Autor: Okiro Benihime.
Clasificación: K+.
Género: Amistad, Romance, Drama, Humor.
Advertencias/Aclaraciones: Este es un fanfic AU (Alternative Universe – Universo alterno), y habrá OoC (Out of Character – Fuera de carácter). Así que desde ya voy avisando que muy a mi pesar alteraré un poco las personalidades de ciertos personajes para que encajen en la historia.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, pero esta historia es totalmente mía y la hago sin ánimos de lucro. Prohibido el plagio, piensa un poco y crea tus propias historias, es más divertido, créeme.
Sasuino95: Omg, aquí estoy. Perdón por tardar ;-; Muchas gracias por leer! Un besote.
InO YaMaNaKa: Muchísimas gracias (: Aquí está el chap 14. Un beso!
Itzel romero: Omfg, una fan :') Muero de felicidad -baila de la emoción- Perdón por tardar~ Muchas gracias por leer, un besote!
asdasd holi o3o: Añañaña, holu :3 Lo noto, lo noto -baila re-emocionada con ella- Omg, te gusta f(x) -baila y le da un ataque de la alegría- Okya. Muchas gracias por leer, un besototote!
Yondaime-Mn: Me dio gracia lo de que avanza un paso y retrocede dos, creo que tienes razón, soy mala :'3 Pero a partir de ahora, aunque no parezca (? las cosas irán evolucionando. Muchas gracias por leer. Un beso!
Capítulo catorce: Confía en mí.
Quizás, realmente para Sasuke, aquél viaje no era una buena idea.
Incluso con las montañas alzándose victoriosas a lo lejos, mezcladas con las nubes y el celeste del amplio cielo, incluso con ése perfume a naturaleza impregnado en el aire, incluso con los inmensos árboles recordándole lo pequeño que en realidad era; aquello no se sentía del todo bien.
Sasuke frunció el entrecejo mientras examinaba con cierto recelo la cabaña que se escondía entre el follaje, como buscando alguna diferencia, desafortunadamente, la casa seguía igual a aquél entonces. De sólo una planta pero extensa, revestida en madera, las piedras en el camino hasta la entrada acompañaban coquetamente a las flores amarillas.
Se detuvo en el comienzo del camino que trazaban las rocas e inconscientemente apretó el mango de su valija.
Lógicamente, y como era de esperarse, aquella imagen, el sólo ver la cabaña, le traía un horrible sabor a la boca.
Había sido en ése lugar donde él había dejado de creer en…
Bueno, de todas formas, todos parecían hacer su mejor esfuerzo para hacer mejores recuerdos allí. Y él sabía que tampoco era fácil para los demás, así que aunque le costase y aunque a cada paso que daba los recuerdos le asaltaban la mente, él intentaría ignorar todas las escenas que se reproducían en su cabeza.
Sin embargo, había algo más que seguía incomodándole, mucho.
Y era el bendito asunto de las cartas.
Durante el viaje en tren, mientras las chicas conversaban y conversaban y los chicos se jugaban bromas estúpidas entre sí (aunque, a decir verdad, él se había dado cuenta de que Ino también parecía interesada en ésas bromas, y hasta participaba en ellas…), él, Sasuke, se había mantenido todo el trayecto pensando.
En parte pensando en el asunto de volver a la cabaña, pero en mayor medida, formulando distintas teorías o historias sobre el motivo de las cartas. Y así, con los ojos negros totalmente clavados en el paisaje a través de la ventanilla del tren, decidió que averiguaría qué eran exactamente ésas cartas. Y aún así, con toda la determinación del mundo, sabía que para responder las dudas que tenía, debía ir hacia Ino, pero en ése momento la chica le producía tantas mezclas de sentimientos que un momento podía fulminarla con la mirada y al otro reírse de sus chistes tontos.
Definitivamente tenía sentimientos encontrados con el demonio rubio.
—Sasuke, ¿no vas a entrar? —Sakura le preguntó desde la puerta de la casa, le hizo un par de señas y se metió adentro, dejando la puerta entreabierta para que él pudiera pasar.
Sasuke se preguntó cuando fue que todos se metieron tan rápido a la casa y fue cuando alzó la vista al descolorido cielo celeste que se percató de que el clima les había traicionado, y que a pesar de que allí el verano no era húmedo, al parecer había decidido amenazar con llover.
Se apresuró en seguirles el paso a sus amigos y cuando entró a la cabaña, el aroma dulzón de los sahumerios le llenó de golpe.
—Veo que cambiaron algunas cosas —dijo Kiba mientras se echaba en uno de los sillones de cuero color crema y subía los pies a la mesa ratona frente a él—. Se ve más… moderno.
