Después de casi no sobrevivir a este invierno XD, estoy de vuelta X'D, siento mucho la tardanza, en verdad he agarrado mil y una enfermedad y XD no me gusta escribir enferma, por eso sólo había estado dibujando XP, pero al menos mi DA ya se ve un poco más actualizado :3, haber si hago algún nuevo trabajo para este fic ^^, aprovecharé que hice el remake de la portada para cambiarlo owo, ahora con fondo descente XD
Aclaración: Los personajes de esta historia *en su mayoría* no me pertenecen, sólo escribo esto a modo de diversión, sin intenciones de molestar, ni profanar dignidades ni nada por el estilo XD
Sin más los dejo con la historia...
UN HEREDERO PARA HYRULE
En el capítulo anterior...
– ¿Ashei, Shad? –Parece que esta inoportuna reunión no par
ecía darse por terminada, ¿Cuando iba a ser el día en que en verdad pudieran darles algo de "privacidad"?
– Lo siento Link, tratamos de detenerlo –explicó Shad acomodándose sus lentes– le dijimos que estaban tratando un asunto privado...
– El insistió que tenía algo urgente que tratar con ustedes –terminó Ashei.
– En realidad los buscaba porque necesito su ayuda –soltó a los muchachos y se acomodó la ropa, disponiéndose a dar su nueva explicación– ¿Qué es eso que cargas? –Preguntó dirigiéndose a la castaña, curioso. Notando algo que antes había pasado por alto.
– Son las ropas que Link se comprometió a usar por haber perdido la apuesta.
– ¡Cierto! –Al Rey pareció iluminársele los ojitos– justo les iba a pedir que fueran al pueblo a conseguirme algunas cosas, pero... Link debe cumplir su apuesta...
No sabía porque tenían un mal presentimiento.
– Y como Link siempre cumple sus apuestas... tendrá que ir vestido de señorita –concluyó ampliando su sonrisa.
– ¿Qué? –Zelda abrió sus ojos como plato, no podía creer lo que estaba escuchando.
– Así es, querida. Y como buena esposa que eres vas a acompañarlo, como su guardaespaldas– volvió a ampliar su sonrisa, si es que eso era posible– te vestirás de caballero para acompañar a Link en su misión.
– ¡¿Qué?!
.-.-.-. Capítulo 13: ¿Link es la doncella? .-.-.-.
El impacto que reflejaban las miradas sorprendidas del grupito se hizo presente con un sepulcral silencio al ver entrar al joven Hyliano vestido como una linda "señorita" Gerudo, y es que con esas ropas ni su abdomen bien tonificado, ni su sensual triceps, ni mucho menos las cicatrices que marcaban aquella joyita de Hyrule podían hacerle peso a esos bonitos y coquetos ojos y a ese rostro, que por más que fuera varonil, seguía teniendo un dejo "afeminado" si se combinaba con el atuendo correcto y es que... vestir como una Gerudo, era justo lo que le hacía falta al muchacho para parecer una guerrera de la tribu, nadie que lo viera con ese atuendo pensaría que debajo de esa "encantadora mirada" ocultaba algo que no debía estar ahí entre sus piernas.
Además...
Se notaba que el chico estaba avergonzado y cada "tímido" movimiento que hacía con esas ropas lo hacía parecer una "señorita", inclusive ese bonito rosa en sus mejillas ligeramente cubierto por esa fina tela que ocultaba parcialmente su rostro de rasgos finos y encantadores no ayudan en lo absoluto.
– ¡Te ves adorable! –Exclamó el hombre abrazando efusivamente a su yerno, sonriendo como siempre solía hacerlo.
Y entonces Ashei no pudo contener más la risa, y soltó una fuerte carcajada mientras miraba como el rojo subía al rostro del muchacho siendo estrujado por el padre de su esposa.
– Debo admitirlo Link –sonrió el pelirrojo llevando una de sus manos a su rostro analizando cuidadosamente el "espécimen" que ahora estaba frente a ellos y que el Rey acababa de soltar antes de matarlo– en verdad pareces una Gerudo.
– Muy gracioso –murmuró el aludido molesto y más avergonzado de lo que ya estaba, en verdad hubiera preferido usar un vestido, al menos con un vestido hubiera parecido travesti, pero con esto...
Maldijo internamente la gran "creatividad" de la pareja de Shad, esa chica realmente había dado en el clavo con ese atuendo.
Como odiaba no tener barba en un momento como este. No sabía si era muy joven aún o si ser medio lampiño era parte de la maldición de las Diosas, pero por más que se afeitara día tras día, no había conseguido más que unos cuantos vellos rubios que ni siquiera se notaban.
– De que te quejas Link, si estas como un bombom –agregó entre risas la castaña, sabiendo que esto sólo era el "comienzo" de un largo día.
– No me dejaré vencer de nuevo –se cruzó de brazos y movió su cadera hacia un lado y entonces sintió como las alhajas que cargaba en sus caderas sonaban "maricamente"– demonios.
Shad se unió a las risas de Ashei al ver como el chico trataba inútilmente de moverse y no hacer sonar esa elegante pieza de joyería que llevaba colgando de la cadera, la misma que le daba un toque muy coqueto a su atuendo.
– Además tienes una bonita cintura –nuevamente soltó Ashei riendo, es que no podía mirarlo y no reírse, en verdad estaba disfrutando haber ganado esa dichosa apuesta.
Pensaba decir algo a su favor, pero justo en ese instante la mismísima Princesa de Hyrule hizo su aparición en el salón, ahora vistiendo una armadura voe del desierto, muy apropiada para hacerle compañía a la "doncella" Gerudo en su travesía por la ciudadela.
Link se sonrojó nuevamente al ver a su ahora "guardiana" acercarse, ella traía el cabello recogido en una coleta alta y dos largos mechones caían a los lados de su rostro, enmarcando sus bonitas facciones, a diferencia de la armadura tradicional del desierto, esta tenía una pequeña extensión, con dos hombreras y un cubre pecho de metal grueso y decorado y bajo este una túnica, por ser chica, no podía andar con el torso descubierto sin dejar en evidencia sus "pechos", por lo que la misma Ashei había sugerido aquella "pequeña" modificación.
– ¡Te vez increíble Zelda! –Exclamó la muchacha la verla llegar, orgullosa de ese nuevo acierto, a simple vista ella parecía toda una guerrera, o viéndolo de otra manera... quizás... quizás también podía parecer un chiquillo en plena etapa de crecimiento. Pero al menos con el arma que cargaba daba a entender que aunque pareciera joven, era un guerrero.
– ¡Es genial Ashei! –Exclamó la Princesa emocionada, sujetando las manos de su amiga mientras se iluminaba su mirada emocionada. Para ella era casi costumbre vestir de "chico", en más de alguna escapada del castillo le había robado su armadura a algún guardia, además para ella era cómodo caminar con pantalón, aunque estos que usaba ahora fueran holgados y aunque los zapatos cubiertos de armadura le pesaran un buen– Hasta conseguiste una alfanje, es estupenda...
