Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y esta novela es sin fines de lucro.

'Cause you really hurt me (Porque realmente me has lastimado) Princess of China - Coldplay ft. Rihanna.


Allí estaba ella, entre medio de Ginny y Luna, a pocos metros de la entrada de Hogsmeade, aún preguntándose cómo era que había terminado aceptando.

La noche anterior parecía estar tan cerca y tan lejos de ese momento que era bastante confuso para Hermione.

Había comenzado a caminar con Malfoy hacia el Gran Salón, en un silencio profundo, pero para nada incómodo. Aquella mala sensación de que su tregua estaba terminando y que tendrían que volver a la vida de siempre, insultándose y odiándose -muchas veces por costumbre-, se había esfumado. En un abrir y cerrar de ojos.

Si Malfoy no hubiese aceptado su propuesta, sería probable que aún después de 12 horas, se sintiera la idiota más grande del mundo. Y no podría mirarlo a los ojos de nuevo. Pero sí había aceptado, por vaya uno a saber qué razón. Y claramente, ella no pensaba preguntarle.

En el medio de aquel silencio en el que ambos iban pensando sus cosas, el Barón Sanguinario apareció desde detrás de un muro de piedra, provocando que ambos se sobresaltasen un poco. Hermione más que Draco.

El fantasma los miró a ambos, y mientras le mantenía la vista a Malfoy, inclinó la cabeza y dijo:

- Malfoy.

- Barón- le respondió él cortésmente, con una inclinación de cabeza también.

- Señorita Granger- dijo el fantasma mirando a Hermione ahora.

- Hola- le respondió ella tímidamente.

Cualquiera sabía que aquel fantasma no era tan amigable como los de las otras Casas, y no se parecía en nada a Sir Nicholas. Así que le inspiraba un poco de miedo tener trato con el Barón.

Después de quedarse flotando a unos centímetros sobre el suelo unos segundos más, el Barón Sanguinario continuó su camino y se perdió en el muro opuesto por el que había aparecido, y ellos retomaron su camino.

- Nunca me ha gustado el Barón Sanguinario…- comentó ella en un tono bajo.

- No, a mi tampoco- dijo Malfoy en el mismo tono de voz-. Pero es el fantasma de mi Casa… ya sabes, y no voy a dejar de saludarlo. A parte… creo que hay peores.

- ¿Peores?

- Sí, como Peeves.

- Bueno, él técnicamente no es un fantasma. Pero sí, es verdad. Él es peor.

- Si te lo encuentras nunca te deja tranquilo, es completamente insoportable…

- Con esa descripción, cualquiera pensaría que hablas de ti- le dijo Hermione con una leve sonrisa y un tono divertido.

- Esa descripción puede tranquilamente hablar de ti también.

Hermione lo miró para ver si se había ofendido o no, ya que su voz no mostraba nada.

- ¿O no?- agregó él, alzando una ceja y mirándola con una sonrisa de costado.

Ella revoleó los ojos pero no dijo nada, y el silencio volvió a apoderarse de ellos. Luego de unos metros en silencio, Hermione dijo:

- A veces siento que las cosas cambiaron mucho por aquí. Antes hubiese deseado, no sé… unos cuatro años atrás, hubiese deseado tener cierta tranquilidad. Un lugar donde pensar sola, sobre mis cosas, sin tener un problema en concreto. Simplemente pasar el tiempo… un poco en paz.

- Bueno, yo suelo necesitarlo bastante seguido… generalmente voy a la Torre de Astronomía a pasar el rato. Sólo porque la gente me pone de malhumor. Me molesta… - él levantó los hombros en señal de indiferencia.

- Es un lugar muy pacífico- dijo Hermione luego de unos segundos sin saber qué decir.

- Sí… todavía lo es para mí. Incluso después de todo lo que pasó.

Hermione lo miró sin creer que él se atreviera a decir algo así. Doblaron en la esquina del pasillo y a unos metros de distancia se encontraba la puerta del Gran Salón. Ella no sabía qué contestar así que siguió mirando al frente y justo cuando doblaban se encontró con Ginny a punto de entrar.

- Hola- le dijo ella animadamente.

Hermione estaba nerviosa por la reacción de Ginny a pesar de que no tenía nada para ocultar, y prácticamente se obligó a sonar normal. Aunque se extralimitó con su actuación porque ahora sonaba sumamente feliz de verla. Y automáticamente se arrepintió de haberlo hecho.

- Hola- le dijo Ginny mirándola unos segundos y después mirando a Malfoy acusadoramente.

- Weasley- la saludó Malfoy tal cual como había saludado al Barón Sanguinario.

- Malfoy- le respondió Ginny frunciendo los labios.