—En ése entonces habían muchos muebles en madera aquí —Tenten dejó la valija a un lado y se sentó junto a Kiba.
—Me gusta más como se ve ahora.
—Los colores son más bonitos.
Y mientras todos hablaban sobre la decoración de la sala y sobre cómo el televisor de pantalla plana lucía genial, Sasuke se mantenía callado, pero también mirando los alrededores. Sin embargo, Ino era quien se sentía incómoda.
Al parecer, todos ya habían estado allí anteriormente. Y fue cuando comenzaron a contar anécdotas sobre cómo habían hecho un desastre en la cocina preparando curry, o cómo habían quemado dos libros en la chimenea porque no encontraban leña, que la paciencia y la curiosidad de Ino llegaron a su límite.
—Ustedes ya han estado aquí, ¿cierto? ¿Hace mucho? ¿Qué hicieron cuando vinieron? ¿Se divirtieron? —preguntó con la intriga e ingenuidad en la voz.
Y cuando todos oyeron ésa pregunta, "¿Se divirtieron?", las expresiones en el rostro se les cambiaron al instante.
Ino se revolvió nerviosa.
A pesar de que hacía un rato hablaban con lo que parecía ser alegría, Ino había podido sentir cierto aire de nostalgia en sus voces. Y luego de escupir todas ésas preguntas, el aire en la habitación se llenó de tensión. ¿Qué si se habían divertido? Y, ciertamente, Ino no tenía idea de nada.
Por un momento, Hinata pensó que quizás había sido una idea un tanto desubicada el volver a aquella cabaña, a pesar de los años que habían pasado, y de cómo Sasuke insistía en que no había ningún problema. Le miró disimuladamente por el rabillo del ojo, y al verlo con los ojos negros sin alguna expresión alguna, observando distraídamente el fuego en la chimenea, una gran culpa invadió su corazón. Se acomodó un mechón de su cabello oscuro detrás de la oreja y se abrazó a sí misma ligeramente.
—Quizás no fue buena idea venir —susurró, pero debido al total silencio que se había apoderado de las voces de todos, sus palabras se llegaron a oír.
Todos —a excepción de Sasuke, que sólo guardó las manos en los bolsillos y cerró los ojos— miraron a Hinata por largos segundos, sintiendo a la perfección cuán confundida y apenada se sentía la chica en ésos momentos. El silencio pareció hacerse más profundo, y lo único que se oía, en un murmullo casi inaudible, eran las maderas al quebrarse en el fuego de la chimenea. Ino sentía la curiosidad crecer cada vez más en su interior, pero a la vez estaba tan confundida que una parte de ella tenía miedo de preguntar, y oír las respuestas a sus dudas.
Kiba se levantó del sillón y caminó hasta quedar junto a Hinata, ella dudó en mirarle a los ojos, pero finalmente alzó la cabeza con lentitud y sus miradas se encontraron. Kiba le sonrió con tranquilidad y colocó su mano en el hombro de la chica de manera reconfortante. Sus ojos parecían decirle que no era su culpa, y que no debía sentirse mal, así lo entendió Hinata y esbozó una pequeña sonrisa.
Sasuke estaba incómodo. Y cómo no estarlo, sabía que todos estaban con ésas caras largas que no les pegaban en lo más mínimo, por él, por su culpa. Sasuke suspiró, sabía que ése viaje sería más complicado de lo que parecía, y afortunadamente, ya se había preparado mentalmente para ello.
A pesar de que el sólo ver la cabaña, desde afuera incluso, le producía un extraño sentimiento en el estómago, no era como que iba a ponerse a llorar. Jamás lo había hecho, es decir, luego de lo que pasó en ésa cabaña, no había derramado una sola lágrima por ella.
Todo eso le producía un extraño sentimiento de frustración y disgusto. Honestamente, una gran parte de él quería gritar y dejar salir todo su enojo, y otra parte, quizás más pequeña, pero con más influencia sobre él, le decía que no podía empeorar las cosas. Pero, ¿acaso podían empeorarse más? Con todos allí mirando al vacío, de seguro recordando lo vivido años atrás y sintiéndose culpables por haber realizado aquél viaje con él, los rostros sonrientes transformados por muecas de disgusto. Oh, por supuesto que podía ponerse peor.
—Oigan, yo… No tengo idea de qué está pasando aquí, ¿acaso ha muerto alguien? —Ino pronunció con cierta duda, enarcó una ceja y todos pasaron a mirarle con cierta sorpresa en los rostros.
A decir verdad, casi se habían olvidado de Ino allí, y de no haber sido por la creciente curiosidad de Ino, habrían mantenido aquel tenso ambiente por vete a saber cuánto tiempo más.
