A/N: No he llegado a tiempo de acabar el fic antes de la Season Premier... xD Llevo dos días escribiendo esto, y me ha quedado larguísimo! xD He superado mi record de palabras en un solo capitulo y pensé en dividirlo en dos, pero como estoy hiperfeliz porque hoy acaba el hiatus (OMG, GRACIAS CANADÁ) he decidido subirlo todo a lo loco! jajaja
Hay más cambios de punto de vista que de normal, aviso para que no os resulte lioso.
Espero que os guste!
Gracias por leer! ^^
Kate apoyó ambas manos en la barra de la cocina y respiró profundamente intentando relajarse. Si cerraba los ojos aún podía ver la sonrisa que había adornado la cara del 3xA al disparar a Castle. Y la sangre, cubriendo las sábanas, empapando el colchón…
Maldita sea. Respira de nuevo.
El miedo la dominaba cada vez que soñaba con el cementerio, y revivía aquel día: miedo de no poder hacer todo lo que le gustaría, miedo de haber desperdiciado demasiadas oportunidades, miedo de haberle fallado a su madre, miedo de no poder contestarle nunca al hombre que estaba sobre ella rogándole que no se marchara. Miedo de morir.
Pero esta vez… esta vez estar desangrándose le había dado igual, la sangre que empapaba su uniforme le había sido indiferente, lo que la había aterrorizado era ver como la luz iba desapareciendo de los ojos azules de su compañero. Y eso la hacía sentir tan vulnerable…
Maldita sea. Resp…
- Kate, ¿estás bien? - oyó que Castle preguntaba realmente preocupado.
Las manos dejaron de temblarle en el momento en que oyó su voz. Estaba vivo, estaba con ella. Tenía que serenarse un poco. Hacía tiempo que una pesadilla no la afectaba así…
Respira.
- Bien - dijo antes de sacudir la cabeza y continuar preparando el café.
"¿Bien? De eso nada Kate. ¿Crees que llevo aquí 5 años y no he aprendido nada?" pensó Castle al oír la respuesta de su compañera.
Él sabía que algo había hecho saltar las alarmas de su musa, y que ahora estaría dándole vueltas sin parar dentro de su cabeza. Tenía que averiguar qué era para solucionarlo antes de que de tanto pensarlo lo convirtiera en algo más gordo... O distraerla para que no lo pensara más...
No, antes había tomado una decisión e iba a mantenerse firme. No más espacio, tenían que hablar.
- Estás pensando con tanta fuerza que puedo oírlo – continuó Castle dejándole claro que no iba a rendirse tan pronto. Se apoyó en la barra de la cocina, enfrente de ella.
- Sí, supongo que llevo un par de días pensando con mucha fuerza – le devolvió Kate, girándose para lanzarle una mirada asesina, quedando apoyada en el lado contrario de la barra.
Oh dios, que guapa estaba cuando se enfadaba… Y aunque había esquivado su pregunta de forma descarada, eso dejó de importar cuando la miró a los ojos y los vio llenos de angustia, angustia que no debería estar ahí, que estaba ahí por su culpa… ¿De verdad era necesario pasar por todo esto ahora? Él solo quería besarla hasta quedarse sin aire y pasar todo el día enredado con ella en su cama repitiéndole cuánto la quería, mostrándoselo…
No. Tenían que hacerlo bien.
Castle se frotó los ojos y pasó las dos manos por el pelo, sin saber qué decirle. Bueno, que decidiera ella cuánto quería saber.
- ¿Por dónde quieres que empiece?
"¿Por dónde quiero que empieces? Podías empezar dando la vuelta a la maldita barra de la cocina y dándome un beso que me recuerde que estás vivo, que no te he perdido."
Pero no fueron esas palabras las que salieron de sus labios cuando le contestó.
- Empieza por el jueves por la mañana – respondió, mirándole como si estuviera en medio de uno de sus interrogatorios. Cuando le vio estremecerse, al parecer reviviendo en su cabeza esos dos últimos días, decidió apiadarse un poco de él.- Resúmelo, Castle.
Le vio respirar profundamente un par de veces más antes de empezar:
- Tenía una nota en el escritorio el jueves cuando nos levantamos.
