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*SHINIGAMIS DE ALMA MUY SUCIA
"Todos tenemos una luz especial en nuestro interior.
Algunos la pierden en el camino y otros, que han sufrido, la ocultan.
Pero los peores son aquellos que solo desean apagar tu luz, ya que
carecen de la propia, si no pueden opacar tu luz, trataran de destruirla
O tomarla por la fuerza.
Si lo hacen, creerás que lo han logrado.
Pero tu luz siempre será tu luz"**
Aquella triste noche Rukia tuvo el sueño más espeluznante de su vida.
Soñó que dormía. Se había quedado dormida en la habitación contigua a la cuarentena donde yacía Ichigo, dentro del treceavo escuadrón.
El guardia real le había permitido permanecer a su lado.
Era una pesadilla recurrente que había empezado cuando ingreso al clan Kuchiki, y se había vuelto más dolorosa y espeluznante cuando había tenido que asesinar a Kaien.
En su sueño se le aparecía Byakuya y la miraba con la misma indiferencia y frialdad que la había mirado durante cuarenta años, y después se alejaba ignorandola completamente y esta vez como las otras ocasiones, ella salió tras él, persiguiendo las calles vacías del seireitei en una noche oscura llena de tinieblas y helada pero por más que tratará de alcanzarlo, por más que le gritara…
Era como si Byakuya se alejara cada vez hasta que ella entendía que él nunca estaría a su alcance simplemente porque él no deseaba estarlo.
Continuaba la persecución hasta que prácticamente se quedaba sola en la penumbra llorando desconsolada el abandono en que Byakuya la ha dejado durante más de cuarenta años.
Una conmoción la despierta abruptamente. Ichigo ha despertado convulsionando y vomitando su propia sangre, que se ha tornado purpurea y emite un olor putrefacto, las venas de su cuerpo están tan hinchadas, que casi estaban por reventar y algunas de ellas ya lo han hecho.
Es la segunda fase del virus, solo le quedan unas horas antes de que se transforme en un animal rabioso, tal como le sucedió a Kiyone y otros tantos shinigamis.
Rukia solo puede observar impotente como Mayuri apenas si puede noquear a Ichigo con una dosis ultrapotente de anestésico pero le advierte a Rukia que si Ichigo entra en la última fase del contagio el anestésico ya no hará efecto y todos tendrían que protegerse de un Ichigo rabioso e invencible.
El enemigo se había apropiado del arma más poderosa, la última defensa de la sociedad de almas ahora estaba por convertirse en su ruina.
Solo la sangre de la princesa Asami podría salvarlo, como a ella la había protegido del virus. Pero ella estaba junto a Byakuya matándose entre sí.
Y Rukia no tenía muchas opciones.
— ¿Ichigo o Byakuya ?— le preguntó el guardia con gesto severo— La decisión es tuya "pequeña Rukia". Uno vive y el otro muere ¿A quién eliges salvar?...
Ella se volvió hacía el cristal de la zona de cuarentena que la separaba de Ichigo.
En poco tiempo la rabia sería irreversible, y empezaría la verdadera catástrofe.
Solo podía ver impotente como Ichigo agonizaba horrible y violentamente.
—¡No! Debe haber otra manera— protestó Rukia con desesperación. Mirando con furia al guardia, a quien consideraba culpable de ese desastre.
La situación era apremiante, finalmente el destino la forzaba a elegir.
Y sentía que no podría. Deseaba salvarlos a ambos.
Desenvaino a Sode No Shirayuki, decidida a pelear una batalla que bien sabía no tenía posibilidades de ganar. Ya había visto cómo el guardia real había dejado fuera de combate a capitanes que sin duda eran más fuertes que ella y sin ningún esfuerzo.
—La infección avanza por el cuerpo del shinigami sustituto más rápido que en los demás— Intervino Mayuri, el último capitán en pie y que se veía más interesado en estudiar la epidemia sin mostrar empatía hacía los que estaban agonizando — Es muy interesante como espécimen. ¡El que creó este virus es un genio! ¿Cómo es que no se me había ocurrido antes?!— manifestó sumamente indignado.
— Ves eso como venas pútridas emergiendo de la piel de sus brazos?— dijo dirigiéndose a Rukia— Es síntoma de que el virus se estaba apoderando de él, cuando llegue a su cerebro será el fin.
Al escuchar esto Rukia se sintió morir y con lágrimas en los ojos apuntó la zampakuto hacía su enemigo.
