Capítulo 13: La caída del guerrero incansable
-Kari… ¿dónde está Yami?- T.K. parece entre extrañado y curioso por el hecho de que Kari llegue sola con Gatomon, sin la habitual compañía de Yami.
-Es que… ha decidido que yo podría arreglármelas sola para contaros lo que viene a continuación.- Kari desvía la mirada de sus amigos, en realidad no le gusta un pelo ser ella la que les cuente aquello, pero también comprende que Yami no desee revivirlo.
-No lo entiendo, ¿por qué no ha querido venir?- La curiosidad del tono de Henry le hace pensar a Kari que algo debe sospechar, pero prefiere no desvelar nada hasta el momento crítico, después de todo, si se lo contase ahora, la bombardearían a preguntas.
-Pues porque no, esta parte de la historia no le gusta, nunca le ha gustado fue un momento muy agridulce para él, pese a que por fin nos reconciliamos, creo que lo que… bueno, es igual, ya lo veréis. El caso es que quería pasar el día con BlackGatomon.- Kari echa balones fuera lo mejor que puede y hace un gesto con las manos para evitar más preguntas, quiere comenzar y terminar cuanto antes el relato. -Supongo que recordaréis que Yami se había quedado hecho polvo por la aparente traición de Dragomon y por la derrota que habían sufrido ante Demon, además estaba el hecho de que creía firmemente que, en cualquier momento, Demon aparecería y lo arrasaría todo. Por suerte para todos nosotros, la traición de Dragomon resultó no ser tal, algo que Yami averiguaría 8 años más tarde cuando, ya con unos 19 años, se reencontrase con el Rey Demonio de la Ira. De esta manera, Dragomon no permitió que Demon saliese del Mar Oscuro, algo que el propio Demon era incapaz de lograr por sí mismo. Reanudaré la historia más o menos donde la dejó Yami, recordad que era la noche del día 26 al día 27 de Diciembre, sólo faltaban 4 días para que Yukio Oikawa abriese la puerta a lo que él creía que era el Mundo Digital y a nosotros nos tocase enfrentarnos a nuestros miedos. Dado que esta parte os la voy a contar yo y que es importante que sepáis qué hicimos nosotros mientras Yami se aislaba del resto del universo y se regocijaba en su tristeza y abatimiento, dedicaré parte de la narración a contaros cómo T.K., Davis, Yolei, Cody, Ken y yo vivimos esos días, siempre intentando centrarme en Yami, que es el protagonista de todo esto.-
-Vamos Yami.-
-No.-
-No puedes rendirte, tienes que seguir adelante.-
-¿Para qué?- Yami ya no quiere volver a luchar, todo es inútil, nada de lo que hace le sale bien, sus amigos le odian, su más terrible enemigo les ha vencido y ahora cuenta con un poder terrible a su total disposición, Dragomon le ha traicionado… ¿Qué sentido tiene seguir enfrentándose a lo que parece un destino inamovible, todo acabará pronto, Demon no tardará en volver y, entonces, ningún digimon podrá pararle.
-¿Para qué? No te estoy pidiendo que luches, no, lo que te pido es que no te rindas, dime una cosa, ¿acaso has olvidado cómo gritó Kari cuando nos vio entrar en el Mar Oscuro? Tú sabes perfectamente que no fue un grito de ira o de odio, está preocupada, posiblemente todos lo estén, ¿vas a decirme que tras tanto tiempo no merece la pena seguir adelante por ellos?- BlackGatomon habla con un tono casi de súplica, otra vez ha aparecido el Yami pesimista y derrotista, pero él no puede culparle, el propio digimon es consciente de que no hay nada en el mundo capaz de detener a Demon.
-Seguro que cuando vean que estoy perfectamente bien vuelven a ser los de antes, no, no quiero volver a mirarles siquiera, no podré aguantar más reproches…- Ante las palabras de desánimo de Yami, BlackGatomon no sabe qué contestar, es incapaz de animar al niño y, en el fondo, no puede evitar un gran sentimiento de ira contra los demás Niños Elegidos, todo es culpa suya, todo, si no se hubiesen comportado como unos idotas, si no se hubiesen peleado con Yami, si le hubiesen escuchado, si estuviesen ahora a su lado…
(Yami tan solo necesita un empujoncito, pero no mío, necesita saber que tenemos algo por lo que luchar, por lo que merece la pena plantarle cara al mismísimo Destino… Les necesita a ellos…) Los amargos pensamientos de BlackGatomon le llenan de tristeza, resulta imposible para él afrontar la realidad sólo, pero Yami parece totalmente derrotado.
···
-¿Creéis que estará bien?- Kari está terriblemente preocupada por lo que pudiese haberle sucedido a Yami en el Mar Oscuro.
-Kari, si es cierto que es el Elegido de la Oscuridad…- Davis intenta animar a la chica, pero es incapaz de terminar su frase de apoyo.
