Nota: es una traducción al español del Fic "KNOTS" (Nudos) del autor Little leaf of the Redwoods, quien amablemente me ha concedido el permiso para hacerlo. Este es seguramente el Fic de los hermanos Hansen que más me ha gustado. Aclaro que para traducir la historia, no utilizo ninguna herramienta de traducción. No soy dueña del relato, ni busco ganancia económica.
N/T: Ehhh, hola!... lamento la tardanza pero este es uno de los capítulos más largos de la historia, espero estar a la altura de sus expectativas y me disculpo por los errores gramaticales cometidos en la traducción de algunos capítulos anteriores, los editaré en cuanto pueda. De corazón deseo que la lectura les sea agradable, saludos!
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CAPITULO 14: "EL ESTADO DE WASHINGTON"
Edgar lentamente se levantó de la mesa y dedicó una última mirada hacia Norman antes de escabullirse silenciosamente rumbo a su habitación.
-"Bueeenasssss noches, Edgarrr" El joven ebrio también se despidió de su hermanito arrastrando un poco sus palabras.
Edgar se detuvo y dando la espalda a sus dos hermanos mayores, respondió sin una pizca de sarcasmo: "Espero que mañana te sientas mejor, Norman."
-"Ehhh…Yo no podría sen…sen…sentirrrrrrme mejorrrrrrr de que lo que me siento ahora"… Norman respondió borracho y con plena seguridad.
-"Já te garantizo que mañana no opinarás lo mismo idiota"…Sig pensó para sí mismo.
Edgar salió de la cocina y subió las escaleras lo más rápido posible. Se cepilló los dientes y se lavó la cara en el lavabo del baño. Luego se dirigió a su dormitorio, cerró la puerta, apagó las luces y se metió en su cama.
"Oh Dios Norman!... ¿En qué diablos estabas pensando? ¿Cómo manejará esto Sig?" …Inevitablemente, Edgar comenzó a ponerse nervioso pero hizo un esfuerzo y se contuvo…"Yo prometí confiar en mi hermano mayor y sé que él va a solucionar todo de la mejor manera. No hay de qué preocuparse"
Edgar logró controlarse, pero por si acaso, envió una pequeña oración a su madre pidiéndole que ayudara a Sig y le diera mucha paciencia y comprensión….
"Siempre es bueno contar con la ayuda del cielo, ¿verdad?"…pensó terminando su plegaria einclinándose para encender su radio/reloj.
Dio vuelta a los botones y pasó a través de muchas emisoras en busca de algo específico. Cuando escuchó en la radio sonar una melodía de música country, se detuvo y apoyó la cabeza sobre su almohada.
Al niño le gustaba todo tipo de música, no era exigente y en realidad no tenía canciones favoritas…pero esa noche, era diferente, así que abrazó la almohada y se dejó llevar al país de los sueños al compás de la música country…como un pequeño tributo a Norman.
Sig observó a su hermano menor tambaleándose de un lado a otro hasta casi caer de cabeza en el suelo de la cocina. El mayor lo atrapó en el aire, lo guió hasta una de las sillas y puso los brazos de Norma sobre la mesa para que tuviera equilibrio. Cuando Sig sintió que su hermano ebrio estaba fuera de peligro, se alejó un poco y cerró la puerta interior de la cocina.
Se quedó de espaldas un rato, viendo directamente la manivela de la puerta. Lo que menos deseaba era darse la vuelta y contemplar el desastre que era Norman en estos momentos.
El rostro del hermano mayor estaba pálido y demacrado, todavía no podía creer que a Norman se le ocurriera hacer algo tan estúpido, independientemente de las razones que tuviera…nada, absolutamente nada justificaba este comportamiento. Sig sentía un profundo deseo de caerle a golpes al idiota que le esperaba sentado en aquella silla…pero una ola inexplicable de paciencia y comprensión se apoderó de él como la brisa de un verano caliente….
"¿Qué fue eso?"…Se preguntó intentando recuperar el equilibrio de sus emociones. Cuando logró reorientar su ira, se dio la vuelta para hablar con su hermano borracho.
Norman estaba descansando la mejilla en su mano con el codo doblado, apoyándose sobre la mesa y con la cabeza cayendo de un lado a otro. Cuando notó que Sig lo observaba, mostró su sonrisa más increíble de la noche…
Sig entrecerró los ojos y en lugar de reír, sintió la necesidad profunda de eliminar esa sonrisa de la cara de su Norman.
-"¿Qué. Diablos. Estabas. Pensando?" El hermano mayor preguntó haciendo una pausa entre las palabras y tratando de mantener su voz en un tono tranquilo….no porque no deseara gritar, sino más bien porque no deseaba que Edgar escuchara sus gritos.
Norman no respondió nada y simplemente siguió mirando a su hermano con una gran sonrisa.
-"¿Acaso estás loco? ¿Ha perdido la cabeza?"… Sig habló de nuevo haciendo un esfuerzo sobre humano para mantenerse bajo control.
Norman perdió su equilibrio, deslizó su brazo con la palma abierta y colocó su cabeza sobre la mesa, pensando que la cara de Sig era bastante divertida y se echó a reír más fuerte.
En este punto, Sig empezó a hablar consigo mismo en voz alta, porque al parecer esa era la única manera que iba a tener una conversación normal: "Puedo ver que piensas que esto es divertido, una hazaña para reírse a carcajadas. No tienes la maldita idea de entender lo que has hecho, ¿verdad?... No tiene sentido para mí tratar de razonar contigo en ese estado, estás tan borracho que apuesto que ni siquiera sabes dónde diablos te encuentras!"... "
-"Este essss el essstado de Wassssssssshington, ¿no?"…Norman interrumpió la charla privada de su hermano hablando entre dientes y haciendo gestos raros con la cabeza.
