Holiwis ./ gracias por continuar en este fic. Los dejo leer.

Teníamos la boca abierta, literalmente, Tuck y yo teníamos la boca abierta, Sam por contraparte, tenía una enorme sonrisa dibujada en el rostro. Dan estaba besando a Bridgette, pero también había confesado que la amaba, es mucho para asimilar en 5 minutos.

Nosotros los seguíamos observando desde una distancia considerable. Miré a Clockwork con una sonrisa en mi rostro, la cual desapareció al observar el gesto preocupado que él tenía.

— ¿Sucede algo malo? — cuestioné temeroso de saber la respuesta.

Me dedicó una mirada nostálgica, una ligera sonrisa y negó con la cabeza.

— Aún no — dijo con la voz entrecortada, lo cual me hizo un hueco en el estomago. ¿Era tan malo lo que sucedería más adelante?

Miré nuevamente la escena, ambos se miraban y sonreían, admito que por extraño que parezca, no quería que este momento terminara, pues, no sabría si lo volvería a ver. Una ligera sonrisa se dibujó en mi rostro, si, estaba sonriendo al ver a mi futuro yo, ser de nuevo alguien humano. A pesar de lo que hizo, y de lo que hará, ya no lo juzgaré, todo es por una razón, y si yo no sé cuál es la razón, no hablaré a menos que esté enterado de lo que ocurre.

— Ven, vamos a volar un rato — dijo Dan tomando su mano — Quiero estar todo el tiempo contigo.

Los ojos de Bridgette se iluminaron, tomó la mano de Dan, él la acercó a su pecho, la tomó de la cintura y alzó el vuelo.

Los dos reían, se veían bastante felices, Dan le daba pequeños besos en los labios, lo cual hacía a la castaña sonrojarse, estuvieron dando vueltas varias veces. Hasta que Dan la dejó en el suelo.

— Tengo una idea — dijo él muy entusiasmado — Espera aquí.

Bridgette aceptó y se sentó a la sombra de un enorme árbol. Observó a su amado alejarse. Soltó un suspiro y después un grito de alegría.

— Te amo tanto — dijo entre suspiros — No sabes cuánto te amo.

Los tres disfrutábamos de la escena, hasta que sin esperarlo Clockwork nos llevó al refugio. Lo miramos confundidos, con su barbilla señaló hacia en frente.

Los tres volteamos al mismo tiempo, eran las tres chicas, estaban paradas afuera de la oficina del director del refugio.

Nos miramos entre nosotros mientras esperábamos lo que iba a pasar. Una mujer de cabello negro hasta los hombros salió por la enorme puerta de metal.

— Pueden pasar — dijo con voz malhumorada — El director aceptó verlas.

Las chicas se miraron y asintieron al mismo tiempo. Ellas entraron y nosotros atravesamos la pared.

— Esto no me gusta — habló Sam.

— Bien — dijo el tipo en una enorme silla — Me han dicho que es algo urgente y que tiene que ver con nuestra seguridad. Las escucho.

— Bien, pues verá — habló Angie — Es sobre Bridgette.

—¡Demonios! — exclamó Tuck — ¡Tal parece que si le dirán!

El hombre enarcó una ceja.

— ¿La chica a la cual todos le dicen loca? — preguntó el hombre.

— ¡Vaya! — habló Sam con malhumor en su voz — Que manera tan linda de llamar a una chica — concluyó esto último con sarcasmo.

— Si ella misma — dijo Rose.

— ¿Que hay con ella está vez? — indagó el director mostrando mucho interés.

— Hoy decidimos seguirla, queríamos percatarnos que de verdad estaba mal — dijo Anette — Pero nos dimos cuenta de algo mucho peor.

— ¡Al grano! — exclamó el hombre impaciente.

Miré a Tuck y literalmente se estaba mordiendo las uñas.

— Ella conoce al monstruo — soltó Angie — Es amiga de Dan Phantom.

— ¡Cielos! — dijo Tuck— ¡De verdad lo hicieron!

El hombre las miró serio, entrelazó sus manos debajo de su barbilla y respiró profundo.

