¡Hey!
Muchas gracias por su apoyo y comentarios ^^
Aleja: Creo que te enojaste xD Pero comprende un poco a Ichigo, está demasiado dolido con todo esto y simplemente tocó fondo. Gracias por el cartel, le daré buen uso. Con respecto a la plata… te la envío por correo un día de estos ahaha. Espero este capítulo te guste n.n
Gina: Lo sé, lo sé. Demasiado feels ;_; También sufro con esto pero me está gustando bastante el cómo va quedando. Te agradezco mucho tus comentarios y apoyo a la historia. Espero siga siendo de tu agrado :D
El capítulo es sentimental, se recomienda tener papel cerca (?)
(Enjoy!)
— Capitán Ukitake... — Shinya se encontraba sentado, envuelto en una cobija - Ishida-san e Ichigo... ¿Fueron algo?
Ukitake rio ante la timidez del chico— Sí, eran pareja en el mundo de los vivos, pero Ishida falleció — Suspiró tristemente.
—Aun así, pudieron encontrarse en este lado — Shinya sonrió con melancolía — Pueden seguir juntos aquí.
—Encontraras a tu hermana, Shinya-san.
—Estoy empezando a dudarlo, van más de tres años — Apego la colcha más a su cuerpo y hundió la cabeza entre sus brazos.
Ukitake iba a agregar algo más cuando la puerta se abrió — Retsu, gracias por venir — Se levantó y caminó hacia ella — Disculpa, espero no te hayas mojado demasiado.
—No hay problema, ¿Dónde está? — la capitana escaneo la habitación — ¿Te encuentras bien, Akira-san? — Preguntó cuándo reparó en él.
—Sí, solo tengo un poco de frío, no me moje tanto — Shinya sonrió — Gracias capitana.
Unohana asintió — Están por acá — Ukitake salió de la habitación, guiándola.
Shinya titubeo por unos minutos, quería saber que sucedía pero se preguntaba si tal vez le considerarían entrometido. Finalmente decidió ir, se puso de pie y arrastrando la cobija los siguió.
~O~
Ishida sentía el subir y bajar del pecho de Ichigo, su respiración no era calmada, parecía que le costaba mucho trabajo hacerlo — Eres un tonto, Kurosaki — Dijo, apretando sus manos en las suyas, las sentía igual de frías que antes, como si no pudiera calentarlo.
—Ishida-san, me alegra verte aquí — levantó la cabeza, viendo a Unohana en el marco, con Ukitake y Shinya detrás.
—Capitana Unohana — Sonrió levemente — Creo que sigue con hipotermia, está frío y no ha despertado.
—Calma, estará bien — Unohana sonrió, sentándose a su lado y sacando algunas cosas médicas.
Ishida se levantó y paró a lado de Shinya, nunca apartando la mirada de Ichigo.
El tiempo que Unohana pasó haciendo distintas cosas, parecieron horas, sentía que las cosas no iban bien y temía que llegaran malas noticias. Sin embargo, no sucedió.
—Estará bien, ahora solo necesita descansar y mantenerse caliente — Colocó una mano en su frente — Ishida-san, me gustaría verte cuando esto pase.
—Iré en cuanto pueda — Ishida volvió a hincarse a un lado de Ichigo — Le agradezco mucho su atención.
Unohana volvió a sonreír mientras posaba una mano sobre la frente de Ishida y Shinya — Me alegra que ustedes se encuentren bien.
—No estuvimos demasiado tiempo bajo la lluvia, fue un golpe de suerte encontrarlo — Shinya sonrió mientras miraba el rostro de preocupación de Ishida, se veía a kilómetros cuanto le preocupaba.
[…]
Ichigo comenzó a abrir los ojos lentamente, sentía el cuerpo entumecido, y la cabeza le dolía horrores. Su cuerpo lo sentía caliente, un calor agradable que no le molestaba para nada. Lo primero que observaron sus ojos fue un techo blanco — ¿Dónde... estoy? —Murmuró.
—En el treceavo escuadrón — Una voz, demasiada conocida por él, contestó, giró lo más rápido que pudo la cabeza para mirarlo.
— ¿U-Uryuu?- Susurró, pensando que aquello era un sueño o de verdad, había muerto.
— ¿Quién más? — Ishida estaba cruzado de brazos al lado de la cama, más atrás, Shinya estaba envuelto en su colcha.
—Ishida... ¿Eres tú? — Sintió su corazón comenzar a palpitar fuertemente, una emoción inundaba todo su pecho — Eso quiere decir que...
-Sí, Kurosaki, he recordado casi toda mi vida — Suspiró — Recuerdo a Sado-kun, Abarai, Inoue-san, Kuchiki-san, a Ryuuken… a ti.
El aire se atoró en los pulmones de Ichigo, ¿Lo había lograd? ¿Ishida en verdad lo recordaba? — ¿Ah, sí? — Alcanzó a decir — ¿Qué soy de ti?
—Cállate — Ishida lo miró con enojo — No tengo ganas de hablar contigo.
— ¿Por qué no? — Ichigo preguntó mientras se sentaba, dolido, no entendía por qué seguía tratándolo así aun después de haberlo recordado.
