Bienvenidos al capítulo más sangriento de todos, y el favorito de su servidora (esa soy yo, tontos ¬¬) No hablaré, dejaré que el capítulo hable por sí sólo. Está corto por eso mismo de conservar el suspenso. Disfruten la matanza!
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Ahí estaba Dib de nuevo, en una especie de Deja-vú. Caminaba en círculos, se detenía a anotar algo, se tiraba a la cama, se caía al suelo, se mordía el labio, resoplaba y volvía a caminar en círculos, todo eso sin dejar de hablar solo.
Su celular estaba en la cama, atiborrado de mensajes de voz de Ophelia:
Si no les entregas evidencia en 1 semana cancelan tu inscripción!
Puedes conseguir otros amigos, pero no otra oportunidad!
Por favor, contesta a mis llamadas! No caigas en la trampa sentimental!
Nuevo mensaje de voz:
Dib? Soy Ophelia. Se acaba el tiempo! Te quedan dos días! Lo paranormal te necesita, no renuncies a tu sueño! No somos nada sin ti. Piénsalo, por favor. Llámame si cambias de opinión. Estaré esperando tu llamada. Adiós.
"Lo paranormal te necesita."
Wow, lo necesitaban. Lo paranormal lo necesitaba.
Se miró al espejo, teniendo una epifanía. Sería el mejor investigador paranormal del mundo entero, en una dimensión donde sí los tomaban en cuenta, tendría a los peores villanos de su lado, y nadie podría tocarlo, herirlo o burlarse de él jamás. El control era suyo, la fama el reconocimiento…
El no era un villano. Era un investigador paranormal. Aunque adoraba su vida así, y adoraba a sus amigos, y adoraba en serio tener amigos, había una pequeña molestia en su vida: no tenía nada que hacer con lo paranormal. Pero ahora…
Dib, investigador paranormal.
Dib, el mejor investigador paranormal.
Necesitado. Genial.
"Me encanta como suena" suspiró Dib, se sentó en la cama y respondió a la llamada de Ophelia.
"Ophelia? Soy yo. Lo haré."
"Sabía que eras inteligente. Márcame cuando termines y yo te llevo al instituto. Acabas de tomar la mejor decisión de tu vida."
"Sí. Lo sé."
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Frogg miró su invento terminado, con una sonrisita de orgullo. Un precioso invento, hecho por su cuenta, sin la vocecita de Voltar gritándole en el oído cosas que lo frustraban. Su líder estaba recibiendo lo más parecido a terapia psicológica: Amenaza intentaba explicarle que de ahora en adelante tendría que sobrevivir con dos memorias.
Bueno, la verdad aún no sabía su función, pero era una caja dorada con una antena en lo alto muy bonita.
Descubriría su función justo…
Ahora.
Apretó el botón rojo y esperó, pero no pasó nada.
"Claro" suspiró "Basura hecha de basura. Le dije a Voltar que el litio más barato no serviría, pero claro, nunca me escucha…" murmuró y la serie de quejas se le quedó en la garganta cuando del aparatito empezó a salir estática. Se escuchaba como una radio mal sintonizada. Tocó la superficie dorada de la caja con una garra y la electricidad le atravesó el cuerpo lanzándolo contra la cama, cubierto de cenizas.
"Auuuuu" gimió, tosiendo y con el corazón acelerado y entonces una voz masculina salió de la caja:
"Ophelia, donde estabas, llevo días buscándote!"
"Qué?" preguntó Frogg
"Sí, sí, deja de lloriquear, ya no soy una niña."
"Me acaban de hablar de la NASA. Dicen que si no les entregamos al Vortiano, y la biopsia grabada en dos días, nos quitarán los fondos para la academia que iba a abrir en Miami, y a ti te quitarán la mansión en la playa de Florida, además de retirarnos los cinco millones que prometieron." La voz del hombre sonaba preocupada.
"Confía en mí, ya no soy la mocosa de tres años que tenía miedo de todo. Justo iba a llamarte. El pequeño Dib por fin cayó, va a capturar al Vortiano y hacer la biopsia grabada, después me va a hablar para que lo lleve al instituto. Claro que no lo haré, lo mataré en el auto y soltaré su cadáver en el bosque, jamás lo encontrarán. Y si lo encuentran… Ya no estaremos ahí, yo viviré mi precioso futuro en Miami lejos de este roñoso país!" Ella, en cambio, estaba totalmente relajada.