-¿Qué más da? Es un idiota, recordad que no quería que mandásemos a Demon al Mar Oscuro, supongo que querría ayudarle a conquistar el mundo o algo.- T.K. permanece en sus trece, desde su última discusión, había estado de un humor de perros cada vez que los demás, habitualmente Davis y Ken, mencionaban a Yami.
-No digas eso, él luchó contra Demon como nosotros, ¿acaso no oíste a Tai y a los demás?- Ahora es Ken el que interviene, siempre ha sido el más predispuesto a escuchar a Yami, pero desde que éste quedase encerrado en el Mar Oscuro, no ha dejado de culparse por ello.
-Bah, nadie como él, que se cree que puede dominar la Oscuridad, puede ser bueno, por mi parte, si no renuncia a ese poder, no pienso volver a dirigirle la palabra.- T.K., muy cabezota, parece totalmente empecinado en seguir enfadado con Yami. Pero el enfado, la desconfianza y el miedo de los demás había remitido poco a poco desde que T.K. y Yami discutiesen tras la desaparición de BlackWarGreymon.
-Pero T.K., ¿acaso es imposible que nos hayamos equivocado?- Yolei parece muy arrepentida de todo aquello. -He estado pensando en lo que nos dijo, en la pregunta que nos hizo…-
-"¿Qué lleva a unas personas que creía mis amigos a odiarme hasta tal punto?" Yo también he pensado en ello…- Cody termina la frase de Yolei, pero se queda en silencio, como el resto.
-Y ahora es posible que no volvamos a verle… ¿Y qué es lo último que recordaremos de él? La enésima discusión…- Kari está a punto de llorar, ahora todo parece insignificante, apenas recuerda por qué había estado tan enfadada con Yami, apenas recuerda por qué, tras escuchar la confesión de los sentimientos de Yami, le había abofeteado… Nada tiene sentido ya, si las cosas hubieran sido distintas…
-Vale, supongamos que tenéis razón… ¿Sirve de algo lamentarse ahora? Tenemos que planear cómo abordar a los niños a los que Oikawa ha puesto la Semilla de Oscuridad.- T.K., que parece ceder un poco con el tema Yami, se apresura en cambiar de tema.
···
-Veo que habéis sobrevivido…- Genai se aproxima caminando lentamente a donde Yami está sentado, completamente abstraído del resto del mundo.
-¡Genai!- BlackGatomon, que no ha dejado de dar vueltas alrededor de Yami, pensando cómo animarlo, se detiene y contempla al visitante con ojos un tanto suspicaces. Yami, por otra parte, no hace ningún gesto de haberse enterado de la aparición de Genai.
-No habéis podido derrotar a Demon.- Genai en ningún momento usa un tono de duda o pregunta, es una afirmación, pero no una afirmación hecha como si supiera exactamente lo que ha sucedido, sino una afirmación hecha desde la certeza que concede una sospecha bien fundada. -No deberíais culparos por eso, Demon es el segundo más terrible de los Reyes Demonio, supongo que no lo sabréis, pero incluso entre los Siete Pecados Capitales hay una jerarquía.- Genai intenta apelar a la curiosidad de Yami para hacerle reaccionar, pero éste ni siquiera da una cabezada que muestre su atención. -Otros han fracasado antes que vosotros y, probablemente, éste tampoco será vuestro último fallo y estoy completamente seguro de que tampoco es el primero.- Genai se acerca a Yami y le muestra el Anillo Sagrado de Gatomon. -¿Recuerdas el día en que me diste este anillo? ¿Sabías entonces para qué lo usaría? ¿Lo sabes ahora? Estoy convencido de que ignoras lo importante y decisivo que fue que encontraras este anillo y lo mantuvieras a salvo hasta dármelo.- Ante las palabras de Genai, Yami levanta la mirada por primera vez y el brillo de la curiosidad se refleja en sus ojos. -El poder de este anillo es lo que permite que los digimons de tus amigos realicen el ADN-Digievolución.- Yami abre la boca sorprendido, con intención de decir algo, pero Genai le detiene. -Todas tus acciones han tenido su consecuencia en lo que han hecho tus amigos, y creo que no hace falta recordarte que, de no ser por ti, BlackWarGreymon hubiese matado a Kari, es más, es muy posible que los hubiese matado a todos, pues, por si no lo sabes, ese día no sólo detuviste su ataque, el brillo de tu Emblema le insufló voluntad para oponerse a los designios de Arukenimon y Mummymon.- Genai le tiende la mano a Yami, como intentando ayudarlo a ponerse en pie, y Yami la acepta un tanto azorado.
-¿Qué quieres decir?- Tras un largo periodo de tiempo callado, Yami por fin articula palabra.
-¿No lo entiendes verdad? BlackWarGreymon no se sentía tan frustrado porque necesitase un enemigo, no fue casual que lo que lo atormentara fuera no tener un lugar en el mundo, un objetivo en la vida, estar completamente sólo o dudar de su misma existencia, ¿no te recuerda a alguien?- Genai le sonríe amargamente mientras BlackGatomon contiene de repente la respiración, como señal de que ha llegado a una perturbadora conclusión.
