Cáp. 14
Alas negras
Otro día más que transcurría, otra semana más que terminaba y menos tiempo para tomar una decisión.
Acababa de terminar de darse un baño y en cuanto se posó de perfil en su espejo de cuerpo completo, contempló su plano vientre y lo acarició.
Kagome: ¿qué se supone que haré contigo? No sé quien es tu padre, pero sé que eres mío, la pregunta es: ¿debo tenerte o no? (miró su calendario) sólo me quedan 5 días para tomar una decisión (suspiró y se tumbó en su cama, boca arriba) tenerte significaría criarte sola y tener mucho menos tiempo para mis múltiples actividades, sin contar que cuando me preguntes por tu padre, no sabría qué respuesta darte.
No tenerte, representaría una carga emocional en mi conciencia por el resto de mi vida y sentirme culpable de haber acabado con la vida de un inocente.
En serio que eres un dilema. Nunca esperé que esto me llegase a pasar, pero ahora que está pasando… no sé qué hacer.
Terminó de vestirse, tomo sus cosas y se dirigió al hospital, para hacerse su primera ecografía; quizá si lo conocía y escuchaba su corazón latir, podría tomar una decisión.
En el infierno…
Acababa de abrir sus ojos y sentía que el cuerpo le pesaba demasiado como para moverse, tenía un insufrible dolor de cabeza, demasiado calor al punto que sentía que la piel se le estaba desgarrando y respiraba un insoportable olor a azufre. Por lo que comprendió que estaba de vuelta en el infierno y esta vez muerto.
Intentó levantarse de la rígida y dura piedra que era su cama, pero un peso indescriptible que se apoyaba en su espalda, se lo impidió.
Se mantuvo boca abajo por algunos segundos, esperando a que su cuerpo se adaptara a los nuevos cambios que estaba sufriendo, pero aún así, ese peso de sobra en su espalda le era algo extraño; por lo que con torpeza llevó una de sus manos hasta atrás y lo que sintió se le hizo insólito -¿plumas?- Pero si estaba en el infierno; se arrancó una y está era de color… ¿negro?
Inuyasha: ¿qué fue lo que me pasó?
Miroku: ya despierta de una buena vez… ángel infernal
Inuyasha: (consiguió sentarse) ¿qué soy qué?
Miroku: ¡aish! No sé por qué demonios, debo ser yo, el que te expliqué todo
Inuyasha: (sujetándose la cabeza por el dolor) mis orejas… tengo orejas de perro otra vez… (Miró sus manos y largo cabello) soy igual que antes, pero ¿con alas de ángel en color negro, por qué?
Miroku: porque en cuanto regresaste. Como siempre, Naraku; Midoriko y Myoga, no se ponían de acuerdo, a que mundo deberías pertenecer.
Midoriko quería que fueras un ángel, por tu desinteresado sacrificio y noble corazón.
Naraku se negaba a cederte al cielo y te quería de vuelta acá. Ya que siempre te has considerado un demonio y Myoga, él quería convertirte en un perro permanente por lo solidario que fuiste con los animales en el mundo humano.
Por lo que al final decidieron volverte una nueva sub especie; eso sin contar que aún conservas tus poderes de transformación.
Ya cumplí con mi trabajo de vigilarte hasta que despiertes, así que me largo.
Inuyasha: ¡espera!... ¿qué fue lo que ocurrió con Kagome, ella está bien?
Miroku: (sonrió de medio lado) le cediste su semi inmortalidad, por lo que sí, está más que bien, pero como te mencioné, ella no te recuerda, ni nunca lo hará
Inuyasha: lo sé. Me lo advertiste antes de cederle mi vida
Miroku: y si crees que la recuperarás cuando muera… pues debo informarte que para ello deberás esperar mucho, ya que vivirá por al menos unos… uhm, 1500 años humanos
Inuyasha: ¿qué? ¡Eso es imposible!
Miroku: parece que eres estúpido o te haces. Le cediste tu extensa y casi eterna vida, por lo que ella vivirá como un fenómeno de circo que nunca envejece o que si lo hace es tan lento que pasará desapercibido
Inuyasha: ¿qué le hiciste? ¡La condenaste a una miserable vida!
