Los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto.
Los demonios del pasado
Ambas pálidas miradas chocaron. Fue como mezclar dos perlas resplandecientes. Una mirada más alta y otra mirada más baja. Ella quedó atónita, expectante, sin comprender qué hacia allí. Él también se quedó sorprendido, pero sonrió al verla. Hacia ya siete años que no se veían. Los dos estaban distintos a como se recordaban a como creerían que eran. Él un chico ya de dieciocho, musculoso, alto, bello y fuerte. Con una mirada dura que a la vez se podía interpretar como una mirada que se volvió fuerte tras las pérdidas. Para él, su prima seguía siendo esa mujercita pequeña cuyos ojos expresaban dolor, pero a su vez calidez que conservaban por pequeñas cosas de la vida que alimentaban su alma y la hacían sentirse viva. Hinata no había cambiado para él, ella seguía emanando esa aura pasivo, o al menos ese fue el primer sentimiento que tuvo cuando la vio.
—N-Neji... —ella le miró asombrada—. ¿Q-Qué haces en Konoha? —preguntó con sus labios temblando.
La hija mayor Hyuuga encontró varias emociones al verlo. Felicidad, sorpresa, ganas de llorar. Había pasado tiempo desde la última vez que vio a su maestro de música, a su primo de sangre, a su hermano del corazón. Tan confundida estaba que no sabía cómo reaccionar. Uno de sus lados deseaba llorar sin razón alguna, pero la otra deseaba abrazarlo y estrechar el cuerpo alto de él entre sus brazos. Hizo ambas. Se echó a llorar en su pecho mientras lo abrazaba
Neji se impresionó debido a las reacciones de su prima, pero la comprendió. No esperaba encontrársela de golpe en el cementerio luego de visitar a su difunta prima. Él planeó llegar de sorpresa a la casa de ella y comunicarle la asombrosa noticia que tenía.
Correspondió al abrazo con parsimonia, estrechando el pequeño cuerpo entre sus musculosos brazos. La sintió sacudirse, llorar, hipar y hasta lanzar gemidos. Le costaba comprender la razón por la cuál lloraba pero cayó y esperó a que se calmara.
Una vez serena, se separó de él y limpió los rastros de lágrimas.
—Te extrañé mucho —sonrió—. C-Creí que ya no nos volveríamos a ver —susurró.
— Hinata, soy tu primo, no digas esas cosas. Habernos separado por tanto tiempo no significa que ya no nos volveríamos a ver —le acarició la cabeza en un gesto infantil—. Volví a Konoha por dos razones. Una eres tú. Extrañaba verte —dijo lo más calmado posible pero un rubor leve apareció tras aceptar sus sentimientos en voz alta—. Y la otra razón es una sorpresa que tengo que contarte a ti y a mi tía.
— ¿Sorpresa? —indagó curiosa.
— Te la diré cuando lleguemos a tu casa —le sonrió sospechoso.
Se encaminaron para la casa de ella. Hablaron de cosas banales. Se preguntaron un poco de todo y los detalles que más resaltaban de estos largos siete años. Neji comentó a la ligera si ella tenía novio o algo por el estilo a lo que Hinata, sonrojada, negó frenética y rotunda. Siguieron hablando un poco más hasta que llegaron a la casa. Ella se adelantó unos pasos y abrió la puerta. Neji pasó tras ella. Ambos se quitaron los zapatos, dejándolos junto a la puerta. Oían el ruido de la cuchilla chocar contra la tabla de madera, dándoles un indicio de que Hana se hallaba preparando ya el almuerzo.
—Mamá —llamó Hinata.
— Ah, cariño, justo a tiempo. Alcánzame por favor la pimi…enta —quedó estupefacta al ver la otra figura que aparecía tras el umbral de la puerta. Por un instante, cualquier vestigio de movimiento desapareció en la adulta. Quedó pasmada mirando a la viva figura joven de su difunto cuñado. Un nudo le atravesó la garganta, quemándole, cortándole su habla. Él era como un hijo más que dejó el nido de muy pequeño—. Neji —susurró. De un rápido movimiento, dejó la cuchilla en el lavaplatos y lo estrechó entre sus brazos. Su amado sobrino le sacaba tres cabezas—. Creciste demasiado.
