Hi c: Les aviso que he hecho unas pequeñas modificaciones al capítulo 11 y 13, fundamentalmente la parte donde se habla del Torneo. La prueba será dentro de un par de semanas recién ;)
Cualquier cosa no duden en leerlos nuevamente :D
What is happening?
XIV
Empieza la negociación
Desayuno en el gran comedor era más bullicioso de lo habitual, muy probablemente debido a que dentro de un par de horas la primera prueba comenzaría. Harry pensó que era muy bueno que no debiese de competir, él ya tenía suficiente de que ocuparse como para molestarse con enfrentar a un dragón.
Ociosamente se preguntó si el sorteo sería igual que la vez anterior. Ya que no había un cuarto participante dudaba que el Colacuerno Húngaro estuviese presente.
— Harry, ¿todo está bien? —la voz preocupada y femenina atrajo su atención a la realidad.
— Sí, Mione, sólo pensaba, ¿por qué?
Ella se mordió el labio inferior de esa manera tan provocativa— No te ves muy bien…—dijo al final, escrutándolo cuidadosamente.
— Oh—se encogió de hombros— es que soñé algo, un viejo recuerdo... Hablaremos luego sobre eso, ¿sí?
A regañadientes, asintió, notando la llegada de uno de sus amigos— Buenos días, Neville—a su lado, el pelinegro dijo algo similar.
— Buenos días, Hermione, Harry—murmuró, somnoliento, tomando asiento a un lado de la chica de cabello rizado.
— Alguien no pudo dormir mucho al parecer.
El heredero Longbotton se sonrojó— Sí, bueno…—murmuró algo que sonó sospechosamente a "ronquidos" y "Ron", haciendo que Harry asintiese en comprensión.
— Podría enseñarte un hechizo de silencio si quieres—él le ofreció— desde que los tengo puestos ya no tengo ese desagradable problema.
El rostro del muchacho se iluminó con esperanza— Eso sería genial, Harry.
— No creo que sea tan malo…
— Mione, te aseguro que no hay diferencia entre sus ronquidos y un aullador con el sonido de muchos, muchos truenos.
Su conversación se vio interrumpida con la llegada de un muchacho con una cámara fotográfica entre sus manos— ¡Buen día, señor Harry! ¿Podría sacarle una foto para el club? —preguntó con entusiasmo.
— ¿Club? —repitió en voz baja, con escepticismo. ¿Es qué realmente eso iba enserio?
El niño asintió fervientemente— ¡Sí, sí! El club de "Harry Potter", señor, cuenta con más de 2.000 socios—una ancha sonrisa se extendió en su rostro— estoy seguro que pronto tendremos más —y malinterpretando la expresión del mayor se apresuró a añadir— es dentro de Hogwarts, señor, estoy seguro de que muchísimos magos y brujas querrían unirse a él fuera de la escuela.
Habiendo escuchado la conversación, un par de asientos más allá Ronald Weasley resopló y se dirigió al pobre sujeto de su izquierda, Dean Thomas, con una descarga sobre lo arrogante que era ahora y como la fama se le había subido a la cabeza al Niño-que-Vivió.
Ignorando los desvaríos de su ex-mejor amigo respondió— Lo siento, Collin, pero, mmm, no es lo mío lo de las fotos—dio una sonrisa de disculpa— tampoco estoy seguro de estar bien con la idea de un club para el Niño-que-Vivió…
— ¡Pero señor Harry, está lleno de personas que lo admiran un montón! —repuso.
— Yo no soy Gilderoy Lockhart, Collin, no me interesa esto. Si alguien realmente quiere conocerme está libre de hacerlo, me encanta hacer nuevos amigos—sonrió.
Igualmente decepcionado el niño asintió antes de dirigirse a su propio lugar junto a los de su año, varios pensamientos en su mente.
Harry negó levemente— Me pregunto cuando esto de la fama acabará.
Neville miró compasivamente a su amigo— Lo siento, compañero, a menos que ocultes tu cicatriz y te cambies el nombre…
Hermione sonrió— Eso es Harry, si quieres podemos encontrarte una nueva identidad.