Miroku: no fui yo, fuiste tú, el que se empeño en salvarla y te sacrificaste inútilmente. Ya que si hubieras recordado mis palabras "tanto a ti como a ella les quedaba el mismo tiempo de vida", luego de que ella muriera, tú hubieras muerto o por accidente o de forma natural, ¡pero no!, como te empeñaste en salvarla (se encogió de hombros) la condenaste a ser un ser miserable
Inuyasha: (quería golpearlo, pero el cuerpo le pesaba demasiado como intentar tan sólo ponerse de pie) ¿por qué si sabías todo eso, me dejaste salvarla?
Miroku: te lo dije Inuyasha, te dije que me vengaría por haberme arrebatado a Sango
Inuyasha: ¡demonio desquiciado! ¡Yo no te la arrebaté!, fue ella quien se sacrificó Miroku: ¡eso no es cierto! ¡Nosotros debíamos obedecer tu voluntad y fuiste tú quien la orilló a sacrificarse! Es por ello que ahora, tú sentirás la misma pútrida soledad que siento yo
En el hospital…
Kagome se encontraba aguardando a que fuese su turno. Y mientras esperaba veía como varias mujeres gestantes a su alrededor reflejaban en sus rostros la alegría de llevar un nuevo ser en sus vientres. Se les veía radiantes y hermosas, las sonrisas y caricias que le dedicaban a sus bebés aún no nacidos era algo contagiante.
Se sintió tan identificada con aquella mujeres que inconscientemente acarició su vientre y le sonrió a su bebé.
Kagome: mi bebé… creo que es la primera vez que pienso así de ti. Creo que después de todo no sería tan malo tenerte (sonrió con dulzura)
En cuanto escuchó su nombre ingresó al consultorio.
La Dra. A cargo le invitó a tomar asiento y le hizo preguntas de rutina, acerca de cómo se había sentido esas últimas semanas, si había sentido alguna molestia y finalmente le hizo la pregunta que lo definiría todo.
Dra.: ¿lo piensas tener o no?
Kagome: es irónico, ya que hasta hace unas horas no sabía bien si tenerlo o no, pero luego de ver a las futuras madres hablándole y sonriéndole a sus futuros bebés, me he convencido de tenerlo (a)
Dra.: bien, en ese caso, empezaremos con el control de rutina.
Por favor échate sobre la camilla y descúbrete el vientre. Hoy conocerás a tu bebé, mediante su primera ecografía
Se sentía un poco nervios y ansiosa a la vez, puesto que sería la primera vez que podría ver a aquel pequeño ser que estaba en su vientre, era una experiencia totalmente nueva, ya que nunca había participado de una ecografía, ni siquiera la de sus amigas, porque ninguna estaba embarazada.
Mientras se concentraba en ver el monitor y descifrar que parte del montón de manchas negras que veía era su bebé, la Dra. Se mantenía en total silencio.
Kagome: ¿está todo bien con mi bebé?
Dra.: ¿hace cuanto que estuviste en mi consultorio?
Kagome: casi 1 mes, usted me dijo que tenía 5 semanas para decidir y como hoy se cumple la 4ta semana, decidí venir a verla
Dra.: entiendo, eso quiere decir que deberías tener 7 semanas de gestación, sin embargo sigues teniendo 3
Kagome: ¿eso qué significa?
Dra.: es lo que estoy tratando de averiguar, ya que al parecer el feto está en perfecto estado, tamaño y peso adecuado para 3 semanas, pero… no coincide con el tiempo que deberías tener
Kagome: ¿no será que no es un embrión, sino un quiste o un mioma?
Dra.: quisiera decirte que por primera vez en mi vida profesional me he equivocado, pero no es así. Es un embrión con 3 semanas de formación
Kagome: ¿entonces que está sucediendo?
Dra.: (terminó de examinarla) me temo que es un embarazo anembrionario
Kagome: ¿qué es eso?
Dra.: es cuando el embrión no se desarrolla. Por lo general se sabe que su desarrollo se detuvo a la 12va semana, pero en tu caso, parece que se detuvo antes
Kagome: ¿y qué es lo que va a pasar a ahora?
Dra.: lo siento, pero lo terminarás abortando de manera natural quizá en un par de semanas o podrías someterte a un legrado uterino y acelerar lo inevitable
Kagome: ¿no hay otra alternativa?
Dra.: lamentablemente no. Sólo es cuestión de tiempo para que lo pierdas
Kagome: ¿y cómo sabré cuando lo estoy perdiendo?
Dra.: se presentará igual que un cólico menstrual; es muy posible que tengas un sagrado anormal de color café o incluso un sangrado abundante, y ese será el momento en el que tu cuerpo haya decido deshacerse del embrión
Kagome: ¿dolerá?
