N/A: ¡Estoy reviviendo! Al fin volví a mi residencia acompañada de mi fiel amiga, mi compu :3 Así que vuelvo a actualizar como siempre. Sé que para algunos va lenta la relación de Harry y Draco tal vez, pero creo necesario darles un poco de paz e ir dejando que crezcan sus sentimientos.
Espero que lo estén disfrutando como yo al escribir :)
Gracias por los reviews, favoritos y follows!
Disclaimer: Los personajes de Harry Potter y su universo, son pertenencia de J. K. Rowling. Y solo los utilizo para liberar mi imaginación.
oOoOo
Tercera persona, Testigo: McGonagall
8vo año Hogwarts
En el Gran Comedor
Minerva McGonagall levantó una ceja, escéptica, sin quitarle la vista a la peculiar escena frente a ella en el Gran Comedor. Claro que podía presumir que era la única persona en la mesa de profesores que podía notarlo. Y deducía, como muchas veces antes había hecho, que el grupo de alumnos que participaba también era muy reducido.
Desvió su vista de la mesa Gryffindor a la Ravenclaw, donde Giny Weasley acababa de sentarse junto a Luna Lovegood con urgencia disimulada. Decía algo prácticamente en voz baja, lanzando una rápida mirada nuevamente a la mesa Gryffindor.
Donde, por cierto, el ya conocido trío de oro hablaba con las cabezas juntas y una pequeña sonrisa en el rostro de los dos varones. Frente a ellos, Dean Thomas y Seamus Finnigan, asentían ante lo que fuese que ellos estuvieran diciendo, mostrándose de acuerdo con la idea. Neville Longbottom se acababa de levantar y hablaba con algunas personas de la mesa de Hufflepuff.
¿Qué estaban tramando? Aunque tal vez más bien era que ella estaba algo paranoica; el hecho de que alumnos de diferentes casas hablaran entre ellos no significaba nada. Es más ¿debía alegrarse por ello, o no? Sí, definitivamente.
Cuando por fin decidió olvidar por completo todo ese asunto y prestarle atención a la diatriba de la profesora Trelawney, un simple gesto llamó nuevamente su atención.
Neville y Giny habían regresado a sus lugares. Habían intercambiado un par de rápidas palabras y continuaban con su almuerzo. Entonces, Hermione hizo un sencillo gesto con la cabeza, estaba segura que inconscientemente, señalando un punto específico detrás de ellos; la mesa de Slytherin.
En ella pudo ver al recuperado señor Malfoy comiendo normalmente junto a Zabini y a Nott, ajenos a lo que fuese que planeaban los Gryffindors. Ron Weasley hizo una mueca de incomodidad y Giny Weasley frunció el ceño como si la idea que acababa de salir a la luz no le gustase para nada.
Pero entonces, Harry ignoró a la pelirroja por completo y le dijo algo a Ron con gesto decidido que lo hizo simplemente asentir con la cabeza. Hermione sonrió un poco bebiendo de su jugo de calabaza.
McGonagall entrecerró los ojos. Bueno, aquello tampoco podía significar mucho. Tal vez algo referido a la heroica acción de Draco Malfoy de la semana anterior era la razón por las expresiones de los hermanos Weasley, que todavía no se acostumbraban a la idea de un amable Malfoy.
El aludido decidió ese momento para levantarse camino a la puerta del Gran Comedor, seguido por atrás de Zabini y Nott enfrascados en una animada charla. Al verlos, Hermione le dio un sutil codazo a Harry, quien la miró y desvió la vista en la dirección que ella le mostraba. Haciendo uso de sus reflejos se levantó con rapidez, dijo una última cosa antes de marcharse y salió tras los Slytherin.
¿A qué se debía todo aquel misterio? ¡Ella no podía dejar que las cosas solo sucedieran bajo sus narices como varias veces había hecho Dumbledore! (o como había pretendido que hacía) Tenía que averiguar todo eso.
