Holaaaa a todooooos :D
Esta vez no he tardado demasiado en escribir (y eso que es algo largo el epílogo).
Finalmente puedo dar por concluida esta historia, la cual he tardado más en actualizar comparado con las otras historias que he escrito. No sé si este capítulo será de vuestro agrado, pero yo sí estoy muy satisfecha de como ha quedado ouo
Seguramente haya personas que tras terminar de leer pregunten si habrá una continuación del fic, pero temo deciros que de momento no lo habrá, ya que tengo proyectos en mente (como "En busca de la verdad" el cual también he dejado pausado ya que primero quería terminar con este fic) y quiero seguir adelante con ellos. No sé si en un futuro decida hacer más capítulos de esta historia contando lo que sucedió después, pero como he dicho, actualmente no está en mis planes.
Quiero agradeceros a todos los que han leído mi fic hasta el final, por los comentarios, los favoritos... por todo en general, y espero que las historias que estoy escribiendo también sean de vuestro agrado (en el caso de que estéis leyendo algún fic mio más aparte de este).
También quiero invitaros a visitar mi twitter, donde siempre trato de contar cosas y tal (aunque haya momentos en los que me cueste debido a que uso más Facebook y no estoy muy acostumbrada a emplear solo 150 palabras), y en donde también trato de hablar con gente, así que si entráis y decidís hablarme no dudéis en que responderé encantada. ouo El nombre de mi cuenta es lucy_penguin.
Y bueno, creo que ya es hora de dejaros leer el final de esta historia, así que con esto y un pingüino(?), ¡disfrutad del epílogo!
Una vez más, muchas gracias por leer esta historia y nos vemos en otros fics. ;3
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Tres años pasaron desde la última vez en que se vieron. Tres años desde que Lucy decidió esperar el regreso de Natsu y Happy. Durante todo ese tiempo, la maga celestial se volvió más fuerte, hasta el punto de finalizar con éxito misiones de clase A y estar nominada para ser maga de clase S.
La chica se había vuelto una chica de 21 años de edad, un poco más alta y con el cabello rubio más largo.
En aquel día ella regresaba de una misión con tan solo su maleta y acompañada de su pequeño espíritu Plue.
-Tengo muchas ganas de llegar a casa y darme un relajante baño –le comentó a su acompañante.
-Pun pun.
-Y más tarde tengo que ir al gremio para avisar al resto de que he terminado la misión con éxito.
-Puun…
-Y no me debo de olvidar de terminar el capítulo de mi novela –continuó ella-, vaya, tengo muchas cosas que hacer el día de hoy. Pero de seguro que me las apañaré, ¿no lo crees, Plue?
-Pun pun…
Lucy le sonrió con cariño. Llegó al apartamento, le dio el dinero de la renta de ese mes a la casera y entró a su casa. Dejó la maleta a un lado de la puerta para no estorbar por el camino, se dirigió al baño no sin antes tomar ropa de repuesto y se dio una ducha relajante. Plue volvió al mundo espiritual, ya que pensaba que su amiga se merecía un poco de intimidad.
Nada más terminar se puso la ropa, que consistía en una blusa amarilla que dejaba los hombros al descubierto pero que tenía gasas por debajo de los hombros, una falda que le llegaba a la mitad de los muslos de color marrón claro, medias negras que le llegaban por encima de la rodilla y las botas de cuero. En su cintura se colocó un cinturón blanco y las llaves de los espíritus. Se cepilló el pelo hasta atarlo en un lazo blanco, haciendo una cola de caballo a un lado.
-Ya estoy lista –dijo nada tras acabar. Se volvió a su escritorio y vio sobre estas varias cartas amontonadas, y las cuales todas pertenecían a la misma persona-. Me pregunto dónde estarás ahora mismo, Natsu… ¿Estaréis bien tú y Happy?
Desde que se separaron, Lucy recibía cartas del pelirrosa cada semana, comentando que habían estado haciendo en todo ese tiempo él y Happy, sobre su entrenamiento, sobre donde podrían estar los padres del chico entre otras cosas. Y ella podía responder perfectamente gracias a sus espíritus, más bien a Virgo y a Plue, que se ofrecían a darle el mensaje al dragon slayer de fuego.