Y pensó que si de todas formas no podría salvarlos, al menos moriría intentando defenderlos, defendiendo a la Sociedad de almas. Tal como ellos habían hecho.
— ¡Exijo otra alternativa!— le pronunció firme y tajantemente.
Aquél solo resoplo por no poder convencer con palabras.
—No hay otra manera. El virus poco a poco consumirá al shinigami sustituto, en menos de una hora se convertirá como los demás. Puedes quedarte a verlo morir…
…O puedes venir conmigo para salvar a Byakuya de la princesa Asami, con suerte ella te concederá un poco de su sangre, pero cuando Ichigo entre a la tercera fase la transformación será irreversible. ¡Pero debes elegir ya porque no hay tiempo!—.
—Voy a hacerte una promesa Rukia— intervino Mayuri nuevamente — No permitiré que Ichigo llegue a la tercera fase, lo ejecutaré antes que eso ocurra. Aunque sea un desperdicio no concluir mis observaciones, no permitiré que se salga de control y nos mate a todos los que quedamos en este escuadrón.
Rukia sabe que Mayuri no se anda con juegos, había traído a Ichigo con él, con la esperanza de que pudiera hallar una cura, pero el virus superó su intelecto y ahora simplemente se desharía de él como un experimento fallido.
Pero Mayuri tenía razón, Ichigo era un peligro latente en ese improvisado refugio donde se hallaban los últimos shinigami que no habían sido infectados, quienes se preparaban para huir al mundo de los vivos antes de que fuera tarde.
Rukia repasa en su memoria la conversación que oyó por accidente entre el guardia real y la princesa y que era lo que había hecho que él modificará sus planes, intentando comprender todo.
Pues ahora el hombre que la había tenido prisionera le estaba pidiendo su ayuda para ir a rescatar a su preciosa princesa pero no estaba segura si decía la verdad o era uno más de sus engaños.
Veía al anciano realmente preocupado, esa clase de aflicción no es posible fingirla.
Desde el principio él manifestó su cariño fraternal hacía la chica.
Pero Rukia entendía que si había una posibilidad de remediar las cosas y salvar a Byakuya y a Ichigo tendría que aliarse con el enemigo.
Ella se había quedado dormida velando por Ichigo, y cuando se despertó noto que el guardia real se había esfumado, cuando no había dejado de vigilar la ni un segundo y esto la hizo sospechar.
Cuando lo encontró, él no la notó pues estaba enfrascado en una discusión con la princesa y se sorprendió mucho por el aparato que estaba usando para comunicarse con ella.
Nada menos que un celular. No entendía que eso fuera posible y esto es lo que había escuchado.
-¡No!, ¡no! Asami. —escucho suplicar el anciano. — ¡Reacciona con un demonio! ¡Ese Byakuya no es el mismo! Entiende estás por cometer una estupidez. Si usas las flechas tú morirás—.
"Entonces hay una posibilidad de vencerla." pensó Rukia esperanzada, pero la respuesta de la princesa fue espantosa.
—¡No! — rugió ella —¡Tú eres el que no entiende!. No sé trata sólo de mi venganza. ¡Si matamos a este Byakuya salvaremos este mundo!— le gritó desde el otro lado de la línea, esa niña estaba decidida a aniquilar a Byakuya o morir en el intento.
—Además, no estoy pidiendo tu permiso.— Agregó más calmada.
—Toma a Rukia y vete…. Adiós abuelo—. le dijo finalmente al anciano, y este se mostró muy abatido y alterado. Era evidente que ese no había sido el plan. El guardia no sabía que ella lo había escuchado todo. Que había descubierto que la princesa Asami era realmente su nieta.
—¿Porque… dime porque… han hecho todo esto? — cuestiono Rukia al guardia por enésima vez. Aunque sabía que era inútil, aquel era el hombre más inescrutable y enigmático que jamás había visto y sin embargo, sentía cierta familiaridad hacia él, como si ya lo conociera de hace tiempo. Aunque sabía que no le diría nunca la verdad volvió a cuestionarlo.
—¿Porque quieren destruir a la Sociedad de Almas?.
—¿Destruirla? No puedes estar más equivocada. La estamos salvando — le respondió con ironía.
Rukia lo miró desconcertada e indignada. Y le gritó furiosa…
—¡¿De quién se supone que estás salvando a nadie?!
El guardia se tomó un momento y la miró con profunda tristeza y finalmente le respondió.
—De ti.
