Ni Glee Ni La Historia Me Pertenecen
Capítulo 13
Iba silbando la 5ta sinfonía de mi amigo Beethoven por el pasillo, mientras me acercaba a mi casillero para dejar los libros allí antes de ir a la siguiente clase. Hoy debo decir que estoy muy responsable, no he llegado tarde a ninguna clase y he ido a todas. Debo tener algún tipo de problema, o algo en mi cerebro no está haciendo conexión. Vi como mi prima caminaba hacia a mí, pero no me había visto.
—Brittany—la llamé. Ella levantó la vista y me miró.
— ¿Qué haces tontín? —me preguntó.
—Busco unas cosas —le dije y miré a su alrededor para ver si estaba Rachel. Desde que se encontraron habían estado hablando y yo no tuve tiempo de agarrar a mi prima y preguntarle de dónde demonios se conocían — ¿Vas a contarme de donde conoces a Rachel?
—Aaaaaaaw, juro que aún no puedo creer que ella esté aquí. Y yo que pensé que llegaría aquí para amargarme como la mejor…
—Ajá, sí qué bueno —dije sin mucho interés — ¿Me cuentas?
—Vaya, tu no cambias.
—Vamos Brittany, no tengo toda la vida.
—Te cuento luego, ahora tengo que ir a clases. Te quiero —besó mi mejilla y se fue dejándome con aquella maldita intriga.
Volví mi vista al frente y la que venía ahora hacia mí era Rachel. No podía dejar pasar esta oportunidad, tenía que saber. Me puse justo en su camino, ella miraba para atrás sin dejar de caminar, ya que estaba hablando con alguien del cual se estaba alejando.
Volvió su vista al frente y chocó levemente contra mí.
—Auch, me asustaste —me dijo.
—Hola cariño —la saludé.
— ¿Qué quieres? —me preguntó cortante. Aún estaba sentida por lo del beso. Sonreí por lo bajo y la miré a los ojos.
— ¿De dónde conoces a Brittany? —le pregunté.
Su mirada acusadora cambió por una mirada asombrada y algo avergonzada. Apretó sus labios y luego sonrió.
—Pasado tormentoso, Fabray. No quieres saberlo —dijo y me guiñó un ojo para comenzar a caminar y alejarse de mí.
—Sí, sí que quiero saber —le dije, mientras ella caminaba. Se giró a verme y sonrió.
—No, no quieres saberlo...
Siguió caminando y me dejó con más intriga de la que ya tenía.
¡Mierda, tengo que saber de dónde se conocen! ¿Y qué es eso de pasado tormentoso?¿Habrían matado a alguien?¿habrían robado un banco? Me reí de mis estúpida preguntas , Rachel me estaba volviendo loca.
Como dijo Blaine, ¿Qué es lo que esconden ese par de ojos marrones?
El resto del día se me pasó bastante lento, siempre me pasa eso cuando estoy con algo que me intriga en la cabeza. Blaine, Santana y yo salimos de nuestra última clase y caminamos hasta el estacionamiento para irnos a nuestras respectivas casas. Me prendí un cigarrillo, y comencé a compartirlo con Blaine.
— ¡Qué día! —suspiró el pelinegro mientras soltaba el humo por la boca.
—Ni lo digas —dijo Santana mientras aspiraba el suyo.
Entonces los tres detuvimos nuestros pasos al verlas caminar sin dejar de hablar y reír. Juro que en un momento la imagen se volvió en cámara lenta y cada movimiento que ellas hacían se veía con más claridad. Fijé mi mirada en Rachel, miré el movimiento de sus labios al hablar, la forma en la que se curva su boca al sonreír. Sus largas pestañas, el color de su piel, la suavidad que muestran sus piernas…
¡Diablos! ¡No puede ser que aún no me haya acostado con ella!
—Creo que estamos viendo como empieza la destrucción del mundo —les dije a mis amigos.
—Yo creo que las tres hacen un lindo trío de ángeles —dijo López con tono de boba.