Y así permanecieron por un año, pero un día dejo de recibir cartas de Natsu, ni los espíritus pudieron encontrar su ubicación.
La rubia se encogió de hombros, dejando de lado los pensamientos negativos.
-De seguro que estará bien, ahora debo de ir al gremio –pensó. Y tras esto, caminó hasta la salida, salió del apartamento y se dirigió a Fairy Tail.
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Despues de unos minutos, la maga entró en el gremio, donde recibió una cálida bienvenida por parte de sus compañeros.
-¡Lucy! –saludó Levy sentada en el taburete junto a la barra-. Me alegra ver que estás bien.
-Bueno, ten en cuenta que he estado entrenando mucho –contestó mientras se sentaba a su lado-. ¿Y tú? ¿Qué tal llevas tu embarazo?
La peliazul sonrió mientras acariciaba suavemente su vientre. La mejor amiga de Lucy no había cambiado nada a excepción de que llevaba ya cinco meses de embarazo, y el padre era nada más ni nada menos que Gajeel, con el cual llevaba casada un año y medio.
-Muy bien –contestó-, me cansó con más facilidad.
-Bueno, ten en cuenta que estas embarazada de dos hijos cuyo padre es un dragon slayer.
La peliazul asintió con la cabeza. La pareja no solo iba a tener a un bebé, sino que iban a tener mellizos.
-Enana –llamó el pelinegro-. Nos vamos ya.
-Ya voy –le contestó-. Siento que no pueda quedarme mucho tiempo más, pero…
-No te preocupes, mañana hablaremos por más tiempo.
-Dalo por hecho.
Se despidieron moviendo la mano y tras ver alejarse a su mejor amiga, Lucy se volteó a la barra, viendo como la mayor de los Strauss se acercaba a ella con un batido de fresa.
-Toma, seguramente estás sedienta –dijo Mira.
-Gracias –agradeció-. ¿Qué tal tu familia?
-De maravilla –contestó con sinceridad-. Laxus quiere enseñarle a la pequeña a usar su magia de dragon slayer mientras que yo le digo que espere un poco más, que aún es demasiado joven.
-Ya veo…
Mirajane se había casado hace ya dos años con Laxus y actualmente tenían una bebé llamada Hikari, que era idéntica a su madre.
-Por cierto, ¿y tus hermanos? –preguntó.
-Elfman está con Evergreen en una misión en conjunto, mientras que Lisanna aún sigue llevando sus cosas a su nueva casa.
Elfman llevaba casi un año de relación con la maga del equipo de su esposo, mientras que Lisanna llevaba un año y medio de relación con un muchacho llamado Ryo que es de su edad que pertenecía a un gremio de magos que se encontraba en una ciudad vecina. Actualmente ella va a mudarse a una casa con él.
Siguieron hablando hasta que las puertas del gremio se volvieron a abrir, entrando al lugar el resto de sus compañeros.
-¡Chicos! –llamó Lucy alzando el brazo para llamar la atención de estos.
Gray se había vuelto algo más alto y aún tenía la costumbre de desnudarse sin darse cuenta, además, llevaba poco más de dos años en relación con Juvia, la cual finalmente pudo conquistar con éxito el corazón del mago de hielo.
Juvia seguía igual, a excepción de que su cabello era más largo. Habitualmente se la podía ver abrazada al brazo del pelinegro.
Erza había cortado su melena pelirroja hasta dejarlo hasta los hombros. Actualmente llevaba su ropa habitual. Además, cabe mencionar que la maga espadachina dio a luz hace casi tres años. Jerall y ella mantuvieron un romance en secreto de todos, hasta el punto de que ella quedase embarazada del hijo del peliazul. El nombre del pequeño era Kotaro, y tenía el cabello y los ojos como su madre, y el tatuaje en el ojo como su padre.
Jerall, conocía al pequeño, sin embargo tenía que viajar de un lado a otro, dejándole apenas tiempo para estar con su familia. No obstante, siempre trataba de ir a visitarles todo lo posible.
