DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a JenRar. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Full Circle
Capítulo 14
POV Bella.
—¿Qué están diciendo? —le preguntó Emmett a Edward.
Edward me miró y luego a Emmett nuevamente antes de sacudir la cabeza.
—Carlisle está bloqueándome y ellos me pidieron privacidad, así que estoy tratando de mantenerme alejado de la mente de Eleazar.
Carmen y Eleazar habían llegado a Seattle unas seis horas antes. Emmett y Rose habían ido por ellos al aeropuerto y los habían traído a Forks. Después de saludar al resto de la familia y de conocerme, Eleazar había ido directamente a la oficina de Carlisle, dejando al resto de la familia fuera mientras ellos discutían sobre el tema. Esme y Carmen estaban afuera, charlando en el jardín, mientras los demás esperábamos en la sala de estar.
Emmett y Jasper habían conectado el Xbox al televisor y estaban jugando un videojuego que incluía a unos zombies. Alice y Rose hojeaban algunas revistas mientras que Edward y yo estábamos sentados en el sofá. Él estaba tratando de mantenerme tranquila, pero saber que Carlisle y Eleazar estaban hablando de mí me ponía demasiado nerviosa.
—Todo va a estar bien, amor —murmuró Edward suavemente en mi oído—. Lo que sea que ellos digan o averigüen, juntos lidiaremos con eso, ¿de acuerdo?
Asentí y enterré mi rostro en su cuello. Olía tan bien que solamente quería quedarme en su regazo por siempre.
—¡Consigan un cuarto! —gritó Emmett riendo y Jasper asintió en aprobación. No había notado que nos estaban mirando hasta que él habló.
—Es peor de lo que era antes —nos dijo Jasper a manera de broma—. No pueden quitarse las manos de encima.
—Son almas gemelas, idiota —les contestó Rose, estirándose para golpear a Emmett en la cabeza—. No son peor que nosotros al principio.
—Peor de lo que son ahora —murmuró Edward en mi cuello, haciéndome reír.
Debí haberme quedado quieta demasiado tiempo, mostrando mi nerviosismo, porque Edward apretó mi mano y se inclinó para susurrar en mi oído.
—Vamos a tomar un paseo.
Sonriendo a Esme y Carmen, que volvían al interior de la casa, seguí a Edward por la puerta trasera.
Una vez que estuvimos afuera, tomó mi mano y me llevó al borde la propiedad.
—No iremos lejos. Solo lo suficiente como para tener privacidad, pero aún en el rango adecuado para que pueda escuchar cuando estén listos para nosotros, ¿de acuerdo?
—Suena bien —respondí, siguiéndolo entre los árboles.
En el momento en el que pisamos el bosque, la esencia de los pinos y el musgo, el sonido de los animales y el crujir de las hojas, el viento —junto con los recuerdos de mi reciente aventura con Edward mientras cazábamos— ayudaron a calmar mis nervios, aunque en una muy pequeña medida. Necesitaba un escape —o de lo contrario iba a enloquecer— y Edward me había dado el perfecto escape.
Estuvimos en silencio por unos minutos, hasta que Edward habló de nuevo.
—¿Me contarías más de Lizzie?
Al pensar en mi hija, no pude evitar la gran sonrisa que adornó mi rostro.
—Ella es… maravillosa. Estaba tan preocupada cuando me enteré de que estaba embarazada, de no ser capaz de amarla como ella se merecía. Sin embargo, mientras el embarazo avanzaba, me encariñé con ella. Se convirtió en mi hija. Dejó de importarme la manera en la que fue concebida, lo único que contaba era que ella era una parte de mí. Yo... —Me detuve por un momento, tratando de calmar mis emociones—. Yo le contaba sobre ti y tu familia, sobre Charlie y de cómo llegué a vivir con él. Se convirtió en nuestro ritual nocturno. Yo me acostaba en la cama, ponía… música y acariciaba mi vientre mientras le contaba historias.
—El embarazo… ¿fue difícil? —preguntó Edward con suavidad. Cuando él habló, fue animante porque en verdad había prestado atención. Parecía genuinamente interesado, absorto en lo que yo estaba diciendo, como si tratara de vivir la experiencia conmigo, simplemente con escuchar mis palabras.
