¡Hola a todos!
Aquí le traigo un capítulo más, espero les guste.
Por favor, pasen, lean y dejen su review con su opinión, ya que eso me motiva a seguir escribiendo. Gracias.
Mil gracias por sus reviews y a los que han vuelto esta historia su favorita... :D
P.S: Versión Editada (CREO)
The Hope In Her Eyes
Capitulo 14
Habían pasado dos semanas desde la cirugía, había pasado la semana pasada en los cuidados de Edward y Chip, hasta que el lunes, Edward tuvo que regresar a trabajar por lo que Esme se ofreció a ayudarme unos días para después turnarse con mi madre.
- Pues todo parece ir bien, hay que seguir como hasta ahora y los medicamentos que te ordene, ¿De acuerdo? - me pregunto Carlisle una vez que termino todo el chequeo.
- Claro - respondí mientras sonreía.
- Eso sí, aún no tienen luz verde - nos recordó haciendo gruñir a Edward y reír a Esme, quien se había ofrecido a traerme - Solo son otras dos semanas más, hijo.
- Claro, como no eres tú - le respondió el mientras estaba recargado en el escritorio.
- Carlisle, no seas así y menos hoy - le reprocho Esme aun riendo, haciéndome sonreír.
Si, hoy es el cumpleaños de Edward e íbamos a ir a celebrarlo en casa de sus padres, junto a mi familia.
- Lo siento hijo, solo es precaución para evitar que se boten las suturas - dijo Carlisle sonriendo mientras se dirigía a su escritorio, Edward se levantó y se dirigió a ayudarme a levantarme de la silla.
- No se preocupen, nosotros ya celebramos por adelantado - respondió mostrando una gran sonrisa mientras me abrazaba por la espalda.
Sus padres solo empezaron a reír, aunque Esme pareció sonrojarse un poco, yo tan solo le di un codazo.
- ¿Tiene algo que ver ese reloj que has estado llevando? - pregunto Esme tratando de cambiar de tema, señalando su muñeca izquierda donde portaba mi regalo.
- Si, le prepare una cena romántica en el departamento y le di su regalo - Edward paso sus brazos por mi cintura hasta llegar a su reloj para quitárselo y mostrárselo a sus padres - Era un set de reloj y bolígrafo en oro blanco - les explique mientras Carlisle examinaba el regalo.
- Debo admitir que es muy buena marca y se ve muy costoso - a punto Esme quien lo observaba, hasta que le dio la vuelta para llevarse una emocionante sorpresa al leer la inscripción, solamente vi las lágrimas acumular sus ojos mientras se levantaba y le mostraba a Carlisle, quien también se emocionó y solo atrajo a su esposa hacia él para besar su cabeza.
Edward y yo solo los veíamos algo confundidos, hasta que Esme hablo.
- Yo también le regale a Carlisle un reloj con la misma inscripción en nuestro primer aniversario de bodas - eso nos sorprendió, mientras Carlisle nos mostraba el reloj que siempre traía, para quitárselo y dárselo a su hijo.
Edward lo tomo y podíamos ver que era un reloj algo viejo, pero de muy buena marca y tal parecía que su dueño lo cuidaba mucho, Edward apoyo su barbilla en mi hombro y le dio la vuelta.
Ahí, algo borroso, pero aún se podía leer la misma frase que yo había puesto en el reloj de Edward.
" Eras, eres y serás el amor de mi vida.
Te Amo, Esme. "
Ambos nos volteamos a ver, sorprendido. Tal parecía que nuestra relación era el reflejo de la de sus padres.
Padre e hijo se regresaron sus respectivos relojes, mientras que Esme y yo nos sorprendíamos porque el destino junto a las personas correcta.
Como era la última paciente del día, decidimos salir los cuatro juntos, pero antes pasaríamos a la oficina de Edward para que pudiera dejar su bata, estábamos a mitad del camino cuando nos encontramos con una parejita saliendo de la oficina de Edward muy apurados y se podría decir que hasta acalorados.
- ¿Emmett? ¿Rosalie? ¿Qué hacen aquí? ¿Y porque salen de mi oficina acalorados? - pregunto Edward haciendo que dicha pareja se asustara al escuchar la voz detrás de ellos.
Los cuatro nos sorprendimos al ver como ambos adolescentes se sonrojaban al máximo cuando se dieron la vuelta, pero lo que nos llevó más la atención fue los labios hinchados de los dos, por lo que se podía sospechar que había pasado.