Sig se contuvo y continuó con su conversación unilateral: " Hace apenas unas horas atrás que papá dijo: estoy orgulloso de ti y sé que tus hermanos estarán seguros bajo tu cuidado…Oh mi Dios santo, si papá se entera de esto, no solo se arrepentiría de sus palabras, sino que volvería a casa en un minuto!... Luego seguro te mataría a ti frente a mis ojos y después me mataría a mi!...No, retiro lo dicho….una muerte rápida sería un castigo demasiado bueno. Primero me daría una paliza de los mil demonios con su correa de cuero, sin importarle en lo más mínimo que tengo 18 años, luego te daría a ti la peor paliza de tu vida y entonces comenzaría la matanza. Así es más o menos cómo terminarían las cosas si papá estuviera aquí"
Mientras el joven borracho escuchaba a su hermano mayor divagar y caminar en círculos por toda la cocina, pensó que Sig parecía el personaje más divertido del mundo…Era como si tuviera al mejor comediante del país, realizando un show sólo para él!.. ¿Cuándo mi hermano mayor se convirtió en un personaje tan gracioso?...
Para Norman todo era como una estupenda escena de comedia, un gran espectáculo, así que como cualquier público respetuoso, decidió mostrar su agradecimiento dando un fuerte y caluroso aplauso al protagonista...
-"Brrrrravooo!...Otraaa, otraaa!...gritaba emocionado aplaudiendo.
Sig escuchó los aplausos e intentó contener su enojo esperando que Norman se callara…pero después de varios segundos, perdió el control.
Caminó hacia su hermano y apoyado en su fuerza y estatura, lo agarró por la camisa arrastrándolo por las escaleras y derribando la silla de la cocina en el proceso. Norman ni siquiera supo qué fue lo que pasó.
En un día "normal" y siendo otras las circunstancias, esto no hubiese sido tan fácil y seguro que Norman le daba a Sig una buena pelea…pero hoy no era un día "normal" y el hermano menor no estaba en condiciones de resistirse, incluso de haber sabido lo que iba a suceder. El borracho se vio obligado a dejar que Sig lo arrastra escaleras arriba hasta llegar al baño.
Cuando Norman al fin se dio cuenta de dónde estaba, trató de explicarle a Sig que no era para tanto, que solo había disfrutado de un descanso en el estacionamiento abandonado a pocas calles de la casa donde tomó un poco de licor. La única respuesta de Sig fue cerrar la puerta del baño y meter a su hermano en la ducha, abriendo el agua helada hasta el tope.
Norman finalmente se dio cuenta de lo que estaban haciendo en el baño e intentó dar una buena batalla, pero entre el miedo al agua helada, lo rápido que subió por las escalera y el mundo que giraba a su alrededor fuera de control, comenzó a sentirse muy enfermo del estómago.
Sig tenía su mano derecha agarrando con fuerza la camisa de su hermano y notó de inmediato su cara verdosa. El mayor reconoció esa mirada inmediatamente y arrodilló a Norman frente al dios de porcelana justo en el momento preciso.
Norman cayó de rodillas y empezó a vomitar toda la cena junto con sus entrañas, agarrándose de ambos lados de la taza del inodoro para salvar su vida.
Sig dejó el agua de la ducha correr para que ahogara el ruido de los vómitos dolorosos de su hermano… "No necesito que Edgar escuche esto"…pensócambiando la temperatura del agua y dejando que el baño se llene de vapor. Después dejó a su hermano y a sus vómitos un rato para buscar un par de pantalones limpios y una camisa cómoda de la habitación de Norman junto con dos toallas del armario del pasillo, una grande y una pequeña.
Cuando Sig regresó al cuarto de baño, cerró la puerta y observó a su hermano vomitando en el inodoro. Mojó la toalla más chica con agua fresca y no pudo evitar comentar casi con satisfacción: "Te lo mereces"
Norman le escuchó entre sus jadeos y preguntó con voz airada: "¿Por qué es que cuando Edgar se mete en problemas, te conviertes en el hermano mayor más dulce y protector de mundo, pero cuando soy yo quien está en líos, tengo al NO-compasivo hermano mayor regañándome? "
Sig sonrió sentándose en el borde de la bañera y Norman le dedicó su mejor mirada de disgusto, con la mitad de su rostro dentro del inodoro.
El hermano mayor le observó con tranquilidad e intentó explicarse: "Escucha bien lo que voy a decirte y no me malinterpretes, Dios sabe que amo a Edgar más allá de la luna y de regreso…pero, tú eres más que mi hermano"… inclinó su cuerpo y le susurró en la oreja "Tú eres mi mejor amigo Norman y no puedo perder a mi mejor amigo porque entonces, ¿Dónde estaría yo sin ti?"… Sig terminó de hablar y colocó la toalla fresca sobre el cuello de su hermano, frotándole los hombros suavemente.
Nadie en la historia de la humanidad, se sobrepuso tan rápido a una borrachera como Norman Hansen.
Logró expulsar hasta lo último de su estómago en el inodoro mientras, su hermano mayor trataba de consolarlo frotando su espalda y limpiando el vómito de su cara con papel higiénico.
Cuando Norman estaba seguro de que ya no tenía nada más que ofrecer al dios de porcelana, Sig tomó la otra toalla y se la entregó. Norman se secó la frente, la boca y se sentó en el frío piso del baño apoyando su cuerpo en la pared.
Sig cerró la ducha por un minuto y se sentó al lado de su hermano en el piso…"Son interesantes los lugares en que termino sentado, primero en el cuarto de Edgar, después en el suelo de la cocina y ahora el piso del baño….quien sabe, quizá muy pronto estaré sentado en el piso del garaje"
Norman sintió que su hermano se sentaba junto a él, pero no pudo mirarlo a la cara…sus pies eran una mejor opción. Él sabía que su cuerpo olía horrible, a una mezcla de alcohol y vómito…pero aún así, su hermano mayor seguía sentado a su lado.
