Capítulo 13
Hierbas aromáticas
Tras el desmantelamiento del casino como guarida del Team Rocket los medios no tardaron casi nada en hacerse eco, apareciendo tanto en las noticias de la tele como en periódicos. Por suerte no llegaron a identificar a Rojo como el principal autor de los hechos, adjudicándole todo el mérito tanto a la policía como a la Interpol, aunque a él le dio igual, de hecho lo prefirió así por un par de razones.
La primera razón era la de pasar desapercibido ahora que tenía a articuno consigo, ya que el tener encima a un montón de personas hubiera sido muy molesto, además de arriesgado. La otra razón era el Team Rocket en sí. Ahora que Giovanni había huido no le convenía que este le volviera a localizar, estuviera donde estuviera, por lo que dio gracias a que nadie supiera lo que realmente había ocurrido.
Aunque por otro lado le venía bien que los medios se hubieran pronunciado, puesto que eso haría que Hoja acabara enterada de todo lo ocurrido eventualmente. Desde que regresó a ciudad Azulona trató de localizarla para tratar de hablar con ella, pero dado que no sabía a dónde había ido le resultó muy complicado; estuvo preguntando en el centro pokémon de Azulona, por si por un casual había vuelto a pasar por allí, pero al parecer no había vuelto desde que se fue. Llamó a los centros pokémon de ciudad Carmín y Celeste, pero por allí tampoco había pasado, lo que le extrañó y preocupó a partes iguales.
-Qué raro, partiendo desde pueblo Lavanda no se puede ir a ningún otro sitio, y ciudad Azafrán sigue cerrada ¿dónde estás, Hoja?-se preguntó el chico, un tanto preocupado.
Consideró la posibilidad de llamar al profesor Oak por si por un casual sabía algo de ella, cosa que al final hizo, puesto que hacía tiempo que no había vuelto a hablar con él.
-¡Anda, hola Rojo, cuánto tiempo! ¿Qué tal el viaje?
-Ah, pues muy bien, estoy en ciudad Azulona.
-Ah, así que ciudad Azulona… tengo entendido que la líder de allí es muy diestra con los pokémon de tipo planta, será mejor que vayas preparado.
-Lo estoy, he estado entrenando mucho desde entonces, la desafiaré en breve.
-En tal caso mucha suerte en tu combate.
-Gracias. Por cierto, profesor, ¿sabe algo de Hoja, ha vuelto a hablar por un casual con ella?
-¿Hoja dices? Lo cierto es que no, hasta ahora tú has sido el único que me ha llamado desde que ha empezado el verano.
-¿Ah, no? Vaya…
Por un momento Oak notó el tono con el que dijo ese comentario e inquirió.
-¿Va todo bien, Rojo? ¿Ha pasado algo?
El chico se quedó en silencio durante unos breves segundos, considerando si decírselo o no. Por un lado no quería molestarlo con sus problemas, aunque por otro lado sentía que necesitaba hablarlo con alguien, soltarlo, por lo que finalmente optó por explicárselo, aunque someramente.
-Eh… bueno, lo cierto es que habíamos discutido recientemente, ella se enfadó y no la he vuelto a ver desde entonces.
-Oh, ya veo… bueno, tampoco quiero meterme en tus asuntos personales, pero si llego a saber algo de ella te llamaré.
-Gracias profesor, se lo agradecería.
-No es nada, Rojo, es lo menos que puedo hacer.
Sin ninguna otra posibilidad, dejó estar a Hoja por ahora y se centró en lo más inmediato, y eso era la batalla de gimnasio.
Debido a que había gastado mucho más tiempo con todo el asunto del Team Rocket, su estancia en esa ciudad se había alargado más de lo que a él mismo le hubiera gustado; estaban casi a mediados de julio y su agenda se había descolocado debido a esto, por lo que estuvo reorganizándose de nuevo, teniendo en cuenta sobre todo la fecha ya establecida de la conferencia Añil. La conferencia se realizaría la última semana de agosto, por lo que le quedaba poco menos de un mes para conseguir todas las medallas, viéndose bastante apurado de tiempo.
-Bof, y solo tengo tres medallas… voy a tener que correr-pensó Rojo, consultando su calendario.
Teniendo en cuenta la situación decidió que no podía perder más tiempo, por lo que entrenar un poco más no era una opción. Después de todo ya había estado entrenando combatiendo contra el Team Rocket, de hecho recientemente había llegado a derrotar al propio líder, por lo que se veía más que capaz para enfrentarse a la líder del gimnasio. Por lo que decidió enseguida.
Esa misma mañana se levantó temprano, desayunó, recogió sus cosas, dejando la habitación vacía, devolvió la llave y se dirigió rápidamente hacia el gimnasio; el plan era llegar el primero para que no se le colara nadie, retar a la líder, derrotarla y partir hacia el siguiente gimnasio sin más demora. Debido a esto la derrota no era una opción, por lo que debía ganar costara lo que le costara, mentalizándose para ello mientras se dirigía hacia allí.
