CAPÍTULO 14- ARREBATO
-Ran...Oye Ran ¡Ran!- Sonoko se encontraba al lado de la cama de su amiga, pues esta parecía estar teniendo una pesadilla. La llamaba para que se despertarse
-Shi...shinichi...¿por qué?- Decía ella mientras
-¡Ran, despierta!
-¡Ah!- Ran se despertó, y se dio cuenta de que estaba en su habitación- ¿Qué hora es?
-¿Eh? Pues...- Sonoko miró el reloj de la mesilla- son las dos, ¿para qué quieres saberlo?- Ran se puso muy feliz
-¿Todo era un sueño entonces?- En realidad había estado incluso sudando por el sueño. Se relajó- ¡No tengo tiempo que perder!- Ran se puso sus zapatillas y buscó su teléfono móvil como una loca
-¿Qué haces Ran?- Sonoko se levantó, pues se había apoyado en sus rodillas para despertar a su amiga
-Nada...buscar mi móvil- Ella registraba los cajones- ¿Lo has visto?- Se giró hacia Sonoko
-¿No es ese de ahí?- Sonoko señaló el tocador. Así era, estaba al lado del espejo
-¡Sí! Rápido; no tengo tiempo que perder- Ran lo cogió y empezó a escribir un mensaje
-¿Tiempo que perder? Ran, ¿qué ha pasado? ¡Ah! Ya sé, ¿es algo entre Shinichi y tú?
-...- Ran no dijo nada pero por la cara que puso, su amiga pudo entenderlo. Ran siguió escribiendo
-¡Cuéntamelo!- Le rogaba Sonoko- ¡Vamos! ¡Soy tu mejor amiga, ¿sabes?! Venga, venga, venga...- Sonoko no paraba de molestarla. Al final tuvo que contárselo- ¡No me lo creo! ¡Que fuerte! Me alegro mucho por ti...¡Es que es muy bueno!
-Shh...Vas a despertar a Megumi- Ran ya se había vestido mientras se lo explicaba a Sonoko lo ocurrido con Shinichi con todo detalle
-¿Megumi? Pero si no está
-¿Ah, no? ¿Y dónde está?
-¿Qué mas da? ¡Lo importante es lo tuyo!- Ran se imaginaba lo peor
-¿Qué es este jaleo?- Kazuha se levantó a duras penas de la cama, despetada por los gritos de Sonoko
-Oh, nada Kazuha. Lo siento, vuelve a la cama
-Vale...¿Ran no está?
-Pero si está aquí...Oh...¿Ran?- Ella ya estaba bajando las escaleras para ver si Shinichi estaba con Megumi por algún lado. No había nadie en el jardín
Shinichi estaba en su habitación hablando con Heiji
-¿Pero a dónde vas tan tarde?- Preguntó el de Osaka- Son las dos...
-No es tan tarde. Y voy fuera. A tomar el aire
-¿A tomar el aire? Oh, vamos. ¿Solo? Ya sé, vas con Megumi a hacer arrumacos, ¿a que si? Por eso te has cambiado de ropa
-...Frío. Muy frío- Shinichi pensaba que lo había dicho más bajo
-¿Frío? ¿No irás con...?
-Venga, vuélvete a dormir- Shinichi desapareció por la puerta
Ran se encontraba en la playa, sentada en la arena mirando las olas mientras el viento húmedo ondeaba su pelo y desordenaba sus mechones recientemente peinados. Tenía sus piernas dobladas de manera que sus rodillas casi tocaban su barbilla. Oyó unas pisadas. Solamente podía ser él, ¿verdad? O quizá era Megumi, sedienta de venganza Quién sabía
-Hola- No, era Shinichi- ¿He tardado mucho?- Preguntó él
-No- Ran giró la cabeza- No te preocupes
-Menos mal. Recibí tu mensaje. ¿Para qué querías que nos viéramos aquí?
-Oh, bueno, ya sabes...- Tampoco podía decirle que no quería que pasase lo que en su reciente sueño- hablar
-¿Hablar?- Shinichi se sentó a su lado- ¿de qué?
-Pues de cosas, ¿no?
-Eh...sí. Estas muy rara, Ran. ¿Te ha pasado algo?
-¿A mi?- Aún seguía paralizada por lo acontencido gracias a su imaginación- ¡No! ¿Y a ti?
-¿Que si me ha pasado algo? ¿En serio quieres que te lo diga?
