~Zero Kara Hajimeru~
Capítulo trece: Shizune
Hay una razón en especial por la cual siempre había querido a Sasuke. Ella soñaba en sus días de niña que él probablemente la salvaría de cualquier cosa que la amenazara, y si bien Sasuke era muy capaz, se dio cuenta que el mundo ninja era demasiado cruel para esperar que alguien la salvara a ella cuando había tantas personas más a quien salvar. Ella formaba parte de los que debían proteger, no ser protegidos.
Y Sasuke también.
Sasuke tenía el porte, las ambiciones y el poder para lograr ser el defensor. Lo sabía y por eso le quería, pero él se había encargado de echarlo por la borda. Odiaba tanto aquel Sasuke que creyó que ya no lo amaba, pero se equivocó. Podría odiarle más de lo que le odiaba antes, pero jamás amarle menos.
Su cabeza estaba puesta sobre uno de los brazos de Sasuke, agarró con fuerza aquel dibujo que tenía firmemente en el bolsillo. Cerró los ojos y suspiró. Se levantó con lentitud, sacando el papel con aquel boceto y lo puso en el pecho de Sasuke.
—Era nuestro hogar —murmuró con tristeza—. Y ahora este lo es.
Tuvo la tentación de besarlo, pero le parecía como si al hacerlo sin el consentimiento del Uchiha, le estuviera haciendo algo malo. Tanto a él como a ella misma, si algún día el beso se volví a repetir, sería algo que ambos deseaban, como siempre debió ser.
Mordió la comisura de su labio inferior antes de darse la vuelta y salir de la habitación, Itachi la miró extraño durante unos segundos, y le agradeció que no dijera nada. Se retiró con la cabeza gacha y salió del hospital corriendo, tal como cuando llegó, solo que esta vez, no había nadie para perseguirla.
Tenía que correr, correr tanto como pudiese, porque al correr se sentía más la Sakura que era antes. Necesitaba sentir que aún era ella, que no había cambiado tanto como creía. Los pulmones se apretaron por la falta de oxígeno y su corazón bombeaba a una velocidad tal que sentía los latidos de este en todo el cuerpo. Respiró agitada y trató de calmarse. Sentía que en cualquier momento le daría un ataque de pánico, y aún no entendía el porqué.
Tenía que calmarse; calmarse, regresar al hospital y ver a Naruto.
Corrió durante unos minutos más, hasta que sus pulmones dolieron por la dificultad para respirar. Paró respirando agitadamente, sintiendo los dedos de sus pies y manos palpitar al son de sus latidos, jadeaba constantemente. Una vez que se calmó lo suficiente observó durante un par de minutos su alrededor; si es que se perdía ahora empezaría a llorar, enserio, ya había tenido suficiente por hoy. Perdió la esperanzas de encontrar una salida cuando indignada se propuso a lloriquear un rato, bufó exasperada por su idiotez cuando se topó con un letrero que indicaba las calles… y el hospital. ¡Benditos fueran los letreros! Caminó en aquella dirección entre las pocas personas que iban y venían cerca del amanecer. Algunas salían con maletines y otros entraban en sus autos y la pasaban de largo, sumergidos en sus pensamientos, en sus propias preocupaciones.
Recorrió los edificios, siempre revisando los letreros para confirmar que iba en la dirección correcta. Logró encontrar el hospital cuando los pájaros empezaban a cantar en los árboles, dando inicio al nuevo día. Entró por el lugar buscando el pasillo donde se encontraba Sasuke, en ese momento supo que de verdad estaba perdida. Miró hacia todos lados analizando el concurrido lugar, médicos por aquí, médicos por allá.
La puerta se abrió de un golpe y entró una camilla. La sangre fue lo primero que vio. Abrió los ojos mientras sentía que le golpeaban algunas enfermeras para ir al lugar, tratando de atenderlo.
—No respira —escuchó entre el murmullo mientras lo ingresaban. La gente miraba con los ojos abiertos, y por primera vez vio el letrero de «Emergencia» en letras gruesas y rojas, posicionada encima de la entrada.