Sacudiendo la cabeza, respondí con suavidad.
—No, fue perfecto. Tuve mucho malestar matutino por un tiempo, aunque yo no lo llamaría "malestar matutino" dado que tendía a aparecer durante todo el día, pero al final del tercer mes, eso desapareció. Nunca tuve un problema de salud riesgoso para mí o Lizzie. El parto también salió bien. Angela estaba en la sala de partos conmigo —me reí ante el recuerdo—. Papá se ofreció a entrar también, como apoyo, pero cuando le dije que estaba bien con Ang solamente, su expresión de alivio fue memorable. Quería conocer a su nieta, pero definitivamente no quería estar en la habitación cuando ella viniera al mundo.
Edward rio con suavidad.
—Puedo imaginarlo —musitó.
—De cualquier manera, ella es una buena bebé. Solamente tiene poco más de dos meses, así que no está durmiendo durante toda la noche aún, pero es una bebé feliz y tiene a todos alrededor de su pequeño dedo, incluido el jefe —dije con una risa—. Charlie odia decepcionarla y ya está haciendo planes para llevarla en sus viajes de pesca cuando ella sea mayor. Incluso le compró una caña de pescar pequeña. Tiene el doble de su altura pero a él no le preocupa eso. Ella crecerá hasta alcanzarla, lo cual no puedo esperar para...
Mi voz se rompió al darme cuenta de que nunca la vería crecer para alcanzar esa caña de pescar y aun menos para ser adulta. Comencé a sollozar, con el veneno picándome en los ojos, mientras Edward me envolvía en sus brazos. Nos sentamos en el suelo, yo en su regazo, mientras él me abrazaba y yo dejaba salir todo el miedo y el dolor que había estado conmigo durante semanas.
—Shh, amor —murmuró con una mano en mi espalda y otra acariciando mi cabello—. Algo se nos va a ocurrir, lo prometo.
Nos quedamos así durante algunos minutos, con Edward manteniéndome tranquila hasta que me puse de pie y le ofrecí mi mano.
—¿Listo para seguir caminando?
Tomándola, el sonrió y se puso de pie.
Mientras caminábamos, las preguntas se arremolinaban en mi cabeza. Estaba muy feliz de que él no pudiera leer mi mente, porque era un desastre en este momento. Quería preguntarle cómo se sentía sobre Lizzie, pero hasta que no supiera si era posible para mí mantenerme en su vida, no tenía caso alguno. Él no tendría porque estar en su vida si yo no estaba. Quería preguntar si él me quería a mí en su vida, pero no quería escuchar un "sí" ahora, solamente para ser rechazada después si él se daba cuenta de que no me quería a mí o a Lizzie. Así que en lugar de preguntar algo, me mantuve callada, apoyando mi cabeza en su brazo mientras caminábamos.
Una vez que volvíamos con dirección a la casa, Edward se detuvo e inclinó su cabeza.
—Estarán listos cuando nosotros estemos listos.
Asentí, inhalando profundamente.
—Supongo que no tiene caso seguir retrasándolo.
Por un lado, estaba ansiosa de saber a lo que habían llegado. Por otro, estaba asustada de escuchar que habían decidido que era demasiado peligroso y que debía dejar Forks como lo había planeado.
Edward apretó mi mano, forzándome a parar.
—Isabella, mírame —dijo con firmeza, pero con su voz llena de emoción.
Cuando finalmente lo miré a los ojos, él se inclinó y me besó con suavidad.
—Sea lo que sea que nos digan, lidiaremos con eso juntos. Ya no estás sola.
Asentí, cerrando los ojos y besándolo una vez más.
—Te amo, Edward —susurré contra sus labios.
—Como yo te amo a ti, mi Bella —respondió—. Cuando estés lista, amor.
Tragué en seco y me giré para volver a la casa.
Cuando entramos a la sala de estar, todos —incluidos Carlisle y Eleazar—, estaban ahí. Casi todos estaban en el suelo, pero Esme estaba en el sofá y Carmen en la otra silla del salón. Carlisle y Eleazar estaban de pie cerca de sus esposas, conversando entre ellos hasta que tomamos nuestros asientos.
