El discurso de siempre :P Nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es MissWinkles, yo solo traduzco.
Muchas gracias a mi querida amiga y Beta Erica, por seguir acompañándome en este nuevo año que inicia.
Catorce
El estridente tono del timbre del teléfono de Edward taladra el silencio en mi habitación por tercera vez. Pero en lugar de responderlo, lo ignora, y lo siento gemir, el ruido vibra en su pecho mientras estoy tumbada sobre él. Moviéndose un poco, su brazo agarra con más firmeza mis hombros, y sus piernas se entrelazan con las mías. Puedo sentir una ligera capa de sudor sobre todo su cuerpo, mi cabello pegado en mi nuca y mis pies se sienten como lava. Por un momento, me siento cohibida por el hecho de que estoy medio desnuda, vestida con solo mis bragas, en frente de Edward. Pero cuando la mano de Edward, caliente como el fuego contra mi piel, viaja a lo largo de mi espalda desnuda, me alegra que no haya nada entre su piel y la mía.
Sin embargo, cuando su teléfono suena una cuarta vez, me incorporo y lo agarro.
"¡Contesta la maldita cosa!"
Refunfuñando, Edward pone el teléfono en su oído, cerrando sus ojos una vez más mientras me recuesto de nuevo, con mi cabeza en la curva de su hombro.
"¿Qué?" Gruñe, aclarando su garganta.
La casa está tranquila y en silencio, es comprensible ya que ni siquiera está iluminado afuera. Puedo ver los rayos de luz de la mañana gris que se filtran a través de las rendijas en mis persianas; ni siquiera sé dónde está mi teléfono para ver la hora.
Tomando una respiración larga y profunda, a Edward se le escapa un gemido largo y ronco. "Dame una hora, ¿sí?"
Con sus ojos todavía cerrados arroja el teléfono a un lado y se rueda hacia mí para enterrar su rostro en mi cuello. Huele como a piel caliente y cerveza, pero para ser honestos, no creo que yo huela mejor. Toma otra respiración, besando la piel de mi hombro y haciendo que se erice la piel de mi espalda cuando la ligera barba de su barbilla raspa mi piel.
Acurrucados encima de mis sábanas, nos quedamos dormidos de nuevo en seguida. Bueno, yo lo hago. Incluso dormitando por momentos, puedo sentir a Edward moviéndose inquieto junto a mí, como si no pudiera ponerse cómodo. Después que se reposiciona por tercera vez, me doy por vencida.
"¿Qué?"
Está de espaldas, sus ojos abiertos. "No, nada, vuelve a dormir."
Ruedo mis ojos. "No puedo dormir si te estás retorciendo."
Callado por un momento, puedo verlo considerando algo, su cuerpo está aquí, pero es como si su mente estuviera completamente en otra parte.
"La tormenta se acerca rápidamente," dice, como si se supusiera que sé qué demonios significa eso.
"¿Y?"
Se rasca el pecho, suspirando. "Los chicos ya están allá. Jacko cree que está en lo mejor."
"Oh."
Quiero que haga lo que quiera, pero al mismo tiempo, también me siento muy feliz con él en mi cama.
"Bueno." Me incorporo, descansando la cabeza en mi mano. "Puedes ir si quieres."
Edward me mira, mordiendo el interior de su mejilla. "¿Quieres venir?"
"¿A surfear?"
"No, puedes relajarte en la playa y luego podemos hacer algo después."
Probablemente debería quedarme y ayudar a Rosie y Jasper a limpiar. Pero pensándolo bien, probablemente ellos ya están allá afuera.
La van de Edward parece estar lista en un instante, lista con un traje de neopreno y su tabla, toallas y otras cosas varias.
"Vaya, no estabas preparado." Le digo en broma mientras sube el cierre de su traje.
Sonriendo, saca su tabla de la parte de atrás de su van y la mete debajo de su brazo. "Tengo que estar preparado para todo."
"Como los exploradores (1), ¿verdad?"