-Muy bien, hay que ganar, por lo que atacaremos rápidamente, sin darle tiempo a nuestro oponente de reaccionar. Y creo que ya sé cómo voy a hacerlo-pensó Rojo por el camino.
El gimnasio se encontraba bastante apartado, en el extremo sur de la ciudad, siendo un edificio no muy grande, con un invernadero adosado y con motivos florales y vegetales en sus paredes. Entró en él y se presentó, pero no salió nadie a recibirle.
-Vaya hombre, siempre igual… ni que fuera un hábito-murmuró el chico.
Como hasta ahora la gran mayoría de los gimnasios presentaban el mismo diseño se dirigió hacia el campo para ver si había alguien, encontrándoselo vacío; dado que tenía prisa, estuvo recorriendo las dependencias del gimnasio para ver si encontraba a alguien. Sabía que entrar en cajas ajenas sin ser invitado no era muy correcto, pero en esos momentos lo últimos que le apetecía hacer era esperar. Cerca de la cocina vio una puerta hermética con cristales y la abrió, conducía al invernadero, el cual estaba repleto de plantas de todo tipo; el ambiente era húmedo y un tanto cálido, casi todas las plantas estaban en flor y se notaba que estaban muy cuidadas, ya que llegó a ver unas hojas de tal tamaño que muchas hubieran podido envolverle por completo, era una estampa preciosa. Al principio le dio la impresión de que allí tampoco había nadie, pero entonces le pareció ver una figura agachada entre las plantas no muy lejos de donde él estaba; se acercó a ver y entonces la vio. Era una chica joven, Rojo la echó poco menos de unos treinta años, tenía el pelo moreno corto y recogido con una diadema roja, vestía con un kimono de color amarillo claro con estampados florales azules, una falda larga de color morado y calzaba unas sandalias negras. Se encontraba removiendo la tierra con una pequeña paleta y retirando las malas hierbas de unas plantas con lilas. En cuanto la chica se dio cuenta de su presencia se reincorporó y le preguntó.
-Ah, hola, ¿buscas algo?
-Eh… ah, sí, siento importunarla, me llamo Rojo, soy un entrenador de pueblo Paleta y me gustaría tener una batalla de gimnasio con la líder ¿sabe dónde puedo encontrarla?-preguntó él con educación.
Aun a pesar de su pregunta la chica sonrió y comentó, cogiendo unas lilas.
-Son mis favoritas. En un invernadero como este se puede cultivar todo tipo de plantas, como puedes ver. Los pétalos de las lilas son como lágrimas moradas, me encantan.
-Eh… sí, son bonitas, aunque…
-Coge estas-le cortó ella, teniéndoles unas pocas.
Un poco cortado, Rojo cogió el ramillete que ella le ofrecía y lo miró con cara de circunstancia.
-La lila destaca por su fresca y suave fragancia, huélelas.
Por no hacerla un feo a la chica Rojo las olió rápidamente, aunque no podía evitar sentir que estaba perdiendo el tiempo, por lo que trató de volver al tema.
-Sí, huelen muy bien, aunque la agradecería sí…
Aun así la chica le volvió a cortar suavemente sin alzar ni siquiera la voz, conservando la calma en todo momento.
-Me encantan las plantas, son mi orgullo y mi pasión… casi tanto como los pokémon que entreno.
Nada más decirlo varios pokémon surgieron de entre la vegetación, entre ellos oddish, bellsprouts y paras; todos se acercaron a la chica y la saludaron con alegría, a lo que ella les respondió acariciándoles con ternura.
-El tipo planta es tan particular y bello. Crecen despacio y luego florecen con fuerza y color, como mis plantas; por ello creo que hay un punto en común entre ambos, esa es la esencia de los pokémon de tipo planta. Me llamo Erika y soy la líder del gimnasio-anunció entonces para la sorpresa de Rojo.
-¿Ah, sí? Vaya, lo siento si he sido un poco brusco, pero es que tengo un poco de prisa…
Aun así Erika tan solo se rió tontamente, comentando de seguido.
-Todos los aspirantes que llegan y me ven creen que sólo soy la encargada del invernadero, debe ser por toda la calma y paz que trasmito, incluso hay algunos que me llegan a llamar la princesa amante de la naturaleza. Y no lo niego, la verdad.
Tras esa calmada pero rápida charla pasaron al campo de batalla, esperaron a que llegara el árbitro y a su señal comenzó la batalla.
-¡Adelante, victreebel!-exclamó ella, sacando a uno.
Por su parte, Rojo sacó a pidgeotto, el cual desplegó las alas nada más salir de su ball, preparado para luchar.
-¡Victreebel, paralizador!
De la gran bocaza de victreebel surgieron unas esporas paralizantes que se dirigieron hacia él.
-¡Disípalas con tornado!
Pidgeotto batió sus alas y creó una fuerte ventolera que arrastró las esporas, disolviéndose en el aire.