—Yo creo que mejor nos cuidamos las espaldas —aseguró Blaine.
Las tres se subieron al auto de Rachel y prendieron marcha.
Nosotros terminamos nuestros cigarrillos y también prendimos marcha a nuestras casas. Cuando llegué me tiré de cabeza al sillón. Realmente estaba agotada.
Tomé el control remoto y prendí la tele. El timbre mi departamento sonó. Fruncí el ceño, ¿Quién podrá ser? Yo no espero a nadie hoy. Caminé y abrí la puerta.
—Hola primita, gracias por darme asilo en tu hogar —dijo ella con una sonrisa de oreja a oreja.
Entró con unas tres valijas y las soltó en medio del living. La miré sin poder creerlo.
—Pero Brittany…
El timbre volvió a sonar, me acerqué a la puerta y la abrí.
—Hola, Fabray, no sabía que estarías aquí —me dijo ella.
—Te recuerdo que esta es mi casa, cariño —le contesté.
—Barbra, pasa —le dijo Brittany. Rachel sonrió y pasó. Se abrazaron amistosamente y se sentaron en el sillón. ¿Acaso yo estaba teniendo una pesadilla y en cualquier momento iba a despertar? Ambas me miraron y juro que sentí miedo.
— ¿Qué te pasa? —me preguntó mi prima.
—No, nada —le dije y me acerqué a la mesa de mármol que estaba allí para sentarme y comer un poco de galletas. Ellas hablaban en voz baja y de vez en cuando Brittany me miraba de reojo. ¡Dios mío, esto no podía ser peor! El timbre volvió a sonar. Suspiré frustrado.
—Quinn, ¿puedes abrir? Esa debe ser Kurt —me dijo mi prima.
— ¿Me ves cara de mayordomo? —le pregunté.
—Anda Fabray, no seas mala —dijo Rachel poniendo su mejor cara de niña buena.
La miré fijo y asentí. Caminé hasta la puerta y la abrí. La pequeña figura de Kurt me miró fijo y acomodó sus anteojos.
—Lo siento, creo que me equivoqué —dijo tímido.
—No, no te equivocaste, pasa están adentro —le dije. El asintió y entró.
Kurt se acercó a las otras dos y se abrazaron. Se sentaron y comenzaron a hablar en voz baja. Las tres giraron su vista hacia mí.
—Ya puedes irte —dijo Britt.
— ¿Qué? —le pregunté —No saldré para que ustedes trío de conspiradores estén solas en Mí casa. –Dije remarcando la palabra 'MÍ'.
Rachel rió por lo bajo.
— ¿Te sientes intimidada? —le preguntó ella.
—Solo me temo que incendien mi casa. Además que no tengo a donde ir —dijo y puse mi mejor cara de perrito mojado. Rachel miró a Brittany y a Kurt.
—No podemos dejarla en la calle, miren su cara de perrito —les dijo.
—No me ayudes Rachel —le pedí.
—Okay, parece que estás sensible hoy —me dijo y volvió su vista a Britt y a Kurt. Sonreí por lo bajo y caminé hasta el pasillo. Tenía que escuchar que hablaban, así que me quedé allí con la oreja bien puesta.
—¿Y, van a contarme de dónde se conocen? —preguntó Kurt.
—Creo que fueron las mejores vacaciones de toda mi vida —dijo Rachel.
—Sí, nunca las voy a olvidar. Yo estaba en Hawái con mis padres de vacaciones —habló Brittany.
—Yo había viajado con mi padre.
—Recuerdo que ese día me había enojado con mi madre porque quería coquetear con un bailarín de salsa que había en el hotel —dijo mi prima.
—La tía Annie siempre es así —susurré.
—Baje al bar y me encontré con Rachel…
—Que también yo estaba enojada con mi padre, por sus estúpidas amenazas —dijo ella.
—Comenzamos a hablar, y nos hicimos amigas. Esa noche arreglamos en salir a bailar.