– ¡¿Verdad?! –Exclamó emocionada la chica, para ella las armas eran mil veces mejor que las muñequitas con las que la obligan a jugar de niña– Tengo algunos amigos entre los herreros de Hyrule –le guiñó con simpatía y sujetándola del brazo camino con ella hasta acercarse al grupo.
– Mi niña –al Rey se le llenaron los ojitos de lágrimas emocionado al ver a su hija.
Por un segundo Shad y Link pensaron que el Rey estaba "triste" de ver a su "hermosa y femenina hija" convertida en un joven guerrero, pero todo se desplomó cuando el hombre volvió a tomar la palabra.
– ¡Crecen tan rápido! –Exclamó emocionado limpiándose las lagrimitas de sus ojos– Me siento tan orgulloso.
– Hay papá... no es para tanto –lo alentó la chica dándole palmaditas en su espalda– además... ¿Recuerdas que me prometiste que sólo por hoy me darías permiso para no comportarme como Princesa? –Agregó ella tentando su suerte, tratando de convencer a su padre de algo que nunca habían hablado.
– Pero... eres la Princesa...
– Pero... sería inapropiado que la Princesa de Hyrule acompañara a Link en esta "peligrosa" travesía –sonrió con un dejo de malicia, sobando el hombro del soberano– Creo que deberían darme la licencia que tienen los guardias para hacer valer la ley en Hyrule, ¿no le crees? –Siempre había soñado con ser una guerrera, con luchar junto a su pueblo y defender a los más indefensos, pero... el haber nacido en cuna de oro y ser criada como una "señorita de la alta alcurnia" siempre había chocado contra su espíritu rebelde y aventurero, amaba los desafíos, el peligro y la adrenalina de las batallas y por eso en secreto siempre se había entrenado con Impa, claro, hasta que su padre las descubrió.
Link observó con desconfianza la "extraña" petición de la joven, ella solía meterse en problemas normalmente y con un poder como el que estaba pidiendo, podría...
– Zelda... yo fui tu guardaespaldas, con este o con cualquier atuendo puedo defenderte, y tengo la li...
Un fuerte codazo en el costado le hizo callar de golpe, su "dulce" esposa lo había silenciado "amablemente" y ahora le sonreía de manera extraña mientras que con la mirada parecía decirle claramente un "si no te callas te mato".
– Las señoritas deben pedir permiso para hablar –aclaró recordando las molestas palabras de la "ballena", que hoy por algún misterioso motivo le venían como anillo al dedo– Además... hoy soy yo el caballero –tomó la alfanje y realizó un par de rápidos movimientos, presumiendo su buen manejo con la espada– y usted, mi queridísimo Link, "mi" doncella –sonrió con un aire coqueto, al mismo tiempo que apoyaba la filosa punta de su arma justo bajo el mentón del Hyliano y lo obligaba a levantar su rostro ligeramente.
Link volvió a sonrojarse, esa "rara" actitud en ella provocaba más de alguna cosa en él, y esa sonrisa acompañada de esa penetrante y sensual mirada lo hicieron sentir por un segundo como una indefensa señorita, tanto así que por un momento pensó que le temblaron las piernas o quizás le temblaron, pero... pretendía que no ocurrió porque en verdad no quería creer que sólo y tan sólo por un segundo de verdad se había sentido "indefensa" y si con "a", porque algo en este tonta situación lo estaba acercando a un abismo desconocido en su mente.
Algo en lo que de verdad no quería indagar con más profundidad.
– ¿Y bien? –Volvió a concentrarse en el Rey, alejando el arma del muchacho y dejando que el pobre Link recuperara el aliento – Creo que es lo justo, padre.
– Creo que considerando que hoy usas una armadura tradicional del desierto Gerudo –murmuró llevando una de sus manos a su mentón– es justo y necesario que tengas una licencia –sonrió.
– ¡Estupendo! –Exclamó la chica emocionada– ¡Te amo papi! –Lo abrazo con fuerza y beso su mejilla cariñosamente, y luego se alejó para tomar la mano de Link y jalarlo hasta la salida– ¡Hoy será un gran día!
– ¿Y la lista? –Le preguntó el Hyliano tratando inútilmente de detener a la Princesa.
– ¿Lista? –Ella lo miró extrañada– ¡Qué Lista Link! ¡Vamos a atrapar criminales!
– ¡¿Qué?! –Link no podía creer lo que estaba escuchando, ¿No se suponía que iban de compras? ¿En qué minuto su misión de conseguir objetos se había transformado en la misión de atrapar delincuentes en la ciudadela?
Seguramente esto no iba a terminar bien.
– Relájate –insistió la Princesa al notar que Link caminaba más tieso que una tabla– seremos sólo tú... yo... y... esta preciosidad –sonrió nuevamente al mirar el maravilloso brillo de esa arma que cargaba con la mano que no jalaba al chico.
– Zelda... de verdad me estoy asustando. ¿Estás segura que no bebiste nada que te haya dado el maestro de educación sexual camino acá?
Pero ella no pareció escucharlo, sólo siguió avanzando con la emoción a flor de piel.
– Vamos a meternos en grandes problemas –pensó sintiendo que la Princesa con una licencia de caballero era más peligrosa que el mismísimo Rey con corona.
Mientras... donde se habían quedado el Rey, Ashei y Shad.
– ¿En verdad crees que van a estar bien? –Shad empezaba a dudar de esta "loca" idea.
– Estarán bien –sonrió Ashei feliz de ver a su amiga dichosa de poder convertirse con guerrera. Ella de verdad entendía esa emoción.
– Creo que se les olvido la lista –agregó el Rey, quien sacaba de entre sus ropas un pequeño papelito– ¿Cómo van a traer lo que les iba a encargar si no se llevaron lo que debían conseguir?
– Esa es una buena pregunta –conjeturo Shad observando el papelito del Rey agitaba ligeramente con su mano.
– ¿Y si no llevan la lista? ¿Qué fueron a hacer a la ciudadela? –Ashei comenzó a sentir que había algo que no estaba encajando en esta historia.
– No me digas que... –Shad parecía acabar de sentir que de un golpe seco y fuerte la realidad acababa de abrirse paso en su mente.
– No puede ser...
– Entonces...
– ¡Debemos alcanzarlos! –Exclamó finalmente Ashei quien sentía que su tonta idea y la extraña actitud de la Princesa sólo encajaban en una oración donde todo parecía decir en mayúsculas "problemas".
Y entonces salieron disparados en busca de la Princesa y el futuro Príncipe de Hyrule, dejando a un confundido Rey sólo en el salón aún agitando el papelito.
– ¿Y quién me va a traer mi lista? –Preguntó al vacio sintiéndose ligeramente "ignorado".
No supo cómo, cuando, donde... pero en un abrir y cerrar de ojos habían llegado a la ciudadela.