Él pareció pensarlo durante un momento y en un golpe de puro genio, recordando ciertas novelas que alguna vez había leído, levantó su mano en forma de puño y les sonrió alegremente— ¡Ya sé! Desde ahora llámenme… James Bond—asintió, fingiendo un aire de genialidad.
Neville lo observó sin entender mientras que la bruja más brillante de su generación alzó ambas cejas.
¿Enserio? ¿Un agente secreto, playboy?
Sacudiendo ese pensamiento aparte se conformó con la idea de que podría haber sido peor…
¿No?
HP. HP. HP. HP
Ronald frunció el ceño mientras leía la carta que su madre había enviado, sin embargo, al final una sonrisa como la del gato de Alicia se expandía en su rostro (no es como si él conocía sobre el cuento, menos al animal).
Además del escrito en su mano había un paquete de un tamaño no muy pequeño y consistente. Él sabía que podía contar con su mamá para sus planes. La torta de melaza serviría bien.
Ya se los demostraría a todos (especialmente a ese maldito busca fama Potter) lo inteligente que era y que la mejor opción era permanecer fuera de su camino sino quería pagar las consecuencias.
Lástima por el Niñito-que-no-vivirá-mucho. Ronald Weasley se encargaría de enseñarle una lección. Ya podría ir despidiéndose de su noviecita, Hermione, quién pronto descubriría lo loca que estaba por él.
La sonrisa espeluznante marca Weasley lo persiguió –y seguiría haciéndolo- por varias horas después. Que ningún señor o señora molestase, ahí iba un hombre con una misión.
HP. HP. HP. HP
Con el sobre encantado para parecer que no llevaba más que una hoja, Ginevra hizo su ida triunfal hacia cierta sala especial. No tenía ningún reparo en confesarse a sí misma que preguntar sobre una sala especial donde podría conseguir el utilitario necesario para ser pociones a los elfos de las cocinas había sido un golpe maestro.
Granger bien podría cederle el título de bruja más brillante.
No sería lo único que perdería, claro.
Felizmente se dirigió al séptimo piso, sin ser consciente de los vigilantes ojos tan grandes como pelotas de tenis que la vigilaban. En un pasillo determinado con una fea pintura de un chiflado intentando enseñar ballet a los trolls pasó tres veces de un lado a otro, un pensamiento firme en su mente.
Necesito un lugar donde hacer pociones, necesito un lugar donde hacer pociones…
Y la magia se hizo.
Una puerta de madera sencilla aparecía en la pared antes desocupada, y sin contener una sonrisa triunfal se hizo paso al a sala. Allí las herramientas para cumplir su sueño se fabricarían.
Ya lo verás, Harry, pronto sólo tendrás ojos para mí…
HP. HP. HP. HP
Harry tarareó para sí con un sentimiento de justicia haciéndose parte de él. No había sido un buen juez de carácter cuando era adolescente –mentalmente- a sabiendas que la buscadora de Ravenclaw, ahora ex–prefecta, le había apetecido.
El Jefe de la casa de los llamados inteligentes no parecía nada feliz esa mañana, y tampoco lo había parecido hace varios días, cuando se había enterado de la intimidación rutinaria que sufría una de sus jóvenes alumnas por parte de sus compañeros de mismos colores.
Como resultado ni la bruja asiática ni su compañera disfrutarían del papel de prefectos asistiendo en vez de las reuniones a detenciones con el conserje. Mmm. Algunas historias sí tenían finales felices.
Hoy es tu encuentro con Madam Bones, el murmullo mental cepilló su línea de pensamientos a distancia.
Dirigiendo sus ojos verdes hacia su amada asintió imperceptiblemente, observando fascinado como se mordía el labio inferior en un típico gesto de nerviosismo. Mione, se quejó, deja de hacer eso… a menos que quieras enfrentar las consecuencias, alzó ambas cejas sugerentes.
Ella resopló, sin poder evitar que un rubor se deslizase en sus mejillas. Harry, estoy hablando de algo serio aquí. Dedicándole una mirada ceñuda continuó: Tenemos que tener todo listo. Volvió a su hábito.
Ya tengo la voluntad de mis padres y sus cartas donde mencionan a la rata como guardián del fidelius. Y gracias a ti tengo los recuerdos… su frente se arrugó, ¿lo aceptarán como prueba firme? Fudge, ese idiota de Malfoy o uno de ellos sin duda jugará la carta de que podrían haber sido modificados.