—Y fuimos. Pero esa noche fue un descontrol...
— ¿Descontrol? —preguntó Kurt.
—Nos pusimos a tomar un poco, y luego se nos ocurrió hacer una apuesta —contó mi prima.
—Jugamos a quien seducía a más chicos en la noche. —dijo mi Rach.
—Había que incluir el beso, ¿verdad? —dijo Brittany. Rachel rió divertida.
—Sí, es verdad.
— ¿Quién ganó? —dijo Kurt.
—Pues claro, ¿quién va a ser? Brittany —musité.
—Rachel, me ganó por tres chicos de diferencia —dijo mi rubia prima —Lo que pasa es que yo, me encariñé con uno y me quedé más tiempo del que debía. Si no era obvio que yo ganaba.
—No es cierto, igual iba a ganarte —aseguró Rachel.
No puedo creer lo que estoy escuchando. Eso no puede ser cierto. No, no creo que sea cierto. Estoy completamente segura de que ambas están bromeando.
—Después robamos una tienda —prosiguió Brittany.
—Querrás decir, 'ROBASTE' una tienda —aclaró Rachel .
—Tú me ayudaste a hacerlo, ya que no querías dejarme comprar ese bikini.
— ¡Tenías uno igual Brittany!
—No es verdad, esa tenía una piedrita de color que la otra no —se quejó ella.
—Luego casi quemamos el hotel —dijo Rachel .
—Casi QUEMASTE el hotel —aclaró la rubia.
— ¡No! ¡Eso no es cierto! Tú también lo hiciste.
—Tú sedujiste a ese chico, el pobre tan bobo que quedó, dejó apoyado el cigarrillo cerca de una tela y casi destroza el lugar.
— ¿Hace falta que seas tan detallista?
—Sí, lo hace. Luego nos anotamos en un concurso de playeras mojadas —dijo Brittany. ¿La historia no termina todavía?
—Pero antes de empezar Brittany quiso matar a las demás participantes, porque todas tenían los pechos hechos y el trasero también. Nos echaron.
—Sí, malditas rameras de plástico —dijo mi prima con odio.
—Luego una noche nos hicimos pasar por una pareja de lesbianas para poder entrar a un boliche gay, sino no podíamos pasar. -¿Es qué hay más?
—Tuvimos que besarnos delante del guardia para que nos dejara pasar —acotó Britt.
—Sí, creo que nunca sentí tanta vergüenza en mi vida —dijo divertida Rachel .
—¡Mentira! Si te encantó, hasta casi te haces lesbiana por eso.
—Sabes que a mí me gustan los hombres —aclaró ella.
—Si lo sé, te encantan. Dijo con sarcasmo Brittany
—Y bueno, luego hicimos varias cosas —dijo Rachel .
—Atropellar a un cartero.
—Le quitamos unos caramelos a un par de niñas.
—Hasta que Rachel conoció a Hudson—habló con odio Brittany —Y desde ahí, ya no volvió a ser la misma Rachel busca problemas de antes.
—No, eso no es así...
—Sí, sí lo es... me cambiaste por un idiota y aún estoy sentida por eso.
—Suena a que deberían tener órdenes de restricción para estar cerca una de la otra —habló Kurt. Asentí con la cabeza, sin dejar de escuchar —No deberían estar a menos de 50 metros de cerca.
¡Dios santo, por lo menos Kurt es algo sensato!
— ¿Qué Kurt? ¿Acaso nunca te has portado mal? —le preguntó Rachel .
—Verdaderamente… no—dijo el .
— ¡Aaaay no, eso no puede ser así! Vamos a salir los tres juntos y volveremos a Kurt, un chico rebelde.
—Nooo —grité sin darme cuenta.
—Oye, ¿Qué haces ahí? —me preguntó Kurt. Salí de mi escondite. Las miradas venenosas de Brittany y de Rachel se posaron en mí.
—¿Estabas escuchando? —preguntó mi prima.