Sig puso uno de sus brazos alrededor de los hombros de Norman y le hizo una pregunta simple: "¿Por qué?"…aunque él ya conocía la respuesta.
Norman no tenía ninguna excusa que ofrecer. Estaba completamente agotado, con el tanque de sarcasmo completamente vacío... Entonces, empezó a llorar en silencio, sintiendo las lágrimas quemar sus ojos abriéndose paso hasta sus mejillas. Casi no podía hablar pero explicó con voz entrecortada: "No sé ... Todos estos años pensando que papá nos castigaba con rencor, como si no le importáramos…¿sabes cuántas veces me fui de esa cocina sintiéndome como el peor hijo del mundo? "
-"Si lo sé, por experiencia personal"…Sig respondió con sinceridad.
-"Papá solo tenía que decir una frase Sig, una maldita frase después de castigarnos, bueno, aparte de "no vamos a tener esta conversación otra vez"…porque ése comentario no cuenta en mi libro. Una solo frase habría hecho un mundo de diferencia. Habría significado mucho para mí. Él pudo haber dicho: "Buen trabajo, eres muy valiente por no llorar" o "lo siento, pero tenía que hacerlo"...o quizá… Norman empezó a llorar con mucha intensidad y enterró su cara entre sus manos.
-"¿Todo está perdonado y te amo?"…Sig terminó de completar la oración en voz baja.
Norman se limitó a asentir con la cabeza entre sus manos y lloró con amargura. Sig le frotó el hombro un poco y pensó: "Eso es lo que yo quería también, compañero, así que no te avergüences".
-"¿Por qué nos hizo sufrir de esa manera cuando en realidad quería decirnos algo?"…Norman preguntó entre lágrimas, lleno de resentimiento.
-"No sé, hermano…Quizás porque no sabe cómo demostrarlo, o quiere que pensemos que está hecho de acero…o tal vez él fue criado así…o pueden existir un millón de razones. Papá es como es"…Sig habló despacio intentando calmar a Norman y explicar las cosas según su opinión.
Norman lo miró de arriba hacia abajo con sus ojos bañados en lágrimas…"Siempre pones la cara por él, no importa qué haga"…le dijo con resignación: "Debió actuar de manera diferente, tú los sabes y yo lo sé. Es por esa razón que fuiste tan bueno con Edgar cuando le diste esa paliza. ¿Cómo sabías de qué manera castigarlo? "
-"Reconozco que no lo sabía. Simplemente lo traté como siempre quise ser tratado cuando me ganaba una paliza por meterme en problemas"…Sig supo que también había recibido mucha ayuda del cielo, pero no se lo dijo a Norman… pensó que quizá por ser joven, no lo entendería.
-"Y Edgar no pensó que eras débil por llorar a su lado!..Santo cielo!...si hasta cree que el sol sale por tus ojos!. He notado lo mucho que confía y te respeta ahora…creo que te convertiste en su héroe"… Incluso Norman reconoció que los celos reinaban en su propia voz e hizo una mueca…"Lo siento, yo no quise decir eso, es que estoy tan enojado.".
-"Pregúntate a ti mismo Norman: ¿habría sido mejor que papá nunca te dijera que te ama?...Habrías pasado el resto de su vida pensando que no le importabas. ¿Si tuvieras la opción de elegir…Es eso lo que hubieses querido?" Sig preguntó con un tono cargado de paciencia.
Norman pensó mucho antes de responder y al final…no pudo encontrar una respuesta honesta. Sólo hundió su cabeza entre las rodillas y murmuró: "No lo sé...la verdad es demasiado abrumadora...Es como si papá me hubiese robado su amor durante mis 17 años y me lo devolviese todo en una llamada telefónica de cinco minutos."
-"Mejor en cinco minutos que nunca...al menos eso es lo que yo siento"… Sig comentó suavemente.
Norman empezó a llorar de nuevo y Sig sólo pudo sostener su brazo alrededor de su cuerpo ahogando sus gritos.
Después de un tiempo, cuando el llanto de Norman se había transformado en simples sollozos, Sig habló: "Hueles horrible y lo digo en serio...hueles como al piso de un bar de mala muerte"
Norman se rió un poco y levantó la cabeza…"Supongo que necesito una ducha después de todo."
-"Estás bien…¿Puedes bañarte solo?... porque si no, me encantaría echar tu estúpido culo al agua fría con todo y jeans, así me ahorraría la molestia de lavar tu ropa"…el mayor dijo mientras se levantaba del piso. Luego se agachó y ayudó a su hermano a levantarse con facilidad.
Norman estaba un poco inestable, pero al instante enderezó su cuerpo y dio varias respiraciones… "Lo tengo controlado, no hay necesidad de audiencia"
-"Bueno, utiliza el jabón…¿quieres?...es esa cosa cuadrada que está ahí frente a tus narices" …Sig gritó mientras le lanzaba una toalla limpia del armario.
Norman cerró el baño con llave y Sig escuchó el agua de la ducha correr de nuevo mientras abría la puerta de la habitación de Edgar en silencio. El chico estaba profundamente dormido… "Espero que no haya escuchado nada"... pensó bajando las escaleras. Al llegar a la cocina, enderezó la silla que estaba tirada en el suelo, llenó un vaso grande de agua helada, tomó dos aspirinas del gabinete y apagó las luces.
Norman se duchó rápidamente, dándose el lujo de llorar un poco más mientras estaba solo en la bañera. Notó que Sig le había traído ropa limpia y deseó patearse a sí mismo por el comentario de: "NO-compasivo hermano mayor"... En su mente recordó la respuesta de Sig a sus quejas: "Eres mi mejor amigo Norman"...
"Oh, mierda!…¿qué has hecho idiota?"…Se regañó mentalmente pero después de unos segundos, decidió alejar esos pensamientos de su cerebro porque sus ojos le dolían de tanto llorar.