—No, no ha muerto nadie… —Naruto medio sonrió e Ino pareció relajarse.
—Es sólo que… Sucedió algo muy… Sucedió algo aquí la última vez que vinimos —Sakura explicó con voz suave, sintiéndose mal por prácticamente haber olvidado la presencia de Ino allí.
Ambos Hyūga, Naruto y la misma Sakura simplemente miraron a Sasuke, el resto se dedicó a verle más bien de soslayo. Ino se percató de aquello al instante y también llevó sus ojos celestes cargados de intriga al gatito.
Sasuke se sintió observado, y cuando alzó la mirada y se encontró con que, efectivamente, todos le estaban mirando, unos con más cautela que otros, frunció el entrecejo y se limitó a chasquear la lengua con fastidio.
Si había algo que realmente sacaba de quicio a Sasuke Uchiha, era que le tuvieran lástima. Hasta ése momento había estado aguantándoselo, les había permitido a sus amigos ésas caras largas y los suspiros hechos de una mezcla de sentimientos, porque sabía que lo hacían porque le apreciaban y se preocupaban por él, pero ésa excusa se fue al diablo y su paciencia llegó al límite cuando todos clavaron sus ojos en él como si fuera la víctima de una enorme tragedia.
Sasuke intentó calmarse, y respiró hondo disimuladamente, tratando aquello, pero fue cuando notó que, de hecho, Ino le miraba con los ojos celestes como espejos, reflejando todas las ganas de saber qué estaba pasando allí, que definitivamente su orgullo explotó.
—¿Por qué me miran así? —miró a todos y cada uno de sus amigos con los ojos negros cargados de desdén. La sorpresa de todos llegó al punto de cambiarles totalmente las expresiones en los rostros, sin embargo, en lugar de adoptar una cara asombro como sus amigos, Ino entrecerró los ojos ligeramente y miró a Sasuke con cierta intriga.
—Nosotros sólo-
—¿Ustedes qué? ¿No querían hacerme sentir mal? Dejen de comportarse de ésa manera, me enferma que sean así conmigo —Sasuke interrumpió a Hinata y ella se encogió en sí misma mientras apretaba inconscientemente la mano de Kiba.
—Sasuke, no fue nuestra intención. No pensamos que todavía…
Sasuke fulminó con la mirada a Sakura. Ino jamás había visto a Sasuke de ésa manera, no sabía si él realmente estaba tan enojado, pero sí estaba segura de que aquellos ojos eran increíbles. Ino pensó por un momento que quizás estaba delirando, pero juró haber notado un destello rojizo cuando la luz de la habitación se reflejó directo en su mirada. También estaba segura de que además del enojo por el que Sasuke estaba pasando, había pena en ésos complicados ojos negros.
No sólo ése odio que a simple vista se veía en su mirar. Era más que eso; frustración, angustia y amargura.
Dolor.
—No piensen. No lo hagan. Simplemente déjenme en paz. No necesito que se preocupen de ésta forma por mí.
Sakura se quedó con las palabras en la boca y Kiba frunció el entrecejo. La expresión de Neji era más bien seria y atenta, mientras que su prima y Tenten todavía no salían del asombro. Naruto, por su parte, contemplaba a Sasuke fijamente. No había dejado de verle a los ojos por un instante, y a pesar de que la mirada de Uchiha ciertamente daba miedo, él no había apartado sus ojos azules de los de él y no pensaba hacerlo. Y lo cierto era que, Sasuke estaba evitando mirar a Naruto, realmente lo estaba haciendo. Porque por algo ambos eran mejores amigos, y en ése momento, Naruto había podido leer todos los verdaderos sentimientos y pensamientos de Sasuke, con sólo mirarle a los ojos.
Por eso Naruto se mantuvo callado, cosa rara en él.
—¡Simplemente no hubiesen decidido hacer este estúpido viaje si iban a comportarse así, maldita sea! —gritó Sasuke, y luego de ello, nada. Silencio, otra vez.
Sasuke entrecerró los ojos con exasperación y suspiró molesto. Tiró la mochila que cargaba en el hombro y dio media vuelta, decidido a marcharse de la maldita cabaña.
—¡Sasuke! Espera —Sakura quiso intervenir, y Sasuke se detuvo apenas un segundo.
—No me sigan —dijo despacio y con la voz tensa, Sakura y Tenten reprocharon, sin embargo, él las ignoró y sólo dejó el sonido del portazo retumbando en la sala tras de sí.
Neji miró a Naruto con el entrecejo fruncido y total seriedad en el semblante. Pareció preguntarle con la mirada perlada qué hacer, pero Naruto simplemente cerró los ojos con calma y negó con la cabeza, Neji entendió al instante.