Kate asintió, la había visto cuando los técnicos la habían encontrado en el cajón. Castle pareció entenderlo y continuó.
- A él solo le interesaba yo Kate, y cualquier persona que estuviera en el loft conmigo estaría condenada a mi misma suerte sin ningún motivo. Cuando viniste a verme por la tarde, solo podía pensar en sacarte del edificio, y supe que explicaciones estúpidas como la de la reunión con Gina o el bloqueo escribiendo del día anterior no funcionarían esta vez, no contigo. Tuve que hacer que no quisieras verme, aunque eso supusiera partirnos el corazón a ambos.
Kate estaba analizando cada palabra que salía por su boca, inmersa en la historia que le contaba. Una historia en la que parecía que él la quería, en la que hacerle daño había sido para salvarla. Le pareció que las grietas que habían aparecido en su corazón después de los dos días anteriores empezaban a cerrarse. Pero eso no quitaba que hubiera sido un estúpido.
- Así que, en lugar de venir a la comisaría, contárnoslo y buscar una solución entre todos, decidiste que era mejor dejarte matar – dijo Kate apática a modo de resumen. Ahora mismo se debatía entre darle una paliza por ser tan idiota o un beso que le dejara sin conocimiento. Lo único de lo que estaba segura era de que quería oír su voz, que no dejara de hablar…
Castle se quedó con la boca abierta ante la frialdad con la que había dicho aquello y un pequeño destello de dolor apareció en sus ojos.
- Yo no doy patadas cuando sueño, tú no te despiertas cada vez que tengo una pesadilla pero las tengo Beckett. Ésta era mi pesadilla. Una en la que no llego a tiempo de coger la pistola y acabas desangrándote en mis brazos en aquel maldito puente mientras Tyson desaparece por arte de magia en la oscuridad. Así que sí, cuando vi la oportunidad de cambiar el final de mi pesadilla, la oportunidad de escoger un final en el que tú seguías viva, la aproveché. Y si el precio era dejarme matar, lo hubiera pagado gustoso. – contestó Castle dolido, limpiándose con el dorso de la mano una lágrima que había resbalado por su mejilla, y continuando su discurso sin poder parar ahora que había empezado – Y te pediré perdón todos los días de mi vida por haberte hecho daño Kate, pero no puedo pedirte perdón por intentar salvarte la vida. No podía dejar que te pasara nada. No puedo soportar la idea de perderte.
El corazón de Kate latía tan fuerte que temió sufrir un infarto. Sin pensarlo dio la vuelta a la barra, olvidando el café, y se colocó frente a él aún sin saber muy bien qué hacer, solo necesitando sentirle más cerca. Castle levantó la mano para limpiar el camino que las lágrimas habían dejado también en su cara.
Vaya, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando.
Cerró los ojos. La sensación de su mano sobre su piel la hizo sentirse completa de nuevo, como si llevara dos días vagando sola y por fin hubiera llegado a casa.
Castle la sintió apoyarse en su mano. Tenía tantas ganas de besarla que estaba resultando un infierno contenerse. Pero si sucumbía y la besaba, entonces si que no iba a poder contenerse y volverían a acabar sin hablar…
- Kate di algo, por favor – suplicó al cabo de unos minutos sin que ella diera señales de moverse. Castle suponía que estaba asimilando lo que le acababa de decir, pensando una respuesta a todo lo que le había soltado, pero empezaba a ponerse nervioso.
Cuando Kate al final habló, lo que dijo le dejó por los suelos.
- Tenemos que ir a la comisaría – contestó su compañera abriendo los ojos, sin ningún brillo en ellos más que el de las lágrimas que había reprimido.
¿Qué? ¿Eso era lo que tenía que decir sobre esto? ¿Ya había vuelto a ocultar lo que sentía bajo la alfombra? No, no, no. De eso nada. No iba a dejar que se escapara esta vez, igual que habían hecho ambos después de París. Diciéndose uno al otro que todo estaba bien, ignorando el hecho de que ambos sufrían en silencio.
Antes de que pudiera apartarse de él, Castle la cogió del brazo y la mantuvo donde estaba.