—No, yo no estaba escuchando. ¿Acaso creen que soy una chismosita? —les dije.
Los tres entrecerraron los ojos.
—Obviamente sí —dijo Rachela.
—No hagas preguntas, de las cuales no quieres saber la respuesta —me dijo Kurt.
Lo miré bien.
—Con razón pones nervioso a Blaine, tienes cara de bueno, pero de seguro eres peor que estas dos —le dije. Miré a mi prima — ¡Y tú Brittany! Los tíos debieron dejarte más tiempo en el internado de monjas —Miré a Rachel y negué con la cabeza —Y tú, de ti no me lo esperaba.
— ¿Qué? ¿Qué cosa? —preguntó ella.
—Y yo que te veía como la madre de mis hijos —le dije y apoyé mi mano sobre mi pecho trágicamente.
— ¡Oh Dios! —dijo ella divertida —Tú solo quieres una noche conmigo, y no la obtendrás.
—Los labios que besarían las frentes de mis hijos…tocaron los de Brittany…no sé si podré superarlo-Dije con mi mejor cara de decepción.
—Óyeme —se quejó mi prima —Cosas peores han tocado tus labios…
—Tu prima es más cosa que tocar a esa… teñida y hueca de Kitty Wild. Y quien sabe cuántas huecas más —me acusó Rachel .
—No soy una cosa —dijo Brittany entrecerrando los ojos.
Rachel me miraba asesinamente, mientras que yo me la comía con la mirada. Brittany estaba concentrada en decirme algo, pero aún no lo hacía.
—Muchachas, muchachas ¿Por qué no nos calmamos un poco? —dijo Kurt. Las tres nos giramos a verlo. Asentí con la cabeza y volví mi mirada a Rachel .
—De verdad estoy dolida —le dije y volví a tocar mi pecho —Jamás me lo imaginé de ti, de ti que te veías tan correcta.
—Y ahora la ves incorrectamente deseable, ¿verdad? —dijo Brittany —Hagamos un trato prima, te consigo una noche con ella y me cedes tu cuarto.
—Hecho —le dije sin siquiera vacilar.
—Óyeme, ¿Acaso mi dignidad vale menos que una buena cama? —le preguntó Rachel sin poder creerlo.
—Por mi pobre espalda sí —le dijo la rubia.
—Esa no es manera de convencerme Brittany —dijo Rachel .
—Y tampoco creo que sea la adecuada —acotó Kurt.
— ¿Lo ves? Eso se llama ser amigo —dijo Berry y se acercó para abrazar al chico de anteojos.
—Está bien, está bien —dijo mi prima —Mmm, ¿Qué tal un beso?
Rachel la miró fijo por unos cuantos segundos. Soltó un leve suspiro y me miró.
—Está bien —le dijo y se puso de pie. Se acercó a mí. Y cuando estuvo lo suficientemente cerca se puso en puntas de pie. Sus labios rozaron los míos — ¿Puedes agacharte un poco? No llego.
Bobamente obedecí a su petitorio. Me incliné y choqué despacio contra sus labios. Y cuando intenté mover mi boca, para obtener un poco más de ello, se alejó —Listo, su cama ya es tuya Brittany.
—Pero, ¿Acaso yo no tengo poder de palabra? —pregunté.
—Ese es el máximo grado de intimidad que lograrás conmigo, Fabray —me dijo Rachel .
—Quinn, lleva mis maletas al cuarto ¿si? —dijo mi prima.
—Yo creo que es justo —habló Kurt.
— ¿Acaso tú solo hablas para hundirme? —le pregunté —¿Por qué me odias? No, no es justo. Ese no fue el trato Brittany. ¿O me das una noche con ella o no hay cama?
—Rachel , ¡por Dios! Dale lo que pide —le rogó.
—No, ya te lo dije. Mi dignidad vale más que una puerca cama.
—Por favor, amiga. Por favor —le suplicó poniendo su mejor cara de sufrimiento.
