James miró por la ventana. Afuera nevaba, los copos caían lentamente sobre los árboles, recordó cuando los merodeadores venían a su casa en los primeros años de Hogwarts para jugar con la nieve.

Odiaba admitir que extrañaba a Sirius, se sentía solo desde que hizo sus maletas y se largó de su casa. Canuto había intentado hablar con el antes de marchar, pero James lo había ignorado por completo.

Todavía se sentía extraño respecto al tema. Sentía un gran dolor en el pecho que lo consumía día a día. Nunca había sentido algo así.

Pensó en Lily. Hacía un año ya que la había perdido... aquella navidad había tomado unas cuantas copas de mas con los merodeadores sin llegar a pensar que terminaría inconsciente en el suelo. La había cagado.

Se preguntó si ahora estaría con Sirius, y le pareció estúpido preguntárselo porque era obvio que estaba compartiendo la navidad con el.

James pensó en las anteriores relaciones de Sirius, en realidad, ni siquiera se podían llamar relaciones, si no mas bien rollos, su amigo nunca había estado en serio con una chica, la mayoría solo le duraba una o dos semanas como máximo, y solo consistían en sexo, nada mas. Por eso cuando vio que Sirius estaba jugando con Lily en la nieve aquel día había sentido ira. ¿Justo de ella se tenía que haber enamorado? Con tantas chicas en Hogwarts y en el mundo, tuvo que enamorarse de la misma chica que el y no solo eso, si no que también logró enamorarla a ella, porque Lily se veía mas feliz que nunca entre sus brazos. Lily nunca había sonreído así con el, nunca lo había besado de esa forma, eso fue lo que le dolió mas.

James suspiró alejándose de la ventana. Tomó un abrigo y salió afuera.

El frío casi lo congeló. Decidió caminar sin rumbo por las calles bañadas en nieve.

Sus padres habían decidido pasar la navidad en la casa de sus abuelos, pero James no estaba de humor para ir, porque sabía la pregunta que le haría su abuela: "¿Cómo está aquella chica pelirroja?"

No quería explicarle que habían terminado, y sabía que le preguntaría aquello mas de una vez, la abuela a veces se olvidaba las cosas, y no quería repetir algo tan doloroso como eso mas de una vez.

James colocó sus manos en los bolsillos y observó la gente caminado a su alrededor, tenían un aura tan feliz que sintió envidia. Habían parejas de la mano, grupos de amigos, Potter se sintió mas solo que nunca.

Había llamado a Peter para tomar unas cervezas, pero este le había dicho que pasaría navidad en la casa de sus tíos. Por lo tanto, no tenía idea de que hacer.

Se preguntó que hubiera pasado si aquella navidad se hubiera presentado, ¿seguiría Lily con el? ¿estaría ella allí mismo sonriendo como solía hacerlo?

Decidió caminar hacia su restaurante favorito, era lo único que se le ocurrió hacer.

-¿James?

El chico volteó. Una chica de ojos azules y cabello rubio lo miraba con una sonrisa.

-Eres tú -dijo sorprendida al comprobarlo.

-¿Te conozco? -preguntó extrañando.

La chica bajó la mirada sonriente, con las mejillas algo sonrosadas.

-Que tonta -dijo colocando un mechón de cabello detrás de su cabello -, lo siento, a veces suelo ser muy adelantada, soy Anabelle Heller, a principios de año intenté unirme al equipo de quidditch... pero no me aceptaron. Bueno, en realidad tú no me aceptaste...

James intentó hacer memoria. La recordó.

-Tu eres la chica que se cayó de la escoba -dijo con una sonrisa.

Anabelle rio.

-Me puse demasiado nerviosa cuando supe que tu eras el que decidía quien iba a formar parte del equipo... -admitió.

James rio.

-Pero... ¿qué haces por aquí solo? -preguntó la chica curiosa -Es raro no ver a tus amigos contigo...

James la miró extrañado.

-¿No escuchaste los rumores?

Anabelle recordó todo. Quiso pegarse por ser tan olvidadiza.

-Lo siento James, soy algo olvidadiza -dijo la chica mordiéndose el labio.

-No importa -dijo el chico suspirando.

-¿Estás solo entonces? Yo también estoy sola -dijo antes de que pudiera contestar.

El mago sonrió, aquella chica hablaba demasiado para ser una desconocida.

-¿Ibas a aquel restaurante? -le preguntó mirando al acogedor lugar de la esquina.

James asintió.

-Yo también, estoy hambrienta, ¿quieres que cenemos juntos?

Y otra vez, antes de que James pudiera contestar, la chica lo tomó del brazo y comenzaron a caminar hacia allí.

