Este capítulo estaba para subirse de viernes a sábado en la mañana, pero hubo un blackout en la distribuidora eléctrica que suple mi sector. Y para rematar, desde el fin de semana estaban dándole mantenimiento a una de las plataformas que suplen el servicio de internet, dígase que he estado desconectada por esto. Pero al fin pude subir el cap. Así que espero que les guste y disculpen la demora. Esto me retraso entre otras cosas (universidad, exámenes finales y trabajo).

Disclaimer: Naruto no me pertenece

Cursiva: pensamientos, cuando leen o la voz del otro lado del teléfono

-*-: cambio de escena

(): Aclaraciones

Porque nadie esta seguro de lo que quiere, cuando se es adolescente.

Aunque a muchos no les conste, o les guste, esa es una gran verdad. Las personas a esa edad creen que lo que hacen siempre está bien solo porque es su voluntad, o bien la del macho o hembra alfa. El punto es, que parte de crecer y madurar es saber distinguir entre lo correcto e incorrecto, saber lo que se quiere en la vida o al menos tener un indicio de lo que quiere uno para el futuro; dejar las niñerías y saber que con los insultos y las peleas no se resuelve nada. Pero como todo en la vida, crecer y madurar es un proceso en el cual debemos caer y levantarnos para aprender de los propios errores, superar obstáculos y tomar las decisiones que, de acuerdo a nuestro criterio e integridad, sean las correctas.

De la misma forma que hay personas que maduran existen las que no lo hacen, las que lo hacen por partes, las que tarda más y las que a corta edad tienen más sabiduría que aquellos que le llevan algunos años ¿A cuál perteneces tú?

A pesar de que los días han ido pasando sin ninguna novedad, hechos ocurridos días antes algunas personas no olvidan mas bien los mantienen latentes en su mente, y entre esas personas se encuentra Sasuke Uchiha. Este individuo de naturaleza introvertida y arrogante no olvida, mucho menos si su persona fuese la protagonista de algún encuentro nada gratificante. En pocas palabras, se cobraba cada trago amargo que algún tonto se atreviese a hacerle pasar y su lista la encabezaba una exótica pelirrosa de ojos jade: Sakura Haruno.

Venganza es su mantra, y soy el mejor lo que la secunda. Siguiendo su naturaleza, se había desquitado una de las tantas que le había hecho la Haruno (mayormente buscadas por él) hacia poco más de una hora. La arrogante sonrisa que aparecía en su rostro cada que volteaba o miraba de reojo a la susodicha, expresaba claramente la satisfacción que embargaba su ser en esos momentos. O si, nadie podía quitarle esa sonrisa del rostro; la había humillado y dejado con la palabra en la boca dando por hecho lo que de sus labios había salido esa mañana. Aunque no entendía porque ella se sentía del todo humillada por lo que dijo, cualquier otra chica en su lugar se hubiera sentido alagada aunque no fuera cierto, pero ella era raraElla se lo pierde – pensó el azabache.

.

.

.

Una serie de inentendibles frases se escapaban entre los dientes de la pelirrosa, mientras hacia más presión al lápiz que sostenía en la mano ¿Cómo se había atrevido a decir todas aquellas estupideces? Claro, lo olvidaba, se trataba del señor todo lo puedo. De solo recordar lo se esa mañana le hacia hervir la sangre – Tranquilízate Sakura – intentaba, en un susurro, calmarla su amiga rubia. Desde que se habían encontrado con el Uchiha en los pasillos, las cosas se habían calentado. En el encontronazo que tuvo la pelirrosa con el azabache, esta no salio bien parada y hasta ahora no se le bajaba ni un poco el coraje – Vas a romper el lápiz… – ¡crack! – Otra vez – dijo resignada Ino mientras Haruno dejaba las dos partes del objeto sobre la mesa.

— ¿Aun no se tranquiliza? – le hablo la castaña desde adelante. La rubia negó - ¿Y el profesor? – pregunto Yamanaka al no verlo frente al pizarrón.

—Termino la clase antes. Dijo algo de una reunión con otros maestros – respondió la peliazul quien también había volteado hacia atrás preocupada por la oji jade.