- Oh, nosotros... Nosotros... - se escuchaba el nerviosismo en la voz de Rosalie quien le dio una mirada a mi hermano.
- Nosotros venimos... Para... ¡Para irnos a la casa de los padres de Edward! - exclamo Emmett después de debatirse por una mentira.
- ¿Así? ¿Y porque tienes el brillo labial que le regale a Rosalie en los labios? - recalque señalando hacia sus labios haciendo que se llevara la mano para tapar su boca - ¿Y Rosalie porque tienes los labios hinchados? - la susodicha hizo el mismo gesto, logrando que todos rieran.
- Mmmmm... Buena observación, Bella - me felicito Carlisle tratando de sonar profesional - Puedo decir que tu vista ha mejorado - finalizo para después volver a reír haciendo que ambos adolescentes se sonrojaran.
- Ya chicos, déjenlos tranquilos - nos dijo Esme después que pudo recobrar la compostura - Solo me alegro de que otro Swan sé una a la familia - eso dio el golpe final para volver a reír.
Después de tanta risa y la aceptación de nuestros hermanos de que, si eran novios, Edward se apresuró a cambiarse.
- ¿Porque vinieron al hospital, Emmett? - le pregunte una vez nos dirigíamos hacia la salida - Dudo que vinieras aquí solo para besarte con Rose y te descubrieran o ¿Sí? - cuestione haciendo que se sonrojara de nuevo.
- No, estábamos cerca visitando el colegio y nos dejaron salir temprano, así que Rose pensó que ya que estábamos cerca podíamos irnos con ustedes - respondió dándole una mirada a Rosalie quien asintió.
- ¿Y les hablaste a nuestros padres? - le dirigí una mirada seria, la cual a era más poderosa a que ya no traer los lentes oscuros era más poderosa.
- No - susurro mientras trataba de evitar mi mirada.
- ¿Sabes que mamá estará esperándote? - le pregunte haciendo que se le estremeciera por el tono de mi voz. Ja, el poder de los hermanos mayores.
Aunque si de mayor se trataba, él podía pasar por mi hermano mayor debido a su alta estatura.
- Los voy a llamar de camino a casa, tu ve con los Cullen - le ordene cuando llegamos a hasta donde estaban los autos estacionados.
- No puedo creer lo que hicieron esos dos - murmure una vez que salimos del estacionamiento.
- Amor, creo que si era más fácil que vinieran al hospital que regresar hasta el pueblo - me dijo Edward mientras tomaba mi mano para tratar de calmarme.
- Yo no hablo de eso, hablo de que se estuvieron besando en tu oficina - le corregí, mientras lo veía como si estuviera loco.
- ¿Estas enojada porque nuestros hermanos se estuvieron besando en mi oficina? - pregunto sorprendido que soltó una carcajada - Nena, nosotros hemos hecho cosas más atrevidas que un simple beso - le mire sorprendida ante su respuesta - Recuerdas esa vez que llegaste a dejarme comida y te apoye en mi escritorio para... - lo interrumpí antes de que pudiera seguir por ese camino.
- Ya entendí lo que quieres decir - dije, pero pude sentir como llevaba su mano hasta mi muslo - ¿Qué crees que haces? - pregunte mientras sostuve su mano quieta cuando comencé a sentir el calor en mi cuerpo.
- Iba a decir que intentar seducir a mi bella novia, pero esos pantalones me impiden acceso directo - respondió mientras hacia una mueca de desagrado.
- Ya sabes que no podemos hacer nada hasta que mi doctor me dé luz verde - bromeé haciendo que soltara un gruñido al recordar lo dicho por su padre.
Decidimos dejar el tema, por lo que decidí llamar a mi madre antes que se preocupara por Emmett.
- Hola mamá... ¿Emmett?... Él tuvo una visita al colegio y los dejaron salir temprano pero como estaba cerca del hospital decidió ir para allá... Si, ya lo regañe... - Edward solo escuchaba y sonrió cuando le comenté a mi madre lo del regaño - ¿Sabías que ya es novio de Rosalie?... No, no como la hermana de Edward, es la hermana de Edward... Oh, no lo sabias - le dirigí una sonrisa malvada a mi novio quien me la devolvió - Claro llegamos en diez minutos... Okey, bye.
Una vez que termine soltamos una carcajada.