Todo el trayecto se había sentido incómodo, caminaba detrás de la Princesa, manteniendo la cabeza gacha y los ojos clavados en el "magnífico" suelo, hasta se había puesto a contar los cuadritos que marcaban separaciones en los pastelones del camino, tratando de ignorar las miradas curiosas que sabía se clavaban sobre su persona, en especial de hombros, que se volteaban a mirarlo descaradamente, como si se tratara de una "belleza exótica" que debía ser admirada, inclusive en más de una ocasión escuchó algún piropo y alguna que otra frasecita molesta.
Zelda por su parte caminaba orgullosa, con la cabeza en alto, los hombros ligeramente hacia atrás, el abdomen hundido y el pecho "inflado", se sentía genial salir y no ser la "Princesa", caminar por las calles y ser un "guerrero", sabía que los que la miraban lo sabían, conocía esas sonrisas soñadoras, esos ojitos ilusionados, esos suspiros perdidos... siempre que había un "chico con uniforme" las jovencitas lo hacían notar y ella, no dispuesta a defraudar a todas aquellas amables doncellas, les sonreía a todas con galantería, era una chica, sabía lo que le gustaba a las chicas, ¿no?
– En verdad es increíble lo bien que le sale el papel de galán a Zelda –suspiró molestó de sentir una y otra vez ese sonidito de las alhajas de sus caderas sonando, casi que sentía celos de todas esas muchachitas que parecían mirar con otros ojos a su mujer... está bien... debía admitirlo, estaba molesto y estaba celoso, en verdad le molestaba que ella vistiendo de hombre se viera "apuesto", y le molestaba aún más que le lanzara a distancia besos coquetos a sus "nuevas admiradoras" mientras avanzaba.
Y en vista de ello y notando otro maldito sujeto que lo miraba de forma extraña, volvió a concentrar su mirada en los bonitos cuadritos del suelo.
Quizás debía hacer algo, quizás debía caminar un poco más rápido, sujetar el brazo de su esposa y aparentar ser una doncella y caminar a su lado o...
O mejor simplemente seguir mirando los cuadritos del suelo.
Suspiró.
Pero entonces, cuando no creyó que las cosas podían empeorar un aire helado recorrió toda su espina dorsal y fue acompañado de un temblor extraño y molesto al sentir como "alguien" muy "descaradamente" tenía la osadía de apoyar toda su mano en uno de sus glúteos y los apretaba suavemente una y otra vez, como "tanteando" una "mercancía".
Apretó con fuerza sus puños y olvido por completo los estúpidos cuadritos del suelo y a Zelda que se había detenido frente a un grupo de muchachas y parecía conversarles de algo "muy" divertido porque ellas se reían tontamente con cada palabra que les decía. Pero él, ahora no tenía cabeza para nada más que acabar con la libidinosa sonrisa de ese "desgraciado" que había osado con tocarle, creyendo seguramente que era una "indefensa señorita".
– Pero que tenemos aquí –sonrió volviendo a palpar ahora el otro glúteo del muchacho, acercándose por detrás a Link para susurrarle algo al oído, sintiendo como su "presa" se tensaba de pies a cabeza– me encantan las pieles firmes y tonificadas de las doncellas Gerudo– sonrió con descaro.
– ¡Linebeck! ¡Maldito descarado! –Exclamó Link volteándose y sujetando con ambas manos la camisa del hombre para jalarlo peligrosamente hacia él– ¡¿Qué demonios te pasa?! –Volvió a exclamar notoriamente molesto y muy sonrojado.
¿Cómo era posible que tuviera que pasar por algo como eso? ¡Él era hombre! ¡¿Qué acaso no se notaba?!
– ¡¿Link?! –Aún no parecía salir de su asombro cuando el chico lo empujó con fuerza para alejarlo de su "metro cuadrado".
El Hyliano necesitaba un poco de aire, para colmo no podía golpear al desgraciado de Linebeck porque era su amigo, pero... con esos amiguitos... ¿Para qué iba a querer enemigos, no?
– ¡Claro que soy yo! –Exclamó, pero al moverse hizo sonar las molestas joyas que tenía en las caderas, ese sonidito era tan enfermamente ¡Gay!, lo detestaba, de verdad detestaba ir caminando y sentir como sonaba si hacia un movimiento demasiado brusco.
Linebeck se llevo una de sus manos a su frente y luego soltó una fuerte carcajada desde su posición en el suelo. Ver a Link vestir de Gerudo era... noooo... ¡Eso no tenía precio!, necesitaba algún artefacto o algo para sacar una foto en ese preciso instante, ¿cómo demonios de todos los lugares donde había robado... ejem... digo... donde había conseguido honradamente valiosos tesoros, nunca había conseguido un artefacto que pudiera captar una imagen como la que ahora estaba viendo? En verdad... esto no tenía precio.
– ¡¿Link estas bien?! –Zelda se había acercado rápidamente al notar que el joven ya no la seguía y empezaba a gritar como loco en medio de la calle. Se había disculpado amablemente con sus "admiradoras" y ahora estaba justo al lado del chico con arma y todo en mano.
– ¡Voy a estar bien cuando este idiota deje de hacer eso con su mano! –Exclamó aún más molesto, notando que la mano que Linebeck no tenía sobre su cabeza aún parecía tantear imaginariamente su trasero.
¡Maldición! Era su trasero, acaso... ¿No se podía tener un culo bien tonificado sin que un degenerado se le ocurriera manosearlo? ¡¿En qué mundo vivían?! ¡¿Cómo demonios podía ser amigo de Linebeck?!
– Tienes una bonita retaguardia –se excusó el hombre, soltando a reír nuevamente– no me culpes por ello.
Zelda parpadeo un par de veces sin entender que demonios sucedía, pero al ver a Link rojo y a su "amigo" haciendo esas extrañas cosas con su mano, como que pudo a medias deducir que estaba pasando e inmediatamente el rojo se apoderó de sus mejillas al notar que sin darse cuenta su propia mirada también había quedado detenida en cierta parte de la anatomía de su esposo que no se había detenido a analizar con ese detalle hasta ahora.
"Bonito trasero" Repitió mentalmente llevando ambas manos a su rostro y agitando su cabeza tratando de sacarse esa imagen mental que de un segundo a otro se le había atravesado y ahora no podía alejarla de la mente.
– ¡¿Qué demonios?! ¡¿Tú también Zel?! –Ahora sí que estaba rojo, pero al menos por suerte su rostro era parcialmente cubierto por ese "sensual" velo.
– ¡¿Ves?! –Linebeck se levanto aún sonriendo con morbo– No soy el único que lo cree... esperen... ¿Es la Princesa Zelda? –Casi no podía creer lo que estaba escuchando, se veía tan diferente que de verdad por un segundo no la había reconocido, hasta había pensado que se trataba de algún chiquillo medio afeminado o algo por el estilo– ¿Por qué diantres vienen vestidos así al mercado de la ciudadela?
– Es una larga historia –respondió Link desviando su mirada y cruzándose de brazos aún un tanto incómodo– pero resumiendo, perdí una tonta apuesta.