- No - dijo con voz firme.
- Solo tenemos que ir para que te puedan tomar declaración, luego volvemos y…
- No – repitió Castle, con la voz rota – No me dejes fuera del muro otra vez. Háblame, grítame, dime que me odias, que te he hecho daño, que jamás podrás perdonarme, empújame, haz lo que quieras conmigo. Excepto eso. No me dejes fuera por favor.
- Castle yo no te odio – empezó Kate para tranquilizarle - entiendo lo que hiciste pero… - continuó antes de respirar hondo de nuevo intentando calmarse.
Castle se quedó callado esperando a que continuara. Estaba tan nervioso que le temblaban las manos, pero tenían que hablar del tema hoy, o el día en que volviera a salir les destruiría a ambos.
Kate le miró a los ojos, tan llenos de miedo al no saber qué iba a decir, confusos. No pudo aguantar más todo lo que había estado reteniendo desde que él había dicho esa frase, y dejó que la fachada de tranquilidad se desmoronara sintiendo lágrimas de nuevo agolparse en sus ojos.
"No puedo soportar la idea de perderte"
- ¿Cómo pudiste pensar que yo sí podría soportar perderte? ¿Cómo pudiste creer que yo preferiría sobrevivirte a pasar estos dos días a tu lado, buscando juntos una solución como siempre? – preguntó Kate ahora ya sin importarle que las lágrima cayeran libremente por sus mejillas.
- Kate, yo… - empezó Castle, sin saber exactamente que decir.
- No, cállate – dijo Kate empujándole hacia la pared – Te pedí que te fueras. Te pedí que te fueras, que me dejaras, que no teníamos porque morir los dos cuando pisé la maldita bomba. Pero tú y tu cabezonería volvisteis, porque "no podías dejarme allí". Tú elegiste quedarte conmigo, tú pudiste elegir. Pero esta vez… - continuó Kate subiendo cada vez más la voz – Esta vez decidiste por mi, no me diste la opción de quedarme contigo. Decidiste que yo debía quedarme aquí sola y continuar sin ti… - acabó Kate, empujándole de nuevo, atrapándole entre ella y la pared.
Castle seguía mirándola sin decir nada, al parecer paralizado con su reacción. ¿No había querido él que hablara? Pues ahora no podía parar.
- ¿Y qué pasa con Alexis? ¿Te paraste a pensar lo que esto sería para ella? Obligándola a recorrer el mismo camino que yo recorrí a su edad, levantándose cada mañana preguntándose porqué, desconfiando de todo el mundo, persiguiendo a Tyson hasta los confines de la Tierra para vengarte, olvidándose de todo lo demás... ¿Y Martha? ¿Cómo crees que habría llevado ella la muerte de su único hijo? No pensaste en lo que dejabas atrás si te ibas… - acabó Kate pinchándole con un dedo en el hombro, sabiendo como lo odiaba. Pero Castle ni siquiera se inmutó.
Claro que no había pensado en lo que dejaba detrás. Si lo hubiera hecho jamás habría sido capaz de seguir adelante…
- Solo pensaba en salvaros… - susurró Castle mientras se le escapaba una lágrima. Ella tenía que entenderle, también había intentado sacarle del piso donde estaba la bomba. Pero desde luego tenía razón, ese día él había podido elegir quedarse, y a ella la había echado a patadas del loft…
- Y ya te he dicho que lo entiendo, pero yo no… no podría… no habría… - empezó Kate sin saber cómo continuar. Respiró profundamente mientras buscaba las palabras que necesitaba antes de seguir – Ya caí en ese agujero negro una vez Castle. Perdí a la persona más importante de mi vida, estuve ahí dentro muchos años hasta que me sacaste… Y ahora eres el único que puede volver a empujarme dentro. – acabó Kate susurrando sin mirarle a los ojos, casi con… ¿miedo?
Y ahí fue cuando Castle entendió lo que la atormentaba. Se sentía débil, vulnerable por haber dejado que una persona significara tanto para ella que pudiera romperla, por haberse quitado la coraza que la mantenía a salvo.