-¡Golpe aéreo!
Acto seguido el pokémon volador plegó sus alas y se abalanzó sobre victreebel cortando el aire con su pico.
-¡Agárralo!-indicó Erika.
Al punto unas lianas surgieron del pokémon y con ellas agarró con rapidez a pidgeotto por las alas antes de que se acercara a él, deteniéndole en seco e inmovilizándolo por completo.
-¡Ahora!
Con gran fuerza, victreebel sacudió y tiró al suelo a pidgeotto, sin soltarle.
-¡Záfate con ataque ala!-indicó Rojo.
Pidgeotto sacudió sus alas y consiguió zafarse de él, pero antes de que pudiera moverse victreebel le cogió por las patas y le arrastró hasta él.
-¡Polvo veneno!-exclamó Erika.
Victreebel soltó ésta vez unas esporas venenosas de color violáceo que le fue imposible evitarlas, respirándolas de seguido y envenenándole rápidamente.
-Vaya, es muy hábil…-pensó el chico.
-¡Ahora ácido!
Sin soltarle en ningún momento, de su gran bocaza soltó un chorro de líquido venenoso que fue directo hacia el pokémon volador.
-¡Rueda!-exclamó Rojo.
Aunque inmovilizado de sus patas pidgeotto aún podía moverse, por lo que rodó por el suelo y pudo evitar el ataque por los pelos.
-¡Arriba!
Haciendo un esfuerzo, el pokémon volador agitó sus alas y remontó el vuelo, levantando por los aires a su enemigo.
-¡Suéltale!-indicó Erika.
El tipo planta obedeció y cayó al suelo de pie, sin ningún rasguño. Aunque, al contrario que su oponente, pidgeotto sucumbía poco a poco al efecto del veneno, debilitándose de forma progresiva.
-Maldición, he de acabar con esto rápido… ¡Golpe aéreo!
Haciendo gala de unos buenos reflejos pidgeotto se lanzó y consiguió golpear de refilón a victreebel, pero el veneno volvió a actuar, dejándole inmovilizado; fue entonces cuando victreebel aprovechó y le golpeó fuertemente con sus lianas, lanzándole al otro lado del campo y debilitándose cada vez más. Pidgeotto se posó en el suelo cerca de Rojo, bastante cansado, pero con gesto retador.
-Oh, mierda, atacar de frente no funciona, no voy a poder acabar con esto rápidamente-pensó el entrenador.
Por un momento evaluó su situación; aun a pesar de que pidgeotto de por si era veloz, victreebel había conseguido envenenarle y ralentizar de esa forma sus movimientos. Pidgeotto estaba muy cansado debido a los efectos del veneno, y en un principio confiaba haber acabado rápidamente con él, aunque ahora su estrategia no le iba a servir.
-¿Cansado, Rojo?-inquirió en ese momento Erika, con tono calmado.
Fue entonces cuando decidió rápidamente.
-¡Vuelve, pidgeotto!
En su lugar sacó a pikachu, ordenándole de seguido.
-¡Ataque rápido!
Nada más salir de su ball se lanzó hacia delante, comenzando a rodear a victreebel para tratar de confundirle; por su parte Erika tan solo esbozó una leve sonrisa, ordenando de seguido.
-¡Victreebel, látigo cepa!
Esta vez victreebel blandió sus lianas hacia los lados y a ras de suelo para hacer caer a pikachu.
-¡Salta pikachu!
El pokémon eléctrico, al ver el peligro, saltó sin dudarlo para evitar que le golpeara; pero en cuanto estuvo en el aire las lianas pararon de golpe y, acto seguido, se lanzaron sobre él, teniéndolo a tiro y agarrándole con ellas.
-¡Polvo veneno!
-¡Pikachu, rayo!
Victreebel preparó las esporas venenosas para lanzárselas a un indefenso pikachu, pero éste cargó energía rápidamente y la soltó en una rápida descarga que, si bien no le hizo gran cosa, sirvió para frenarle en seco y evitar que le envenenara. Sin embargo las lianas seguían sujetándole con fuerza, aunque entonces Rojo se fijó en que su cola estaba libre de su agarre.
-¡Pikachu, suéltate con cola férrea!
Al punto su cola brilló con fuerza y la blandió hacia un lado, haciendo que victreebel le soltara.
-¡Paralizador!
-¡Ataque rápido!
Antes de que tuviera la oportunidad de paralizarle, pikachu se lanzó de nuevo a la carrera y evitó las esporas, pero esta vez se alejó de él para no dejar que le atrapase de nuevo.
-¡Victreebel, ácido, rodéalo!
Fue entonces cuando victreebel comenzó a empapar gran parte del campo con su ácido, dejándole a pikachu cada vez menos espacio por donde moverse hasta que finalmente lo acorraló.
-¡Látigo cepa!
-¡Repélelo con cola férrea!
