Amigos con Derechos

Por Dayanni

Capítulo XIV

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—S-si se le ofrece algo no d-dude en llamarme, Uchiha-san.

Hinata emergió del cuarto dejándolo solo, Sasuke giró a verla una última vez antes de que ella desapareciera por el pasillo principal, en todo el tiempo que se mantuvo callado ella no había pronunciado silaba, al contrario de Sakura, Hinata solía ser reservada y discreta si no conocía al individuo en cuestión. Sasuke bajó la vista a su mano vendada, la dolencia menguó en cuanto la joven aplicó ungüento y le realizó una serie de masajes. El ejercicio consistía en estirar los dedos y cerrar la palma en un puño suave para que con ello los tendones no sufrieran de tensión.

Bufó incrédulo y pensó que probablemente Hinata formaba parte del club de fanáticas que seguían esperando una oportunidad por atraparlo, luego llegó a la conclusión de que aquella hipótesis resultaba absurda, "es la heredera del Clan Hyuuga, la rama a la que pertenecía Neji".

Volvió sus ojos hacia la puerta, "eso no deja de convertirla en una molestia".

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—Necesito que vayas a los pueblos más allegados, es posible que el ninja encargado de atacarte continúe vivo, en su expediente aparecen cargos relacionados con asesinato, secuestro y delitos menores. Tú misión es inspeccionar que no haya rastro de él cerca de los límites de Konoha.

—¿No podías asignarme otra misión? Esa es muy fácil, Tsunade-obaachan.

La Senju explayó sus manos en la mesa —¡Te he dado una orden, ahora ve y cúmplela, el tiempo cuenta!

—De acuerdo. —suspiró desanimado, dio media vuelta con las manos tras la nuca y salió de la oficina. Iba a su casa por el equipamiento ninja.

Sai la interceptó a mitad de camino.

—¿Volverás a irte?

—Sí, Tsunade-obaachan acaba de encargarme otro favor. —Porque a su juicio aquella orden no parecía una misión.

—¿Y Sakura?

El rubio parpadeó —¿Qué con ella?

—Cuando Sasuke aún estaba huyendo tú me dijiste que luego de cumplir tu promesa de traerlo, le confesarías tus sentimientos a Sakura.

—Ah, sí, ya lo recuerdo.

—¿Dónde está ese Naruto que le pedía citas e intentaba enamorarla?

El cuestionamiento por parte de Sai fue rudo y directo, puede que hasta inapropiado, pero de verdad el pelinegro mostraba su preocupación por él, incluso cuando el punto a tratar no fuera de su incumbencia. Naruto recordó el último incidente: el día que pilló a Sasuke y a Sakura demasiado cerca en la oficina de la chica.

La decepción lo embargó.

—Ella eligió a Sasuke por encima de mí, es feliz siendo su novia.

—Tú y yo sabemos perfectamente que no son nada, ese noviazgo no existe.

—No quiero hablar del tema Sai, debo ir a preparar mi mochila, nos vemos luego. —murmuró ceñudo, giró hacia la puerta y se fue.

Sai mantuvo la mirada en él.

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Sakura veía unos informes tras otros buscando la forma de olvidar todo lo sucedido, pero no funcionaba. ¿Por qué tenía que pasarle esto justo a ella? Elegir entre dos hombre no es fácil, y menos cuando uno de ellos es tu primer amor, la primera ilusión que tuviste. Pero Naruto… él con su sonrisa llenaba de alegría todo el día, lo amaba con una gran intensidad. Era su amigo, confidente y hasta hace poco su… amante. Colocó una mano sobre sus labios y cerrando los ojos recordó el último beso que se dieron, era una tortura muy grande no tener la libertad de hacerlo ¡esos besos y caricias sabían a gloria! Ella cree que ama a Sasuke cuando en realidad siente un cariño y nada más, su confusión radicaba en que él fue el primer hombre en el que ella se fijó. Eso para cualquier mujer tiene importancia, sobre todo para alguien como ella.

"Concéntrate Sakura, ya deja de pensar tanto en eso". Terminó de organizar unos documentos por fecha en una carpeta y fue en busca de la Hokage Lady Tsunade para ver de que trataba el viaje de Naruto, suponía que era algo fácil para atreverse a mandarlo solo.

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—N-no es recomendable que la use para manipular armas todavía, Uchiha-san, podría empeorar su herida y-

—¿Acaso es una orden? —Sasuke la miró con frialdad, o eso fue lo que percibió Hinata al sentir el peso de sus ojos encima de ella.

—N-no, solo era un c-consejo.

—No los necesito, sé cuidarme solo —gruñó irritado, de verdad que tanta atención empezaba a molestarlo, y más cuando veía los orbes perla de la joven evitar cualquier tipo de conexión. Lo había auxiliado en medio del bosque, curó su mano de pasar a una posible carne muerta, lo abandonó en una habitación sin exponer quejas o alguna clase de vigilancia, ofreció comida que por orgullo él rechazo, ¿que pretendía esa mujer? Sasuke endureció la mandíbula, era desagradable recibir ayuda de alguien tan gentil, no deseaba agradecer sus atenciones. No lo haría—. Detesto la compasión.

Hinata retrocedió bajando la cabeza, sus manos acurrucadas en el pecho, no lo miraría. No.

—P-perdone, Uchiha-san. No es c-compasión, yo s-solo… —Negó cabeceando, no tenía sentido explicar razones que él no entendería, lo mejor era callar.

—Tampoco me llames así —exigió levantándose, resultaba fastidioso oírla hablar con tanto respeto, le recordaba a la época en que saludaban a su hermano Itachi. Una escena demasiado dolorosa—. Dime Sasuke, a secas.

—S-sí, Sasuke-kun.

Él refunfuñó, "sigue siendo una molestia".