— ¿Están seguras de lo que están diciendo? — dijo el hombre levantándose se su silla, provocando un rechinido en esta — Es una acusación muy grave.

— Lo es señor — le dijo Angie muy segura — Nosotras lo vimos y estamos más que seguras que ella tuvo que ver con la muerte de mi hermano, como usted sabe, él la molestaba en aquella época, si ya era amiga de Dan, pudo haberle dicho que lo asesinara...

— Eso es aún más grave — interrumpió de nuevo el tipo — La estás acusando de homicidio.

— Lo sé — dijo ella — Pero no lo veo de otra forma.

Todo el ambiente quedo en silencio, de hecho se sentía totalmente tenso.

— Bien, estaremos vigilándola, de hecho lo haré yo personalmente. Haré recorridos durante la noche para que no pueda escapar, pero en caso de que lo haga y se vaya con él. Actuaremos.

Las chicas lo miraron confundidas.

— Asesinaremos al monstruo, llamaré a la cazadora mejor preparada de esta zona, la joven Valerie.

Las chicas no pudieron evitar sorprenderse, y yo no sabía por qué, ya que Valerie nunca fue tan buena, a menos que a raíz de lo qué pasó ahora sea una de las mejores, una cazadora de élite. Y si ella iría tras Dan, esto se pondría feo.

— Mientras tanto regresen a sus habitaciones, yo me encargo — comentó al mismo tiempo que volvía a su enorme silla forrada de terciopelo rojo.

Las chicas salieron al mismo tiempo, una más preocupada que las otras dos, pero ninguna dijo nada más al respecto. Solo se miraban de soslayo.

— ¿Será cierto director? — cuestionó la secretaria.

— Estoy seguro de que es verdad Tessandra — dijo el hombre sentándose de nuevo y mirando a la ventana — Desde aquel día en el que murió el chico lo sospeché, pero jamás tuve evidencia de que así fuera, yo creí que escapaba solo para estar sola, pero me equivoqué.

— ¿Que hará entonces señor ? — preguntó preocupada la mujer.

— Temo que le haré una dulce visita a mi bella sobrina — Tessandra bajó la mirada, debía hacer algo y advertir a la pequeña, de no hacerlo, el hombre frente a ella le desgraciaría la vida.

Nuevamente volvimos al bosque, Clockwork no tenía una buena cara, para ser honesto, no quería saber que era lo que nos esperaba.

Bridgette por otro lado tenía una enorme sonrisa en su rostro. A lo lejos divisó a Dan, se levantó de golpe y en cuanto él llego junto a ella se le lanzó encima dándole un abrazo.

— Te extrañe tanto — dijo ella acurrucándose en los brazos del chico.

— Pero si solo fueron un par de horas — comentó Dan riendo, pude ver una pequeña bolsa en sus manos.

— Para mi fueron días — dijo ella dándole un beso en la mejilla.

— Que romántico — dijo Sam a mi lado, juro que puse cara rara, pues Sam no es de ese tipo de chicas. —¿Que? — cuestionó mi novia de ojos amatista, al parecer se dio cuenta de la expresión de mi rostro .

— Tú no eres así — respondí tocando su frente, simulando revisar que no tuviera fiebre — ¿Te sientes bien?

— Claro que si — dijo retirando mi acción de un manotazo — Hay cosas que no sabes de mi, me gusta el romance a la antigua — dijo señalando con su barbilla hacia dónde se encontraban Bridgette y Dan.

Me encogí de hombros lo cual causó que Sam pusiera los ojos en blanco. Seguimos viendo a los chicos frente a nosotros.

— Sabes — habló Dan — Admito que junto a ti soy feliz.

Bridgette lo miró a los ojos, en ellos yacía un brillo imposible de explicar. Tal parece que todo lo malo que le había ocurrido lo había olvidado justo en este momento.

— Y por eso quiero darte un regalo — al terminar de decir esto tomó la bolsa que traía en su mano y se la entregó a Bridgette.

Ella lo observó atónita, jamás pensó que Dan le regalara algo. Al abrir el obsequio miró hacia adentro. Un rostro de sorpresa fue lo primero que noté seguido de una enorme sonrisa.