El cielo está de un color gris moteado, la luz del sol trata de traspasar las gruesas nubes bajas que se ven en la distancia. El mar se ve picado, como si escupiera las olas hacia la orilla. Haciendo mucho ruido y azotándose se estrellan en el océano antes de revolcarse hacia la arena con un rugido estruendoso. Ya puedo ver a un grupo de surfistas en la distancia, pequeños puntos negros dentro del agua, desafiando las enormes olas, saliendo disparados en olas de tamaño descomunal.
Riley está todavía en la arena, su neopreno negro envuelve su cuerpo cortando una silueta completa contra el cielo matutino.
"Me preguntaba dónde estabas," dice, envolviendo la correa alrededor de su tobillo.
Froto la parte de atrás de mi cuello con nerviosismo cuando Edward sonríe, mirándome de soslayo.
"Está jodidamente voluble," dice Edward, haciendo un gesto hacia el mar—a las olas coronadas de blanco que se lanzan hacia nosotros, rugiendo con fuerza.
Riley asiente. "Sí, amigo. Está haciendo todo un show."
Me dejo caer en la arena.
Edward me mira, su cabello casi rojo contra el gris del cielo. "¿Estás bien?"
Asiento, tirando de las mangas de una de sus sudaderas sobre mis manos. Con un último guiño, Edward sale corriendo hacia el agua, chapoteando en las aguas poco profundas antes de lanzarse sobre su tabla.
El viento está tan fuerte que puedo sentir el rocío del océano contra mi piel. Pesado con anticipación, el aire está denso y húmedo, casi llueve pero todavía no. Puedo oler la tormenta en la distancia; la corriente del limpio y placentero aire del océano mezclado con el aroma a tierra mojada por la lluvia. Va a ser una tremenda tormenta.
Con mis piernas metidas dentro de la sudadera, veo a los chicos surfear olas más altas que una casa, cosas enormes de color verde con gris que se elevan como una pared de agua, antes de llegar a su punto más álgido convirtiéndose en perfectas curvas que caen sobre sí mismas en una oleada de espuma blanca. Y los chicos las montan como si no fuera nada, como si ser perseguido por toneladas de enfurecidas y violetas aguas de tormenta no fuera algo. Se deslizan por el agua como un cuchillo caliente a través de la mantequilla, hacia arriba y hacia abajo, con los brazos extendidos mientras aceleran por los túneles hasta que la ola se les acaba, o hasta que los reclama, estrellándolos en el agua.
Pero al escucharse el estruendo del primer trueno, los surfistas son desterrados a la arena, todos saliendo uno por uno, jadeando y escupiendo agua, escurriendo y llenos de sonrisas.
Rosie y Jasper están ahí, y también los chicos: Riley, Jacko, tío Mick y un par de chicos que he visto por ahí. Hay algunos que no conozco, algunos chicos que se ven jóvenes y un par de hombres mayores que no he visto antes. Su piel avejentada y su cabello encanecido desmienten su edad, pero su físico podría ser el de un adulto joven, hombros anchos y delgados, con brazos musculosos.
"¿Lista para irnos?" Pregunta Edward, su traje en sus caderas, su cabello escurriendo sobre su frente.
"Sí."
"Te veré en casa más tarde, Ed," grita una voz al otro lado de la playa.
Edward responde agitando su mano, y la versión mayor y rubia de él le responde de la misma forma trotando por la playa, con una tabla bajo su brazo.
"¿Ese es tu papá?"
Restregando la toalla sobre su cabello mojado, Edward dice, "Sí."
Obviamente, surfear es algo que Edward aprendió de su papá, y me pregunto distraídamente si hay más chicos Masen con cabello bronce corriendo por Clearwater, y de dónde heredó Edward su cabello, ya que el de su papá es rubio. Súbitas imágenes de pequeños niños de ojos oscuros con rashies (2) y flotadores de brazo surgen en mi mente; de veranos ocupados persiguiendo niños de cabello color óxido por la calcinante arena.
El estruendo de otro trueno me asusta sacándome de mi ridícula ensoñación y el blanco resplandor de un rayo rasga el cielo en la distancia.
"Entonces, vamos," dice Edward, su toalla húmeda colgando de sus hombros. "Antes de que empiece a llover a cántaros."
