- Prim, relajate o esto no va a funcionar – Bobby intentaba por décima cuarta vez curar el brazo de la pequeña de sus ojos, como le decía en secreto a Prim. Para el viejo cazador que Sam tuviese algo con Miguel estaba muy bien, no tenía ningún problema de hecho, pero Dean, Dean le había llevado una hija, lo que el gran cazador siempre soñó. Y debía cuidarla, tarea muy difícil si esa niña insistía en ir a meter su muy humano trasero a batalla.

- Ardeee… aoushhh ardeeee! – Prim sollozaba contra la camiseta de franela de Dean, mientras el mayor de los wínchester la abrazaba lo más fuerte que podía sin hacerle daño

- Lo se amor, pero debe curar la herida o se va a infectar – Bobby miraba a la escena enfadado por tener que curar de esa manera a Prim, cuando los Hermanitos súper poderosos de la semi diosa podrían actuar curándola en un instante.

- Donde están los idiota de los Aladitos esos! Ellos podrían curar a Prim en un segundo! – Termino de explotar el cazador. Provocando una mirada de disculpas en Prim, que lo hiso sentir aun peor – No te asuste pequeña, es solo que ellos podrían curar esa herida muy rápido y te ahorraríamos el ardor y luego cocerla

- Cocerla! – Los ojos de la niña se abrieron como platos, espantada de solo pensar en una aguja atravesando su piel de lado a lado.

- No serán necesarias las puntadas a la hermosa piel de mi hermanita – En ese momento Lucifer estrella de la mañana entro en gloria y majestad a salvar a su hermanita de los actos barbáricos tan propios de los cazadores.

- Lucy! – La misma Prim había alentado a Lucifer a cuidar de Miguel, ya que el mayor de los Arcángeles se encontraba en mucho peor estado que ella. Se arrepintió apenas se dio cuenta de la gran herida que atravesaba todo el largo de su antebrazo izquierdo, donde la bruja había dado un certero golpe y que no se curaba aunque tuviese sus poderes, cuando regreso a la tierra su padre la dejo nuevamente como humana en forma automática, lo que impidió que esta sanara y dejándola al estilo humano, en manos de Bobby y Dean., quienes podían amarla con el alma, aunque eso no los hacia más delicados o menos neandertales a la hora de curar una herida abierta.

- Así es, Lucy ha llegado a salvar tu hermosa piel, de quedar agujereada de por vida por este par de monos sin pelo – Lucifer adoraba burlarle de Dean, no de Bobby, pero estaba dentro del saco y amaba ser adorado por su hermanita frente a Dean, digamos que le daba cierto regocijo saber que ella lo seguiría hasta el mismo infierno, aunque el cazador estuviese en medio.

- Gracias a tu padre arrastraste tu feo trasero hasta aquí, estrellita de la mañana, haz tu jodido trabajo y cura a Prim! A pasado demasiado tiempo con esa maldita herida sangrando y abierta, podría infectársele… idiota!

- Mmmm – Gruño antes de tocar la frente de la menor y curar la fea herida, dejando tan solo la tela manchada de su sangre y un montón de lágrimas surcando el rostro de la primogénita.

- Gracias Lucy… como esta Miguel? – Lucifer le sonrió a su hermanita y la jalo junto a él para sentarla en sus rodillas, en parte para consolarse el mismo, y a Prim y en parte para molestar al Winchester.

- Mickey se quedó junto a Sam en casa, padre ya lo había curado

- Papa esta aqui?

- No, subió con Gabe, por lo que nos contó Mickey… no le fue muy bien que digamos

- Pobre Gabe, él no tenía culpa de nada

- No pero su bocaza si, al parecer hiso enfadar al viejo, pero eso es harina de otro costal... Yo venía a hablar otro asunto contigo– el ex rey del infiero estaba a punto de disculparse con su hermanita cuando esta lo callo

- No te atrevas Lucy, esto no fue tu culpa. Almeida tenía un conjuro poderoso bajo la manga y esta vez yo no tuve tanta suerte

- No fue suerte lo que te salvo la vida, fue Dean – En un gesto que no repetiría en toda la existencia Lucifer le dio un agradecimiento silencioso al Cazador, este disfruto del momento y le sonrió de medio lado al Diablo, entregándole una cerveza en ofrenda de paz

- Bien! Somos una extraña familia feliz nuevamente, ahora, si me disculpa. Este viejo saco de huesos necesita una larga ducha y una cama – Bobby le dio un beso a su hijo mayor, otro a la pequeña Prim y por ultimo una mirada de agradecimientos a Lucifer, por sanar a Prim y evitarle el tener que cocerle esa enorme herida a sangre fría.