– Pero vaya que te sienta bien ese atuendo Link... en verdad te digo... te ves "riquísima" –Había juntado su pulgar y su dedo índice y lo había besado sonriéndole coquetamente al chico– Sólo te hace falta un busto algo... más... mmmm suculento –sonrió de nuevo– pero con ese traste y esas caderas, a quien le importa –le guiñó justo antes de tomar la mano del chico con la suya y depositar un fugaz beso sobre ella, lo había hecho tan rápido que el Hyliano ni siquiera había alcanzado a reaccionar– Llámenme si se meten en problemas, soy un caballero y estoy dispuesto a ayudar a una "damisela" en peligro –finalizó y se alejó del rango de alcance de Link antes de salir gravemente lastimado por su descaro.
Zelda observaba con los ojos como plato sin creer lo que acaba de escuchar y ver, ¡¿Qué demonios le pasaba a ese sujeto?! ¡Estaba loco!
– Ese Lineneck –Link estaba que hervía de irá contenida– ¡Cuando te pille me las vas a pagar degenerado! –Gritó sabiendo que el sujeto ya no podría escucharlo, probablemente ahora estaba muy lejos, porque si alguna cualidad podía tener ese "marinero", era... desaparecer como si fuera corredor olímpico.
– No es para tanto Link –Trató de calmarlo, acercándose al muchacho para apoyar una de sus manos sobre su hombro– además –se sonrojo de nuevo, desviando la mirada.
Link también se sonrojó casi instantáneamente, había leído los pensamientos de Zelda en su mirada.
– Lo siento –Murmuró ella acercándose un poco más, tomando una de las manos del chico y armándose de valor para mirarlo nuevamente a los ojos.
Link al sentir que la Princesa sujetaba una de sus manos con las suyas levantó la mirada encontrándose con esos intensos y claros orbes, y de pronto todos a su alrededor desaparecieron, ni los murmullos de la gente, ni los transeúntes que pasaban a su lado, ni los vendedores gritando ofertas, ni los perros ladrando, ni siquiera los molestos cuccos que acaban de arrancarse y revoloteaban escandalosos siendo perseguidas por su dueño... nada... ni nadie podría apartar su atención de la joven que ahora estaba justo frente a él.
Y entonces un extraño y alocado pensamiento se paso por su cabeza.
¿Y si Zelda fuera un chico? ¿Si ella no fuera ella y fuera él? ¿Tendría ese aspecto? ¿Sería más alto? ¿Tendría esas bonitas facciones?
En verdad en un momento vio un jovencito frente a él.
Y por más que intento sacarse ese pensamiento de la cabeza no lo consiguió, y aún a pesar de ello... le gustaba... le gustaba ella como él o él como ella o lo que fuera, no sabía cómo, pero... en verdad no le importaba, sólo... sólo sabía que estaba enamorado y que nada le importaba.
– Zelda yo... –acercó su mano hasta el rostro de la muchacha, pasando sus dedos por sobre los labios ahora no maquillados de ella, pero aún así tenían un rosa pálido y atractivo.
Y ella se acercó, apartando su mano con la suya y juntando sus frentes, sonriéndole dulcemente.
– Si fueras una chica –murmuró muy bajito, no queriendo que nadie escuchara lo que pensaba confesar– igualmente te amaría.
A Link se le paralizó el corazón por un breve segundo, nunca espero que ella le dijera algo como eso, ni tampoco se hubiera esperado que ella estuviera pensando lo mismo que él hace tan sólo unos instantes.
¿Qué demonios les estaba pasando?
Pero antes de poder responder a esa pregunta unos gritos asustados en la distancia cortaron con aquel encanto rodeado de plumas de cuccos diabólicos y gente alborotada moviéndose de aquí para allá, esquivando a la parejita como si fuera una verdadera molestia en mitad de la calle de un concurrido mercado.
– ¿Qué fue eso? –Tomaron distancia avergonzados al notar que estaban haciendo el loco en medio de una transitada calle y entonces concentraron toda su atención en ese "escándalo" que parecía estar atrayendo a la gente como abejas en busca de polen.
– ¡Tenemos que ir Link! –Insistió la Princesa, sintiendo que aquellos gritos, y ese escándalo sólo podía ser parte de algo grande, algo que ella como "guerrero" podría resolver.
– ¡Zelda espera! –Gritó Link corriendo tras la muchacha, que ya le llevaba un buen de distancia en un abrir y cerrar de ojos.
Mientras en el castillo de Hyrule.
En vista de que ninguno de los chicos había regresado a buscar el famoso papelito de las compras, el Rey había decidido resignarse y continuar con el laborioso trabajo de ser soberano de Hyrule, por tanto... luego de rascarse cinco veces seguida la panza, hacerse una trencita sensual en la barba, sacarse los pelos feos que tenía dentro de la nariz y embellecer sus pómulos con un polvito, respiro profundo y pensó que definitivamente tendría que ponerse a trabajar de verdad.
En su oficina había montaña de papeles apilados, libros, apuntes, apuntecitos, pergaminos, mapas y un montón de cosas que en verdad no sabía ni para que servían.
Suspiró.
¿En verdad tenía que trabajar?
¿No le faltaba hacer nada para embellecer su magnífica presencia? ¿No tenía un cabello medio raro a un lado de la oreja?
Se miró nuevamente frente al espejo grande que había en una esquina del cuarto y sonrió, se sonrió en realidad. Se sentía genial ser él y estar ahí, simplemente admirando su presencia.
– Soy todo un galán –se dijo sonriendo coquetamente y luego se puso de lado notando que los botones de su traje le apretaban ligeramente– cielos... estoy subiendo de peso de nuevo –murmuró volviendo a rascar su barriga.
Y justo cuando estaba a punto de entrar en una crisis existencial por el peso alguien llamó a la puerta.
– ¿Daphness?
– Aquí estoy Impa –Respondió el hombre dejando que la mujer ingresara en el cuarto sin siquiera decir un "pase".
– Señor... hay algo que necesito preguntar –Agregó la mujer una vez dentro de la estancia, cerrando la puerta tras de sí, notando que el Rey estaba justo detenido frente al espejo.
– Sabes que puedes preguntar lo que sea, soy todo oídos para ti –agregó sonriéndole amablemente a la mujer, mientras caminaba hacia su escritorio para sentarse, sabiendo que esa mirada seria en el rostro de ella no podía significar nada bueno.
– ¿Fue su idea lo de convertir a Zelda en una niña, no? –Preguntó sin anestesia, yendo directo al grano.
Nohansen se sorprendió, pero segundos después de pasada su impresión inicial sólo se limito a reír un tanto nervioso sintiéndose descubierto, una vez más Impa lo había pillado.
– ¡¿Por qué lo hizo?! –Le preguntó enseguida, golpeando con fuerza el escritorio con ambas palmas– ¿Qué pretendía conseguir con eso?
– Quiero que mi hija deje de ser virgen Impa... Hyrule necesita un heredero, el futuro de este reino depende de esta unión y necesito asegurarme de que ellos consumen el pacto que hicieron frente a las Diosas.