—Debe ser la pérdida de sangre —dijo otra.
No se había dado cuenta los estaba siguiendo hasta que una de ellas la notó.
—¡He! ¡Sal de aquí!
Negó con la cabeza.
—Sé cómo ayudar.
—Nosotros nos ocuparemos. ¿Es su familiar? No se preocupe, necesitamos que espere…
—¡Sé cómo ayudar! —insistió empujándola. Sí, estaba segura de poder ayudar. A pesar de los gritos para sacarla, empezó a indicar una serie de técnicas a los médicos, y se sintió ella misma. ¡Ahora sí que se sintió ella misma!
Tres horas después Sakura estaba más que segura de su falta de adrenalina. La adrenalina es una perra. Cuando aparece te hace dar botes de tres metros pensando que solo con de cinco centímetros, pero cuando se va, apenas si puedes levantar un brazo. O bueno, los párpados.
Ni siquiera tenía las fuerzas o ganas suficientes para emocionarse de ver a Shizune ahí, frente a ella. Shizune puede haber sido una de las mejores amigas que habría tenido después de Ino, pero por el momento el cansancio hacía de la emoción de volver a verla, nada. Bostezó. Habí notado cambios en la muchacha, como que su cabello era un poco más largo de lo que conocía y lo tenía recogido en una coleta. Aquel cambio hacía de su rostro algo extraño, en el buen sentido, pero extraño al fin y al cabo.
—¿Y bien?
Volvió a mirar a Tsunade quien la observaba con un rostro crítico. Entonces recordó porqué estaba ahí.
—Solo los ayudé.
—Sin tener conocimiento de la medicina o haber estudiado esa carrera. Mira, niña. Mi hospital tiene una buena reputación. No quiero que lo cagues por tus momentos de delirio.
—Pero lo salvé.
Tsunade abrió la boca para replicar, y luego la cerró… entonces la volvió abrir.
—Un golpe de suerte que pudo no haber pasado.
Haruno frunció el ceño.
—Soy médico.
—¿No me digas?
—Se lo prometo.
Tsunade quería decir que aquello era mentira, pero note tenía las pruebas, luego de lo había demostrado, de que aquello fuese un engaño. Tal vez la chica no tenía un título pero sí los conocimientos.
—¿Dónde estudiaste?
—Usted me enseñó —musitó, pero no tan alto para ser escuchada—. Mi madre era enfermera. Y… aprendí de ella todo lo que necesito saber.
—Tienes futuro en esta carrera.
—Lo sé —respondió sonriente.
—Bien —murmuró para ella antes de suspirar—, tengo cosas que atender. Este hospital no se organiza por sí solo. Y supongo que querrás regresar con tu novio.
Sakura enrojeció rápidamente ante la mención de Sasuke, ver al chico como algo oficial para ella era demasiado para su corazón, que empezaba a latir rápidamente ante las palabras de Tsunade. Esta al ver su reacción sonrió con ternura. El parecido con su relación con Dan era tan parecida que dolía. Por otro lado, Shizune veía con mucha atención a la peli rosa, estaba segura de haberla visto en algún lugar, aunque aún no lograba identificar de dónde. Aun así, algo dentro de ella sentía una atracción de cariño hacia ella, inexplicable, pero a ella le gustaba el misterio. Cuando la chica la miró, le sonrió con amabilidad mientras ella le correspondía con una sonrisa nerviosa.
—En realidad… sí quería ir con Sasuke-kun, pero…
—¿Sucede algo malo? —preguntó Tsunade, alzando una ceja.
—Me he perdido —musitó avergonzada.
La expresión de la rubia se tonó burlona durante una fracción de segundo, luego, lanzó una corta risa antes de asentir.
—Descuida, Shizune puede guiarte. Shizune.
—¡Sí, Tsunade-sama! Sakura-san —llamó mientras se encaminaba hacia la puerta.
—Sí. Hasta pronto, Tsunade-shi…sama…
—Espero verte pronto, Sakura.
