Durante la noche la lluvia no se había detenido, el cielo aun se veía gris Inuyasha se había levantado antes que todos y sigilosamente salió de su habitación y se trepo en la rama que se había encontrado ayer antes de recibir la nota la cual se encontraba viéndola una y otra vez recordando la platica que había tenido con sus amigos anoche.

Flash back

En cuanto termino de leer la nota corrió de vuelta al templo lo mas rápido posible, al llegar abrió la puerta llamando la atención de todos, tenia una expresión de molesto, Kagome vio que en una de sus manos llevaba un papel algo arrugado por la forma en que la sostenía señalo con su dedo índice.

-¿Qué es eso inuyasha?-la mirada del plateado se volvió seria, bajo la cabeza para ver el suelo.

-Kagura me lo dio hace unos minutos, Fumito encontró a Saya y que va a matarla.-

-¿Qué?-todos dijeron al unísono en sus caras se veían asombrabas pero rápido cambiaron a uno preocupado.

-Tenemos que ir a ayudarla.- Sango se levanto rápidamente y corrió en dirección a su arma seguida de Kirara, Kataro también se levanto y se dirigió hasta llegar a Inuyasha.

-Dime donde esta mi ama hibrido inútil.- el plateado no hizo caso al insulto del pequeño gato, siguió mirando serio el suelo.

-Inuyasha dinos donde esta, iremos a ayudarla.-

-Ese es el problema Kagome, no pueden ir solo empeoraran las cosas.-

-Inuyasha quieres calmarte y explicarnos eso por favor.-Miroku aun estaba sentado bebiendo su té.

-Tu no me vas a impedir ir al lado de mi ama.-Inuyasha miro a Kataro con seriedad y comenzó a levantarle la voz.

-No es eso gato hablador debo ir solo o todo será peor ese imbécil lo planeo así.-

-¿Entonces que? ¿Nos quedaremos aquí a esperar a que llegues con ella en brazos inconsciente con todo su cuerpo herido y lleno de sangre?-Sango estaba de espaldas pero sabían que estaba molesta por el tono de voz y porque tenia sus puños cerrados con mucha ira, la colegiala se levanto y camino hacia su amiga y tomo su brazo.

-Tranquila Sango to…-no pudo terminar la frase ya que la castaña se había zafado de su agarre mientras se volteaba bruscamente sus ojos estaban cristalinos pero su expresión era de enojo.

-No quiero calmarme.-una lagrima traviesa comenzó a recorrer su mejilla al sentirla salió corriendo de la habitación seguida de kirara.

-Iré con ella.-Miroku se puso de pie y corrió tras la exterminadora dejando a todos los demás solos.

-¿Inuyasha sabes donde esta?- Kagome interrumpió un incomodo momento de silencio que empezaba a formarse.

-No, los insectos de Naraku me guiaran a ellos mañana.- sin decir mas todos se dirigieron a sus habitaciones.

Fin del flash back.


Fumito estaba preparándose para que su plan saliera tal y cual lo había pensado, todo estaba saliendo exactamente como él quería.

"no puedo creer que Inuyasha no se diera cuenta de que observe toda la conversación que tuvieron" pensó para si mismo y era cierto había mandado a un insecto venenoso a espiarlos.

-Fumito explícame de una vez que es lo que planeas, que había en la nota.- Naraku se acercó con pasos calmados y se detuvo a unos centímetros del ojo azulado.

-Nada importante, solo una pequeña amenaza acompañado de una mentira que trata de que encontré a Saya y es mi prisionera y que iba a matarla y bla bla bla.- el ojos rojos tenia una expresión de confundido que no paso desapercibido por el ojo azulado. –Descuida, ten por seguro que esta vez lo lograre.- una sonrisa psicópata se formo en sus labios volteo a ver a Naraku a la cara. –Necesito que me prestes al niño.-

-¿Que quieres hacer ahora?-

-Solo quiero que me traiga un par de cosas, como mi magia aun esta débil requiero de un par de cosas.- el ojos rojos no dijo nada solo se dio media vuelta y se marcho, Fumito hizo lo mismo pero en sentido contrario.

Kohaku se encontraba sentado en el suelo junto a Kanna, ambos tenían una cara llena de seriedad.

