Capitulo 14: Ellos Parte 1
Aquí les tengo la primera parte de este capítulo al que decidí llamar ellos, por más de una razón. Finalmente me pude decidir en cuanto a eso de las partes que les dije, las acomode de tal manera en la que generaré más suspenso buahahah :D.
No los distraigo más aquí está mi 14avo capitulo.
Disclaimer: Estoy segura de al que realmente le pertenece Bakugan sabe que a mí no me pertenece al igual que todos mis demás compañeros autores que crean historias aquí en Fanfiction -.-'.
And all need is you
Come please I'm calling
And oh I scream for you
Hurry I'm falling, I'm falling
-(L)Nickelback, Savin me(L)-
Punto de vista de Fabia
Las manecillas del reloj no giraban más lento que la última vez. Su mover era constante y rítmico.
Ya llevaba al menos una media hora en la misma posición, sentada el verde sillón de la sala. Mi mejilla apoyada en la palma de mi mano y mi espalda inclinada.
De vez en vez volteaba al reloj y me quedaba observándolo, yo creía ya tener mi decisión hecha.
Pero le sacaba al hecho de encontrarme una vez más con él, si voy hablará del tema. Si no voy, me seguirá persiguiendo lo cual terminara en Alice sospechando de mi y de él.
Además del hecho que simplemente es fastidioso el que esté detrás de mí intentando convencerme en algo que no cambiaré de parecer.
Solté un suspiro y mire por última vez el reloj en la pared.
5:50, si no es hoy será después…
Froté mi rostro con mis manos y decidí pararme.
Acabemos con esto.
Me dirigí a mi cuarto y abrí uno de los cajones, tomé lo primero que encontré. El vestido tipo jumper color naranja con blanco y amarillo que había usado el primer día de clases.
Ya iba a llegar tarde, así que en vez de tomar un baño decidí rociarme un poco de aquel perfume olor a vainilla y jazmín.
Até las agujetas de mis tenis blancos y miré la hora en el reloj de mi muñeca.
6:05
Pase de largo el estacionamiento; no me iría en bicicleta.
Aquel parque era uno pequeño, casi nadie iba. Había unas pocas bancas, no muchos árboles y uno que otro arbusto enano de flores azules.
No había canchas de juego, solo dos columpios rotos.
Un lugar triste y solitario ya que la mayor parte de las personas viviendo alrededor son familias y el parque no tiene mucho que ofrecer.
Al llegar no encontré a nadie, estaba solo. Decidí sentarme a esperarlo en una banca. Mire el reloj verde en mi muñeca.
6:15 p.m No lo entiendo.
El fue el que insistió en que viniera, sin embargo ya pasaron 15 minutos y aún no está aquí.
Lo único que traía conmigo era mi celular, en uno de mis bolsillos. Miré el cielo, el cual tenía un color gris oscuro.
Va a llover.
Apoye ambos codos en mis piernas y recargué mi barbilla en ambas manos. Comencé a tararear la tonada de una de mis canciones favoritas, cuando mis parpados comenzaron a sentirse pesados.
Estaba cansada ya que la noche anterior me quede hasta tarde haciendo una tarea. Inconscientemente me fui acomodando en la banca de manera que cuando menos me di cuenta ya estaba acostada en esta.
El cansancio me puede hacer sentir hasta la roca más dura el lugar más cómodo para dormir. Por lo que esta banca del parque no sería la excepción.
Tiempo después desperté.
No tenía ni idea de cuánto tiempo dormí, todo estaba oscuro, ya había anochecido. La única luz era la de dos postes de alumbrado, cuya iluminación era vaga, amarilla y parpadeante.
Me senté y froté mi cara para después retirar aquel flequillo que tapa mi visión. Solté un suspiro de cansancio y al voltear a todos lados me di cuenta que estaba sola, por lo que podía ver.
Saqué mi celular del bolsillo de mi jumper y miré la hora.
8:43 Me quedé dormida por más de dos horas.
Al mirar con atención pude notar que tenía un mensaje nuevo así que lo abrí.
Era de Shun.
Para: Fabia
De: Shun
Recibido: 6:32 p.m
Fabia siento no poder ir, pero mi abuelo se enfermó y tuve que quedarme con él. Espero y me entiendas, además dudo mucho que hayas ido. Si fuiste lo siento pero yo si puedo el viernes
¿Qué dices?
Bueno te dejo, adiós.
Apagué la pantalla y guardé el celular en mi bolsillo. Podía alcanzar a ver la cera vagamente, no tenía sentido quedarme aquí más tiempo si él no vendría.
Repentinamente la luz de uno de los postes se fue debilitando a medida que parpadeaba más hasta llegar al momento de extinguirse. Volteé al poste restante y pude ver que lo anterior se repetía.
