DON'T GO HOME WITHOUT ME
XIV.
El hogar está donde el corazón duele.
Tienen otros dos encuentros incómodos antes de que se esfume toda esa extrañeza entre ambos.
Siguen sin hablar de ello, sobre el beso, y a Okita el método parece irle bien. No tiene que ponerse a relatar sus sentimientos como alguna clase de poeta de quinta con problemas de primer mundo. Ella parece opinar igual, porque aparte de expresarle lo bien que se siente al enterrarle la cara contra el pavimento, no habla de sus sentimientos de alguna otra manera.
A ellos les gusta su relación así, llena de golpes y pocas palabras.