Se oye un lamento…
Es la agonía de tu gente, de los shinigamis del sexto escuadrón o lo que queda de ellos. Sus gritos moribundos que se apagan inevitablemente.
Y tú, lo único en lo que puedes pensar es en cuanto extrañas a Rukia, en cuánto lamentas lo indiferente y frío que siempre fuiste con ella.
La batalla ha sido dura pero lo que te pesa más es la culpa, te golpea sin piedad.
Te reprochas en tu mente una y mil veces que si hubieras sabido que les quedaba tan poco tiempo, si hubieras sabido que tus días estaban contados… pero no le dijiste suficiente que la adorabas hasta tus entrañas.
La tarde muere lento, las heridas y el arrepentimiento te consume… lamentas tanto no haberle hecho el amor lo suficiente, porque fueron tan pocas las veces que Rukia tuya fue.
Se escuchan detonaciones, correteos sin sentido, gritos y ese ruido inconfundible de las zampakuto chocando entre sí en cruenta batalla.
Tus hombres se están masacrando entre ellos por manipulación de la princesa, sin que tú puedas hacer nada.
Una estrategia de Asami para hacerte salir del rincón donde te escondes como cobarde.
Pero no vas a salir, los dejaras morir, lo prefieres a permitir que te manipule.
Has traicionado a los tuyos, y sólo puedes observar silencioso como desaparece para siempre el sexto escuadrón.
"¡Basta!", súplicas internamente desde tu escondite.
Como no te diste cuenta que lo único que ella quería era ver a tu mundo arder en llamas, te reprochas severamente.
"¿En que me equivoque?"
En todo…
...y en nada.
Era inevitable. Te enfrentas a una fuerza de la naturaleza, pero no como un simple huracán o terremoto, más bien algo oscuro de proporciones cósmicas.
Si eso es Asami, una fuerza destructora del universo. Porque para tí el control mental absoluto es algo de otro mundo.
Es una carnicería que lleva días y continuará hasta que el último shinigami caiga.
Se percibe el hedor de la sangre y tripas podridas sobre la nieve, el bosque quemándose, al que Asami le prendió fuego para hacerte salir.
Planeabas enfrentarla directamente, pero en una tierra cubierta de sekkiseki, solo eres un triste mortal y humano, sin poderes enfrentando a la intemperie.
Ella no dio más muestra que habilidad con el arco, que es un arma de largo alcance.
Nunca tuviste oportunidad con tu zampakuto vacía, pues cuando trataste de atacar, ella hacía que tus orgullosos shinigamis se interpusieron y te atacaran.
Pero mientras te defendías, otras dos de sus flechas te atravesaron: una en el abdomen y otra te atravesó la mano, la primera aún seguía en tu muslo y apenas si podías estar de pie.
Su plan era hacer que tú mismo asesinaras a tus subordinados, uno a uno hasta extinguir definitivamente el sexto escuadrón. Cuando te diste cuanta de esto decidiste huir en una confusión agónica, estando muy mal herido, cansado de días de batalla.
Y la batalla se convirtió en cacería.
Quizás ella pensó que eres un cobarde, pero preocuparte por su opinión no te ayudará a ganar esa guerra.
La observas, buscándote, ni se inmuta ante el derramamiento de sangre que ella ha provocado.
Se nota un poco alterada como perdida en sus pensamientos, solo quiere encontrarte. Obviamente ella esperaba que hicieras una confrontación y no una retirada táctica.
Una de las ventajas de ese lugar es que al bloquear la energía espiritual, es imposible que detecte tu presencia.
Desde tu escondite, puedes apreciar en sus ojos algo muy parecido al pavor.
Trepado en la rama de un árbol, justo encima de ella, es desde ahí desde donde la acechas, a escasos metros, mientras ella te busca a la distancia.
Debe estar esperando un ataque sorpresa, pero planeas ser más cauteloso. La vigilas de cerca hasta que tengas una mejor oportunidad.
Junto a ella está Renji, como estatua, esperando su turno. Y solo rezas para que no se le ocurra hacer una locura con él.
De pronto suena un bip y Asami se lleva la mano al bolsillo y la observas sacar un teléfono como el que plantó en tu Haori cuando se conocieron.
Debiste haberlo sabido, pero no imaginaste que esto podía ocurrir.
En aquel entonces, lo habías pasado por alto, pero ahora entiendes que era tan lógico que ella tuviera algo así, en las batallas la comunicación es lo más importante.