Sacudiendo esos estúpidos pensamientos de mi cabeza, nos encaminamos hacia la van, y para cuando él y yo llegamos ahí, la lluvia ya empezó a caer, el cielo se oscurece por minuto. Lo veo por el espejo retrovisor al alejarnos, el cielo del color del carbón iluminado por los rayos entre las nubes, el mar picado con olas agitadas.
En casa, los cuatro estamos parados en la cocina, comiendo tostada con Vegemite (3). Rosie intenta limpiar el desastre de la fiesta, pero es solo un intento poco entusiasta, y se detiene tan pronto como empieza. Jasper está agotado después de solo dormir dos horas, y pasar luego la mañana en las olas. Edward no está mucho mejor.
"No me gusta que llegues tarde," comenta Jasper, mirando a Edward por encima de un pedazo de tostada untada de Vegemite.
Edward se encoje de hombros. "Tenía mejores cosas que hacer."
Las cejas de Jasper se elevan tan alto que casi quedan encima de su cabeza. "Huh. De acuerdo."
Masticando despacio, la mirada de Jasper se vuelve hacia mí, sus ojos entrecerrados.
"Los estoy vigilando a ustedes dos," dice antes de retroceder lentamente para salir de la cocina, sus dedos moviéndose entre sus ojos y los míos.
Suelto un resoplido cuando choca con la puerta cerrada de su recámara, la abre, y se mete antes de cerrarla otra vez.
"Bueno. Eso fue raro."
Edward asiente. "Él es un tipo raro."
Después de desayunar, él y yo terminamos otra vez en la cama, pasando el resto del día dormitando, viendo televisión y besándonos mientras la tormenta arrasa afuera de la ventana de mi recámara. El viento azota contra el costado de la casa, traqueteando la ventana en su marco, la lluvia golpeando ruidosamente contra el techo de estaño.
Se me ocurre, mientras Edward resopla ligeramente junto a mí, que en realidad no sé nada de él. Me refiero a que, sé lo básico; todas las cosas que deberías saber de un chico antes de permitirle que toque tu vagina. Pero al parecer nunca hablamos de cosas de importancia, y la mayor parte del tiempo cuando hablamos, terminamos haciéndonos los tontos de todos modos, y hablamos poco o nada.
Una parte de mí está interesada en saber cómo trabaja la mente de Edward Masen; ¿qué lo lleva a levantarse y meterse en agua helada todas las mañanas? Si solo trabaja en Aerial esporádicamente, ¿de dónde consigue su dinero? ¿Cómo se hizo la cicatriz en su ceja izquierda?
Pero otra parte de mí sabe que estos son los tipos de detalles que descubres de alguien con el que estás saliendo, alguien con el que planeas pasar largos periodos de tiempo, y probablemente, tarde o temprano, al que llamarás novio. Una sensación de pánico sube por mi garganta, como si mi corazón tratara de salir a fuerzas por mi boca para poder salir corriendo.
Esta vez es el timbre de mi teléfono el que rompe el silencio, el que rompe mi ensueño—y estirando mi mano hacia el buró, respondo.
"Bella, es Ben. ¿Qué estás haciendo?"
Ben suena frenético, sus palabras apresuradas y recortadas.
"¿Qué? Estoy en la cama. ¿Qué estás haciendo?"
"Estoy poniendo las cosas de Ange dentro del coche, entró en labor de parto."
Me incorporo abruptamente, casi tirando a Edward del otro lado.
"¿Qué? ¿Está bien?"
Puedo escucharla en el fondo, gritándole a Ben que se calme.
"Ella está bien. Solo necesito que hagas el turno de esta noche si puedes."
"Sí, sí, por supuesto."
Después de desearles suerte, cuelgo y me levanto de un salto de la cama.
"¿A dónde vas?" Pregunta Edward, frotando sus ojos adormilado.
"Tengo que ir a trabajar. Ange entró en labor de parto."
Los ojos de Edward se abren de golpe por la sorpresa. "Oh. Genial."
De pie con mi uniforme de trabajo en la mano, aprieto mis labios, tratando de pensar en una forma de conseguir que Edward salga de mi cama para poder llegar al trabajo a tiempo.