Metió su mano sin pensarlo siquiera y de aquella bolsa salió un hermoso vestido blanco con hermosos detalles bordados en dorado, acompañados de encajes qué realzaban la fina prenda. Pero no solo era eso, un abrigo del mismo color también yacía en la bolsa, la gorra estaba cubierta de un fino peluche blanco al igual que el final de las mangas y el borde de este.

— ¡Son hermosos Dan! — exclamó lanzándose a los brazos del chico — ¡Gracias, muchas gracias!

— Tiene buen gusto — comentó Sam a mi lado.

La miré de soslayo y volví a mirar la escena, una boba sonrisa se dibujó en mi rostro.

— No me agradezcas — dijo acurrucando a la castaña en sus brazos — Es lo mínimo que puedo darte, es más, considéralo como un regalo de cumpleaños, el cual es mañana, además de todo lo que hiciste por mi.

Bridgette levantó la mirada y lo observó con un gesto confundido.

— ¿Lo que hice por ti? — cuestionó la chica.

— Si — afirmó Dan — ¿Ó es que acaso no lo sabes?

Bridgette negó con la cabeza. Estaba bastante confundida.

— Me has hecho feliz Bridgette — contestó Dan en un suave tono de voz, lo cual ocasionó que los ojos de la castaña se llenarán de sorpresa — ¿Hay algo mejor que eso?

— ¿El hecho de que te ha hecho humano no cuenta? — preguntó un sarcástico Tuck.

Sam y yo lo miramos confundidos.

—¿Que? — cuestionó Tuck — Lo hizo humano, bueno casi.

Ambos negamos con la cabeza y seguimos observando lo que ocurría frente a nosotros.

— A decir verdad Dan, no lo sé — comentó ella con un ligero rubor en sus mejillas — Pero hay algo que si sé, tú me haces feliz también — afirmó esto último con una sonrisa, la cual fue correspondida. Se acercó lentamente a Dan y le plantó un beso. Está vez tardaron un par de segundos más en separarse. El sol comenzaba a esconderse entre aquellas enormes montañas y las estrellas hacían acto de presencia en el firmamento.

— Vamos ve a cambiarte — dijo Dan señalando unos arbustos.

Bridgette entrecerró sus ojos.

— ¿Como sé que no espiarás?

Dan hizo un gesto serio.

— Jamás te faltaría al respeto de esa forma — dijo cruzando los brazos y dando media vuelta.

— Bien al menos conserva algo de tu caballerosidad — dijo mi Sam de forma sarcástica.

— Jaja muy graciosa Sam — comenté poniendo los ojos en blanco.

La castaña sonrió y negó con la cabeza, se internó en los arbustos y después de un par de minutos traía puesto el vestido.

— Se siente raro — dijo ella mirándose de arriba a abajo — Es cómodo, pero raro.

— Lo he confirmado, tiene buen gusto después de todo — dijo Sam en tono triunfal.

Dan dio media vuelta y quedó atónito ante Bridgette, lucia hermosa. Jamás había visto algo igual, sus rizados cabellos caían sobre sus hombros como si de cascadas de chocolate se tratarán, aquel vestido hacía resaltar sus hermosos ojos azules.

—¿Que? — cuestionó la castaña al notar que Dan no había dicho ni una sola palabra.

— Eres hermosa — comentó el chico de ojos color sangre ocasionado que la castaña sonrojara.

Dan se acercó a ella y la tomó de la mano, mientras con la otra cubría sus ojos.

— ¿Que haces? — cuestionó la castaña.

— Ya lo verás — dijo él con una enorme sonrisa en su rostro.

Caminaron aproximadamente unos diez minutos, los seguimos de cerca, pero al llegar el lugar quedamos impresionados.

— ¡Oh cielos! — exclamó mi novia de ojos amatista — ¡Es precioso!

Era un lago, un enorme lago con el reflejo de la luna plateada en este.

Dan poco a poco, le permitió observar el hermoso escenario frente a nosotros. Al observar el paisaje los ojos de la chica se iluminaron ante el increíble paisaje.

— Es ... Es hermoso — comentó Bridgette caminando hacia este.

