Capitulo 14
La Ciudad de las Campanas
Surcaban el espacio infinito con las estrellas como únicos acompañantes, su pequeña nave avanzaba por el espacio que conectaba todos los mundos, con rumbo hacia la Oscuridad. Ya había pasado un buen tiempo desde que zarparon, el viaje había sido tranquilo pero la a vez largo.
- Cuanto falta para llegar? -preguntó Ayaki de mala gana-
- Ni siquiera sabemos si este sea el camino correcto -le dijo Drake-
- Solo hemos viajado a ciegas hasta ahora? A este paso no llegaremos nunca -respondió Ayaki de mal humor-
- ...Lo mejor sería ir algún mundo y buscar información -sugirió Kaith-
- Es una buena idea pero...estamos en medio de la nada -dijo Eria decepcionada-
La nave continúo su avanzando por el espacio hasta que escucharon el aviso del capitán, habían llegado a un nuevo mundo.
- Tierra a la vista, icen las velas -dijo Silver a los demás-
- Qué mundo es ese? -preguntó Drake-
- No lo sé, en este punto hay varios mundos que no han sido catalogados en mapas -le respondió Eria-
- Creo que será bueno bajar y echar un vistazo -sugirió Kaith-
Todos estuvieron de acuerdo con la propuesta del mago rojo y avisaron al capitán que descenderían a ese mundo, la nave emprendió el aterrizaje a aquel nuevo mundo. Bajaron poco a poco hasta a estar a alturas de las nubes, desde lo alto podían ver una gran ciudad de aspecto un poco simple que a Drake y Ayaki les recordó un poco a Cornelia. Decidieron bajar solo los cuatro portadores de la Llave Espada a tierra mientras que la nave quedaría sobre el cielo por precaución.
Drake, Ayaki, Eria y Kaith vieron a las personas ir y venir por las calles de la ciudad parecía ser un lugar apacible y sin rastro alguno del imperio. Se escuchaba un gran algarabío y música proveniente de una plaza y fueron a ver lo que sucedía, allí había una gran cantidad de personas reunidas en una especie de festival con bufones y gente en disfraces, había una gran euforia por parte de la concurrencia.
- Genial un festival y uno muy grande al parecer -dijo Kaith-
- Nunca había visto uno, hay mucha gente -dijo Eria emocionada-
Los cuatro avanzaron viendo todo el espectáculo que ofrecía el festival. En el medio de la plaza había un gran escenario sobre el cual se daba el espectáculo, Eria se separó de los demás y tropezó con un hombre alto que llevaba una capa roja y una capucha que cubría su rostro, Eria se disculpó pero aquel hombre solo le dirigió una mirada y continuó su camino, ella se quedó intimidada por aquel misterioso hombre vestido de rojo y más al ver que iba acompañado por un gran lobo. La aprendiza de mago siguió avanzando por la concurrida plaza y vio como una gran carroza escoltada por varios soldados, hacía su ingreso a la plaza, de la carroza de metal descendió un hombre alto de edad algo avanzada que llevaba puesto un traje negro que hacía referencia a su posición de autoridad.
El hombre subió a un atrio especial para él acompañado de un caballero en armadura de color azul con tonos amarillos, Eria se sorprendió al ver a ese guerrero y fue corriendo a buscar a los demás.
Desde su atrio privado, el juez Claude Frollo acompañado por aquel caballero que vio Eria, veía con indiferencia y desprecio el festival que se llevaba a cabo.
- Todo en orden señor -le informó un caballero en armadura dorada-
- Perfecto capitán Febo, pero mantenga bien abiertos los ojos, estos gitanos no son fáciles de predecir -dijo el juez al capitán-
- Si señor...por cierto quien es caballero que le escolta? -preguntó el capitán-
- Él es Sir Arngrim, un caballero santo de una tierra lejana, ha venido a ayudar en nuestra noble labor
Arngrim asintió a las palabras del juez pero no respondió nada, por el momento solo debía observar a que "ellos" se presentaran.
Eria se apresuró a encontrar a los demás para avisarlos lo que había visto, pudo encontrarlos y presurosamente, y con algo de miedo, les relato lo que vio.
- Eria dónde estabas? Te estás perdiendo la diversión -le dijo Ayaki-
- Debemos...irnos...rápido -dijo Eria titubeando-
- Que sucede? -le preguntó Drake-
- Está aquí, uno de los Tres Generales del imperio, está aquí...el General Arngrim -les dijo Eria un poco asustada-
- Un general imperial, que estará haciendo aquí? -dijo Kaith algo pensativo-
- Parece que está solo, pero por lo que sé, él es demasiado poderoso, lo mejor será irnos antes de que nos encuentre -dijo Eria presurosa-
Los cuatro decidieron irse de la plaza pero en ese instante se armó una gran algarabía por parte del público, un arlequín de vistosos atuendos subió al escenario del centro y dio un anuncio a todo el público, "Llegó la hora de elegir al nuevo rey de los bufones, el rostro más feo de todo Paris" Varios de los participantes en disfraces subieron al escenario, todos mostrando mascaras y haciendo muecas pero todos fueron abucheados por el público y sacados del escenario. Uno más subió, era una persona que usaba una capa morada y un traje verde y andaba jorobado, todo el mundo quedo estupefacto al ver que no llevaba una máscara sino que su rostro estaba algo deformado.