—Kurosaki, ¿Qué demonios estás haciendo aquí?
—Descansando después de la mojada que me di…
—No me cambies el tema, ¿Qué haces aquí en la sociedad?
Ichigo bajó la cabeza de inmediato y la fijó en el piso, sabía que Ishida le recriminaría el haber abandonado su vida por seguirle — No podía…
— ¿No podías qué?
—No podía seguir ahí, todo me traía recuerdos, remordimiento, ya nada era lo mismo.
Ishida sintió un dolor agudo en el pecho, odiaba ver a Ichigo de esa manera tan triste pero el coraje estaba ganando — ¡No te justifica! — Gritó — Debiste de seguir viviendo, continuar con tu vida sin mí… como lo había hecho.
—No, mi vida nunca volvió a ser la misma desde tu llegada, Uryuu, la cambiaste por completo y me negué a aceptar otra realidad, quería tener la misma vida, contigo.
Ishida sintió los ojos humedecerse pero no permitió que salieran — Eres un idiota, no debiste de haber muerto por mí, piensa en tu familia.
—Lo hice, ellos lo aceptaron.
—Piensa en ti.
—Lo hice, por eso vine.
Ishida no supo que contestar, simplemente se giró y recargó la cabeza en la ventana, dándole la espalda a Ichigo — ¡No debiste seguirme! — Gritó después de un rato. Sentía una especie de felicidad desbordante en su pecho, saber que Ichigo, a quien amaba, era capaz de hacer tales cosas por él, por otro lado, se sentía responsable, seguramente la mayoría pensaría que era un egoísta que había acarreado a Ichigo a su muerte después de la suya.
—Te amo, Uryuu — Sus lágrimas cayeron con más rapidez al sentir el cuerpo de Ichigo sobre su espalda, en uno de los tantos abrazos que le daba tantos ánimos, que le hacían sentir especial y querido — Gracias por recordarme.
—No te quita lo tonto, Ichigo… — Ishida dejó salir todo ese sentimiento acumulado que había guardado desde que escuchó las palabras de Ichigo, todos los recuerdos habían llegado tan de golpe a su mente que estuvieron a punto de volverlo loco, había sido como un golpe que le había sacado todo el aire y amenazaba con perforar sus órganos internos.
—Te digo algo, todos me repitieron eso más de una vez — Ichigo sonrió, acomodando su cabeza entre el cuello de Ishida y abrazándolo más fuerte.
—Lo mereces, por lo menos alguien te lo dijo en mi ausencia — Ambos soltaron una corta risa — Shinya, tu nos ayudaste mucho, de no ser por ti, este idiota estaría muerto.
Shinya sonrió, acomodándose mejor en su silla — Me alegra de que estén bien ya, me alegra que hayan podido encontrarse en este lado.
—Propongámonos algo — Ichigo volteó a Ishida para que quedara frente a él y lo abrazó posesivamente, haciéndole rodar los ojos — Busquemos a tu hermana, ¿Qué te parece?
Shinya abrió los ojos con sorpresa — ¿D-De verdad, me ayudarían? — Preguntó, sintiendo la voz temblar, ambos asintieron — Les agradezco mucho, de verdad.
—Ishida-san, Ichigo — Ukitake entró por la puerta, sonriendo ampliamente al verlos en aquella posición — ¿Cómo se sienten?
—Bien, gracias Ukitake-san.
—Perfecto — Ichigo abrazó más al otro, a penas y podía creer que tenía de nuevo en sus brazos al amor de su vida, por quien había renunciado a todo.
—Me alegra mucho que las cosas estén mejor — Ukitake se sentó y los demás lo hicieron a su alrededor, Ichigo, sin soltar a Ishida.
—Ichigo, no me voy a ir — Dijo con un fingido toque de fastidio, en el fondo era la persona más feliz del mundo.
—Ya no pienso correr riesgos — Ichigo contestó, haciendo pucheros que hicieron a la mayoría reír.
Pasaron conversando un buen tiempo, Ishida habló sobre Biederkeit, Shinya sobre las voces que comenzaba a escuchar e Ichigo habló sobre Zangetsu, Ukitake le dio varios consejos a Shinya para que pudiera desarrollar más esa conexión. Al final, Ishida e Ichigo salieron a los jardines, Ichigo se sentó en el pasto e Ishida entre él, descansando su espalda en contra del pecho de Ichigo.
—Fue un infierno sin ti — Ichigo suspiró, recargando su barbilla sobre su cabeza.
—No exageres… Todo fue muy extraño — Ishida cerró los ojos — No podía ver nada, sólo escuchaba tu voz, muy lejana, se alejaba cada vez más. Quería volver, pero no pude…
—Ahora estamos juntos, prometo que no volveré a dejarte ir — Ichigo lo abrazó fuertemente.
—Gracias, Ichigo — Murmuró — Gracias por venir por mí.
Continuará…
¡El orgulloso Quincy le agradeció! Este capítulo fue como panorama general, el siguiente serán muchos recuerdos y anécdotas que han tenido en el tiempo separados, así que, vayan comprando sus cajas de kleenex.
¡Espero les haya gustado y me dejen su opinión!
Sayone!
18 de Septiembre del 2014