Llevaba observando aquel dibujo tiempo suficiente para haber memorizado cada rincón y detalle de él. Desde los picos que formaban el cabello de cada hombre tallado en aquella piedra terrosa, hasta cada detalle del techo de las casas y los edificios, donde empezaba una calle y terminaba la otra. Era increíblemente lo detallado que era el dibujo, y aunque sonara extraño, podías sentir la pasión y el desespero con el que fue pintado. Observó a su hermano menor, aún estaba inconsciente pero estaba seguro que no tardaría mucho en despertar.
Dobló el dibujo por la mitad, y luego nuevamente hasta encajarlo en su bolsillo. Tenía una desesperada necesidad por conservarlo. Sintió que había perdido la cabeza al sentirse de ese modo, pero necesitaba aquel pedazo de papel garabateado, necesitaba ese recuerdo. Suspiró mientras pasaba ambas manos por su rostro, presionó sus dedos contra sus ojos hasta que dolió. Su vista quedó momentáneamente borrosa hasta que logró enfocarla.
Se levantó. Tenía un idiota más intoxicado que revisar.
—Así que: ¿eres de aquí? —preguntó Shizune abrazada a su carpeta de historiales.
Sakura asintió, mientras caminaba. Trataba de memorizar el camino desde el despacho de Tsunade hasta la habitación de Sasuke. Reconoció el ascensor, pero pareciera que Shizune quería conversar, porque no lo utilizaron.
—Jamás te había visto.
—Ni yo a ti —esa era una vil mentira, pero no se sentía de ánimos de crear más confusión.
—Lo siento, es que a veces llega gente nueva, parecen salidas de otra dimensión —rió. Sakura levantó la cabeza rápidamente, mirándola con atención.
—¿A sí?
—Ajá. ¡Lo siento! Suelo hablar de esos disparates —se disculpó, meneando la mano con nerviosismo mientras su rostro enrojecía peligrosamente.
Sakura intentó calmarla con rapidez.
—No, en realidad, me interesan esas cosas, de otra dimensión y eso. ¿Qué crees tú?
Shizune parecía absorta con su respuesta.
—Am… no era literalmente de otra dimensión. Es solo una expresión. Pero si me preguntas sobre dimensiones, diría que hay muchas. ¿No crees?
—No sé mucho de dimensiones. Jamás había oído de ellas hasta hace poco.
—Pues según científicos, hay muchas. Dicen que algunas son situaciones paralelas, o mundos totalmente distintos. Que podrías estar viviendo una vida diferente en cada dimensión, y que hay una cantidad infinita de estas, que en cada una de ellas tendrías una edad diferente a la otra. Es todo un revoltijo.
—Sí, lo es.
—Oí una vez, una historia que contaba mi tío, Dan. Dijo que algunas personas lograban llegar a otra dimensión sin saberlo. Pobres almas que por algún error llegaron a una dimensión diferente y que vagaban enloquecidos. Una vez quise entrar al departamento de psiquiatría para ver si encontraba alguno colado por ahí, pero no logré soportarlo —se burló.
Sakura empezaba a desesperarse. Quería saber más de las dimensiones que hablaba Shizune, y qué tanto podrían tener que ver con ella. Sabía que se arrepentiría de hacerlo, pero si quería continuar el tema, debía obtener los pensamientos y conocimientos más disparatados que Shizune conociera, y eso solo se lograría si tomaba la conversación con seriedad.
—A veces me parece que vine de otro mundo —comentó.
Shizune levantó las cejas, completamente sorprendida.
—¿De verdad?
—Sí, ya sabes, de un momento a otro llegas aquí y no conoces a nadie, pero tienes la sensación de conocerlos. Un revoltijo, lo sé.
—No, no. Te entiendo. Conoces a las personas, pero no sabes de qué o cuándo las conociste, pero sabes que lo haces. Me contaron que en ocasiones, una persona lograba atravesar hacia otra dimensión, pero que había un lazo que la unía con su dimensión natal, puede ser un sueño, o una persona. O incluso los dos. Dicen que hay personas en una dimensión diferente que te ayudan a regresar.