"Me podría quedar…"
"Entonces, vas a…" Gesticulo como loca por un momento, señalando la puerta. Me siento como una perra, pero de pronto estoy abrumada con este peso que aplasta mi pecho. Todo lo que había dicho que no haría, lo he hecho. Todo en lo que puedo pensar cuando veo a Edward es Jake; una vida de recoger niños en la escuela y servir de voluntaria en la cafetería (4),de usar jeans para señora y tener un esposo con una panza cervecera que solo folla en su cumpleaños, y algunas veces en Navidad. Veo una vida de sueños sin cumplir viviendo en un pueblo pequeño, y eso hace que me cague del miedo.
"Oh, sí," dice, saliendo de un salto de la cama. "¿Quieres un aventón al trabajo?"
Sacudo mi cabeza, sintiéndome como toda una pendeja al verlo recoger su ropa del piso de la recámara.
"No, estoy bien. Aunque, gracias de todos modos."
"No te estreses. Uh—¿ves mi camiseta?" Se da una vuelta completa en su lugar, su mano frotando su pecho distraídamente.
Recogiéndola del piso a mis pies, se la doy, todavía sosteniendo mi ropa contra mi pecho.
Deslizándola por encima de su cabeza, se la pone, pasando las manos por su cabello un par de veces antes de ponerse su gorra.
"¿Te veo luego?"
Asiento, y por un breve momento creo que va a acercarse y darme un beso. Sin embargo, parece pensárselo bien, probablemente notando la expresión en mi rostro. Sonriendo, sacude ligeramente su cabeza, y con un último adiós, se va.
En el momento que entro a la ducha me siento como una mierda, y pienso, mientras lavo enfurecida mi cabello, duchándome con rapidez, que debí haberme comportado más como una adulta sobre todo esto. Debí haberle dicho a Edward que no quería un novio desde el principio; entonces tal vez no estaría haciendo este extraño baile con él.
Pero si no quiero nada con Edward, ¿por qué es tan malditamente doloroso verlo marcharse?
(1) El lema de los exploradores es 'Estar Preparado'.
(2) Rashies – Una rash guard, también conocida como camiseta rash o rashie, es una camiseta atlética hecha de licra y nylon o poliéster. El nombre rash guard refleja el hecho de la camiseta protege (guard) al que la usa contra el sarpullido (rash) provocado por la abrasión, o quemaduras de sol por exposición prolongada al sol. Estas camisetas pueden ser usadas por sí solas, o debajo de un traje de neopreno.
(3) Vegemite – es la marca registrada para una pasta de untar de carácter alimenticio, de color marrón oscuro y sabor salado, elaborado con extracto de levadura. Se emplea principalmente como ingrediente de untar en los sándwiches y las tostadas, aunque existen recetas para que sea de vez en cuando empleada en la cocina. Es un elemento muy popular en Australia.
(4) Labor de cafetería – en Australia y otros países, algunos padres se ofrecen como voluntarios en la escuela primaria de sus hijos para el servicio de cafetería. Principalmente para entregar los pedidos de almuerzos y esas cosas.
Uh oh, ¿será que haya echado a perder todo con Edward? ¿Ustedes qué creen? Es obvio que pudo haber manejado esto mejor como ella misma lo dice, haber hablado y dicho lo que pensaba sobre tener una relación, sobre todo cuando ha pasado tan poco tiempo desde la última que no funcionó. Y es obvio que Edward tampoco ha dicho qué espera de ella. ¿Teorías? Me encantaría leerlas, así que usen el cuadrito de abajo y den su opinión, o si no se les ocurre una recuerden que un hola, gracias o hasta una carita feliz es bienvenida. El objetivo es saber que están leyendo y disfrutando la historia. Solo se necesitará de uno minuto de su tiempo, un gracias no cuesta nada ;)
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Techu, LucyGomez, Antonia, YessyVL13, Wawis Cullen, Sully YM, montselugoextremo, Masilobe, Ali-Lu Kuran Hale, BereB, Brenda Cullenn, paosierra, Tata XOXO, Marie Sellory, bbluelilas, soledadcullen, Srher Evans, freedom2604, calia19, tulgarita, Gabriela Cullen, Chayley Costa, Adriu, Hanna D.L, carolaaproboste.v, Merce, Maribel, Mafer, patymdn, glow0718, lizdayanna y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.