-Quieres decir que él es el reflejo de…- Las palabras de BlackGatomon se pierden en el aire, Genai asiente lentamente y Yami se echa un poco para atrás.
-Del alma de Yami, concretamente de la parte más oscura, más triste, la parte dominante. Es por eso que tiene vida, es por eso que se vio tan atraído a destruir las Piedras Sagradas y es por eso por lo que nunca llegó a dañar a los Niños Elegidos.- La sonrisa de Genai se ensancha ligeramente ante las caras de estupefacción de sus dos interlocutores. Aquello parece haber hecho olvidar a Yami las recientes desgracias. -Yami, ha pasado un día desde que entrases en el Mar Oscuro, tus amigos, lo creas o no, están preocupados por ti, creo que éste es un buen momento para hablar con ellos.- Genai le pone una mano en el hombro, pero Yami se aparta con aire enfadado.
-¿Y si ahora soy yo el que no quiere saber nada de ellos? ¿Y si ahora estoy tan enfadado que no me importan?- Lo que llevaba tanto tiempo reconcomiendo a Yami sale a la luz y, bajo la azulada y tímida luz del amanecer, Genai baja la mirada, resignado.
-¿De verdad sientes eso? ¿O es tu frustración la que habla?- La sonrisa ha desaparecido del rostro de Genai y ha sido sustituida por una mirada triste.
-Ellos me han ignorado durante un montón de tiempo, T.K. me rompió la nariz, Kari me abofeteó y los dos únicos que parecían dispuestos a perdonarme no movieron un dedo, no se esforzaron siquiera en hablar conmigo. ¿Y ahora están preocupados? ¿Solo porque creen que me ha pasado algo malo? No necesito unos amigos que necesiten creer que me he muerto para hacer las paces conmigo, su preocupación llega tarde, llega casi medio año tarde.- El tono de Yami se hace cada vez más fuerte mientras expresa toda la rabia contenida, todo el resentimiento que los niños habían plantado y que ha germinado por fin.
-Yami, entiendo que…- Genai intenta hacerle entrar en razón, pero la ira no atiende a razones, igual que no lo hacen el dolor o la frustración.
-No lo entiendes, ¿cómo lo vas a entender? No tienes ni idea del dolor que ellos me han causado, no tienes ni idea de lo mal que lo he pasado por su culpa, no tienes ni idea de lo difícil que es mirar a los ojos a tu mejor amiga y ver el odio y la repulsión en ellos.- Yami echa a andar rápidamente en círculos como intentando librase de aquello que le llena y envenena la mente.
-Te comprendo mucho mejor de lo que siquiera puedas creer, entiendo perfectamente todo lo que has pasado.- Yami hace ademán de interrumpir a Genai, pero éste alza la voz para terminar de decir lo que tiene que decirle. -Sé que ellos deberían haber sido más tolerantes, sé que nada justificará lo que han hecho pero, dime una cosa, ¿de verdad eres incapaz de perdonarles? O mejor dicho, ¿de verdad no deseas perdonarles?- Ante la pregunta de Genai, Yami se detiene en seco y lo mira estupefacto, con gesto concentrado, como intentando encontrar una respuesta distinta del sí, una respuesta que jamás encontrará, pues no existe. Y entonces se queda callado, contemplando a su interlocutor mientras BlackGatomon se acerca a él.
-Yami…- El digimon parece tan triste, tan dolido, como el propio Yami y, de hecho, había culpado de todo aquello a los demás Niños Elegidos, pero tampoco les odia.
-Me da igual lo que digáis, no pienso ser yo el que vaya suplicando perdón, así fue como recibí la bofetada de Kari y no tengo ganas de otra.- Yami se da la vuelta, deja de mirar a Genai y se marcha caminando a buen ritmo, con BlackGatomon siguiéndole de cerca. Genai simplemente se queda plantado allí, recordando viejos tiempos.
···
-BlackWarGreymon se ha sacrificado para proteger a Cody y sellar la puerta que unía los dos mundos…- Ken mira a sus amigos mientras habla, y no puede evitar recordar a Yami adentrándose en el Mar Oscuro para perseguir a Demon. Los chicos están sentados en diversos lugares de la habitación de Kari y su hermano, Tai les contempla en silencio.
-Una criatura hecha de pura Oscuridad como él, y aún así ha demostrado que tenía un alma noble.- Cody parece consterando, al igual que Ken y el resto de sus amigos, el sacrificio de BlackWarGreymon le recuerda terriblemente a cuando Yami había protegido con su propio cuerpo a Kari.
-Ojalá no le haya pasado nada…- Kari no se refiere a BlackWarGreymon, es obvio que ha muerto, más bien está pensando en Yami, como el resto.
T.K. se levanta y se acerca a la ventana, él parece el más compungido de todos, al fin y al cabo, por fin, tras ver cómo BlackWarGreymon moría protegiéndoles, se ha dado cuenta de que su amigo sigue siendo su amigo, de que Yami no es malo, de que quizá el poder de la Oscuridad no sea tan terrible…
-Estoy segura de que está bien, sólo tenemos que encontrarle… nada más.- Yolei parece intentar convencerse más a sí misma que al resto.