Hubo unos segundos de silencio, así que Hermione, sintiéndose incómoda, habló:

- Hemos salido antes del castigo, gracias a Slughorn…- Ginny no respondió, seguía mirando a Malfoy que éste la miraba a Hermione que estaba hablando- Creí que no te encontraría.

- Sí…- dijo Ginny después de unos segundos, mirándola- Es que tengo un poco de hambre. Me alegro que hayas salido antes.

Intencionalmente o no, Ginny enfatizó el 'hayas', remarcando que sólo se alegraba por su amiga y que Malfoy no le interesaba en absoluto.

- Bueno- dijo Malfoy antes de que Hermione respondiera, mientras las miraba a ambas-, yo voy a cenar. Nos vemos.- finalizó él mirando sólo a Hermione.

- Ok, hasta luego…

Draco desapareció por la puerta y ella esperó a que él entrase para mirar a Ginny, que aún la seguía mirando con la misma expresión de cinco minutos atrás.

- ¿Qué?

- ¿Qué?- le repitió Ginny en tono de burla- ¿Pretendes que te mire como si esto fuera lo más normal del mundo?

- ¿Qué cosa?

- No sé, déjame ver- le dijo la pelirroja haciéndose la pensativa-. Quizás que vengas caminando con Malfoy a cenar… que vengan hablando o… espera, espera. Esto es lo mejor. Que mantengamos una charla los tres juntos.

Ginny abrió mucho los ojos y se la quedó mirando. Hermione frunció el ceño y le dijo:

- Primero, hemos venido juntos… porque ambos salimos del castigo y bueno, no podíamos no venir juntos. ¿Qué quieres que haga? ¿Vengo caminando pegada a una pared y que él camine pegado al otro muro? Es imposible. Y segundo, te comento que no hemos mantenido una charla los tres porque tú no le has hablado.

- Cállate, no es para nada normal, Hermione. Y no se tú, pero yo no pienso acostumbrarme.

- Vamos a cenar- le dijo Hermione comenzando a caminar hacia el Gran Salón.

- Ya te dije que no digo que no sea raro- comenzó Hermione una vez que estuvo sentada en su lugar-. Pero empiezo a pensar que yo sí podría acostumbrarme a hablar "civilizadamente"- levantó las manos para hacer el gesto de las comillas- con Malfoy. No sé… ya no se comporta como el odioso y desagradable Malfoy de toda la vida.

- No puedo creer que estés si quiera pensando en llevarte bien con Malfoy. Es Malfoy, Draco Malfoy. El ser más desagradable de todo Hogwarts. El que te llamó 'sangresucia' toda su vida.

- Lo sé, pero si esta tregua hace que no lo haga más…- alzó las cejas- ¿Cómo puedes no entenderme? Y de hecho…- dijo Hermione haciendo memoria- no me llama así desde que empezó el año. Aparte, hay una gran diferencia entre llevarme bien, a llevarse civilizadamente. No seas ridícula ¿quieres? Lo único que falta es que me digas que es mi amigo.

- No sería para nada raro…

Hermione le dio un leve empujón a Ginny, haciendo que lo que tenía en el tenedor cayera de nuevo a su plato. Ella frunció el ceño y la miró fingiendo estar enojada y le dijo, volviendo a pinchar su trozo de comida:

- Sólo digo. Bueno, basta de hablar del idiota de Malfoy. ¡Mañana iremos a Hogsmeade!

- ¿Tú y quién más?- le respondió Hermione antes de tomar.

- Tú, por supuesto. También Luna- Ginny agarró un pedazo de pan.

- No, Ginny. Te he dicho toda la semana que no iré.

- Y yo te dije que sí vendrás- le replicó la pelirroja con la boca llena, mientras volvía a agarrar sus cubiertos.

- Pero tú no eres yo.

- Pero puedo convencerte- dijo la pelirroja alzando ambas cejas y sonriendo pícaramente, mientras floreaba sus manos con el cuchillo en la derecha.

- No, no lo harás.

Una vez acostadas en sus respectivas camas, Ginny volvió a la carga:

- Vamos, Hermione. Sólo serán un par de horas. Vamos, lo ves a Harry un rato y luego te vuelves.

- No- dijo la castaña sin levantar la vista de su libro.

- No entiendo qué te cuesta.

- Ginny, todavía me siento como una idiota por la carta que le envié a Ron- Hermione bajó el libro y lo dejó sobre su regazo.

- Él no irá- la interrumpió Ginny.

- No, pero eso es lo que me hace sentir más idiota. Yo… en cierta parte, lo invité y él me dijo que no. Todavía me… me molesta- aunque en realidad la frase era 'me duele'.