Quizás lo consiga, y al fin obtenga mi noche con Rachel . De solo pensarlo ya me emociono más de lo que debería. Todos observamos como Rachel miraba fijamente a Brittany, de seguro estaba pensando en cómo decirle que no, que ni loca lo haría. Hasta que se giró a verme.
— ¿Sabes Quinn? Pensé que eras una caballero...no sé, creo que fue una mala impresión. Después de todo siempre te has mostrado generosa y respetuosa para con los que quieres, y como Brittany es tu prima...tu única prima por lo que he oído, y por como ella habla bien de ti y lo mucho que te ama, pensé que el sentimiento era mutuo. Pero no...si la amaras y fueras un caballero le cederías tu cama. Creo que me equivoqué contigo —dijo y apoyó su mano sobre su pecho.
Entrecerré mis ojos y la miré fijo por unos cuantos segundos.
— ¿Sabes que ese es un chantaje muy barato, verdad? —le dije. Ella sonrió.
— ¿Funcionó? —me preguntó. Suspiré levemente.
—Si, funcionó —tomé las maletas de mi prima — ¿Estás son todas?
—Si primita lindo. Muchas gracias, te adoro, eres un encanto —me dijo ella. Miré a Rachel .
—Me debes una —le dije mientras caminaba.
—Cuando quieras —dijo ella .
Yo creo que de verdad está intentando volverme loca. Ella de seguro quiere jugar conmigo. Acabo de conocer a la verdadera Rachel Berry .Del mismo material que mi prima, fue hecha solo para volverme loca. Aunque si debo admitir que Rachel tiene algo que Brittany no.
Sabe cuándo decir que no, y dejarlo muy en claro. Sabe cómo enredarte y hacerte desear. Sabe cómo dar en el blanco y sabe cómo hacerte sentir una imbécil.
Dios mío, creo que me saqué un boleto directo al infierno. Un boleto a la locura y a mi perdición. Pero ella no va a poder conmigo, ella va a terminar rendida a mis pies. Eso se los puedo asegurar.
La semana pasó bastante lenta para mi gusto. Aunque algo divertida debo admitir. Santana intentó seducir a mi prima, y ella terminó siendo la seducida. No deja de hablar de ella, ya me tiene loca.
Mientras tanto Blaine está haciendo todo lo posible por averiguar cosas sobre Kurt. Estos chicos ya cayeron más bajo de lo que yo creía. Ambos parecen unos idiotas detrás de unas faldas complicadas.
El timbre de salida sonó, hoy es viernes. El bendito viernes. Hoy tendría mi conquista de la semana. Y ahora tenía que verme con ella, para arreglar unas cositas.
— ¿A dónde vas tan apurada? —me pregunto Brittany.
—Tengo que hacer unas cosas —le contesté.
—Oye, ¿no te enojas si hoy vienen a dormir Rachel y Kurt? —dijo ella.
—No, no hay problema. Hoy saldré —dije. Ella sonrió.
—Perfecto primita, te veo luego —besó mi mejilla y apuró su paso. Salí de salón y divisé a Jenny a unos metros de allí. Con discreción me acerqué a ella y le hice un gesto para que fuéramos al gimnasio.
Cuando estuvimos ahí caminamos hasta detrás de las gradas que estaban allí.
Ella sonrió pícaramente y tomó mi corbata para cercarme a ella y comenzar a besarme. La miré bien, mientras nuestras bocas se unían.
Pero entonces pasó de nuevo. La que estaba frente a mí no era Jennifer, era Rachel , otra vez. Sus manos se colocaron alrededor de mi cuello y me acercó más a ella. Instantáneamente mis ojos se cerraron y la apreté más contra mí. Como me gustaba besarla. Como me gusta Rachel … La coloque arriba de una grada, bajé una de mis manos hasta el final de su corta falda. La levanté con cuidado. Ella se alejó un poco de mí.
—Espera Quinn, estamos en la Universidad —dijo.