– ¡¿Pero es usted el que ha estado interfiriendo constantemente en eso?! –En verdad no podía creer lo que escuchaba– ¡¿Cómo demonios se te paso por la cabeza que Link iba a abusar de Zelda siendo una niña?! –Ahora sí que estaba enojada, tanto que había hasta dejado de usar el "usted".
– ¡No lo hice por eso! –Exclamó horrorizado al escuchar las palabras de la Sheikah– Link debe estar preparado para ser padre, lo estaba poniendo a prueba para su futuro... quería corroborar que estaba preparado, él no tiene una imagen paterna, ni una materna... toda su vida se ha visto obligado a ser un guerrero a luchar acompañado de una espada y un escudo, los guerreros no saben de niños Impa.
– Bueno... creo que él mismo se encargo de demostrarte que su boba teoría no es cierta, ¿no?
– Link es un chico gentil, de un corazón noble...
– Y ni él ni Zelda necesitan tú ayuda Daphness –insistió la mujer tratando de hacer entrar en razón al soberano de Hyrule– déjalos tranquilos, eso es lo que necesitan... se quieren, se desean... sólo necesitan espacio, necesitan ese tiempo que no les has... que no le hemos dado –se corrigió al recordar el suceso del techo– están enamorados, son jóvenes, son apasionados, tienen todo lo que necesitan para descubrir por sus medios como tener sexo, ¡Por Hylia! en verdad no necesitan que los guíes... no necesitan un ridículo profesor de educación sexual... sólo necesitan el deseo y ya.
– ¿Deseo? –De pronto a Nohansen pareció pasársele otra extraña idea por la cabeza– ¡Eso es Impa! ¡Tengo una gran idea!
Impa se golpeo la frente con ambas manos y sólo vio resignada como el Rey salía disparado por la puerta, seguramente con otra estúpida idea que iba a arruinar nuevamente la anhelada "primera vez" de los recién casados.
– Que el amor de Nayru proteja a esos pobre chicos –murmuró sintiendo que nada bueno podía pasar después de tener esta pequeña "conversación" con el Rey.
La ciudadela se había encendido, ahora el "pequeño" encuentro que Zelda había tenido con el grupo de bandidos en el mercado había terminado en toda una disputa de poder.
– ¡No permitiré que sujetos como ustedes se aprovechen de gente indefensa! –Exclamó, al mismo tiempo que ayudaba a levantarse a un caballero mayor que ese grupo de antisociales había estado amenazando.
– ¿Tú y cuantos más van a detenernos niñito? –Le dijo uno de los sujetos sonriendo divertido al ver que quien lo desafiaba no era nada más y nada menos que un "chiquillo" delgado y con un bonito rostro.
– ¡Si lo desafían también se las verán conmigo! –Exclamó Link parándose justo frente a la Princesa, con toda la intención de protegerla, no iba a dejar que algo le pasara a ella, como tampoco iba a permitir que un grupo de ladrones le pusieran sus manos encima.
El más alto de los sujeto soltó a reír divertido al ver a Link desafiándolo.
– ¿Un niño flacucho y una chica con velo nos desafían? –Volvió a reír ahora con más ganas– No me gusta golpear mujeres –con descaro tomó el rostro de Link con su mano y con brusquedad lo obligó a levantar su mirada. El hombre era mucho más alto que el Hyliano– pero podría hacer una excepción con una bonita Gerudo.
Link apretó sus puños dispuesto a golpear al sujeto, pero antes de realizar cualquier movimiento, Zelda tomó el brazo del hombre y con fuerza lo jalo hacia ella.
– No te atrevas a ponerle tus sucias manos encima –agregó molesta– soy su guardaespaldas y tendrás que pasar sobre mi cadáver si quieres tocarle un solo pelo, ¿entiendes?
– Será un placer, niñito –sonrió maliciosamente y se dispuso a golpear a Zelda.
La chica espero paciente a que él hiciera su movimiento y antes de que éste la alcanzara se corrió hacia un lado haciendo que el hombre golpeara sólo el aire y perdiera ligeramente el equilibrio, entonces ella tomó su brazo nuevamente y con el impulso que él ya llevaba sólo basto un bien calculado movimiento y...
¡Paf!
El tipo fue a parar directo al suelo.
– ¿Eso es todo lo que tienen? –Sonrió triunfante.
Link sorprendido parpadeó un par de veces y se quedo ahí parado justo donde estaba con la boca abierta, ella siempre terminaba sorprendiéndolo cuando menos se lo esperaba, en verdad Impa había entrenado bien a la Princesa, ella era todo... menos una mujer indefensa.
De la banda tres sujetos desenvainaron sus espadas, y se acercaron hasta la escena, Zelda al verlos, también hizo lo suyo y tomando su alfanje alardeó un poco moviéndola ágilmente entre sus manos, haciéndola girar, con la curvatura que tenía el arma el giro que realizaba era mucho más dinámico y parecía mucho más rápido.
– Puedo con ustedes tres sin ningún problema –Volvió a desafiarlos momentos antes de colocarse en una posición más adecuada para iniciar un combate, separó y flecto un poco las piernas y se agachó ligeramente, lista para atacar.
– ¡¿Qué es todo este escándalo?! –Un tremendo sujeto acababa de hacer su aparición, apartando a la gente que comenzaba a reunirse alrededor del alboroto que se estaba armando.
– Señor... nuestro señor... este niño dice que puede con tres de nosotros. Forasteros de otras aldeas creen que pueden venir a dar órdenes.
El inmenso sujetó se detuvo justo frente a Zelda, quien no había abandonado su posición.
Su cabeza grande y sus ojos pequeños enmarcados por una quijada gruesa y cuadrada. Su boca adornada de dientes envueltos por exóticos brillos dorados y plateados le daba una sonrisa algo extraña, era un sujeto de un aspecto amenazante, de cabello largo recogido en unas trenzas apretadas y malhechas.
– Eres valiente –sonrió con un dejo de malicia, repujándose la manga de su camiseta dejando a la vista la fila de anillos voluptuosos que cargaba en casi todos sus dedos– pero... hagamos esto justo... seré yo sólo contra ti –se detuvo a mirar un segundo a la "acompañante" del supuesto "chico".
– Hazlo como quieras –aclaró, restándole importancia– te venceré y entonces dejaras en paz a esta gente y te largaras de esta ciudad.
– Perfecto... pero si pierdes... esa doncella que te acompaña será mi concubina –agregó sintiéndose victorioso.
– ¡¿Qué?! –Link no pudo más que sentir asco al escuchar aquellas palabras y al notar esa lujuriosa mirada que ahora ese tremendo hombre le dedicaba– ¡Yo no soy...!
– ¡Hecho! –Respondió dejando su posición amenazante para acercarse al muchacho quien ella misma había interrumpido.
– Te daré un segundo para que te despidas de la señorita –sonrió con mofa, acomodándose las trencitas en una más grande y única.
