Capítulo 13: Atrapados

- Apúrate, canuto – le reprochaba Peter – nos van a pillar.

- No encuentro las Plumas de Jobberknoll – le explicaba Sirius mientras revisaba la parte uno de los estantes de Slughorn - ¿Dónde pueden estar?

- ¿Escuchaste eso? – Peter se había paralizado al escuchar los pasos de alguien fuera del aula de pociones

Sirius sacó un sobre de pergamino antiguo que decía "Plumas de Jobberknoll" con una letra garabateada.

- La capa – le susurró Sirius pasándole a su amigo el sobre y el resto de los ingrediente, para luego ordenar los estantes que había desordenado.

Al terminar de ordenar se metió en la capa con Peter y vieron a través de su escondite como el profesor Slughorn entraba al aula, iba a su escritorio para sacar de un cajón su agenda de piel de dragón. Los chicos aguantaban la respiración, pero Sirius notaba como Peter comenzaba a temblar un poco y temía que al chico se le cayeran los frascos de baba de troll. El profesor miró todo el aula y se acercó a los estantes, miró extrañado y luego levanto los hombros susurrando un "debí llevármelo a la habitación". Así sin más el profesor caminó lentamente frotándose la sien hasta llegar a la puerta y salir.

- ¿Tenemos todo? – preguntó Sirius luego de asegurarse de que el profesor estuviera alejado del aula y no pudiera escucharlo.

- Si, tenemos todo – Peter contaba los frascos, los sobres y los polvos - ya vámonos, este lugar es lúgubre, odio las mazmorras.

Sirius y Peter caminaron lentamente tratando de no hacer ruido por si Slughorn volvía por alguna razón, pero había un problema. Cuando Sirius giró el picaporte se dio cuenta de que estaba cerrado. Al parecer Slughorn había cerrado con llave al irse a dormir.

- Colagusano, tenemos un problema – dijo Sirius intentando abrir la puerta con todas sus fuerzas. - ¿recuerdas el hechizo para abrir puertas?

- No – negó su amigo – pero podemos explotarla.

- Sería demasiado riesgoso, Colagusano, mucho ruido y notarían que alguien estuvo aquí.

Los dos se quedaron pensando en como salir de ahí, Peter vio su reloj de bolsillo, herencia de su abuelo Cardinal Pettigrew, ya casi eran las doce de la noche.

- Podemos usar esa ventana – sugirió Sirius mostrando tres ventanas pequeñas ubicadas en la parte superior del de la pared que los separaba del pasillo – Escalamos y nos vamos.

- ¿Sin que nos vean?, ¿Sin romper los frascos de ingredientes? – Peter aun sujetaba todo el solo – además es muy alto.

Sirius no pudo negar que su amigo tenía razón, no podían salir de las mazmorras, estaban atrapados y supusieron que iban a tener que pasar la fría noche acurrucados con la capa invisible en un rincón del aula.

- Si tan solo Remus hubiese venido para recordarnos el hechizo – lamentaba Peter mientras comía una galleta que guardaba siempre en su bolsillo.

- Si tan solo no hubiese venido Slughorn – le siguió Sirius – bueno creo que nos quedaremos aquí por un buen rato, quizá los chicos vengan cuando se den cuenta que nos estamos demorando demasiado.

La verdad era que ambos sabían que lo más probable era que James y Remus estuvieran en sus propias nubes soñando y olvidándose de sus dos amigos, pero en esos momentos preferían obviar lo obvio y soñar que sus amigos los iban a rescatar.

- Colagusano, ¿Theo aun no te cuenta quien es su novio? – preguntó Sirius muy serio, creía que era una perfecta ocasión para hablar de la hermana de colagusano.

- Le pregunté, pero me dijo que si me decía lo íbamos a amenazar – respondió Peter, obviando que en verdad la chica había dicho que solo Sirius iba a arruinarlo todo.

- Ya veo que es un mugroso Slytherin.

- Theo no se metería con un Slytherin, canuto. La conoces bien, no es estúpida.