—Quizás deberíamos ir tras él… —propuso Hinata con la voz temblorosa. Luego de cómo le había gritado Sasuke, se sentía un tanto aturdida y se había medio escondido detrás de Kiba.
—Quizás, yo… no lo sé —Sakura se mordió el labio inferior nerviosa, le fastidiaba estar en una situación como aquella, con su mejor amigo enfadado, sin saber cómo manejarlo.
—Ya lo oyeron, está realmente enfadado, seguirle sólo sería un problema —Neji se cruzó de brazos. Naruto asintió y desvió los ojos celestes hasta perderlos en las llamas que parecían arder con más intensidad en la chimenea.
El silencio se apoderó otra vez de la sala, y ya hasta se estaba volviendo molesto, afortunadamente, no duró mucho cuando Hinata pronunció un "Deberían llevar sus cosas a las habitaciones", y forzó una sonrisa. Se limitaron a asentir y comenzaron a recoger sus pertenencias. Sin embargo, Ino no se movió de su sitio en ningún momento.
Naruto fijó su vista en ella, quien parecía estar totalmente hundida en sus pensamientos. De repente, Ino volvió a la realidad y dejó sus cosas a un lado.
—No me sigan —fue lo único que dijo luego de salir disparada por la misma puerta por la que había desaparecido Sasuke apenas minutos atrás.
Naruto sonrió, a penas, pero lo hizo. Y abandonó la sala con la valija en mano, rumbo a las habitaciones, mientras su interior se calmaba un poco.
Por un momento, lo único en lo que Ino había pensado fue "debo ir tras Sasuke", sin embargo, cuando se vio frente a la cruel realidad de que simplemente se había metido corriendo al bosque, que se dijo a sí misma que quizás, si lo hubiese pensado un poquito más, no estaría perdida como, en efecto, lo estaba en ése momento.
Ino se apretó las mejillas en un gesto de nerviosismo y auto-castigo por haber sido tan impulsiva. Respiró hondo y miró con más cuidado los alrededores.
La cabaña había dejado de verse, aún así, Ino quería creer que si se subía a la punta de uno de los inmensos pinos que la acompañaban, alcanzaría a ver el humo de la chimenea. Sin embargo, como era de esperarse, Ino no se subió a ningún lado porque, bueno, tenía puesta una camiseta nueva y sus shorts rasgados favoritos, y los troncos estaban sucios. Quizás no era momento de pensar en ello, pero, ejem, a pesar de todo ésa era Ino.
El aire estaba impregnado de humedad, no hacía frío o demasiado calor, y aquello lo hacía aún más insoportable. Se oían algunos pocos pájaros cantando e Ino rogaba internamente que sólo fueran indefensos y bonitos pajaritos. Los árboles, como inmensos rascacielos, parecían rasguñar el celeste descolorido del cielo nublado. Y estaban allí, tan imponentes y magníficos, con sus miles de hojas e historias grabadas en ellas. Ino se detuvo un momento a admirar la flora teñida de una paleta bellísima, desde los castaños más pardos a las hojas amarillas más rojizas. Si no habría estado en aquella situación, definitivamente habría sacado su cámara y habría fotografiado, por ejemplo, a aquella tierna ardillita que… parecía estar buscando… refugio.
Un momento.
Ino alzó la vista temblando, y cuando vio que el cielo desteñido se veía aún más feo y deprimente que momentos atrás, fue que pensó mil y un maldiciones y comenzó a correr mientras gritaba el nombre de Sasuke a los cuatro vientos.
—Maldita sea, mierda, mierda, si llego a mojarme juro que voy a matar a ése gatito gruñón.
Su corrida pronto se transformó en trote, y el cielo pronto comenzó a rugir sus truenos.
En ése momento una inmensa desesperación la invadió por completo. No sólo por el hecho de que definitivamente estaba perdida (aunque sí en mayor medida), sino también porque no tenía idea de dónde estaba Sasuke, y realmente quería encontrarle.
Un deja vú, de aquella vez en la que se perdió yendo a su casa desde lo de Sakura se reprodujo en su cabeza incontables veces e Ino se sintió terriblemente inútil.
—Y después de todo, joder, esto es mi culpa. Realmente, ¿por qué fui tras él? —Ino preguntó al aire, sin dejar de caminar y con los nervios de punta.
Sin embargo, de pronto, una silueta se dibujó frente a ella. Una silueta que pronto descubrió se trataba de Sasuke.