— ¿Te gusta? — preguntó el chico de ojos color sangre.

— ¡Me encanta! — exclamó la chica.

Tomó su mano y él comenzó a caminar sobre el agua, Bridgette lo miraba insegura.

—Vamos, no pasa nada, estoy aquí contigo.

La chica de ojos azules puso uno de sus pies sobre el agua, sus botas negras no se hundían, era extraño, comenzó a caminar sobre el lago, su rostro lo decía todo, estaba bastante sorprendida. Podía ver a travez del agua cristalina, como unos cuantos pececillos jugueteaban bajo sus pies. Miró a Dan, quién solo le sonreía de una forma cálida y dulce, que a pesar de que en su boca hubiera un par de colmillos, estos lucían inofensivos comparados con la forma en que sonreía.

— ¿Como es que..? — cuestionó la castaña antes de ser interrumpida.

– ¿Caminar sobre el lago? — dijo Dan sonriendo de lado —Es un secreto, pero si me sueltas te hundirás.

Al escuchar esto, Bridgette apretó más su agarre hacia la mano de Dan.

Ambos caminaron hasta el centro del lago, ya ahí Dan la tomó de una mano y de la cintura. Bridgette lo miró confundida, después de unos segundos lo comprendió. Ambos daban pequeños pasos, los cuales provocaban ondas en el agua. Un baile estaba teniendo lugar en ese hermoso lago.

— Sabes — habló el chico de ojos color sangre — Desde que te vi por primera vez, causaste algo diferente en mi, algo que jamás había sentido, o bueno, tal vez si, pero jamás creí volver a sentir algo similar — la chica frente a él lo miraba atentamente — Has logrado que vuelva a sentir amor.

La castaña no pudo evitar sorprenderse, mientras sus comisuras se levantaban.

—¿De verdad? — cuestionó Bridgette algo nerviosa.

— Si, solo tú has logrado esto — habló Dan acercando su rostro al de la chica — Solo tú.

Sin perder tiempo poso sus labios sobre los de la chica frente a él, eran suaves, cálidos. Sus besos se habían vuelto un vicio para Dan, necesitaba sentirlos, necesitaba ese amor que ella le daba, simplemente la necesitaba.

Se separó lentamente de la castaña, dejando ver un hermoso brillo en sus ojos azules.

— He decidido que quiero estar todo el tiempo contigo — Dan tomó aún más fuerte su mano y entrelazo sus dedos — Quiero que a partir de mañana vivas conmigo.

Una enorme sonrisa se dibujó en el rostro de Bridgette, sin dudar se lanzó a los brazos de Dan, quien correspondió de la misma manera.

— Dime que no mientes, dime que de verdad me iré de ese horrible lugar — comentó la chica con la voz entrecortada.

— Si mi florecita — afirmó el chico frente a ella — Mañana al amanecer nos iremos tú y yo, nos iremos muy lejos donde nadie nos encuentre ni nos moleste, seremos felices — dijo él con una sonrisa.

— Eres lo mejor que me ha pasado en la vida — dijo la chica de ojos azules soltando un par de lagrimas.

— Y tú lo más hermoso Bridgette — comentó Dan al mismo tiempo en el que le plantaba un tierno beso en la frente.

Ambos se abrazaron por un par de minutos más. Al finalizar su baile bajo el hermoso astro plateado, los dos chicos caminaron entre la penumbra del bosque que los había separado y unido durante todos estos años. Dan despidió a su musa de ojos color zafiro bajo la sombra de un enorme árbol, que los ocultaba de la mirada curiosa de la luna.

Todo era perfecto, nada podía salir mal, ambos estarían juntos para siempre, solo debían esperar unas horas. O eso pensé hasta que Clockwork habló.

— A partir de ahora, no podrán interferir aún si así lo desean, y no detendré ni adelantare el tiempo, todo lo tendrán que observar.

Esas palabras me causaron escalofrío y dolor de estómago. El miedo invadía la mirada de mis compañeros, ni siquiera yo sabía lo que venía.