- Bueno, lo sé, pero no puedes dejar que el tarado de mi hermano te arruine la salida.

- No lo hizo, yo fui.

- Vamos- le dijo Ginny cansada- Harry te extraña mucho y lo sabes.

- Y yo también a él, pero-

- No se dice más entonces, irás un rato y luego te vuelves. Sólo para ver a Harry.

La pelirroja se dio vuelta rápidamente en su cama y se tapó hasta la cabeza con su acolchado.

- ¡No!- le gritó Hermione en un susurro- No funcionan así las cosas, Ginny. Ginny… sal de ahí, Ginny. No seas cobarde.

La castaña se dio por vencida rápidamente. La conocía a la perfección y sabía que podría llamarla toda la noche pero no se levantaría, ni tampoco cambiaría de opinión. Entonces al final, guardó su libro, se dio media vuelta en su cama y se durmió más rápido de lo que ella hubiese imaginado. No sin antes acordarse de la tregua extendida con Malfoy y preguntarse por qué la ponía tan… ¿feliz?

Así que ahí estaba ella. Prácticamente obligada por Ginny. Pero lo había decidido. Vería a Harry un rato y luego se volvería al castillo. Aún estaba un poco enojada con Ginny así que no participaba de la conversación que Luna y la pelirroja estaban manteniendo con ella en el medio.

Habían decidido encontrarse con Harry en la puerta de Las Tres escobas, pero cuando ellas llegaron no lo vieron por ninguna parte. Habían llegado un poco más temprano de lo acordado así que, fueron a mirar las vidrieras de los locales más cercanos.

Hacía bastante frío para ser otoño, pero no lo suficiente como para meterse adentro de una de las tiendas a esperar. Mientras Luna y Hermione veían atentamente unos extraños dulces de Honeydukes, la castaña sintió cómo alguien la agarraba del codo. Y ése alguien sólo podía ser Ginny, porque Luna se encontraba a su otro lado.

Hermione miró la mano blanca que la sostenía con fuerza y luego levantó la vista para encontrarse con los ojos preocupados de la pelirroja.

- Lo siento- le dijo realmente apenada-. Yo no lo sabía.

Hermione no podía estar más confundida, aunque luego de unos pocos segundos ése sentimiento cambió, y ahora no podía estar más enojada.

Ginny se corrió un poco para dejarle ver qué era lo que estaba sucediendo. Harry se aproximaba hacia ellas, desde la puerta de Las Tres Escobas. Se lo veía muy feliz ahora que las había encontrado, pero él no era el problema. El problema era que no venía solo. Y por supuesto, Ron era su acompañante.

Hermione miró con el ceño fruncido la roja cabellera de Ginny que se había dado vuelta para mirar a Harry, pero cuando ella la miró de nuevo, vio la culpa reflejada en sus ojos marrones, así que simplemente aflojó su malhumor y le dijo, al mismo tiempo que le daba un leve empujón:

- Ve.

Ginny salió prácticamente disparada como un rayo a abrazar a Harry que no había visto hacía meses. Bueno… tan sólo dos. Pero ellos lo sentían como si no se hubiesen visto en años. Ron, que no quiso pararse a ver el espectáculo amoroso entre su pequeña hermana y su mejor amigo, siguió avanzando hasta donde se encontraba Luna y Hermione.

- Hola- dijo calmadamente, mirando a ambas-

- ¿Qué tal, Ronald?- le preguntó Luna con su típico tono de voz.

- Muy bien… ¿ustedes?

- De maravilla- dijo Luna mirando el cielo nublado.

- Me alegro… ¿y tú, Hermione?- preguntó él un poco nervioso sin saber muy bien si mirarla a los ojos o no.

- Bien- le dijo ella secamente.

Hermione no sabía cómo comportarse. Estaba enojada con él por haber sido tan egocéntrico, pero no podía enojarse solamente con él. Se sentía humillada y avergonzada de sí misma, así que su enojo iba más por ése lado. No estaba dirigido hacia Ron, si no hacia ella misma. No sabía si debía mirarlo a los ojos o no, si debía contestarle cortante o no. Pero lo que sí sabía era que no quería estar un segundo más allí.

Cuando Ron iba a decir algo, luego de unos segundos de silencio, bastantes incómodos para Ron y Hermione, y sumamente placenteros para Luna, que aún seguía contemplando el cielo espantosamente nublado, Harry y Ginny se acercaron.

Harry caminó directamente a Hermione y se la quedó mirando por unos segundos, sonriéndole. Luego la abrazó por un largo tiempo. A parte de las vacaciones de verano, aquel tiempo había sido lo máximo que habían estado separados. Y desde que habían ido en busca de los Horcruxes, no se habían separado ni una sola vez.

