera conocido; pero ella retomó su camino y yo, simplemente, la observé mientras se marchaba.
¡Olvidarla para siempre!, repetí en mi mente en protesta. ¿Cómo podría olvidarla cuando la amo con todo mi corazón?, todo este tiempo que he estado sin ella ha sido un infierno para mí.
Intenté olvidarla una vez y no funcionó. Durante tanto tiempo temí tanto que no volvería a verla y, cuando por fin estábamos en el mismo lugar, ella se alejaba tanto de mí que dolía.
—¿No quieres que me acerque a ti, quieres que te olvide? ¿Quién está sufriendo más de los dos, Bella? ¿Tú o yo? ¿Soy el único que está perdido de amor aquí?
Las lágrimas me sorprendieron cuando cayeron por mis mejillas repentinamente. Ella era la única que podía ponerme de esa manera, mi corazón comenzó a doler con más fuerza, con cada latido, dolía cada vez más.
—Mírame, Bella, estoy haciendo todo esto por ti —pedí a la nada porque ella ya había desaparecido. Lamentaba que ella no pudiera escucharme, que no pudiera saber que cualquier cosa que ella me pidiera yo estaría dispuesto a dársela.
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Cuando llegué a mi habitación, me senté en el borde de la cama y miles de preguntas sin respuestas vinieron a mí, haciendo que me sintiera agotado.
Sin quitarme la ropa, aparté las sábanas de la cama y me metí dentro de ella, llevé una de mis manos a mi frente y, al cerrar mis ojos, lo único que quise fue dejar de pensar, desconectarme por un momento y dejar de sufrir aunque fuera sólo unos minutos.
El sueño vino a mí sin mucho esfuerzo y, después de unos minutos, mi cuerpo se desconectó del mundo real para caer en la profunda oscuridad de mi mente.
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Los rayos del sol entraron en mi habitación haciendo que la luz impactara directamente contra mi rostro, con pesar me levanté para cerrarlas y volver a costarme.
Cuando volví a despertarme, ya pasaban de las diez de la mañana. Caminé al cuarto de baño y tomé una ducha pero no logré relajarme; así que tomé el albornos y abrí una pequeña puerta que llevaba a la habitación continua, donde se encontraban las aguas termales.
Di un paso dentro de la habitación, cerré la puerta detrás de mí y caminé hacia el nacimiento de agua caliente. Cuando llegué allí, la imagen más hermosa que jamás había visto se encontraba frente a mí. Bella estaba recostada en la orilla, con sus ojos cerrados y su cuerpo completamente desnudo. Mi mirada vagó una y otra vez por su hermosa piel blanca como la nieve. Observándola así, se veía tan indefensa; pero eso era imposible, ella había demostrado ser muy fuerte.
—Deja de mirarme así, es incómodo. —Su voz interrumpió repentinamente mis pensamientos, asustándome.
—Pensé que te encontrabas dormida —dije al mismo tiempo que me desvestía, sacando el albornos de mi cuerpo y quedando completamente desnudo al igual que ella.
—¿Estás siguiéndome? —preguntó, mientras yo me sumergía dentro de las aguas termales.
—Podría decir que sí… —contesté dudando unos segundos, pero después, con pesar, acepté la verdad—. Pero no, no te estoy siguiendo. ¿Por qué? ¿Piensas huir como lo haces cada vez que me encuentro contigo?
Al oír mis palabras ella abrió sus ojos y me miró de una manera intensa y desafiante a la vez.
El silencio reinó por unos minutos, mientras los dos nos mirábamos. Eso me enfermaba.
—¿Qué? ¿No piensas decir lo contrario? —rompí el silencio entre los dos—. ¡Me impresiona! Antes solías defenderte, cada vez que alguien decía algo de ti —presioné.
Ella no respondió, volvió a cerrar los ojos aparentando no prestarme ningún tipo de atención.
—¿Qué es lo que haces en este lugar? —interrogué después de unos minutos.
—No es algo que te interese, no vine por ti, si es eso lo que piensas.
No era una novedad que no había venido por mí, después de todo no esperaba una respuesta positiva. Pero por algún motivo me sentí dolido y enojado, tal vez las palabras de la noche anterior me afectaron más de lo que pensaba y no sabía por qué, pero quería herirla.
—¿Y tu prometido? ¿Cómo se llama? Mmm… Li Ren, ¿cierto?
Bella me fulminó con su mirada al darse cuenta de mi sarcasmo, yo, en cambio, le di una sonrisa burlona.
—¿Por qué no está contigo? —volví a preguntar siguiendo con mi juego de molestarla.
—Lo mismo pregunto —ella contestó finalmente a la defensiva y con sarcasmo.
—¿A qué te refieres? —respondí confundido.
—¿Sabe tu prometida que estás aquí persiguiendo a otra mujer? —exclamó con una sonrisa burlona y cruel.
—No sé de qué hablas —aseguré, sabiendo perfectamente lo que estaba diciendo, aunque no de la manera en que ella lo pensaba.
Luego de unos segundos ninguno de los dos dijo nada.
Ella hacía un pequeño movimiento con sus piernas y, rápidamente, mi mente pensó en lo que había tratado de evitar en todo este tiempo: su cuerpo desnudo bajo el agua. Había intentado no mirar, pero no pude evitarlo por más tiempo, su cuerpo era hermoso, una completa tentación.