Y Kotaro en ese momento se encontraba en los brazos de su madre.
Wendy era la que mayor cambio había sufrido con el paso de los años. Se había hecho mucho más alta, y para satisfacción de ella, sus pechos crecieron, pero no tanto como los que tenía Lucy a su edad. Su cabello había crecido, pero la dragon slayer del cielo optó por dejarlo por debajo de los hombros.
Y Charle no había cambiado nada a excepción de la incrementación de sus poderes, con los cuales podía transformarse en una humana cuando quisiera.
-¡Lucy! –dijo la joven feliz de verla-. ¿Cuándo has llegado?
-Hace un par de horas. ¿Qué tal vosotros?
-De maravilla –contestó Gray nada más llegar hacia el lugar en el que se encontraban.
-Me alegra –dijo con sinceridad.
-Kotaro –llamó la joven peliazul al pequeño-, ¿quieres jugar conmigo y con Charle?
El pequeñín asintió con la cabeza, y Erza le colocó con cuidado en el suelo para que pudiera tomar la mano de la dragon slayer.
-Tened cuidado –le dijo la pelirroja. Wendy asintió con la cabeza y caminaron despacio junto con la exceed a otra zona del gremio, en donde habían instalado hace poco tiempo una zona para los hijos de los miembros del gremio.
-¿Hay alguna noticia sobre ellos? –preguntó Erza cuando Wendy, Charle y Kotaro se marcharon de allí.
-Ninguna desde hace 2 años –contestó Lucy negando con la cabeza.
-Ese estúpido cerebro de ceniza –decía molesto el mago de hielo-, irse lejos y después de mantenerse en contacto contigo desaparecer sin dejar rastro…
-Gray… -dijo la pelirroja intentando callar al chico.
-¿Y si Natsu ha encontrado a alguien en el viaje y se han enamorado y…? –decía Juvia rápidamente mientras que en su mente se imaginaba toda la escena.
-¡JUVIA! –exclamó para callarla también a la peliazul, recordándole una vez más que la rubia tenía sentimientos por el dragon slayer de fuego.
-Tranquila, Erza –dijo Lucy-. Sé que volverán, creo en ellos.
Su amiga la miró preocupada.
-Ahora, pedir lo que queráis –siguió la rubia-, hoy invito yo.
-Vaya, recuerdo cuando apenas tenías dinero como para pagar la renta del apartamento –respondió Gray en broma.
-Jaja, muy gracioso –dijo siguiéndole el juego.
Pero, tras pedirle a Mirajane unas cervezas, las puertas del gremio se abrieron, desvelando a un niño de unos diez años de edad. Tenía el pelo alborotado hasta el punto que a los dos lados de la cabeza tuviera varios mechones fueran similares a unas orejas de felino y los ojos de color negro. Iba vestido con una camisa verde de manga corta, unos pantalones
-Perdonad –dijo, llamando la atención de todos los presentes-. ¿Está por aquí Lucy Heartfilia?
La maga se levantó de su asiento y alzó un poco la mano.
-Soy yo –le dijo-. ¿Ocurre algo?
El niño se acercó a ella, y nada más estar delante sacó de su bolsillo un sobre blanco y sin remitente.
-Alguien me ha dado esto para ti.
-¿Una carta? –preguntó, lo tomó y abrió la parte superior para ver en su interior un papel escrito en él. En el mensaje decía así:
"Te estaré esperando en el parque de Magnolia a las 12. No llegues tarde".
-Dime… ¿sabes quién era el que te ha dado esto? –pero cuando volvió la vista hacia el chico, éste había desaparecido-. Que extraño…
-¿Qué pone ahí? –preguntó Gray mirando a su amiga.
-Dice que vaya al parque de Magnolia a las 12.
-Vaya, ¿y si es uno de tus admiradores secretos? –preguntó Juvia de forma curiosa.
-Juvia –dijo Erza para acallarla una vez más de sus locas ideas.
-Pues tendré que rechazarle de una manera educada –contestó Lucy mientras guardaba el papel en el sobre-. Por cierto, ¿qué hora es?