Harry abrazó torpemente a Luna y luego decidieron entrar a Las Tres Escobas.

A los pocos minutos de estar allí adentro, algo puso más triste a Hermione. Se dio cuenta de que ambos trataban de hacer ver que nada pasaba entre ellos. Ni que algo bueno había pasado, ni tampoco algo malo. Simplemente trataban de hacer de cuenta que el otro ya no estaba allí. O que sí estaba, pero sólo era alguien más. Alguien insignificante.


Su cerebro se despertó lo suficiente como para ser consciente de que ya era de día. Pero no quiso abrir los ojos, así que se dio media vuelta en su cama, dispuesto a seguir durmiendo un poco más. Se acostó boca abajo y pasó una de sus manos debajo de la almohada. Pero en lugar de encontrar sólo tela, encontró un pergamino. Inspiró hondo y trató de recordar cómo era que eso había llegado allí. Abrió los ojos lentamente y sacó la nota que estaba un poco arrugada a los costados. No volvería a leerla, simplemente quería mirarla.

Era inevitable para él sentirse completamente… ¿culpable? Ella había confiado en él, o al menos había decidido no molestarlo cuando él le mintió… ¿Cómo le diría que ésa carta no era para él? Y lo que más le preocupaba a Draco era el motivo de su mentira. No entendía por qué lo había hecho y eso lo estaba volviendo loco. Aunque poco a poco, se fue dando cuenta de que había algo más preocupante aún. Al fin había conseguido convivir con Granger y había aprendido que no era tan desagradable ser amable con ella. Y que ella tampoco era tan odiosa como él creía. Cuando se enterara de que aquella nota era de ella, y sobre todo, cuando se enterara de que él le había mentido descaradamente y se había metido en su vida, una vez más, lo volvería a odiar.

Draco apartó rápidamente ésa idea de su cabeza, porque ella nunca lo había dejado de odiar. Sólo era una estúpida tregua que terminaría en unos meses. Nada más. Eso no significaba que serían amigos ni mucho menos. Y él estaba perfectamente contento con eso, pero de todas formas, sabría que se le vendrían muchos problemas por haber sido tan impulsivamente idiota y mentiroso. Y reconocía, sin duda alguna, que había sido un metido y que no tenía derecho alguno sobre aquellas cosas del idiota de Weasley y Granger. Pero es que él siempre la lastimaba tanto… Aunque desechó esa idea aún más rápido que la anterior, porque él era el menos indicado para decir algo así.

Salió de su cama completamente frustrado, olvidándose de que había decidido seguir durmiendo. Se cambió la ropa,se arregló un poco, guardó la nota en su bolsillo y bajó a desayunar.


Después de que Harry terminara de contar todo lo que tenía que ver con sus prácticas para Auror, la siguiente pregunta fue:

- ¿Y a ustedes cómo les está yendo?

Hermione se preguntaba por qué no había seguido hablando Ron sobre sus andanzas en los Sortilegios Weasley. Lo que menos quería era hablar. Hablar sobre su vida en Hogwarts. Qué fastidio.

- Bien- dijo rápidamente Ginny.

- Han cambiado muchas cosas ahora, ¿no?- continuó Harry.

- Bueno, ya nada es lo que era… hemos perdido a muchos.

- Y ustedes, ni Neville han vuelto- agregó Luna.

Hermione no emitía comentario alguno.

- ¿Te aburres mucho ahora que no conoces a nadie?- le dijo Harry a Hermione en un tono simpático.

- Conozco a Ginny y a Luna.

- Sí, lo sé, pero me refiero, ya no es tu curso de siempre. Eres la única que ha regresado- aclaró Harry mirándola fijamente a los ojos.

- No, no lo es- dijo la rubia de Ravenclaw-. Malfoy también ha vuelto.

- ¿Era cierto, entonces?

Luna asintió con la cabeza y Hermione simplemente se esforzaba por mantener sus ojos apartados de Ron. Aunque le era casi imposible porque estaba sentado justo en frente suyo. Así que tenía puesta una mano en su mejilla derecha, tratando de que sus nudillos impidieran alguna desviación en sus ojos. De esa forma, sólo se concentraba en la otra parte de la mesa, más que nada en Harry que estaba en frente de Ginny y al lado del pelirrojo que, desde hacía rato, la miraba con ganas de que ella lo mirara y le dedicara una de sus tantas sonrisas.

Mientras Hermione trataba de no devolverle la mirada a Ron, la charla continuó y cuando cayó en la cuenta de qué era lo que estaba escuchando, ya era tarde para tratar de frenar a la pequeña Weasley.

- Tenemos que hacer un trabajo de a dos en Pociones.

- ¿De qué trata?