-Claro, para eso estamos aquí. Para hablar..."No puedo ser más estúpida y boba"
-He roto con Megumi- Ran miró a Shinichi sorprendida- Así es. Se acabó
-¡Pero ha sido por mi culpa! Te dije que no quería interponerme
-No ha sido culpa tuya. Rompí con ella nada más llegar tú y yo esta tarde
-O sea que después cuando hablamos ya...
-Sí. Ya no estaba con ella
-No sé, no sé...Ahora me siento mal, Shinichi. Se supone que tú ibas a casarte y ser feliz
-¿Sabes? Ahora me doy cuenta.
-¿De qué?
-De que no hubiera sido nada feliz si me hubiera casado con ella
-¿Lo dices en serio?
-¿Alguna vez te he mentido yo?
-..."¿Otra vez esa pregunta?"
-Y ya que estamos aquí para hablar...
-¿Sí?
-Cuéntame...cuando nació
-¿Cuando nació...quién? "¿Keiko?"
-¿Quién va a ser? Pues tu hija. Nuestra hija
-Pues "nuestra hija...¿Ha dicho nuestra?" ¿en serio quieres saberlo?
-¡Claro que sí!
-Bueno; creo que eso es lo de menos. Todo s...
-¡No! Sí es importante. Cuéntamelo- Insistió Shinichi- Quiero saberlo
-¿Te interesa?- Ella miró a Shinichi, quien asintió
-¿Debería no interesarme?
-Sí, claro. ¿Por dónde quieres que empiece?- Ran sonrió
-No sé. ¿Cómo te enteraste de...?
-¿De qué? Ah, ya...- Ran volvió a mirar las olas- me enteré porque me encontraba fatal. Llevaba tres meses con naúseas. Estaba bastante extrañada. Luego empezó a crecerme la tripa ¿Sabes? A partir de ahí, todo fue muy deprisa pero hasta que Keiko nació, tuve que ausentarme de la universidad. Cuando ya nació y yo ya retomé mis estudios, volvía a casa y tenía que criarla yo sola y más tarde estudiar. Me acostaba muy tarde, ya de madrugada. Y al día siguiente lo mismo, y lo mismo, y lo mismo; día tras día. No fue nada fácil. Al final, y a pesar de todo lo malo- Silencio- pude salir adelante. Shinichi yo creo que te debo una explicación más, digamos mejor. Lo primero de todo, tienes que saber que yo me fui de Japón muy enfadada; más de lo que te puedes tú imaginar. Yo te vi con Megumi y luego empezaste a gritarme y...- Ran metió la cabeza entre sus brazos
-Lo siento. Por mucho que sepa que lo pasaste fatal, creo que lo pasaste aún peor de lo que me imagino
-No sé por qué me gritaste...
-Bueno yo también estallé, Ran. Todo el mundo me dijo lo de Australia y me cabreó que no me lo contases
-¿Otra vez? Shinichi, ya te he dicho que...
-Lo sé, lo sé. Estoy hablando del pasado, no del presente. Lo que me lleva a preguntarme, ¿qué hay de esa foto en la que salimos tú y yo que está debajo de tu almohada?
-¿Eh? "¡La ha visto!" ¿Foto? No sé de qué me estás hablando, Shinichi
-¿No?
-No...- Tarde. La había pillado. A Shinichi no se le escapaba nada
-Me refiero a esta- Shinichi se la sacó del bolsillo
-..."¿¡CÓMO!?"- Ran se la quitó en cero segundos- Es mía
-Y mía. También salgo yo, ¿recuerdas?
-Sí, sí. ¿Pero por qué la tienes tú?
-¡Conque admites que sí que duermes con ella en la mano!
-Yo..."¿¡Pero cómo es capaz de saber eso!? ¿Me habrá visto? Imposible..." no...
-¿Te da vergüenza admitirlo?
-¡Claro que no me da vergüenza! Bueno vale sí, duermo con ella. ¿Es eso malo?
-¡En absoluto!- Shinichi sonrió
-¿Cómo lo has sabido? ¿Y cómo la has conseguido?
-Sonoko me la acaba de entregar. Mientras bajaba las escaleras para venir aquí, me llamó en el pasillo
-Esta Sonoko...- Susurró pero Shinichi, enterándose, rió
-Y lo sé porque tiene marcas...