Al segundo siguiente estaba inmersa en una penumbra total.
Poco a poco comencé a hacer un esfuerzo por distinguir las cosas a mí alrededor.
Mi vista se fue aclarando hasta el punto en el que podía distinguir los arbustos a mi lado, la banca, el piso y los postes de alumbrado.
A lo lejos en la oscuridad pude notar dos fuentes de luz que parecían acercarse. Una al lado de la otra, creciendo en tamaño hasta que pude distinguir lo que era.
¿Un carro?
Por esta calle casi nunca circulan los autos. Las pocas casas que están habitadas son muy pobres como para tener un auto, este parque está un poco antes de una privada en la que la calle termina.
Por lo que ver un carro circular por aquí es raro.
El carro parecía que me iba a pasar de largo y simplemente se dirigiría a la privadita.
''Parecía''.
Para mi sorpresa el conductor metió reversa y se acomodó de tal manera que los faros delanteros me cegaron por completo.
Mientras intentaba cubrir mis ojos del cegador resplandor, intentaba prestar la mayor atención a los sonidos a mí alrededor.
De pronto pude escuchar el sonido de una puerta abriéndose para después ser azotada.
En la oscuridad podía distinguir la figura de alguien. Pronto el sonido fue repetido otras dos veces. Seguido por la figura de otros dos individuos desconocidos.
El sonido del motor cesó junto con aquella luz que ahora me estaba haciendo ver numerosas manchas blancas.
Veía nublado y borroso pero aún seguía escuchando.
El único sonido a mi alrededor era el de los truenos, seguido después por pisadas lentas y constantes.
Saqué mi teléfono celular y alumbre a mi alrededor, tres hombres se me estaban acercando hasta el momento en que se detuvieron detrás de mí.
Apenas podía distinguirlos, hice un esfuerzo por intentar definir sus rostros pero no podía del todo.
— ¿Qué acaso no nos reconoces? — cuestionó una voz aterradoramente familiar.
— Déjame y te ayudo — agregó.
Al segundo siguiente los faros y el motor de la camioneta se encendieron de nueva cuenta solo que no tan potentes.
Me paré de la banca y cubrí mis ojos un poco con mi mano.
Las tres figuras se alinearon frente a los faros. Ya podía distinguirlos.
Efectivamente y para mi desgracia ya los conocía.
Frente a mí estaban parados tres de los muchachos que hace una semana me habían intentado violar.
Entre ellos aquel desgraciado al que le escupí en la cara.
— ¿Ya nos recuerdas? Pasábamos por aquí cuando creí haberte visto, metí reversa y mírate aquí estas — declaró.
— Ya que estamos aquí todos juntos, me imagino que sería buena idea cobrarte todas las que tú y tu noviecito nos deben — dijo, sin poder contener la ira en su voz.
— A mí me rompiste la nariz — declaró uno, señalando el vendaje en su nariz.
— A mi tu noviecito me rompió el brazo— expresó otro, mostrando su brazo enyesado.
— Y por último a mi no solo me escupiste, si no que me pateaste las costillas dejándome numerosos moretones. Tu novio me lastimo la muñeca y casi me rompe la mandíbula. Creo que sería justo que cada uno de nosotros se las cobre contigo… ¿no crees? — dijo, acercándose un poco más.
Retrocedí hasta topar con la banca.
Deja vú.
Una vez más me tenían acorralada.
Comencé a desesperarme, se acercaban más y más peligrosamente. Al estar a menos de un metro tronó cada uno de los dedos de sus manos.
— Ojo por ojo y diente por… — dijo, levantando su puño.
— diente — dijo, preparándose para darme un puñetazo.
Cerré los ojos fuertemente y oculté mi mejilla en mi hombro.
Sentí un leve golpe en mi cabeza y abrí abruptamente mis ojos.
Lo único que veía era el respaldo negro de la banca del parque, al parecer me había dado un golpe con éste.
Me volteé hacia el otro lado y me senté. Mientras sobaba mi frente con una mano observé mí alrededor.
Los dos postes de alumbrado servían y no parpadeaban, bueno no mucho. No había oscurecido tanto, aún no anochecía del todo.
El carro y los muchachos habían desaparecido. Solté un suspiro de alivio.
Todo había sido un sueño.
Saqué mi celular de mi bolsillo y revisé la hora
6:37p.m
Dormí poco más de media hora y aún así bastó para tener una de las pesadillas más horribles de mi vida.
Revisé mi bandeja de entrada de mensajes, solo por si este sueño que tuve llegara a tener alguna conexión con la realidad.
Nada.
Busqué en mi directorio telefónico hasta encontrar el número que buscaba.
Sonó por un rato hasta que por fin contestó.
— Hola — dijo.