- Tenemos que hacer una poción, Ron- le contestó Ginny en tono obvio-. Pero ése no es el problema. El problema es que el Profesor eligió las parejas.

- ¿Ah sí?- dijo Harry incorporándose en su asiento-. ¿No están juntas?

- No- dijo Ginny- A todos nos tocó con uno de Slytherin. Y Hermione está con Malfoy. ¡Ay!

Ginny miró a Hermione con el ceño fruncido y ella le dedicó una de sus miradas más severas después de haberle dado aquel pisotón. Si lo hubiese calculado no hubiese sido tan doloroso. Pero su cerebro despertó unas palabras antes de que Ginny dijese 'Malfoy'.

- ¿Qué?- exclamaron Ron y Harry a la vez.

- Es gracioso cómo lo han dicho- dijo Luna risueña-, como si se hubieran puesto de acuerdo.

Harry y Ron la miraron y luego volvieron su vista hacia Hermione.

- ¿Cómo es eso?- le dijo Harry alarmado.

- Sí, me ha tocado con él.

- ¿Qué has dicho?- pregunto Ron totalmente alarmado olvidándose de que ella lo estaba ignorando desde que habían entrado al bar- ¿Que te ha tocado? ¿Malfoy te tocó? ¿Qué cosa te tocó?

- Hhe dicho que Malfoy me tocó como pareja del trabajo de Pociones- dijo Hermione con aquella típica expresión que le formaba cuando estaba molesta con Ron.

- Pero…- volvió al ataque Harry.

- El profesor Slughorn eligió las parejas. Punto.

- Sí, bueno… pero estamos hablando de Malfoy. Draco Malfoy.- explicó Ron como si nadie hubiese entendido el nombre.

- Ajá- dijo ella mirando un punto intermedio entre Ron y Harry.

- ¿Cómo no le has pedido que te cambie de…

- Lo hice. Se negó- contestó cortante ella, ofendida de que Ron la tratase como si no supiese qué hacer.

- Pero él no puede hacer eso, él sabe quién es Malfoy.

Hermione la miró enojada a Ginny quién le devolvió una mirada llena de vergüenza. Ya era la segunda vez que Ginny hacía algo mal en el día con Hermione. Si no hubiese sido porque ella se negó a recibir un no como respuesta la noche anterior, su mejor amiga no estaría así por tener que ver a su ex novio, y si ella no hubiese abierto la boca, toda esa charla no hubiese ni siquiera existido. Hermione volvió a mirar aquel punto intermedio y dijo:

- No me interesa. Ya está, hace más de un mes que estamos haciendo el trabajo, y después de todo no es tan malo.

No sabía por qué pero Hermione había dejado de pensar en un cambio de pareja. Y que viniese alguien de afuera, alguien que no sabía nada de lo que había pasado en esos pocos días, y le dijese que no podía ser la compañera de Malfoy o que insistiese en que se aleje de él, le molestaba. Mucho más que cualquier otra cosa que le dijera Ron en ese momento.

- ¿Qué?- dijo Ron totalmente escandalizado- ¡¿Cómo que no es tan malo?! ¿De qué hablas? ¿Y por qué no me lo has dicho antes?

Ron se cayó de golpe cuando vinieron a traerles su pedido, después de que Madame Rosmerta se retirara sin recibir ni una sola mirada del pelirrojo que no dejaba de mirar totalmente alarmado a Hermione, él continuó con su discurso:

- Estamos hablando de Malfoy. El idiota mortífago hijo de papá.

Aquellos insultos hacia Malfoy le molestaban más que en cualquier otro momento de su vida. Era obvio que Ron no sabía lo que decía, ni sabía absolutamente nada de la foto, pero Hermione tuvo una extraña sensación. Unas repentinas ganas de defenderlo… ¿quizás? Pero no sabía por qué, lo que realmente la confundía. Mientras hacía girar el vaso que contenía su Cerveza de Mantequilla sobre la mesa, Hermione esperó a que él se callara. Y cuando lo hizo, finalmente lo miró, por primera vez en toda la mañana. Un escalofrío recorrió su cuerpo pero no lo demostró. Simplemente dijo en un tono bastante desafiante para ser tan temprano:

- ¿Has terminado? - se calló a espera de una respuesta que no esperaba- Bien, claro que ha sido muy malo, demasiado, de hecho. Nos peleamos bastante hasta que nos castigaron, toda esta semana estuve una hora diaria limpiando la sala de Pociones con Malfoy pero ¿sabes qué? Llegamos a una especie de tregua, que durará hasta que termine el trabajo. No nos hablamos como si fuéramos amigos, pero tampoco nos insultamos. Lo cual… no es tan malo. Y no tengo nada que avisarte a ti.