Había una bajada medio empinada en el terreno, que si lograbas pasarla sin resbalarte y caer de culo hasta las rocas, pues, llegabas a un lago. Sasuke, parado en una de las piedras, miraba las aguas cristalinas, en las que se reflejaba la tristeza del cielo gris y la majestuosidad de los árboles y las montañas mezcladas con el cielo a lo lejos. Ino se detuvo un momento, cautivada por lo melancólico de aquella escena, destensó los músculos y su respiración se acompasó mientras miraba al chico, quien no se había percatado de su presencia allí.
Y cuando una gota, traviesa y fría, aterrizó justo en la punta de la nariz de Ino, fue que ella despertó y se dio cuenta de que las primeras gotas de lluvia estaban comenzando a caer. Tomo aire y gritó un animado "¡Sasuke!".
Uchiha se dio vuelta confundido, sin embargo, reconoció de inmediato aquella voz.
—¿Ino?
—¡Oye! ¡Está a punto de comenzar a llover, deberíamos volver! —colocó las manos junto a la boca como si de ésa manera su voz se escuchara más fuerte.
—¿Eh? —Sasuke miró al cielo. Ciertamente, una tormenta se avecinaba.
Ino bufó al pensar que el chico no le había oído, así que se llenó los pulmones de aire otra vez y dio un paso hacia adelante.
—¡Que deberíamos vol-!
Sin embargo, la palabra no terminó de salir de su boca cuando pisó una de las tantas partes húmedas y flojas del suelo y, lo siguiente que Ino vio, fue una total confusión.
—¡Ino!
Sasuke se sobresaltó y abrió los ojos grandes. Ino caía por la bajada a toda velocidad y él no sabía qué hacer, sentía una mezcla de desesperación y agobio crecerle dentro. Corrió hacia la parte hasta donde Ino llegaría, a unos pasos a su derecha, aún en las rocas, con la intención de atajarle.
—¡Ahh!
Y de repente, agua. Todo lo que sintieron fue un golpe seco contra la superficie del lago, y luego, agua.
Estaba aturdido. Cerró los ojos con fuerza y se concentró en no dejar salir el aire que había alcanzado tomar, que por suerte, había sido abundante. Sentía su cuerpo caer lentamente entre los escalones del agua que se volvía cada vez más fría. Sacudió la cabeza cuando cayó en cuenta de lo que sucedía y se apresuró a abrir los ojos.
Todo lo que pensó fue "Ino, Ino, Ino".
La buscó con la mirada por todas partes, pero a medida que se hundía más, las cristalinas aguas se hacían más oscuras y difíciles de soportar. Volteó con la desesperación en el corazón, debía encontrarla, ¡debía salvarla!
Y cuando la vio allí, a algunos pocos metros más abajo que él, con el cabello rubio suelto ondeando con gracia, hundiéndose lentamente, con el agua deslizándose entre sus pestañas oscuras, fue que una sarta de sentimientos más se agregó al revuelo que sentía en el interior.
Miedo, impotencia, confusión y una preocupación inmensa.
Nadó con todas sus fuerzas hacia ella, luchó contra su propio cansancio y estiró sus manos intentando tocarla, intentando sentirla. Y cuando apenas rozó su piel fría, sintió toda la energía volverle al cuerpo, dejó escapar un poco de aire y se aferró del brazo de Ino. La atrajo a su cuerpo con rapidez y la abrazó debajo del agua, con la inmensidad y la desesperación como únicos compañeros. Sasuke debía apurarse, y lo sabía, hasta a él el aire estaba comenzando a hacerle falta, sin embargo, robó apenas un segundo para rozar su nariz con la mejilla de Ino y sentir la suavidad de su piel.
Hizo un último esfuerzo y se dirigió a la superficie. La calma volvía a él con lentitud a medida que la transparencia volvía a las aguas y la luz del día se hacía presente. En cuanto sintió el aire golpear contra su rostro, cargando a una inconsciente Ino, se apresuró a nadar hasta la orilla, usando todas las fuerzas de sus brazos, una vez en las rocas, lo primero que hizo fue dejar con cuidado a la joven fuera del agua. Se sentó junto a Ino y comenzó a respirar agitadamente, unos segundos más y no lo habría logrado, sentía los pulmones dolerle, pero respirar era un total alivio.
Se despeinó el cabello completamente empapado y se dirigió a Ino. Le apartó un mechón rubio del rostro, aún respirando entrecortado, e intentó oírle los latidos del corazón.
Estaba asustado, la adrenalina seguía en su cuerpo y, no supo si fue por ello y por la desesperación, que no sabía exactamente qué hacer. Comenzó a ponerse cada vez más impaciente y cuando el nerviosismo le superó, simplemente empezó a rogarle que despierte.
—Demonios, mierda. Mierda.
"Ino, Ino, Ino".