Dra.: es muy probable que sí, pero no mucho; sin embargo igual luego del aborto espontaneo deberás pasar por una legrado para que no queden residuos, por lo que te sugeriría que te sometas a uno lo antes posible.
El post operatorio es de apenas 1 día, por lo que podrías realizártelo en un fin de semana o cuando tengas tu día de descanso laboral
Kagome: comprendo, en ese caso, sino hay otra solución, me someteré al legrado este sábado
En el mundo shinigami…
La diosa de los mismos se encontraba en una especie de oficina tenebrosa, sacando cuentas y rodeada de papeles, los cuales intentaba entender.
Se rascaba la cabeza de manera frenética y constantemente gritaba improperios.
Kikyo: ¡¿por qué los humanos son tan estúpidos, y se matan unos a otros constantemente?! ¡¿Qué acaso no comprenden que ser parte de este pútrido mundo, no es nada placentero?!
Si las cosas continúan así, me quedaré sin shinigamis suficientes para capturar almas; eso sin contar que tengo que lidiar con los shikigamis, que se empeñan en salvar vidas que ya fueron condenadas.
Necesito un descanso… definitivamente necesito uno (se desplomó sobre su escritorio)
Inuyasha se encontraba merodeando el mundo shinigami en busca de Miroku, sabía que ese condenado rufián no le había dicho toda la verdad, puesto que sabía bien que estaba en la naturaleza del mismo ser un vil mentiroso o en su defecto ocultar información importante; por lo cual pese a no sentirse nada bien, hizo un sobreesfuerzo por trasladarse a su mundo.
Deseaba usar sus alas para así movilizarse más rápido, pero si a duras penas podía caminar, menos iba a poder volar.
Deambuló por un buen rato, hasta que dio con una obscura y tenebrosa cueva, desde la cual se podía oír la voz de un ser bastante molesto.
Inuyasha: ¿Miroku? ¿Te encuentras acá? ¡Sal y dame la cara!
Kikyo: (recuperó sus energías por completo al sentir la presencia de un ser masculino lleno de vigor y potencialmente el semental que necesitaba para relajarse, por lo que en el acto salió de su encierro y fue en búsqueda del mismo) ¡uhm! Pero que ven mis hermosos ojos (lo devoró con la mirada) ¿se te perdió algo… cachorrito?
Inuyasha: tú debes ser… ¿Kikyo, no es así?
Kikyo: (se colgó de su cuello y susurró sobre sus labios) si me complaces en todo lo que te pida, puedes llamarme como quieras, cariño (se moría de ganas de llevarlo a su lecho y devorárselo)
Inuyasha: en ese caso si me ayudas, te complaceré
Kikyo: (si hubiese tenido cola, la hubiera agitado de emoción. Aquella mirada ambarina y esa voz seductora fue como un orgasmo para ella) domíname; digo ordéname lo que quieras y lo haré por ti
Inuyasha: (le sonrió seductoramente) bien, lo que quiero saber es algo muy sencillo.
Quiero saber cómo puedo recuperar a la mujer que amo
Kikyo: (se le fue toda emoción y lo soltó) ¡no es justo! ¡¿Por qué, por qué, por qué?! ¿Por qué cada vez que encuentro una buena presa, esté tiene… alguien a quien amar?
Inuyasha: (besó con sensualidad uno de sus desnudos hombros por detrás) si haces lo que te pido, te prometo que hare lo que me pidas
Kikyo: (sucumbió, ante aquella caricia) ¿Qué tiene este ser que hace que me derrita por él? (pensó)
Bien, haré lo que quieras, pero (lo miró de forma lascivia) deberás complacerme en su totalidad o de lo contrario no hay trato
Inuyasha: (la atrapó entre sus brazos y la pegó a él) desde luego preciosa
Kikyo: (se sonrojó como nunca antes) ok. Dime qué quieres que haga
Inuyasha: Miroku intercambió mi vida con la de una humana y según él, ella vivirá por más de mil años, por lo cual quiero saber ¿cómo romper ese contrato?
Kikyo: (lo guío a su desordenada oficina) dame el nombre de la humana en cuestión
Inuyasha: Kagome Higurashi
Kikyo: (tomó un negro y pesado libro) acá está… uhm… uh… ok… ajá
Inuyasha: ¿qué hallaste?