-¡Mamá!- Unas pisadas se escuchaban- Mamá- Ya estaba muy cerca de los dos
-¿Qué pasa?- Preguntó Ran, quien se preocupó bastante
-He tenido una pesadilla- Keiko se puso al lado de su madre, sentándose al lado de sus piernas para refugiarse en ellas- la tía Sonoko no estaba en su cama
-¿Has ido a ver a la tía Sonoko?
-En realidad he ido a buscarte a ti y te he visto desde la ventana, que estabas aquí con pap...- Keiko pronunció la última palabra a medias, pues a lo mejor la había fastidiado pero no. Tanto Ran como Shinichi se sonrieron mirándose mutuamente
-No te preocupes Keiko, ¿sí?- Ran le besó la frente- pero aún así, ya es bastante tarde y hay que irse a dormir, otra vez "Vaya, ella también ha tenido una pesadilla" Así que vamos- Los dos se levantaron y Ran llevaba a su hija de la mano- Lo siento- le dijo a Shinichi- Quizá deberíamos de haber seguido hablando
-No pasa nada. Yo ya me enterado de lo que más me interesaba saber- Le contestó él
-Está bien "¿No estará hablando de la foto, verdad?"
Los tres, por primera vez, parecieron una familia feliz entrando en la casa. No hablaban, pero no era necesario. Aún así, la pequeña era la única que no era consciente de lo valioso que era el momento entre los dos jóvenes adultos
-¡Te digo que la dejes en paz!- Sonoko estaba gritando en la planta de arriba pero, ¿por qué razón? Los tres subieron y se encontraron a Sonoko con Megumi en el pasillo, discutiendo- ¡No te metas con ella!- Volvió a gritar la amiga de Ran
-¿Qué pasa?- Preguntó Shinichi
-Nada...cosas- Contestó Sonoko
-¡Shin! Sonoko se está metiendo conmigo
-..."¿Otra vez Shin?" pensó él. Silencio
-Keiko, vete a la cama- Le dijo Ran en voz baja a su hija- Hazme caso- Le pegó un empujón en la espalda y así la niña volvió a su habitación a dormir junto a su amiga Aya
-¡No me estoy metiendo contigo! ¡Tú te estás metiendo con Ran y yo la estoy defendiendo!- Dijo Sonoko
-¿Qué? ¿Por qué narices estás metiéndote conmigo?- Preguntó Ran- ¿Eh?
-Yo...No he dicho nada...
-¡No mientas! Ran, ha dicho que eres una aprovechada y una interesada- Le confirmó Sonoko
-¿Interesada?- Preguntó la insultada- ¿En qué?- Megumi no le contestaba- ¿Sonoko?- Ran cruzó los brazos
-En Shinichi. Eso ha dicho.
-Aaaah...ya...
-¡Por eso no lo consiento! Además, ¡te estás metiendo donde no te llaman! ¡Solamente eres una pija consentida!- Le espetó Megumi a Sonoko amenazándola con el dedo
-¡Eh! Ni se te ocurra tocar a Sonoko- Ran se puso delante de ella, protegiéndola- Tranquila- Ran giró la cabeza hacia su amiga- Ya sabes que contigo solamente me meto yo- Le guiñó el ojo y sonrió
-¡Tú! ¡Tú tienes la culpa de todo! Shinichi y yo nos íbamos a casar y de repente apareces tú. ¿Por qué tuviste que volver de Australia?- Ran la miraba enfadada
-Megumi, ya es suficiente- Le dijo Shinichi para que se callara
-No...¡Shinichi no ha parado de hablarme de ti desde que te vio por primera vez en la convención hace ya tiempo!- Megumi siguió
-¿Qué...?- Ran no se lo creía- "Imposible...pero si pensaba que no podía ni verme..."- Aprovechando la situación de embobamiento de Ran, quien miraba a Shinichi incrédula, Megumi dio un paso adelante y...
-¡Cuidado Ran!- Gritó Sonoko. PAM. Manotazo de Megumi en la cara de Ran. Está últimoa se vio obligado a torcer la cabeza más todavía hacia la derecha, hacia donde Shinichi estaba-...