"Es el jorobado campanero de Notre Dame" empezaron a decir todos los presentes, "Damas y Caballeros, buscábamos al rostro más feo de todo París y aquí está...que viva nuestro nuevo rey el jorobado de Notre Dame QUASIMODO" Todo el mundo empezó a aclamar al jorobado campanero mientras era coronado como el rey de los bufones.
- Vaya toda una celebración -dijo Ayaki mientras escuchaban a la multitud aclamar-
- Aún así...no creo que sea correcto -dijo Drake algo pensativo-
- ...Chicos mejor vámonos... -les dijo Eria-
Los cuatro intentaban salir de la plaza pero de repente escucharon que las aclamaciones se volvieron más violentas, pronto se volvieron en insultos y los cuatro vieron como el público empezó a arrojar verduras al campanero y luego lo amarraron con sogas y humillaron frente a todos. Los guardias no hacían nada para detener lo que ocurría, desde su atrio, el juez Frollo observaba atentamente todo lo que ocurría pero no haría nada para detenerlo a pesar de que el jorobado pedía ayuda.
Ante tal acto, Drake no pudo soportarlo más y empezó a gritar "Déjenlo...Déjenlo!" se abrió paso entre la multitud y saltó sobre el escenario, con su Llave Espada liberó a Quasimodo frente a la atónita mirada de la concurrencia. "Estás bien?" le preguntó Drake pero el jorobado no le respondió. Ayaki y los demás corrieron hacia donde estaba Drake pero antes de que llegaran alguien más subió al escenario, una joven mujer de tez morena y largo cabello negro, se acercó a Quasimodo y le ayudó a levantarse.
- Ustedes, gitanos, aléjense de él -ordenó el juez a Drake y los demás-
- Gitanos...? -dijo Ayaki algo confundida-
- Juez Frollo, como se atreve a hablar de justicia cuando permite que se cometan actos contra este chico y mi gente -le increpo la gitana-
- Pagaras por tu insolencia gitana -dijo el Juez con ira- arréstenla
- Los guardias les rodearon por completo y parecía que no tenían escapatoria.
- Genial y ahora qué? -dijo Ayaki invocando su Llave Espada-
- Creo que escapar sería lo mejor, por cierto me llamo Esmeralda -les dijo la gitana- si que tienen unas espadas muy raras
- Y como piensas escapar? -le preguntó Drake-
- Sé algunos trucos que podrían ayudarnos, pero no creo que pueda sacarlos a todos ustedes -le contestó Esmeralda-
- Tengo una mejor idea, Thundara -dijo Kaith-
La ráfaga de rayos obligó a los guardias retroceder y ellos aprovecharon la distracción para escapar, "Porque siempre debemos ir de los guardias" dijo Ayaki con ironía mientras un grupo de soldados a caballo les perseguía.
- Estos guardias no son muy fuertes, Fira -dijo Kaith mientras derribaba a uno de los guardias con su magia-
- Son muy vulnerables a la magia eso nos da cierta ventaja -dijo Eria-
- Pero nos superan en número -dijo Drake-
Más guardias les rodearon y esta vez no parecía haber escapatoria pero Eria alzó su llave Espada y dijo "Teleporta" una luz envolvió a los cinco y desaparecieron del lugar dejando a todos boquiabiertos. Desde su atrio, el juez Frollo había observado todo con gran atención.
- Capitán Febo, encuéntrenlos y arréstenlos -ordenó el Juez-
- Sí señor, registren todas las calles
- Como verá, Ministro Frollo, ellos son de los que le hablé, las armas que portan, la Llave Espada les da poderes mágicos, debe detenerlos a toda costa -le dijo Arngrim-
- Lo sé...serán castigados por usar tal sacrílega hechicería y unirse a los gitanos
- Pero no los subestime, son más fuertes de lo que aparenta, para derrotarlos deberá usar esto -le dijo el General Imperial mientras le entregaba un pequeño cristal con un particular brillo rojo-
- Los cinco aparecieron en una de las callejuelas cerca a la plaza. El cielo estaba oscuro y comenzaba a llover, toda la gente ya se había retirado y los guardias buscaban por los alrededores a la gitana.
- Buen truco -les dijo Esmeralda-
- Solo fue un hechizo de tele transportación -le respondió Eria-
- Debe haber un lugar donde podamos ocultarnos hasta que se calmen las cosas -dijo Drake-
- Creo saber donde podemos ir -les dijo Esmeralda-
Los cinco se escabulleron evitando a los guardias, y llegaron a las puertas de la gran catedral de la ciudad, rápidamente abrieron las gigantes puertas y entraron al interior, quedaron impactados por la grandeza de tan sorprendente construcción así como los vitrales que la adornaban, el ambiente era bastante callado pero se escuchaban las voces de los feligreses orando.
- Vaya, es mucho más grande que el templo de Cornelia -dijo Drake sorprendido-
- Es bastante...imponente -dijo Ayaki mientras empezaban a escucharse las campanas-
- Supongo que aquí es donde él vive -dijo Esmeralda-
- Quien?
- El campanero, Quasimodo...quisiera disculparme con él, no creí que las cosas terminaran así
- No fue tu culpa, pero eso no debió pasar...no deberían juzgarlo solo por su apariencia -dijo Ayaki-
Los cinco decidieron quedarse en la catedral y esperar que los guardias se fueran de la plaza para así poder salir pero ninguno sabía que en ese momento alguien les estaba observando.
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Fin del Capitulo 14
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