Su aventura le empezaba a pasar factura y sentía que la cabeza iba a estallarle de un momento a otro. Se vistió tan rápido como su jaqueca lo permitió, se cepilló los dientes y se secó el cabello. Dejó su ropa sucia y las toallas en el suelo. "Lo lavaré mañana, estoy muy cansado ahora"….
Cuando llegó a su habitación, su hermano mayor le esperaba con un vaso de agua con hielo y dos aspirinas. Norman se sintió agradecido, tragó las píldoras y tomó el agua hasta que el vaso estaba vacío. Sig esperó y sacó las sábanas de la cama, tomó el vaso vacío de la mano de Norman y lo guió para que se acostara cómodamente, luego lo arropó hasta la cintura y apagó la luz.
Norman se acurrucó en la cama y miró que la cara de su hermano mayor se iluminada por la luz de luna que se filtraba por la ventana abierta. Sig no parecía enojado, sino más bien, preocupado…"Estoy en un buen lío, ¿verdad"…Preguntó con curiosidad…aunque ya sabía la respuesta.
Sig se sentó a su lado y le frotó el hombro suavemente: "Hablaremos de eso mañana, después del desayuno, cuando te sientas mejor."
"Uhmm…No creo que este dolor se me pase, ni por la mañana, ni por la noche"…gruñó Norman.
Sig rió y dijo suavemente: "Duerme un poco ahora, estás aniquilado. Recuerda que tienes que levantarte temprano para trabajar y no olvides que Edgar te acompañará a la tienda"
Norman enterró su cabeza en la almohada y gimió, "Oh mierda, Edgar!"
"Sí, Edgar, tu hermano menor…Te olvidaste de él, ¿no es cierto?"…Sig preguntó en todo comprensivo, pero luego añadió con un poco más de severidad en su voz. "Vas a tener que explicarle tus acciones, ¿Entendido?"
Norman asintió con la cabeza en la almohada. Ahora en su agenda, tenía dos conversaciones difíciles por sobrellevar mañana.
Sig le frotó el hombro durante unos minutos hasta que sintió a Norman relajarse. Luego se puso en pie y caminó hacia la puerta cuando escuchó una voz suave susurrar: "Sig, eres un gran hermano mayor y además, eres mi mejor amigo también."
"Quizá no opines lo mismo, mañana por la noche"…El subconsciente de Sig le recordó con tanta rapidez, que el corazón del joven no tuvo tiempo de disfrutar del alago de su hermano menor.
El día amaneció lluvioso y miserable, un recordatorio de que esto era todavía Seattle y estaban a principios del verano…pero en contraste con el clima exterior, Edgar se despertó lleno de sol y de felicidad. Él estaba muy emocionado por acompañar a su hermano al trabajo.
Era una lástima que Norman, no compartiera ni la más mínima gota de felicidad por presentarse a la tienda hoy. Se despertó con un dolor de cabeza enorme, además de dolor en el cuello, los hombros, el estómago…dicho en otras palabras, le dolía todo su atractivo cuerpo. Lanzando maldiciones en silencio, se dispuso a bajar las escaleras.
Mientras tanto, Sig ya había tomado su segunda taza de café del día y con recelo, observó como Norman caminó hasta la cocina, dejando antes su ropa sucia en la lavadora.
Edgar ya había terminado su desayuno de huevos y tocino, hechos, en su humilde opinión, por mejor cocinero del mundo y ya estaba listo para irse a la tienda. Se alegró mucho al ver a su hermano mayor caminar estable con solidez en sus pies…aunque su semblante era…diremos que sombrío, a falta de una mejor palabra para describir el estado de ánimo de Norman.
Obviamente, Edgar ya había preguntado a Sig sobre los acontecimientos ocurridos la noche anterior…pero no recibió una respuesta que llegara a satisfacer la curiosidad de un niño de 13 años.
Sig simplemente dijo a manera de resumen: "Norman se duchó, se sintió mejor y luego se fue a su cama a dormir".
Cuando Edgar insistió en saber si Norman estaba en problemas, Sig se excusó diciendo que las cosas se debatirán esta noche y que él no debía preocuparse por nada. Para Edgar era difícil seguir ese consejo, pero sabía que no tenía control sobre esas cosas, así que lo mejor sería obedecer…"Confía en tu hermano mayor"
Cuando el teléfono sonó, Norman estaba de pie justo en frente y su cuerpo entero se estremeció ante aquel timbre infernal. Se agarró la cabeza con su mano derecha y con la otra levantó auricular para que dejara de sonar.
Era Matt, el mejor amigo de Edgar. Los niños hablaron durante varios minutos antes de que Edgar retirara el teléfono de su boca: "¿Sig, me das permiso de visitar a Matt esta noche?...Su hermano mayor, Nick, va a poner una película!...¿Puedo ir?"
El hermano mayor agradeció mentalmente a Matt y a su hermano por la invitación y se sintió profundamente feliz por dos importante razones: Primero porque Matt era un buen chico, nada parecido a la escoria que frecuentaba "La Cabaña", En los últimos meses, Edgar había ignorado esa amistad cuando comenzó a juntarse con aquellos delincuentes, pero al parecer Matt todavía quería ser amigo de Edgar.
La segunda razón, era más obvia y simple. El mayor de los Hansen quería estar a solas con Norman cuando discutieran sobre su aventura nocturna.
Sig dio su permiso con gusto y Edgar confirmó su llegada a la casa de Matt alrededor de las 5:00 p.m.
Nick prometió traer a Edgar a casa, antes de las 9:00 de la noche, la hora del toque de queda establecido para el más joven de la familia.
Norman Simplemente tomó su habitual taza de té renunciando al desayuno porque no se creía capaz de soportar nada en su pobre estómago esa mañana y subió a vestirse.
Sig se acercó a Edgar para pedirle que no molestara a Norman hoy, que permaneciera en silencio y se mantuviera fuera de problemas.