—Ese idiota – escucharon que murmuro la rosa fulminando con la mirada al Uchiha que sonreía, aun cuando esta volteo el rostro bruscamente – Si cree que me voy a quedar con esa esta muy equivocado.

—Ya buscaremos la forma de que te las pague Sakura – le dijo comprensiva Tenten – Por ahora tranquilízate, ya has roto dos lápices y no has prestado atención a clases - ¡Por supuesto que no había prestado atención! Había pasado el tiempo maldiciendo e insultando al Uchiha mentalmente ¿Cómo iba a prestar atención si buscaba la forma de pulverizar al azabache?

—Es cierto – secundo Hinata – Además, con tanta rabia en la cabeza no podrás pensar con claridad las cosas.

Las chicas tenían razón. Dejándose llevar por la ira no solucionaría nada. Es más, estaba segura que el idiota ese disfrutaba de verla rabiar y mientras más molesta ella estaba mas disfrutaba él. Tenia que calmarse y concentrarse no fuera a ser que por estar llenándose de cólera, le regañara algún profesor cosa que seguro el Uchiha disfrutaría. Respirando profundamente en un intento por estar mas tranquila miro a sus amigas y prima asintiendo levemente – Tienen razón, debo calmarme y tratar de que esto no me afecte de mas. Uchiha es un idiota y ya encontrare la forma de hacerlo pagar –.

— ¡Así se habla frentona! – animó la rubia y la pelirrosa sonrió. Sabia perfectamente que para cualquier cosa podía contar con ellas, sus amigas. Momentos después volteo ligeramente en la dirección del Uchiha el cual sonrió de medio lado, pero al contrario de molestarse, la pelirosa le devolvió la sonrisa acompañada de una mirada que tenía un claro mensaje: no sabes lo que te espera. Después de esto volvió su mirada hacia sus compañeras.

.

.

.

Esa mirada lo había descolocado un poco, aunque no lo demostró. Al verla sonreír con esa altanería internamente su sonrisa desapareció ¿Qué era lo que tenía en mente esa loca ahora? Si bien no esperaba que se quedara de brazos cruzados, no pensó que actuaría tan pronto; él quería disfrutar un poco su venganza, quería verla rabiar, verla molesta y sin posibilidades de hacer nada. Pero ahora ella venia con esa mirada cargada de superioridad, tendría que estar alerta para cualquier desventura.

Las horas continuaban pasando hasta que llego la hora del almuerzo en donde las personas no dejaban de murmurar. Algunas chicas miraban con odio y envidia a la pelirrosa. Los chicos la miraban con un brillo en los ojos, como si esperaran que fuera cierto lo que el azabache había dicho. Algunos mentalmente se anticipaban y otros solo esperaban.

Una valiente, o tonta depende del lado que se mire, se acerco Sakura la cual estaba sentada con sus amigas en una de las mesas de piedra que había en el patio. La chica, pelirroja de cabellos cortos y ojos claros, iba acompañada de otra de pelo gris y ojos añil y cuando estuvo cerca carraspeo un poco – Disculpe Sakura-san (si, solo las personas que tenían trato familiar con ella la llamaban sin el sufijo) – dijo la chica con tono suave – Podría hacerle una pregunta.

Sakura y las demás miraron a las chicas y después a Sakura. Esas chicas eran de aquellas que no se metían en problemas pero hacia amistades con todos, una de ellas (la pelirroja) les habían ayudado a ponerse al día en una de las materias que no compartían con Hinata e Ino.

—Díganme – respondió cordial la pelirosa.

—Esperamos que no se moleste – dijo la de cabellos grises – Ni se ofenda Sakura-san.

Las demás, incluyendo a Sakura esperaban que estas terminaran de hablar – Solo queríamos preguntarle si… - titubeo la pelirroja – Si es cierto lo que Uchiha-san dijo esta mañana, acerca de ustedes.

—En realidad no creemos nada de lo que dijo – apunto la peli gris – Y tratamos de aclarárselos a algunas personas que insisten que, por que Uchiha-san lo dijo es cierto. Nosotras creemos en usted.