-No es tan sencillo.- T.K. habla por fin, su voz suena entristecida pero convencida. -¿Qué haremos si le encontramos? ¿Pedirle perdón y ya está? ¿Con eso quedará todo olvidado? ¿Querrá perdonarnos?- Las dudas de T.K. son las de todos, tras cinco meses de rencor, de miradas airadas, de discusiones y de desprecio, Yami debe de estar harto de ellos, y sería completamente comprensible.
-Os equivocáis.- Tai interviene por fin y todos le miran sin entender lo que quiere decir. -He oído a ese chico hablar de vosotros, por mucho daño que le hayáis hecho, sois demasiado importantes para él.- Tai le lanza una mirada muy significativa a Kari, que enseguida entiende a qué se refiere su hermano. -Aunque os guarde rencor o esté enfadado, si le tendéis la mano, la cogerá gustoso.- Tai sale de la habitación con gesto triste.
···
Gabumon, Biyomon, Tentomon, Palmon y Gomamon miran a Yami fijamente mientras éste se acerca al lugar donde BlackWarGreymon había estampado su sello, un sello que había cerrado la peligrosa conexión entre el Mundo Digital y el Mundo Real. Yami tiene el gesto serio e impasible, pero una lágrima recorre su rostro, una lágrima que brilla bajo la luz de la luna.
-Tú eres Yami, ¿verdad?- Gabumon habla con tono amable, pero Yami tan solo asiente mientras, junto a su propio compañero digimon, se detiene en medio de aquel enlosado suelo con la figura de BlackWarGreymon grabada a fuego.
-Y tú eres el BlackGatomon que nos rescató a mí y a Agumon en la Aldea Koromon…- Tentomon parece bastante sorprendido y BlackGatomon se acerca a los digimons y les pide que lo sigan, decide dejar a Yami sólo, necesita un ratito de soledad para poner en orden sus pensamientos.
-Si, soy el mismo BlackGatomon.- Los otros digimons lo miran con curiosidad.
-Los chicos nos han hablado mucho de vosotros, nos han dicho que Yami es…- Gomamon se calla ante la mirada severa que le lanza Biyomon, pero BlackGatomon ha oído suficiente.
-Si, es el Elegido de la Oscuridad pero creo que, después de lo que ha hecho BlackWarGreymon, se merece el beneficio de la duda.- El tono de BlackGatomon es duro y seco, y deja claro que no admitirá ninguna discusión respecto a la integridad de Yami.
-Creo que nos has malinterpretado, no sólo nos han contado eso, también lo que hicisteis por los nuevos Niños Elegidos.- Ahora es Palmon la que habla y lo hace con una voz de resignación, como si se esperase aquella reacción por parte de BlackGatomon.
Mientras los digimons hablan, Yami se arrodilla sobre aquellas losas y pone su mano en aquella silueta perfecta, el mero contacto le hace sentir un leve escalofrío, es ciertamente como estar ante el propio BlackWarGreymon. Y no solo eso, las lágrimas comienzan a resbalarle por el rostro, unas lágrimas llenas de tristeza pero también de alegría, una alegría sincera. Yami se siente como si parte de él mismo hubiese muerto, tras lo que le había contado Genai, había comenzado a ver con otros ojos las acciones pasadas de BlackWarGreymon, se había dado cuenta de detalles que lo unían al digimon, y ahora se siente como arrodillado ante su propia tumba, por lo que sabe, BlackWarGreymon había muerto protegiendo a Cody y, no contento con eso, había usado sus últimas energías para proteger el Equilibrio entre los dos mundos. Por eso a Yami lo embarga la felicidad, a la par que la tristeza, el noble sacrificio de BlackWarGreymon le dibuja una tímida sonrisa en la cara mientras eleva la mirada al cielo.
-Al fin encontraste tu lugar en el mundo, la razón de tu existencia… Me alegro por ti, me alegro de que hayas sido capaz de encontrar una causa noble por la que morir.- El susurro de Yami coincide con el levantamiento de una ligera brisa, una ligera brisa que trae unas inconfundibles palabras de una voz grave y conocida.
-Gracias, tú me diste la esperanza que necesitaba.- Yami llora aún más mientras apoya ahora sus dos manos sobre el suelo y deja que sus lágrimas caigan sobre la silueta de aquel contra el que había peleado a muerte, aquel al que juró no perdonar nunca por intentar matar a Kari. Pero Yami no llora sobre la figura de un ser al que odia o guarda rencor, Yami llora sobre un viejo amigo, sobre alguien a quien comprendía mejor de lo que comprende a otras personas más cercanas a él, sobre alguien que había padecido exactamente lo mismo que él y que, como él, había hallado algo por lo que luchar. Y es ahora cuando Yami entiende que sacrificios como el de BlackWarGreymon no pueden ser en vano, es ahora cuando entiende que debe luchar, que no importa que Demon regrese e intente destruir el mundo, por fin se da cuenta de que el resultado de una batalla no importa, sólo importa tener un buen motivo para estar en dicha batalla, solo importa pelear por aquello que se quiere proteger.
