¿Saben? Disfruto tanto escribiendo esta historia que me da tristeza en solo pensar que debe tener un final, pero no todo lo bueno dura para siempre xD okey no. Mal chiste, en este capitulo por fin va a ver algo que he pensado desde que comencé esta historia, bien sé que no es lo más impactante pero... Mejor me callo o si no terminaré diciendo algo importante...
Espero que disfruten el cap.
Soganuke: Me debes una foto mujer! quiero ver como estabas cuando te mencioné, jajajaj gracias por tu comentario, te devuelvo tus besos y abrazos psicológicos billonificados (eso ni siquiera es una palabra xD)
BtrNmKpfan: Sí, O.o xD gracia por leer y dejar review eres genial, amo tus historias y soy una gran seguidora tuya =3 gracias por escribir historias tan maravillosas.
YunaNeko13: No mueras antes del final de fic D: o sino no vas a saber las respuesta de lo que dejé inconcluso, gracias por tu comentario, I'm smiling now.
gracias por el apoyo a todos los que me acosan y los que no xD...
Enjoy!
Dak se levantó acompañado de un gruñido, al abrir los ojos la luz le incomodó un poco, un olor característico lo invadió de repente, trató de recordar que había pasado el día anterior pero habían recuerdos borrosos de haber salido de su casa después de haber tomado como un loco y perder la cuenta de las botellas que dejó vacías, el sentimiento de tristeza y abandono era grande, no quería estar sin Carlos, era una necesidad estar con Carlos, lo amaba, lo quería, era como su mejor amigo…
El aroma volvió a sentirse, en lo más profundo de su ser podía reconocerlo pero estaba convencido de que estaba delirando, que de seguro sus sabanas quedaron impregnadas luego de la última sección de sexo que tuvieron antes de terminar.
Al sentarse en la cama, notó que estaba en la habitación del pequeño, sus mejillas se tiñeron de un color carmesí intenso, comenzó a deducir todo y como había llegado allí, su sonrojo se hizo mayor, cuando volteó a mirar a su derecha se encontró con un pacífico Carlos durmiendo en su mullida alfombra, una sonrisita juguetona pasó por su rostro, recordando los días en que se tiraban en esa alfombra a charlar, a reír y robarse unos cuantos besitos, se levantó con un tanto de incomodidad debido a su resaca y se sentó al lado de Carlos para disponer a despertarlo.
Sabía que lo pensaba no era lo correcto, sabía que estaba mal pensar en robarle un beso a su exnovio, pero su ternura lo llamaba, se agachó hasta que sus frentes se tocaron, le dio un beso esquimal y arrepintiéndose en seguida, hizo que su aliento no tan rico chocara con el rostro de Carlos y lo levantara de inmediato.
Carlos habló sin pensar en lo que estaba diciendo.
―Iuu bebé, cepíllate los dientes.― Regañó Carlos adormilado, sus ojos se abrieron como platos al darse cuenta de lo que dijo.
―Carlos, recuerda que ya no soy tu bebé, solo soy tu exnovio, el cual de seguro casi hace algo malo contigo anoche por recaer en mi adicción.― Dijo Dak con tristeza alejándose, un quejido acompañó su movimiento.
―No, eres más que eso. Dak, tu eres mi amigo, quiero que lo seas porque eres importante para mí… No, no lo hiciste, te controlaste.―Carlos le regaló una pequeña sonrisa, se abrazó a él.― ¿Quieres decirme cómo te sentiste después de que terminamos?
―Me sentí de lo peor, no sé qué hice mal, no sé porque dejaste de quererme, ¿Fui malo contigo? Lo siento si no has podido superar la violación solo que…―Dak guardó silencio cuando se dio cuenta que estaba hablando de más y que el pequeño se alejó de él lentamente.
―Yo… Dak, creo que me enamoré de alguien más, ya habíamos hablado de lo otro, te perdoné aunque algunas veces tengo pesadillas con eso pero sé que no eras tú, era el alcohol, no puedo creer que no me haya dado cuenta que había algo mal contigo cuando llegaste, no puedo creer que no me diera cuenta de tu adicción. Y así me llamaba tu novio.
―No te reproches de esa manera, soy yo el que debe decir eso. Eres tan divino, eres un ángel aún no encuentro una explicación de por qué una persona como tú, estaba con alguien como yo, un adicto al alcohol, una peste ante los ojos de la sociedad, hiciste bien en terminar conmigo y enamorarte de ese "Alguien más"
―Dak, te amé más de lo que imaginas, te di mi cuerpo, te di mi alma, no cualquiera llega tan lejos, solo qué… Bajé la guardia cuando peleamos y dejé que otra persona invadiera mi mente y ahora me arrepiento de todo corazón.