Kikyo: ella es un caso muy especial y tú también
Inuyasha: explícate
Kikyo: ella no es una humana, es un súcubo, ella es… mi otra mitad
Inuyasha: ¿tú qué?
Kikyo: ella es la parte de mí que dejé en el mundo humano y tú… eres hijo del ser que me arrebató la posibilidad de volver con mi amado ¡eres el hijo de Inu Taisho!
Inuyasha: sí lo soy ¿algún problema?
Kikyo: tu padre, me alejó de mi amado Petruchio y me quitó la oportunidad de revivir para estar su lado, por lo que me niego a ayudarte (le dio la espalda y se cruzó de brazos indignada)
Inuyasha: (haciendo uso de su galantería, se postró ante ella y besó su mano) te garantizo que si me ayudas con mi amada, te ayudaré a encontrar al tuyo e impediré que mi padre te separé del mismo nuevamente
Kikyo: (le brillaron los ojos de esperanza) ¡¿lo dices en serio?!
Inuyasha: (con sonrisa seductora) desde luego my lady
Kikyo: ok, continuaré con el expediente de… mi otro yo.
Como súcubo que es, gozará de una belleza y juventud inigualable, por largo, largo tiempo y como tú le cediste tu semi eternidad, vivirá muchísimos años. Un siglo y medio para ser precisa
Inuyasha: eso ya lo sé, dime algo que no sepa
Kikyo: no seas desesperado. El libro de los muertos no es algo que se pueda leer con facilidad y toma su tiempo (continuó leyendo, hasta que encontró algo interesante) acá dice que para que tu amada y tú se reencuentren, ella deberá ceder voluntariamente su longeva vida a alguien más.
Para ello deberá contar con el consentimiento de un shinigami y ella… adoptará el destino y costumbres del alma salvada
Inuyasha: eso quiere decir que debe encontrar a un humano que no quiera morir y dependiendo cual sea su destino, ¿será el de Kagome?
Kikyo: si ella le sede su vida a alguien justo será un ángel o de lo contrario será un demonio
Inuyasha: no entiendo, ella es un súcubo, ¿no debería llegar este mundo como tal?
Kikyo: debería, pero para que ello pase tendría que morir de forma natural
Inuyasha: ¿y cómo se supone que encontrará un shinigami con el cual sellar el contrato? O ¿cómo sabrá ella como hacer el intercambio de vidas?
Kikyo: en eso puedo intervenir yo
Inuyasha: ¿cómo?
Kikyo: yo puedo ir venir a mi antojo del mundo humano, pero cada vez que lo hago, ¡tu odioso padre, me trae de vuelta a este mundo! Es por ello que si quieres que te ayude, deberás alejarlo de mí
Inuyasha: lo haré, pero a cambio date prisa en traerla de vuelta
Kikyo: no tan rápido cachorrito. Mis servicios tienen un precio y deberás pagar al menos el 50% antes de que empiece con mi parte
Inuyasha: ¿qué deseas que haga?
Kikyo: alíviame el pesar que siento
Inuyasha: de acuerdo
Viernes por la noche en la trattoría…
El lugar estaba completamente lleno. Los comensales no paraban de pedir platillo tras platillo y el personal a cargo iba de un lado al otro desempeñándose lo mejor que les era posible.
Aquella noche Kagome se encontraba cubriendo el puesto de azafata, por lo que debía tomar muchos pedidos a la vez y estaba tan atareada que en cuanto llegó a la mesa de un comensal ni se percató de quien se trataba.
Comensal: anda usted muy distraída esta noche señorita
Kagome: lo siento señor, me repite su pedido por favor
Comensal: quisiera que trabaje para mí como chef de repostería y que de ser posible me acepté de nuevo en ese dulce y noble corazón suyo
Kagome: ¿qué fue lo que dijo? (miró al comensal) ¡oh, eras tú!
Bankotsu: entonces, ¿tomarás mi orden o me seguirás rechazando?
Kagome: no estoy para bromas en estos momentos, por lo que mejor iré a atender a otros comensales
Bankotsu: (la retuvo de la muñeca) no estoy bromeando. En serio quiero que trabajes para mí. Si aceptas el puesto ganarías mucho más que en este lugar y estarías menos ajetreada ya que tendrías personal de apoyo, y si me aceptas de nuevo, te daría la vida que te mereces
Kagome: en estos momentos debo trabajar, por lo que… (Sintió un fuerte dolor en su vientre) yo… debo (volvió a sentir mucho dolor, por lo que se puso en cuclillas)
Bankotsu: ¿qué sucede? ¡¿Quieres que te lleve al hospital?!