El niño asintió con la cabeza, prometiendo ser tan silencioso como un ratón de iglesia con tal de visitar la tienda. Sig le revolvió el cabello y prácticamente le ordenó que se divirtiera junto a Matt esa noche. Luego colocó un billete de veinte dólares en su mano y caminó hacia el garaje antes de Edgar pudiera abrir la boca para responder algo.
El niño se quedó contemplando el billete en su mano, mientras escuchaba el Trans- Am en marcha.
"¿Cómo es que tengo la suerte de tener a estos chicos como hermanos?…definitivamente, no los merezco"
Se metió el dinero en el bolsillo trasero de sus vaqueros y rápidamente, llenó una bandeja con bocadillos, aperitivos y bebidas para el almuerzo, luego esperó con ansiedad de pie frente a la puerta de la cocina a que Norman apareciera por algún lado.
….
El viaje hacia la tienda fue bastante tranquilo. Edgar se moría de curiosidad, deseaba preguntarle a Norman acerca de su trabajo y sobre las herramientas que utilizarían… pero tuvo la sabia corazonada de que ese no era el momento oportuno para hablar. Su hermano mayor parecía un muerto en vida con círculos oscuros debajo de los ojos, los labios agrietados y conducía el camión con su cabeza apoyada en su mano izquierda.
Edgar notó que la mano derecha de Norman, no tenía el anillo que caracterizaba la mano derecha de su hermano mayor… "Norman ya debe conseguir su propio anillo de graduación, porque pronto empezará a cursar su último año de colegio. Con suerte, seguro que alguien le regalará un anillo tan bonito como el de Sig"
Edgar no pudo evitar preguntarse si su padre se preocuparía por un detalle como ese. La selección de los anillos de graduación para los chicos, era responsabilidad de su madre.
Cuando llegaron a la tienda, Norman estacionó su camioneta justo en frente y abrió la puerta principal. Encendió las luces y limpió un poco el lugar. Edgar se quedó allí, simplemente respirando uno de los olores más agradables que había sentido. Quizá sea difícil de imaginar, pero si Edgar hubiese podido, seguro que habría encontrado una forma de embotellar ese olor…Una mezcla de aserrín, metales y aceites.
Edgar amaba ese lugar, lo recordaba desde pequeño cuando venía junto a su padre y hermanos a comprar herramientas para su motocicleta y otros suministros. Incluso podría vivir aquí, por eso no pudo evitar que una punzada de celos picara su corazón el día que Norman consiguió este trabajo.
Para Edgar, un trabajo como éste habría sido un sueño hecho realidad…así que definitivamente estaba feliz de ayudar.
Norman puso a Edgar a trabajar de inmediato, apilando estantes y organizando herramientas en los estantes. Era lunes y la clientela en la tienda no fue muy abundante, apenas unos pescadores jubilados que compraron un par de cosas y preguntaron a Norman por su padre.
A pesar de sentir su cabeza como un trompo en movimiento, Norman fue muy respetuoso y educado. Les explicó que su padre estaba bien y que regresaría pronto de la pesca. Un viejo pescador se quejó diciendo que el precio de mercado del salmón es tan bajo que los procesadores prácticamente robaban las pocas ganancias a los pobres pescadores. Norman estuvo de acuerdo y les preguntó sobre su esposa, la familia y los últimos chismes de la zona pesquera. Era una comunidad pequeña y todos se conocían. Los señores mayores hablaron por un rato y luego se marcharon.
En poco tiempo, llegó la hora del almuerzo. Dado que Norman debía seguir atendiendo, tuvo que comer en el mostrador. Edgar llegó y le sirvió los bocadillos previamente empacados. Norman no se había dado cuenta de lo hambriento que estaba hasta que su hermanito colocó los sándwich frente a él, así que devoró su almuerzo en medio minuto mientras Edgar sonreía.
El humor de Norman mejoró después de la comida, miró a su hermano pequeño sonriendo y comiendo a la vez. No había nadie en la tienda, así que pensó que era el momento más oportuno para hablar: "Edgar, lo de anoche…"
Internamente Edgar deseaba conocer los detalles, pero no quería humillar a su hermano: "Norman no tienes que contarme nada, para mí es suficiente con saber que si tú estás bien, todo está bien"
Norman agarró suavemente el brazo de su hermanito y lo jaló hasta toparse frente a frente: "No, todo está lejos de estar bien. Yo nunca debí llegar a casa borracho, en realidad, yo nunca debí emborracharme y punto. Pero sobre todo lamento que me hayas visto en ese estado, perdóname si te he asustado. Yo estaba enojado y molesto pero no hay excusa para lo que hice… Así de simple, hice una cosa muy estúpida y me avergüenzo de eso"
Edgar bajó la cabeza, pero Norman puso la mano en la mejilla de su hermano y la levantó, frotándole la mejilla suavemente…"Lo siento, Edgar."
-"¿Tendrás problemas?"…Edgar le preguntó en voz baja.
Norman suspiró antes de contestar: "Uhmmm veamos: me emborraché e hice semejante show frente a mis hermanito menor llegando a la casa totalmente ebrio…¿Tú qué crees?"… El joven sonrió de lado... "Eso no debe hacerse, ni a tu edad, ni a la mía"
Los ojos de Edgar se llenaron de agua mientras miraba la tristeza reflejada en los azules de su hermano: "Te van a castigar ¿verdad?" -susurró, y una lágrima grande resbaló por su mejilla hasta llegar a la mano de su hermano.
Norman sonrió tranquilizadoramente…"Creo que es una conclusión inevitable. Escúchame, por favor, no te preocupes. Soy un niño grande y sé cuando la he cagado. Con mucho gusto me enfrentaré a las consecuencias de mis actos, así que por favor, no quiero que te preocupes por ello."…Norman no le dio a Edgar la oportunidad de discutir, simplemente lo empujó contra su pecho y puso sus brazos alrededor de él. Edgar le devolvió el abrazo con fuerza y hundió la cara en los grandes bíceps de su hermano mayor.
