Alma Gemela?

Renesmee se tomo la noticia de mi divorcio... bastante bien.
Demasiado bien diría yo.
Sus manos bajaron de mi cuello a mis hombros, de mis hombros a mi pecho, mientras nuestras lenguas seguían danzando sin control. Mis manos recorrían su espalda, su cintura, sus caderas, aprete su delicioso trasero y mordí su labio inferior.
-Jake...
-Lo lamento, fue demasiado... - murmure tratando de alejarme de ella.
-No... Quitate la camisa - susurro con la voz entrecortada.
-En serio?
No me respondió, sus manos viajaron a los botones de mi camisa.
Sus ojos eran casi negros, se habían oscurecido por el deseo. Sentí sonrojarme cuando me vio sin camisa -tengo años sin sonrojarme-. Sus labios se pegaron a los míos y me dio la vuelta para que quedara sobre mi espalda. Nessie continuo besándome; amaba que ella estuviera sobre mi. Imaginaba que algun día ella estaría sobre mi sin ropa, jadeando, con la cabeza hacia atrás, la espalda arqueada, enterrando las uñas en mi pecho.
-Te amo, Renesmee - murmure viendo sus hermosos ojos.
Sus labios estaban enrojecidos e hinchados viéndose aun mas apetecibles.
-Y yo a ti. De verdad me amas? - pregunto con el mentón apoyado en mi pecho.
-Como nunca he amado a alguien.

En la cena con Leah y Seth, acordamos que yo continuaria pagando la colegiatura de la escuela de Seth. El dinero para cualquier universidad que el eligiera, tenia años en una cuenta que generaba intereses, así que teniamos la cantidad suficiente hasta para pagarle un posgrado o maestría.

Las semanas pasaron y conseguí un buen deparatamento cerca del bufete y una cabaña justo a la orilla del lago y alejada de las demás cabañas de la zona.
La casa se vendió casi de inmediato. Nos tomo un buen tiempo sacar todas nuestras cosas, algo así como un mes. Los nuevos dueños fueron muy amables al darnos tanto tiempo.
A mi padre y a la mama de Leah no les agrado mucho que nos hubieramos divorciado y sin avisarles. Para ellos nuestro matrimonio era perfecto. Si, claro.

En un abrir y cerrar de ojos ya era primavera, así que invite a Renesmee a que fuera conmigo a la casa en el lago. No haríamos nada, yo ya había hablado con ella. No haríamos el amor hasta que ella cumpliera la mayoría de edad, no había estado muy de acuerdo pero al fin acepto.
El lago estaba a una hora de la ciudad. Nos quedamos de ver en la gasolinera que esta a la vuelta de mi departamento a las nueve de la mañana. Por el espejo retrovisor lateral vi el Mini Coper rojo que sus padres le regalaron a Nessie en navidad y le cerré el paso para que ella me siguiera.
Durante una hora continue viéndola por el espejo retrovisor, ella sonreía y me saludaba levantando la mano del volante.
Al llegar a la cabaña, Nessie salio del auto y salto a mis brazos enroscando sus piernas en mi cintura. Teníamos unos días sin vernos, me había quedado en el bufete hasta muy tarde dejando todo en regla para irme una semana de vacaciones.
-Te odio! -exclamo mientras la acostaba sobre la cajuela de mi auto-. Te he extrañado mucho.
-Y yo a ti - succione la piel de su cuello, quería dejar una marca, una marca que dijera que ella era mía, pero no la podía arriesgar. Alguien en su casa podría verla.
-No es cierto, no te odio. Te amo - se arrepintió de sus palabras.
Detuve mi ataque a su cuerpo y la deje con cuidado de nuevo en el suelo. Tome su mano izquierda y caminamos rumbo a la puerta principal.
-Espero que te guste - murmure abriendo la puerta.
Había mandado amueblar la propiedad, todo muy rustico para que combinara con el ambiente; muebles de madera de teca. Tal vez Nessie quiera cambiar algo, después de todo ese lugar seria nuestro.
Luego de que le di el recorrido oficial, -la sala, la cocina, el pequeño comedor, la terraza y las habitaciones- entre Nessie y yo preparamos el desayuno, había comprado toda una despensa para una semana en días pasados.
Era raro vernos de día, siempre nos veíamos en la clandestinidad de la noche, en la penumbra de su habitación.
Me sorprendió que fuera tan diestra en la cocina, no sabia que tuviera esas cualidades. Ella cocino luego de que yo queme los huevos y de alguna forma hasta el café.
Nessie limpio el sarten y puso una cucharada de mantequilla en el, mientras yo solo batía los huevos en un recipiente de plástico.
-Agregales un chorrito de leche - murmuro pasándome el envase.
-Leche?
-Hazlo -la obedecí un tanto desconcertado, no sabia que se les echara leche.
Me quito la mezcla de las manos y la vertió en el sarten con la mantequilla, luego tomo la pimienta y echo unos cuantos granitos en la palma de su mano. Después hizo lo mismo con la sal.
Cuando los huevos estuvieron hecho de un lado, comenzó a revolverlos. Así se hacen los huevos revueltos? Que inútil soy! No se ni como se hacen los huevos revueltos. Y yo que me quería lucir haciéndole el desayuno.
Renesmee noto que estaba parado a media cocina, sintiéndome un inútil.
-Por que no pones el pan en la tostadora? - murmuro con una sonrisa que me robo el aliento.
Gracias a Dios no queme el pan y pude servir el jugo de naranja y el café sin hacer un desastre. Unos minutos después estaba en la mesa de la cocina, desayunando huevos con tocino, fruta, pan, jugo y café... con la mujer de mi vida.
O debería de decir con la niña de mi vida. Se veía insoportablemente joven e ingenua, sus ojos siempre tenían esa chispa de inocencia. Me sentí mal de nuevo por estar con ella.
Que futuro podía ofrecerle yo? Si algun dia nos llegaramos a casar, lo mas seguro es que Nessie quiera hijos. Eso cuando seria? A los veinticinco... a los treinta? Cuantos años tendre yo para ese entonces? Si tengo suerte seré un ansiano cuando nuestros hijos salgan de la universidad y si no tengo suerte, estaré tres metros bajo tierra.
Cuando ella tenga mi edad, treinta y nueve, yo tendre sesenta y dos! Ella merece a alguien joven a su lado, alguien que experimente por primera vez todo junto con ella. No alguien como yo, un viejo mas que experimentado.
Pero incluso pensar que algun día me separare de Renesmee, duele. Duele hasta casi quedar agónico.
Yo quiero ser el primero en todo con ella. El primero que la tenga entre sus brazos, el primero en recibir sus tímidas caricias, sus besos tiernos y llenos de pasión. Quiero estar con ella por el resto de mi vida.
Mi madre solía decir que todos nacimos con un alma gemela, y que no necesariamente tienen que ser compatibles en todo. Solo tienen que saber que se aman y que harían todo con tal de estar juntos. Yo debía estar contra toda la sociedad tan conservadora de Washington DC, para estar con ella, se que seremos juzgados una vez que estemos juntos, pero no me importara, por que estare con ella. Con mi alma gemela... en el cuerpo de una niña.