Kagome: no, no hace falta… estaré… bien (sabía que estaba pasando)
Bankotsu: ¡te estás poniendo pálida! Te llevaré al hospital quieras o no (la tomó en brazos)
Kagome: no hace… falta… esto pronto pasará… (Dio un fuerte grito de dolor)
Bankotsu: no te ves nada bien, por lo que iremos al hospital enseguida
En cuanto cruzó el umbral de la puerta con ella en brazos, se cruzó con una hermosa mujer de largos y lacios cabellos azabaches, piel nívea, ojos castaños esbelta figura, porte elegante y seductor a la vez; que lo quedó mirando impávida y llegó a escuchar que lo llamó Petruchio. Nombre que de no haber estado en un apuro tal, le hubiese puesto atención, ya que aquel nombre lo perseguía en sueños desde hacía mucho.
En cuanto lo vio partir, deseó ir corriendo tras de él, pero una barrera invisible se lo impidió y supo bien de que se trataba y quien la había impuesto.
Un orbe de luz celeste se abrió frente a sus ojos y de esta salió el ser que de sus pesadillas.
Kikyo: otra vez tú, ¡pero qué fastidio!
Inu Taisho: sabes bien que te está prohibido venir a este mundo y más aún estar cerca de tu mitad
Kikyo: ¡lo sé, lo sé! Pero fue tu hijo quien me pidió que lo ayudara y como hicimos un pacto, no le podía fallar
Inu Taisho: y le explicaste a él, que al estar cerca de tu otra parte, le causarías un dolor tan grande que le sería casi imposible de soportar
Kikyo: uhm, puede que se me haya olvidado explicarle aquella teorías de que un mismo cuerpo no puede existir en 2 espacios al mismo tiempo, pero bueno, ya estoy acá de todos modos y ni tú ni nadie podrá impedir que lleve a cabo con mi parte del contrato
Inu Taisho: eres ponzoñosa y engatusadora, te aprovechaste de la inocencia y desesperación de mi hijo, para volver a este mundo y hacerle daño a esa joven
Kikyo: bla, bla, bla. En lugar de estarme sermoneando, déjame seguir con lo mío ya que aquella joven es un verdadero peligro
Inu Taisho: si te refieres a la profecía, nada podemos hacer en contra de la misma lo seres del otro mundo, si esta debe llevarse a cabo así ha de ser
Kikyo: uh, al menos si se cumple, esta no pesará sobre mis hombros ya que tú eres testigo de que intenté detenerla
Inu Taisho: ¡ya deja de intentar ganar tiempo y regresa a donde perteneces!
Kikyo: ¡uy, como molestas! Con lo que me demoré en verme más bella de lo que soy, para seducir a uno que otro humano
Inu Taisho: (la condujo hasta el portal) sólo entra y no intentes volver
En el hospital…
Kagome se había desmayado por tanto dolor, por lo que Bankotsu ingresó con ella en brazos pidiendo ayuda.
De inmediato una enfermera lo auxilió y le preguntó que síntomas presentaba la paciente, y esté le explicó que antes que se desmayará ella la había dicho que sentía mucho dolor en el vientre.
La enfermera lo guió hasta uno de las habitaciones improvisadas de la sala de emergencias y llamó a la ginecóloga que estaba de turno.
Esta la examinó rápidamente y pidió que la prepararan para someterla a un legrado uterino de emergencia ya que su "saco gestacional vacío" estaba causándole estragos.
En cuanto se la llevaron al quirófano; Bankotsu le preguntó a la enfermera que lo atendió ¿qué es lo que le estaba pasando a Kagome? Y esta le respondió que estaba embarazada, pero su embarazo iba mal y por ello debían hacerle un legrado.
Al oír menuda noticia, se quedó sin habla, puesto que no se esperaba algo así, y de inmediato entendió porqué Kagome y sus padres lo habían interrogado tanto.
Ellos sospechaban que él podía ser el padre o quizá había sido ultrajada y llegaron a pensar que él había sido el responsable.
Tenía dudas que quería sacarse de la cabeza, pero lo que más le importaba en ese momento era saber que su aún amada estuviera bien.
Ya luego le pediría explicaciones y sin importar que le hubiese pasado, se juró así mismo que la protegería de todo y de todos.
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