-No dejaré que tu sacrifico caiga en el olvido, me esforzaré por proteger lo que tú salvaste con tu vida.- Yami se levanta y un último susurro llega a sus oídos.
-No esperaba menos del único ser al que he respetado como rival.- La brisa se detiene y Yami, enjugándose las lágrimas, se aproxima a donde los digimons hablan amistosamente.
-Yami… ¿estás bien?- BlackGatomon sabe perfectamente que su amigo ha llorado, no por el enrojecimiento de sus ojos, no por el profundo suspiro que da, sino porque ya sabía a qué han venido.
-Si, BlackGatomon, hacía tiempo que no me encontraba tan bien.- Yami asiente y le lanza una sonrisa a su compañero, después dirige la mirada al resto de digimons. -¿Cómo están los chicos?-
-Preocupados, por vosotros.- Biyomon no intenta fingir que están bien o que no pasaba nada, le dice simplemente la verdad. -Se alegrarán mucho de descubrir que seguís vivos.-
-Me lo imagino.- Tras haber soltado toda su frustración al hablar con Genai, Yami vuelve a sentir nostalgia y deseos de volver con sus amigos. -Pero aún no puedo irme, este mundo está en peligro y quiero que me contéis todo lo que sepáis.-
-De todo lo que había pasado aquellos días, la muerte de BlackWarGreymon resultó ser el detonante definitivo, lo que nosotros estábamos esperando, desde aquel momento, tanto Yami como nosotros nos juramos a nosotros mismos que no podíamos seguir evitándonos ni enfadados, y así, cuando nos reencontráramos, haríamos las paces.- Kari mira al resto con aire comprensivo, los demás permanecen callados como esperando que continúe la historia y, Mimi y Jen incluso derraman un par de lágrimas.
-Incluso yo estaba dispuesto a perdonarle.- Aunque T.K. habla en tono de broma, todo aquello le resulta tremendamente duro, y más sabiendo lo que sucedería a continuación.
-Hay una cosa que no entiendo. ¿Qué quido decir Genai cuando dijo que comprendía a Yami más de lo que él se creía?- Rika se inclina hacia delante y mira inquisitivamente a Kari que, a su vez, mira de reojo a T.K.
-Bueno, eso lo entenderéis más adelante, solo os puedo decir una cosa, Genai ya no era ni un ser humano ni un digimon, pero eso no quiere decir que no lo fuera en otro tiempo.- Kari, dejando que sus palabras produzcan el efecto deseado, se queda en silencio, consciente de que es la única persona de aquella mesa que sabe la verdad sobre Genai, una verdad que Yami le había revelado tiempo atrás. -Ahora toca continuar. La muerte de BlackWarGreymon no fue la única acaecida aquellos días, como sabéis, Oikawa también murió y también usó sus últimas energías para ayudar al Mundo Digital, otra muestra de que hasta el alma más oscura es capaz de cosas increíblemente buenas y nobles. Aquella noche, Yami y BlackGatomon descansaron junto al resto de digimons y partieron al día siguiente al lugar en el que se libraría la batalla final.-
-Aquí es.- Yami mira en derredor y contempla el valle desde un risco, aunque no es de noche ni mucho menos, todo el área en una buena distancia a la redonda, se encuentra sumida en las tinieblas, unas tinieblas que sólo Yami y BlackGatomon son capaces de percibir pues su sensibilidad a la Oscuridad está ya bastante desarrollada.
-Que raro… no se ve a nada ni a nadie.- BlackGatomon se sienta en el suelo junto a Yami y mira a éste con aire un tanto preocupado.
-No hay nada de raro, aquí debe ser donde Oikawa pretende abrir la puerta a este mundo, solo espero que sepa lo que hace, si hace algo mal podría acelerar el regreso de Demon y no es precisamente algo que me haga mucha ilusión.- Yami se cruza de brazos y espera, espera y espera. Casi todo el día pasa hasta que por fin cae la noche, pero todo sigue tranquilo excepto porque la intensidad de la Oscuridad ha aumentado notablemente desde que llegaran aquella mañana.
-Dentro de unas horas será Año Nuevo… Espero poder pasarlo con los chicos, mi primer Año Nuevo en Japón… Me pregunto cómo será.- Yami, pese a hablar de cosas aparentemente tan triviales como las celebraciones de Año Nuevo, sigue muy atento por si pasa algo.
-Yami, creo que debería digievolucionar.- A BlackGatomon se le ha erizado todo el pelaje y parece estar en estado de concentración absoluta. -Algo está a punto de pasar.-
Y tiene razón. De repente, como salido de la nada, como si hubiera abierto una brecha en el mismo espacio, un digimon terriblemente familiar sale despedido y choca contra una formación rocosa en la lejanía, Yami mira hacia la brecha que, en efecto, había abierto aquel digimon y ve a sus amigos salir corriendo con un montón de digimons que van desapareciendo según salen del extraño espacio en el que todos estaban. Yami se queda con cara estupefacta mientras contempla cómo sus amigos, ahora acompañados solo de Imperialdramon, Silphymon y Shakkoumon, permanecen en tensión como esperando que el enemigo al que acaban de abatir, volviese.