Hermione procesó esa cuestión, finalmente asintiendo a regañadientes. Pero el testimonio de tus padres debería de ser suficiente para un juicio. Firmas mágicas hechas con pluma de sangre no pueden ser falsificadas, y allí están tanto las de tus padres como la de Dumbledore.
Un destello de ira atravesó la mirada esmeralda pero se aferró a la certeza de que tendría a su padrino libre. Él sería capaz de vivir de nuevo, conseguir una familia con algo de suerte, y frente a todo… no moriría. Harry no permitiría que esa desquiciada mujer Bellatrix –ni nadie más- le quitase una de las personas que más le importaba.
Repentinamente sintió la pequeña mano de su novia tomando la suya. Sus cálidos ojos aflojaron su estómago mientras el calor se propaga por su cuerpo. Todo saldrá bien, cariño. Ya lo verás.
Tirando de su mano para sumergirla en un fuerte abrazo, escondió su cabeza entre los cabellos rizados. Gracias, susurró, te quiero mucho, mi Mione.
No hay nada que agradecer. Yo también te quiero un montón.
Ambos disfrutaron del tiempo que les quedaba hasta la hora de la reunión. Ningún cabeza roja o barba larga podría arruinar la escena tan conmovedora.
HP. HP. HP. HP
Harry se acomodó la ropa en un gesto leve de nerviosismo. Estaba usando una túnica normal y lisa, aunque diferente de la escuela ya que asistiría a la reunión en modo incognito por lo que no debía de llamar la atención.
Sin embargo, el necesitaría trajes nuevos para mostrar su posición, sin olvidar el baile que sería dentro de un par de meses. Mione le había dado una de sus miradas antes de darle unos muy buenos consejos sobre qué podía pedir. Para alguien que amaba los libros conocía bastante sobre moda masculina. ¿Es que era alguna clase de "don" femenino o algo así?
Luego de despedirse de ella –no es que había querido dejarla pero cualquiera sabía que donde estaba su bruja él se encontraba así que haría de despiste por si alguien se preguntaba donde andaba el Niño-que-Vivió- se dirigió con su capa de invisibilidad hacia cierto pasaje donde una estatua guardaba la entrada -¿o salida?- hacia Hogsmeade.
Dando la contraseña indicada terminó en el pueblo, yéndose directamente hacia una cierta tienda en particular. Nadie en la calle lo reconoció gracias al glamour aplicado por Hermione –él seguía sin ser muy bueno en eso y además había querido dejar que ella "jugara" con su aspecto-, sin su cicatriz o parecido a sus padres.
Si bien podía ir a la tienda de Madam Malkin no quería levantar muchas sospechas así que se dirigió a un local bien ubicado en una de las esquinas, con un letrero que decía "El Emporio de Lady Esther" y una amplia vitrina con diferentes conjuntos de túnicas elegantes tanto masculinas como femeninas.
Ingresando al sitio notó que se hallaba vacío para su suerte, exceptuando por una mujer alta y agraciada que parecía ser la encargada.
Con una sonrisa de fría cordialidad habló— Bienvenido a mi tienda, joven señor. ¿Qué requisitos dispone para sus túnicas?
Recordando las indicaciones de su bruja respondió— Mucho gusto. Estaría en busca de dos juegos de gala, en un tono esmeralda y otro en azul oscuro. También requeriría tres juegos de túnicas de señor en esos mismos colores sumado a un rojo, sino es molestia.
Ella agrandó los ojos ligeramente y rápidamente aceptó. Esther no era ninguna clase de estúpida y a pesar de que no podía ver el anillo había algo en el aura del muchacho que gritaba a los cuatro vientos que no estaba bromeando.
Conduciéndolo hasta una plataforma agitó su varita a su alrededor para conseguir sus medidas. Finalmente, dijo— Presumo que le gustaría obtenerlas pronto, mi Señor. —cuando él asintió, la bruja chasqueó los dedos y sonrió— Muy bien, sólo deberá esperar diez minutos. El costo será de treinta y cinco galeones…—luego añadió— también podemos colocar el escudo de su familia por el módico precio de cinco galeones más.
