Viñetas para 30Vicios.
Tabla: Momentos.
Fandom: Lost.
Advertencia: Spoilers de la quinta temporada a partir de la línea siguiente. Mucho cuidado.
Claim: Los Otros. Charles/Ellie.
Tema: .
Palabras: 1263.
Resumen: Cuando los americanos llegaron a la Isla, ambos se prepararon para la guerra.
MOMENTO 14
LUCHA
Querer y deber
Los observan escondidos en la jungla. Los soldados corren velozmente por la playa, montando un campamento bastante aceptable en cuestión de segundos y estableciendo turnos de vigilancia con asombrosa facilidad. Son apenas una veintena, pero son eficientes y están bien preparados. Charles y Ellie saben que deben volver cuanto antes con los demás e informar sobre lo que acaban de ver, pero no pueden evitar observarlo todo con fascinación. Especialmente él, que siempre ha mostrado cierto grado de interés por el orden y el honor, aunque aún no haya llegado a ser un buen soldado.
-Vamos.
Ellie le golpea suavemente un hombro y le indica que deben ponerse en camino. Tienen un par de días de caminata hasta su propio campamento y no quiere tener que moverse por la jungla una vez haya anochecido. Charles, sin embargo, continua mirando a los soldados. Tiene los labios apretados y una expresión un tanto extraña en el rostro que Ellie no puede descifrar. Nunca ha podido hacerlo y no cree que pueda conseguirlo alguna vez.
-Widmore. Tenemos que avisar a Richard. Ahora.
Al fin, Charles aparta la vista de la playa y la mira. No parece muy contento, pero se da media vuelta y comienza a andar por la jungla aplastándolo todo a su paso. Ellie no puede contener un gesto divertido mientras lo mira. Obviamente está enfadado. Aunque, claro, Charles siempre parece estarlo.
-Como sigas haciendo tanto ruido terminarán por descubrirnos.
Ellie no ha hablado con acritud, pero Charles se detiene y la mira haciéndose el ofendido. Tiene muy mal carácter, pero Ellie suele hablarle así algunas veces, cuando quiere tomarle el pelo. Y quizá ese no sea el momento adecuado para bromear, pero le apetece molestar a Widmore. Siempre se pone insoportable cuando le toca hacer guardia y, aunque ese día tienen una misión importante entre mano, él sigue estando igual de molesto. Ellie supone que es su naturaleza y se limita a sonreír de forma conciliadora cuando él la mira. Sabe, no obstante, que a ella no la atacará de ninguna manera. No sabe porqué, eso sí, pero Charles nunca se comporta con ella de la misma forma en que lo hace con todos los demás.
-Cállate.
Ellie se siente bastante satisfecha. Charles sigue andando y, aunque sigue mostrándose airado, se muestra más cuidadoso. No es como si no estuvieran preparados para deslizarse por la selva sin hacer ruido. Han estado entrenándose para ello desde niños y Ellie sabe perfectamente que Widmore se ha tomado ese entrenamiento mucho más en serio que cualquiera de sus compañeros. Es un poco orgulloso a veces y se tiene en muy alta estima, pero Ellie sabe perfectamente que tiene razón al saberse especial. Distinto. A Richard Alpert suelen sacarle de quicio sus aires de grandeza. Ellie ha pensado que alguna vez le costarán caros, pero mientras lo ve caminar por la selva sabe que son lo más destacado que hay en él. Eso que, quizá, algún día le ayudará a mantenerse a flote.
-Iremos por el río –Charles habla de pronto. Su voz cortante no da lugar a réplica, pero Ellie está de acuerdo con él, en cualquier caso. Sólo el río hará desaparecer su rastro en caso de que los soldados lo encuentren y decidan seguirlo. Pero había un inconveniente –Tardaremos medio día más, pero nos quitaremos de encima a esos.
Por supuesto, Widmore ha pensado en todo. Y, obviamente, ya habla de los soldados americanos como si fueran el enemigo. No es que Ellie piense que están allí para hacer turismo, pero prefiere otorgar el beneficio de la duda. Un poco y sólo algunas veces.