-"Ahhhh…¿No les parece una escena muy dulce?"….dijo una voz profunda y amenazante que destilaba sarcasmo.
Norman y Edgar se apartaron el uno del otro y encontraron a Elliot y cuatro de sus compinches en el interior de la entrada principal de la tienda. Eran chicos grandes y fuertes, todos ellos llevaban el rótulo de "PROBLEMAS" gravado con letras mayúsculas en sus frentes.
Edgar dejó escapar un grito por puro instinto y Norman lo empujó para quedar frente a él, protegiéndolo con su cuerpo mientras con su mano derecha buscaba el bate de béisbol oculto bajo el mostrador.
-"Puedo ayudarles en algo señores?"…Norman preguntó casualmente.
Los cinco jóvenes caminaron lentamente hasta el mostrador y Norman apretó con fuerza el extremo del bate.
"Tal vez…escuchamos que hay algunos peces gordos en la zona este verano, en busca de un lugar para celebrar los juegos de póker ilegales y nos gustaría ayudarles, así que estamos buscando madera para mesas. Según dicen estos tipos se consideran los "tiburones del poker"….Por supuesto que ellos no han jugado contra mí todavía"… Elliot explicó sin siquiera mirar a Norman. Estaba demasiado ocupado inspeccionando la tienda en busca de algo que valga la pena robar en un futuro.
Uno de sus compinches sacó un cigarrillo e iba a encenderlo.
-"Te llamas Adán…¿no es así?"…Norman le preguntó.
El chico se detuvo a medio movimiento su encendedor…"Sí, me gradué con Sig. Estos días le he visto conduciendo por la cuidad un auto súper chulo...¿Un regalito de mami y papi por su graduación?"
-"No, mi hermano trabajó cuatro años para comprar ese coche por sí mismo. Nadie se lo regaló." Norman respondió en voz baja, lleno de orgullo por Sig. "Aunque el idiota no tenga gusto para los automóviles".
-"Un concepto interesante"…respondió Adam, encendiendo su cigarrillo.
-"Adán, el cartel de fuera dice: No Fumar" Norman le advirtió secamente, mirándolo hacia abajo. "Si es que acaso puedes leer"
Adam lo miró enojado y luego a volteó su cabeza hacia Elliot...estaba claro que Elliot era su líder.
Elliot se limitó a sacudir la cabeza y Adam se encogió de hombros y apagó el encendedor, poniendo su cigarrillo en el bolsillo. Elliot volvió su atención hacia Edgar y lo miró de arriba abajo… "Te echamos de menos en las pistas de carreras, pequeño hombrecito".
-"Já no te emociones niñito, lo que Elliot quiere decir es que echamos de menos el dinero que nos ganábamos a tus costillas!"…Otro hombre añadió con una risa malvada.
Norman recordó vagamente a este tipo de la escuela también. Su nombre era Joe, era el hermano menor de Adam y había abandonado la escuela hace varios años atrás, hoy en día estaría a punto de graduarse… "perdedor"
-"El lugar no ha sido lo mismo sin ti. ¿Cuándo nos visitarás de nuevo? Podríamos ganar algo de efectivo."… Adam se burló de Edgar.
Norman sintió que el cuerpo de su hermanito comenzaba a temblar y lo apretó con su brazo libre.
-"Sólo te lo voy a decir una vez: NO VUELVAS A MOLESTAR A MI HERMANO NUNCA"…Norman advirtió en un tono frío y aterrador que Edgar nunca le había oído antes.
"¿O qué?" -Preguntó Joe, con las manos en el aire. Fue un claro desafío.
El destino (o quizá alguien que desde el cielo cuidaba a los hermanos Hansen) hizo que un coche de la policía se detuviera en el estacionamiento. Un par des agentes estaban de pie frente a los grandes ventanales de la tienda. Los oficiales se dirigieron a la cafetería de al lado, pero su sola presencia fue suficiente para asustar al grupo de delincuentes. Varios de éstos jóvenes ya habían estado en la cárcel por delitos menores y tenían antecedentes.
-"No, no creo que vayas a encontrar lo que estás buscando en esta ferretería. Prueba en la tienda de juegos que está de camino a la cuidad."…Norman habló con firmeza mientras en su interior le daba las gracias a todos los santos del cielo.
El joven Hansen sabía que era un hombre fuerte…pero ellos eran cinco contra uno…bueno, tal vez uno y medio con su bate de béisbol, pero todavía no eran buenas probabilidades de salir victorioso.
-"¿Sabes?, creo que tienes razón. Estamos en el lugar equivocado, muchachos"…dijo Elliot. Luego se inclinó sobre el mostrador y miró a Edgar directo a los ojos… "Nos estamos viendo muy pronto, hombrecito".
Edgar bajó los ojos al suelo como si sus párpados tuvieran piedras.
-"No lo creo"…Norman respondió por el niño, colocándose frente a Elliot para impedir que continuara intimidando a Edgar con la mirada.
Elliot se echó a reír y Norman le disparó dagas con los ojos. Después de unos segundos los cinco ya habían desaparecido de la ferretería.
Cuando la puerta se cerró detrás de ellos, Norman dejó escapar un gran suspiro de alivio. Se volvió hacia su hermanito y vio el miedo bailar en aquellos ojos verdes.
El chico estaba temblando como una hoja. Norman lo sostuvo entre sus brazos y le frotó la parte posterior de la cabeza suavemente…."Tranquilo, hermanito. Se han ido."
Edgar temblaba sin control en los brazos de su hermano mayor…"Tú no sabes Norman, lo que esos chicos pueden hacer. Los he visto…los he visto golpear a la gente hasta dejarla casi muerta y luego reírse como si fuera una gran hazaña"… susurró con voz temblorosa. "Ellos me dan miedo".