-Kohaku.-el castaño giro la cabeza en la dirección que se escucho su llamado. –Te tengo una pequeña tarea, necesito que me trigas algunas cosas.- extendió su mano para entregarle un papel. –Aquí esta anotado todo lo que necesito.-

El joven exterminador no dijo nada solo tomo el papel y se encamino a la salida, obviamente no iba a ir solo, un pequeño grupo de insectos lo iba siguiendo, cuando ya estaba lejos de la cueva abrió el papel no eran muchas cosas unas 3 lo primero, era un cabello de Inuyasha y Sesshomaru, estaba muy lejos de los grupos le llevaría un buen rato pero no tuvo otra opción, salto por las ramas de los arboles hasta encontrar a alguno de los 2.


Mientras en un templo, Saya apenas se había levantado todo estaba en paz no escuchaba nada ni las gotas de lluvia, todo el mundo aun dormía.

"Vaya que tranquilo esta" se sentó lentamente sus heridas no le dolían se habían cerrado al fin "Vaya esas hiervas medicinales si que funcionan, le pediré a Kikyo que me de una cuantas y le deberé un favor muy grande." Se levanto con tana facilidad, no sentía dolor alguno solo la incomodidad que le causaban las vendas, camino a la entrada y abrió la puerta, lo primero que vio fue un pasillo completamente solo, se recargo en el barandal para disfrutar ese tiempo de paz "Que tranquilidad… me gusta, me gusta mucho." Cerro sus ojos para disfrutarlo aun mas pero no duro mucho su estomago comenzó a gruñir "¿Dónde estará la cocina?" comenzó a vagar por el templo en busca de algo para poder desayunar.


Kohaku corría lo más rápido posible en dirección al templo donde estaba Inuyasha, no parecía estar tan lejos podía verlo estaba muy cerca, en el templo Inuyasha aun seguía sentado sobre la rama de un árbol mirando el cielo gris, los muchachos aun no se levantaban después de todo aun era temprano, el aroma de cierto niño le llamo la atención miro hacia todos lados, el sonido de una cadenas lo alarmo y logro ver una oz dirigiéndose a el la esquivo y cuando el arma estaba regresando, logro ver a Kohaku parado a unos metros de él, volvió a lanzar su oz en dirección al plateado este lo esquivo, cuando el plateado se distrajo Kohaku uso su espada y corto un mechón del cabello plateado, tomo el cabello su oz y se fue saltando entre las ramas de los arboles mientras Inuyasha lo veía alejarse.


Sesshomaru por su parte también estaba despierto, sentado en la entada de la cueva mirando el cielo gris pero no podía disfrutarlo, Jaken estaba despierto también quien solo se quejaba por lo que haba leído en la nota.

-Esa niña estúpida, sabiendo lo débil que esta se fue a enfrentar a ese loco, abecés parece estar igual de chiflada que él.-caminaba de un lado a otro como león enjaulado, quejándose de cada cosa que se le venia a la mente.

Sesshomaru no veía el momento para golpearlo y pudiera callarse, pero antes de poder hacerlo un aroma que conocía perfectamente le llamo la atención, salió de la cueva en dirección al bosque, llego hasta donde el aroma se terminaba busco con la mirada en todas direcciones, el sonido de una cadenas lo alarmo al cuando las vio con su brazo derecho tomo la cadena y la jalo hacia él, tirando al suelo joven exterminador de la rama de un árbol el plateado se acercó a el mientras este se iba poniendo de pie, cuando Sesshomaru estuvo frente a él lo tomo del cuello y lo fue levantando con su mano libre fue preparando sus garras para darle fin al castaño, quien jalo la cadena de su oz atrayéndola hacia el logrando que un gran mechón del cabello callera al suelo, Sesshomaru no lo soltó fue apretando mas su cuello Kohaku dio pequeños gemidos de dolor, antes de que fuera su fin el plateado lo soltó y el castaño callo al suelo mientras tocia y respiraba agitadamente.

-Lárgate.- Sesshomaru se dio media vuelta dispuesto a irse, Kohaku lo miro unos momentos, corrió por el mechón y se fue saltando por las ramas.


Cuando ya estaba lejos guardo el mechón y saco el papel para ver que otra cosa quería Fumito, lo último que quería era una pluma de las alas de Saya, como rayos iba a conseguir eso si ni siquiera sabia donde estaba esa chica, bajo de la rama y se puso a caminar sin sentido alguno.

Mientras tanto en el templo, Saya aun buscaba la cocina su estomago no paraba de gruñir.