Harry lo pensó un poco hasta finalmente mover la cabeza en señal de aceptación. Su voz era firme pero baja— El escudo Potter será—sólo para asegurarle mostró el anillo— y si no es mucho pedir me gustaría que este encuentro quede entre nosotros. La tienda ha sido de mi gusto y estaré encantado de regresar… si puede prometerme su silencio. Usted entenderá mi situación.
— Por supuesto, Señor… Potter—procesando que ella no sólo estaba atendiendo a un Señor de una Muy Noble y Antigua Casa sino también al Niño-que-Vivió, el vencedor del Que-No-Debe-Ser-Nombrado se dirigió a hacer los ajustes necesarios a las túnicas. ¡Por Merlín! Malkin bien podría tener gatitos si se enterase… sacudió su cabeza. No, lo más importante es que vuelva y abrir la boca sólo alejará a mi cliente. Aunque espero que llegue el momento cuando pueda decirlo…
Sentando cómodamente en un sillón de aterciopelado negro Harry sonrió para sí en los pensamientos de la mujer. No es que le gustase realizar Legilimacia en la gente pero necesitaba estar seguro de que no lo delataría. Prefería no tener que utilizar otros métodos para lograrlo.
Hermione no se pondría muy feliz si anduviese lanzando "obliviate" a la gente, ¿verdad?
Tal como la dependienta dijo no tuvo que esperar mucho para recibir su encargo. Con el paquete encogido y guardado en su bolsillo, se despidió de la mujer rumbo a Gringotts, donde Granddig lo recibió con su expresión uniforme.
Harry sonrió sin mostrar sus dientes— Buenos días, Granddig, confío en haber llegado a tiempo.
— En efecto, señor Potter, si me permite…—lo guío hacia una confortable sala vacía— Madam Bones aún no ha llegado. Siéntase libre de ponerse cómodo.
Metiendo la mano en su bolsillo acarició distraídamente el precioso paquete oculto mientras tomaba asiento en uno de los sillones. Había una agradable chimenea y una alfombra afelpada de color rojo, algo extrañamente normal teniendo en cuenta de que se trataba de un banco globin.
Pasaron un par de minutos hasta que la puerta se abrió y una mujer pelirroja con un báculo se mostró. Él se incorporó— Madam Bones, mucho gusto, soy Harry Potter. Un millón de gracias por haber aceptado esta reunión.
Ella lo observó durante un momento hasta acercarse— El gusto es mío, Señor Potter, debo decir que su solicitud me ha… sorprendido. No sé muy bien lo que espera lograr pero estoy dispuesta a escuchar.
Harry sonrió un poco mientras ambos se acomodaban— Verás, Madam Bones, supongo que usted conoce la historia de Sirius Black, mi padrino. El supuesto "traidor" que entregó a mis padres.
La mujer asintió, alzando las cejas en interrogación silenciosa.
— Antes que nada me gustaría mostrarle algo—sacó de su bolsillo las hojas y se las entregó— esa es la voluntad de mis padres—señaló a una— y esa otra es una entrada del diario de mi madre, Lily Potter. Por favor, léela antes de continuar.
Amelia no tenía mucho que perder así que ojeó los archivos, agrandando los ojos con sorpresa. — Pero esto es… significa…—tragó grueso.
— Significa que han mantenido durante doce años en Azkaban al hombre equivocado, señora. Sirius Black nunca fue Guardián Secreto ni traicionó de ninguna manera a mi familia. Tampoco asesinó a Pettigrew, el verdadero traidor, quien sigue vivo y buscando a su amo.
Cuadrando los hombros, ella indicó— me gustaría escuchar la historia completa, Señor Potter.
— Por supuesto—sacó su varita— quizás lo mejor será que lo vea—una sonrisa se extendió por su rostro— mi inteligente novia halló un hechizo que me permite mostrar mis recuerdos, similar a un Pensadero. Si gusta…
Ambos se sumergieron en la charla y las memorias del muchacho.
Horas más tarde, la Jefa de Aplicación de la Ley Mágica tenía muchos pensamientos rondando en su mente.
— Es un relato extraordinario, Señor Potter, con estos documentos puedo impulsar el juicio del Señor Black sin embargo no estoy segura de que Fudge accederá—hizo una mueca.