- Oh nena, eres mala, mira que vender a tu hermano así - me dijo Edward una vez que recuperamos el aliento.
- Lo hice para hacerle pagar por lo preocupada que estaba mi mamá - respondí sonriendo.
Una vez que llegamos a casa de mis padres, decidimos que al ser viernes y ante una invitación de Esme de pasar el fin de semana en la casa del lago que tenían, iríamos en el auto de Edward y pasaríamos rápido a buscar a Chip.
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- ¡FELICIDADES! - gritamos todos una vez que Edward termino de partir el pastel que había hecho para él y que se había vuelto su favorito: Pastel de crepas y helado de chocolate.
- Oh Bella, está riquísimo - me alabo Rosalie una vez lo probó.
- Si Bella, muy bueno - secundo Carlisle mientras Esme asentía con la cabeza.
- Hija, ¿Como preparaste algo tan rico? - pregunto mi madre.
- ¡Oye! - exclamé ante lo que dijo - Solo hice las crepas como normalmente las hago, y el relleno es una mezcla secreta que hice - respondí mientras Edward me abrazaba por la espalda.
- Se volvió mi favorito desde que lo probé la primera vez - dijo mientras abría la boca para que le diera un pedazo de pastel que tenía en mi tenedor.
- Bien, ¡HORA DE LOS REGALOS! - exclamo Alice una vez se acabó su tercer pedazo de pastel y brincaba en las piernas de Jasper, quien solo le tomo de la cadera para calmarla.
Todos tomamos asiento en la sala, Alice y Jasper estaban sentados en un sillón individual anteriormente por lo que no se movieron, mis padres se movieron para acomodarse en el sillón más grande junto a los padres de Edward, Emmett y Rose se sentaron en el suelo frente a la mesita de centro, mientras nosotros tomamos lugar en un sillón doble, pero Edward me ayudo a sentarme en el suelo entre sus piernas abiertas.
- Nosotros primero - dijo Alice, entregándole una caja pequeña donde venia una fotografía en un marco antiguo de plata, en la foto salíamos Edward sentado conmigo en sus piernas mientras nos mirábamos sonriendo, tal parecía que fue del día de la parrillada, ambos sonreímos.
- Gracias prima, Jasper - dijimos ante tal imagen.
- Este es de parte de nosotros, tuvimos que ir al centro comercial para poder encontrarlo - dijo Rose mientras fingía una mueca de fastidio.
- ¿Creí que habíamos tenido una cita y el regalo solo fue parte de ello? - pregunto Emmett, pero solo recibió un pellizco de Rosalie. Su regalo era un bonito set de brazaletes de plata, pero uno era de hombre y el otro de mujer.
- Pensamos que podrían tener un set para ustedes - respondió Rose ante el gesto de confusión de su hermano.
- Gracias chicos - les dije mientras miraba que los brazaletes tenían el nombre de cada uno, pero en el de Edward venia mi nombre y en el mío su nombre.
- Este en nuestro - dijeron mis padres mientras le entregaban una caja mediana. Cuando lo abrimos encontramos un par de camisas para vestir, una azul y otra verde claro.
- Gracias Renee, Charlie - agradeció Edward dándoles una sonrisa.
- Esperemos te queden bien, Bella nos dio tu talla, pero no estábamos muy seguros - dijo mi padre mientras le daba un trago a su botella de agua.
- No, creo que si van a quedar bien - dije mirando la talla mostrada en las camisas.
- Y el nuestro es el último - dijo Carlisle mientras Esme nos entregaba un alargado sobre.
Cuando Edward lo abrió y lo vimos nuestros ojos se abrieron en sorpresa. Eran dos boletos de avión para Isla Cocoa en las Malvinas, y tenía fecha para dentro de dos semanas.
- Son un pequeño premio para Bella, así puedes descansar después de lo ocurrido - dijo Carlisle sonriendo.
- ¿No se supone que sean mi regalo? - pregunto Edward algo confundido.
- También hicimos una reservación para una suite en uno de los hoteles de la zona - respondió Esme - Es tu regalo hijo porque sabemos que lo van a disfrutar ambos - agrego dándole una insinuación que hizo reír a todos, pero a los más jóvenes hizo sonrojar.
- Pero no tenían que molestarse - les dije mientras le daba una mirada a Edward para ver que pensaba.