—Estoy en casa, tía.
Desde niño, Neji, debido al trabajo de sus padres él se quedaba todo el año a vivir en Konoha. Él nació en Inglaterra precisamente con una madre de allí y un padre japonés. A los cuatro se mudó junto a su familia a Japón, en Konoha. Y por razones de trabajo de Hizashi y Bernice, él se quedaba en la casa de sus primas bajo la tutela de su tía. Aunque de niño le costaba entenderlo, hoy comprendía que Hana era una segunda madre para él. Ella estuvo en momentos muy importantes de su vida. Fueron cuatro años maravillosos. Lastimosamente, a la edad de siete debió dejar Konoha para volver a Inglaterra. La despedida fue el último contacto con su familia paterna. Hasta este entonces.
— No puedo creer lo guapo y formidable que te volviste —susurró Hana acunando el rostro de Neji—. Mi hermoso arcángel regresa a casa —manifestó entre lágrimas.
Hinata miraba la escena como un tercero. No deseaba irrumpir el bello momento que su madre tenía con su primo. Ella supo bien desde pequeña que para ella Neji era un hijo más. Le dolió profundamente verla llorar tras enterarse que Hizashi y Bernice se lo llevarían otra vez a su país natal. Más sintió el doble de dolor, similar al dolor de cuando te clavan una daga caliente en el pecho, tras enterarse de que su tío murió por tuberculosis.
Neji se volvió un chico fuerte de mirada fría. Ambos perdieron a seres queridos. Él a su padre y ella a su hermana. Eran dos almas heridas bajo la esencia desgarradora que depositaba la muerte.
— ¡Ay pero qué cosas hago! ¡Debo sonreír! —Hana se separó. Limpió sus lágrimas con el dorso de su mano. Sonrió—. Ya me calmé —aspiró todo el aire posible para luego soltarlo en un suspiro—. ¿Te gusta la sopa de vegetales y fideos? —preguntó volviendo al trabajo.
Neji asintió contento. Era realmente como estar en casa.
Los jóvenes colocaron la mesa y cuando ya estuvo la comida se sentaron para iniciar una charla amena. Debían ponerse al día, siete años, para ellos, no fueron un abrir y cerrar de ojos.
— ¿En dónde estás parando? ¿O Bernice vino contigo?
— Mi madre se quedó en Inglaterra. Me quedaré en la casa de mi tío.
Hinata y su madre se miraron, confusas. ¿Cómo era posible que Neji supiera acerca del divorcio si no tenían contacto desde hacía años? Y ahora que lo consideraba y examinaba, Hinata se cuestionó cómo era posible que Neji también supiera acerca de la muerte de Hanabi.
— ¿C-Cómo es que sabes acerca del divorcio? —preguntó Hana expectante a la respuesta que le daría Neji.
Él se mordió el labio. Dudaba en responder aquella pregunta porque ya se imaginaba la respuesta de ambas. Rostros desilusionados, tristes. No deseaba herirlas, tan solo lo hizo por protegerlas del dolor. Siempre supo que hablar a larga distancia y tener anhelos de verse cuando estos en aquellos momentos eran imposibles solo generaría dolor y tristeza. Fue un cobarde pero incluso él temía de caer en aquel dolor. Su tía y su prima era, aparte de su tío y su madre, la única familia que tenía en ese mundo. Tal vez sus justificaciones no servirían de mucho, sus argumentos también, igual de vagos.
—Yo fui quien no quiso establecer contacto con ustedes —hablo afligido. La respuesta de las mujeres fue la que se esperaba: dos semblantes disgustados pero a la vez tristes—. Sé que no debí nunca llamar. Lo siento.
—Sé que tuviste una razón para hacerlo —habló Hinata, mostrando una sonrisa falsa que no logró pasar desapercibida—. Tú no eres de esas personas que hacen las cosas por capricho, tuviste motivos para no llamarnos. Y ahora no debe importar, estás aquí de vuelta, a nuestro lado —Ella contuvo el nudo en su garganta sintiendo ahogarle en cualquier momento en un mar de lágrimas. Fue un poco brusco saber que durante todo este tiempo ellos no se comunicaron porque él no lo deseaba. Sin embargo, conocía bien a Neji, comprendía que él era capaz de sacrificar muchas cosas con el fin de mantener bien a sus seres queridos y de eso no dudaba.