Primero seguimos a Dan hasta unas montañas no muy lejos de ahí, se internó en una caverna, unas cuantas velas iluminaban aquel lugar. Me preguntaba qué hacía ahí, hasta que la vi, no pude evitar sonreír y sentir una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo.

— Hola — dijo el chico de ojos color sangre — Ya regrese Sam — comentó mirando a la pequeña planta carnívora que mi Sam, aún en mi época, conserva en su invernadero. — Sabes hoy le confesé que quiero que este conmigo. ¿Genial no crees?

Todos mirábamos la escena, pero al voltear a ver a mis amigos, me percaté que Sam, tenía ambas manos cubriendo su boca y de sus ojos se querían escapar varias gotas saladas. Al parecer le había dado demasiada nostalgia. Lentamente me acerqué y la abracé, tratando de calmarla un poco.

— A partir de mañana ella estará con nosotros — dijo mi otro yo con una enorme sonrisa en su rostro — Ya verás Sam, ya no estaremos solos nunca más.

Lo observamos mientras se sentaba al borde de una roca, la cual yacía a unos cuantos centímetros de la entrada. Tenía una mirada tranquila, algo que jamás pude notar cuando lo enfrente.

En unos segundos ya nos encontrábamos en el refugio. Bridgette estaba en su habitación, guardando las pocas prendas que tenía, dentro de una caja de cartón. Una enorme sonrisa iluminaba el rostro de la ojiazul, cuando el sonido de la puerta la hizo saltar. La sombra de un hombre se hizo presente en el umbral de la puerta, Bridgette lo miró, estaba asustada, pero ni de broma lo demostraría.

— Esto no me gusta viejo — dijo Tuck mirando la escena.

—¿Quien es usted? ¿Y por qué está aquí? — cuestionó la castaña con voz firme.

El hombre frente a ella le dedicó una sonrisa torcida.

— Tal parece que piensas irte — comentó Jhon, el director del refugio.

— Así es — contestó Bridgette — Dejaré este horrible lugar.

— Vaya, así que es verdad — comentó el tipo dando unos cuantos pasos alrededor de la chica, quien solo se mantenía alerta ante cualquier movimiento del señor frente a ella — Te irás con Dan.

La chica no pudo evitar sorprenderse, sus ojos los demostraron, pues se abrieron ante el nombre de Dan.

—¿Como...

—¿Como lo sé? — interrumpió el hombre — Todos sabemos quién es Dan – dijo el tipo deteniéndose a unos cuantos metros frente a ella — Dan es el monstruo al cual todos temen.

La chica frunció el entrecejo.

—¡Miente! — exclamó Bridgette — Él jamás sería ese monstruo.

—¿Estás segura? — preguntó el hombre con una sonrisa, quien le lanzó un periódico a sus pies — Léelo — ordenó mirándola fríamente.

— Definitivamente esto no me gusta — volvió a comentar Tuck.

Bridgette lo miraba confundida y asustada, se agachó lentamente, y con su mano temblorosa levantó el conjunto de hojas arrugadas. Lo llevo lentamente hasta su rostro, rogando que fuera mentira, rogando que aquél chico no fuera el autor de todas esas masacres.

Pero no, ahí en el encabezado, con enormes letras negras, estaba escrito el peor texto que pudo haber leído en su vida.

"Otra masacre en Amity Park, Dan Phantom deja al menos 200 muertos y 600 heridos"

Al leerlo casi se va de espaldas, sus ojos azules se inundaron de numerosas lágrimas, las cuales no dudaron en salir. Al ver la fecha, se percató de que eso había pasado hace ya 6 años, pero, ¿Por qué hasta ahora se enteraba?

— Al parecer se ha enterado de quién es Dan en realidad — dijo Sam con algo de tristeza en su voz.

— Lo has visto por ti misma, él mató a tus padres — dijo Jhon casi riendo, al ver a la chica totalmente quebrada.

Ella lo miró, la nostalgia invadía sus azules ojos, y ese brillo sé opaco con su llanto.

— No — pronunció con un hilo de voz — No me importa — dijo firme y desapareciendo esas lágrimas se sus ojos — Él cambió, Dan es diferente, lo sé, él no ha asesinado a nadie desde hace mucho, él ya no es un monstruo – concluyó lanzando el viejo periódico a los pies del hombre.