Harry y Ginny se miraron un tanto alarmados porque temían que la discusión subiese peligrosamente de tono, mientras que Luna simplemente los miraba.

Estaba más que claro que la pelirroja no pensaba meterse a aclarar que el castigo no había sido tan sencillo y resumido. Pero, de todas formas, ¿qué era lo que Ginny sabía? Sólo conocía lo que Hermione le había contado y por supuesto que no era mentira. ¿Pero eso era todo? ¿O había más? ¿Qué pasaba con los sentimientos de Hermione? Eso Ginny no lo sabía, ni nadie lo sabría nunca porque ni siquiera la mismísima Hermione se entendía.

- No puedes decirme eso.

Hermione lo miró confundida. Ron hablaba como si le estuviera confesando una relación secreta y pasional con Draco Malfoy. O con el mismísimo Voldemort.


Había algo que estaba más que claro. Se sentía extraordinariamente culpable. Pero lo más raro, era que se sentía así por algo que le había hecho a Granger. Esa parte de la historia era la que no entraba en su cerebro. Él nunca se había sentido mal por alguna maldad que le haya hecho. Y sin embargo, ahí estaba. Sintiéndose demasiado mal por mentirle. Sobre todo, porque ni siquiera lo había hecho por lastimarla. Simplemente lo había hecho y eso tampoco lo entendía.

Decidió omitir su desayuno e ir a ver si la encontraba por algún lugar del Castillo. Obvio que buscó primero en la Biblioteca y luego por el patio. Quizás seguiría durmiendo aunque ya era bastante tarde para seguir en la cama.

¿Y si al final, el idiota de Weasley le había mandado otra carta? ¿Y si estaba con él, en Hogsmeade? Si era así, estaría charlando feliz de la vida y no se enojaría con él porque nunca tendría que enterarse de la primer carta.

Decidió volver al Gran Salón para ver si estaba allí desayunando, pero un poco antes de llegar se encontró con el profesor Slughorn. Asombrado por verlo ahí en lugar de Hogsmeade, el viejo profesor de Pociones le pidió un favor.


- Córtala ya, Ronald- le dijo agotada Ginny de tanto revuelo.

Hacía más de media hora que hablaban de lo mismo, era obvio que no iban a llegar ningún lado.

- No, yo iré a hablar con Slughorn, ¿a caso se cree muy chistoso?

- Tú no hablarás con nadie- dijo Hermione levantando sólo un poco su tono de voz, sonando más amenazadora que nunca-. Yo me sé cuidar sola. No necesito que vayan a hablar por mi. Y mucho menos tú.

Ron se inclinó sobre la mesa y mirándola cómo si tuviera grandes arañas en cada uno de sus hombros, le dijo:

- ¿Entiendes que estamos hablando de Malfoy?

Hermione también se inclinó pero su mirada era severa y fría.

- ¿Entiendes que me has cansado?

Ron alzó las cejas sorprendido pero antes de decir algo, Luna dijo:

- Yo creo que Malfoy aún no se ha dado cuenta, pero ya no es el mismo.

- ¿Cómo?- le dijo Harry confundido.

- Sí, eso. Él ya no es el que fue durante estos años… sólo que todavía no se dio cuenta.

- Esa basura nunca va a cambiar- intervino Ron.

Harry sólo levantó levemente una mano para indicarle a Ron que aguardara silencio.

- Bueno, acá lo importante es que estés bien, Hermione.

- Claro que estoy bien- le dijo la castaña incorporándose en su silla-. No hay de qué preocuparse. Me sé cuidar sola.

- Sí, claro que sí. Lo sabemos- le dijo Harry mucho más tranquilo y con una sonrisa que le inspiraba confianza a cualquiera. A cualquiera, menos a Ron.

- Seguro- dijo el pelirrojo cruzándose de brazos y recostándose sobre el respaldo de su silla.

Mientras recibía una intensa y furiosa mirada de Hermione, Ginny dijo:

- Deberías ver cómo lo puede controlar, Ronald.

- ¿Hermione controlando al estúpido de Malfoy? No digas tonterías, Ginny.

Hermione cada vez estaba más enojada y sentía cómo, en cualquier momento, le iba a lanzar un hechizo a Ron si no dejaba de subestimarla. Estaba apretando los puños debajo de la mesa y sintió cómo Ginny le ponía una mano en la rodilla para indicarle que debía calmarse. Y en cierta forma era una manera de decirle cuánto lo sentía. Hermione la miró y se encontró con los ojos de Ginny apenados por el comportamiento infantil de su hermano y por haber arruinado todo. La mirada de la castaña estaba llena de furia pero no iba dirigida hacia Ginny, así que cuando le devolvió la mirada, sus ojos se suavizaron. Ella no podía enojarse con Ginny por algo así. Era una razón muy estúpida para enojarse, pero luego deberían tener una pequeña conversación acerca de las cosas que puede contar y las que no.