-Muero de hambre ¿Dónde rayos estará la cocina?- en ese momento una puerta se abrió dejando ver Kikyo, se acercó a ella y la tomo de los hombros. –Oh si al fin, por favor kikyo dime donde esta la cocina mi estomago esta a punto de comerse a si mismo.-puso unos ojos de perrito mientras la miko caminaba.

-Ven esta por aquí.- Saya puso una gran sonrisa y acelero el paso para alcanzarla. –Dime tus heridas te duelen.- la ojos rojos movió la cabeza a los lados diciendo no.

-Oye Kikyo ¿Me darías unas cuantas de esas plantas medicinales?-

-Claro.-ambas se detuvieron frente a una puerta, la miko la abrió y ambas entraron, Kikyo se puso a preparar el desayuno. -¿Qué harás ahora que tus heridas sanaron?-

-Supongo que me iré y seguiré mi camino, hablando de eso me podrían dar un caballo.-jugando con sus dedos.

-Claro, no hay problemas.- tomo un plato y comenzó a servir un poco de estofado. –Toma.-a Saya se le iluminaron los ojos al ver el plato, tomo el plato.

-Gracias por la comida.- comenzó a comer todo lo que había en el interior del plato como si no hubiera mañana, cuando termino dirigió su mirada a la miko. -¿Tú no piensas comer?-

-No, yo me alimento de algo muy distinto.-

-Es cierto tu ya no eres humana, lo siento lo olvide.-

-No importa, traeré tus cosas.-se levanto y camino a la salida, no tardo mucho en volver con el kimono que Kagome le había dado junto con la espada y unas yerbas medicinales envueltas en un pañuelo.- Toma, te dejare para que te cambies.- volvió salir de la habitación dejando sola a Saya, al terminar de ponerse aquel "extraño" kimono tomo el pañuelo, su espada y salió de la habitación y camino en dirección a la parte de enfrente del templo, al llegar vio a un bandido sujetando las riendas de un caballo café, Kikyo estaba sentada junto a otro bandido vendándole el brazo.

-Kikyo.- la nombrada giro la cabeza en la dirección que se encontraba Saya. –Quiero compensarte todo lo que has hecho para ayudarme.-

-No es necesario.- se puso de pie y camino hasta quedar a unos pasos de la peli negra.

-Lo siento pero quiero hacerlo, solo dime como podre hacerlo.-

-Conoces a un niño llamado Kohaku.-

-Am, creo que si, es un exterminador ¿No?- la miko solo asintió.

-Él debería estar muerto, pero sigue con vida gracias a un fragmento de la perla, quiero que lo protejas.-

-¿Protegerlo? De acuerdo, así lo are, me dio gusto haberte conocido Kikyo.- hizo un reverencia mientras le sonreía simpáticamente.

-Lo mismo digo Saya.-la miko imito lo que hizo la peli negra.


Cuando terminaron de despedirse Saya subió al caballo y comenzó a cabalgar hasta perderse de vista en el bosque, cabalgo un buen rato hasta llegar a un río donde dejo que el caballo descansara un rato, el cielo aun se veía gris pero no parecía que fuera a llover pronto, Saya estaba sentada en el pasto a la orilla del rio abrasando sus piernas, mirando su reflejo en el agua.

"proteger a kohaku… tal vez debí preguntar el por qué"

El sonido de las hojas moverse la alarmo, giro su cabeza para ver de que se trataba y lo primero que vio fue una oz dirigirse a ella, la esquivo tomo la cadena y la jalo hacia ella tirando a un niño castaño de entre los arboles, seguido de un grupo de insectos, corrió hacia ellos y con sus garras mato a los insectos, Kohaku aun estaba en el suelo, Saya se acercó a él y le ofreció su mano para ayudarlo a pararse, el castaño dirigió la mirada hacia arriba, la peli negra le esta sonriendo alegremente.

-Vamos tómala.- Saya seguía ofreciéndole la mano, el exterminador tomo la mano de la peli negra y se puso de pie, la peli negra vio que su cuello estaba tenia marcado unos dedos muy largos, además de que estaba muy roja. -¿Qué te paso en el cuello?- con su dedo índice toco una de las parte rojas, causando que el castaño hiciera una mueca de dolor, Saya saco un pañuelo de uno de sus bolsillos se acercó al río y lo mojo con aquella agua fría, regreso con el castaño y comenzó a frotarlo lentamente en su cuello, al principio el castaño hizo varia muecas de dolor pero luego de unos segundos el dolor se fue, se sentía bien el agua fría en su roja piel.