―Yo también te di mi cuerpo y alma, ahora sin ti, todo cambiará, nada tendrá sentido para mí.― Dak bajó la mirada buscando esconder las lágrimas que comenzaron a correr por sus mejillas.
―No dejes que una herida te convierta en alguien que no eres.―Carlos se acercó e hizo que Dak levantara la cara.
―Paul Coelho lo escribió, es mi escritor favorito, no pensé que lo supieras.― Dak sonrió a duras penas.
―En tu habitación tienes libros escondidos de ese tipo, los encontré en lugares que ni siquiera imaginaría que alguien guardaría un libro.― Carlos río genuinamente haciendo que su amigo se sintiera un poco mejor.
―Te quiero Carlitos.
―Yo también te quiero Dak.
―/―/―/―/―/―/―/―/―
Kendall estaba enseguida del casillero de Jett listo para hacer lo que James le pidió en aquella carta, le dolía en el orgullo hablarle pero haría todo por su mejor amigo y más porque él fue una de las causas principales por la que se marchó y allí estaba, luchando contra su ego, hasta que sin previo aviso alguien chocó con él.
Era Jett, en definitiva el destino quería que hablara con él.
―Lo siento Knight, solo que estoy algo distraído iba a ver Jo pero…― Jett se quedó callado al acordarse con quien estaba hablando.
―Descuida, James me hizo saber que tú estabas apunto de hacer algo estúpido y que mantuviera vigilado así que… Sí necesitas hablar o desahogarte, puedes contar con nosotros.― Kendall se sorprendió de lo que dijo, sabía que de cierta forma lo estaba haciendo contra de su voluntad.
El corazón de Jett se detuvo por un momento.
― ¿Te dijo por qué?, ¿Contactaste con él?― Preguntó Jett entre preocupado y asustado.
―No, solo me dijo que harías algo estúpido. No, él dejó una carta para mí.―Respondió Kendall con simpleza, se encogió de hombros y enseguida volteó dispuesto a irse, pero escuchó la voz del chico detenerlo.
―Gracias, por preocuparte por mí.
―Lo hago por James, recuerda que te detesto porque tú fuiste el que detonó los problemas entre nosotros.― Sin voltear siquiera para ver la expresión del chico al decirle esas palabras se fue.
―/―/―/―/―/―/―/―/―
Logan estaba sentado en las mesas de exterior con Katie, después de todo lo que habían pasado de alguna u otra manera hicieron las pases, estaban hablando y poniéndose al día con sus cosas, aunque en realidad la única que tenía que poner al día a Logan era Katie, aunque él ya lo sabía por la carta de James.
― ¿Qué tal los novios Katie? Estás más delgada, ¿Cómo le haces?― Preguntó Logan con ánimos de que la castaña le confiara su secreto.
―Luke me invitó a salir, pero no fui capaz de besarlo, porque quiero a otra persona.―Explicó Katie omitiendo la parte del peso.
― ¿Por qué aceptaste salir con él?― Preguntó Logan intrigado notando como Katie omitía algo, era verdad lo que James escribió, ella se notaba un poco más rara de lo normal.
―Quería darle celos a Kyle…―Respondió Katie con un hilo de voz mientras temía por la reacción de Logan.
―Por eso "Estuviste" con James.―Afirmó Logan como si nada con una sonrisa en su rostro, viendo como Katie asentía con incertidumbre.― Sé que es el profesor pasante de francés, no te diré nada porque no estoy en el derecho Katie, aunque me hagas sentir que lo estoy, pero no es así.
―Gracias Logan, ojala decirle a mi hermano sea así de sencillo.― Katie se abrazó a su amigo en un acto inocente y casi inconsciente.
A lo lejos, su maestro preferido estaba mirando desde la ventana con celos y repulsión, preguntándose cuantos chicos estaban detrás de lo que se supone sería suyo, no podía más con los celos, primero James, luego Luke y por último Mitchell, su sangre hervía debido a la rabia desmedida, pero enfrió un poco al sentir un par de manos rodeándolo.
―Te ves tan sexy.― Susurró Camille dándole un pequeño beso en el cuello.
Kyle volteó irritado, miró a la chica a los ojos para que entendiera lo que estaba a punto de decirle.