— Muchas gracias, Hinata —dejó ver una sonrisa apaciguadora que calmó la inquietud en Hana—. Ahora, a lo que he venido —miró a su prima quien de pronto dio un respingo, prestando suma atención a lo que iba a decir. Neji tomó aire y lo soltó en un largo suspiro—. Hace dos meses, un amigo en Inglaterra me recomendó que entrara al sitio oficial de Ninja Record's, una de las mejores disqueras de Japón. Él comentó algo sobre que se buscaba un nuevo guitarrista para la banda juvenil del momento Team7! —Hinata abrió sus ojos, pasmada—. Hablé con mi madre y ella habló con Hiashi. Él me ofreció quedarme en su casa durante mi estadía aquí. Mi idea era probar mi suerte, tentarla. Una oportunidad así no conseguiría jamás, llevaba toda mi vida tocando la guitarra. Me vine a Japón hace un mes, justo cuando las audiciones para el nuevo guitarrista estaban a dos días de empezar. Durante esos dos días, practiqué como nunca, molestando un poco a mi tío —Hana rió—. Me presenté a las audiciones y cuando empezaba a dudar de mi fortuna y mi destino, estos se abrieron paso para dejarme pasar. Quedé seleccionado —Hizo una pausa—. Formo parte de Team7! Ayer firmé el contrato —terminó de hablar, arrastrando con sus palabras un silencio espeso.
Hinata se enfrascó en sus pensamientos. "…Formo parte de Team7!...". ¿Una sorpresa? ¿Una buena noticia? ¿Por qué se sentía como un baldazo de agua fría? Se suponía que debía estar feliz por la buena dicha de su primo. No estupefacta como si fuera la peor noticia que le dieron en su vida. ¿Por qué tan así, tan nula? Su primo logró entrar a la banda que admiró por años.
Tal vez no se sentía mal por eso, sino que tal vez le costará verlo a él como un ídolo de la música. Aunque era contradictorio ya que Neji era su ídolo en cuanto respecto a la vida. Su filosofía y manera de vivir le inspiraba confianza. Ese era el problema: ver a su primo trabajar junto a una banda reconocida a nivel mundial. Raro, extraño. Pero a pesar de sus defectos y lo costoso que sería ahora para ella y sus amigas verlo como un integrante más, una buena noticia le llegaba al fin a sus oídos.
— No has dicho nada —comentó ilusionado—. ¿No te parece buena idea?
— N-No, no es que sea mala idea… solo que… me costará verte de esa manera —Neji enarcó ambas cejas—. M-Me refiero a esa manera, a como un ídolo. Es un poco complicado, la verdad, estoy un poco en shok la verdad. Es decir, siempre fuiste mi primo y ahora también tendré que verte como un integrante de la banda que más amo y no creo que me acostumbre al cambio tan rápido, pero lo intentaré porque yo sé que es una gran oportunidad, deseo apoyarte en esta decisión —se dio cuenta de que hablaba tan rápido, diciendo lo que su mente pensaba. Detuvo su lengua—- Tan solo dame tiempo —suspiró, contraída.
Al día siguiente, se despertó con dolor de cabeza. Retumbante, sentía las sienes ser apretadas contra su cráneo. Suspiró fuertemente, tomando el puente de la nariz con su mano. Se frotó la cara, la frente, sus sienes y restregó sus ojos con frenesí. Era ya hora de despertarse. Vio los rayos de sol colarse por la persiana de madera, generalmente, él se levantaba junto al amanecer. Cuando se arrimó a la punta para hacer contacto con el frío piso de cerámica, desvió una mirada a su mesa de luz, encontrándose allí el pequeño brazalete de cascabeles.