¡Joder!
Y así, en un acto de total desespero, juntó todo el aire que sus pulmones le permitieron y estampó sus labios contra los de ella.
Ya no le importaba nada.
¡Al diablo las cartas! ¡Al diablo su orgullo! ¡Al diablo la cabaña! ¡Al diablo los recuerdos!
El único pensamiento que ocupaba su cabeza era el de salvar a Ino. Nada más.
Se separó de ella y tomó otra bocanada de aire.
—¡Despierta, idiota!
Luego otra, y otra.
—¡Joder, Ino! Despierta —Sasuke se apartó otra vez y le miró sin saber qué más hacer.
Sentía que todo aquello era su culpa. Si no hubiese huido de la cabaña y de sus problemas de ésa forma tan cobarde, ¡ella no le habría seguido! Y aún así, maldición, ¿quién había mandado al demonio rubio a hacer algo como eso? ¡Él había dicho que no quería que nadie le siguiera! Y ella simplemente le ignoró e hizo lo que quiso, ¡como siempre hacía!
—Juro que si despiertas, Ino, no me enfadaré contigo —su voz sonaba áspera, estaba agitado, cansado física y mentalmente.
Y cuando Sasuke cerró los ojos, y creyó ver todo perdido, escuchó cómo la chica tosía.
Abrió los ojos con rapidez y casi se abalanzó sobre Ino, sin embargo, le dejó espacio para que se recuperara. Sentía su corazón diez mil veces más liviano, por fin comenzó a respirar como corresponde y en sus ojos negros se encendió una chispa de esperanza. Ino apretó los párpados y tosió un poco más, se llevó las manos a los ojos y se los fregó con fuerza. Se retorció un poco y Sasuke se movió hacia un costado, sin dejar de verle.
—Eso fue divertido, podríamos hacerlo otra vez —Ino apartó las manos del rostro y sonrió mostrando los dientes, como si nada hubiera pasado.
En ése momento, para Sasuke fue como si alguien le hubiera echado un balde de agua helada encima (eso que ya de por sí estaba empapado). Frunció el entrecejo e Ino se encogió en sí misma esperando la tormenta.
—Tsk, ¡eres una idiota! Mira cómo me has hecho asustar, ¡tú...! —Sasuke terminó por exclamar e Ino cerró los ojos con paciencia fingida.
¡Ése demonio! Primero le hace casi dar un paro cardíaco, porque joder, que estaba preocupado, y luego de por poco ahogarse, como si fuera lo más normal del mundo, le sonríe y pide repetirlo. ¿De qué clase de loquero había escapado ella? Es decir, realmente no le conocía en absoluto, ¡tranquilamente podía ser una psicótica demente que había huido de su encierro en algún hospital mental y se dedicaba a engañar chicos para que le dieran respiración boca a boca!
Sí, respiración boca a...
Boca.
De pronto los colores se le subieron al rostro y Sasuke apartó la mirada hacia un costado, sentía las orejas calientes y por suerte Ino estaba ocupada escurriendo su cabello que de lo contrario no habría sabido qué hacer.
Finalmente decidió dejar a un lado ésa situación y concentrarse en algo más, aunque lo había hecho únicamente para salvar a Ino, era demasiado embarazoso. Así, ¿en qué estaba pensando antes? ¿En que en realidad no conocía a la chica...? Sasuke destensó los músculos y todos ésos sentimientos volvieron a él, la frustración y la incertidumbre, el asunto de las cartas volvió a su cabeza y Sasuke apretó los labios, entre enfadado y de alguna forma ofendido.
—¿Por qué me seguiste? Dije que quería que nadie lo hiciera —Sasuke interrumpió a Ino que comentaba algo sobre cómo había agua hasta en partes que no sabía que tenía y su tono de voz, repentinamente serio, le sorprendió.
Silencio.
Ino buscó los ojos de Sasuke, sin embargo, él continuaba con la mirada perdida.
Suspiró. Honestamente, desde el comienzo sentía una gran curiosidad hacia el asunto de las cabañas, pero, nadie le decía nada. En algún punto eso le había molestado en sobremanera, porque, bueno, eran amigos y según ella, no deberían haber incomodidades. Sin embargo, había cosas que ella también callaba, así que simplemente se aguantó las ganas de preguntar, pero llegó un momento en el que solamente explotó y todas sus dudas salieron a flote. Afortunadamente, no había sido directa y había soltado un "¿Se divirtieron?" acompañado de un par de interrogantes más que tocaron la fibra sensible de todos. Lógicamente aquella no había sido su intención, de repente todos habían adoptado unas caras largas horribles y ella no entendía por qué. Pero quería entenderlo.