- Creo que nosotros también nos retiraremos a dormir, Dean… - Lucifer estaba dispuesto a llevar a su hermanita con él, aunque la semi diosa tenía otros planes en mente

- Te puedes adelantar? Quisiera hablar con Dean… en privado – lucifer tuvo que aguantar las ganas de arrancarle la cabeza al cazador, no solo por la petición de su hermanita, sino que también por la mirada de suficiencia del mono sin pelos que se atrevía a poseer a su hermanita menor.

- Media hora, te vendré a buscar si no la llevas en media hora a casa – Termino de amenazar entre dientes el ex rey del infierno

- Lo que digas, hermanito mayor de mi hermosa novia – Dean sabia cuanto odiaban los Arcángeles ser asociado a los humanos, más aun si son cazadores, peor si son el novio de su hermanita menor.

- Dean! – Lo regaño juguetonamente la semi diosa, provocando la mirada hastiada de Lucifer quien decidió hacer un acto de desaparición, dejando solos a los tortolitos

- Valla noche he – bromeo Dean, como lo hacía cuando estaba nervioso - Fue muy adrenalinita, no crees?

- Lo fue? Hace mucho que no luchaba de esa manera… - Se disculpó la Semi diosa con el cazador. Dean la miro con esos ojos verde peligro que tanto amaba la semi diosa, provocando un escalofrió directo en su espina dorsal

- No te ofendas, yo sé que eres una súper fuerza ancestral y todo eso, pero…

- Dilo Dean… está bien – Prim acuno la pecosa cara del cazador, provocando en el interior del hombre temblara, por el solo hecho de ese toque, que le calaba profundamente hasta los huesos.

- Tu jamás comprenderás el miedo que siento, de solo pensar… en que podrían herirte, ni el terror que sentí cuando esa maldita arpía te hiso daño Prim… un hombre no debería soportar ver herida a la mujer que ama, sé que soy el novio de una muy complicada inmortal, pero eso no impide este terror Prim, me entiendes?

- Más de lo que tú crees – Dean se acomodó en la silla, con Prim en sus brazos sujetando lo más fuerte que podía la delicada figura, en un intento por no dejar aire entre ellos y sentir cada parte de su delicado ser.

- A que te refieres' – Falsamente indignado Dean mantuvo la mirada turquesa con sus orbes verdes, ayudando en poco o nada a que la primogénita lograra pensar una respuesta inteligente – A que te refieres Prim?- Volvió a insistir

- Son solo unos momentos, estoy consciente de eso, pero durante la batalla, a mí me otorgan poderes desbordantes, soy básicamente invencible… pero tú'? tu eres un mortal, cuerpo frágil y te expones todo el tiempo a heridas, golpes y por sobre todo a la muerte Dean. Que piensas que siento yo cada noche que te largas de cacería o cuando te alejas en ese impala por la carretera buscando un nuevo monstruo al cual enfrentar, poniendo en riesgo no solo tu vida, sino la de Sam, la mía y la de Miguel en el proceso… si alguno de ustedes muere – Prim no pudo seguir, se le quebró la voz y el alma al sentir como estaba pendiendo de un hilo muy delgado, de las manos de ese cazador adicto a la adrenalina de la batalla y el peligro de la vida de un cazador - … esto es un circulo Dean… lo entiendes?

- Hey, hey no más lagrimas bonita, tus hermosos ojitos de cielo se van a hinchar y mañana serás un mapache

- Desviarle el tema a tu novia es algo muy bajo, sabias?

- Soy culpable de lo que desees, siempre y cuando la condena sea estar atado a tus hermosos labios por el resto de mis vacíos días.

- Ninguna medida de tiempo es suficiente junto a ti Dean

- Empecemos por siempre?

- Oh por favor, búsquense un cuarto! – Gabriel muy a su estilo interrumpió a los tortolitos, ganándose una mirada de odio de parte de Dean.

- Genial – Gruño el cazador –Sabes que Prim, acordaremos que desde hoy, tus familiares deberán golpear la puerta como cualquier ser en esta tierra, antes de entrar a donde sea que estemos en este bunquer

- Me parece un muy buen trato – Se rio la Trigueña mostrando una hermosa hilera de dientes blancos

- Ja ja… no tendría gracia, además fue el creador de todo, incluyendo este bunquer, quien me envió por su Primogénita, Dean – Lo último con toda la burla retenida en sus divertidas venas

- Mi toque de queda – Se disculpó Prim

- Está bien, de todas formas debo dormir, fue un día largo… que merece un largo beso, de despedida… no te parece?

- O claro que no… Suelta a mi hermanita! –Gabriel no cabía en su asombro de lo osado de aquel beso y la forma en la que Dean recorría la espalda semi desnuda de Prim o como ella le metía las mano entre la camiseta al cazador, embriagada de la lujuria que expelía aquel monumento a la virilidad – Cof cof… emmm ajam! Suelta a mi hermana pervertido! – Sin aguantarse mas, Gabriel se tele transporto junto a Prim, dejando a un solitario Winchester besando a la nada.