-¿Dónde está MaloMyotismon?- La pregunta de Ken hace que Yami mire a su compañero que, sin él darse cuenta, ya ha SuperDigievolucionado.
-¡Jajajá! Habéis perdido vuestra oportunidad de derrotarme, ahora que estamos en el Mundo Digital, puedo concentrar y controlar la energía de la Oscuridad.- Con un grito desgarrador, MaloMyotismon comienza a concentrar el poder de la Oscuridad que rodea todo aquel lugar y Yami comienza a sentir un terrible dolor en su cabeza y una angustia irrefrenables, pero no se deja llevar, tiene que controlar aquello.
-¡La Oscuridad nos rodea!- Kari parece desesperada, su grito es como una alarma, una alarma que apaga completamente el dolor y la angustia de Yami, por fin ha hallado la manera de deshacerse de aquellas sensaciones, debe dejar que su amistad le sirva de escudo.
-¡Vamos Myotismon!- Al grito de Yami, Myotismon agarra a su compañero y bajan juntos para reunirse con sus amigos, que giran la cabeza sorprendidos.
-¡Yami! ¡Estás bien!- La exclamación de alivio de sus amigos, las miradas de disculpa y arrepentimiento que le echan y el amago de sonrisa que se dibuja en el rostro de Kari son suficientes para hacerle olvidar todo el dolor que le habían causado. ¿Cómo va a enfadarse con ellos?
-Si, estoy bien, pero creo que no seguiremos mucho tiempo bien si no le detenemos.- Yami les lanza una sonrisa decidida a todos y Davis, que siempre había sido el más decidido, se adelanta y le da un puñetazo amistoso en el hombro.
-Pues claro que sí.- Entonces se gira hacia los digimons y el resto de sus amigos. -¡Vamos a darlo todo! ¡Enseñémosle de qué somos capaces!- Siguiendo los ánimos de Davis, Imperialdramon, Silphymon, Shakkoumon y Myotismon se lanzan a pelear contra MaloMyotismon que rechaza sus ataques con cierta facilidad al principio.
-¡Oramitama!- MaloMyotismon bloquea el ataque con un muro de Oscuridad que lo desintegra en un instante.
-¡Top Gun!- El ataque de Silphymon también resulta inútil, MaloMyotismon, con una de sus garras, lo aparta con gesto perezoso, casi aburrido.
-¡Láser Positrónico!- Incluso el ataque de Imperialdramon no parece hacerle mucho más que unas leves cosquillas, pero todo parece cambiar cuando ataca Myotismon.
-¡Grito de Muerte!- Aunque MaloMyotismon bloquea con igual facilidad el ataque del compañero de Yami, parece ligeramente turbado.
-¿Quién eres tú? ¿Por qué ayudas a los Niños Elegidos siendo una criatura de la Oscuridad como yo?- MaloMyotismon parece confundido, pero aún así no baja la guardia y continúa desviando los golpes de sus enemigos.
-¡Soy el compañero del Elegido de la Oscuridad! Y he venido a derrotarte.- Myotismon le lanza una bandada de murciélagos que distraen a MaloMyotismon el tiempo suficiente para que, por fin, los digimons puedan conectar un ataque conjunto.
-¡Láser Positrónico!- -¡Top Gun!- -¡Oramitama!- -¡Corriente Sangrienta!- Aunque el golpe conjunto le golpea de lleno en el pecho, MaloMyotismon solo retrocede un paso y vuelve a reír con esa malignidad y crueldad con que lo había hecho antes.
-¿Elegido de la Oscuridad? Ningún humano puede controlar semejante poder. Yo os enseñaré la verdadera Oscuridad.- El cuerpo de MaloMyotismon comienza a irradiar pura Oscuridad y cuatro haces de energía tenebrosa salen disparados hacia los cuatro digimons que caen derrumbados ante semejante poder. -¡Y ahora le toca el turno a los malditos Niños Elegidos!- El digimon concentra otra vez el poder de la Oscuridad y, esta vez, lo lanza todo concentrado contra Yami, Davis, Ken, Kari, Yolei, T.K. y Cody, que cierran los ojos y se preparan para lo peor. No obstante, el rayo de Oscuridad jamás llega a golpearles, cuando abren los ojos otra vez, ven a BlackGatomon frente a Yami y Davis, tendido en el suelo, inconsciente, o algo peor.
-¡BlackGatomon!- Yami se arrodilla inmediatamente ante su amigo y lo coge en brazos.
(No puede estar muerto, ya ha recibido ataques terribles otras veces y ha salido de todos. No te mueras por favor, no te mueras.)
Aunque todos comienzan a rodearles a él y a su digimon, aunque un montón de luces comienzan a brillar en todas partes, aunque los ataques de MaloMyotismon parecen haber cesado, Yami hace caso omiso de todo y de todos, su atención solo se centra en BlackGatomon, cuyo cuerpo comienza a parpadear ligeramente, como Yami había visto que les ocurría a los digimons que estaban a punto de morir.