-La verdad es que soy una gran fanática tuya, me encanta verte jugar al quidditch -dijo emocionada.

James rio, nunca había estado con una chica tan sincera y desvergonzada.

-No es para tanto -dijo el chico encogiéndose de hombros.

Ana lo miró enfadada.

-Eres el mejor, siempre haces que Gryffindor gane los partidos, asique no digas que es para tanto.

-Eres extraña -soltó James sin poder contenerse, pero ella le sonrió.

-Todos dicen eso, estoy acostumbrada...

Los dos magos entraron al pequeño restaurante, era un lugar acogedor, James solía ir con los merodeadores allí a comer porque nunca había mucha gente. Ese día, a pesar de que era navidad, seguía igual de vacío.

Se sentaron en una mesa para dos. Ana tomó la carta de comida al instante y comenzó a hojearla.

-Me comería todo lo del menú -suspiró.

James sonrió. No podía creer que estuviera a punto de comer en navidad con alguien completamente desconocido. Observó a la chica con detenimiento. Era delgada, su cabello era largo y ondulado, sus labios tenían una bonita forma, y tenía piernas largas, sus ojos azules eran muy llamativos. Pensó que Sirius la hubiera clasificado como una chica bastante follable.

Se odió por pensar en Sirius.

-¿Tú que comerás? -preguntó curiosa levantando sus ojos de la carta.

-No lo se...

El mesero apareció.

-¿Qué van a ordenar?

-Dos platos de pasta por favor -contestó la chica emocionada.

James la miró frunciendo el ceño. ¿Se animaba a ordenar por el?

-Enseguida estará listo.

Ana miró a James apoyando su mentón en su mano.

-Es navidad y la primera cita, invito yo.

-¿Primera cita? -repitió James atónito.

Ana sonrió.

-Siempre he querido tener una cita contigo -dijo divertida -, pero nunca me animé a acercarme porque tenías novia, pero ahora que estás solo...

James no podía creer lo que estaba escuchando.

Cuando tienes una oportunidad así aprovéchala lo mas que puedas y ya sabes a lo que me refiero. La voz de Sirius volvió, haciendo que James se maldijera.

-Esto no es una cita -dijo James tercamente.

-Aceptaste venir conmigo a cenar en navidad, ¿qué otras señales quieres?

James suspiró.

-Como si me hubieras dejado opción...

El mesero dejó los platos en la mesa.

Anna se llevó un bocado a la boca.

-Se que no soy la mas bonita de Hogwarts, pero tu me gustas mucho -confesó la rubia.

-Pero ni siquiera te conozco -se quejó el mago.

-Yo te conozco todo -espetó haciendo que James se ruborizara. La chica sonrió -, tranquilo tampoco es para tanto, pero lo que quiero decir es que puedes conocerme de a poco...

-Sigo amando a mi ex -soltó James -, no creo que a ti te convenga.

La mano de la chica se posó en la suya.

-Haré que te enamores de mí.

James no pudo evitar sonreír.

-¿Cómo planeas hacerlo? Ahora mismo no estás dando lo mejor... -preguntó riéndose de la forma en que la chica comía.

Ana se limpió rápidamente la boca con la servilleta.

-Es mi único defecto, lo juro -dijo convencida haciéndolo reír otra vez -Por lo menos te hago reír -dijo encogiéndose de hombros.

-¿Por qué estás sola en navidad? -le preguntó el mago.

-La verdad es que... me escapé de casa -soltó sorprendiéndolo.

-¿Te escapaste? ¿Por qué?

-Mis padres se pelean mucho, y ni siquiera navidad es la excepción -dijo tristemente -, entonces salí por la ventana y vine con la idea de cenar en alguno de estos lugares, lo que no me imaginaba era que me iba a encontrar con James Potter -suspiró como si el no estuviera ahí.

-Lo siento. Mis padres también suelen pelearse de vez en cuando, y cada vez que lo hacen es molesto...

-Ellos lo hacen todo el tiempo -dijo Ana rodando los ojos -, por eso amo tanto Hogwarts, es mi escape.

James sonrió.

-¿Estás en sexto, verdad? -le preguntó el mago.

Ana asintió.

-Yo estoy en mi último año, no se que haré cuando termine allí... Hogwarts también es muy importante para mí...

-¿Serás un auror, verdad? -preguntó la chica sonriente.

James rio.

-Si...

-Será triste no verte jugar mas al quidditch -dijo Ana apenada.

-Es verdad, será extraño no estar en el equipo el año que viene... -dijo James antes de llevarse un bocado a la boca.