—¿Un escudo? —preguntó Edward, mirando a Eleazar.
—¿Les molestaría incluir al resto de nosotros? —me burlé, rodando los ojos—. Especialmente si me concierne a mí.
—Lo siento, amor —murmuró.
—Lo ves, tuvimos que lidiar con esto por décadas —resopló Emmett—. Con la señorita "Yo lo veo todo" y el señor "Lo escucho todo" aquí, el resto de nosotros no tenemos ni una oportunidad. —Miró a Carlisle—. ¿Tenemos otro divertido talento en la familia? —Su énfasis en la palabra divertido dejaba claro que para él eran todo, menos divertido.
Le mostré mi dedo medio, murmurando una disculpa para Esme, que estaba tratando de esconder una sonrisa, y luego miré a Carlisle.
Después de un momento, él finalmente habló:
—No… no estamos seguros.
Wow, pensé, sintiéndome frustrada y más confundida que antes. Después de todo, lo único que obtenía era un "no estamos seguros". En lugar de decirlo en voz alta, pregunté:
—¿Qué significa eso?
Eleazar habló esta vez, mirándome directamente.
—Creo que tú eres lo que es considerado un escudo, Isabella.
Podía sentir mi frente punzando, mi mente girando, incluso cuando respondí algo automático para mí.
—Bella —murmuré, tratando de descubrir qué quería decir con un escudo.
—Bella —repitió, sonriendo ligeramente—. No es algo con lo que te topes con frecuencia; de hecho, el único que recuerdo está con los Vulturi, en Italia.
—Quizá no lo recuerdes, Bella —murmuró Edward en mi oído—, pero los mencioné alguna vez.
Buscando en mi memoria, recordé vagamente una conversación que habíamos tenido al ver "Romeo y Julieta". Era la misma conversación en la que él me había contado sus planes de huir una vez que yo muriera. Asentí hacia ellos, para que continuaran.
—¿Y eso qué significa? —preguntó Emmett, haciendo eco a mis sentimientos anteriores, claramente irritado por lo tardado que estaba siendo llegar al punto principal.
—Significa que esto es algo casi desconocido —contestó Carlisle—. Ser un escudo quizá sea la razón por la que Bella está segura del talento de Edward. Es un talento directamente mental que está usando su cerebro, como el de Edward, pero a diferencia del de Alice o Jasper, los cuales son más físicos, el de Jasper, y… como sea que funciona el de Alice, es por eso que sus talentos sí funcionan en Bella y el de Edward no.
—Por lo que Bella, Jasper y Alice han descrito —continuó Eleazar—, ser un escudo puede ser la razón por la que ella fue capaz de resistir el olor de la sangre humana, incluso siendo neófita, pero tengo otra teoría al respecto.
»Traje conmigo algunos de mis libros más viejos y Carlisle y yo hemos estado investigando ciertas cosas. No encontramos pruebas certeras, pero de acuerdo a diversas historias que he leído, pensamos que la resistencia de Bella a la sangre específica de Lizzie y Charlie se debe a que son de la misma familia. Por las cosas que leí, la sangre familiar resulta… no apetecible para un vampiro.
Mi cuerpo tembló de nervios y de ansiedad, la necesidad de pelear o de volar me estaba sobrepasando. Esto era todo… el momento que había estado esperando y tratando de evitar. Por favor, Dios, recé en silencio, deja que sea cierto…
—Lo que significa —dijo Carlisle con cautela—, que las visiones de Alice pueden ser ciertas. Bella quizá pueda ser capaz de estar alrededor de su hija y Charlie.
¡Actualización nocturna! (?)
Disculpen la demora pero estoy en pleno final de semestre en la facultad, así que estoy hasta el tope de trabajos finales y no puedo sentarme a traducir tanto como yo quisiera. Así que les pido un poco de paciencia para el siguiente capítulo :)
Mil gracias a ustedes por leer y a Yanina por betear el capítulo tan rápido :)
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¡Hasta la próxima!