La conversación quedó hasta ahí, Sirius aun quería saber quien era el descarado dispuesto a verse amenazado por él y los Merodeadores, solo por besarse con Theo. ¿Quién podía ser?, ¿Quién se atrevía a desafiarlo? Porque claramente era desafiarlo, todo Hogwarts sabía que los merodeadores iban a molestar de por vida a quien se metiera con su protegida. Sirius ya quería terminar el mapa del merodeador, así podría saber donde y con quien estaba Theo.

Por otro lado, Peter, que aun comía su galleta de avena, pensaba en como iban a salir de ahí, no estaba dispuesto a esperar al amanecer para sus amigos lo fueran a buscar, porque al día siguiente nadie iba a abrirles, era sábado. Quería su cama cómoda en su pieza templada, quería dormir.

Eran las una de la madrugada y ya se habían resignado a que sus amigos no se iban a despertar preocupados porque aun no hayan llegado. En ese momento Sirius decidió buscar su encendedor para jugar con él, pero en vez de eso se dio cuenta de lo estúpido que había sido, llevaba consigo el espejo mágico.

- Colagusano, ¡Mira! – le gritó desde el mesón donde se había sentado cuando se dio cuenta de que no podía abrir la puerta – el espejo.

La cara de Peter se iluminó, quizás no iba a dormir en una húmeda mazmorra al fin y al cabo. Así que Sirius comenzó a llamar a James desde su lado del espejo, incluso le golpeaba el vidrió esperando que James se despertara y los viniera a rescatar.

En el espejo, apareció un somnoliento James, bostezando y quejándose porque lo habían despertado.

- Cállate, Cornamenta – le retó Sirius – despierta a Lunático y vengan a sacarnos de aquí.

Sirius le explicó como habían conseguido todos los ingredientes, como Slughorn apareció en el aula buscando su agenda y como se quedaron atrapados porque el profesor cerró el aula con llave.

- Ya vamos – dijo resignado James y dejando el espejo a un lado, Sirius pudo escuchar el gritó de su amigo que uso para despertar a Remus.

Encerrados, esperaron a que sus amigos llegaran, no sabían exactamente como lo iban a hacer. Ellos tenían la capa de invisibilidad y lo más probable era que Filch los iba a atrapar, quizás Peter podía transformarse y no ser notado, e incluso un perro sería un buen camuflaje, pero Remus era fácil de divisar y un ciervo no pasaría inadvertido en los pasillos de Hogwarts, aunque igual sería genial ver la cara de Filch siendo atacado por un ciervo.

- Canuto – dijo Peter al pasar unos minutos – ¿no hubiese sido más fácil que nos dieran el hechizo para abrir la puerta?

La cara de Sirius cambió completamente, eso hubiese sido mucho más fácil y seguro. Intentó usar nuevamente el espejo, pero al no escuchar respuesta supuso que sus amigos ya habían salido en su búsqueda.

A la media hora sintieron que tocaban la cerradura, por seguridad Peter y Sirius, agarrando los ingredientes, se pusieron bajo la cada de invisibilidad en el caso de que sea alguien más el que este intentando entrar.

Se vio una luz a través des cerrojo, la puerta se abrió y James y Remus se apresuraron a buscar a sus amigos, cuando estos se sacaron la capa se acercaron a ellos y se metieron nuevamente en la capa y guiaron a sus dos amigos cerca de los pupitres. En seguida la puerta se abrió nuevamente, era Filch que había escuchado a dos alumnos fuera de la cama.

- No podrán engañarme, sé que están aquí – dijo escupiendo saliva mientras hablaba y recorría el lugar – los puedo oler, no se me escaparan.

Los chicos trataban de tapar sus pies que se podían ver pues los cuatro no cabían en la capa, pero al no poder se metieron entre sillas para camuflarlas. Filch se acercó a ellos pero ni siquiera notó los pies que se asomaban por la capa.