Sin duda quién le habla es su guardián y están coordinando el ataque.
Desde el principio ella planeó acorralarte. El bip continuo incesante, aparentemente ella no desea responder pero al final lo hace.
—¿Qué pasa?— responde abruptamente y pone cara de fastidio mientras escucha impaciente.
Desde esta distancia puedes escuchar lo que ella dice, pero dificilmente lo que su interlocutor diga, aun así te preparas para captar la mayor información posible.
—¡El portal está casi listo ¿Qué demonios estás haciendo?! ¡Vámonos ya!— la voz al otro lado sonaba desesperada.
—¿Y el shinigami sustituto?— preguntó ella.
—Agoniza por el virus— se escuchó por el aparato.
Esta declaración derrumba tus esperanzas, si Ichigo está en esa condición quizás todo esté perdido.
Solo te preguntas qué habrá sido de Rukia.
—Bien— dice ella satisfecha. —Todo salió conforme al plan del General Aizen.
Casi te ahogas al escuchar esta revelación y te paralizas. Todo el tiempo él estaba involucrado. Por un momento la conmoción que te hace ignorar todo lo demás.
Esta es la peor situación, Aizen había orquestado todo esto solo para capturar a Rukia como la primera vez.
Escuchas atentamente…
—¡Ya, niña deja eso! el portal no soportara más tiempo, la distracción del ataque funciono y ya tengo el Seirei en mi poder… solo te estamos esperando a ti. Así que deja tu absurda venganza para otro día y vámonos antes de que sea tarde ¿O prefieres quedarte atrapada en este lado?
—Si tengo éxito, ni Byakuya ni yo saldremos de aquí… El rey tendrá lo que quiere, pero Byakuya es mio y le haré pagar con creces todo el daño que causó.— La sonrisa de Asami te pareció enigmática.
-No, no Asami. —comenzó a suplicar el anciano. —¡Reacciona con un demonio! ¡Ese Byakuya no es el mismo! Entiende estás por cometer una estupidez. Si usas las flechas tú morirás—.
Los gritos de la princesa te vuelven a la realidad.
—¡No! — rugió ella —¡Tú eres el que no entiende!. No sé trata sólo de mi venganza. ¡Si matamos a este Byakuya salvaremos este mundo! Además, no estoy pidiendo tu permiso. — Agregó más calmada.
—Toma a Rukia y vete….Adiós abuelo—. finalizó con voz entrecortada y te sorprendes al notarle algunas lágrimas en sus ojos.
Asami corta la comunicación.
Se escuchó un breve silencio que se sintió profundamente solitario.
El verdadero alcance de esta terrible revelación te inunda poco a poco.
Así que, después de todo, Rukia siempre fue su objetivo y Aizen siempre estuvo detrás de todo. Pero ¿por qué?! ¿Por qué a Rukia de nuevo?!
Todo lo que acabas de escuchar es demasiado absurdo y tu mismo has tenido que calmar tus exacerbadas emociones para poder procesar toda esa información.
El guardián se escuchaba realmente preocupado, más que eso, asustado por la declaración de la princesa. Pero ya no te queda tiempo, tienes que salir de esa absurda batalla y detener al anciano antes de que se lleve Rukia.
Asami ha ordenado la retirada de su perro fiel con su botín de guerra a costa de que ella misma se quedará atras.
Ella era la distracción.
Todo eso, el ataque, la boda, el virus, incluso la misma princesa habían sido una distracción para que pudieran tener a Rukia.
Incluso Ichigo ha caído y tú estás atrapado con ella en una batalla sin fin.
Sin nadie que proteja o advierta a Rukia del peligro en que se encuentra.
¿Para que la quieren? ¿A dónde es que la piensan llevar? ¿Cómo es que nunca te diste cuenta de su engaño?
Decides que has espiado lo suficiente.
Cautelosamente te alejas. Cuando se trata de ojo por ojo eres un hombre de decisión y te preparas, aunque tendrás que improvisar.
Apenas puedes sostenerte en pie, sin kido, sin zampakuto o energía espiritual, solo te queda usar la fuerza bruta.
Internamente agradeces a tu abuelo haberte obligado a entrenar con arco, él mismo te enseño a fabricar uno.
Conseguir la flecha no es problema, solo tendrás que sacar la que Asami dejó en tu muslo.
Era hora de terminar con esa guerra pero solo cuentas con tu puntería.
Tanto tiempo entrenando el bankai para que al final con una flecha se decida tu destino y el de la sociedad de almas.