»Un alma perdida encuentra a otra alma que enlaza su dimensión con la otra, y que al unirse, logran regresar. Ya sea por unos minutos o segundos, incluso quedarse por siempre. Pero el alma que enlaza, siempre vuelve a su dimensión.
Sakura se dio cuenta que se habían detenido ya hacía minutos cuando Shizune terminó el relato y no notó sus pies avanzando, es más, su acompañante parecía un poco decepcionada.
—Ya hemos llegado —avisó.
Sakura también se sintió embargada por la decepción al notar que la conversación había parado.
—Sí… Nee, Shizune —llamó.
La morena se detuvo un momento antes de irse.
—¿Cómo sabes todo esto?
Ella lanzó una pequeña risa de complicidad.
—Según tengo entendido, mi tío Dan era de otra dimensión. Él siempre me lo dijo, aunque jamás le creí.
Sakura no sabía que pensar de ello, pero no pude decir ni hacer nada más, porque Shizune se había adelantado y desapareció rápidamente por los pasillos. Observó la puerta de la habitación y pestañeó un par de veces.
Si lo que Shizune decía tenía algo de verdad, entonces ella debería encontrar al alma que enlazaba su mundo con este. ¿Quién era? ¿Sasuke? ¿Quizá Naruto? Incluso Kakashi o Itachi. Suspiró.
Tenía que olvidarse de ese tema por un momento. Sasuke estaba en esa habitación. Agarró el pomo y entró, encontró a Itachi, revolviéndole el cabello a un Sasuke con el rostro somnoliento, pero con ojos alerta. La miró durante un rato sin decir nada.
—Hola —murmuró hacia él—. Es bueno saber que estás vivo.
—Hmp, mi cuerpo no opina lo mismo.
—Si te sirve de consuelo, dicen que Naruto tuvo una intoxicación aún peor —informó Itachi—. Mucho suero e inyecciones.
—¿No es lo mismo que me han hecho a mí? —refutó el azabache con indignación.
—No. A ti te han puesto suero. Solo suero. Naruto está recibiendo inyecciones cada cierta hora. Tiene dos intravenosas, una en cada brazo.
—Fuiste a verlo —murmuró Sakura, casi como una pregunta.
—Sí, acabo de regresar, no hace mucho. Y ahora que lo pienso, necesito despertarme. Así que iré a la cafetería. Espero que te den pronto el alta, Otōto-idiota. Para la próxima que quieras suicidarte, cuélgate del techo y no llames mucho la atención.
—Tarado —insultó Sasuke.
Itachi volvió a revolverle el cabello para molestia del azabache quien gruñó débilmente con incomodidad. Sakura rió unos segundos mientras veía a Itachi salir por la habitación. Se sentó en uno de los bancos al lado de la cama del moreno y lo observó. Sasuke se sentía como mínimo agredido por esa mirada tan profunda que estaba recibiendo.
—¿Hice algo mal?
—Creo que muchas cosas —respondió—. El beso estuvo mal para ti.
—Estuvo mal para mí —repitió—. ¿Qué hay de ti?
—Un beso no puede estar bien si no bueno para ambas partes.
—Respuesta inteligente.
Sakura tomó aire.
—Oye —soltó el aire por la boca—, me gustas.
—Hmp.
—Siempre lo has hecho.
—No hagas esto, ¿quieres?
—De acuerdo, no molestaré con el tema. Solo quería que lo supieras. —Se encogió de hombros, tratando de restarle importancia— No fui yo quien te besó.
—Un error que no se volverá a repetir, créeme.
Y en una sola frase, Sasuke hizo retroceder todo lo que habían avanzado en un día. Sakura suspiró. Si no fuese una relación difícil, no sería Sasuke, ¿verdad?
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Continuará...
¿Qué puedo decir que no haya dicho ya antes? ¡Lo siento! Necesitaba escribir no solo este, sino otro capítulo más para estar segura de que podría actualizar rápido luego de este capítulo. Espero que alguien se acuerde de este fanfic. ¡Gracias a todos por su apoyo! Terminaré el capítulo que sigue de este, ya está casi finalizado.
¡Un abrazo!