"No tienes nada de qué preocuparse, no los verás de nuevo. Sig y yo, nunca dejaríamos que te pase algo malo, siempre te protegeremos"… Norman dijo suavemente en su oído, acariciando la nariz contra el cabello de Edgar.
"Ok, pero…¿quién va a proteger a ustedes?"...Pensó Edgar con tristeza.
La tarde transcurrió sin más incidentes…a excepción de una bonita rubia de la clase de Edgar que vino a visitar la tienda con su padre. Edgar estaba claramente interesado en esta chica, se le notaba a leguas porque casi se le caía la baba por la boca.
Norman se dio cuenta, pasó junto a Edgar y le dio un pequeño empujón, obligándolo a mirar las herramientas y no a la pequeña rubia de ojos azules que caminaba de arriba a abajo por los pasillos.
El negocio estuvo lento y la tarde se prolongó. Finalmente, cuando el reloj marcó las 4:30 pm, el alivio apareció en el rostro de Norman. Los hermanos recogieron sus cosas, cerraron la tienda y caminaron hacia la camioneta.
Ambos iban rumbo a la casa de Matt. Edgar estaba sentado junto a él en el camión, frotándose la mejilla con nerviosismo. Norman se dio cuenta, pero no dijo nada. Trató de distraerlo hablando de la rubia bonita que entró en la tienda, sugiriendo a su hermanito que la llevara al cine esa noche. Norman compartió algunos piropos para que Edgar impresionara a la chica, pero la mayoría eran horribles y el niño terminó riendo histéricamente. La distracción funcionó por un tiempo.
Cuando el camión se detuvo frente a la casa de Matt, Norman se volvió hacia su hermano con una gran sonrisa…"Que pases un buen rato esta noche."
Pero parecía que Edgar iba a empezar a llorar otra vez….¿Y qué va a pasar contigo ésta noche?...comentó con tristeza mirando a su hermano.
Norman no lo iba a consentir, no sería de ayuda si dejara que Edgar se sintiera mal, así que habló lentamente y con mucha emoción: "¡Sal de mi camioneta y ve a divertirte con tus amigos, es una orden!"
Edgar todavía no se movió.
-" ¡AHORA!"…Norman trató de imitar el tono de autoridad de Sig pero no tenía la habilidad de mando del hermano mayor...¿Cómo carajos Sig desarrolló ese tono tan rápido?
Edgar se deslizó lentamente sobre el asiento…pero no hacia la salida, sino, hacia Norman para abrazarlo con fuerza.
"Vaya, en vez de obedecerme, tengo que mimarlo y acariciarlo, genial"… Norman le abrazó y le susurró al oído…"Vamos, muchacho…¿Crees que no soy tan valiente como tú? Dame un poco de crédito. Soy un Hansen, después de todo."
Norman sostuvo los mimos por un par de minutos y luego se quitó a su hermanito de encima… "Ve, lo digo en serio. Por favor, sólo camina y disfruta de la película con tus amigos. Cuando regreses a casa, yo te estaré esperando y me harás muy feliz contándome todo lo que hiciste, ¿de acuerdo?"
Edgar le dio a su hermano una mirada triste y se bajó del camión. Norman le dedicó una sonrisa y arrancó.
El niño se quedó allí, mirando las luces traseras de la camioneta desvanecerse con la distancia. Luego se dirigió hacia la casa de Matt, tragándose su preocupación y fingiendo una gran sonrisa en su rostro.
Cuando Norman llegó a su casa, Sig ya tenía la cena preparada. Una comida sencilla de espaguetis y albóndigas con pan fresco.
Norman se lavó las manos y se sentó frente a su hermano como siempre. Los dos hablaron sobre su día.
Sig le preguntó cómo se había comportado su hermanito deseando no escuchar ninguna queja. Norman se llenó de orgullo diciendo que Edgar lo había ayudado muchísimo y que era un niño muy trabajador.
El hermano mayor también se sintió orgulloso y feliz…hasta que Norman le habló sobre la visita de Elliot y sus amigos.
Sig soltó su repertorio completo de maldiciones, algunas en Inglés y otras en Noruego. Sentía la sangre hervir y narró a Norman un detallado informe de lo que haría si Elliot tocara un cabello de Edgar de nuevo.
Norman también le puso al corriente de los chismes del viejo pescado y la rubia bonita que parecía captar la mirada de Edgar.
Ambos estuvieron de acuerdo Edgar siempre tuvo preferencia por las rubias y soltaron una carcajada pensando que ese era un pequeño detalle que los tres tenían en común.
Sig compartió un poco de su día y habló sobre las idas y venidas en los muelles y los rumores sobre la próxima temporada de cangrejo.
Los dos hablaron durante un tiempo mientras terminaban la cena. Entonces Norman lavó los platos, ollas y utensilios y Sig los secó y los guardó.
Cuando terminaron de ordenar todo, Norman se sentó de nuevo en la mesa de la cocina. Esperando en silencio y con paciencia que Sig se acercara para hablar.
Pero Sig estaba haciendo tiempo y buscó mugre donde no la había con tal de no enfrentar lo que estaba por venir...él iba a castigar a su hermano menor… El hermanito con quien jugó, peleó y se metió en mil problemas. Sig no podía recordar una aventura sin Norman a su lado…su amigo de toda la vida.
Norman esperó preguntándose en su mente qué iba a suceder. Él ya tenía previsto aceptar cualquier castigo que Sig hubiese escogido. Estaba dispuesto a someterse a una paliza con la odiosa correa de cuero, o con la misteriosa paleta de madera…o incluso, una combinación de ambos implementos.
"Uhmm…Quizá al fin descubra el origen de la paleta fantasma...tengo tanta curiosidad que debería pedirle a Sig que me castigue con eso, así tendría que contarme la historia…¿Valdría la pena?...no, creo que no y mejor no tiento mi suerte".