―Camille, quiero a Katie y deseo alejarme de mi promiscuidad para darle una oportunidad a ella, déjame en paz.― Dijo Kyle cortante.
―No puedes hacerme esto Kyle, Noah me mandó al diablo, no quiero que también hagas lo mismo.
―Lo siento.
―No te disculpes, espero que seas muy feliz con esa enanita precoz. ―Comentó Camille cortante dirigiéndose a la salida del salón, sin duda seguiría molestando a Katie por quitarle a su chico.
Según Kyle a pesar de su tristeza salió con mucho estilo, recordó que eso era lo que le había llamado la atención de ella, pero para él las cosas cambiaron desde que conoció a Katie, le surgió ese sentimiento que desde hace mucho tiempo no experimentaba, siendo más exactos desde su no tan reciente salida de la universidad.
―/―/―/―/―/―/―/―/―
Noah se encontraba en la pista patinando, después de lo que pasó con Jo, no podía dejar de pensar en hacerle daño a Jett para poder quedarse con ella, aunque ese no era mucho su estilo, su estilo es más de seguir los hechos, lo que pasara estaría bien para él, el problema esa vez era que lo que estaba pasando ese momento no estaba bien para él, era todo lo contrario, sabía a consciencia que estar con Jo de esa manera no le convenía, pero le fascinaba a más no poder, estuvo con Camille porque quiso intentar olvidarla, sin embargo sus intentos fueron en vano.
En las escaleras escuchó una serie de pasos que lo despistaron, al voltear se dio cuenta de que era Jo, eso lo desconcentró tan rápidamente que perdió el equilibrio y cayó tan fuerte al hielo que pensó que no que perdería el brazo.
Al ver el efecto que causó, la rubia bajó directo a donde él estaba para poder auxiliarlo, el chico despabiló enseguida al sentir una de sus manos en su hombro.
―Creo que ya hiciste suficiente, deberías irte.― Noah trató de levantarse aunque no lo logró por el dolor que sentía en su brazo.
―No te muevas, creo que está roto debería ir a buscar a alguien que te ayude…― Fue interrumpida por un par de dedos que impidieron el paso de más palabras.
―No busques a nadie, porque podría meterme en problemas por lo que voy a hacer.― Explicó el chico con la voz baja mirándola fijamente.
― ¿Qué cosa? ¿No es nada ilegal? No quiero meterme en problemas también.― Averiguó la chica con una expresión indescriptible en el rostro.
―No, solo que no quiero que nadie se entere de esto.
Y después de esas palabras, como pudo se acercó a los labios de la chica y los besó con tanta pasión y amor que lo único que hizo ella sin pensarlo fue corresponder, sorprendiéndose de eso él se separó de inmediato con una sonrisa satisfecha en los labios.
―También te quiero Noah.―Susurró Jo sin darse cuenta de lo que dijo.
―Sabía que me responderías así fuera tarde o temprano, aunque ¿Qué hay de Jett?
―Ayer estábamos teniendo sexo y dijo otro nombre, no alcance a entenderlo así que le pregunté quién era y no quiso responderme, peleamos, nos reconciliamos al instante, pero no puedo sacarme de la mente que dijo el nombre de otra persona mientras lo hacía conmigo.
―Creo que ya sabes lo que sentía, cada vez que tú te aprovechabas de mí me llamabas por su nombre, yo cerraba los ojos e imaginaba que decías mi nombre, ¿Pronto podré escucharlo?
―Sí, podrás hacerlo.
Jo tomó con delicadeza la mano del chico mirándolo con ternura, no le importó por un momento que estaba sentada en el frio hielo, porque él le daba tanto calor con su ternura, que no sintió el frio del lugar hasta que el chico se lo dio a entender.
Escondida estaba Lucy con una sonrisa de oreja a oreja parecía una maniaca, desde hace mucho le gustaba Jett y ahora sabía cómo hacer que saltara a sus brazos rápidamente.
Fue directo donde se encontraba el pensativo Jett, lo cogió de la mano y lo arrastró de una manera casi que forzada hasta la pista de hielo.
La mandíbula de Jett casi se cae de la impresión al ver a su novia besando a uno de sus "amigos".
― ¿¡Noah! ¡Jo!?― Exclamó Jett con una mezcla de sentimientos en su voz.
―Jett, nosotros. Él. Yo…― Trató de comenzar Jo levantándose del hielo teniendo un increíble equilibrio.