-Las 11:50 –contestó Juvia.
-Bueno, pues voy al parque de Magnolia para encontrarme con ese "admirador secreto" –y tras esto Lucy se dirigió a la salida del gremio.
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Caminando en dirección al parque, Lucy se encontraba pensativa, intentando resolver la duda de quién le había escrito la carta.
-Podría habérmelo enviado alguno de Blue Pegasus –pensaba mientras recordaba a los Trimens-. No creo, ellos son de ir directamente al grano diciendo quienes son, además, su letra suele ser muy refinada…
Y tras pensar aquello a su mente le llegó otra persona, con la que cada vez que le recordaba a su cuerpo no evitaba tener escalofríos.
-¿Y si ha sido Dan? –pensó esta vez, recordando como aquel hombre de armadura le decía apodos extraños y decía que la amaba incondicionalmente-. Tampoco, si hubiera sido él de seguro que habría escrito algo como "¡Lu-nyan! ¡Soy Dan, he venido a por ti para retomar el amor mutuo que tenemos!".
Siguió pensando en más personas las cuales quedaban descartadas de inmediato, hasta que recordó a alguien. Lucy se quedó parara en el lugar.
-¿Y si ha sido Natsu? –se encogió de hombros-. No… Además, no tenemos contacto desde hace 2 años, ¿cómo podría ser él?
Sin darse cuenta, finalmente llegó al parque de Magnolia, donde en ese momento las familias se encontraban reunidas debajo de los árboles de cerezo. La rubia caminó por el parque, buscando por los alrededores a la persona que le envió aquella carta. Después de unos minutos, notó a una persona oculta tras uno de los árboles, no podía verle el rostro ya que estaba oculta debajo de una capa con capucha de color negro. También podía ver que en su espalda llevaba una gran bolsa como si de un viajero se tratara.
-Finalmente has llegado –tras escuchar la voz, Lucy la sintió familiar, pero a la vez diferente.
-¿Has sido tú quien me ha enviado la carta? –preguntó ella, sin recibir una respuesta de éste-. Si es así, ¿para que me has llamado aquí?
-Solo para decirte algo importante…
-Lo siento –interrumpió-, pero no me gusta que me gasten bromas. Y menos ahora que estoy sensible.
-¿Sensible?
-Así es, pero son cosas personales, y no creo que sea conveniente contárselo a una persona que desconozco.
-Eso ha herido mis sentimientos, Luce.
Tras escuchar aquel apodo, la maga abrió los ojos como platos.
-Solo hay una persona que me llama de esa manera –pensó. El hombre se alejó del árbol hasta colocarse a unos metros de ella, llevó hacia atrás dejando su rostro al descubierto y sonrió.
-Cuánto tiempo sin vernos –dijo.
Los ojos de Lucy se llenaron de lágrimas con rapidez. Tras verle la cara supo que apenas había cambiado.
-Natsu…
El mencionado sonrió, mostrando su dentadura. Se había vuelto más alto y su pelo había crecido hasta la altura de los hombros. Además, su voz había cambiado un poco haciéndose un poco más grave, pero por lo demás seguía siendo el mismo.
La maga apenas se podía creer que estuviera delante de ella, sonriente, como si no hubieran pasado tres años sin verse.
Empezó a caminar despacio hacia el pelirrosa, y sin esperar más se abalanzó sobre él, abrazándolo con fuerza.
-Estás aquí… finalmente… -susurró entre lágrimas.
-Sí, he regresado a casa… -contestó correspondiendo a su abrazo. Permanecieron así por unos minutos hasta que finalmente se separaron un poco, el mago le limpió algunas lágrimas de la cara, y ella le observaba con una sonrisa.
-¿Dónde has estado todo este tiempo? –preguntó. Natsu se encogió de hombros y se separó de ella por un instante para tomar su mano.
-Ven conmigo, te contaré todo –respondió. Lucy asintió con la cabeza y empezaron a caminar por el parque, mirando el paisaje que había a su alrededor.
Permanecieron en silencio por unos minutos hasta que finalmente Natsu decidió hablar.