Bajé la mirada un poco, para encontrarme con los dedos de sus pies. Mis ojos hicieron un recorrido lentamente hacia arriba, por sus pantorrillas, luego sus muslos, hasta llegar al lugar que tanto me gustaría explorar y probar hasta saciarme, que se encontraba oculto bajo sus manos, lastimosamente. Mi recorrido siguió, pasando por su vientre plano, hasta llegar a sus senos, que al sentir mi mirada sus pezones rápidamente se endurecieron. Me quedé sin aliento por unos minutos, mientras sentía como el deseo comenzaba a crecer con fuerza en mi interior y como una parte de mi anatomía estaba comenzando a hacerse a notar. Bella se puso nerviosa, podía sentirlo en la tensión que comenzaba a crecer entre los dos. Mis ojos, finalmente, se alejaron de sus pechos y llegaron a su hermosa boca, en donde su labio inferior estaba siendo mordido sensualmente por sus dientes.
Al ver sus ojos me di cuenta que no había sido el único en observar tan detenidamente, ella también lo hizo mientras yo hacía mi propio recorrido. Pude sentir su mirada en mí, de la misma manera en que yo la tenía en ella. Pero la atmósfera cambió completamente en cuestión de segundos y ella volvió a ser la chica distante y fría que tanto detestaba y mi estado de ánimo mutó nuevamente, volviendo a mi lado defensivo y desafiante a la vez.
—Deja de mirarme así, es molesto e irritante —ella afirmó de repente, tratando de sonar indiferente. Hice caso omiso de sus palabras y me concentré en preguntarle algo de suma importancia para mí.
—¿Te gusta? ¿Te gusta ser parte de los Fang?
Mi irritación era palpable en mi voz, no pude evitarlo; desde que la vi en la fiesta sentía que era mi Bella pero a la vez no y eso provocaba que esa parte desconocida de ella me fastidiara.
—No es algo que a ti te importe, si me gusta ser parte o no de esa familia no es de tu incumbencia.
Interiormente reí con amargura y, sin poder detenerme enfurecido por sus malditas respuestas, tomé una de sus manos y me acerqué a ella.
Ella se sorprendió por un momento y observó mi mano estaba sosteniendo su muñeca. Mi piel quemaba al sentir lo cerca que nos encontrábamos, pero era mi enojo el que ganaba y hacía que las palabras salieran de mi boca.
—¡Diablos, Bella! ¿Por una maldita vez puedes responder a una de mis preguntas? ¿Por una maldita vez podrías ser sincera conmigo? —Miré fijamente sus ojos verdes mientras esperaba una respuesta, pero me temía que lo que yo quería escuchar no saldría de sus labios.
—¡Suéltame, Cullen! —ella respondió, decepcionándome una vez más, pero igualmente no quería soltarla.
Los dos nos encontrábamos a unos pocos centímetros de distancia, su boca estaba tan cerca que lo único que quería en ese momento es besarla, acariciar su piel y olvidar todo lo malo que había pasado en nuestras vidas. Quería saborear cada parte de su piel, hacerla gemir y decir mi nombre. Quería hacerle el amor, convertirnos en uno y decirle cuánto la amaba.
—¡Dije que me sueltes, Cullen!
Y la magia de mis pensamientos volvió a caer de la misma manera en que lo había hecho desde que la tenía nuevamente en mi vida.
Por un momento dudé si soltarla o no, pero después, con frustración, la solté y me alejé, volviendo a mi lugar. Ella se levantó pero no la vi hacerlo, ya que me aferré a mirar por la venta que estaba frente a nosotros. Cuando Bella pasó a mi lado no puedo evitar que las palabras salieran de mi boca.
—A veces me pregunto si habrá valido la pena preocuparme por ti estos diez años.
Si mis palabras la herían no me importaba, porque expresaban lo que sentía en ese momento; estaba destrozado, confundido y dolido.
Ella se detuvo a unos centímetros de donde me encontraba, pude sentirlo.
—Tú no lo entiendes, Edward —ella murmuró, con amargura y decepción—. Yo no te pedí que te preocuparas por mí, tampoco te pedí tu ayuda. Y si habrá valido la pena preocuparse por mí, eso lo sabrás tú, no yo.
Lentamente giré mi cabeza para verla, mientras tomaba su albornos en sus manos. Ella se detuvo y, sin mirarme, prosiguió:
—¡Tú no te imaginas lo que yo he vivido en estos malditos diez años! Y existe algo que siempre me hace recordar y jamás me permitirá olvidar… —Sus palabras se cortaron por unos segundos, pero luego continuó—: Mírame bien, Edward —ella susurró en voz baja y carente de emoción—, mira bien este cuerpo lleno de cicatrices.
Sus palabras me sorprendieron porque jamás la había escuchado de esa manera, su frialdad se borró de ella por un momento para dar paso a una mujer que había sufrido y habían convertido en lo que era.
Hice lo que me pidió y observé detenidamente su cuerpo. Al ver su espalda mi alma se destrozó completamente. Ella tenía cicatrices que su tatuaje lograba ocultar a simple vista, pero de cerca cada una de sus marcas era completamente visible.
—Y ahora tú juzga si valió la pena preocuparse por mí —exclamó sin emoción.
Mis ojos buscaron su mirada, pero ella no me miró en ningún momento, solo salió de las aguas termales y caminó hacia la puerta que llevaba a su habitación.
—Bella… —intenté llamarla, pero ella se marchó sin mirar atrás ni una sola vez—. ¿Qué diablos hice? ¡Maldición!, ¿cómo pude ser tan estúpido?
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Les dejo un mini oneshot, llamado: Hermoso pecado. Espero que lo disfruten, hasta la próxima actualización que espero contar para esa fecha con el final de LA MALDICION DE LA MARIONETA.
BYE. Feliz año nuevo.