La peilrrosa pareció pensarlo. Recordó lo que Uchiha había dicho esa mañana y frunció el seño. Las demás la miraban expectantes, sus amigas preocupadas por su reacción y las otras dos por su respuesta. Paso un minuto en el que la pelirrosa no hablo y después suspiro relajando su gesto. Había pensado en dedicarle una serie de insultos al Uchiha a través de esas niñas pero, lo pensó mejor.

—Escuchen chicas – comenzó – No todo es verdad, como no todo es mentira – hablaba con tanta clama que a su propia prima sorprendió. Conciente de que esta chica tenia un carácter explosivo, no imagino que hablaría con tanta calma del asunto por lo que presto atención – en realidad yo salí con Uchiha en una ocasión y todo fue muy bien así que decidimos repetirlo. Salimos varias veces más. Las cosas iban saliendo bien, fuimos a su casa y vimos una película, nos divertimos. – las chicas le prestaban total atención, incluso de vez en cuando asentían afirmando que entendían – Pero las cosas se fueron… calentando, me siguen – todas asintieron – Como dije se calentaron un poco las cosas y ya no había vuelta atrás. Estábamos en lo nuestro cuando a la hora de la verdad… – se mordió el labio inferior con cara afligida – Chicas, esto es algo penoso, tanto para Uchiha como para mí –.

—No se preocupe Sakura-san, si no puede contarnos la entendemos – dijo la peli gris.

— ¡No! Es solo que entiendo en parte porque Uchiha se puso así, para los hombres esto es algo humillante – Tenten la miraba expectante. Ya se había hecho una idea de por dónde iba todo eso, solo esperaba para confirmar. La pelirosa suspiró – Bien, lo que sucedió fue que en pleno acto a Uchiha no le funciono el amiguito – lo dijo en tono de confidencialidad y al ver que la pelirroja como que no entendía señalo con su dedo, disimuladamente, hacia su entrepierna. ¡Ah! Exclamó esta después.

Hubo un silencio momentáneo en el grupo mientras analizaban lo que acababan de escuchar. Todo ese barullo que Uchiha armo fue ¿Para qué? Si lo que paso sucedió entre ellos dos él no tenía que decir lo que dijo; y lo que le paso pudo haberle pasado a cualquiera. Estas y muchas más ideas rondaban por la cabeza de las curiosas chicas.

—Ya sé lo que piensan. Pero les recuerdo quela relación entre Uchiha y yo no ha sido la mejor del mundo desde que llegamos aquí; cuando decidimos salir acordamos que nada de eso tendría que ver con la escuela. Por lo que imagino que su mala actitud de esta mañana fue porque creyó que yo lo divulgaría o algo así. – La pelirosa explicaba esto con una cara de inocencia que hasta ella se la creía si la viera en un espejo – Chicas les pido por favor que sean discretas, no quiero darle la razón a Uchiha a pesar de que se merece que los demás sepan que lo que dijo no es cierto – culminó esta.

Las dos chicas asintieron y se fueron pocos minutos después. Haciéndole saber a Sakura que ellas entendían y que confiaban en ella. Las demás se quedaron mirándola fijamente, una que otra con la boca abierta – ¿¡Qué! – exclamó esta cuando ninguna de ellas decía nada. Temari medio sonrió, Tenten negó con la cabeza; Ino estaba estupefacta y Hinata, bueno Hinata aun estaba mirándola.

—Frentona dime que esto ya lo tenias planeado – dijo la rubia algo impresionada. La pelirosa neo con la cabeza.

—Con esa carita engañas a cualquiera. Quién diría que el rosa podía representar peligro – dijo Temari sin dejar de sonreír. Sakura sonrió de igual manera.

—Prima, si no supiera la verdad hasta te hubiera creído – exclamó Tenten. Hinata aun estaba callada.

—Que les puedo decir, tengo una mente muy creativa –.

—No puedo imaginarme aun la cara que pondrá Sasuke cuando se entere – al fin habló Hinata. – ¿En eso estabas pensando? – le preguntó la rubia y la peli azul asintió.

—Pues yo si – afirmó la pelirosa.