Su mente viajó a las memorias de su ayer, deteniéndose en el instante en que él se arrojó encima de ella para ver sus mullidas muñecas. Recordó su cara de sorpresa, angustia, dolor, incertidumbre y varias emociones más que arribaron en aquel momento. Cuestionándose hasta el punto de hacer doler más su cabeza, trató de pensar en todo el sufrimiento que le hicieron llegar hasta aquellas decisiones. Porque eran decisiones. Decisiones de ella haber hecho lo que hizo. Se preguntó si sus padres estaban al tanto de la gravedad del asunto, si entendían que su hija sufría. No comprendía qué clase de monstruos habitaban en ella. En qué clase de infierno Matsuri se había metido. Pero de algo estaba más que seguro: él la sacaría de ese infierno, con sus demonios y todo.
Una parte de él se sentía identificada con ella. Matsuri no conocía a sus verdaderos padres mientras que él no conocía a su verdadero padre. De niño, fue un ser invisible. Y como todo ser invisible este tenía sus ventajas. Al pasar desapercibido por casi todos, gracias a su silencio perspicaz, logró enterarse en la mentira que llevaba de vida. Sus dos hermanos mayores eran hijos del verdadero esposo de su madre, mientras que él fue el resultado del despecho que sintió ella tras el abandono de su marido. Nunca tuvo la culpa porque él no vino porque quiso, las acciones de su madre y ese hombre provocó su resultado. A los meses, su madre se enteró que él vendría en camino y el hombre la dejó más en la miseria. Sus hermanos tuvieron que salir a la calle a trabajar y su progenitora trabajó por un tiempo de costurera en un lugar donde la paga apenas alimentaba a tres bocas hambrientas. Luego de dos años, él ya nacido, su madre volvió con su esposo y este se encargo de ser su padre. Aunque eso no duró mucho: cuanto más crecía más odio infundía en el padre de sus hermanos. Eso destruyó a la familia por segunda vez y él, a la edad de doce dejó su casa. Vagó como un vagabundo, trabajó forzosamente a cambio de migajas de pan y durmió por un año entre los contenedores de basura de los callejones para evitar que fuese visto. Así pasó frío, hambre, dolor, rabia, ira, odio… El niño bueno se convirtió en hombre a sus doce cortos años de vida. Había enloquecido. Ya no trabajaba, robaba. Amenazaba con un arma blanca y huía por los techos. Logró convertirse en una rata.
Cuando ya todo creyó perdido, desfalleciendo por hambre, su hermana lo encontró. Creyó ver un ángel, hermoso. Ella en un principio no lo reconoció. Sucio, magullado, delgado y con ojeras de pasar noches enteras sin dormir a causa del frío, era más que lógico que no lo reconociera. Él tampoco la reconoció en ese instante. Había pasado ya un año desde que dejó su casa, por lo tanto su hermana tenía dieciséis. Pero cuando se dieron cuenta de quiénes eran, ella no hizo más que llorar y él solamente aspiró el olor que emanaba, igual a su casa. Allí se enteró que su madre estaba enferma, a la edad de trece, volvió a casa. Desgraciadamente, su madre murió dejando la casa junto al poco dinero que juntó por años en su trabajo como herencia para los tres. Ellos lucharon contra viento y marea para salir adelante. Temari encontró un trabajo como camarera, Kankurou, el hermano del medio, ayudó en un taller mecánico y el salió a repartir el correo.
Tal vez el sufrió más que ella, o podía ser un empate. No sabía. Ambos, tanto Matsuri como él ocultaban demonios bajo su cama, al igual que a veces los dejaban habitar en su cuerpo. Demonios de pasados, esos que los hacían perder la cabeza. Gaara intentaba controlarlos… Pero ella se hacía daño cada vez más. Una fuerza, un deseo, un impulso, lo que fuera le gritaba que debía detenerla. Debía ayudarla a como diera lugar.
Varios motivos le empujaba: ambos tenían que ser fuertes, romper esos límites que los dañaban, sacar los demonios de sus pasados, mirar hacia delante…
Los golpes a la puerta le sacaron de su ensoñación. Se apresuró a levantarse y a abrir la puerta. SU hermana estaba parada allí, con el ceño levemente fruncido.
—Será mejor que vengas al comedor. Hay una noticia muy importante que debes ver —regaño, ese era el tono.
Cerró la puerta y se vistió ya listo para salir a ensayar. Se colocó sus lentes, aún no tenía tiempo más tarde se colocaría los de contacto. Se pasó la mano por sus cabellos, peinándolos. Ya se había bañado anoche antes de ir a la cama, desperdiciar agua iba en contra de sus principio, o al menos eso utilizaba como justificación cuando le agarraba la vagancia.