-¡Ya está bien! Te has pasado mucho, Megumi- Dijo Shinichi- ¿Estás bien? ¿Quieres que...?- Se dirigio a Ran, pero ella le cortó
-Perfectamente- Sonrió. Ya estaba hartísima. Era cierto. Shinichi ya no estaba con Megumi, atrapado en sus garras de mala bruja, pero no consentía para nada todo lo que le acababa de pasar. La discusión, la marca de su mano en su cara...La represión a la que había estado sometida se desvaneció, tan rápido como lo hace una pompa de jabón. Sonoko, quien vio las intenciones de Ran se ponerse a la defensiva y utilizar su kárate olvidado en un cajón, la sujetó lentamente
-Ran...no pasa nada, no te preocupes, ¿de acuerdo?
-Sí. Yo estoy muy tranquila...En cuanto ¡le devuelva a esta pérfida arpía lo que me ha estado haciendo!- Gracias a Dios que su amiga la estaba sujetando, pues si no, hubiera reventado a la pobre Megumi. Parecía un león o un tigre u otro felino que intenta defenderse cuando se encuentra en peligro de morir. Eufórica, era arrastrada por Sonoko escaleras abajo para que le diera el aire y no arremetiera contra la ex de Shinichi. Parecía, si no fuese porque no estaba tumbada en una cama, la niña del exorcista, con el pelo por toda la cara dando manotazos al aire y alguna que otra patada- ¡Suéltame! ¡Suéltame Sonoko que la mato! ¡Déjame!
-No...Venga, vamos fuera a tomar el aire y a despejarnos un poco. Te vendrá bien- Ya estaban en el recibidor. Salieron al jardín. Shinichi las había seguido tras mirar mal a Megumi, diciéndolo y dejándolo todo más que claro- ¡Comportate!- Le dijo Sonoko a Ran, quien no conseguía tranquilizarse- ¡Ya está bien!- Shinichi consiguió alcanzarlas y se puso al lado de Sonoko- ¿¡Quieres que Keiko te vea así!?- Ran respiraba fuertemente
-Está dormida
-Con los gritos que has pegado...ya no creo. ¡No deberías de haber perdido los papeles!- Tan rápido como esa euforia invadió a Ran, le entró una depresión momentánea. Se sentó en el bordillo del porche de la casa
-Lo siento, no sé qué me ha pasado. Normalmente no soy así
-Hombre- Sonoko y Shinichi se sentaron al lado de Ran, dejándola en medio de los dos- es normal que te comportes así. ¿Te sientes mejor después de haber dejado salir la represión?-Le preguntó su amiga
-...- Ran sonrió- Sí. Bastante- Ya no estaba en Australia, lógicamente, pero hasta ese momento no se había dado realmente cuenta. Se sentía arropada por las personas a las que más quería- Lo siento, volvió a decir- Es posible que haya exagerado pero no sé...me ha salido solo. No lo he podido evitar
-No pasa nada. ¿Te duele mucho?- Shinichi le giró la cara suavemente con la mano para ver cómo de roja tenía la mejilla maltratada
-No- Contestó ella casi en un susurro. Estaba notando la mano de Shinichi en su cara, en su mejilla. Lo que hizo Ran fue poner su mano en la muñeca de él y cerró los ojos, experimentando la sensación más intensamente. Shinichi sonrió. El dolor de la cara se le fue instantáneamente, como si la mano del detective fuera milagrosa. Quizá sí, para ella. Pero lo que hizo fue más allá. Le obligó a quitar la mano de su cara lentamente y, ya sin ningún miedo, se la puso en su hombro, cubierto únicamente por un tirante azul
-¿Qué haces?- Preguntó Shinichi extasiado pero al mismo tiempo feliz
-Shhh...- Le puso un dedo en los labios a Shinichi, de forma similar a la de la cueva. No quería que su palabrería aduladora arruinara el momento. Rodeó al detective por la espalda con los dos brazos acercándose a él y juntó sus labios a su mejilla izquierda, dándole un beso apenas perceptible, dejando a Shinichi con ganas de más. ¡Deseo concedido! En un prinicio el plan era hacerle esperar pero ella tampoco pudo esperar, no tardó en desviar la dirección de sus labios a los de él haciendo únicamente presión. Debido al momento y por necesidad, Ran pasó su mano izquiera a su nuca, que hacía de soporte ya que tenía que aguantar la...digamos excitación. Shinichi hizo el resto, pues también le siguió el rollo y movió sus labios convirtiendo el roce de las dos bocas en un gran beso lleno de cariño y deseo. También anhelo, por parte de ella
Sonoko estaba quedándose totalmente alucinada. Aún no sabía nada de lo de la cueva