Victreebel trató de agarrarlo de nuevo, pero pikachu lo bloqueó con su cola; pero entonces las lianas le cogieron por la cola sorpresivamente, dejando a pikachu desprotegido.
-¡Diablos! ¡Suéltate, pikachu!-exclamó Rojo, apurado.
Sin embargo al ser la cola su principal punto de equilibrio pikachu apenas pudo reaccionar, estando a merced de su oponente. Victreebel lo zarandeó en el aire y luego lo lanzó contra la parte del campo empapada en ácido, haciéndole daño y envenenándole en el proceso.
-¡No, pikachu!
-¡Ahora victreebel, gigadrenado!
Al punto unas lianas brillantes aprisionaron a pikachu y le drenaron su energía, dejándole al borde del abismo. Para entonces Rojo pensaba a la desesperada, sin saber bien qué hacer.
-Oh, no, esto es malo ¿Qué hago, qué puedo hacer? Es muy hábil con sus lianas… espera ¿y sí…?
-¡Látigo cepa!
Acto seguido las lianas de victreebel volvieron a la carga, dirigiéndose hacia él con intenciones de terminar con el combate; en cuanto estuvieron a un palmo de cogerle, Rojo exclamó.
-¡Pikachu, muérdelas!
En un movimiento a la desesperada, y completamente improvisado, pikachu le asestó un mordisco a las lianas, cosa que victreebel notó puesto que aulló con dolor.
-¡Rayo!
Acto seguido, y reuniendo fuerzas de debajo de las piedras, pikachu soltó otra fuerte descarga sin dejar de morderle las lianas, llegándole a afectar un poco más esta vez. Fue entonces cuando Rojo lo vio claro.
-¡Es todo o nada! ¡Placaje eléctrico!
Usando sus últimas fuerzas que le quedaban, pikachu se envolvió en electricidad y se lanzó a toda velocidad contra victreebel.
-¡Victreebel, hoja afilada!-ordenó Erika, un tanto chocada al ver ese ataque.
El pokémon de tipo planta lanzó una ristra de hojas filosas que se dirigieron directamente hacia pikachu, pero este llevaba tal velocidad y la carga eléctrica era tan potente que las hojas acabaron chamuscadas. Inmediatamente después pikachu alcanzó a victreebel y le embistió con todas sus fuerzas, habiendo entonces una ligera explosión eléctrica que lanzó a ambos pokémon hacia ambos lados del campo. Los dos acabaron por los suelos, victreebel envuelto en electricidad y pikachu luchando por levantarse.
-¡Arriba victreebel, no te rindas!-exclamó Erika.
-¡Vamos pikachu, aguanta ahí, haz un esfuerzo!-hizo lo propio Rojo.
Sin embargo entre el daño sufrido, el regolpe del placaje eléctrico y el efecto del veneno, pikachu acabó cayendo agotado. Por su parte victreebel hizo un amago de levantarse, pero finalmente él también se dejó caer.
-¡Ni victreebel ni pikachu pueden continuar, tablas!-indicó el árbitro, poniendo los dos banderines en posición horizontal.
Tanto Rojo como Erika recogieron a sus respectivos pokémon, comentando la líder de seguido.
-Vaya, no ha estado nada mal, tienes arrojo, aunque te he notado un tanto azorado.
-Eso es porque tu victreebel tiene muy buena técnica con sus lianas-respondió Rojo.
-Oh, eres muy amable… aunque aún no hemos terminado-murmuró la chica, sacando esta vez a un tangela.
Por su parte Rojo lo estuvo pensando durante unos breves segundos hasta que finalmente optó por porygon. Erika fue la primera en empezar.
-¡Tangela, arraigo!
Al punto tangela echó raíces, literalmente hablando, y éstas arraigaron en el suelo, sin ningún otro efecto aparente.
-¡Porygon, agilidad!
Por su parte el pokémon virtual aumentó su velocidad, moviéndose alrededor de tangela sin quitarle ojo de encima.
-¡Látigo cepa!
-¡Esquívalo!
Gracias a su mejorada velocidad pudo esquivar sus lianas sin ningún problema.
-¡Drenadoras!
Al punto tangela soltó una serie de semillas que esparció por todo el campo, germinando rápidamente y haciendo crecer una serie de ramas que cubrieron gran parte de la superficie; por suerte porygon era capaz de levitar en el aire, pero ahora no podía volver al suelo a riesgo de que las ramas de drenadoras le atraparan.
-¡Látigo cepa!
-¡Repélelas con triataque!
Antes de que tangela pudiera atraparle con sus lianas, porygon cargó el ataque combinado y se lo lanzó, sirviendo para mantenerlo a raya.
-¡Psicorrayo!
-¡Salta tangela!
Porygon fue el primero en atacar, pero tangela actuó rápido y, usando sus lianas, se impulsó hacia arriba, acercándose a porygon en el proceso.
-¡Cuidado, porygon!
-¡Restricción!