Frogg se acerco lentamente a la caja, para escuchar mejor. Sentía que el corazón iba a salírsele del pecho.
"estás segura de esto? Ese chico Dib es de una banda de villanos, sabes cómo son! Te metes con uno y te metes con todos. Además, de verdad quieres hacerlo tú?"
"Ah, papá, no me dan miedo. Además prefiero hacerlo yo, y asegurarme de que todo salga bien. Nada puede fallar, tengo el martillo, la soga y una bolsa de basura negra."
"No lo sé… tienen a ese tipo gigantesco…"
"El Cara de Bebé? Dib me contó de él, no dañaría ni a una mosca."
"Y el otro villano, el científico loco. Me consta que le tiene mucho cariño a ese chico…"
"Y también pésima suerte, lo cual es buena suerte para moi."
"Ophelia, estás a punto de cometer homicidio"
"y luego me iré lejos de aquí. Nadie va a enterarse, papá. Iba a robar los archivos de Dib para revisar mis probabilidades, y resulta que no hay. Es como si nunca hubiera existido. Confía en mí. El dinero está tan cerca que casi puedo tocarlo…"
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Ophelia cortó la llamada, y rió malvadamente, como sólo alguien que está por asesinar a un menor de edad puede reírse. Estaba en el cuarto de evidencias del instituto, un laboratorio lleno de estantes con frascos con fetos y órganos nadando en formol, cadáveres momificados de extraterrestres y fenómenos, y en el techo, el esqueleto de un gigantesco monstruo de lago. Sabía que en ese lugar guardaban cuchillos, en alguna parte. O un martillo? No sabía, solo quería la muerte más higiénica posible, realmente le gustaba su coche como para mancharlo de sangre.
"Muy bien…" murmuró para sí misma, tan ciega por la victoria que no se había dado cuenta de que se estaba haciendo de noche, y el cuarto se iba oscureciendo mucho. "Será rápido, será fácil, yo puedo hacerlo. Por supuesto que puedo hacerlo! No van a investigar… Ni siquiera tienen registros de él.
De repente se detuvo. Ya tenía el arma en sus manos: un martillo, y una soga, pero le pareció haber visto algo moverse entre las sombras, un brillo siniestro.
"Debe ser mi imaginación. O algún estúpido mapache, ya que abundan en este jodido país… Sí, mi mente intenta hacerme bromas…" murmuró, y regresó al objetivo inicial "Bueno, lo distraigo con algo, le golpeo la cabeza con el martillo hasta matarlo, meto el cadáver a la bolsa de basura, lo ato con la soga, y lo tiro al bosque, con suerte un oso se lo come…" dijo para callar el silencio que se le empezaba a sentir cada vez más pesado, pues no se sentía sola…. Y ahí estaba otra vez el brillo siniestro.
"No seas boba, una soga no te servirá. Mejor antes de la soga, cierra la bolsa con cinta gris, y luego ya pones la soga. Córtale el cabello a la víctima, o separa la cabeza del cuerpo, así es más difícil identificarla. Deshazte de cosas que la víctima tenga que sean fáciles de identificar, como un traje sacado de un videojuego y pelo morado" Susurró una vocecita en la oscuridad, con un acento alemán disimulado. Ophelia tragó saliva, las sombras de repente le parecían fantasmas.
"El instituto ya cerró, haga el favor de retirarse" dijo, aunque su voz no sonó tan firme como lo esperaba.
"No me digas eso, intento ayudarte. Se nota que es tu primer asesinato. Es normal que estés nerviosa" una repisa con cabezas en formol se sacudió, y todas las cabezas parecieron mirar con sus ojos vacios a la chica. "Te diré cómo ser una homicida decente, te parece? No es tan complicado."
"Bueno, el primer paso es la información. Debes conocer a tu víctima. Saber que frecuenta lugares como centros paranormales por la noche, que le gusta, no sé, estar sola. Saber que odia Canadá y adoraría vivir en Miami. Saber si es inocente o no."
"No necesito la ayuda de nadie" dijo Ophelia, mirando frenéticamente la oscuridad y retrocediendo, suponiendo que ahí estaba la persona.
"Una vez que sabes cómo es, debes tener los motivos muy claros: Codicia, furia… venganza."
Sentía que alguien caminaba por ahí pero no podía ver nada. Oía cómo la persona chocaba constantemente contra las repisas, el sonido del vidrio de los frascos tintineando cuando las repisas se agitaban la estaba poniendo nerviosa.