―No digas nada Jo, creo que no vale la pena seguir con lo nuestro, pude imaginármelo de cualquier persona Pero de ti Jamás, yo te amé Jo, TE AMÉ, te fui sincero, lo mínimo que pudiste hacer antes de venir a abalanzarte a los brazos de uno de los defensores fue al menos terminar conmigo. Y tú Noah, llegamos hasta aquí, no quiero verte fuera de esta pista.
Los dos chicos no dijeron nada solo dispusieron a ver como Jett salía seguido de Lucy, la rabia de Jo emergió cuando su mente comenzó a maquinar, sabía que Lucy tenía que ver y lo último que quería era quedar mal con Jett, porque no le convenía para nada a ella y mucho menos a Noah ya que estaban en el mismo equipo y podía comenzar a desquitarse de él.
―/―/―/―/―/―/―/―/―
Y cuando pensó alejarse de todo y todos, el timbre sonó asiéndolo sentir más patético, las personas caminaban a su alrededor, al pensar que quedó solo derramó las primeras lagrimas por fin reprendiéndose mentalmente de cada uno de las problemas que estaba teniendo últimamente, no sabía que Lucy estaba detrás de él con una cara de tristeza, llamó su atención de tal forma que hizo que el chico tratara de secar sus lágrimas y voltear para mirarla directamente.
― Lucy… Gracias por abrirme los ojos. No pensé que Jo me haría algo así.―Jett le miró con una sonrisa.
―No hay de qué, para mí eres y serás siempre mi mejor amigo, no importa lo que haya pasado.― Comentó Lucy tocando su brazo nerviosamente con su mano.
―No puedo creer que después de cómo te traté aquella vez sigas para mí.
―Es que te amo más de lo piensas, si no hubiera llegado ese tonto de Dak aquella vez, no me hubiera podido controlar y te hubiera besado de inmediato.
―Pero no pasó.― Jett se acercó a Lucy, tomó sus manos.― Lo que me detenía era mi relación con Jo, ahora estoy libre.
Jett se acercó a la chica y rosó sus labios con los de él, ella solo lo miró con sorpresa, después se acercó para buscar el beso que tanto deseo desde la primera vez que lo vio en ese parque cuando eran un poco más chicos.
―/―/―/―/―/―/―/―/―
James estaba sentado en su sofá de la sala de estar esperando a Iris, aunque también entre sus manos tenía un libro de biología, pues él no quería bajar su promedio, quería sostenerlo, quería demostrarles a todos los petulantes chicos y chicas de su grado que él era más que una cara bonita y dinero como le dijeron el primer día al verlo.
Leer sobre la generación espontánea se le estaba haciendo algo extenuante, quería distraer su mente de todos los problemas que lo estaban colocando al límite, primero estaban los chicos sus mejores amigos Kendall, Carlos y… Logan, bueno ese último con algo más que un mejor amigo, una sonrisa tonta apareció en su rostro, por un momento miró a su celular, lo cogió entre sus manos y lo apreció por un momento.
Cuando su dedo hizo contacto con la primera letra de su teclado la puerta sonó y le hizo despabilar, tiró el celular olvidando al instante lo que quería hacer.
Al abrir la puerta Iris se le abalanzó encima.
― ¿Cuál fue tu excusa para escapar esta vez?―Preguntó James jadeante cogiendo la cintura de la chica.
―Actividades extracurriculares de la escuela ¿La tuya? ― Preguntó la pelinegra abrazando el cuello del chico y cerrando la puerta con su pie.
―Tarea. Tarde o temprano se darán cuenta iris, sabes lo astutas que son y no quiero causarte problemas.― James la atrajo más hacía sí y metió sus manos debajo de su blusa.
― ¿Q-qué hay de ti? ¿Esto no te dará problemas también?
―Sí, pero con todos los problemas que tengo creo que este no será nada.
― ¿Creí que llevabas una buena relación con tu madre?― Preguntó Iris antes de besarle apasionadamente.
James la cargó entre sus brazos, se separó un poco de los labios de ella.―No es nada que tenga que ver con ella, solo que… es algo de mi vida pasada.― Susurró depositándola en el sofá
― ¿Quieres hablar de eso?― Preguntó la chica con una mueca de preocupación y ternura en el rostro.
―No, solo quiero hacerlo.― Susurró el chico con un media sonrisa bajando al cuello de la chica.
―James… ― La chic fue interrumpida por un largo beso apasionado por cortesía de James Diamond.
Ninguna palabra más salió de los labios de los chicos, el único ruido que se escuchó de allí en adelante fueron los quejidos de ambos cada vez que sus cuerpos rozaban para la más mínima cosa.