Esa no era la voz, ni el olor de Rachel . Y al alejarme el espejismo se desvaneció y el encanto se perdió.
Ella me dijo algo, que no logré escuchar. Solo acerté a asentir con la cabeza. Se acomodó la blusa y la falda. Me iba a volver a besar, pero me moví y el beso frío apenas alcanzó la comisura de mis labios.
— ¿Qué sucede? —me preguntó.
—Nada cielo, ve tranquila —le dije y me alejé más de ella. Ella frunció el ceño.
— ¿Sabes? He notado que a todas nos dices cielo, linda o dulce. Pero solo le dices cariño a Rachel.
—No, eso no es así —dije.
—Sí, puedo asegurarte que sí.
—Pues entonces… no nada. Ve, ve, creo que va a ser mejor que esto lo dejemos para otro día.
— ¿Qué? —preguntó.
—Si, recordé que hoy tengo… tengo que hacer unas cosas y no podré verte. Lo siento dulce…
—Kitty tenía razón —me dijo. La miré bien —Estás muy cambiada…
Se fue de allí dejándome bastante confundida. Salí del gimnasio y ya casi todo el mundo se había ido. ¿Cambiada? ¿Yo estoy cambiada? Al parecer sí, y esto no puede estar pasando. Fui hasta mi moto y me subí en ella. No quería volver a casa aún. Mejor iré a dar unas vueltas por allí. Cuando la noche llegó al lugar, decidí volver. Entré a mi departamento, y escuché un par de risitas graciosas provenientes de mi habitación. Recordé que Brittany me había dicho que hoy vendrían a dormir Rachel y Kurt. Mi prima salió del cuarto y me miró bien.
— ¿Qué haces aquí? —me dijo.
—No quiero preguntas, no estoy de humor Brittany —le dije.
—Uuuuh, que carácter —dijo mientras se acercaba a la heladera y buscaba un poco de agua.
— ¿Qué hacen? —le pregunté.
— ¿No era que no querías que te hable? —me dijo.
—Solo quiero saber.
—Estábamos hablando, y estábamos por mirar una película —me contestó.
— ¿Rachel está? —dije. Ella arqueó una de sus cejas y me miró fijo.
—Sí, sí esta ¿Acaso viniste a casa porque Rachel iba a estar aquí?
—No, claro que no —dije rápidamente —Solo tuve un pequeño problema y… ¿Por qué tengo que estar dándote explicaciones? Esta es mi casa y vengo cuando tengo ganas.
—Como sea, malhumorada —me dijo y se fue de nuevo a la habitación.
Dejé mis cosas sobre la mesa y entré al baño para darme una ducha. Cuando salí toque la puerta de mi cuarto y Brittany salió. Me miró.
— ¿Qué quieres? —me preguntó.
— ¿Puedes darme un poco de ropa? —le pregunté, mientras intentaba mirar hacia dentro. Tal vez podría ver un poco de Rachel .
—Ahora te la doy —me dijo y entró cerrando la puerta. Volvió a salir y me dio un pantalón de dormir , un calzoncillo y un top deportivo.
—Gracias —le dije y volví a la sala.
Me puse mi cómodo pantalón de dormir y me puse el top . Hacía algo de calor esa noche. Me tiré pesadamente al sillón y prendí la tele. Volví a escuchar risas y la curiosidad comenzó a molestarme. Pero no me moví de mi lugar. Tenía que quedarme en donde estaba. Encontré una interesante película y me quedé allí tranquila. Un bostezo involuntario salió de mí. Miré la hora y el reloj marcaba las 2 de la mañana. ¡Vaya que el tiempo puede pasar volando cuando una está muy concentrado!
Apagué la tele y me acosté bien en el sillón. Coloqué mis dos brazos detrás de mi cabeza y cerré mis ojos. Pero mi cabeza no dejaba de pensar. Escuché unos pequeños pasos, pero aun así no abrí mis ojos. De seguro era Brittany. Escuché como la heladera se abría.