-Gracias.- ambos se sentaron en el pasto.

-Esta bien pero dime ¿Quien te hizo eso?- Kohaku se quedo callado unos segundos y decidió cambiar de tema.

-Am, gracias también por salvarme la primera vez que nos vimos.-

-Creo que me tendrás que ubicar, por que recuerdo que te salve como 3 veces.- sonriéndole simpáticamente mientras quitaba el pañuelo, las marcas ya no estaban tan rojas.

-¿Oye como esta mi hermana?-

-La verdad no lo se, no la eh visto, si no te has dado cuenta yo escape.-

-¿Por qué lo hiciste?-

-Bueno es una larga historia pero, yo quise alejarme de ellos porque desde que conocí a Inuyasha y a Sesshomaru me han ayudado mucho, pero al hacerlo ellos terminan lastimándose, asique creí que seria mejor si yo seguía mi camino sola, así ellos no tendrían mas problemas.-Saya fue bajando la cabeza mientras daba una melancólica sonrisa.

-Yo no creo que cuases problemas.- la peli negra volteo a ver al castaño a su lado. –Bueno sé que no te conozco, pero por lo que vi cuando peleaste contra los monstruos y contra Fumito todos se preocupaban por ti y al parecer tu por ellos, no causaste problemas a mi me pareció que lo resolviste, ayudaste a mi hermana y te lo agradezco mucho también.-

-no hay problema, creo que no me eh presentado, mi nombre es Saya.-

-mucho gusto, soy Kohaku- ambos se sonrieron mientras estrujaban sus manos, Saya se recostó en el pasto y Kohaku la imito, ambos se encontraban viendo el cielo.

-¿Oye Kohaku a ti te gustaría volver a estar vivo? ¿Me refiero a no tener que depender del fragmento que tienes?-

-Si me gustaría, también quisiera poder estar junto a mi hermana como antes.- Saya lo miro de reojo se puso de pie y se estiro.

-Bueno entonces esta decidido.- Kohaku tenia una cara expresando confusión.

-¿Qué cosa?-Saya le ofreció su mano para que pudiera ponerse de pie, la tomo sin pensarlo.

-Kohaku, te prometo que te ayudare a volver con Sango y hasta que eso no pase yo te proteger ¿De acuerdo?- levanto su meñique.

-De acuerdo.- el castaño sonrió y engancho su meñique con el de Saya. –Oye creo que debo irme o de lo contrario me meteré en problemas.-

-De acuerdo.-

-Am Saya ¿Me podrías dar una de tus plumas?-

-De acuerdo.- de la espalda de Saya unas alas negras comenzaron a salir, tomo una pluma y la arranco. –Toma.-Kohaku tomo la pluma, mientras que aquellas alas negras volvieron a desaparecer.

-Muchas gracias, espero que nos volvamos a ver pronto, adiós.- se dio media vuelta y comenzó a alejarse hasta perderse de vista.

-Adiós Kohaku.- lo dijo en forma de susurro mientras seguía mirando el sitio por donde se fue el joven exterminador.


Regreso a montar el caballo y siguió su camino río arriba, apenas estaba amaneciendo seria un largo día y debía seguir con su misión, luego de un rato a lo lejos vio a un grupo de lobos en las orillas del río, pero no estaban solos había 2 chicos dentro del agua persiguiendo unos pescados, Saya bajo del caballo y empezó a caminar sin perder de vista aquellos chicos, ambos soltaron al agua intentando atrapar a los pescados pero a uno se le resbalaba de las manos y el otro hacia una especie de ¿Baile? Que es lo que hacia se movía de un lado a otro se veía muy gracioso la peli negra empezaba a reírse, intento contenerse pero al ver que causaba que aquel chico bailara así era porque uno de los pescados se había metido en su ropa, sin evitarlo comenzó a reírse escandalosamente llamando la atención del grupo de lobos y de aquellos chicos que la miraron de mala manera.

-¿De que rayos te ríes humana?- dijo uno de los muchachos en forma amenazante, tenía el cabello parado en forma de picos.

-Me rio de tu amigo, estaba haciendo un baile tan extraño que me dio mucha risa.-el grupo de lobos comenzó a gruñir y a acercarse a ella.

-Ni se les ocurra.-un grito le llamo la atención y comenzó a buscar de quien era. -Recuerden nada de atacar humanos.- un chico de cabello negro atado en una cola de caballo, ojos azules y piel morena, salto desde la otra orilla del río, hasta ponerse frente a Saya, los lobos comenzaron a chillar. –Sé que tienen hambre pero no pueden comer humanos.-

-¿Tienen hambre?-Saya paro de reírse al escuchar los chillidos de los lobos.