Se levantó con rapidez dejando hablar sola a la profesora de Adivinaciones, dándole una disculpa vaga y se apresuró para llegar al otro lado del comedor con disimulo. Antes de llegar a la salida, divisó a lo lejos a Draco y a Harry hablando quedadamente con expresiones de incomodidad departe del rubio. Eso, tal vez se debiera al hecho de que varios alumnos se quedaban viéndolos al pasar junto a ellos, con rostros incrédulos.
Frunció el ceño y buscó la mejor forma de acercarse e intentar escuchar un poco lo que decían.
McGonagall aminoró el paso y calmó su respiración, poniendo un rostro serio y solemne como siempre. Juntó sus manos sobre su túnica en una posición más o menos relajada y se dirigió a paso lento en la dirección de esos dos.
-¿Estás hablando en serio?
Draco hablaba con desconcierto, como tomado por sorpresa.
-Sí, ya te lo he dicho. ¿Puedes decirles a tus amigos, no?
-Sí pero… ¿qué clase de hechizo estás usando con tus compañeros? No veo forma de que ellos aceptaran eso.
Harry sonrió por un segundo.
-Créeme, lo aceptan. Y no es por mérito mío, sino tuyo. Salvaste, estúpidamente o no, al salvador del Mundo Mágico ¿recuerdas? Y les he dicho que somos amigos.
Draco se veía aún más incómodo. McGonagall apretó sus manos ¿De aceptar qué cosa hablaban?
-Lo que tú digas…
-Bien. Esta noche, en el vestíbulo a la una en punto ¿de acuerdo?
-Sí.
Draco asintió, y medio se volteó para marcharse, pero una mano retuvo la suya. Harry se había acercado mucho más a él, probablemente porque así tapaba sus manos de la vista de casi todos. De la directora no, obviamente. Aferraba la mano más pálida con increíble suavidad.
-¿Vendrás, cierto?
La pregunta fue apenas un susurro, y Minerva no lo habría oído si no hubiese pasado justo en ese segundo junto a ellos. No pudo ver la expresión de Malfoy, pero algo le dijo la leve sonrisa de Harry.
-Si eres tan pesado, no tengo opción…
Entonces, como respuesta muda, Harry le acarició levemente la mano con sus propios dedos, algo que no parecía ser la primera vez que hacía con tanta libertad. Draco recibió la caricia pero un segundo después se separó, liberó su mano y luego de lanzarle una mirada aireada con una sonrisa igual, se alejó de él.
¡Momento!
¿Qué carajo había sucedido ahí? ¿Y esa caricia? ¿Por qué Draco Malfoy pasó junto a ella con un extraño sonrojo en el rostro? ¿Por qué Theodore Nott reía de él de una forma tan disimuladamente burlesca? ¿Por qué Zabini la miraba a ella con los ojos entrecerrados?
¿Ah?
Le prestó más atención al chico moreno; y efectivamente, la estaba mirando a ella ¿Habría sido demasiado obvia al espiar a esos dos? Pero creía que su lento andar le había salido muy natural, y sólo se giró a ver a la pareja una sola vez, como hacía todo aquel que pasara fuera del Gran Comedor.
Le sostuvo por un segundo la mirada a su alumno, pretendiendo mostrarle indiferencia y calma, como si hace segundos no hubiese estado espiando a su mejor amigo.
Bueno, Zabini no tenía pruebas de nada, y tampoco creía que fuese a darse cuenta de algo. Además, de que ella no había hecho nada malo, por supuesto.
Siguió caminando hasta su primera clase de la tarde. Los cursos de primer año de Hufflepuff y Ravenclaw.
¿Debería hacer guardia esa noche en el vestíbulo del castillo? ¿Debía encontrar a todos (quienes fueran) fuera de la cama a horas tardías y castigarlos?
Tenía toda una tarde para pensar en eso, vería en unas horas. Más, Minerva, se daría cuenta de que si se trataba de ellos dos, Draco Malfoy y Harry Potter, caería en las garras del favoritismo una vez más.
Pero eso no le quitaba la curiosidad de ninguna forma ¿o sí?