De pronto, Charles se detiene y mira atrás. Ellie piensa que alguien los está siguiendo y se pone a la defensiva, pero no es eso. Su compañero tiene esa mirada, ésa que da a entender que ha tenido una idea grandiosa. O al menos bajo su punto de vista, porque normalmente sus ideas implican insubordinación y castigos no muy agradables. Pero Charles es un chico al que le gusta arriesgar y que no teme a Richard. Realmente no parece temer a demasiadas cosas y eso no deja de ser peligroso.
-Esperaremos aquí.
Ellie lo mira como si se hubiera vuelto loco, pero Charles la ignora por completo.
-¿Disculpa? Ya conoces el protocolo, Widmore. Debemos informar cuanto antes. No podemos agazaparnos y esperar a que nos encuentren.
-¿No lo entiendes? De eso se trata precisamente, Ellie. De que nos encuentren.
Ellie frunce el ceño. No le gusta el escalofrío que le recorre la columna vertebral. Un escalofrío que le hace creer que esa idea es buena, por más problemas que pudiera ocasionar. Las palabras de Charles suenan a aventura, a correr riesgos innecesarios y, en cierta forma, quiere hacerlo. Aunque no pueden.
-Esos no tardarán en enviar un grupo de reconocimiento. Un par de hombres o tres. Con suerte, encontrarán nuestro rastro y lo seguirán. Nos quedaremos aquí, los emboscaremos y le llevaremos a Richard un prisionero. Él nos dirá lo que pretenden al venir aquí. Ahorraremos trabajo y demostraremos que tenemos iniciativa. Nada puede salir mal.
No. Si todo ocurriera como Charles afirma, no saldría mal. Pero no es una buena idea. Es emocionante y podría otorgarles su propio instante de gloria, pero podrían surgir muchos inconvenientes. Como que el grupo de reconocimiento incluyera a más de tres hombres, o que perdieran en su enfrentamiento con soldados bien entrenados. Y, además, ella podía suponer porqué estaban en la Isla. O porque la consideraban una isla más, lo que implicaba ejercicios militares y bombas atómicas. O porque sabían que esa era la Isla y querían aprovecharse de ella. Nada que otros no hubieran intentado antes, en cualquier caso.
-No esperaremos, Widmore. Retomaremos la marcha y llegaremos al campamento lo antes posible. Haremos lo que debemos hacer, no lo que nos gustaría.
-¿Tan pronto te entra el miedo, Ellie? –Charles suena burlón y no parece dispuesto a moverse. Es tan terco que la chica duda que pueda convencerlo para seguir adelante –La guerra ni siquiera ha comenzado y tú ya quieres irte a casa. Esperaba un poco más de ti, la verdad.
Las palabras le atraviesan la cabeza como un latigazo y siente la rabia inundar cada poro de su cuerpo. No sabe porqué le afectan tanto. Widmore sólo es un fanfarrón con ganas de molestar y ella es más lista que eso. Pero no soporta que la llamen cobarde. Ella es, tal vez, la mejor soldado del campamento y todos, incluido Charles, lo saben.
-A mí me parece que sí estamos en guerra, Charlie- Utiliza el nombre a propósito, porque sabe que a él le molesta y quiere precisamente eso: molestarlo. Efectivamente, Widmore aprieta los dientes y el fusil, aunque se esfuerza por parecer indiferente –Esos hombres han invadido nuestra Isla. Nos han declarado la guerra. Y nosotros sólo somos soldados con órdenes que cumplir. Y nuestras órdenes son las de informar de cualquier incidente que tenga lugar en la Isla. Como la invasión. Así que déjate de iniciativas propias, de hacer prisioneros y de gilipolleces y sigue andando.
Ellie no sabe si él la escuchará o no. Le parece que no, pero ve su mandíbula agitarse con impaciencia un segundo. Puede sentir la ira de Charles. Sabe que él siente esa realidad como una derrota y, por eso, no dice nada burlón cuando él sigue andando hacia el río. Ambos saben que ella tiene razón, pero a Ellie nunca le ha gustado restregarle a nadie esas cosas. Widmore posiblemente sí lo haría, pero ella no es Widmore. Afortunadamente para todos.