Antes de que porygon se moviera, una serie de lianas le sujetaron con firmeza, para luego lanzarle contra el suelo, sobre las drenadoras; en cuanto aterrizó sobre ellas estas se enredaron en porygon, drenándole poco a poco su energía.
-¡No, porygon!
-¡Ahora tangela, polvo veneno!
En cuanto el pokémon planta cayó a su lado, se preparó para lanzar las esporas venenosas, pero Rojo ordenó.
-¡Porygon, detrás de ti, conversión!
El pokémon virtual hizo un esfuerzo por darse la vuelta; para entonces las esporas de polvo veneno se dirigían hacia él, pero porygon las escaneó a tiempo y se convirtió en tipo veneno, evitando así caer envenenado.
-¡Triataque!
-¡Gigadrenado!
Ambos pokémon atacaron a la vez, haciéndose daño mutuamente; aunque las raíces que antes echó tangela le ayudaron a recuperar algo de salud, mientras que porygon sufría los efectos de las drenadoras. Fue entonces cuando el pokémon virtual parpadeó, convirtiéndose en código durante unos breves segundos y cayendo al suelo, abatido.
-¡Porygon está fuera de combate, el ganador es tangela!-indicó el árbitro, levantando su banderilla a su favor.
Rojo recogió a porygon sin poder ocultar su asombro ante tan hábil líder de gimnasio; con razón Hoja le advirtió en su momento.
-Que pokémon más curiosos tienes, Rojo. Enséñame más, por favor-pidió Erika educadamente.
-Claro, como no… ¡adelante, gastly!
El pokémon fantasma salió al campo de batalla, flotando varios palmos por encima del suelo.
-¡Tangela, látigo cepa!
-¡Esquívalo, gastly!
Antes de que las lianas llegaran a alcanzarle, gastly flotó hacia arriba y pudo evitarlas fácilmente.
-¡Rayo confuso!
Acto seguido los ojos de gastly brillaron en un halo violáceo que se extendió por todo el campo, llegando a reflejarse en los ojos de tangela y confundiéndole en el proceso.
-¡Tangela, arraigo!-exclamó Erika.
Sin embargo la confusión hizo mella en él, llegando a auto lesionarse en el proceso; gastly provechó esto para acercarse a él.
-¡Lengüetazo!
Sacando su larga y viscosa lengua, gastly le lamió la cara a tangela, el cual se quedó paralizado debido a la impresión.
-¡Ahora, gastly, hipnosis!
Acto seguido sus ojos volvieron a brillar y esta vez tangela cayó dormido.
-¡No, tangela!-exclamó Erika.
-¡Esta es la nuestra! ¡Gastly, tinieblas!
De los ojos de gastly surgieron dos rayos oscuros como la noche que impactaron en tangela, empujándola hacia el lado contrario del campo. En cuanto el polvo se posó, el pokémon planta se encontraba tirado en el suelo, KO.
-¡Tangela está fuera de combate, el ganador es gastly!-dictaminó el árbitro.
-¡Bravo, gastly!-exclamó Rojo.
Por su parte Erika recogió a su tangela, comentando de seguido.
-Vaya, he de admitir que eso no me lo esperaba… pero ahora es cuando me pongo seria.
Fue entonces cuando la líder sacó a un vileplume; Rojo optó por seguir con gastly.
-¡Gastly, rayo confuso!
-¡Vileplume, evítalo!
Aprovechando que los pétalos de su cabeza eran tan grandes, vileplume agachó su cabeza hacia el suelo, evitando de esta forma caer confuso.
-¡Dulce aroma!
En cuanto se reincorporó, vileplume agitó sus pétalos y una dulce y suave fragancia se extendió por todo el campo; en cuanto gastly la olió se quedó en el sitio medio alelado, debido a la dulzura del aroma reinante.
-¡Paralizador!
-¡Oh, no, muévete gastly!-indicó Rojo.
Sin embargo el efecto de dulce aroma le tenía inmovilizado, lo que aprovechó vileplume para soltar las esporas paralizantes sobre él, dejándolo irremediablemente paralizado.
-¡Ahora, danza pétalo!
Fue entonces cuando el pokémon planta comenzó a bailar, al tiempo que un montón de pétalos se reunían entre sí para luego lanzarlos contra un indefenso gastly, que recibió el ataque de lleno y se dejó llevar por la fuerte ráfaga que estos provocaban al pasar.
-¡No te dejes dominar, hipnosis!
Gastly trató de hipnotizar a su oponente, pero éste siguió atacando sin parar, al tiempo que una marea de pétalos incidía sobre, impidiéndole hacer nada y viéndose irremediablemente arrastrado. Por un momento los pétalos parecieron pararse, pero luego estos formaron un fuerte remolino que arrastró consigo a gastly, que no pudo hacer nada por defenderse. En cuanto el ataque cesó, gastly se encontraba flotando en el aire dejadamente, completamente KO.
