Un día para mí sola.
Parecía un milagro que lo hubiera conseguido, pero así había sido. Edward estaría cazando con Carlise, Esme, Emmett y Rosalie en las montañas, y después de casi hincarme de rodillas, logré convencer a Alice de que aunque el pasar el fin de semana haciendo compras en Nueva York sería lo máximo, en verdad deseaba pasar esos días en mi casa haciendo las labores, puesto que después de la conversión no volvería a hacerlas, y era algo que en verdad disfrutaba, así que ella y Jasper salieron con rumbo a la Gran Manzana para conseguir no sé que cosas que aún hacían falta para la Boda.
Como cada sábado Charlie también había partido hacia la Push, y después de mucho tiempo, por fin tenía la casa para mí.
Tomé la ropa sucia y me disponía a ir al cuarto de lavado, cuando como si se tratara de una aparición, él estaba ahí, como si nunca se hubiera ido, con esa sonrisa que siempre iluminaba su rostro.
-Jacob- Pronuncié temerosa de que al mencionar su nombre la imagen desapareciera, pero no fue así. Él se acercó, y feliz casi más allá de las palabras, tomó mi mano izquierda, jugo un poco con ella y nos dirigimos a la cocina donde hablamos de todo, menos de su huida, del tiempo que estuvo fuera.
Éramos felices como en los viejos tiempos, de repente su plática se volvía confusa, asustada como si estuviera dudando o vacilando en decir algo, así que me empecé a preocupar ya que tratándose de él esperaba que en cualquier momento me dijera que tendría que irse o algo peor , y entonces supe que ante todo tenía que actuar. Quise sorprenderlo pero él logró adivinar mis movimientos y sin previo aviso apretó con más fuerza mi mano, sonrió, pero sentí que seguía temblando de los nervios. Giró la cabeza de modo que sus labios tocaran los míos. Tras un instante, rodeé su cuello con mis brazos. Su beso se hizo más intenso y yo abrí los labios. Nunca me habían besado así. Siguió y siguió hasta que todo el universo quedó envuelto en ese beso de la boca del licántropo sobre la mía.
Noté que se me aceleraba la respiración, era un completo error, pero ya no había escapatoria, Edward no existía para mí en esos momentos, sólo éramos Jacob y yo.
Él me miró preocupado, podía ver mi propio nerviosismo en sus temblorosas pupilas, ambos teníamos miedo de seguir, pero a la vez lo deseábamos más que nada en el mundo. Yo tenía el control sobre la situación, él no me obligaría a hacer algo que no quisiera, y en ese momento en verdad lo deseaba. Así que volví la cabeza lo justo para animarle a continuar besándome la cara hasta el cuello. Era la invitación que necesitaba para continuar su camino hacia abajo. Sus labios se entretuvieron en mi hombro, pero sus manos se desplazaron hasta rodear mi cintura.
Caminamos abrazados hasta mi habitación donde en poco tiempo nuestros cuerpos se fundieron igual que lo habían hecho nuestras manos anteriormente, y pude sentir como se hundía en mi espalda hasta que nuestros corazones se tocaron, palpitando juntos en una danza más íntima que nada que hubiésemos conocido hasta entonces.
Nuestros corazones empezaron a latir acompasados, cada vez más cerca, hasta que su ritmo fue idéntico y se confundieron en un solo corazón, un solo cuerpo, un solo ser, y yo ya no sabía dónde acababa yo y dónde empezaba él.
Habíamos pasado todo el día juntos, felices. Él no había mencionado ni una sola vez su nombre, pero mi corazón empezaba a gritarlo como nunca lo había hecho, la culpa empezaba a surgir, y no había nada que hacer para detenerla.
Él a pesar de su alegría, pudo notarlo y sin esperar a que yo dijera algo, tomó la palabra.
- Bells, odio hacerlo pero creo que tengo que irme. Charlie llegará en cualquier momento, y por más que le alegre el volverme a ver, no creo que le guste la idea de encontrarme en tu cama.
Yo asentí, y él salió casi sin notarlo por la ventana, como lo hacía Edward…
El resto de la noche, la pasé en la ducha, en un intento inútil de eliminar su esencia, de borrar mi error.
A la mañana siguiente, Edward me esperaba tan perfecto como siempre, y yo no fui capaz de mirarlo a los ojos.
- ¿Qué pasa Bella?, Luces tan culpable, como si hubieras cometido un crimen.
- Algo peor- Respondí, deseando morir en ese preciso instante.
Antes de que me maten, quiero decirles que soy totalmente imparcial en cuanto a Edward y Jacob, je no apoyo más a uno que a otro. (Bella puede quedarse con quien sea je yo sólo quiero a Jasper) El fic salió naturalmente, y no necesariamente expresa mis deseos.
De nueva cuenta mil gracias por sus comentarios, los cuales me ayudan a mejorar.
Besos.