Por ese día las clases se daban por terminadas en el momento exacto del sonido del timbre. La mayoría de los alumnos salían en dirección a las puertas o al estacionamiento, dependiendo de cómo regresaran a sus casas, mientras que los demás iban hacia otros salones. Aquellos que habían elegido talleres debían permanecer un par de horas más en la institución.

Las chicas se dirigían hacia sus respectivos salones, pues no todas habían elegido lo mismo. En cada salón se podía escuchar el murmullo de algunos acerca de los actos de ese día; el encontronazo de Sakura y Sasuke y los rumores que vinieron después. Que si era verdad lo que había dicho el Uchiha, que si la versión de la Haruno, que si el video, en fin, muchas cosas ciertas e inventadas no se dejaron de decir entre las paredes del lugar. Hasta que en uno poco a poco se fue regando en uno de los salones – Sakura has escuchado – le dijo la rubia cuando ya estaban a fuera. La pelirosa sonrió – Y esto apenas empieza – dijo esta ante la mirada de la rubia.

—Ok. Vamos a dejar la masacre, la maratón de insultos y chantajes para mañana – anuncio Tenten – Kyoshi nos viene a buscar ¿Con quién se irán ustedes? – preguntó.

—Yo tengo auto – dijo Ino – te vienen a buscar Hinata.

—Neji no tiene práctica hoy y olvide avisar a casa – respondió.

—Bien lamparita – Ino bufo ante el apodo que regularmente utilizaba el hermano de Temari para referirse a ella. Después fulmino a Temari con la mirada – Disculpa, creo que me he juntado mucho con Gaara – se burlo Temari – Bien como sea, puedes llevarme mi auto esta en el taller – Ino asintió – bien, creo que ya es hora de irnos ¿no?

—Si, Kyoshi ya llego – las chicas se despidieron. Unas se fueron en el Porsche rojo de Ino. Tenten y Sakura en la Prado negra de su prima. Y así termino otro día de tortura, perdón, de escuela.

.

.

.

Esa mañana había llegado más temprano de lo usual a la escuela. Tenía un encargo de la directora y no quería quedarle mal, por lo que había optado por llegar casi una hora más temprano y poder cumplir y asegurarse de que todo quedase bien. En el tiempo que llevaba en la academia se había convertido en algo así como la pupila de la directora, vaya usted a saber si era por el gran parecido de caracteres o por pensamientos y gustos afines, pero al menos para la pelirosa era una ventaja. Estar bajo la tutela de Tsunade Senju era una gran oportunidad para ella en el futuro.

Ya había terminado lo encomendado y ahora caminaba sin rumbo por los pasillos – Le hubiera dicho a Tenten que viniera conmigo, así no estuviera tan sola – pensaba – si se me hubiera ocurrido anoche ella hubiera venido, pero no, solo me desperté temprano y vine. Al menos traje mi reproductor… – seguía monologando la pelirosa mentalmente, hasta que sintió que era halada del brazo izquierdo y estampada contra la pared cerca de las escaleras – ¿Qué demonios? – y ahí estaba él, con una mirada furiosa y sus ojos clavados en los de ella. Que hacia ahí, ni ella lo sabia; de lo único que estaba consciente era de la fuerza que él estaba ejerciendo sobre su brazo, de la mirada asesina que tenia y lo tenso que se notaba estaba. La mandíbula apretada, el seño fruncido, y los hombros tensos por la presión que ejercía su mano sobre el brazo de la pelirosa – Uchiha ¿Qué demonios crees que haces? – habló molesta la pelirosa sosteniéndole la mirada. Si él creía que la podía intimidar con eso, no estaba muy lejos de la realidad, pero ella no lo demostraría.

—Retráctate – gruñó este.

En un principio la pelirosa pareció no entender pero pasado uno momento comprendió – Las noticias vuelan – pensó esta. El malestar del azabache se debía, al parecer, a lo que ella le había dicho a aquellas chicas el día anterior. Ella pensaba que al menos hasta la segunda hora o el primer receso él la enfrentaría o se enteraría, lo que ocurriera primero – No – fue contundente y por acto de reflejo el apretó mas su agarre.

—No te lo estoy pidiendo – seguía gruñendo – te lo ordeno.

—Tú no eres nadie para ordenarme nada – se removió molesta sin apartar la vista – Ahora suéltame – intento zafarse, pero él no se lo permitió.