-El primer año –comenzó-, estuve viajando y entrenando por Fiore, tal y como te escribí en las cartas. Pero, pasaron varias cosas…
-¿Cómo cuáles? –preguntó curiosa.
-Un día que estábamos Happy y yo en un pueblo, pregunté a la gente de si conocían a Lagi –explicó-, uno de los ciudadanos nos contó que vio a un chico pelirrojo con una mujer pelirrosa hacía unas semanas. Le pregunté si conocía el lugar al que iban y contestó que venían de un pueblo que se encontraba por las montañas llamado Teia. Así que me fuimos hacia las montañas, donde estuvimos varios días caminando, hasta que finalmente llegamos a un pueblo similar al que nos había descrito aquel hombre.
Lucy no dijo nada, únicamente escuchaba a Natsu y le permitía seguir contando.
-Es un lugar muy tranquilo y por lo que vimos, los que viven allí son muy amigables.
La rubia sonrió.
-Espero que no rompieras nadade allí –bromeó.
-Descuida, no he destruido nada por el momento –rio-. Y bueno, volví a preguntarles sobre Lagi, y me dijeron que vivía en Teia. Me explicaron donde vivía y finalmente le pude ver tanto a él como a mi madre.
-¿Y cómo estaban?
-De maravilla –respondió con sinceridad-, aunque tal y como nos explicaron cuando volvimos a nuestro tiempo, no recordaría nada sobre nuestra existencia. Al principio tanto mi madre como él se sorprendieron al verme, pero cuando les dije quién era y sobre Igneel me abrazaron entre lágrimas, incluso Happy lloró en ese momento.
-Y para no hacerlo –dijo Lucy-, los reencuentros son muy emotivos, y en tu caso más porque nunca has visto cara a cara a tus padres, y desgraciadamente tampoco te vieron crecer.
-Cierto… Y durante todo este tiempo he estado con ellos recuperando el tiempo perdido y ayudándoles. Y no solo a ellos, sino al resto de los ciudadanos.
-Eso es un lindo detalle, aunque me sorprende que no destruyeras nada allí –rio.
-Y eso no es todo –continuó-, también mi padre y algunos ciudadanos me han estado ayudando a la hora de hacer una casa.
-¿Una casa? –preguntó sorprendida.
-¡Sí! –asintió con una sonrisa-. Tiene dos pisos y las habitaciones son muy espaciosas. He venido también a traer un par de cosas de la otra casa para trasladarlas a la nueva.
-¿Así que te volverás a ir?
-Sí. Tengo a mi familia allí y quiero seguir recuperando el tiempo que no he estado con ellos.
Lucy agachó la cabeza, apenada tras escuchar eso. Acababa de reencontrarse con Natsu y después de escuchar de que se volvería a marchar…
-¿Y ni siquiera vas a ir a ver al resto? –preguntó.
-Por ahora no. Quiero llevar todo esto –decía mientras miraba su espalda donde tenía la bolsa- a la nueva casa. Pero cuando esté todo volveré a hacer una visita.
-Entiendo –dijo finalmente-. Espero que tengas un buen viaje, y cuando llegues allí les des saludos a tus padres de mi parte.
-Eso no será necesario –contestó.
-¿Eh?
Natsu condujo a Lucy a un banco y la hizo sentarse mientras que él se arrodillaba hasta encontrarse a su altura aún sin soltarle la mano.
-No solo he venido a por mis cosas –dijo- volví por ti, Luce. Y no pienso irme sin ti.
La rubia comenzó a sonrojarse con un tono rosado, pero este incrementó cuando Natsu sacó de un bolsillo de la capa una pequeña cajita de madera y se la colocaba en su regazo.
-Ábrelo.
Lucy obedeció al instante, y con su otra mano abrió la cajita. En su interior vio que un anillo de plata con cuarzo rosado en el centro. Cuando vio la joya no pudo evitar abrir la boca de sorpresa.
-Nos conocemos desde hace mucho –comenzó-, eres mi mejor amiga y he pasado contigo muchas aventuras. Y aunque seas una chica fuerte tengo miedo de algo, y es el de perderte.
