CAPÍTULO 14

TAILMON Y MIKEMON

Para esconderse, contactaron con Gennai que les mencionó una fábrica abandonada, con un fuerte escudo digital. Allí Lilithmon no lograría encontrarlos, o eso esperaban. Mientras que los digimon vigilaban fuera, los niños se escondieron en el interior, en lo que parecía ser una especie de antiguo almacén.

- Ahora, habla, ¿sabías lo de los digimon? – Tai fue directo al grano.

Sus amigos también querían saber como es que Kenji poseía un digivice, así como es que tenía a Tora, bueno, Mikemon como compañera.

- Como todo el mundo lo sabe, ¿acaso no se os vio luchar en el cielo hace unos meses? También armasteis una buena en Odaiba, os lo recuerdo.

- ¡Hablo en serio, Kenji! ¡¿Por qué tienes un digivice? ¡¿Y por qué habías metido a un digimon en casa?

- ¡Tai, cálmate! Estoy segura que Kenji tendrá una explicación para esto, ¿verdad?

Si su hermana esperaba que le diera una respuesta sincera, iba a estar muy decepcionada. Podía contarles algo, pero no toda la verdad. No podía mencionar que estaba de lado de Lilithmon, ni otras muchas cosas que habían pasado en el mundo digital. Sin embargo, había cosas que si les podía decir.

- Este digivice llegó a mis manos hará un tiempo, no recuerdo exactamente cuando porque en el mundo digital no existe el tiempo como en el nuestro, ¿verdad?

- ¿Estuviste en el mundo digimon?

- Creo que no es igual que al que fuisteis vosotros. El mío era todo un mundo de oscuridad – no quería entrar en muchos más detalles, porque por la mente se le iban sucediendo unas serie de recuerdos nada agradables de su estancia en aquel lugar, y no quería recordarlos.

- Y ahí sería donde conociste a Mikemon.

- No, no fue allí. Tampoco sé el tiempo que estuve en ese mundo oscuro, solo sé que de pronto regresé a mi dormitorio de los Estados Unidos, y ni siquiera había pasado un minuto en el mundo humanos desde que me había ido.

- Entonces, ¿cómo conociste a Mikemon si no? ¿Y qué relación guarda con esa digimon que nos ha atacado? ¿Y con Tailmon? Porque parecía que se conocían. Además, ¿ella es tú compañera digimon no? Entonces tú también eres un niño elegido, ¿verdad?

- Ey, ey… Tai, poco a poco, ¿quieres? A ver… antes de empezar a contaros nada sobre como la conocí y todo lo demás… Mikemon y yo no somos compañeros como vosotros y vuestros digimon, solo estamos juntos por conveniencia.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Mikemon quería encontrar a dos digimon, y como vio que os conocía, bueno, que éramos familia, pues el venir conmigo le ahorraba mucho trabajo.

- ¿Uno de esos digimon era Lilithmon?

- Eso es. Aunque bueno, ella la llama BT. Al parecer, antes de verla por última vez, no tenía esa forma.

- ¿BT? – Ese nombre a Mimi no le parecía de un digimon.

- Mmm… esperad, a ver si encuentro algo… - Koushiro comenzó a buscar en la base de datos digimon que Gennai le instaló en el portátil.

- El otro digimon a quien quería encontrar era Tailmon. Al ver que estaba con Hikari, pues pensó que sería fácil encontrarla si venía conmigo, a fin de cuentas yo era su hermano.

- ¿A Tailmon? ¿Para qué la quería?

- Al parecer son hermanas.

- ¡¿Quéeeeeeee…? – Todos quedaron boquiabiertos.

- No conozco todos los detalles, pero al parecer ella salió del digihuevo antes que su hermana. El caso es, que luego se llevaron el huevo de la ciudad del comienzo, para convertirlo en el compañero de Hikari. Durante años, Mikemon estuvo buscando a su hermana, pero no lograba dar con ella.

- ¿P-Pero los digimon pueden tener hermanos…? – Yamatto jamás había oído hablar de eso, ¿dos digimon podían ser hermanos?

- No tengo muy claro el procedimiento por el que nacen los digimon pero… si Mikemon y Tailmon eran de la misma raza, todo cabría pensar en que fueran hermanas, ¿no? ¿Acaso los polluelos cuando rompen el cascarón no reconocen a sus hermanos en los de su alrededor?

- S-Si, bueno… pero es que es la primera vez que oímos que dos digimon pueden ser hermanos.

- La cosa está en que quería encontrarla a cualquier precio y, por casualidad, la vio cuando estaba reclutando soldados para atacar el mundo humano.

- Cuando lo de Vandemon… pero, ¿cómo supo que era ella? Hay muchas Tailmon en el mundo digital, ¿no? – Como Sora, el resto de los niños elegidos también habían pensado en eso.

- Parece ser que el anillo sagrado que lleva en la cola era su pista. No me preguntéis más sobre eso, porque Mikemon nunca me ha querido dar detalles – viendo que por ahí no iban a sacar nada más, le dejaron continuar - . La cuestión es que se infiltró en la fortaleza de Vandemon, pero cuando llegó ya se estaban marchando, así que se ocultó para que no la localizasen y cruzó la puerta con ellas. Sin embargo, no llegó a Japón, sino a América. Así fue como la conocí, cuando la encontré malherida y la lleve a mi habitación. Reconocí enseguida que no era una gata normal, así que no podía dejarla allí tirada.