— Hola Shu… — alcancé a decir, antes de ser interrumpida.
— Soy Shun, por ahora no puedo contestar, pero deja un mensaje y yo te llamaré después — sonó.
Cerré con fuerza la tapa del celular, acabando con la llamada.
Cual mensaje de voz ni que nada, ni se molestó en mandarme un mensaje diciendo que no podría venir.
Me agradabas más en mi sueño.
Miré el cielo el cual era un gris aún más oscuro, no tardaba en llover.
Saqué de nuevo el celular de mi bolsillo, lo observé y comencé a buscar su número de nuevo.
Sonó por un tiempo para terminar en la contestadora.
Mi atención se dirigió a un grupo de cuatro personas que estaban paradas en una de las esquinas de la calle, observándome.
El timbre del buzón de voz sonó y comencé a dejar mi mensaje.
And all I need is you
— Shun, soy Fabia ¿Qué ocurrió contigo? ¿Vendrás? Si no para irme, porque hay un grupo de personas raras en la esquina viéndome… tengo miedo. Apúrate — dije.
No podía distinguirlos muy bien pero al parecer eran dos hombres y dos mujeres. Dos que traían objetos en la mano y el resto no. Los cuatro con capuchas que cubrían sus rostros.
Asustada tomé el celular de nueva cuenta y comencé a llamarlo, ellos lo notaron y comenzaron a caminar en mi dirección.
Comencé a desesperarme, sonó un par de veces y luego contestó.
— ¿Fabia? — dijo la voz al teléfono.
Había despegado el teléfono un poco de mi oído, porque al ver que se acercaban entre en pánico.
— ¡Fabia! — gritó Shun por el teléfono.
— Shun, ven rápido, te necesito. Apúrate, ellos ya vienen. Por favor… — alcancé a decir antes de bajar el teléfono.
Come please I'm calling
Al quitarse la capucha revelaron que cada uno tenía una máscara. Todas diferentes.
El hombre patilludo de la feria tenía un antifaz negro, la mujer de cabello alborotado y labios rojos tenía una de conejo, la de cabello azul una de una muñeca de porcelana y el de cabello plateado un antifaz blanco.
Estaban allí frente a mí.
''Ellos''.
Todos ellos. Cada uno de aquellas personas que veía en gabardina y en capucha estaban ahí…
menos uno.
Sentí la presencia un quinto…
detrás de mí.
Me giré abruptamente y allí lo encontré.
Solté mi celular, aún se podía escuchar la voz de Shun por el teléfono. Retrocedí y sentí un objeto delgado y fino penetrar mi piel, al momento que un líquido era inyectado en mí.
Poco después el objeto cayó.
Me sentí mareada y caí al piso, apoyada en mis manos. Mi celular estaba tirado a unos pocos centímetros y alcancé a ver que la llamada no había terminado.
On these hands and knees I'm crawling
Oh I reach for you
Comencé a llorar y solté un grito de dolor.
— ayúdame, ayúdame por favor — imploré por el teléfono.
Al siguiente segundo alguien pateó el aparato y me coloco una mordaza bien ajustada.
Mi vista estaba pegada a la calle, esperando a que alguien pasara y acudiera a ayudarme.
Mis sentidos se estaban apagando, mi vista comenzaba a nublarse.
Hurry, I'm falling…
Escuché a alguien gritar en la lejanía mi nombre, lo siguiente que vi fue un muchacho correr en nuestra dirección.
Una débil sonrisa se arqueó en mis labios antes de que mi vista se nublara casi por completo.
Sentí el agarre de alguien, al parecer me paró.
Cedí al cansancio que inundaba mi ser y después todo se puso negro.
I'm fallin'.
Martes, 19 de julio del 2011
Tamaulipas, México
10:31 p.m
Bien POR FIN termine esta primera parte, aunque no lo crean en lugares como este en el que supuestamente no hay nada con que me distraiga resulta haber una que otra cosa primitiva que puede sorprenderte. No se imaginan cuantas horas de diversión me ofreció una vela, un alfiler y una caja de cerillos. Al igual que aquel foco al que me quede viendo como por 15 minutos y termine viendo manchas de colores por todas partes.
Pero todo eso no tiene nada que ver, así que regresando al tema como dije en el cap anterior daré un espacio de dos a un día y medio entre cada actualización aunque ya tenga el capitulo.
Agradezco a aquellos que hayan comentado mis capítulos anteriores (lo cual no sé si ocurrió porque no hay manera de que adivine el futuro tomando en cuenta que escribo esto hoy martes 19 de julio). Al igual que aquellos que leen mis notas de autor, como aquellos que simplemente se las saltan :'(.
Me despido, que el llanto de un bebe de al lado me está provocando migraña ¬¬.
-Elizabeth