Ni lento ni perezoso, Harry contestó— De ser ese el caso, me temo que verá la opinión pública sobre él menguar drásticamente. Yo mismo me encargaré que todo el mundo sepa lo sucedido si él se niega a la justicia. Dígale que le estoy dando una opción para salir lo mejor parado posible… no debería desaprovecharlo—con los ojos verdes firmes y las palabras llenas de fuerza mágica, Amelia se halló pensando que era una lástima que ya se había ocupado. El joven habría representado un gran partido para su Susan.
— Muy bien, Señor Potter, me encargaré de hacer llegar sus palabras —incorporándose, añadió— Confío en que al lograrlo podremos establecer un interrogatorio satisfactorio con el Señor Black... —Harry asintió con una sonrisa cómplice— Ahora, si esto es todo me temo que ya es hora de irme.
— De nuevo, muchas gracias por aceptar venir, Madam Bones.
— No es problema.
HP. HP. HP. HP
Harry le sonrió a su encantadora bruja— Salió mejor de lo esperado—confesó, en voz baja.
— Espero que pueda establecer un juicio pronto para Sirius—susurró, acurrucada contra su pecho confortablemente.
— Va lograrlo, ya lo verás—besó su nariz con cariño— Aunque me gustaría conseguir a la maldita rata…—refunfuñó, molesto— Haría el asunto más fácil.
Fue su turno de darle una muestra de su amor sólo que ella besó sus labios— Está bien, Harry, aunque no podemos atraparlo la evidencia está allí. Él era el guardián secreto. Si le realizan un interrogatorio con Veritaseum a Sirius o a ti la verdad saldrá de todas formas.
Harry suspiró, inclinándose para reclamar sus labios.
Él no había estado bromeando al decir que si el Ministro no cumplía con esto dedicaría todos sus recursos a arruinarlo de todas maneras posibles. También había un pensamiento más oscuro en su mente que no compartiría a su novia.
Si Voldemort regresaba los Mortífagos encubiertos no dudarían en volver con su Señor, en seguir los mismos caminos otra vez. No había redención para gente como Malfoy o Nott, ellos tenían los prejuicios muy arraigados.
Bien podía ser el Niño-que-Vivió, un personaje de la luz… pero eso no esclarecía que no tendría reparos en hacer desaparecer en "misterios accidentes" a esos bastardos si era necesario. Con personas así su Hermione nunca estaría a salvo y aunque una parte de él quería creer que podría arreglarlo diplomáticamente sabía que existían tantas probabilidades como las de Vernon Dursley convirtiéndose en un amante de la magia.
Tal vez era momento de hacer planes de respaldo.
Observando a su Mione dormitar contra sí esbozó una sonrisa afectuosa a pesar que los sentimientos cálidos se difuminaron para dar paso a una máscara de ira fría. Si tenía que matar por ella… que así sea. Por su seguridad y la de sus amigos.
Él ya la había perdido una vez... y no pensaba volver a hacerlo ni por un instante.
¡Whip! Hasta aquí llegué :)
Lo sé, el final fue un poco… ¿exagerado? Pero pensé que ya era hora de revelar un poco más sobre el verdadero carácter de Harry. Él ha pasado muchas cosas y sólo quiere que las personas que quiere estén a salvo… y si eso significa ensuciarse más las manos, no le importará.
No piensa en decírselo a Hermione, claro, ya que obviamente ella es muy justa y no querría que hiciese algo así. Así que no esperen que esté contándole sus fantasías sobre como el Malfoy mayor repentinamente podría tropezarse en una escalera y romperse el cuello. No, no.
En fin, ya saben… los quiero un montón. Me encanta el recibimiento de esta historia, enserio, nunca pensé que les gustaría tanto (creo que ya he dicho esto antes) xD.
Bueno, un gran beso de chocolate a todos los que se tomaron el tiempo de dejarme su opinión. Los adoro, en serio, y que sepan que tomo en cuenta lo que dicen, eh ;)
¡Abrazos de lirio y besos de petunia… na, esto último es broma xD prefiero que no me odien… besos de Fleur! Un montón de suerte a todos :D Adiós ^-^