-Si, pero no logramos conseguir comida.- dijo el otro muchacho, tenia el pelo gris en el centro de su cabello tenia el pelo color negro.

-Pues menos conseguirán algo de comer con esos extraños bailes.- Saya se acercó al río, mientras los tres muchachos la veían con atención, la peli negra se quito los zapatos y entro al agua, se puso en el centro del río y alzo la mano sin despegar la vista del agua y en un momento dado metió la mano al agua rápidamente y saco un pescado, lo lanzo el pescado hasta la orilla, con las dos manos comenzó a sacar varios peces en cuestión de segundos, suficientes para todos, los 3 muchachos la miraron sorprendidos.

-¿Qué eres?- pregunto el chico de pelo blanco.

-Creo que la pregunta correcta seria ¿Quién eres? Ingrato.-mientras salía del agua se volvió a colocar los zapatos y fue tras unas cuantas ramas mientras todos la miraban. ¿No me piensan ayudar?-los lobos comenzaron a buscar ramas, cuando juntaron suficientes el muchacho de pelo gris con negro las acomodo, Saya se acercó y de su mano comenzó a salir una pequeña llama negra la uso para encender una fogata, el muchacho de pelo negro fue limpiando los pescados, comenzaron a cocinarlos y en unos minutos ya estaban listos todos menos la ojos rojos comenzaron a comer como si no hubiera mañana "¿Así me veo yo cuando almuerzo?" una gota de sudor le fue pasando por la frente mientras los observaba. –Si aun tienen hambre, puedo cazar mas pescado.-

-Si por favor.- dijeron los 3 al unísono Saya se puso de pie y fue a pescar mas, luego de un rato los todos estaban satisfechos.

-Oye gracias por la comida, pero ¿Quién eres tú?- pregunto el ojo azulado, mientras veía como todos sus lobos se acurraban al alrededor de la ojos rojos.

-Mi nombre es Saya, soy un ángel demoniaco.-

-Ah eso lo explica, ningún humano es capaz de pescar así de rápido, además tu aroma no es común.- dijo de forma altanera. –Pues mira, yo soy Koga el líder mas joven de los hombres lobos.-

-Yo soy Ginta.-dijo el chico de cabello blanco.

-Y yo Hakkaku.-dijo el muchacho de cabello gris con negro, ambos se señalaron con su dedo pulgar.

-Mucho gusto Ginta y Hakkaku.- mientras les sonreía simpáticamente causando en los dos un leve sonrojo.

-Si, también es un gusto conocerla.-dijo Hakkaku mientras se rascaba la nuca y Ginta jugaba con sus dedos.

-Bueno, adiós.- se puso de pie y se dirigió al caballo.

-¿Qué ya te vas?- dijeron los 2 al unísono.-¿Por qué no te quedas otro rato?- los lobos comenzaron a chillar de nuevo.

-Lo siento, pero no puedo, tengo una misión que cumplir.-

-¿De que trata tu misión?- Koga se puso de pie y camino hasta quedar junto a Saya.

-Pues es una larga historia pero la puedo resumir así, Naraku libero a un hombre llamado Fumito que es muy peligroso y el causante de que se sienta esta aura demoniaca, debo vencerlo antes de que recupere por completo sus poderes, pero cada vez que estoy a punto de vencerlo ese cobarde se escapa.-

-Entonces te ayudaremos, y no digas que no, solo así te pagare el favor.-

-Como quieran.-subió al caballo y comenzó a cabalgar por el bosque seguida por el grupo de hombres lobo.


Hola a todos, perdon por subirlo hasta ahorita lo tenia listo desde la mañana, pero mi mala memoria y pues hasta ahorita que estaba leyendo un fic me acorde, bueno espero les haya gustado el capitulo de hoy de una vez me adelanto para decearles un Feliz año nuevo n_n por cierto eh pensado lo que les dije el viernes pasado, de que nadie se enamoraba de Saya asique creo que aqui habra un pequeño cambio ,sera OCXOC siquieren adivinar quien con quien adelante, yo ya tengo pensado quien pero igual quiero saber si les agrada la idea

recuerde dejar un review con cumplidos, regaños, nada mas por saludar, criticas malas buenas, etc, etc.

SAYONARA -w-