Link jaló a Zelda del brazo y la atrajo hacia si, tratando de ignorar las miradas de la gran multitud que comenzaba a congregarse en el lugar.
– Zelda... no lo hagas –Link estaba notoriamente preocupado, no le gustaba la idea que ella se arriesgara. Sabía que era fuerte, que había sido entrenada por Impa, pero… ese sujeto era un bandido y los tipos como él no respetaban reglas. Era peligroso.
Con disimulo observó al bandido y un extraño escalofrío recorrió su espalda al descubrir el libido que se reflejaba en la mirada de él.
– No voy a retractarme –insistió ella con firmeza, no estaba dispuesta a dar su brazo a torcer.
– Sólo basta con decir que soy chico y todo se acaba –volvió a contradecirla– yo me haré cargo de él y de sus compañeros.
– Voy a darle una lección a ese sujeto y punto –declaró dando la vuelta para terminar con esa "mini" discusión, esta no era la primera vez que se metía en aprietos y además se sentía en la obligación de poner en su lugar al jefe, no sólo por Link, sino por su pueblo, no dejaría que tipos como esos abusaran de gente inocente. Le demostraría que no era dueño y señor de nadie.
– Zelda... –trató de alcanzarla, pero en ese momento "alguien" lo sujeto de la muñeca deteniéndolo– ¿Pero... qué?
– ¡¿Qué está sucediendo?! –El pelirrojo parecía alterado, la plazuela de la ciudadela era todo un alboroto, la gente se había reunido rápidamente alrededor de los "combatientes", como si el evento se trata de un espectáculo–. ¿Qué fue lo que paso?
Los habían estado buscando desde hace un rato, pero en el momento en que notaron que la gente comenzaba a congregarse rumoreando que algo estaba sucediendo, supieron que "ese" era el lugar donde podrían encontrarlos y al parecer… no se habían equivocado.
– Shad –de verdad se sentía frustrado, a pesar de saber que sólo era un estúpido disfraz de pronto y con todo el enredo que se había armado se sentía "atrapado" bajo esas prendas– Zelda está en peligro, no puedo permitirlo.
– ¡¿Zelda va a combatir con ese tremendo sujeto?! –A la castaña pareció iluminársele la mirada, en verdad parecía repentinamente emocionada– ¡Es genial! –Exclamó golpeando la espalda de Link justo antes de acercarse al lugar donde se desenvolvería la batalla, necesitaba un buen lugar para ver como esa "enorme bestia" caía, estaba segura que Zelda ganaría, de eso no tenía dudas.
– ¿Genial? –Se quedó pasmado viendo como la chica se alejaba, no sabía de dónde habían salido, pero... ¡¿Ese iba a ser su aporte?! ¡¿En serio?! ¡¿Acaso todo el mundo se había vuelto loco en Hyrule?! ¡La única heredera al trono estaba a punto de enfrentarse a un tremendo sujeto armado y ella lo encontraba... ¿genial?!
Y en el momento en que un pequeño tic aparecía en su ojo derecho pudo oír como el pelirrojo soltaba a reír divertido.
– Link... de verdad pareces una nena –no podía evitarlo, en verdad no quería reírse del pobre muchacho, pero... se veía tan preocupado que en realidad estaba dudando si realmente él era el hombre en esa relación–. Tranquilízate... la Princesa es fuerte, no se dejara vencer por un musculin súper desarrollado sin cerebro.
El rubio suspiró pesadamente, pero no pudo relajarse demasiado porque los gritos de la multitud volvieron a alertarlo.
"¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea!" Era todo lo que se escuchaba, las voces enardecidas de la multitud subían en todo y los ánimos se notaban agitados.
– Muy bien flacuchento –miró amenazantemente a su objetivo, estaba decidido a dejar a ese sujeto en vergüenza frente a toda la cuidad– ¡Si yo gano me quedaré con la bonita Gerudo! –Declaró alzando sus brazos haciendo que la multitud gritara enloquecida.
– No permitiré que tomes como objeto a nadie –esto iba más allá del simple hecho de vencer al sujeto que quería quedarse con su marido, quería no sólo demostrar que podía defenderlo, sino que además iba a demostrarle que ninguna "chica" era de su pertenecía sólo porque él así lo quisiera.
– Estas muy confiado, ¿no? –Quería intimidarlo, sabía que provocarlo era más de la mitad del combate, debía aplastar su moral antes de comenzar esa batalla– Aún puedes rendirte, luego no tendrás ni a tu doncella, ni tus "pelotas".
– ¿Algo más que agregar? –Preguntó amablemente jugueteando con su espada, buscando la mejor manera para comenzar y terminar ese duelo.
– En unos minutos no tendrás esa sonrisita engreída y afeminada, ya lo veras –estaba molesto, muy molesto.
– Vaya... eso es curioso –se acomodó la coleta alta hacia un lado y luego liberó el seguro de la parte superior de la pesada armadura que cubría su pecho, dejando que esta cayera pesadamente al suelo, ahora estaba al descubierto su torso cubierto sólo por la túnica– porque creo que soy una chica –sonrió divertida al escuchar el asombro en la multitud y aún más al ver como el rostro del sujeto se desfiguraba de la impresión.
A pesar de que esa túnica no era una prenda ajustada, estaba claro que había "algo" en su pecho que era evidentemente notorio sin la armadura que hasta ese momento había estado cargando.
– Una mujer –murmuró, y luego una extraña y perversa mueca se dibujaba en sus labios– eso... es... interesante.
De pronto se sintió asqueada, esa mirada le traía horribles recuerdos del pasado ¿Cómo era posible que existieran sujetos así en el mundo?
Link apretó con fuerza sus puños, pudo notar esa "miradita" que ahora le dedicaba ese enorme sujeto a "su Princesa", estaba harto de hacerse a un lado, el era un guerrero y había dado su vida por ella antes, no dejaría que nada ni nadie la tocara, no si él estaba presente. Decidido avanzó dispuesto a darle un buen golpe a ese bastardo, pero Zelda al notar que se acercaba se atravesó en su camino, extendiendo uno de sus brazos indicándole indirectamente que no avanzara.
– Dame el placer de darle una o dos lecciones a este sujeto –le dijo sin siquiera mirarlo, su vista estaba clavada en su objetivo.
Y sin más apretó con fuerza la empuñadura de su espada y se lanzó al combate. El enorme sujeto colocó su arma justo delante de él al ver que la joven se acercaba, consiguiendo sólo por segundos que ambas armas chocaran con fuerza.
– Al parecer la señorita no es tan débil –se burló extendiendo su brazo apuntando con una larga y afilada espada a la muchacha.
Ella sonrió y acercó su alfanje lentamente hasta que el arma tocó con suavidad el filo de su contraparte, y como si fuera una suave caricia la deslizó con cuidado, haciendo que un molesto ruidito producto de la fricción sacara más de algún comentario entre la multitud.
– Al parecer sabes usar una espada –Agregó ella.