Al rato de ver a Filch fisgonear en el lugar, tirando gruñidos e insultando todo lo que veía. Se fue dando un gran portazo y los chicos no salieron del escondite hasta sentir los pasos del conserje alejarse.

- Nos estuvo persiguiendo desde la torre, tuvimos que escondernos en miles de salas, por eso nos demoramos. – informo Remus.

Los chicos un tanto cansado de la persecución de Filch y de estar en la mazmorras, se encaminaron bajo la capa hacía la muerta la abrieron y salieron con cuidado, fijándose en que Filch nadie estuviera cerca.. Tuvieron que caminar muy despacio para no hacer ruido y para que la capa no se corriera dejando al descubierto a algún merodeador.

En el camino Peeves casi los delata al verles los pies, pero luego encontró divertido ver como ocho pies avanzaban coordinadamente. Tuvieron mucha suerte porque sus gritos hubiesen llamado la atención de Filch y en el pasillo no tenían lugar para ocultar sus pies.

- Munuculus – dijo James frente a la Señora gorda, que tras darle un pequeño sermón sobre estar fuera de la sala común en las noches, les abrió.

Los chicos subieron las escaleras para ir a su habitación, lo único que querían era dormir por lo menos diez horas para luego comer todo lo que les cupiera en la boca.

- ¿Escuchan eso? – preguntó Sirius mientras subían las escaleras.

Desde las escaleras se escuchaba el llanto de alguien en una de las habitaciones de las chicas.

- No vas a ir a consolar a nadie, Canuto, por muy guapa que sea – le advirtió Remus – Lily tiene razón, no te puedo dejar subir a la habitación de las chicas.

Los chicos agudizaron sus oidos y escucharon conversaciones entre cortadas "Es un tonto irresponsable", "Pero te gusta", "Cambiaría todo", "Te hace daño", "Besa tan bien", "descubrir". El llanto sigui pero al parecer habían dejado de hablar porque ya no escuchaban algún sonido que hubiesen podido definir como palabra y menos como oración.

- Mejor subamos, no quiero saber de los enredos amorosos de mi hermana – les dijo Peter.

- ¿Theo? – preguntó James - ¿Cómo sabes que es ella?

- La conozco desde que nació, puedo reconocer su voz aunque este sollozando tras un puerta. Además se escucha desde su habitación.

- Debe ser el imbécil de su novio – dijo enfurecido Sirius – cuando sepa quien es le voy a partir la cara.

- Sirius, ya decidimos que no nos íbamos a meter en la nueva relación de Theo, te guste o no - le dijo Remus – Ahora vámonos a guardar los ingredientes.

- ¿Qué no ven que Theo está sufriendo?, escucharon lo que decía, decía que estaba lastimada, que el tipo era un imbécil – Sirius no podía creer que sus amigos no lo comprendieran.

- Y si te metes, creo que tú sufrirás más, no olvides que Theo te ha dado una paliza más de una vez – le recordó James a su amigo - Ahora si ella nos pide ayuda, no dudes en que vamos a matar al tipo, pero si no lo hace, no podemos hacer nada, ella es grande y sabe defenderse.

- Y ya vámonos – les ordenó Remus – quiero dormir y no deberíamos estar aquí.

- Claro, entramos al aula de pociones, robamos ingredientes y tú preocupado de que no debemos estar en las escaleras de la sala común – río Peter.

- Hablo en serio, en serio quiero dormir.

A regañadientes Sirius subió seguido de sus amigos. Guardaron los ingredientes, se sacaron la ropa, aunque esta vez James se cambio en la ducha, pues estaba traumado desde que Lily Evans lo había visto desnudo y se fueron a dormir plácidamente.

oOo

Espero les haya gustado este capitulo, no es uno de mis favoritos, pero tiene muchos elementos que se desarrollaran luego

pero desde ahora le aviso que no estaré tan disponible como antes, porque comenso un curso de teatro

pero no se preocupen que no los abandonaré, espero crear un nuevo capitulo mañana o pasado.

Gracias por los Reviews que me alegran los días y me dan ánimos de seguir con esta historia.

Simona