No estás seguro de que la flecha y el misterioso material del que está hecha puedan matarla, pero solo buscas detenerla para ir a salvar a Rukia.
Al atacar revelaras tu posición, si tu plan no funciona, el que morirá serás tú y contigo la sociedad de almas y Rukia.
Pero es cuestión de tiempo para que Asami te encuentre, te apresuras a buscar los materiales y fabricar tus armas, buscas terreno alto en oposición al viento con suficiente distancia duplicará la fuerza de impacto.
Con cada paso te desangras más y más y el dolor apenas si te deja respirar. Hay poca visibilidad, ya pronto será de noche.
Más abajo esta Asami, de espaldas a ti. A unos quinientos metros, desde esa distancia parece más alta.
Ha cubierto su cabeza debido al frío, sigue con su mirada inmutable hacia donde supone que te escondes y sigue ignorando la matanza frente a ella.
Es un blanco perfecto, el viento está a tu favor, pero tu instinto te dice que seas precavido. Sientes como tu corazón se acelera y la adrenalina te fortalece, es comparable como la primera vez que poseíste a Rukia, pero distinto.
Hace mucho que deseabas ponerle las manos encima a Asami, se te hace difícil sosegar tus latidos, la batalla te llevó al límite de tus fuerzas pero de cierta forma ha revitalizado tus instintos primitivos y ahora tienes la oportunidad de tomar la vida de tu enemiga.
Estás en posición y te preparas…
Apuntas, al corazón.
A esta distancia la flecha le atravesara el pecho.
No habrá otro chance, con este enemigo más vale ser letal.
Disparas y…
Ves a tu enemigo caer al suelo.
Fue un ataque limpio y veloz, apenas si puedes creerlo. Eso fue muy fácil.
Esperas un momento para confirmarlo y ella no se levanta, sigue tendida boca abajo.
La batalla campal se detuvo como por arte de magia. Todos se quedan inmóviles en la penumbra.
Decides acercarte, te sientes orgulloso de haber salido finalmente victorioso, a nadie le dirás que esa niña estuvo casi a punto de matarte. Y te sientes aún más orgulloso, porque haberte despojado del alma de tu zampakuto y en esas condiciones, tu batalla fue a mano limpia.
La última vez que tuviste una batalla tan fiera fue contra Ichigo.
Ahora vas a reclamar tu trofeo de guerra, el cuerpo de tu enemiga, que también fue tu esposa.
Meditas en que eres viudo por segunda vez, que eres libre de nuevo para arreglar todo con Rukia, sin duda cuando todo esto termine, si tienes la oportunidad de volverla a ver, harás todo diferente.
Dedicaras tu existencia a hacerla feliz.
Mientras avanzas en la nieve te embarga la sensación como cuando quieres alcanzar algo que no existe, que no se hará.
Por más que tratas no puedes deshacerte de ese presentimiento de desastre, con cada paso que das aumenta, pero ¿porque? Se supone que ya ganaste ¿ o no?.
Te acercas cauteloso a su cuerpo, y confirmas que no se mueve para nada. Ya ni siquiera se nota que respire.
La flecha le atravesó por completo, pero sigue en su cuerpo. Sabes que no está muerta, pero al menos está fuera de combate. Impactado, aprecias tu obra brutal.
Tus subordinados siguen inmóviles y parecen estatuas pero te observan. Algo no anda bien.
Observas mejor la nieve bajo el cuerpo se empieza a teñir de rojo.
"¡No puede ser!"
Te embarga y congela el horror.
Y recuerdas que la sangre de Asami no es roja sino azulada.
Aún escéptico, te acercas a ese cuerpo para confirmar tus terribles sospechas.
Se te descoloca el rostro al ver que se trata de Renji, quien vestido con las ropas de la princesa, recibió tu fatal golpe.
Desesperado lo tomas en tus brazos. Le arrancas la flecha del pecho, la sangre fluye a borbotones y te empapas de ella.
"¡Renji! ¡Renji!" le gritas angustiado pero no hay respuesta.
"No, no. No puede ser."
Pero no hay nada que puedas hacer. Ya no tiene pulso, no se mueve, no respira.
¿Cómo has podido fallar de esa manera?
Renji ha muerto por tu propia mano.
Y por primera vez en tu vida no puedes reprimir el llanto.
Pero no dura mucho, algo te golpea y te deja aturdido.