-¡No te mueras!- Yami no sabe cuánto tiempo lleva allí arrodillado, no sabe quién le está abrazando, no sabe de quién es la mano que le aprieta el hombro en señal de ánimo, ni de quiénes son las voces que oye a su alrededor, no le importa. Sus ojos comienzan a llorar, las lágrimas caen profusamente sobre el cuerpo de su amigo caído, del guerrero que nunca antes se había rendido, del digimon que siempre se había levantado tras estar al borde de la muerte, del compañero que siempre lo había protegido, ayudado, comprendido… El cuerpo de BlackGatomon parpadea cada vez más intensa e intermitentemente, pero, a pesar del dolor, a pesar de la proximidad de su muerte, el digimon abre los ojos lentamente, como si despertase de un largo sueño y se encontrase convaleciente tras una terrible enfermedad.
-Yami…- La voz de BlackGatomon suena rota, débil, triste y resignada. -Yami, no llores por mí…- Pese a las palabras de su compañero, Yami llora más intensamente mientras el cuerpo del digimon comienza a descomponerse en aquel polvo de datos en que se convierten los digimons al morir.
-No te mueras, por favor.- Las súplicas de Yami son inútiles, ahora, además de su llanto, siente a alguien llorando muy cerca de él, la persona que lo estuviese abrazando también está llorando.
-Te dije que te protegería hasta la muerte. No me importa morir sabiendo que estás a salvo.- Las lágrimas comienzan a inundar los ojos de BlackGatomon, que también comienza a llorar. Sus piernas ya habn desaparecido casi por completo, pero aún así, Yami se niega a ver la realidad.
-Por favor, por favor, no… no te vayas… Quédate conmigo…- Yami, con la voz también rota, y desesperado, no para de negar con la cabeza, como si aquello pudiese anular todo lo que está ocurriendo.
-Ha sido un placer ser tu compañero…- BlackGatomon intenta lanzarle una sonrisa a Yami, pero se convierte en una mueca de dolor y tristeza.
-No… Te he dicho mil veces que no solo eres mi compañero… Eres mi amigo, ¿me oyes? Mi amigo…- Yami le mira fijamente mientras comienza a desintegrarse el rostro de su siempre fiel amigo.
-Gracias.- Con esta última palabra, BlackGatomon termina de desintegrarse y el polvo de sus datos se queda flotando un rato en el aire antes de ser llevado por el viento.
De repente, tras la muerte del digimon que había sido como un hermano para él, Yami comienza a ser consciente de todo lo que le rodea. La persona que lo abraza y llora junto a él no es otra que Kari, mientras que la mano en su hombro es la de T.K. que tampoco puede evitar que unas cuantas lágrimas se deslicen por su rostro, al igual que sucede con Yolei, Davis, Cody y Ken.
-¡Espera, espera! ¿Nos estás contando que BlackGatomon se murió?- Jen está muy sorprendida. Kari la mira y se fija en que, al igual que ella misma y muchos de sus amigos, está llorando.
Kari se dispone a contestar, pero una voz detrás de ellos la interrumpe, la voz de alguien que debe llevar un buen rato escuchando, una voz que también suena como si hubiese estado llorando.
-Pues sí, BlackGatomon murió.- Todos giran la cabeza sorprendidos y ven a Yami con su digimon en brazos, ambos están bastante tristes. -Pero ahí no acaba la cosa.-
(No es justo, ese ataque era para mí… No es justo que haya sido él el que ha muerto… ¿Por qué? ¿Por qué ahora, que por fin he recuperado a mis amigos, tengo que perderte a ti, BlackGatomon? ¿Por qué no puedo tener ni un miserable momento de felicidad plena? ¿Por qué no me he muerto junto a ti?) Yami sigue llorando, y nota como alguien le levanta y le pone en pie sin que él haga ningún esfuerzo por ayudarle. Sus ojos siguen fijos en el lugar en el que ha muerto su amigo.
-Yami…- Una voz llorosa de chica le habla de manera muy dulce y triste a la vez.
Él la ignora.
-Yami, se ha ido, no puedes hacer nada quedándote aquí.- Esta vez la voz es de un chico, Yami tarda un poco, pero finalmente reconoce a Tai como el dueño de aquella voz que parece terriblemente triste.
-Dejadme.- Yami acierta a decir una sola palabra.
-No podemos quedarnos aquí, vamos.- Ahora es Matt el que habla, también parece triste, pero niguno de ellos comprende lo que le pasa a Yami.
-No quiero.-
-Yami, sé como te sientes.- Ahora es T.K. el que habla, y Yami se da cuenta de que él si conoce esta sensación, al igual que Ken, y también se da cuenta de que ellos pudieron recuperar a sus compañeros digimons.