— Vaya eso no me lo esperaba — comentó Tuck bastante sorprendido.

— Ha hecho lo imposible — dijo Sam llamando mi atención — Lo a perdonado.

Lo pensé por unos segundos, era cierto, perdono a Dan sin importar qué e él haya matado a sus padres, sin importar que haya terminado con el mundo como ella lo conoce, por qué a pesar de eso, Dan, le construyó uno para ella sola.

Al decir esto la sonrisa del tipo desapareció.

— Bueno — dijo acercándose a ella, — Tal parece que le has tomado cariño, y, él a ti — en un parpadeo la tomó de los brazos y la tiró al suelo — A ver si aún te quiere cuando ya no valgas como mujer — pronunció con una sonrisa torcida mientras sus manos tocaban los muslos de Bridgette, quien al darse cuenta trato de soltarse de su agarre, pero le era inútil.

— ¡Es un maldito! — gritó Sam caminado hacia el tipo, pero la tome del brazo, ella me miró y yo negué con la cabeza, mi Sam solo bajó la mirada, pues le recordé que no debíamos interferir.

— ¿Que hace ella aquí? — preguntó Tuck señalando a la puerta.

— Es la secretaria — dije asomándome por la puerta.

Tessandra, al parecer había seguido al tipo hasta allá, pero al darse cuenta de lo que haría, corrió lo más rápido que pudo a la sala donde estaba el sistema de seguridad, o eso alcancé a ver.

— ¡Suéltame! — gritó Bridgette desesperada, pues el tipo ya la estaba manoseando sin descaro alguno — ¡Eres asqueroso suéltame! — su voz comenzaba a cortarse, el llanto le ganaría en cualquier momento.

— Te haré mía — susurraba el tipo a su oído — Serás mía antes de que ese monstruo te tome.

— ¡Dan! — gritaba Bridgette entre sollozos — ¡Dan ayúdame!

El tipo se levantó un momento solo para despojarla de su blusa y su short, dejándola en ropa interior. Bridgette trató de escapar pero la tomó del cabello y la hizo caer nuevamente debajo de él.

— ¡No puedo ver esto! — exclamó Tuck mirando a otro lado.

— Él no vendrá — dijo Jhon manoseando de nuevo el delicado cuerpo de Bridgette — Jamás podrá atravesar el escudo anti fantasmas.

Bridgette estaba totalmente desesperada, sentía impotencia de ser tan débil y no poder defenderse. Las lágrimas inundaban sus ojos y el llanto se hizo presente.

– ¡Dan! — gritó una vez más.

— Él no te escucha, te haré mía y el ya no te querrá.

— ¡Es un maldito! — dije apretando los dientes, pues de poder hacerlo yo ya le hubiera partido la cara.

—¡DAN! — gritó casi desgarrando su garganta y quebrándose en llanto.

El hombre frente a ella comenzó a reír, y sin pensarlo desabrochó sus pantalones para por fin realizar tan aberrante acto.

Cuando de pronto un ruido ensordecedor se hizo presente acompañado de una fuerte explosión, la cual hizo volar por los aires a John, una nube de polvo y escombros cubrió todo el lugar impidiéndonos ver.

Bridgette solo se hizo bolita, no sabía que había pasado, pero haya sido lo que haya sido, estaba agradecida. Asomó su cabeza de entre sus frágiles brazos, un tanto lastimados por lo sucedido hace unos instantes.

No podía ver nada, empezó a toser por el polvo, pero dé pronto, entre todo ese polvo y los escombros, alcanzó a ver un enorme hoyo, por el cual entraba la luz de la luna, pero una silueta llamó su atención, se veía agitada, pues sus hombros subían y bajaban con rapidez.

— ¡¿Pero qué demonios pasó?! — gritó el tipo, quien se quedo estático al ver la silueta en el enorme hueco.

Un gruñido se hizo presente en la habitación, Bridgette sollozó.

Fue cuando unos ojos rojos hicieron acto de presencia entre la obscuridad...

Continuará...

Siento mucho la tardanza pero ojalá les guste!