Molesto como estaba, aprovechó la cercanía que estaban teniendo y volviendo a friccionar su arma contra la de ella se lanzó al ataque. Zelda al sentir la presión en su empuñadura, se movió a un lado, haciendo que el hombre pasara de largo justo junto a ella. Enseguida volvieron a chocar una y otra vez sus armas, él avanzaba y ella retrocedía, sin perder de vista ningún movimiento del sujeto.
No paso mucho antes de que el combate se tornara intenso, el enorme sujeto blandía su espada con una fuera y un ímpetu que ella conseguía frenar a duras penas. Detuvo otro golpe y en otra fracción de segundo alcanzó a notar como el brazo libre del hombre se movía y desenvainaba otra arma.
– ¡Cuidado! –Gritó Link siendo sujetado por Ashei, quien a duras penas lo mantenía bajo control.
Zelda esquivó la segunda espada, pero perdió su propia arma al hacerlo, la misma que saltó y cayó justo detrás del sujeto, haciendo un hueco y seco al chocar contra el piso. Entonces el jefe de la banda sonrió satisfactoriamente, sabiendo que ahora tenía la ventaja.
– Debería rendirse señorita.
– Ni lo sueñes.
Esa mujer de verdad lo que alteraba, su mirada desafiante y su plena confianza le tenían los nervios de punta, en verdad era molesto que nada de lo que hiciera consiguiera intimidarla. Sin volver a dirigirle la palabra volvió a lanzarse al ataque, y ella, en vez de retroceder, se fue directo al choque, corrió hasta alcanzar al hombre y aprovechando la pequeña apertura entre las dos espadas saltó, esquivando el filo de las armas del sujeto y usando su cuerpo como objeto, se alzó sobre él dando una pequeña volteara justo antes de aterrizar detrás del tipo. Tomando su alfanje del suelo, se incorporó rápidamente y apuntó a su contrincante quien estaba de rodillas en el suelo tratando de recuperar la compostura, había perdido el equilibrio cuando vio que su presa de un segundo a otro lo esquivaba y además lo empujaba para alzarse sobre él.
– Maldita –murmuró cargado de ira.
– No necesito una espada para vencerte –le dijo sonriendo, Impa la había entrenado para usar su propio cuerpo como un arma, esa espada que cargaba no era más que una extensión de todo ello.
– ¡Así se hace Zelda! –gritó Ashei emocionada apoyando a su amiga.
Pero sus palabras no pasaron desapercibidas por la multitud, que enseguida comenzó a murmurar algo que hasta ese momento nadie se había cuestionado.
La que estaba ahí peleando era... ¿La Princesa Zelda?
– Esto no se quedará así –el sujeto estaba tramando algo nuevo, eso podía verlo hasta el más ciego de los espectadores.
Link sintió que el aura que despedía ese hombre no era nada bueno, y sabía que la Princesa también lo había sentido, había algo extraño no sólo en su mirada, sino en esa confina y macabra sonrisa.
Y al volver a incorporarse, se lanzó nuevamente al ataque, pero la Princesa no se movió, en ese momento ella... ella no era el objetivo, lo sabía, pero ¿A dónde se dirigía?
– No puede ser –murmuró a duras penas al caer en cuenta de las intenciones del hombre– ¡Abran paso! –Gritó dirigiéndose a la multitud al tiempo que iniciaba una nueva carrera tras el bandido.
Pero su advertencia no sería suficiente, los civiles estaban uno al lado de otro tan apretados que era casi imposible hacerse a un lado, a duras penas parte de la multitud se movió en medio del pánico y la exaltación de ese inminente peligro, abriendo un hueco entre la gente y entonces en medio de todo el caos una pequeña niña llorando quedo atrapada.
Y ese enorme sujeto no se detuvo, ahora que la pequeña infante estaba justo delante de él le demostraría a esa "engreída" que su insolencia tenía precio y que si ella no pagaría, pues... alguien tenía que hacerlo.
– ¡Cuidado! –La Princesa se lanzó a salvar a la pequeña, empujándola con fuerza hacia un lado y entonces recibió de lleno toda la fuerza del golpe del detestable sujeto.
– ¡Zelda! –Gritaron Link y sus dos compañeros uno a cada lado, corriendo a auxiliar la muchacha que había salido disparada con fuerza chocando contra la pileta que estaba unos metros más allá, golpeándose con la estatua interior y cayendo al agua.
– Tú noble corazón te llevará a perdición –se carcajeo viendo como ella emergía del agua tosiendo, era evidente que había tragado un poco.
– ¡Eres un cobarde! –Le gritó y se levantó, aún en medio del estanque, sintiendo como la ropa se le adhería al cuerpo como una segunda piel.
– Eres sexy, si me ruegas aún podrían ser dos concubinas –sonrió con morbo, mirando a la joven quien apoyaba su brazo contra su vientre y se inclinaba tratando de respirar con mayor normalidad.
– ¡No te atrevas a tocarla! –Gritó Ashei desenvainando su propia arma, nunca salía sin ella.
– No te preocupes Ashei, puedo con esto –insistió la Princesa preparándose para continuar el combate.
El bandido se lanzó al ataque inmediatamente, no le daría tiempo para descansar, no ahora que tenía la ventaja. Y así siguieron la batalla, blandiendo sus espadas, chapoteando agua con cada enlentecido paso que daban, a pesar de ser poca el agua ejercía fricción al avanzar, en especial para el enorme hombre.
– Maldición –murmuró entre dientes viendo como la jovencita se escabullía de sus garras una vez más.
– ¡Atrás! –Exclamó antes de empujarlo con fuerza apoyando el mango de su alfanje en la boca del estómago de hombre, en un golpe certero y firme.
El sujeto retrocedió presa del repentino dolor, por un segundo sintió que algo dentro de él se revolvía de una manera molesta y no tardo en sentir nauseas. Se alejó como pudo dando un brinco para salir de la pileta, golpeando en su avanzar unos barriles que cargaban en su interior un líquido incoloro, que al caer y mezclarse se torno viscoso y brillante, parecido a una jalea algo aguada.
– ¡¿Qué demonios es eso?! –Shad pareció palidecer al ver como esa cosa se esparcía por una de las calles de la ciudadela y escurría por las canaletas que bordeaban los caminos.
– No lo se... pero...
Zelda salió del estanque empapada y siguió al hombre, pero al pisar esa extraña sustancia refalo perdiendo por una fracción de segundo el equilibrio.
– ¡Mis pociones! ¡Mis preciadas pociones! –Gritó una mujer horrorizada al ver como sus barriles rodaban por el suelo vaciados por completo.
– Repondremos sus pociones –insistió Link sintiéndose culpable de lo sucedido. Ese sujeto y su banda ya habían hecho demasiado, debía detenerlos, si seguían extendiendo este espectáculo quizás que otros destrozos iban a ocasionar en la ciudadela, sin contar que toda la gente que estaba de espectador corría peligro.