-Natsu… -decía conmovida.
-Me di cuenta de eso cuando vi morir a tu yo del futuro, y pude corroborarlo cuando estuviste cerca en el pasado. Por eso decidí hacerme más fuerte. Pero ahora siento que podría hacer cenizas a cualquiera que se ponga en mi camino. Y todo eso ha sido por ti, porque sin ti no sería la persona que soy ahora.
Apretó un poco la mano de la chica, con cuidado de no lastimarla.
-No quiero volver a estar alejado de ti, más bien quiero pasar el resto de mi vida contigo y poder protegerte de todo mal.
Natsu se detuvo para tomar aire.
-Y sé que no soy muy… romántico. Pero yo, Natsu Dragneel, te pido aquí y ahora, Lucy Heartfilia, que aceptes este anillo y me des el gran honor de casarte conmigo.
Al mismo tiempo que Natsu pronunciaba esas palabras, los ojos de la maga se llenaban de lágrimas que de un momento a otro resbalaron por sus mejillas, preocupando al dragon slayer cuando terminó de hablar.
-¿H-he dicho algo mal? –preguntó preocupado-. S-si no quieres no tienes porque…
-Sí.
-¿Eh? –dijo extrañado tras escucharla decir aquello, a continuación Lucy asentía lentamente y le miró a los ojos.
-Sí quiero, Natsu –repitió-. Quiero casarme contigo.
El pelirrosa permaneció en silencio, mirándola fijamente y lleno de sorpresa. Pero rápidamente todo se convirtió en felicidad, y en un abrir y cerrar de ojos levantó con sus brazos a la maga celestial y la hizo girar en el aire. Lucy al principio se asustó de aquel acto inesperado por parte de este, pero al escuchar su risa, ella empezó a reír con él. Permanecieron así por unos segundos más hasta que Natsu la dejó en el suelo, y sin esperar más tiempo acercó su rostro al de ella. Lucy al ver como se aproximaba empezó a cerrar los ojos de forma inconsciente al igual que él, y después de tanto tiempo de espera compartieron su primer beso, el cual estaba lleno de varios sentimientos como la felicidad, pero sobre todo sentían su amor mutuo. Permanecieron así por unos minutos, deseando que aquello fuera eterno, sin embargo tenían que respirar y sin ganas se separaron. Lucy miraba al chico llena de ternura mientras que él colocaba el anillo en el dedo anular de su mano izquierda.
-Ya no puedo esperar –dijo Lucy.
-Ni yo –contestó el volviéndose para mirarla-. Pero ahora no podemos perder el tiempo, tenemos que irnos ya.
-¿Eh? –y sin poder preguntarle más, Natsu la levantó y la colocó sobre su hombro para que a continuación empezara a correr a gran velocidad. La rubia giró la cabeza para verle-. ¡NATSU! ¡No tan rápido, tenemos que decirles a los demás! ¡Y también tengo que ir a por mis cosas!
-De eso no te preocupes –contestó con una sonrisa. En ese momento Lucy vio como delante de ellos se encontraba aquel niño peliazul que le dio la carta hace un rato-. Happy, ¿ya está todo?
-¿Happy? –preguntó sin poder creérselo.
-Faltan unas cosas, pero lo más importante lo tengo –respondió el niño agarrando una bolsa que era nada más ni nada menos que de la maga celestial-. Y ya les he dicho a los del gremio.
-De acuerdo. Pues si ya está todo, ¡Vámonos!
Natsu siguió corriendo hasta las afueras de Magnolia seguido por aquel niño el cual empezó a brillar y en un abrir y cerrar de ojos éste se había transformado en el exceed azul que Lucy conocía.
-¡Aye! –exclamó mientras tomaba la bolsa con sus patitas y rápidamente hacía aparecer sus alas en la espalda.
La rubia finalmente se rindió de hacerle cambiar de opinión, se encogió de hombros y miró una vez más al que sería muy pronto su marido, y él al notar la mirada de la chica se dio la vuelta y la sonrió nuevamente.
-¡Sigamos con la aventura!
FIN