Tratas de defenderte, pero el golpe fue serio y te desplomas
Caes de espaldas en la nieve junto al cadáver de Renji.
Y lo último que ven tus ojos antes de cerrarse es a la princesa Asami totalmente desnuda de pie frente a ti.
—Sabía que podías escucharme y que no podrías resistirte al saber que tu querida Rukia estaba en peligro— le oyes susurrar antes de quedar inconsciente o es lo que le haces creer.
Estás ardiendo de rabia por dentro.
Esa perversa princesa te ha engañado para matar a Renji.
Estas simplemente desecho. Y ahora ¿que se supone le dirás a Rukia? Deseas retorcerle el cuello con todas tus fuerzas, pero debes fingir estar fuera de combate, el momento llegará.
Ella se está acercando a tí. Sostienes en tu mano la flecha que mató a Renji.
Solo dejarás que se aproxime lo suficiente para lanzarte sobre ella y clavarsela en el corazón con todas tus fuerzas.
Haciéndole lo mismo que acaba de hacer contigo.
Estas débil pero la furia que sientes te dará las fuerzas que necesitas.
Ella está junto a ti, te tantea con su pie descalzo tu torso desnudo, lo sientes helado pero aun así no reaccionas, esperas a que se agache a verificar tu pulso y entonces la atacas.
La has dominado fácilmente.
Estás sobre ella, la lograste engañar pues está muy asustada y con miedo en los ojos, lucha por su vida.
Aunque la has dominado ella logró detener tu golpe y la fecha a milímetros de su pecho, solo la has rasguñado en medio de sus pechos.
Pero están forcejeando ella con su espalda en la gélida nieve y tú sobre ella.
Con los cuerpos de Renji y tus subordinados al rededor.
Al principio estaba asustada, pero ahora sonríe como demente y te dice "Este es el Byakuya que yo recordaba"
Pero has subestimado su fuerza, y cuando menos lo esperas, cuando estabas a punto de ganar, ella tomó un impulso logrando darle la vuelta a la situación poniendo su pequeño y desnudo cuerpo sobre el tuyo.
Está ganando de nuevo, ha logrado quitarte la flecha y la clavará en tu propio corazón.
Y mientras sientes cómo atraviesa lento pero seguro la piel de tu pecho, no puedes pensar en nada, sólo puedes mirar sus ojos zafiro que fulguran más que nunca y te miran sin pestañear llenos de odio.
Solo puedes mirar ese lunar que es idéntico al de Rukia mientras la punta de la flecha de obsidian casi ha tocado tu frío e insensible corazón.
Mientras ella se acerca a tus oídos y susurra sonriendo "Adiós… querido Padre..."
Ocurrió en un milisegundo, ella detuvo sus manos, como si hubiera perdido las fuerzas y se lleva una mano al cuello y toma de él un dardo que no sabes de dónde ha salido.
Tan concentrado estabas en ella, en tu propia muerte que no te diste cuenta cuando la golpeo.
Ella mira hacía el bosque contrariada, finalmente cierra los ojos y cae inconsciente encima de tí.
La figura de un hombre encapuchado es el responsable del ataque, pero no es nadie que conozcas, o eso es lo que crees.
—Esa niña casi te ha matado. — te dice el hombre misterioso y reconoces la voz que despierta en tí tus más profundos miedos de la niñez —Siempre supe que serías una decepción.
Y no puedes creerlo. Ahí delante de tí está tu peor pesadilla. Algo que esperabas nunca volver a enfrentar.
Tu abuelo Ginrei Kuchiki.
Tu mente no alcanza a procesar lo que estaba pasando, pero no tienes tiempo de hacerlo. Inesperadamente sientes un dolor punzante en el brazo y te das cuenta que también te ha dado un dardo tranquilizador y quien disparó no fue tu abuelo, ha sido el guardia real, pero no viene solo.
Rukia está con él.
El guardián de Asami y tu abuelo se conocen y de alguna forma han convencido a Rukia para traicionarte, sabes ahora que tu situación solo está por empeorar mientras poco a poco tus sentidos se apagan y te desplomas en la gélida nieve.
Hola, sé que he estado ausente por mucho tiempo, ya no sé si aún hay alguien que lea esta historia.
Este capítulo fue difícil, no se era una parte confusa y me alegra haberlo terminado.
A partir de aquí la historia será más fácil de escribir para mí.
Haganme saber si aún leen esta historia, si no pues ya veré que hago
La frase de arriba es inspiración mía solita jejeje
Saludos.