- Claro que sí, es momento que se tomen un tiempo para ustedes - nos dijo Esme sonriendo - Que mejor que ir y descansar de los meses que pasaste para cuando vuelvan se puedan enfocar en otras cosas - agrego sonriendo.
- Gracias, es un buen regalo - acepto Edward mientras se inclinaba para besar mi frente.
- ¿Y el tuyo, hija? - pregunto mi madre con cara de interrogación.
- Oh, yo ya se lo di por adelantado - respondí mientras tomaba su mano donde portaba mi obsequio.
Pasamos el resto de la tarde - noche, entre risas por algunos comentarios de Emmett y las reacciones de Rosalie, quienes a pesar de ser novios aún seguían llevándose como perros y gatos, también por el interrogatorio de mi madre a los adolescentes, Alice sugirió jugar Monopolis en algún momento, ocasionando que nos moviéramos a la mesa del comedor y al final de la noche tanto Edward como yo dejáramos en quiebra a todos.
- Eso es trampa - dijo Emmett mientras me entregaba la última de su propiedad antes de perder.
- No se puede hacer trampa en el Monopolis - le dijo Edward mientras me atraía hacia él para darme un beso en la sien.
- Bueno, creo que es hora de irnos a dormir - dijo mi madre quien había perdido casi desde el inicio.
- Si, creo que es lo mejor ya que tendremos que despertar temprano - secundo Esme mientras hacia el intento de levantar algunos vasos y tazas de café que teníamos en la mesa.
- Déjalos Esme, yo los levanto - dije antes que pudiera tocar la taza de Charlie.
- ¿Pero aún no puedes mover tantas cosas? - dijo algo preocupada pero antes que pudiera responder Rosalie hablo.
- Yo la ayudo mama, ustedes vayan a descansar que son los que manejaran - comenzó a poner los vasos en una bandeja, Edward solo me dio una mirada antes de pedirle a Emmett que lo ayudara a levantar el tablero, los demás se fueron a sus respectivas habitaciones dejándonos a los cuatro solos.
- Lo que sientes por mi hermano... - empezó a decir una vez que estuvimos en la cocina una a lado de la otra, pero parecía dudar a lo que me quería preguntar - ¿Como lo describirías? - finalizo en un suspiro, mientras empezábamos a lavar los vasos y tazas, levante mi vista hacia el lindo jardín que tenía Esme como paisaje.
- Lo que siento por tu hermano... - comencé a decirle por lo que volteé a verla gesto que ella me imito mirándome a los ojos - Lo que siento por Edward no es algo que pueda describir - le respondí, pero pude ver como sus ojos se volvían tristes - No es algo que pueda describir porque simplemente se siente bien, natural estar a su lado - agregué dándole una sonrisa.
- ¿Natural? - pregunto, tomé su mano y la guie hasta la mesita alta y tomamos asiento en los bancos.
- Si, antes que aceptáramos nuestros sentimientos, salíamos a comer y otros lugares, en ocasiones con Alice y Jasper y aunque no te niego que me divertía, cada que salíamos los dos, era como estar solo él y yo, podíamos pasar horas hablando de algún tema o simplemente estar callados lo cual no nos importaba - dije dándole una sonrisa - Incluso ahora, es algo como lo que tú y Emmett tienen - ella simplemente se sonrojo bajando la cabeza.
- ¿Como lo de nuestro? - pregunto tímidamente.
- Si, ustedes pueden pasar de estar tranquilos a estar peleando para volver a la tranquilidad - ella abrió los ojos ante lo que le decía - No creas que es algo raro, todas las parejas pueden tener algo en especial, pero lo más importante es que debes estar segura de que quieres estar con alguien porque lo que sientes correcto - termine de decirle mientras ella se quedaba cayada por unos minutos, yo solamente le di su tiempo para que entendiera lo que le había dicho - ¿Como te sientes cuando estas con Emmett? - le pregunte seriamente.
- Desde que lo conocí, sentí algo... No sé bien lo que es, pero nada más verlo me hacía sentir bien, aunque luego empezara con sus comentarios que me hacían enojar... - comenzó a contarme mientras jugaba con sus dedos - Pero luego llegaron los sueños... - me dijo antes de quedarse callada.
- ¿Sueños? ¿Qué clase de sueños? - le pregunte mientras ella se sonrojaba al máximo.
- Tengo "esa" clase de sueños... - respondió mi pregunta tapando su cara con las manos, las cuales tome en mis manos - Cada noche los tenía, al principio pensaba que al estar en la adolescencia eran normal, pero... - ¡Vaya, eso de la medicina debía venir en la sangre!