-¡Gastly está fuera de combate, el ganador es vileplume!-indicó el árbitro.
Rojo lo recogió un tanto asombrado por la técnica que esgrimió vileplume; de alguna forma no podía evitar pensar que se había precipitado al retar así sin más a Erika.
-Gastly tiene buena técnica, pero no es rival para mi mejor pokémon. ¿Y bien, Rojo? ¿Qué más tienes para mí?-inquirió en ese momento ella, sin abandonar en ningún momento su estado de calma.
-¡Algo muy ardiente! ¡Adelante, charmeleon!-exclamó el chico, sacándolo.
-Oh, así que un tipo fuego… mi mayor debilidad. Pero Rojo, mi vileplume sabe cómo hacer frente al fuego.
-Veámoslo pues.
-Por supuesto. ¡Paralizador!
-¡Excava!
Nada más empezar charmeleon se ocultó bajo la tierra, evitando así que las esporas paralizantes llegaran a afectarle; en cuanto charmeleon resurgió del suelo, llevándose por delante a su oponente, Erika exclamó.
-¡Ácido!
Al punto vileplume soltó un potente chorro de ácido a bocajarro sobre charmeleon, el cual no llegó a reaccionar a tiempo, acabando empapado por el corrosivo ataque, aunque por suerte no acabó envenenado.
-¡Cuchillada!
-¡Dulce aroma!
Charmeleon consiguió golpear de refilón a vileplume sólo al principio, puesto que después se movió deprisa, apartándose, y justo después extendió el suave aroma embriagador, atontando a charmeleon y aprovechando ese justo momento para atacar.
-¡Derribo!
Cargando con todo su cuerpo vileplume se echó sobre charmeleon, embistiéndole de lleno y asestándole un golpe bastante fuerte que le lanzó hacia el otro lado del campo. El pokémon de tipo fuego se levantó pesadamente y un tanto adolorido debido a ese fuerte derribo que casi le tumba.
-Maldición… ¡giro fuego!
Haciendo frente al veneno, charmeleon se levantó y lanzó una serie de llamas hacia vileplume que trataron de rodearlo.
-¡Esquívalo y danza pétalo!
Antes de que las llamas le rodearan, vileplume dio un lustroso salto y, en el aire, se movió como si bailara y lanzó una larga ristra de pétalos que se dirigieron directos hacia su oponente.
-¡Repélelos con cuchillada!-indicó Rojo.
El pokémon tipo fuego preparó sus zarpas y las movió hacia delante a gran velocidad, cortando todos y cada uno de los pétalos que le vinieron de frente; pero entonces Erika aprovechó esto e indicó.
-¡Somnífero!
Al punto multitud de esporas soporíferas se extendieron hacia charmeleon, el cual se encontraba ocupado evadiendo los pétalos, y al respirarlas se durmió al instante.
-¡Oh, no!-murmuró Rojo.
-¡Te tengo! ¡Vileplume, rayo solar!-exclamó Erika.
Aprovechando que el sol brillaba alto en el cielo y el techo era de vidrio, vileplume comenzó a absorber luz solar, reuniéndola toda en su flor; mientras tanto, charmeleon estaba en el suelo, durmiendo y sucumbiendo también a los efectos del veneno.
-¡Arriba, charmeleon, despierta!-exclamó Rojo, sin resultados.
Al mismo tiempo, vileplume estaba por terminar de reunir energía solar, sus pétalos brillaban fuertemente en un color rojo intenso.
-¡Tienes que despertar, vamos charmeleon, despierta!
Sin embargo el efecto de las esporas era potente y charmeleon parecía estar sumido en un profundo sueño, al tiempo que el veneno le iba minando su salud; por su parte el pokémon de tipo planta ya había terminado de reunir energía solar e inclinó su cabeza para lanzar el rayo. Al punto se oyó una gran detonación y un potentísimo y brillante rayo dorado y ardiente rasgó el aire y se precipitó sobre charmeleon.
-¡Charmeleon, despierta!-exclamó Rojo a la desesperada.
No supo bien si fue por el berrido o por otra cosa, pero en ese justo momento el pokémon despertó y, nada más reincorporarse, soltó de su boca una potente y ardiente columna de llamas que interceptó a tiempo el rayo solar, parándolo en seco. Por su parte vileplume no cedió y mantuvo su ataque, tratando de sobrepasar al sorpresivo y abrupto lanzallamas de charmeleon, el cual tampoco parecía querer ceder en ningún momento. Ardientes y fieras llamas trataban de parar al enorme sopetón de energía dorada solar, en un duelo de fuerza que parecía no terminar. Sin embargo en ese momento el veneno volvió a remitir en charmeleon, esta vez con fuerza, lo que hizo flaquear al lanzallamas. Debido a esto el rayo solar finalmente acabó por ganar el pulso, disolviendo a las llamas y precipitándose sobre un indefenso charmeleon que no pudo hacer nada por evitarlo. El golpe fue tremendo, lanzando a charmeleon al otro lado del campo y cayendo al suelo duramente.