Sin embargo, calló. Porque al ver los ojos de Sasuke, que miraban distraídos el intenso baile de mil colores del fuego en la chimenea, fue que comprendió que la cosa era más complicada de lo que parecía, y que al final, todo giraba alrededor de Sasuke.
Y cuando él fue quien explotó, y dio media vuelta y se marchó de la cabaña. Algo dentro de Ino le gritó "¡Ve tras él!" y ella simplemente hizo caso a sus instintos, a su corazón, a su curiosidad. No estaba segura. Pero sí sabía que no podía dejar que él se marchara con ésas horribles manchas de dolorosos sentimientos en el corazón, porque los había visto, había visto cómo él en realidad se sentía. Y lo que pensó fue "Debo asegurarme que esté bien", y en ningún momento, "Debo preguntarle qué ha sucedido". A pesar de que quería saber, el bienestar del chico, por alguna razón, se le había vuelto una prioridad.
Ino bajó la mirada hacia sus manos que estaban cubiertas de agua, ¿cuándo Sasuke se había vuelto tan importante para ella? ¿Cómo una simple curiosidad se había convertido en algo tan grande? ¿Era posible que en tan poco tiempo, su amistad hubiera crecido hasta el punto, de verle a los ojos y entenderlo todo? Al menos para Ino, era así. Todas las mañanas, antes de ir a la escuela, le pasaba a buscar y le contaba sus sueños; a veces llegaba muy temprano y hasta desayunaba con él. Mikoto incluso le había comprado una taza exclusivamente para ella. Caminaban juntos el tramo hasta el Instituto, se tomaban su tiempo y reían todo el camino. Y cuando llegaban, se sentaban uno junto al otro y mientras Ino se burlaba de los profesores y desvariaba de un tema de conversación a otro, él reía y anotaba los apuntes que más tarde ella le pediría. Eran una combinación perfecta, se atrevía a decir Ino. Desde el primer momento en el que le había visto, aquella mañana con el gatito de gris pelaje entre las manos, cuando ella le había sonreído de ésa manera tan natural, cuando él se sorprendió y dejó caer al felino; Ino creía que todo, todo había comenzado allí. Aquella amistad, aquella cáscara que poco a poco iba rompiéndose.
Todo había comenzado con su curiosidad. Y no quería que aquello terminase.
—Si tú dices, "no me sigas", yo te seguiré. Si dices "no me mires", yo te miraré. Si dices "no me molestes", yo lo haré. Si dices "déjame solo", yo jamás me iré… —finalmente Sasuke alzó la vista, sorprendido y ella no perdió tiempo, le atrapó con los ojos celestes cargados de comprensión y se miraron fijo.
Sasuke estaba perplejo. Ella parecía haberle leído de pies a cabeza, parecía saber todo de él, como si se conocieran de toda la vida, como si ésos ojos celestes supieran todas las verdades del universo. Sasuke se llevó una mano al cabello mojado y se lo peinó hacia atrás, las gotas de agua se escurrían sobre sus ojos y aquello le molestaba. No sabía qué decirle. En cierta parte le molestaba ésa situación. Sasuke jamás se había visto acorralado de ésa manera, nadie jamás le había visto fijo a los ojos con ésos sentimientos.
—A veces, simplemente es mejor decir qué sucede.
Sin embargo, Sasuke sintió que ésos sentimientos se transformaron en lástima y de repente se escapó de las garras de ésos ojos como espejos.
—¡No es tan sencillo! —Sasuke exclamó e Ino se sobresaltó ligeramente—. Tú. Tú hablas de ello, pero, ¿acaso has sido honesta?
Un escalofrío que no fue ocasionado por lo helado del agua se deslizó por su espalda.
—¿A qué te refieres?
Sasuke tragó saliva —Ino, ¿tú has abandonado a alguien en Inglaterra?
—¿Eh? Cómo... ¿Como a quién? —su voz temblaba, de pronto, tenía una idea sobre qué podía estar hablando Sasuke y una única cosa apareció en su cabeza: el pequeño cofre que guardaba en una repisa en su habitación.
—Cómo... Un novio, quizás —a pesar de que quiso ocultarlo, aquello se le había escapado.
Ino destensó los músculos y suspiró, cosa de la que, afortunadamente, Sasuke no se percató.
—No. No lo hice.
Sasuke pudo sentir la honestidad en su voz, y cuando alzó la vista y vio cómo su mirada ahora se veía casi decepcionada, la culpa de su curiosidad le invadió.
—¿No vas a preguntar "¿por qué?"?
Yamanaka sonrió.
—Tú aún tienes dudas sobre mí, ¿cierto?