– ¡Esto no se ha acabado aún! –Sonrió admirando esa distancia que ahora había entre él y la chica que aún seguía cada uno de sus movimientos.
Sólo tardo un momento más en analizar la situación y lanzarse al ataque, o casi deslizarse hacia su objetivo, esto tenía que acabar aquí y ahora. Y de un momento a otro aún sin detenerse decidió lanzar su alfanje por los aires, él sin entender sus intenciones siguió con mirada la trayectoria del arma y ella al notar que él ya no la observaba se lanzó al suelo y se deslizó por el piso resbaladizo pasando por entre las piernas del tipo, agarrando con ambas manos los tobillos de él, jalándolo mientras seguía avanzando con el impulso de la carrera y ayudada evidentemente por su cuerpo húmedo y ese resbaladizo suelo bañado en aquella rara mezcla de pociones.
El enorme bandido cayó pesadamente al suelo al ser jalado por la Princesa y ella levantándose con rapidez saltó sobre él apoyando su rodilla sobre su nuca y una de sus manos su espalda, mientras que con la otra recibía la espada que ella misma había lanzado al aire momentos antes.
– Has perdido –dictaminó con firmeza, pisando con más fuerza para que supiera que no tenía posibilidad.
Inmediatamente Link, Ashei y Shad lo rodearon y lo apuntaron con sus armas, como confirmando que ya no había nada más que hacer. Si él intentaba algo, ellos no dudarían en atacar.
– Yo, como la Princesa de Hyrule, futura heredera al trono, te ordeno que tú y tus amigos se larguen de esta ciudad y no vuelvan –declaró con firmeza.
– Lo que usted diga... alteza –murmuró de mala gana.
Entonces Zelda se quitó de encima y dejo que él se levantara.
– Largo.
Él, derrotado se dispuso a avanzar, pero no sin antes sacar de entre sus ropas otra pequeña daga dispuesto a dar su último y certero golpe final, aunque este nunca llego a su objetivo, porque Link se había encargado de tomar con algo de fuerza desmedida su muñeca obligándolo a soltar la daga y a abandonar definitivamente su ultimo mezquino ataque contra la Princesa.
– Ni se te ocurra –lo amenazó soltando la muñeca del sujeto de un jalón notoriamente molesto.
Zelda se había sonrojado al notar la actitud y rápida reacción de su esposo, que aún vestido de damisela le pareció increíblemente heroico y atractivo. Se avergonzaba de haberse confiado en el último minuto.
La multitud no tardo en hacerse presente y al ver que el bandido al fin comenzaba a avanzar reuniéndose con sus camaradas no muy satisfecho, se dispuso a largarse de la ciudadela. Sólo basto que uno de los espectadores comenzara a aplaudir para que toda la multitud se uniera.
– ¡Viva la futura Reina! –Exclamaban con fuerza, alabando la heroica hazaña de la muchacha.
Link sonrió al ver la sorpresa en el rostro de la chica, quien miraba a su alrededor sin creer lo que estaba sucediendo. Inclusive la pequeña que había salvado aplaudía con entusiasmo junto a sus padres.
– Lo venciste –agregó acortando la prudente distancia que los separaba, aún con ese trajecito sonoro y molesto, pero en ese momento en verdad no le prestó atención, desde que Zelda había comenzado el combate había olvidado por completo que vestía esas ropas y que al avanzar un tintineo lo acompañaba.
– Todo cae por su propio peso –bromeo riendo divertida aún sintiendo que su pulso corría con fuerza y su corazón palpitaba en un acelerado frenesí que le impedía respirar más pausado– Gracias por salvarme, de nuevo –agregó luego un tanto apenada, desviando su mirada.
– No... yo soy el que debe agradecerte por salvarme de convertirme en la concubina de ese desagradable sujeto –comentó el chico tomando delicadamente una de las manos de la Princesa.
Zelda sorprendida al sentir el cálido contacto de su mano con la de él, volvió a clavar su mirada en Link y le sonrió dulcemente de forma espontanea e inconsciente, sintiendo como su pecho subía y bajaba, ahora sin saber si era por el repentino nerviosismo que la dominaba o por toda la adrenalina del combate que acababa de finalizar. Y a pesar de esas extrañas ropas que usaban y del hecho de que ahora ella estuviera totalmente empapada, una cálida sensación comenzó a recorrerla por dentro. Pronto la gente a su alrededor volvió a desaparecer, y nuevamente estaban sólo ellos, uno al frente del otro.
Una briza cálida chocó contra sus cuerpos y agitó ligeramente la delicada tela que cubría parte de la cabeza de Link, sus mirada encantadora como siempre terminó por atraparla y pronto su razón se fue al carajo.
– Eso nunca lo permitiría –agregó sobreprotectoramente y con la mano que tenía libre tiró el velo que cubría el rostro del chico y pasando por alto la sorpresa en su rostro, lo jaló para besarlo apasionadamente, allí en medio de la ciudadela y delante de miles de personas.
– ¡Oh cielos! ¡La Princesa es gay! –Se escuchó que alguien entre la multitud exclamaba, seguido de miles de murmullos que parecían ir en aumento.
– Creo que deberíamos decirles que...
– No digas tonterías Shad, ¿A quién le importa lo que parezca? ¡Se ven adorables! –Suspiró Ashei con ojitos soñadores admirando la "perfecta escena".
Porque al parecer Link también se olvido que aún vestía de doncella Gerudo y que estaban en medio de la plaza llena de gente besándose con la mujer que sin duda alguna le quitaba el aliento.
Probablemente esta escenita traería más de algún malentendido.
Después de todo a ojos de los ciudadanos, la Princesa se estaba besando con "otra chica" y Link el día anterior... bueno... él había declarado públicamente que era un pedófilo al estar de novio con una menor de edad.
¿Había algo de malo en todo eso?
Seguramente pronto lo descubrirían...
Continuará...
¡Lo siento! T0T Se que me tarde más de la cuenta y además XD este capi me quedo medio largo -.-U Son dos disculpas XD, tuve que omitir algunas escenas que probablemente agregaré en el otro cap XD, porque de verdad sino ya hubiera sido muy mutante jajaja
Bueno hasta aquí aún no pasa nada XD pero se viene 9-9 la primera vez XDDD, quizás el próximo o el siguiente, quien sabe 9-9
No puedo despedirme sin antes agradecer a todos aquellos que me han apoyado en este proyecto :), en verdad muchas gracias a ambarlizgh, Goddess Artemiss, Sheika 360, LordFalconX, Crazy16, Generala, linkzel s, Yahab, Zelink 94, Fox McCloude, en verdad muchas gracias por comentar :D, XD creo que los enliste del último al primero XP, pero... independiente del lugar :3 ¡Muchas gracias! La verdad es que para ser sincera, no me acuerdo si respondí o no los reviews T.T, prometo aplicarme y responder T0T, se me enredan las cosas en la bandeja de entrada XD es un desastre mi correo ^^UUU
Sin más :) me despido hasta un siguiente capítulo :D
¡Nos vemos! :D