Hermione no pudo decir nada porque alguien dijo:

- Parece que te has olvidado del cachetazo que me pegó en tercer año, Weasley.

Aquella voz tan familiar y odiosa para todos ellos, resonó sobre el bullicio del lugar, arrastrando las palabras como siempre. Hermione a pesar de estar recostada sobre su silla, y con la vista completamente libre, no había visto que Draco Malfoy había entrado al lugar y que ahora estaba tan cerca como para que lo escuchasen por arriba del ruido que hacían los demás clientes.

Claro que él también se había acordado de la última cachetada que le había dado en la Biblioteca y de cómo lo hizo salir volando por los aires cuando leyó aquella carta, pero esas cosas eran secretas. A menos que Hermione las contara, claro. Pero contarlas llevarían a contar muchas más cosas de las que convenían.

Ron se paró en el acto, empujando inevitablemente su silla hacia atrás y provocando que los magos y brujas más cercanos que bebían y reían tranquilamente, los miraran un tanto alarmados debido al ruido sordo de las patas de las sillas sobre la madera del suelo que había interrumpido el bullicio monótono del bar.

Draco se inclinó hacia atrás y levantó ambas palmas hasta su pecho, atajándose de algo, como si realmente tuviera miedo. Aunque en unas milésimas de segundo una sonrisa burlona apareció en su cara y le dijo:

- Tranquilo. Cualquiera diría que me odias, Weasley.

- Pues no se equivocarían.

Hermione estaba cruzada de brazos con el ceño fruncido. Aquella salida no podía haber resultado más espantosa.

Harry se paró por obligación pero sin ánimos de pelear, tenía una expresión cansada.

- Potter- lo saludó con un gesto de cabeza Malfoy.

- ¿Qué tal, Malfoy?- preguntó él sin ganas de saber qué tal le iba al rubio de Slytherin.

- Escúchame bien, idiota- le dijo Ron alzando un dedo índice mientras Harry lo agarraba del brazo-. Me enteraré si le haces algo. Así que más te vale que te comportes como corresponde a lo largo de todo el trabajo.

Draco también se cruzó de brazos, pero de una forma relajada y hasta arrogante. No como Hermione que expresaba fastidio y malhumor. Draco alzó una ceja, esperando a que él finalice su ridículo monólogo.

- Y ni se te ocurra lastimar a Hermione.

- Claro- lo interrumpió Draco de repente inspirado por un repentino y profundo pensamiento, sin abandonar su cómoda y tranquila posición-. Porque ésa es tu tarea, ¿no?

Hermione abrió la boca y su expresión de enfado se esfumó. Miró a Ginny completamente alarmada. A juzgar por la expresión de Ginny tampoco sabía qué hacer o cómo reaccionar.

- ¿Qué has dicho?

- Ya me has escuchado, Weasley. Me vienes tú a decir que no la lastime cuando el único idiota que la hace sufrir eres tú. Yo por lo menos nunca dije ser su amigo, o expresé amor por ella.

- Malfoy- le dijo Hermione completamente enojada pero aún asombrada.

Él la miró y le dijo cordialmente:

- Granger.

Ella sólo abrió los ojos dándole a entender que se callara, pero él no le prestó atención, volvió a mirar a Ron a los ojos, y a pesar de que el pelirrojo era un tanto más alto que él, no mostró miedo. Como tantas otras veces lo había hecho. Si alguien hubiese visto la forma en que Malfoy hablaba y actuaba sin conocerlo, nunca podrían decir que ése mismo chico había sido tan cobarde hasta hace unos meses atrás.

- Lo que pasa entre Hermione y yo es cosa nuestra- le dijo secamente Ron.

A lo cual Hermione sólo se limitó a enarcar una de sus cejas, esperando a escuchar qué más iría a decir sobre su relación. O intento de una.

- Bueno, pues lo que sucede en nuestro trabajo de Pociones entre Granger y yo, es cosa nuestra.

Las orejas de Ron se habían vuelto igual de rojas que su pelo. Y sólo se limitó a decirle que se vaya.

- Me iré, pero sólo porque no quiero armar un escándalo y porque tengo cosas más importantes que hacer. Pero piénsalo dos veces antes de decirle a alguien que no lastime a Granger.

Ron se lanzó sobre Draco, pero Harry fue más rápido y lo agarró de ambos brazos para que no le pegara una trompada. Draco sin embargo no se movió del lugar, luego lo miró a Harry, dio un ligero movimiento de cabeza y a Hermione le dijo:

- Nos vemos.