—Maldita Fabray, no tiene nada orgánico —musitó con enojo —Es una carnívora.
Entonces levanté mi cabeza y divisé su pequeña figura buscando algo dentro del refrigerador. Sin hacer ruido me puse de pie y con sigilo, como un león a punto de cazar, caminé para acercarme más a ella. Sentí que iba a enloquecer al verla en un sexy pequeño short blanco una blusa de dormir.
Uno de mis ojos se entrecerró por la luz que proporcionaba el refrigerador abierto.
—Herbívora, busca bien. En el cajón de abajo hay manzanas —le dije.
Ella ahogó un grito y se giró a verme.
—¡Maldita sea, Quinn! ¡Casi me matas del susto! —dijo mientras respiraba algo agitaba ponía una de sus manos sobre su pecho. La escaneé de arriba a abajo. ¡Diablos, se veía condenadamente bien así!
—No fue mi intención, pero que lindo levantarme y tenerte así en la cocina —le dije y la volví a mirara de arriba a abajo. Su cabello caía desordenado y algo despeinado por sus hombros.
Sus piernas doradas y suaves se veían deseosas. Que ganas de…
—No me mires así —me ordenó con autoridad —Mírame a los ojos.
—Ya sé de memoria tu rostro, y tus bellos ojos —dije y me acerqué un poco más a ella —Trato de memorizar otras partes…
Me acerqué más acorralándola contra la pared. La luz del refrigerador era lo que nos iluminaba.
Ella hizo un escaneo nervioso a mi torso desnudo. Abrió la boca para decir algo, pero las palabras no le salieron.
— ¿Qué? ¿Qué vas a decirme? —le dije y me acerqué más, apretándola contra mí —Estás en mi casa, y todo lo que está aquí es mío. Lo toco y lo miró cuando se me da la gana…
—Resulta que no soy una cosa, y también resulta que no soy tuya —me dijo.
—Mírame fijo a los ojos, y vuélvelo a decir… no puedes, porque una parte de ti, ya es mía.
Ella guardó silencio, mirándome fijo. Posé mi vista en sus labios. Esos labios carnosos y calientes que me hacían perder el control. Como necesitaba besarla…
—Ese ego tuyo, hasta medio dormido es inmenso —me dijo.
— ¿Quieres saber qué otra cosa es inmensa? —le pregunté con la voz ronca.
—No puedo creer que hayas dicho eso —me acusó nerviosa y algo agitada.
Sonreí divertida y negué con la cabeza.
—Las ganas que tengo de ti Rachel… ¿O que pensaste?
—La inmensa estupidez que puedes llegar a tener —dijo ella rápidamente.
—Hasta media dormida, eres mal pensada —dije divertido.
—Ahora apártate, quiero ir a dormir.
Entonces aquello fue más fuerte que yo. Rápidamente me acerqué a su boca y la besé intensamente. Abrí más sus labios con mi lengua, y toqué la suya con necesidad. Ella intentó alejarse, pero coloqué una de mis manos en su nuca y la acerqué más a mí. Un leve gemido escapó de su boca, cuando la apoyé más contra la pared, apretándola con mi cuerpo. Sus manos se quedaron quietas sobre mis hombros, mientras nuestras bocas se conocían más y más, era un movimiento violento y casi insano, pero no podía detenerme. Mi necesidad de saborearla era apabullante. Ella soltó otro gemido, cuando mordí sus labios suavemente…
Entonces logró alejarme de ella y sin decir nada, su mano sonó contra mi mejilla. Agitado volví mi vista a su rostro. Pude ver la confusión en sus ojos, mientras que su respiración agitada caía sobre mi boca.
Hola :3 Se que no les gusta el comportamiento de Quinn y que la relación de las chicas avance tan lento pero así es la historia , las actitudes de las chicas deben cambiar para que tengan una buena relación en el futuro no?
Hasta el próximo capitulo :)
Gracias por leer , por sus favs , sus alertas y sus reviews.
Saludos