"Oh Kate, ese sentimiento va en dos direcciones." pensó Castle mientras una extraña calidez se expandía en su pecho al asimilar todo lo que Kate le acababa de decir. Con cuidado porque no quería recibir otro empujón ni otro pinchazo en el hombro, puso la mano bajo la barbilla de Kate para que levantara la vista y le mirara a los ojos.
- Te quiero – dijo cuando ella al fin le miró, deseando que comprendiera que él también sentía lo mismo, que temblaba cada vez que la veía con el chaleco antibalas puesto, cada vez que veía el cañón de una pistola apuntándola.
Antes de darse cuenta se encontró de nuevo con la espalda pegada a la pared, pero esta vez con Kate pegada a él, besándole como él había querido hacerlo desde que se había levantado esta mañana. La rodeó con los brazos por la cintura acercándola aún más a él, pensando que pasaría un tiempo hasta que fuera capaz de volver a soltarla. Cuando fue necesario parar a respirar, Kate deslizó las manos hasta sus hombros y le apartó para volverle a mirar a los ojos antes de susurrar:
- Rick, esto tiene que terminar.
Kate sintió a su compañero tensarse en sus brazos inmediatamente, y quiso darse un cabezazo contra la pared al darse cuenta de lo que había dicho.
- No Castle, no quiero decir nosotros… Dios, después de lo que acabo de decirte ¿cómo voy a cortar contigo? – dijo rápidamente Kate regalándole una pequeña sonrisa, la primera verdadera de toda la mañana.
- Pues explícate, porque ahora sí que me he perdido – contestó Castle que se había quedado congelado.
- No podemos hacer esto cada vez que uno de los dos está en peligro. Somos compañeros, eso implica tener confianza en el otro, implica no enfrentarse nunca solo a nada. Yo soy tu compañera, no puedes volver a dejarme atrás. Prométemelo, por favor – explicó Kate, seria de nuevo.
"¿Prometerte que estaré siempre a tu lado y que te dejaré estar a mi lado cuando te necesite? ¿Dónde está ese maldito anillo cuando de verdad lo necesito?" pensó Castle antes de coger la cara de Kate con ambas manos y susurrar contra sus labios:
- Te lo prometo.
Y con eso, Kate sonrió y volvió a besarle, con tanto ímpetu que volvió a aplastarle contra la pared, recorriendo uno el cuerpo del otro como si no pudieran tener nunca suficiente, como si el mundo fuera a acabarse.
Bajando la mano por la cadera de Kate hasta detrás de la rodilla, cogió su pierna para engancharla a su cintura acercándola más a él, sonriendo al oír un gruñido salir de sus labios. Cuando dejó de besarla para desplazarse a su cuello oyó que Kate intentaba hablar:
- Pero Castle… de-de verdad… tenemos que ir a comisaría… - empezó Kate sonando mucho menos convincente de lo que seguramente había pretendido.
- Pero yo aún no me encuentro bien… necesito… por lo menos… un par de horas más en la cama… - murmuró Castle contra su cuello sin parar de besarla, antes de coger su otra pierna para ayudarla a saltar encima de él y dirigirse hacia la habitación.
Un escalofrío recorrió toda su columna cuando la oyó susurrarle al oído:
- O también podrías despejarte en la ducha – murmuró antes de morderle el cuello.
- Mmm… me encanta como piensas – dijo sintiendo a su musa reír antes de cambiar de dirección.
El mundo no se acababa, y Kate le quería, y le había pedido que no la dejara.
Y pocas veces se había sentido tan feliz como en ese momento.
Estoy especialmente nerviosa por ver que pensáis de este capítulo... xD Yo he disfrutado mucho escribiéndolo porque creo que el final de la temporada 5 pasó porque los dos lo son todo el uno para el otro, pero nunca se lo han dicho y de ahí tooooodas las inseguridades... Y me gusta como ha quedado, así que tengo más miedo de lo que penséis que de normal xDD
Me quedan 2 capítulos para acabar, pero podéis relajaros que ya no van salir más problemas para estos dos xDD Solo necesito atar cabos sueltos y ponerle un gran lazo a la historia :)
Muchísimas gracias por leer! Comentad si teneis tiempo! y sobretodo FELIZ INICIO DE TEMPORADA 6! ^^