- ¿Pero? - le pregunte, sabía que para ella era un poco extraño hablar de esto con la novia de su hermano - Rosalie, ¿Sabes que puedes decirme lo que quieras? - le pregunte dándole un ligero apretón en la mano.
- Pero en la fiesta de Seth, un chico me invito a bailar y... - sentía como su mano empezó a darme apretones por lo cual sabía que estaba nerviosa - El intento besarme a la fuerza, pero Emmett lo detuvo, tomo mi mano y me saco de ahí - podía ver como recordaba algo porque sonrió - Me reclamo que no debería dejar que cualquiera se me acercara así, como siempre comenzamos a discutir y después... - se quedó callada mientras sonreía.
- Se besaron - termine por ella haciendo que asintiera.
- Sentía que no podíamos parar, sentía fuego en mi cuerpo, sentía como... Como... - podía sentir la emoción en ella, eran las mismas que yo sentía por Edward.
- Como si eso fuera normal, como respirar - termine por ella, haciendo que abriera los ojos por la sorpresa - A eso es lo que me refiero cuando te dije que lo que siento por tu hermano no le puedo describir - sonreí mientras le daba un abrazo cosa que ella me regreso - Pero deberías de hablar con tu madre, tal vez ella pueda explicarte más - le sugerí cuando nos separamos.
- ¿Mi madre? - pregunto sonrojada.
- Tal parece que tenemos algo en común, tal vez ella te ayude a entender algunas cosas más, además cada amor es diferente - le respondí dándole una sonrisa - Y ahora, será mejor que limpie los vasos antes que se haga más tarde - le dije mientras me levantaba.
- Yo te ayudo - trato de seguirme, pero la detuve.
- No, tu ve a descansar, yo puedo lavarlos - la tomé de sus hombros y la guie hasta la puerta de la cocina, ella me dio una mirada dudosa, pero acepto - No deberías escuchar detrás de las puertas - dije mientras sentía como se abría la puerta trasera de la cocina, después de unos segundos sentí unos cálidos brazos en mi cintura mientras lavaba los vasos.
- No pude evitarlo, estaba afuera con Emmett y cuando trate de entrar las escuche hablar, no quise interrumpir - dijo Edward colocando su barbilla en mi hombro - Tal parece que esos dos se pusieron de acuerdo en tratar de entender sus sentimientos, pero debo decir que me sorprendió que sintieras casi lo mismo que nosotros y mis padres.
- Tenía que ser una Cullen - le dije sonriendo mientras besaba mi cuello.
- Y él tenía que ser un Swan - respondió abrazándome más fuerte - Sera mejor que vayamos a dormir también.
- Claro - respondí mientras me daba la vuelta, pero antes de dar un paso, Edward me tomo en sus brazos haciendo que soltara una risa la cual trate de callar.
- Tus ojos aún no están bien del todo, no quiero que te lastimes - se dirigió hasta la escalera mientras subíamos apagando las luces, nos llevó hasta un tercer piso donde se encontraba su habitación.
- Fue uno de los mejores días de mi vida - me dijo una vez que estuvimos listos en la cama, yo con mí camisón azul marino y el con su pantalón pijama gris, a pesar de no poder intimidad Edward había acostumbrado a dormir sin camisa.
- ¿Uno de los mejores? - le pregunté mientras sentía como se acomodaba detrás mío para abrazarme.
- Claro, uno fue el nacimiento de Rosalie, cuando vi el rostro de felicidad de mis padres cuando le dije que quería estudia lo mismo que mi padre, cuando me gradué - comenzó a contarme - Pero mis favoritas son cuando me di cuenta que me había enamorado de ti, cuando te lo confesé y aceptaste mis sentimientos, cuando te tuve entre mis brazos mientras sentía tu primer orgasmo conmigo - susurro en mi hombro dándole un beso - Cuando te hice mía por primera vez - volvió a darme un beso llevando sus manos a mi vientre para pegarme más a él y sentir su excitación - cada vez que lo vuelvo a hacer - sentía sus manos recorrer mi cuerpo por encima de mí camisón - el día que te pedí vivir juntos - daba ligeros empujones contra mi trasero mientras su voz se volvía ronca y sentía como mi centro se humedecía, por costumbre no llevaba ropa interior cuando dormía - El día que celebramos mi cumpleaños - levanto un poco mi camisón para llevar su mano hasta mi monte venus para acariciar mi risos y mi clítoris - Y estoy seguro de que habrá muchos más - beso mi cuello mientras una mano bajaba el tirante de mí camisón para mostrar mi seno y acariciar mi pezón con sus dedos.