-¡No, charmeleon!
En cuanto el polvo se posó el pokémon de fuego estaba tirado en el suelo, hecho un trapo y completamente KO.
-¡Charmeleon está fuera de combate, vileplume es el ganador!-dictaminó el árbitro.
Para entonces Rojo se sentía contra las cuerdas; Erika había mostrado una habilidad y una técnica muy trabajada, y él apenas había podido frenarla de ninguna otra forma. Ahora tan solo le quedaban dos pokémon, y uno no podía sacarlo debido a las circunstancias. Erika lo vio y comentó.
-¿Qué pasa, Rojo? Te queda un pokémon más ¿por qué no lo sacas?
El chico eligió bien sus palabras antes de contestarla.
-Pues porque te voy a derrotar con pidgeotto.
-Oh vaya ¿de veras? Pero pidgeotto ya había luchado antes ¿crees que podrá contra mi vileplume?
-No lo creo, lo sé. Estoy seguro de que podrá contra él.
Ante eso Erika esbozó una grata sonrisa, comentando de seguido.
-Eres constante, Rojo, y eso me gusta. Hasta ahora has conseguido derrotar a mi victreebel y a mi tangela porque no has cedido. Muéstrame hasta dónde puede llegar tu constancia.
Las palabras de Erika le animaron de alguna forma, cogiendo sin dudar la ball de pidgeotto y lanzándola.
-¡Adelante pidgeotto!
El pokémon volador hizo acto de presencia, lanzando un chillido retador y desplegando sus alas, aunque se le veía un tanto cansado debido a la pelea anterior, y los efectos del veneno seguían presentes en él. Erika fue la primera en atacar.
-¡Vileplume, paralizador!
-¡Disípalo con tornado!
Haciendo acopio de fuerzas, pidgeotto agitó sus alas y creó una fuerte corriente que arrastró las esporas paralizantes, disolviéndolas en el aire.
-¡Ácido!
Al punto vileplume comenzó a empapar el suelo del campo con ácido, haciéndole a pidgeotto peligroso posarse en el suelo y obligándole a permanecer en el aire.
-¡Dulce aroma!
-¡Tornado!
Pidgeotto fue a batir sus alas, pero en ese momento el veneno volvió a hacer efecto sobre él, impidiéndole atacar; fue entonces cuando el aroma embriagador volvió a echarse sobre el campo, inmovilizando aún más a pidgeotto, el cual apenas pudo mantenerse en el aire, cayendo al suelo y sufriendo las consecuencias debido al ácido. Para entonces su estado era lamentable y era casi un milagro que siguiera en pie.
-Rojo, aún tienes una oportunidad contra mí ¿por qué no la usas?-inquirió en ese momento Erika.
El caso es que, por un momento, Rojo estuvo tentado en recoger a pidgeotto y sacar a articuno en su lugar, pero no podía hacerlo. Había hecho una promesa, el legendario debía de permanecer oculto, y sacarlo en un combate de gimnasio no le ayudaría en nada a pasar desapercibido. Incluso le dio la sensación de que la ultra ball en la que articuno se encontraba se sacudía levemente, pero aun así el chico le hizo caso omiso a este hecho. En su lugar se pronunció.
-Creo en pidgeotto. No necesito apoyarme en una fuerza mayor para saber que él es capaz de todo y más si se lo propone. Además, no está derrotado, no aún. Siempre que pueda enfrentarse a alguien, él lo seguirá intentando. Hasta el final. Porque si algo he aprendido de todos los combates que he librado hasta el momento es que los pokémon pueden hacer frente a cualquier cosa si se les alienta y se cree en sus capacidades. Y yo creo en pidgeotto. Nunca dejaré de hacerlo.
Las palabras de Rojo llegaron a oídos de pidgeotto, el cual se sintió más motivado que nunca aun a pesar de las dificultades; el pokémon volador se reincorporó casi con fuerzas renovadas, miró fijamente a su oponente y soltó el mayor chillido de su vida. Inmediatamente después, un aura azulada envolvió a pidgeotto, pillando completamente por sorpresa a todos los presentes, mientras que el pokémon comenzaba a cambiar; su melena creció desmesuradamente, al tiempo que sus alas se doblaban en tamaño, su cuerpo se ensanchaba, la cola se prolongaba un poco más y su pico se volvía un poco más afilado. Por su parte Erika estaba tanto atónita como maravillada, presenciando la repentina evolución.
En cuanto el brillo cesó, el pokémon se mostró con un aspecto totalmente diferente, desplegando sus alas y lanzando otro agudo chillido. Rojo se informó rápidamente.
-Pidgeot, el pokémon pájaro; para intimidar a sus enemigos extiende las increíbles alas que tiene. Vuela a una velocidad pasmosa y caza volando a ras de agua, sorprendiendo a sus presas-explicó la pokédex.