Pero al final, para Norman todo eso no importaba porque iba a soportar este castigo con la certeza de que se lo merecía, la había cagado a lo grande y recordar la mirada en los ojos de Edgar, era toda la motivación que necesitaba para sentirse como un idiota.
Norman sentía la culpa aferrase con su fuerza en su estómago, como un nudo que se removía con vida propia. Vio a su hermano mayor terminar lo que fuera que estuviera haciendo, tomar una respiración profunda y dar la vuelta.
Sig se sentó a la mesa frente a su hermano. Se sentó con él, a su lado derecho, a su nivel, con las manos sobre la mesa, jugando de vez en cuando con su anillo de clase. Los dos se miraron por un largo rato.
-"Norman, no sé ni por dónde empezar"…admitió Sig después de varios minutos de silencio.
-"Yo tampoco"…Norman respondió con honestidad pero entonces recordó algo y habló naturalmente como si la idea se le hubiese ocurrido en ese instante: "Esto es lo que vamos a hacer. Tienes la oportunidad de hacerme cualquier pregunta que quieras, lo que quieras no me importa lo que sea… y yo te voy a responder con honestidad aunque la pregunta sea muy difícil. Luego yo voy a preguntarte cualquier cosa que necesites saber…pero será tu elección si deseas ser honesto conmigo o no, ¿Te suena como un buen plan Sig?"
El hermano mayor entrecerró el ojo derecho e inclinó la cabeza hacia un lado… "¿Cómo demonios es que…Luego simplemente cerró los ojos y sonrió de lado. "Seguiste mi ejemplo, chico. Te quiero mucho hermanito"
-"Ehhh bien, creo que puedo hacerlo…lo primero que quiero saber es ¿De dónde sacaste el whisky?
-"Papá"… prácticamente los dos respondieron a la vez. Ambos habían robado una que otra botella del cajón de su padre en años anteriores. Ante el recuerdo de sus antiguas travesuras, una sonrisa de complicidad cruzó sus labios al mismo tiempo.
Pero Sig trató de ponerse serio…."Bueno, esa pregunta no cuenta. ¿A dónde fuiste?"
-"Al estacionamiento abandonado"
-"¿Solo?"…Preguntó Sig.
-"Todo el tiempo"
-"¿Por qué no me dijiste que te ibas?" Sig presionó con algo de dureza en su voz.
-"Porque tú no me habrías dejado ir". Norman respondió con sinceridad
-"Así que… ¿sabías que lo que estabas haciendo era malo?"…Sig preguntó un poco más suave.
-"Sí"…fue la respuesta suave y honesta.
-"¿Y se emborrachó, solo, sin alguien a tu alrededor para protegerte?" Preguntó Sig pensando. "Alguien como yo, tu hermano mayor, tu compinche de aventuras que siempre estaré dispuesto a protegerte".
-"Sí"…Norman respondió de nuevo.
-"¿Y luego condujo a casa borracho?...Y no me vengas con que el estacionamiento estaba cerca porque aquí el problema es que tú, te pusiste al volante de un camión estando completamente ebrio!...Sig respiró hondo esperando que su hermano menor contestara…aunque él ya sabía la respuesta pero deseaba que Norman reconociera sus estupideces en voz alta. Lamentablemente, no escuchó lo que esperaba…
-"Sí, me dirigí a casa borracho. Arriesgué mi hermosa camioneta, no pensé que Edgar se asustaría al ver un hombre ebrio, fui un mal ejemplo para mi hermanito menor y ya me disculpé por eso, no pensé que le afectaría tanto". Norman admitió sintiéndose triste por Edgar.
"NI TAMPOCO PENSASTE QUE TU PODRÍAS HABER MUERTO, MALDITA SEA, NORMAN!" Sig gritó golpeando la mesa con su puño cerrado enviando los saleros a volar.
Sig se puso de pie y le gritó desde su corazón: "¿No crees que ésta familia ha sufrido suficiente por éste año y quizá por el resto de esta vida?...Yo me hubiera muerto si algo te pasa!. Y Edgar nunca se habría recuperado. ¿Pensaste en nosotros Norman, en tu hermano menor o en tu mejor amigo? "
Lágrimas calientes de la ira y el miedo ardían en los ojos de Sig. Se alejó y cerró los ojos para que Norman no lo viera llorar. "Mierda, me enojé, lo siento".
Norman se estremeció al oír el fuerte golpe en la mesa, pero sobretodo, se estremeció por el tono de su hermano y las palabras que dijo…todo lo que Sig había dicho era cierto y cada sílaba picó el corazón de Norman más que cualquier regaño que jamás hubiera escuchado antes. Era verdad, Norman no pensó en Sig, en Edgar o en su padre… no había pensado en nadie más que en sí mismo.
-"Lo siento, lo siento... Sig...por favor"…Norman se puso a llorar en frente de su hermano mayor. Hundió su rostro entre sus manos y lloró. Nunca se sintió tan avergonzado en toda su vida. El era un inconsciente, podría haber herido a su familia…a los seres que más amaba y que recién habían perdido a alguien importante en sus vidas.
Un minuto más tarde, Norman sintió que su hermano lo levanta de su silla y acurrucaba en su pecho. Norman no se sentía digno de estar entre los brazos de su mejor amigo y trató de apartarse, pero Sig lo sostuvo con fuerza.
Norman sollozó en el pecho su hermano y le suplicó débilmente: "Por favor, soy un estúpido egoísta, castígame por esto…por favor…Por favor ya no quiero que me digas nada, mátame si quieres pero…por favor, haz que esta culpa desaparezca…castígame de una vez por favor…"
-"Shhh…ya hablaremos de eso, cálmate… Lamento haberme enojado tanto, no debí gritarte, es sólo que ... estaría perdido sin ti, Te quiero, hermanito."… Sig dijo en voz baja al oído de Norman, frotando su espalda en círculos...
El hermno mayor también lloró, sabiendo que esto era solo un inicio de larga conversación que les esperaba.