Ambos se miraron a los ojos por largos segundos. Una mezcla de sentimientos batallaban entre sí.
—Alguien quiere que vuelvas a Inglaterra, y te lo ha pedido incontables veces.
Ino supo en ése instante, que Sasuke no tenía idea de quién había sido la persona que le había mandado aquellas cartas, de las que él ya estaba enterado. La curiosidad mató al gato, estuvo a punto de decir, pero se tragó sus palabras ya que, en realidad, no estaba molesta. A pesar de lo que había hecho él, ella no le culpaba o guardaba rencor alguno, es más, le entendía, de alguna forma.
Volvió a esbozar una sonrisa, esta vez dibujada con calma y tranquilidad. Lo que provocó que él le mirara sin habla. ¿Ella no estaba enojada? A pesar de todo, ¿cómo era capaz de sonreír así?
—… Siempre va a haber alguien que esté en contra de tus acciones. Si piensas que es lo correcto, sólo debes confiar, ¿cierto?
Y en ése momento, antes de que Sasuke pudiera decir palabra alguna, se oyeron gritos. Rápidamente ambos reconocieron las voces como las de sus amigos, sus nombres resonaban entre los árboles e Ino se paró con un poco de dificultad. Sasuke le siguió, sin decir nada y sin dejar de mirarle. Ella comenzó a agitar los brazos para que los demás le vieran, y cuando Naruto gritó "por allí", Ino sonrió ampliamente y miró divertida a Sasuke. Le tomó la mano, la alzó y comenzó a mover los brazos de un lado a otro de manera exagerada, reía y no se preocupaba por nada más. Sasuke le miró consternado, ella reía y reía, su sonrisa parecía dominar cualquier cruel realidad. Recordó ése momento en el que animó a Sasori a volver a sonreír y una admiración hacia ella creció en su interior.
Él también quería ser capaz de sonreír de ésa forma. A pesar de cualquier problema, quería poder levantarse y reírse de todo.
—¡Chicos! ¡Por aquí! —Naruto y los demás comenzaron a correr hacia ellos, el sol estaba bajando y un atardecer se pintaba entre anaranjados y amarillos en el cielo antes gris.
Ino soltó a Sasuke y bajó los brazos, sonreía mientras miraba el atardecer en el cielo, el sol rodeado de distintos tonos de rojo, y los pinos recortados bajo su luz, era una imagen hermosa.
Todo parecía haberse vuelto más sencillo.
Suspiró y volteó a ver a Sasuke, quien observaba a sus amigos dirigiéndose hacia ellos. Se acercó un poco a él y le susurró algo.
Y cuando Sasuke quiso voltear a verle, ella ya había huído en dirección a sus amigos.
Ella, a pesar de todo, sonreía. Siempre lo hacía.
"Las cartas, eran de mi madre".
Continuará...
Cantidad de palabras: 5486.
N/A:
Ciao, come stanno? Io? Molto bene, grazie. Eh? Si, Hyori parla italiano, inglese e spagnolo. È un pò difficile, ma è molto divertente. Hoho, wuhu -mario mode on- Okno.
Hola y perdón por la... No, momento, vamos a hacer esto diferente. Que sino es todas las veces igual, saludo, pido perdón, hablo boludeses y me voy. No, loco, así no es la cosa (?
Again.
Hola y perdón por la tardan... Bueno, es que de todas formas tengo que pedir perdón. Empecé las clases y tuve como un colapso mental, tenía un motón de ideas en la cabeza pero no podía escribirlas -jue horrible, jue horrible :c- Pero finalmente, heme aquí (?
Ahora el chap. AH! LOS SORPRENDÍ EH, con el final digo, no se lo esperaban, no se lo esperaban 8D -perdón, es tarde y Hyori tiene sueño-
En este capítulo se aclara, un poco, el asunto de Ino y las cartas, que por ahora lo damos por cerrado. En los próximos capítulos se verá el tema de Sasuke y se desarrollará, ya saben, lo que pasó en las cabañas con la chica misteriosa esta. Ajá, ajá (? Hinata tendrá cierto papel importante, puede que Sakura igual. Por ahora, el vínculo de Ino y Sasuke se va volviendo cada vez más especial. Añañañaña.
¿Qué les ha parecido este capítulo? A mi me costó un poco escribirlo .-.
¿Quién será la persona que recuerda Sasuke en las cabañas?
¿Les gustó la escena de casi-beso-respiración-boca-a-boca? :w
¿De quién creían ustedes que eran las cartas?
Asdf, ya me pasé. Me despido y como siempre, muchísimas gracias, gracias, gracias a todos los que han leído :'3 se aprecia un montó. Los amo.
Arrivederci!