Pidgeot se veía con fuerzas renovadas, aunque los efectos del veneno seguían presentes, siendo evidenciado sobre todo por su errático aleteo. Fue entonces cuando Rojo comprendió que sólo le quedaba una oportunidad.
-Pues claro, hay que hacerlo rápidamente-murmuró Rojo.
Pidgeot le miró de reojo, llegando a esbozar una confidente sonrisita, a lo que él tan solo asintió. Inmediatamente después le ordenó.
-¡Pidgeot, ataque rápido!
Nada más empezar pidgeot se lanzó como una bala hacia delante, describiendo un amplio círculo sobre el campo de batalla y alejándose de vileplume.
-¡Dulce aroma!
-¡Continúa así!
Pidgeot mantuvo su velocidad de vuelo, que de por sí ya era bastante alta, por lo que apenas llegó a oler el dulce aroma. Para entonces daba vueltas constantes alrededor del campo, volando cada vez más y más deprisa.
-¿Qué pretendes?-pensó Erika.
En cuanto alcanzó cierta velocidad, Rojo exclamó.
-¡Ahora, golpe aéreo!
Fue entonces cuando pidgeot se abalanzó en picado sobre vileplume, doblando su velocidad y rasgando el aire con su pico; Erika lo comprendió y exclamó.
-¡Danza pétalo!
Vileplume atacó enseguida y una ráfaga de pétalos se precipitó sobre pidgeot; pero este iba tan rápido que, literalmente, cortó los pétalos, atravesándolos de una sola sentada, y embistió con todas sus fuerzas a vileplume, que de repente se vio azotado por una bala con plumas. El pokémon planta se elevó en el aire, dando varias volteretas en el proceso y cayó al suelo duramente, levantando una nube de polvo en el proceso. En cuanto éste se posó vileplume se encontraba tirado en el suelo, totalmente KO.
-¡Vileplume está fuera de combate, el ganador es pidgeot! ¡La victoria es para el aspirante Rojo de pueblo Paleta!-dictaminó el árbitro levantando la banderilla a su favor.
-¡Genial, lo hemos conseguido, eres estupendo pidgeot!-exclamó el entrenador, yendo a abrazarlo.
Por su parte Erika le miró por unos instantes, sin poder salir de su asombro, pero finalmente esbozó una grata sonrisa y recogió a su pokémon, agradeciéndole su ayuda. Tras eso se retiró por unos instantes y poco después volvió sosteniendo una bandejita en sus manos y acercándose al chico.
-Rojo, como reconocimiento de tu victoria te hago entrega de la medalla arcoíris.
-¡Genial, nuestra cuarta medalla!-exclamó el chico muy contento y enseñándosela a pidgeot.
-Rojo, posees una fuerza y un tesón dignos de admiración, se nota que confías mucho en tus pokémon, y es por eso por lo que has ganado-habló Erika.
-Vaya, gracias, aunque tú también eres muy hábil, me has puesto en más de un aprieto-la alabó el chico.
Ante eso Erika se rió con confidencia, comentando de seguido.
-Como has podido ver, los pokémon planta están en armonía con la naturaleza. Tú también puedes hacer que tus pokémon lo estén con cariño y confianza, el mismo cariño y la misma confianza que tú les profesas. Sigue confiando en ellos de esa forma y podrás lograr todo lo que te propongas.
-Así lo haré, gracias Erika.
La líder le acompañó hasta la salida y de camino estuvieron hablando un poco más.
-Y cuéntame ¿a dónde tienes pensado ir ahora?-inquirió Erika.
-Oh, aún no lo sé, la verdad…
-En ese caso dirígete a ciudad Fucsia, te diría que fueras a ciudad Azafrán, pero me parece que sus accesos siguen cerrados, por lo que el gimnasio de ciudad Fucsia es el único disponible en este momento.
-Entonces allí me dirigiré, gracias Erika.
Se despidió de ella y fue al centro pokémon para curar a sus pokémon antes de seguir con el viaje. Esta vez se sentía un poco más fuerte, y esa victoria le había enseñado mucho, por lo que le dio más motivos para salir cuanto antes. El día se perfilaba más brillante que nunca.
Y aquí está el combate por la cuarta medalla. Decir que he tenido que reescribirlo entero ya que lo que antes tenía no se adecuaba para nada a los nuevos acontecimientos (articuno) aparte de que era muy corto y apenas le daba la suficiente atención de los detalles, por lo que preferí reescribirlo entero. He hecho sudar a Rojo, ya que era lo suyo teniendo en cuenta que se trata de Erika, y sí, los consecuentes lideres harán sudar a Rojo en más de una ocasión, por lo que esperad combates mucho más espectaculares o incluso mejores que este. Y, por supuesto, he aprovechado para comenzar una subtrama en la que trabajaré la relación entre articuno y Rojo teniendo en cuenta el hecho de que no puede sacarlo ya que le han pedido que no llame la atención con él. Y eso es todo, espero que os haya gustado, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