- Hasta luego- le respondió Hermione en su tono de siempre.

Como si aquella escena hubiese sido lo más normal del mundo, Draco se dio media vuelta y sin comprar nada en Las Tres Escobas, se retiró por la puerta principal, seguido de unas cuantas miradas interesadas en el asunto.

Harry y Ron se volvieron a sentar en sus lugares.

- Imbécil, ¿quién se cree que es?

Hermione apoyó su vaso, ahora vacío, en la mesa, con la espuma que había quedado chorreando hacia el fondo del vaso y se inclinó sobre la madera.

- No- le dijo ella-. Aquí la pregunta es: ¿Quién te crees que eres tú?

- ¿Qué te sucede, Hermione?

- ¿A mí?, ¡¿a mí?!- repitió completamente desquiciada-. Yo me sé cuidar perfectamente sola. No necesito que alguien me defienda. Ni a ti, ni a nadie. Estoy cansada de que me subestimes. Malfoy será Malfoy, todo lo que tú quieras, pero sé lo que hago y de todas formas, no puedo evitarlo porque Slughorn no me cambiará de pareja. Así que deja de comportarte como un idiota, ¿quieres?- Hermione se paró, agarró su abrigo y se fue al lado de Harry que la miraba confuso pero orgulloso.- Adiós, Harry. Me alegro mucho de haberte visto, espero verte pronto. Y por favor, disfruta de lo que queda del día con Ginny ¿Sí?

Él se paró mientras ella hablaba y cuando se calló, se dieron un abrazo. Hermione le dio un beso en la mejilla, pero de todas formas, Ginny no sintió ni un ápice de celos. Se notaba a miles de kilómetros, que su relación era más que fraternal. Mientras Hermione se ponía su abrigo, miró a Ron y le dijo:

- Y deja de decirle a la gente que no me lastime, cuando tú no eres un ejemplo a seguir.

Hermione dio toda la vuelta a las mesas que estaban una al lado de la otra, para que todos se pudieran sentar juntos. Eligió el camino más largo, sólo para no pasar por al lado de Ron y cuando se estaba dirigiendo a la puerta, escuchó que él le dijo:

- ¿Podemos hablar?

Ella suspiró, se dio media vuelta para mirarlo a los ojos, y aunque se sorprendió al encontrarlo parado a un metro de distancia de ella, le dijo:

- No.

- ¿Por qué?

Los chicos no escuchaban a la perfección lo que decían pero sí entendían todo. Los tres los estaban mirando y algunos cuantos desubicados también.

- Porque realmente me has…- Hermione no pudo terminar la frase porque se le formó un nudo en la garganta, sacudió levemente su cabeza, frunció el ceño más que nada dolida al mismo tiempo que cerraba los ojos- No, Ronald.

Hermione había vuelto a abrirlos. Se dio media vuelta y salió del lugar, por la misma puerta por donde había salido Draco Malfoy tan sólo unos minutos antes.


Holaa! Bueno bueno, es un capitulo mas que largo, se que no actualizo desde el… cuando? Viernes? Si, viernes. Ya una semana. Pero tengo una explicación. No excusa, sino que es una explicación. Bueno, resulta que he estado con mucho trabajo (en mi trabajo) y como ahora no voy mas a la mañana temprano porque empecé la facultad… me resulta muy difícil salir a la tarde temprano, y esta semana de hecho estuve saliendo muy muy tarde. Ayer pensaba subirlo pero llegue a las 9 de la noche a mi casa! Asi que… imaginen, un bajon pero bueno igual la paso bien.

En fin, vamos a lo que de verdad interesa. El fic.

Es un capitulo diferente quizas… no es Dramione ni introductorio. Mucho menos introductorio, pero igual yo diria que tiene bastante Dramione. No? Muchas reflexiones, lo se… pero creo que son necesarias…

Otra cosa, queria agradecerles por todos los comentarios y a todas las personas que agregan a favoritos mi historia! Me hacen muy feliz y realmente les agradezco mucho, siempre me saca una sonrisa saber que tengo un nuevo comentario, incluso desde mucho antes de saber qué es lo que dice! Si no les gusta lo que escribo saben que pueden decirmelo y sere feliz igual y por supuesto que me esforzare para cambiarlo o mejorarlo (:

Bueno, esta semana no he tenido mucha tarea, pero para la proxima si, asi que quizas no sean tan largos los capitulos que le siguen, pero juro que hare un gran esfuerzo. Ya se de qué va a tratar y en cuantas "partes" lo voy a dividir, asi que estoy ansiosa por empezar a escribir el siguiente! Un beso a todos, gracias por leer mi fic!