Salió de su cuarto. Pasó al comedor, encontrándose con el vago novio de su hermana. Si él era perezoso para bañarse, Shikamaru el desgraciado, le superaba. Para su desdicha, ese apartamento era del holgazán, regalo de sus padres por cumplir dieciocho. Temari decidió irse a vivir con él exactamente una semana después de que él y sus amigos se fueran a Konoha. Gaara fue a parar al departamento con la pareja, Sasuke se fue a la casa de sus padres, los cuales vivían allí desde toda su vida, Naruto, Jiraya y Sai quedaron en el lujoso hotel. La dicha que se llevaban aquellos cuatro era tan fabulosa… Mientras que él no, solamente fue a parar de inquilino entre los tórtolos. Extrañaba su casa en Suna y vivir con Kankurou, entre hombres resultaba ser todo más fácil.
—Toma —su hermana depositó frente a él dos panes tostados untados con jalea de moras junto a un café.
—Gracias. ¿Cuál es la noticia que debo ver?
— Esta —Temari le subió el volumen al televisor—. Presta atención porque ten por seguro que te abarrotaré con preguntas.
Prestó atención.
— ¿Y vieron que dicen que el amor entre jóvenes florece muy rápido? ¡Pues así es! ¡Esta mañana antes de salir al aire, una fuente segura nos ha enviado unas fotos que indican lo que se anda rumoreando entre fans y simpatizantes de la banda exitosa juvenil Team7! Al principio dudamos pero estas imágenes demuestran que todas las sospechas se han confirmado —la pantalla mostró cuatro imágenes del día de ayer… exactamente en el instante en el que abrazaba a Matsuri—. ¿Quién es él? Pues nada más y nada menos que Sabaku No Gaara, el baterista de Team7! Este muchacho talentoso fue atrapado ayer con una de las ganadoras de su concurso Banda de Apertura. Pero, ¿quién es ella? ¡Tranquilos que les decimos! Ella es Yamamoto Matsuri, la baterista del nuevo grupo femenino Infinity. La pequeña demostró sus cualidades frente a los integrantes de la banda masculina y salió victoriosa. Aunque la duda que todos tenemos ¿Es amor verdadero o simplemente lo busca por la fama? No lo sabemos, pero de seguro que Matsuri se ha ganado enemigos, no todos los días una chica normal puede abrazar a un Dios de la música —Frunció el ceño, que descarada esa mujer—. Las imágenes circulan por Internet y hoy son la portada de los periódicos y revistas. Algunos dicen que es amor otros dicen que son intereses. Tal vez logró conquistarlo con su talento… o tal vez fue otra cosa. ¡Esta noche en volveremos a hablar del tema! —vino la pausa.
Temari apagó el televisor. Shikamaru bostezó, mientras que él tuvo el presentimiento de que se le venía la noche.
A él y a Matsuri…
¡QUÉ HAY, MUCHO TIEMPO!
Lamento tardar, dije que iba a actualizar más seguido durante mis meses de vacaciones pero falté a mi palabra. Anduve con problemas y quise desconectarme un rato… ADEMÁS DE QUE ME AGARRÓ LA FURIA SAIYAJIN CUANDO SE ME BORRÓ EL CAPÍTULO. ¡LLEVABA YA ESCRITO EL CAPÍTULO 14 CUANDO LA MORONDANGA DE MÁQUINA ME LO BORRÓ! Casi rompo todo, casi.
Neji entró en la historia y debo decir que jugará un papel importante.
Shikamaru, él tiene dieciocho, la misma edad de Temari, diferente al original que tiene 3 años menos que ella.
Mucho me han preguntado sobre si aparecerá Tenten… Mi respuesta es *redoble de tambores por favor*… Si. Tenten aparecerá, pero dentro de más adelante. Aguanten la espera, esa hermosa castaña me anda complicando la historia, aún no sé en qué situación ponerla. Pero si, tengan por seguro que ella formará parte de las locuras que hagan estos salvajes de Team7! E Infinity.
Me disculpo de nuevo con la demora, sepan disculparme.
Sin más qué decir.
¡BYEE!
