Hago mi camino a la plaza mientras el sol se oculta y la noche empieza, a paso sereno.
Si el chico de cabello color de luna aparece, no huiré. Estoy decidido.
Mientras antes consiga que desee oírme, antes podré irme.
Tengo que ser fuerte. Soy fuerte. Puedo hacerlo.
Me quedo esperando hasta altas horas de la noche. Pasan un par de perros, un gato y un trío de ratones.
Veo una bolsa de frituras vacía siendo arrastrada por el viento y la sigo con la mirada hasta que se pierde de mi vista.
El muchacho no aparece.