Ana lo miró con una sonrisa.

-Deja de mirarme así -le ordenó.

-No lo haré hasta que aceptes que esto es una cita -contestó divertida.

-Eres imposible -suspiró James.

-Di que es una cita -insistió la rubia de ojos azules.

James sonrió. Ana no estaba tan mal, su personalidad era extraña y cambiante, pero eso le parecía divertido. Pensó en Lily, sabía que tenía que olvidarla algún día, porque le había quedado claro de que ya no había esperanzas de volver con ella.

Miró a la chica con sus ojos color avellana que hacían suspirar a muchas. A Ana esa mirada le causó efecto, su sonrisa se borró, y comenzó a ponerse nerviosa. James Potter lo estaba considerando.

-Esta bien, es una cita -anunció el chico de gafas.

La chica casi se cae de la silla de la emoción. Una sonrisa enorme se dibujó en su rostro.

Cuando terminaron de cenar, la pareja salió del restaurante. Había muy poca gente ya. Había parado de nevar, pero hacía mucho frío todavía.

Los dos chicos caminaron por el lugar sin ninguna prisa.

-¿Qué quieres hacer ahora? -le preguntó James.

-Caminar está bien -dijo la chica y entrelazó su mano con la del mago.

James miró sus manos entrelazadas. Parecía casi irreal. Hace tan solo una hora y media estaba caminado solo y ahora una chica estaba acompañándolo.

Sus ojos se posaron en la chica.

-¿Estás segura de esto?

Ana asintió con una tímida sonrisa. El chico sonrió dándose cuenta de que la sonrisa de la maga era contagiosa.

-Se que no debería preguntarte esto, pero es que me da mucha pena...

James la miró sorprendido.

-¿Qué?

-¿No has pensado en... perdonar a tus amigos?

James bajó la mirada.

-Si, lo he pensado...

Ana sonrió.

-¿Lo harás? ¿Los perdonarás?

-No lo se...

-James, se que debes estar muy enojado con ellos, pero... los amigos también comenten errores -le dijo la chica apoyando su cabeza en el brazo del mago.

-¿Errores tan graves?

-Si... suelen meter la pata muchas veces -suspiró -, pero todo Hogwarts sabe que Sirius te quiere James, son los mejores amigos del mundo...

James sonrió tristemente.

-Se perdió la confianza... me mintió... y yo estuve a punto de... -James se detuvo, ni siquiera podía decirlo, era algo que nunca se iba a perdonar, haber intentado usar ese hechizo con Sirius... recordarlo le dolía en el alma.

-La confianza puede volver a construirse -dijo la chica seriamente -, será difícil, lo se, pero sería bonito que le des otra oportunidad...

James miró a aquella chica desconocida. Sintió que faltaba mucho que conocer de ella, al principio se había mostrado algo infantil, y después le decía aquellos consejos tan sabios como los de Remus...

Ana también lo miró y otra vez esa sonrisa simpática e inocente apareció en su rostro.

El reloj del parque comenzó a sonar. Eran las doce.

-Feliz navidad James -dijo la chica alegremente.

-Feliz navidad -repitió el chico.

Caminaron por el parque tomados de la mano y si alguien los hubiera visto tranquilamente podrían haber pensado que eran pareja.

-James, tengo que irme, después de todo creo que mis padres podrían estar preocupados -suspiró Ana.

-Si... supongo que nos vemos en Hogwarts, ¿verdad?

Ana le sonrió.

-Nos veremos mañana -le dijo con los brazos cruzados.

James rio.

-¿Mañana?

-¿Crees que voy a esperar tanto para verte? -bufó la chica.

-Esta bien, ¿dónde nos vemos?

-Aquí mismo -dijo sorprendida por su aprobación.

-Esta bien, ¿a las cuatro?

-Me parece perfecto -contestó sin poder creérselo.

-Bueno... nos vemos mañana...

Ana se acercó y besó su mejilla, dejándolo completamente sorprendido.

-¡Nos vemos mañana! -gritó la chica mientras se alejaba corriendo.

James se quedó allí observando como aquella chica desconocida y rubia se alejaba.

Gracias a ella, James se había sentido menos solitario aquella noche de navidad, porque Ana sin darse cuenta, había iluminado un poquito mas la vida de James Potter.


Holaa :3 últimamente comencé a sentirme culpable por James, entonces decidí hacer este capitulo especial exclusivamente para el :3

El proximo capitulo es el final, ya se, algo corto el fic, pero creo que es mejor terminarlo así no se pierde el hilo de la historia :3

Dejen reviews! En potterfics siempre me dejan ehh jajaja