La institución estaba casi desértica; solo unos cuantos madrugadores se encontraban allí y la mayoría estaban regadas por los jardines del lugar. Fugazmente el pensamiento de lo que él haría ahí le llego a la mente pero rápidamente fue borrado, ahora tenía que buscar la forma de zafarse del agarre que de antemano sabia le dejaría alguna marca.

—Me estás haciendo daño – dijo ella molesta. El Uchiha desvió lentamente su mirada de los ojos de la pelirosa hasta el agarre que le tenía, y lo flojo un poco.

—Creo que he sido bien claro: retráctate de lo que dijiste ayer –.

—Solo si tú lo haces de lo que dijiste ayer – dijo desafiante. Él por su parte volvió a hacer presión en el brazo de ella, lo cual causo una mueca en el blanco rostro de la oji jade – Si tantas ganas de estar conmigo tienes no deberías acosarme. Te daré el numero de mi secretaria para que hagas una cita, a ver si te puedo atender – le molesto la chica. Él por su parte se apego más a ella, aplastándola un poco contra la pared y su cuerpo; el agarre un su brazo no cedía y mucho menos si esta lo seguía provocando.

—Acaso crees que querría estar contigo en algún momento – se burlo este – lo que dije ayer sabes perfectamente porque fue, y podemos decir que me salió muy bien –.

—Si claro, necesitabas algo que borrara esa imagen de homosexual que tiene la mayoría de las personas de ti ¿no? – Ella sonrió al ver la molestia en su rostro – es simple Uchiha consíguete una novia que te soporte y que pueda decir que tu amiguito funciona – el gruño ante esto último y la apretó mas con su cuerpo. Por un momento pensó en decirle uno que otro comentario pero al parecer una mejor idea le cruzó por la cabeza. Su mirada negruzca bajo desde sus ojos verdes hasta los labios de la pelirosa a su total disposición, pues él al ser más alto que ella la tenía algo indefensa y ella por no mostrarse intimidada alzaba la cabeza orgullosa. Una media sonrisa adornó el rostro impecable del azabache y descoloco internamente a la pelirosa.

En un rápido movimiento, la mano derecha de Sasuke subió hasta el rostro de la pelirosa al tiempo que su rostro bajaba unos centímetros y sus labios impactaban con los de ella. Se movia con gracia sobre los labios de ella. Con firmeza, algo de rudeza y demanda, como si quisiera dejar en claro su preferencia sexual con ese beso. La pelirosa estaba en shock. Antes de que el Uchiha la besara había abierto la boca para seguir destilando veneno, pero por lo visto él había aprovechado justo ese momento para besarla. Su lengua recorría con maestría cada rincón de su boca, era enérgica y experimentada; se manejaba como si ya conociera el lugar, sabia donde rozar; era intenso. Se había quedado por un momento aislada del mudo hasta que decidió reaccionar. El Uchiha le había soltado el brazo para tomarla de la cintura como acto reflexivo, la apegaba más a él y al mismo tiempo parecía querer empotrarla de la pared. Ella se agarraba del brazo apretándole la camisa y comenzó a responder. Segundos después el Uchiha se separaba de ella unos centímetros tocándose el labio. En efecto, ella lo había mordido y ahora ambos se encontraban agitados, ella con los ojos bien abiertos y jadeando. Poco a poco sus ojos se llenaron de furia y con la derecha lo abofeteo fuertemente, tan fuerte que él tenía la cara desviada hacia un lado. Poco a poco su mejilla se fue coloreando y la marca de los dedos de la chica haciendo acto de aparición.

—Ni se te ocurra volver a hacer algo semejante – aclaro ella recuperando el aire. Después de esto bajo las escaleras y desapareció. Por su parte, Sasuke sonreía. Su fleco le cubría parte del rostro y aun se tocaba el labio. De todo esto algo le parecía interesante. Alzo el rostro y vio por donde se había ido la pelirosa por un momento – Hmp – exclamo. Por alguna razón que solo Uchiha conoce, ese encuentro se volvería a repetir – Si que pega fuerte – pensó – pero ya me encargare de eso –.

Continuara…