- Y entonces, ¿es cuándo te contó todo?

- No me contó nada al principio. La verdad me costó bastante que confiase en mí… pero, tras ver como luchabais contra Apocallymon y reconocer a su hermana, ya decidió confiar en mi y acompañarme de vuelta a Japón.

- Entonces… si no es tu compañera… ¿por qué ese digivice?

- A mi no me preguntes. Cayó del cielo de pronto.

- Que extraño… ¿has encontrado algo de esa BT?

- No… no aparece ningún digimon que empiece o termine por ese nombre. Igual es una forma que tenía ella de llamarla. Solo Mikemon nos podría dar más datos al respecto. Y en cuanto a lo del digivice, igual Gennai sabe algo.

- Pues vayamos a verla ahora mismo a buscarla y que nos cuete lo que sabe sobre Lilithmon.

- ¡Tai, no! – Hikari le cortó el camino.

- ¿Q-Qué haces…?

- Ahora está con Tailmon, déjalas estar un rato a solas, por favor.

- P-Pero, Hikari, no tenemos tiempo…

- Gennai dijo que aquí estaríamos seguros y seguro tienen muchas cosas de que hablar, por favor… - le suplicó.

Hikari había quedado cautivada por el reencuentro de las hermanas separadas. Podía entender como se sentía Mikemon, porque si la separasen de sus hermanos, removería cielo y tierra para volver a estar junto a ellos, a cualquier precio. Además, Tailmon siempre ha creído toda su vida que estaba sola, ahora que por fin había encontrado a su posible familia, ¿cómo iban a estropear ese momento?

No fueron las suplicas de la niña lo que le hicieron ceder, sino que simplemente era incapaz de decirle que no a su hermana. También aprovecharía para aclarar sus ideas. Quitando cierto tema que todavía no tenía solucionado con Kenji, era demasiado de golpe. Su conexión con los digimon, el extraño digivice y que conociera a Mikemon. Además, ¿cómo siquiera se había dado cuenta que Mikemon era un digimon cuando la había tenido sobre su regazo varias veces?

- Hermanito…

- ¿Mmm? Dime, princesa.

- Aunque no seas un niño elegido… tú… tú y Mikemon nos ayudaréis a pelear, ¿verdad?

- Claro que si – le acarició la cabeza con cariño – Y aunque Mikemon no estuviera os ayudaría igual. Sois mis hermanos, no voy a permitir que os pase nada malo, os lo prometo.

Los digimon tomaron sus posiciones para vigilar la fábrica. Tailmon y Mikemon, puesto que poseían una agudeza auditiva y visual muy superior a la de sus compañeros digimon, estaban en lo más alto de la fábrica, sobre una de las chimeneas. Desde allí podían ver todo su alrededor. Si venía algún enemigo, lo verían sin problemas.

Mientras vigilaban, Mikemon le había contado toda su historia. La gata de pelaje blanco solo se limitó a escuchar en silencio cada palabra de quien decía ser su hermana mayor. No es que pudiera negar que estar a su lado le hiciera sentir una cierta nostalgia, así como paz interior, pero, ¿cómo podía creerla? De pronto, ¿resultaba que tenía familia? En los años que estuvo sola nunca pensó en que tuviera una familia, solo esperaba la llegada de su compañera humana. Y cuando comenzó a trabajar para Vandemon, el tener idea de todo eso ya no era más que un sueño.

- ¿Cómo voy a creerte…?

- No espero que lo hagas, Tailmon. Eras un digihuevo cuando te sacaron de la Ciudad del comienzo… han sido tantos años buscándote, y ahora, al fin te encuentro.

- Ha pasado tanto tiempo que eso me es indiferente – dijo con frialdad – Aunque sea verdad que eres mi hermana mayor… para mi esa es una palabra vacía.

- ¡Tailmon, yo…! ¡Te estuve buscando, durante años! ¡Desde que se te llevaron de la Ciudad del comienzo estuve buscándote!

- ¡¿Entonces por qué no me encontraste durante esos años que pasé sola? ¡¿O durante los años de tortura que tuve que pasar al lado de Vandemon? ¡¿Tienes siquiera la más remota idea de todo lo que tuve que pasar?

Mikemon calló. No sabía como responderle a eso. Sabía que su hermana pequeña lo había pasado muy mal, la noche antes de que partieran al mundo humano, vio como Vandemon la maltrataba a latigazos, solo porque no había podido dar con uno de los digimon que este le había pedido. No tenía perdón que no la hubiera ayudado en ese momento, pero no podía arriesgarse a que la descubrieran, sino, jamás podía ver a su hermana pequeña.

- No tengo excusa, Tailmon… ni tampoco quiero que me perdones… sé que tampoco seremos felices como me gustaría, pero yo… como tu hermana mayor, te juro que te protegeré.

- Ya es tarde para que me digas eso… sé protegerme por mi misma. Y también cuidar de Hikari-san.

- Pero, yo… - calló cuando vio una cortina de humo en el horizonte. Algo se estaba acercando a toda velocidad.

- ¡Avisa a todos, viene alguien!