"Lo siguiente, Ophelia, es rodear a tu víctima, hacerla sentir tu presencia, llevarla hacia tus redes. Entonces, se abre el telón" Ella sentía como alguien caminaba en círculos a su alrededor, aunque la oscuridad le impedía verlo. "Es un momento importante. Ambos saben que uno de ellos va a morir. Se siente la tensión en el aire, la adrenalina. La víctima tiene miedo" Una repisa cayó cerca de ella, haciendo que gritara y saltara, mirando con terror las cabezas extraterrestres que la miraban desde el suelo.
"Entonces llega el momento en el que víctima y asesino se vuelven uno solo" Ophelia jadeaba, sentía alguien parado detrás de ella, pero le aterraba voltear. "Es un momento casi romántico, sabes? Es como si ambas almas se unieran antes de que una de ellas salga de su cuerpo. Tanto el asesino como la victima están cansados, ambos jadean" Ella se mordió el labio para no gritar, cuando sintió la respiración de alguien más en su oído.
"Ambos tienen miedo" y el extraterrestre disecado le cayó encima a la chica, que empezó a hiperventilar. "Ambos sudan" y un líquido caliente con el espesor y color de la sangre corrió por su cuello. "Ambos tienen escalofríos…" una garra rasgó la tela de su traje por la espalda, rasgando también su piel y haciéndola temblar por la sensación de metal helado sobre su columna.
"Ambos saben que uno de los dos no saldrá vivo de ahí… Pero quién?" La garra que había estado rasguñándole la espalda desnuda, se clavó en su carne y ella soltó un grito y se estremeció de dolor
"Ambos tienen el corazón acelerado" Unos brazos la rodearon, haciéndola dar la vuelta para ver a su asesino cara a cara, antes de que él le pasara una garra por el cuello, rasgando la piel y haciendo derramar más sangre.
"Por favor" suplicó ella, la cara llena de lágrimas.
"Por qué? Mereces compasión? Ibas a matar a un niño" Una garra se clavó en su estómago, haciéndola convulsionarse cuando el filo metálico perforó su estómago y luego salió "Cómo te atreves a pedir lo que negaste?" otra garra se incrustó, y luego otras dos, y las extremidades metálicas presionaron algo dentro de ella, haciéndola gritar.
"Por favor…" suplicó ella "Prometo… no…"
"No me gustan los investigadores paranormales. Son mentirosos. Podrían tomar unos riñones humanos, teñirlos de gris, y jurar que son extraterrestres. Cómo sé que no mientes?"
"No…"
"No vas a tocar un pelo de Dib"
"Lo… prometo…"
"No, no era una condición. No vas a tocarlo, porque ni siquiera saldrás de aquí" Y empezó a clavarle unas garras plateadas en el estómago, una y otra vez, agarrando el ritmo rápidamente, clavando una filosa garra y luego sacándola para meter otra, así hasta que el piso se manchó de sangre y la mujer agonizante cayó al suelo, jadeando mientras la vida se le escapaba de las manos.
"En fin… Así se hace un asesinato decente. Puede ser hipócrita que te lo diga, pero no te recomiendo matar a nadie, nunca sabes si alguien intentará vengarse."
Ophelia jadeaba furiosamente, sujetando su vientre como si intentara detener los chorros de sangre que salían de él. Miró hacia arriba, a su asesino, que le eclipsaba la luz de la luna, y sus garras plateadas brillaban con la luna, igual que sus goggles.
"Ophelia Raven... No debiste meterte con la persona equivocada. Cuántos años tiene Dib, y cuantas puñaladas te di?"
"T-tre…ce" jadeó ella y expiró.
"Trece, si… qué lista eres." Murmuró Frogg antes de limpiar la sangre y lanzar el cadáver envuelto en una bolsa de basura al incinerador; sacar un pequeño frasco de vidrio, llenarlo de agua y colorante gris, y meter un par de riñones dentro, antes de poner cuidadosamente el frasco en un estante y salir de ahí.
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Hermoso, no? Un asesinato perfecto... Por el bien de todos, creo que debería dejar de leer tanto los comics de Jhonen Vasquez... Pero no lo haré, sobre todo ahora que acabo depagar para que me manden uno de esos comics a mi casita (and the chorus sings!)
Ojala que les haya gustado tanto como a mi me encantó escribirlo. Y la cosa se pone mejor. Menos sangrienta (awwww) pero mejor.