- Ed... Edward, sabes que... No podemos - logré decirle mientras sentía dos de sus dedos en mi entrada, inconscientemente abrí mis piernas sujetando en mi mano la tela suave de su pantalón.
- Mi padre debe estar riéndose de mí - me estremecí al sentir como besaba mi oído.
Dirigí una de mis manos hasta mi centro y la otra donde él jugaba con mi seno para detenerlo, el solo suspiro cuando sintió que lo detuve.
- Lo siento nena, amo dormir simplemente contigo en mis brazos, pero quiero volver a sentir tu apretado interior ser llenado por mí - lloriqueo mientras me soltaba para acostarse en su espalda.
Aproveche para darme la vuelta y subirme en sus caderas sobre su excitado pene, haciendo que soltara un gemido ronco cuando comencé a mover mis caderas de adelante hacia atrás.
- Shhhh... Emmett puede escucharte si gritas - le dije sabiendo que mi hermano dormía en el cuarto de huéspedes a una puerta de distancia mientras el resto de la familia se repartían en el segundo piso, el solo mordió su labio.
- Nena, ¿Qué hacer? - gimió tomando mis caderas, pero se debatía entre detenerlas o continuar moviéndolas.
- Tu padre no quiere que tengamos intimidad por lo movidas que pueden ser nuestras actividades, pero eso no impide que hagamos algo más calmado - dije mientras me movía un poco hacia sus piernas mientras tomaba el inicio de su pantalón para bajarlo, el me ayudo levantando sus caderas para que me fuera más fácil - ¿A comando, Doctor Cullen? - pregunte cuando su enorme, grueso y excitado pene salto a la vista.
- La costumbre de dormir así al igual que usted, Señorita Swan - sonrió orgullosamente ante la vista que tenía frente mío.
Volví a colocarme encima del tronco de su miembro, pero en lugar de introducirlo en mí, coloque mi vagina húmeda sobre el mientras volvía a mover mis caderas, Edward volvió a gemir roncamente y llevo sus manos a mis tirantes para dejarlos caer y dejar mis senos al descubierto.
- Eso no impide jugar un poco - gemí cuando Edward tomo mis pezones entre sus dedos y los apretó un poco fuerte lanzando miles de descarga a mi centro ocasionando que me mojara más - Yo también quiero sentirte dentro mío, llenándome profundamente con tu caliente semen - comencé a mover mis caderas en círculos haciendo que mi clítoris rosara su glande.
Edward tomo mis caderas para moverlas rápidamente pero teniendo cuidado, podía ver su pre - semen salía de la punta, llevo su pulgar hasta mí clítoris dando movimientos circulatorios, apoye mis manos en su pecho para mover mis caderas más rápido, podía sentir que pronto llegaríamos, solo bastaron unos movimientos más hasta que Edward me tomo del cuello para atrapar mis labios en un beso feroz callando el grito de placer al llegar al orgasmo, soltando su semen en su vientre.
- Eso fue... Malditamente excitante - dijo suspirando me senté en sus caderas mirando él como su pecho subía y bajaba.
Pude ver restos de su semilla en su vientre, él dirigió su mirada e hizo el intento de quererse mover para limpiarse, pero sé lo impedí, al bajarme hasta tener mi cara a la altura de su ombligo y lentamente pasé mi lengua para limpiarlo todo.
- Nunca había tenido el placer de probarte - dije una vez que todo estuvo limpio y me recosté en su pecho para que nuestros rostros estuvieran a la misma altura.
- Cada día me sorprendes más - beso tiernamente mis labios mientras acariciaba mi espalda.
Después de unos minutos, se levantó para buscar una toallita de mano mojada para limpiarnos, volvimos a colocarnos la ropa bien y decidimos descansar, pues presentíamos que sería un día largo.
* Bueno este creo es uno de los capítulos más largos que escribí, pero cuando me puse a escribir la última parte, no quise parar a media escena. Y ¿Que les pareció la plática entre cuñadas? Supongo que es algo lindo que puedas tener la confianza de platicar así y buscar las respuestas de tus dudas.
