Nota de Autor:Una pieza independiente. PostZugzwang. Puede leerse como parte del UA de "El pasado siempre nos alcanza" o interpretarse como una escena perdida dentro del canon.

Personajes:Penélope García, Spencer Reid, Jennifer Jareau y Monica Kingston.

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Encuentra un lugar en tu interior donde haya alegría y la alegría quemará el dolor

Joseph Campbell

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Inspirado en el episodio S07E08 "Hope"

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Mónica se rehusó a seguir conteniendo las lágrimas. Su instinto maternal emergió desde el foso oscuro en que lo había sepultado su corazón. Se puso de pie y avanzó hasta el frente del salón, dejando vacío su asiento en la última fila. Se paro al lado de él y lo estrechó con sus cálidos brazos.

El hombre que un día fue su salvador hoy se estremecía junto a ella, tratando de calmarse a sí mismo de sus sollozos ahogados.

Lo mantuvo cerca de su pecho, como sólo una madre sabe hacerlo. Lo consoló con paciencia y le susurró palabras de aliento. Esperó a que dejara de temblar y cuidadosamente acunó sus mejillas entre sus manos para mirarlo directo a los ojos.

-Ya pasará… Lo estás haciendo muy bien- Le dijo con la calidez de quien conoce de tristeza y quien aprendió a sobrevivir a pesar del dolor –Llegará un día que ya no te dolerá tanto. No te puedes negar la esperanza cuando ya has conocido el amor-

El hombre asintió dócilmente.

La mujer se apartó de a poco y él volvió a mirar de frente a las anónimas caras de las personas sentadas en círculos concéntricos alrededor de donde él se encontraba.

Se sujetó al valor que le daban un par de ojos oscuros y otro par de mirada más clara, sentadas en primera fila… Apretó los puños, respiró hondo y cambió su peso entre ambos pies.

Se estremeció otra vez… Sólo un poco.

Reunió fuerzas para volver la vista al frente y continuar.

-Es entonces…- Volvió a escucharse la voz quebrada de aquel hombre de pie en medio del salón- Es entonces cuando pienso que si le hubiese insistido más en que debía dejar que mi equipo y yo la ayudáramos con su acosador… Acosadora, al final de cuentas…- Se aclaró la garganta y después de un respiro grueso que tuvo que dar si quería evitar el volver a llorar- Quizás…- Suspiró- Quizás hubiésemos hecho alguna diferencia y estaría aun con vida- Bajó la mirada al suelo incapaz de soportar todos los ojos que lo estaban viendo con una expresión de comprensión mezclada con un profundo dolor -… Pienso que fue tan injusto que nunca pudimos hablar frente a frente, ni darle aunque fuera un abrazo… Agradecerle todo lo feliz que me hizo sentir en esas horas que compartimos entre cartas y llamadas- Cruzó los brazos sobre su pecho y posó sus ojos sobre un punto indeterminado del techo – Quisiera olvidarme de todo, pero no puedo... Tampoco paro de soñar con varias versiones de su muerte y cada vez que me despierto siento un vacío que crece y crece- Suspiró de nuevo –Se que toda esta conducta es ilógica, sobre todo para mí que soy un hombre de ciencia… Sé que ya es tiempo suficiente para que mi mente pasara de la fase de dolor emocional a la aceptación (*)… Pero sólo sé que no puedo-

Y finalmente se quedó callado… Su pecho oscilaba rápidamente como si hubiese corrido una carrera de obstáculos…

Miró de nuevo las caras de todos, las expresiones de todos… Y fue consciente que hablar de lo que sentía, con ese grupo de personas desconocidas… Al menos en su mayoría… Logró aliviarle un poco la pena.

Se sentó a un lado de la rubia de ojos más claro, quien lo abrazó fuertemente y lo sostuvo un rato… Ella también había ido a llorar su pérdida. Así como él, ella lloró mientras contó el sufrimiento de haber conocido la muerte con el suicidio de su hermana…

Y descubrieron que así como la alegría nos une, también nos unen las lágrimas.

La otra rubia caminó hasta el frente. Miro las caras de los presentes. Cada uno sumido en sus propias reflexiones. Las confidencias que allí compartían y que formaban parte de la cura a las heridas de sus almas atormentadas, daban un nuevo significado a la solidaridad humana.

-Todos tenemos heridas que queremos curar, es la razón por la cual nos reunimos- Hablo después de un breve silencio – Tenemos que creer que cada vez que nos juntamos para contar nuestras penas, una parte de esa herida se cierra- Miró a Jennifer y a Spencer que estaban tomados de manos, así como lo estaban todos mientras escuchaban esas palabras de Penélope que anunciaba la despedida – Nunca dejaremos que esas personas que amamos se vayan de nuestras vidas… Lo único que haremos es recordar lo mejor de su paso por nosotros y agradeceremos cada momento que nos regalaron- Suspiró – Y parafraseando a un gran amigo que perdió trágicamente a su esposa – Volvió a mirar directo a los ojos de Reid – No lloremos la muerte de quien partió, celebremos la vida y el amor que nos regaló-

Todos se levantaron y poco a poco fueron dejando el salón vacío. Quedándose al final solos los tres amigos y la mujer que hace años había perdido a su hija... Pero que se negó a perder la Esperanza...

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Cuando llegues al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir.

Khalil Gibran

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(*) ETAPAS DEL DUELO: Suele durar entre 2 y 12 semanas, aunque puede persistir hasta los 6 meses cuando se trata de la pérdida de un ser querido muy allegado

1. Fase de Negación. Negarse a sí mismo o al entorno que ha ocurrido la pérdida.

2. Fase de enfado e indiferencia. Euforia o enfado por no poder evitar la pérdida.

3. Fase de Negociación. Negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida.

4. Fase de Dolor Emocional. Se experimenta tristeza y dolor por la pérdida.

5. Fase de Aceptación. Se asume la pérdida, pero jamás se olvida.