-Ahora tenemos que irnos, pero te ayudaremos a buscarle.- La última palabra de Ken resuena en los oídos de Yami, "Buscarle", aquella palabra despierta algo en su cerebro, un recuerdo de hace mucho tiempo, un recuerdo en el que, cómo no, aparece su amigo.
("Búscame". Esa palabra aparecía en algún sitio, pero ¿dónde? ¿Dónde la vi? ¿Se refería a esto?)
El cerebro de Yami sigue trabajando mientras se deja llevar por los chicos, camina entre Kari y T.K. sin darse cuenta, ellos ni siquiera hablan, y tampoco les hace falta, Yami es capaz de notar su apoyo pese a estar absorto en sus pensamientos.
(Era un lugar importante, había ocurrido algo importante cuando la leí, ¿era algo que había encontrado? Sí, creo que sí, algo relacionado con lo que soy pero, ¿qué soy? Un niño… no, eso no puede ser, tiene que ser algo más concreto… ¿El Elegido de la Oscuridad? Sí, había encontrado algo relacionado con ser el Elegido de la Oscuridad… ¡Mi Emblema! ¡Eso es, está en el Templo del Dispositivo!)
Yami mira alrededor, no sabe cómo ni por qué, pero está en la que reconoce como la casa de Kari y Tai, sentado en la cama de Tai, con Kari a su lado y Tai hablando con alguien en la sala de estar.
-Tengo que ir…- Yami se levanta pero la mano de Kari tira de la suya y le retiene.
-No vas a ninguna parte, estás hecho polvo.- Kari, aunque está triste, trata de sonar lo más autoritaria posible.
-Tengo que encontrarle, ya sé dónde está.- Yami mira a Kari con los ojos ligeramente desenfocados y todavía llororsos.
-Me da igual, estoy segura de que ni siquiera recuerdas cómo has llegado hasta aquí.- Kari le mira severamente y Yami intenta fingir que lo sabe, sin mucho éxito. -Estabas como ido, como si no fueras consciente de nada, te hemos llevado al médico y nos ha dicho que estabas en estado de shock, que debías descansar y estar vigilado todo el rato. Tai está hablando con nuestros padres para pedirles que te dejen quedarte aquí.- Kari tira un poco más fuerte y obliga a Yami a sentarse.
-Oye, no es necesario que me quede aquí.- Yami trata de soltarse sin lograrlo, no sabe exactamente por qué pero se encuentra muy débil. Mientras, Kari le dirige una mirada de incredulidad y niega con la cabeza.
-Si bueno, si te quedas aquí es porque ni Tai ni yo vamos a permitir que te aisles en el Mundo Digital…- Kari habla con un tono de voz que denota que sabe algo, algo que Yami no alcanza a ver pero que parece importante. Ante la mirada de perplejidad del chico, Kari le aclara la duda. -Mientras estabas en shock, hablamos un rato y, pese a estar grogui, contestabas perfectamente.- Kari hace una pausa y vuelve a mirar a Yami que parece intentar recordar de qué habían hablado. -No hablamos mucho, pero sí lo suficiente para que te sonsacásemos que no te habías mudado a Japón.- Yami evita la mirada de la chica y se fija en sus rodillas, no puede negar lo evidente. -¿Por qué no nos lo dijiste? Llevas más de un año viviendo en el Mundo Digital con BlackGatomon… ¿Por qué?- Ahora la mirada de Kari no refleja severidad, ni reproche, sino una profunda tristeza y compasión, algo que ablanda terriblemente a Yami.
-Fue entonces cuando le conté, parcialmente, a Kari, cómo había llegado al Mundo Digital y, posteriormente a Japón, en ese momento no le mencioné el Mar Oscuro porque… bueno, todavía estaba reciente la forma en la que me habían repudiado…- Yami desvía la mirada y se queda como embobado con BlackGatomon en sus brazos.
-¿Es por eso por lo que no querías venir hoy? ¿Por lo que querías pasar el día con BlackGatomon?- Takato mira a su amigo con gesto comprensivo y Yami le responde con una amarga sonrisa.
-Hacía mucho tiempo que no hablaba de esto, no me sentía con fuerzas para recordar…- Yami se detiene y se da la vuelta, el recuerdo de BlackGatomon desintegrándose en sus brazos es demasiado vívido, pero Yami intenta apartarlo de su mente, ahora su digimon está con él, eso es lo que importa. -Es igual… El caso es que, tras yo contarle cómo había llegado a Japón, le pedí a Kari que no se lo dijese a nadie, ni siquiera a Tai…- Yami mira a Kari que le lanza una sonrisa de ánimo antes de volverse hacia el resto de sus amigos.
-Veréis, como Yami había estado en estado de shock, no tenía ni idea de lo que había sucedido con MaloMyotismon ni Oikawa, así que Tai y yo se lo contamos antes de irnos a dormir. Por suerte, mis padres habían aceptado que Yami se quedase con nosotros.- Kari se levanta junto a Gatomon y las dos se aproximan a Yami. Juntos, se marchan y dejan a los demás, especialmente a Takato, Henry, Rika, Jen y Ryo, muy sorprendidos con la historia de la muerte de BlackGatomon.
